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dissabte, 5 de novembre del 2016

Sobre Ramón Espinar

A Ramón le conozco de hace bastante tiempo. Ha sido tertuliano en muchas ocasiones en La Plaza en Llamas (como podéis ver en este link), la primera en 2013, antes incluso de que existiese Podemos. No somos íntimos ni nos vamos a tomar copas juntos, pero siempre ha habido cordialidad entre ambos cuando nos hemos visto en los platós de Tv y radio. Me parece un gran tipo y siempre fue un placer tenerle en el programa. Así de llano y así de claro. Toda la polémica sobre su piso me parece el enésimo ataque de un sector de la sociedad que quiere acabar con la imagen de algún miembro del partido de Pablo Iglesias. En este caso, un buen amigo suyo y compañero de partido. 

Es innegable que puede existir una cierta incoherencia en lo que uno propugna y lo que uno hace. La venta del piso, según las informaciones aparecidas en los medios, pudo ser hecha de otra forma. De hecho, en mi programa recuerdo haberle escuchado en varias ocasiones que no se puede especular con viviendas públicas. Ha sido siempre uno de sus mensajes más claros y fuertes, pocas veces rebatido por sus tertulianos "rivales". Pero ¿qué derecho tiene un determinado sector de la sociedad a juzgar lo que haga, como dicen en Podemos, "un chaval que no puede pagarse su piso"? 

No me entendáis mal, entiendo que a Ramón Espinar se le critique por sacar una plusvalía (por ínfima que sea, en términos inmobiliarios) de un piso de una cooperativa, en lugar de devolverlo. Es un claro caso de incoherencia en el mensaje. Pero repito, hay también una incoherencia en la crítica a Ramón. 

Ramón Espinar, en La Plaza en Llamas, el 24-10-2013.
El juicio ético y sobre todo mediático a Espinar se realiza hoy, en 2016, cuando es un personaje con varios cargos públicos representando a Podemos, conocido por su activismo social en Juventud Sin Futuro, por sus intensas participaciones en tertulias de todas clases y canales y por ser amigo de Pablo Iglesias. Aun siendo la misma persona, no es la misma persona que en 2007 compró un piso a una cooperativa con ayuda económica familiar o quien la vendió en 2011 con un beneficio económico cercano a 20.000 euros. No lo es porque no existía sobre él un foco mediático. Es obvio que las personas anónimas realizan acciones que no realizarían de ser conocidos en toda España, es obvio que si esta venta la hubiese realizado hoy, Ramón merecería toda crítica por la clara disonancia entre lo que se proclama y lo que hace, pero no me parece justo ni adecuado criticar al Ramón de 2011 por, como comentó él mismo, "no poder hacerme cargo de la hipoteca del piso". 

La incongruencia temporal del juicio ético a ambos Ramones, como si fuesen el mismo, cuando las circumstancias personales han cambiado, puede parecer poco lógico, teniendo en cuenta que se trata de un juicio mediático sobre un comportamiento ético, y teniendo en cuenta la ya mencionada variabilidad temporal de las circunstancias personales de Espinar. Antes que nada, debo aclarar que no me parece normal victimizarle como se ha hecho desde Podemos. Si alguien ha cometido un error o ha realizado un acto poco ético, debe asumir las consecuencias. Pero la contundencia con la que se señala a Ramón por una supuesta incongruencia entre discurso y actos, teniendo en cuenta el dedo acusador, sólo puede ser definido como "la venganza del corrupto". Quien ha hecho y deshecho en asuntos turbios de toda clase y ha ninguneado las posibles faltas de los políticos afines, se dedica a reprochar en los agentes públicos de Podemos (que exigen desde siempre un nivel muy alto de transparencia y honestidad política) que su comportamiento no es el adecuado. Ya lo afirmaba Ferran Monegal en su sección de "Julia en la Onda" (en el minuto 3:40 del audio). 

Sería interesante revisar si, quienes se llenan ahora la boca con el caso de Espinar (no hablo de la periodista de la SER que sacó la información, sino de determinados partidos políticos y del tertulianismo patrio de bandera en la pulsera), han defendido en alguna ocasión la venta de vivienda pública. Es decir, la incongruencia no solo va en un sentido. Quien acusa debe o debería ser tan moralmente intachable como el comportamiento que exige. 

Por otro lado, es necesario destacar que desde Podemos quizá se haya abusado un poco de frases como "hay una campaña contra nosotros". Aunque pueda ser cierto, hecho que no descarto en absoluto, comunicacionalmente este tipo de afirmaciones tienen consecuencias. Entre las buenas, bunkerizar a tu electorado, troyanizar a tus tropas en la defensa de tus congéneres, entre las malas, puede parecer que intentas desviar el tiro con teorías conspiranoicas, sean o no ciertas. Como me dijo un profesor de psicología en cierta ocasión, "que un paciente sufra paranoia no significa que no le estén persiguiendo, realmente". 

Hablando de dedos acusadores, ayer el periodista José Luis Roig insinuó en un par de ocasiones en "Mas vale tarde" de laSexta que el dinero con el que se pagó el piso de Espinar podría provenir de su padre, implicado en el caso de las "Tarjetas black". Quizá este tertuliano conservador, por un poco de respeto a su propia profesión, debería tener más respeto por la audiencia y no hacerse eco de un rumor si no se tiene prueba alguna del asunto. Porque cualquiera podría argumentar que tal periodista o político es un pederasta, por ejemplo, pero sin tener prueba alguna no es nada más que una irresponsabilidad muy grave. 

Con este artículo de opinión no he pretendido hacer una defensa aguerrida de Ramón, ni de su comportamiento, ni denunciar campañas contra él ni su partido. No soy militante de Podemos, no creo que lo llegue a ser nunca, ni por mi profesión periodística ni por mi ideología personal (nunca me ha gustado que un partido me diga qué debo pensar o decir en público). Creo que el valor de este artículo es mostrar que la incongruencia tiene dos lados, que la crítica es muy necesaria pero hay que vigilar que no se vuelva contra nosotros y, sobre todo recordar que juicios mediáticos, los justos, que los carga el diablo. Un saludo, Ramón, si me estás leyendo.

diumenge, 22 de febrer del 2015

Ciutademos

Encuesta sobre los resultados en la Comunidad de Madrid.
Los que vigilamos semanalmente la política de nuestro país, vemos cómo nuestros políticos son cada vez más esclavos de las encuestas electorales, como la de El País o La Vanguardia. Ayer mismo, como explicó Sonia Sánchez en su comentario semanal de la SER, la vicepresidenta volvió a usar la mesa del Consejo de Ministros para atacar a otros partidos. No es la primera vez. A pesar de alardear durante mucho tiempo que no se debe hacer eso desde una posición institucional como la de los viernes a mediodía, lo cierto es que Juan Carlos Monedero y Podemos llevan ya unas semanas siendo su objetivo y este viernes se ha sumado (dos puntos, redoble de tambores...) Ciudadanos. En casa de Albert Rivera tienen que estar fregándose las manos. Publicidad gratis y la certeza de que su mensaje comienza a hacer daño. Nadie es atacado si no representa un peligro, en política, y menos desde una tribuna institucional del calibre del Consejo de Ministros. 

Hay quien verá en estos ataques un signo de debilidad del poder establecido, desde luego son indicativos. Teniendo en cuenta que los dinosaurios siempre mueren lentamente, muy mal harían los partidos aspirantes en confiarse y creer que está todo ganado. Hay pocas cosas peores que la arrogancia del que está en el poder y una de ellas es la inconsciencia de quien quiere conseguirlo. Precaución, amigos, el camino está lleno de trampas, pero para todos. La propia Santamaría en un acto en Andalucía criticaba la convocatoria de elecciones y se atrevía a ponerles precio. Comentaba: "En mi gobierno se hacen virguerías sociales con esos dos millones". En mi gobierno. No en el de Rajoy. En el mío. Hay lapsus que no necesitan más explicación. Sí merece una explicación el empeño de su gobierno y de su presidente Rajoy en hacer declaraciones que critican la convocatoria de elecciones. Cada presidente (autonómico, del Gobierno, o el que sea) tiene el derecho de convocar las elecciones cuando más le convenga y él mismo probablemente las retrasará hasta inicio de 2016, pero el hecho de criticar que se pregunte a los españoles qué opinan es un gesto un tanto feo en una democracia. Da la impresión de que nuestro presidente opina que son la fiesta de la democracia cuando le interesan a él ya su partido pero que son pamplinas, cosas de las que no hay que abusar cuando las convocan otros.

Por otro lado, no dejo de sorprenderme con la buena capacidad de crear un escenario propicio desde la cúpula de Podemos. En el caso la rueda de prensa de esta semana de Monedero por ejemplo, retardaron una rueda de prensa (camarero del Prado incluido) causando una expectación tremenda en las redes. Luego el mismo Juan Carlos, arropado por toda la cúpula de su partido, estuvo hora y cuarto explicando y respondiendo (a algunos compañeros periodistas hasta se le hizo larga su comparecencia), queriendo demostrar que no tiene miedo a dar explicaciones, a pesar de haber tardado tres semanas en darlas y de "no poder" mostrar nada más que las facturas y no el contrato. En todo caso, en otros ejemplos de ruedas de prensa un periodista agradece que le presenten facturas o que nos podamos quedar con la documentación que se presenta, en lugar de ser retirada al final de la intervención del político de turno, como ocurrió con la famosa rueda de prensa de Monago (de quien por cierto, aún esperamos las facturas prometidas de sus viajes). Son pequeños detalles que no justifican un comportamiento, pero que demuestran una cierta diferencia entre las mal-llamadas "nueva" y "vieja política". 

Albert Rivera, por su parte, va por buen camino como indican las encuestas y los ataques de Sáenz de Santamaría, aunque debiera dejar de usar el argumento de que no le invitan nunca a la televisión, teniendo en cuenta que aparece semana sí, semana también en cadenas de nivel estatal. Y eso amigos, ocurre ya desde hace casi dos años, sobre todo en La Sexta. 

Si todo sigue este mismo camino, como comentaba en el pasado artículo "¿Un nuevo orden?", probablemente veremos un cambio en los partidos tradicionales y en 5 o 10 años seremos testigos de los enfrentamientos Pablo Iglesias - Albert Rivera en el Congreso de los Diputados. ¿Es eso realmente un cambio? ¿Es suficiente cambiar cambiar el PPSOE por el Ciutademos? Si viene con un cambio constitucional, sí, desde luego, el país necesita un revolcón de los buenos, pero si a la postre en 30 años seguimos estando exactamente igual que ahora, quizá nos acordaremos del amigo Sancho y sus alforjas. El Nuevo Orden debe ser mucho más que un simple cambio de siglas y debe ir acompañado por medidas que garanticen y blinden los derechos de los ciudadanos, por encima de intereses personales, partidistas o financieros. 

En todo caso, tiempo queda para ese escenario y este sin duda va a ser el año más convulso y transformador que va a vivir la política de este país en mucho tiempo. 

dijous, 20 de desembre del 2012

Lenguaje Político

Es curiosa la utilización del lenguaje que en los últimos tiempos estamos leyendo sobre la relación entre Cataluña y España. El lenguaje, ya lo sabéis, es fundamental, mucho más de lo que uno pueda llegar a imaginar. Cuando por ejemplo Luis de Guindos dice "ajustes" en lugar de "recortes" o cuando dice "procesos de racionalización de la red de oficinas" en lugar de "despidos masivos en las grandes empresas" no lo hace porque le guste decir "No vamos a hacer A, vamos a hacer la primera letra del abecedario". Este vocabulario rebuscado y torticero, tan habitual en el mundo económico, tampoco se usa porque el ministro quiera parecer "más molón", sino porque el uso (a menudo excesivo) del eufemismo tiene un claro efecto anestésico y/o tranquilizante en la sociedad. No es lo mismo decir "vamos a echar a la puta calle a decenas miles de ciudadanos" que "es necesario llevar a cabo un paulatino adelgazamiento de las estructuras laborales de nuestro país". 

Luis de Guindos, el mayor innovador
del Lenguaje en España.
Es por esta razón que sorprende tanto el tono utilizado para otros asuntos, quizá menos desagradables que el hurto indiscriminado de derechos sociales, pero que sin duda tienen más colorido. Cuando hablamos sobre Catalunya, por ejemplo, la retórica no puede estar más alejada del clásico abuso de eufemismos económicos. El lenguaje se llena entonces de tosquedad, de un tono amenazante y de una más que planificada postura de enfrentamiento. El "rival político" se convierte en "adversario", cuando no en "enemigo". El lenguaje de banderas siempre ha sido poco dado al matiz y a la escala de grises. Siempre es blanco o es negro, siempre es A o es B, siempre es vosotros contra nosotros. Y este lenguaje siempre es usado por ambos "bandos". Porque cuando hablamos de estos temas hablamos de "bandos" y no de "posturas distintas" o de "desavenencias ideológicas". 

Curioso, podría considerar uno, tal diferencia de trato en el uso del lenguaje en una situación y en otra. Nada más alejado de la realidad, la estrategia está más que estudiada. Ambos "bandos" toman muy pronto este lenguaje cuando se dan cuenta que "el enemigo" acecha a sus intereses. Y ninguno de ellos se da cuenta (o son tan irresponsables como para no importarles) que el lenguaje es un poderosísimo generador de odio. Cuando ayer Artur Mas afirmaba que Catalunya tiene "adversarios poderosos y sin escrúpulos" o cuando Mariano Rajoy amenazaba en el Congreso de los Diputados que Mas "debe acatar la decisión de TC" o será inhabilitado como President de la Generalitat (nada menos), saben muy bien que su lenguaje está carente de eufemismos. No es la pasión por una bandera sino la estrategia de comunicación política la que les lleva a realizar declaraciones tan sonoras y aparentemente tan poco meditadas. 

Mariano Rajoy, otro gran innovador del lenguaje.
Sinceramente, me extrañaría muchísimo que Mariano Rajoy se atreviera a inhabilitar a Artur Mas como President de la Generalitat, porque el polvorín social que crearía en Catalunya sería difícilmente controlable. Sería como lanzar unos cuantos bidones de queroseno a un edificio en llamas. Y a Rajoy le veo comandando el mayor robo de derechos sociales de la historia de España, pero no siendo tan estúpido como para alentar hasta tal modo la rivalidad entre Cataluña y España. Por otro lado, hay que destacar que el Presidente del Gobierno tiene su propio lenguaje. A diferencia del lenguaje del de Luis de Guindos (o "guindés", como suele llamarlo Toni Martínez en su sección de La Ventana), el de Mariano Rajoy es capaz de afirmarse y negarse a sí mismo en una misma frase. Ejemplo: "Hemos decidido no pedir el rescate pero eso no significa que no lo vayamos a pedir" (¿donde está la bolita, donde está la bolita?). El trilerismo lingüístico de Rajoy es digno de estudio, sin duda. 

En fin, no quiero despedirme de vosotros sin decir (en "guindés") que "quiero expresar mis más profundos sentimientos de buenaventura en las próximas jornadas de festividad judeo-cristiana de celebración del advenimiento del que para algunos es sin duda el mesías definitivo del pensamiento ético-social mayoritario en Occidente". O lo que es lo mismo (y para que digan que el lenguaje no es importante), "Feliz Navidad" y "Bon Nadal".

dimarts, 17 de juliol del 2012

Mejor periodismo

Hace más de un mes que me propuse escribir sobre periodismo en este blog. Esta es sin duda una de las profesiones más apasionantes en la que uno pueda trabajar, cuando se tiene trabajo. No está bien pagada, tiene pésimos horarios, la competencia a veces es feroz y las dificultades en el camino, más feroces todavía. Pero vivirla y contar lo que ocurre es sin duda fascinante, aunque el contexto no sea el más deseable.

Hace un mes, Julio Somoano fue nombrado director de informativos de TVE, cerrando la etapa más laureada de los informativos de la televisión pública, en la que ha recibido premios nacionales e internacionales. Somoano venía de Telemadrid, una televisión acusada de manipulación y cuya información está más cercana a la propaganda goebbelsiana y en sus famosos once principios que a las máximas periodísticas que te enseñan en la facultad. De hecho, se ha publicado que su tesis doctoral en un máster realizado en la Autónoma de Barcelona llevaba el título de "Estrategia de comunicación para el triunfo del Partido Popular en las próximas elecciones generales". Es indicativo, sin duda. Podéis leer más sobre ello en este link.

Otro dato que me llamó la atención fue el del segundo ERE en la Cadena SER, que provocó una huelga masiva el pasado 29 de junio que obligó a la cadena a emitir programas pregrabados y a sustituir los informativos por un comunicado, en mi opinión, vergonzoso por su total carencia de alma periodística, que podéis leer en este link, que informa sobre distintos aspectos de dicha huelga. 

Pero el periodismo corre el peligro de perder su prestigio, no por estos hechos que he comentado, sino por la banalización de sus contenidos y la poca rigurosidad a la hora de crear las noticias. Herramientas como Twitter nos han servido a muchos para informar de temas de los que no se están hablando en los medios de comunicación tradicionales, para denunciar agresiones policiales, corrupciones políticas y hechos vergonzosos no sólo en España, sino a lo largo de todo el planeta. Pero este arma de doble filo, que permite informar a cualquiera, sea o no periodista, de lo que ocurre en el mundo, tiene el peligro de mal-informar  con la misma efectividad que se trata de informar. Yo mismo tuiteé una información errónea el pasado 16 de julio en el siguiente tuit: "Para gustarles tanto la empresa privada, se enchufan todos en la pública http://t.co/FJzYUem0 #MenudaJeta". Este tuit, como podéis leer en el link, contiene información falsa y fue corregida por ElPlural.com pocas horas después. Lo malo del asunto es que, ya sea por la información o ya sea por mi comentario, fue mi tuit más popular en los más de tres años que llevo en esta red social (62 retuits y 7 favs). 

Esto indica varias cosas. Que hay que comprobar las fuentes de las que uno se informa, sobretodo si atañen a personas que pueden tener pocos medios con los que defenderse, como era este caso. Que añadir un titular mordaz a una noticia, lo único que consigue es añadir sensacionalismo a la misma, no más dignidad ni más credibilidad. Y que, a pesar de tener más de 10 años de experiencia como periodista licenciado, como es mi caso, es muy fácil cometer este tipo de errores con una herramienta fantástica y a la vez peligrosa como es Twitter. 

Hay que tener mucho cuidado y ser muy rigurosos en cómo informamos. La militancia comunicativa no debe ser nuestra forma de trabajo, sino la rigurosidad, la exigencia y la perseverancia en la forma de una información mejor. En los tiempos que corren, tener una carrera de periodista no garantiza hacer buena información, pero tener una cámara en el móvil tampoco te convierte en un periodista más veraz. Te convierte en un transmisor de una visión de lo que ocurre en un punto concreto en el que te encuentras. Lo cual es fundamental para conocer mejor la realidad que se muestra en los medios y redes sociales, pero ello no significa que lo que vemos sea la única verdad posible. A los medios tradicionales, por otro lado, se les  debe criticar también el hecho de no haberse sabido adaptar a los nuevos tiempos o de enfocar demasiado lo que ocurre en las redes sociales. Es decir, saber lo que dice Bisbal sobre Egipto puede ser divertido, pero no creo que deba ser incluido en un informativo, por mucho revuelo que se produzca en las redes. Hace años que los informativos televisivos y radiofónicos han perdido el norte, como vimos últimamente con la información deportiva y la Eurocopa. Una cosa es que un profesional se pueda alegrar de los éxitos de la Selección y otro que abra un informativo con ello cuando aún no se ha jugado el partido.

Son tiempos difíciles para el periodismo. Económica y socialmente está recibiendo duros golpes, con centenares de despidos y el cierre de decenas de medios de comunicación en cualquiera de sus formatos (radio, prensa, televisión, revistas, internet...). En las jornadas #CómeteElPeriodismo se reflexionó sobre el asunto y una de las conclusiones que se sacaron fue que los periodistas debemos montar nuestros propios medios de comunicación, ahora que somos tantos parados de este gremio, para informar desde proyectos pequeños, que puedan crecer con los años. Los tiempos de las grandes corporaciones y empresas periodísticas están terminando y hay que encontrar un formato más acorde a los tiempos que corren. Ya sea de este modo o de cualquier otro, los periodistas debemos seguir luchando por un periodismo libre. Porque la libertad es un concepto implícito en nuestra profesión, ya que un periodismo que no es libre no es periodismo, es propaganda. Porque una democracia sin periodismo no es una democracia y porque, como decían en una película, "que sea complicado informar bien no significa que no debamos intentarlo".

dimecres, 7 de març del 2012

La muerte del periodismo

Hace semanas que me ronda por la cabeza hablar de periodismo. De las esencias del mismo y de la deriva que lleva tomando en los últimos años. Su pérdida del prestigio, su falta de adaptación a los nuevos tiempos, su crisis económica, son temas sobre los que llevo reflexionando un tiempo. En realidad, desde que leí la despedida de Mercedes Pérez Oliva como Defensora del Lector del diario El País, me quedó claro que el periodismo se ha convertido en una balanza de versiones sobre los hechos. Es decir, lo que ocurre (pongamos un ejemplo: las manifestaciones contra la reforma laboral en Barcelona) es analizado por los medios de comunicación con distintas interpretaciones, a menudo opuestas. Pero como dice Pérez Oliva, esta media ponderada de "verdades" o puntos de vista opuestos no suman LA VERDAD con mayúsculas. Es más, el ruido intenta apagar la importancia de los hechos ocurridos. O dicho de otra forma, una cosa son los hechos y otra, la interpretación periodística que de ellos se hace. En los últimos años, se ha vapuleado y maltratado el concepto de verdad, intentando hacer creer que una suma de hechos reales y falsedades, opiniones neutrales e interesadas e incluso, fotos netas y fotos manipuladas, suman para convertirse en La Verdad con mayúsculas, cuando lo único que hacen es alejarla de la neutralidad. 

La supuesta objetividad a la que debe tender el periodismo ha desaparecido hace décadas de la mente de los propietarios y directores de periódicos. Podéis culpar a una estrategia de mercado, a un clientelismo con un partido político, a unos favores debidos para con estos... Razones las hay a patadas y ciertas la mayoría de ellas. Por otro lado, los lectores (es decir, los compradores, los clientes) no buscan objetividad periodística (quimera gremial que no suele importar demasiado a un comprador de periódicos) sino que buscan que les digan lo que quieren oír. Si un oyente escucha la SER, Onda Cero o la Cope, no lo hace porque crea que es la radio más objetiva (aunque este crea que es así), sino porque es la radio que se acerca más a su espectro sociopolítico. Porque cree que lo que él piensa es lo más cercano a la objetividad. En resumen, porque le cuentan lo que quiere escuchar. Lee ABC, La Razón, El Mundo, El País o el ya desaparecido Público (incluso La Gaceta, si le apasiona la Ciencia Ficción) porque quiere leer lo que piensa, no lo que se acerca más a LA VERDAD, si no a SU verdad.

Una de las muchas polémicas portada de ABC.
Otro gran defecto del periodismo español es la continua pelea bipartidista PP - PSOE, que podía tener un sentido hace unos años. Ahora, en cambio, en una sociedad en los conceptos ideológicos del 15M se han infiltrado en la mente de muchos, y con una sociedad harta de la bipolarización de España, suenan no sólo vomitivas y manipuladoras, sino también desfasadas y absurdas las portadas de ABC o La Razón sobre la manifestación de Barcelona. Iñaki Gabilondo opinaba en su videoblog sobre ello afirmando que esta eterna lucha bipartidista era "un tostón insoportable" y, ciertamente, no puedo estar más de acuerdo. Una cosa es la confrontación política y otra el maniqueísmo desproporcionado de algunos medios de comunicación. Sobretodo porque afirmar que el PSOE es culpable de que se hayan quemado unos contenedores es falsear la verdad, pero lo más grave no es eso, sino que la intención real es intentar apagar el efecto de miles de personas en la calle protestando por sus derechos. Por otra parte, ya le gustaría al PSOE en estos momentos tener este poder de convocatoria.

Otro caso de periodismo a estudiar en las facultades (por despreciable), es el de la sección de Madrid de El Mundo, en el que se afirmaba que un convocante del referéndum contra la privatización del Canal de Isabel II (la empresa pública del agua madrileña) era un "terrateniente". La cantidad de falsedades por palabra escrita era tal que el propio Pedro J Ramírez se vió obligado a decir en Twitter que investigaría el tema (¡¡cómo sxzi no supiera nada del tema!! Desorinante...). Ignacio Escolar (personaje que no es muy de mi agrado, pero que en ocasiones realiza grandes artículos) desenmascaró las mentiras vertidas por la sección local madrileña de El Mundo, en su blog personal. Sin querer entrar en el tema del futuro de los periódicos de papel, que daría para mucho, creo que el periodismo necesita despertar. El modelo actual es una vergüenza y avergüenza a muchos de los que lo ejercemos. Si consideramos que el desprestigio de la clase política está bien merecido, el del periodismo no es menor, ni menos merecido. Se llevan haciendo mal las cosas mucho tiempo y la dirección de los medios de comunicación (la forma de dirigirlos, de apostar por una determinada forma de trabajar) debe cambiar si no quiere acabar desapareciendo. Y una sociedad sin periodismo de calidad no es una democracia, es una dictadura encubierta.

La entrevista de Jordi Évole a Jaume Matas. 

En este país, uno de los tipos con más prestigio periodístico es Jordi Évole. Hace relativamente poco le han otorgado el premio Blanquerna de la facultad de periodismo de la Universidad Ramón Llull (donde yo estudié), premio que es votado por todos los estudiantes. En mi opinión se lo merece, igual que todo el resto de premios que se ha llevado por hacer uno de los mejores programas periodísticos de la televisión actual, pero lo que me parece sintomático es que Jordi Évole es un tipo que simplemente se dedica a hacer buen periodismo. Ni más ni menos. Es el único secreto de su programa. Y que destaque tanto en televisión dice mucho de lo poco que destacan el resto de canales de televisión y muchos otros medios tradicionales. Y que tenga tanto éxito el llamado "periodismo ciudadano" (tan necesario en estos días, y benditos seamos todos por tenerlo") también dice mucho del mal estado en el que se encuentra la forma de informar en nuestro país y las plataformas tradicionales de información. 

dilluns, 20 de febrer del 2012

Aporrea que algo queda

Manifestaciones del 19F contra la Reforma Laboral.
Es obvio que los acontecimientos en los últimos días se han visto reflejados por un rechazo total a la reforma laboral y a la peligrosa deriva que está tomando este país y Europa entera en los últimos meses. Vemos que en Grecia y Portugal se toman medidas draconianas contra los ciudadanos para sufragar las pérdidas que hayan tenido los bancos alemanes en estos países. Lo mismo está empezando a ocurrir en España. Este expolio descarado de la banca sobre, no solo el dinero, sino también los derechos de los trabajadores y ciudadanos europeos está causando un caldo de cultivo que podría tener consecuencias de difícil predicción si no se da marcha atrás. Pero en España esta marcha atrás, con mayoría absoluta del PP, parece harto complicada. Más aún si desde el PSOE se da carta blanca (o casi) a estas políticas. Hablando de otro modo, si Rubalcaba cree que va a dirigir este país haciendo una oposición suave, es que no se entera de la misa la mitad. En tiempos convulsos la gente sigue a gente con empuje, a líderes carismáticos o a gente con ideas. No es el caso de Rubalcaba, claramente, en ninguna de los tres casos. Chacón tampoco es especialmente carismática ni es conocida por sus profundas convicciones ideológicas, pero al menos tiene empuje, que es algo que la ciudadanía y el Partido Socialista necesitan. 

La actuación policial en el IES Lluís Vives. 
En todo caso, si desde la propia izquierda se critica a quienes salen a protestar por nuestros derechos, mal vamos. El otro día tuve la oportunidad de discutir vía Twitter con Carmen del Riego. Es una experimentada y reputada periodista de La Vanguardia, que en la actualidad está haciendo también un gran trabajo al frente de la Asociación de la Prensa de Madrid, pero que ha tenido una especial aversión por el 15M desde hace meses. El pasado viernes 17 de febrero, Del Riego tuvo en mi opinión una actuación como poco sorprendente hablando en el último tramo de Hora 25 de la Cadena SER sobre el IES Lluís Vives de Valencia. En esta caso, daba prácticamente por hecho que la policía había actuado con total normalidad (cargando y propinando porrazos a simples estudiantes adolescentes que se quejaban porque se congelaban en sus clases sin calefacción) y criminalizando veladamente a dichos estudiantes. No me lo invento, aquí tenéis el audio (este tramo de discusión se encuentra a partir del minuto 20 aproximadamente). El hecho me enfadó bastante, porque me pareció vergonzoso que disculpara tales agresiones policiales (que se han repetido hoy mismo) a unos adolescentes que desarmados que lo único que hacían era protestar porque pasaban frío. Eso sí, justificó su comentario afirmando que su falta de información no le permitía un "pronunciamiento rotundo" que posteriormente sí realizó indirectamente con las mencionadas acusaciones veladas sobre los estudiantes. 

Viñeta de J.R. Mora sobre la violencia policial.
La poca repercusión de los hechos en los medios tradicionales no me causa ya ningún enfado, porque acostumbrados estamos, pero cansa un poco este silencio que podríamos calificar de "colaboracionista" con quienes golpean a adolescentes. No me sorprenden tampoco portadas como la de un periódico de tirada nacional como "La Razón", que se califica a sí mismo cada día con sus primeras páginas (la de hoy, sin duda, vergonzosa y digna del ex director de gabinete de Rajoy). En la foto, tres sindicalistas, uno retirado y, a pesar de lo que dice el pie de foto, ninguno de ellos liberado sindical. No me sorprende una mentira viniendo de parte de La Razón, pero oigan ¡al menos no las pongan en portada! Todo ello me lleva a reflexionar que se ha dado carta blanca a la violencia policial, no solo desde los estamentos públicos, sino también desde muchos medios de comunicación que no informan o que informan poco o que informan y dan opiniones legítimas, pero completamente en contra de los manifestantes. Los políticos ordenan a la policía golpear y ellos golpean duro, porque si, como decía hoy Santiago Carrillo en este artículo de El País, golpeas duro al principio, luego el pueblo va a tener miedo de seguir protestando. Es la clásica política del "Aporrea que algo queda", ya que el miedo es como el frío, que va calando poco a poco y luego cuesta mucho quitarlo. Probablemente muchos padres y madres tengan miedo por sus hijos, quienes pueden ser víctimas de la medicina policial de porras y gases lacrimógenos (como esta chica golpeada en la cabeza cuando estaba en el suelo), y les pedirán que no salgan a protestar. Yo lo haría, si fuera padre, probablemente. Y lo haría como consecuencia del miedo represor, preventivo, que están intentando aplicar hoy en día, de nuevo, para evitar manifestaciones posteriores. 

Afortunadamente, estos son otros tiempos, en los que las redes sociales consiguen que la sociedad se mueva, mucho más que los sindicatos, quienes se han anquilosado tanto como los partidos políticos y quienes se atribuyen el mérito de las manifestaciones de ayer, cuando es la gente quien se ha movilizado, exigiendo un país más justo. 

diumenge, 12 de febrer del 2012

Reforma laboral, propaganda antisocial

La reforma laboral ha llevado la protesta a las calles.
Hay una frase famosa en periodismo: "No dejes que la verdad arruine una buena noticia". En el caso de la información política es algo más cruda: "No dejes que la realidad arruine una buena propaganda". Desde hace décadas, la información política que nos venden los medios de comunicación suele estar cargada de propaganda. Este post no es una crítica a los grandes profesionales del periodismo que se enfrentan día a día a los gabinetes de prensa, a los jefes de prensa, a las campañas institucionales o a las decenas de trabas a las que se enfrentan diariamente quienes pisan la calle, los ministerios o las sedes de los partidos para atender a lo que ocurre en el mundo. No son los periodistas rasos los que me preocupan, sino las rutinas periodísticas, los directores de los medios y el sistema político y económico actual. La sexta semana de este 2012 ha sido una de las semanas de mierda más intensas que podamos haber vivido en nuestras vidas, si uno se considera de izquierdas. 

La Policía, aporreando a indignados por la reforma laboral.
Comenzó con la victoria de Rubalcaba el fin de semana, siguió con la condena del juez Garzón el jueves y terminó (por no hablar de Grecia) con el mayor recorte de derechos laborales de la historia de España. Ni Franco hizo tanto por los empresarios. Se ha informado sobre ello en la prensa, pero apenas se ha tocado la protesta social en las calles. Se ha hablado de 8 policías heridos y no de las decenas que recibieron porrazos. En la televisión se habla de unos guiñoles franceses cuyo único delito ha sido tener un pésimo gusto a la hora de hacer humor y de ello se ha hecho una razón de Estado (dos ministros han hablado del tema, el de Cultura y el de Exteriores). La francofobia se desata cuando en España se recortan derechos. Twitter y las redes sociales parecen nuestro salvavidas informativo, cierto que no está libre de propaganda, pero por lo menos informa de lo que no informan los medios. Un indignado con un smartphone se convierte en fotógrafo social y eso es un gran poder que en EE.UU. quieren cortar de raíz. Ya han empezando a hacerlo. También han empezado a decir muchos que el 15M no ha hecho nada desde hace meses, cuando, como una mancha de aceite, crece y crece en la sociedad, de forma lenta, pero irrefrenable. El 15M no tiene que salvarte el culo, tienes tú que levantar el culo del sofá y unirte a él para protestar por lo tuyo. Porque se puede aporrear a un manifestante, pero no matar a una idea. 

Protestas en la Puerta del Sol de Madrid, este fin de semana.
Por otro lado, la reforma laboral nos deja declaraciones propagandísticas que intentan contradecir la realidad como las de la Secretaria de Estado de Empleo, Engracia Hidalgo, o las de ése robot con peluca que dirige Castilla La Mancha, María Dolores de Cospedal. Como informan Rafa Bernadro y Emilio de la Peña en la web de la Cadena Ser, la realidad es otra. Pero la realidad también es, como dijo Jordi Sevilla en su cuenta de Twitter, que esta reforma nos saldrá muy cara a los pocos que tenemos la suerte de tener trabajo en España. Aunque el androide Cospedal 2.0 tiene razón en una cosa, los sindicatos no han hecho NADA en los últimos años y menos ahora. Han perdido, merecidamente, el apoyo de la ciudadanía por ser tan corruptos como los políticos y los empresarios a quienes simulan enfrentarse. La calle hace décadas que ya no es suya. 

Como vemos en el film "Banderas de nuestros padres", la propaganda es un método eficaz de crear una realidad, un prejuicio, mucho odio o un estado de ánimo social. En esta película, vemos como tres soldados son utilizados mediante una fuerte propaganda para conseguir que un país como Estados Unidos compre bonos de guerra. Me recuerda mucho a lo que estamos viviendo hoy, un tiempo en el que los gobiernos y los mercados están sepultando los Derechos Humanos y la propaganda dice que "ahora vais a vivir mucho mejor". Siempre que alguien os diga que "no es el momento de..." suele significar que "a mí y a los míos no nos interesa que...". La propaganda es eso, difundir un mensaje político o ideológico que perjudica claramente a muchos y hace creer a más de la mitad de ellos que les beneficia. Sólo hay que estar atentos a los mensajes que nos lanzan. 

dilluns, 28 de novembre del 2011

Viejas tradiciones y nuevas corrientes

Esta misma semana, Bea Ochera comentaba en su blog que Zapatero “por lo que le quedaba en el convento”, ya poco le importaba indultar a un banquero que no aprobar la Ley Sinde. Pero viendo esta información de Carlos Herranz en El Confidencial, uno acaba por entender muchas cosas. No nos resulta novedoso que los partidos políticos negocien con los bancos para aligerar sus deudas con estas entidades, pero que se indulte a un banquero condenado por mala praxis a cambio de una refinanciación del partido y de una hipoteca para el propio Zapatero, me parece simplemente repugnante. El trapicheo de favores entre políticos y baqueros ha existido siempre, pero hacerlo de forma tan descarada, a pocas semanas de un nuevo gobierno, me parece que deja en bragas a quien comete este acto, un gobierno teóricamente (aunque hace años que no lo es) de izquierdas.


¿Secretitos entre Botín y Zapatero? Feo...
Por otra parte, me conforta ver que siguen algunas viejas las tradiciones de la política española, como la de defenestrar la gestión y la figura de los presidentes anteriores. Los casos son innumerables, perpetrados por políticos de todos los colores y olores, porque los que llegan no quieren cargar con mochilas olvidadas o porque el arte de atacar a quien no se puede defender es sin duda uno de nuestros deportes favoritos. Qué pena. No quiero soltar el viejo mantra de “esto en EE.UU. no pasa” porque los políticos estadounidenses, a pesar de tener bastante más dignidad que algunos de nuestros representantes, ha empeorado con el paso de los años. Es cierto que somos fans de series como El Ala Oeste de la Casa Blanca, en la que se apostaba claramente por una política digna, honesta, no necesariamente transparente, pero con altura de miras, pero no olvidemos que, a pesar de ser muy buena, era una serie de ficción. Muy buena, repito, pero solamente una serie de Tv.

En todo caso, la pequeñez moral de nuestros políticos, por mucho que a estas alturas no nos sorprenda, es una lacra que arrastramos desde hace ya demasiado tiempo. Es necesario regenerar la política, infiltrándose en los partidos, buscando gente honesta y promocionándola. Hay que construir un lobby indignado que, por medios legales, consiga encarar el futuro de los partidos hacia un horizonte mejor, porque está claro que ellos mismos son incapaces de hacer este ejercicio. Sino, sólo hay que ver la nula crítica interna que se está produciendo en la cúpula del PSOE, por mucho que tertulianos, opinólogos y periodistas afines se cansen de decirles que se están equivocando. De hecho, en el propio partido crece una corriente interna que espera conseguir algo bueno del Congreso Ordinario (que debiera de ser extraordinario), y que se están organizando mediante el hashtag #bases38. Veremos qué ocurre. Hoy mismo José Antonio Griñán afirmaba en la Cadena SER que “hay líderes de 35 a 50 años que podrían dar el paso que dio Zapatero”. Las bases socialistas lo agradecerían. Rubalcaba y la vieja guardia... lo dudo bastante. 

divendres, 5 d’agost del 2011

No aprenderán nunca

Ayer terminaba mi post diciendo "¿Cuando aprenderán?". Pues al parecer, no aprenderán nunca. La noche del 4 al 5 de agosto, un grupo de indignados se dirigió a protestar ante el Ministerio del Interior y la policía cargó contra ellos, como explican desde AcampadaSol. Al parecer la carga ha producido varios indignados heridos, como podemos ver en este link, o en esta fotogalería de El País, o en esta otra de los indignados. Varios de los ciudadanos fueron heridos por la carga policial como vemos en esta foto (que vale más que mil palabras). La imagen es brutal. Una carga indiscriminada y violenta contra un grupo de gente que sólo pide que no se vulneren sus derechos. En este vídeo podemos ver como fueron algunos acontecimientos. En respuesta a la carta escrita por el Sindicato Unificado de la Policía, los indignados han contestado con esta otra. No se espera que los políticos que tomaron la pésima decisión (que el día anterior comentaba en mi post "Acción y reacción") contesten en igual forma. 

Un indignado herido por la carga policial.
La noche del jueves 4 de agosto , la tertulia de Hora 25 de la Cadena SER, cadena que hace años que escucho y del que me he sentido siempre un orgulloso oyente, me exasperó con los comentarios de unos tertulianos que o no tenían el más mínimo conocimiento de lo que hablan en cuanto al #15M se refiere, o tenían intenciones muy descalificatorias con el movimiento. No me molesta el hecho de que alguien no comparta los objetivos del 15M, ni que no hubiera ni un sólo tertuliano a favor del movimiento. No, lo que realmente me dio vergüenza ajena fue la descarada falta de conocimiento de lo que hace este grupo de gente. Me enorgullezco de poder decir que desde hace un par de semanas colaboro en la radio del 15M, @Agorasolradio y en este tiempo he asimilado mucho de lo que este movimiento pide, como lo pide y por qué razones lo hace. Ninguno de los teóricos expertos de Hora 25 de esa noche parece haber gastado ni un mísero minuto en enterarse de ello. Me dio mucha pena, por tratarse de la radio que suelo escuchar y que, en los últimos tiempos, sus tertulianos demuestran una falta de interés en informarse, de recurrir al tópico y de utilizar el argumentario descalificador que, como oyente de la SER, me ha indignado y, sobretodo, me ha asqueado. Parecía estar escuchando a tertulianos de la Cope que gobernaba Jiménez Losantos.

Pero volviendo al movimiento, el 5 de agosto se celebraron más manifestaciones en protesta de las cargas de la policía de la madrugada anterior. Estas manifestaciones tuvieron el apoyo de varias ciudades españolas y se celebraron sin ningún incidente. Tras unas horas, los políticos decidieron que ya se podía permitir el paso por la Puerta del Sol y, como vemos en este video, la normalidad volvió y "el Sol volvió a salir" sin altercados ni violencia de ningún tipo. Eso sí, ante la sede de la Comunidad de Madrid se situaron varios furgones de policía (las llamadas "lecheras") para evitar que se acercaran al edificio, como vemos en esta foto. Es decir, cuando las cosas no se salen de la normalidad, no ocurre nada. Cuando intentas reprimir, aunque sea en agosto, la gente sale a la calle a protestar, porque la indignación, a diferencia de nuestros políticos, no se va de vacaciones. 

dilluns, 25 de juliol del 2011

Y el Sol volvió a brillar

He tenido este blog un poco abandonado últimamente, y eso que han ocurrido cosas para contar, como los líos de Carlos Carnicero con Ignacio Escolar (que podéis seguir en el blog del primero, en los posts de la semana del 18 al 24 de julio, incluso alguno anterior también) y la expulsión de Carnicero de la Cadena SER tras 17 años colaborando en la radio de Prisa. También podría haber hecho posts sobre la campaña electoral en la que se ha enfrascado Rubalcaba (antes incluso de que se sepa públicamente cuando serán las elecciones), sobre la tragedia de Noruega o, inlcuso, sobre la muerte (casi anunciada) de Amy Winehouse.

Los indignados llegaron a Sol el sábado 23, tras recorrer todo el territorio a pie, pasando de pueblo en pueblo. 

Una de las marchas de indignados, en la calle Montera,
a punto de llegar a Sol.
Pero el 23 y el 24 de julio para mí han significado mucho. Ha sido un regreso al mundo de la radio con mayúsculas. Invitado por mi amiga Sofía de Roa, me estrené como analista de actualidad en Agora Sol Radio, la emisora del 15M, que con pocos medios y mucho esfuerzo, hacen una radio de alta calidad. No era la primera vez que pisaba esos estudios. El martes 19 visité la emisora y me colaron en el programa "La Persiana", que presenta Gerardo Lagüéns, en el que comenté los últimos escándalos del caso Murdoch (otro tema a comentar, por cierto). En fin, me sentí un privilegiado por poder opinar en una radio que representa a un movimiento tan loable y lleno de dignidad como el 15M. Seguiré colaborando con ellos en todo lo que me pidan, pq su causa no sólo es justa, sino también necesaria y porque me siento completamente identificado con ellos. Tener la oportunidad de colaborar en un medio joven que, con mucho esfuerzo, va a crecer, es una oportunidad fantástica y un privilegio sin igual. Tener la oportunidad de vivir con ellos la llegada de las marchas que, desde todo el territorio, han llevado a miles de personas a caminar desde sus casas hasta la plaza de Sol de Madrid, no tuvo precio. Me maravilla que miles de personas hayan recorrido el país, desde Andalucía, Galicia, Catalunya, el País Vasco, Valencia y muchos otros lugares, bajo el lema "De norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste". La retransmisión de la llegada, en la que pude participar, se puede escuchar aquí

Gerardo Llagüéns entrevista a dos participantes de
las marchas del 15M, mientras Sofía de Roa prepara
cortes de voz con el técnico de Agora Sol Radio.
Agora Sol Radio (que podéis seguir en Facebook y Twitter) es una radio pequeña, hecha con pocos medios y muchísimo esfuerzo por un grupo de incansables profesionales que no ven un duro por dedicar horas y horas a un proyecto que les ilusiona, que les trae de cabeza y que sacan adelante con mucho talento, tanto en la técnica como ante los micrófonos. Creo que en poco tiempo se ha convertido en una radio con contenidos muy interesantes, con invitados de alto nivel y con un gran futuro por delante. Como la mayoría de la gente del 15M, son gente de todas las edades, altamente preparados, universitarios, que dedican sus esfuerzos a hacer crecer este movimiento. Y Agora Sol Radio es un reflejo de ello. Les seguiremos. Y les ayudaremos en lo que buenamente podamos. Porque nos gusta la radio y nos gusta su mensaje. 

Los indignados en Madrid, durante la asamblea que reunió a todas las marchas que han recorrido España hasta Sol.

dilluns, 20 de juny del 2011

Así sí


El movimiento 15M le ha dado una nueva lección a la sociedad y a los políticos. Cuando los medios de derecha esperaban que se produjeran nuevos altercados en las manifestaciones del 19J, miles de personas salieron a la calle de forma absolutamente pacífica sin que ningún partido, sindicato, organización o institución pública les apoyase. Miles de personas (no voy a entrar en la absurda guerra de cifras de "donde unos dicen 40.000, otros dicen dos millones de personas") salieron a la calle para pedir que los políticos hagan mejor su trabajo, representen a los ciudadanos, no a los mercados, para que se cambie la ley electoral. En definitiva, para que la clase política haga el trabajo para el que fue elegido, no para el que ellos creen que fueron elegidos. No son políticos por "la gracia del Dios Mercado", sino por el apoyo de los ciudadanos.

Porque aquellos quienes dicen "oye, que si sigues haciendo ruido, volverá la derecha en marzo", los indignados del 15M les responden "oye, que si viene la derecha, es pq la izquierda NO HA HECHO BIEN SU TRABAJO". No culpemos al 15M de los errores propios, cuando son ellos mismos quienes los reclaman. En cuanto a la derecha, nada nuevo ni nada inesperado. Como ya comenté en el tercer párrafo de mi primer post sobre el 15M, la derecha y sus medios afines les alzaron a los cielos hasta el 22M y, desde entonces, les han desprestigiado todo lo que han querido y podido, llamándoles "perroflautas", kale borroka o cosas incluso peores. Me gustaría saber cuantos coches, containers o cajeros quemados ha habido por culpa de este movimiento. ¿Ninguno verdad? Pues no les llamemos 'kale borroca' a una gente que dedica su tiempo y esfuerzo a intentar conseguir una mejor democracia, algo que por cierto, los políticos hace décadas que no hacen. Desde la Transición, concretamente. Desde entonces, en este sentido, se han estado rascando la barriga para conseguir, no una mejor democracia, sino una mejor posición política, posición partidista o posición personal. Una mejor posición, vamos.

Uno de los carteles que llamaba a la movilización.
Finalmente, debo decir que, a pesar de lo dicho, entiendo que los partidos políticos se sientan amenazados por el 15M, ya que, en realidad, ponen en riesgo su Status Quo. No porque crean que los partidos vayan a desaparecer, sino porque la política como la venían ejerciendo va a tener que cambiar para que los indignados se sientan un poquito menos indignados. Y eso no ocurrirá, creo, hasta que se cambie la ley electoral general de este país. De hecho, esta postura de ambos lados lleva precisamente a eso, a dos bandos, "nosotros los ciudadanos" y "nosotros los políticos y los medios de comunicación". Creo que deberían acercar posturas unos y otros si realmente quieren llegar a algún acuerdo o conseguir varios objetivos más de los ya conseguidos. 

En este sentido, el lunes 20 de junio un portavoz del 15M (Jon Aguirre) decía en el "Hoy por Hoy" de la SER que "cómo iba yo a imaginarme hace un mes que estaría hablando en el programa de Carles Francino", queriendo afirmar que en estos 30 días se han conseguido muchos objetivos, nada desdeñables además, como por ejemplo el despertar a una sociedad sedada y aletargada por el sistema de partidos y medios de comunicación. Hace un mes y medio apenas se sabía nada de ellos y hoy ya hablamos de un movimiento social que ha dado la vuelta al mundo y al que comparan con el Mayo del 68 o las revueltas del norte de África. Se ha hecho mucho en un mes, y debe seguir haciéndose, por el bien de la democracia. Pero este es un término que el bando de los partidos y medios se ha apropiado históricamente y que el 15M ha reclamado para la ciudadanía con el adjetivo "real" (en minúscula, claro). Yo opino que ambos lados son democracia, la de los partidos, por supuesto, y la de los indignados, más si cabe, por lo que no se debe perder el tiempo en debates absurdos de cual de las dos es más real. Ambas lo son. Y quien considere que su opción es mejor que la otra, que la institucional es mejor que la participtativa, o viceversa, hace poco honor a la democracia. Lo bueno de la democracia, precisamente, es que es de todos, no sólo de quienes más suya la sienten. 

diumenge, 10 d’abril del 2011

No son ninis

La manifestación de los llamados "Jóvenes sin futuro". 
Esta semana ha sido socialmente más activa que otras. El jueves 7 de abril, una tarde con Bea Ochera (gran amiga de Twitter) en la que compartimos la manifestación de los autoproclamados "Jóvenes sin futuro" (los mismos que El Mundo, TeleMadrid y otros medios cavernícolas han definido como "los ninis de la mani") y una tertulia de bar bastante entretenida con "machacas" de diputados socialistas del Congreso. La noche siguiente, el cumpleaños de un buen amigo me rodeó de "cachorros de FAES" (término interesante acuñado esa misma noche, no por mí, por cierto). Es interesante comprobar cómo se desenvuelve uno en situaciones tan teóricamente opuestas. Al ser uno rojo, creía que estaría más cómodo en el primer ambiente que en el segundo, pero lo cierto es que mis orígenes me han permitido siempre estar a gusto tanto en un lado como en otro, sin ser muy maniático con las compañías que me rodean. He tenido apasionantes conversaciones (discusiones políticas de comunicación, estrategia, elecciones, etc etc etc) con ambos bandos y he quedado siempre contento con ellas. No sé en qué me convierte eso, pero es una reflexión que creía necesario apuntar en este espacio.

Hablando ya de la mani (hacía como 10 años que no iba a una, ya tocaba), debo decir que el ambiente fue diverso y muy tranquilo. Estuvimos buena parte del trayecto con ellos y no hubo incidentes. Una fiesta de la reivindicación juvenil que, por lo visto, acabó con 12 detenidos (les vimos, arrodillados y esposados, unas tres horas después, ante la fuente de Neptuno y rodeados de Policías). Pero como digo, nada a destacar durante la manifestación en sí, que pudieramos ver, almenos. Encuentro injusto el trato que se les está dando porque llamar NINIS a estudiantes universitarios no es sólo una contradicción (un nini es alguien que ni estudia ni trabaja, por lo que si son universitarios, la calificación "nini" falla por lo menos en la mitad del concepto), sino también una falta de respeto por un colectivo que ha decidido organizarse para expresar su descontento con la situación actual que les toca vivir. Que se organicen y protesten ya es mucho más de lo que han hecho generaciones anteriores, incluida la mía. Este es el tratamiento que se hizo antes y después de la manifestación desde un lado. Aquí podréis ver como el otro lado ideológico vio el mismo acontecimiento. Como veis, para unos son 3.000 ninis violentos, para otros 5.000 estudiantes reivindicativos.

Twitter ha difundido la indignación de los ciudadanos
con el hashtag #eurodiputadoscaraduras.
En cuanto a los #eurodiputadoscaraduras, y la polémica de los vuelos en primera, es tan indignante el silencio de unos (el PP, que no va a rectificar su voto) como las excusas absurdas que dio en La Ventana de la SER un eurodiputado del PSOE (López Aguilar). Los socialistas dicen ahora que cambian la negativa a dejar de ir en 1ª y bajarse el sueldo por una abstención, según ellos no por todo el revuelo creado, sino porque se confundieron al votar pq la propuesta estaba en portugués (¡¡venga hombre!!). Actitudes así apestan y justifican que los políticos ocupen la indigna 3ª plaza en las principales preocupaciones de los españoles, por encima del terrorismo. Lordo lo reflejaba bastante bien en su blog, aunque no hay que ser ninguna lumbrera que justificar un escándalo así en plena crisis es algo que preocupa a quienes queremos dedicarnos algún día a asesorar a los que dirigen nuestro país.

Pepe Domingo Castaño y Paco González han conseguido triplicar
la audiencia de Tiempo de Juego en menos de un año. 
Hablando de temas más alegres, más dirigidos al mundo comunicativo, es interesante comentar la nueva oleada del EGM. Ya sabéis que me apasiona el tema de las audiencias de la radio, quizá porque se asemeja bastante a unas elecciones, que se celebran cada 3 meses y dejan resultados en los que todos ganan. Sí, todos saben sacar punta a unos resultados u otros, pero que esconden que tal programa sigue líder, pero ha perdido 50.000 oyentes. O que tal radio sigue tercera a pesar de un gran crecimiento, o que tal programa gana audiencia pero pasa de segundo a tercero... En fin, siempre son interesantes los balances hechos, si se comparan con los datos concretos. Clickando el link anterior podréis ver los datos (por llamarlos de algún modo) puros, y aquí os dejo el que ha hecho la SER, la COPE y Onda Cero, de la presente oleada del EGM. Como habréis podido leer, todos ganan, como en las elecciones. A pesar de las muchas críticas que ha recibido la encuesta del EGM, siempre lo he preferido al sistema de audiencias televisivas, ya que permite a la radio tener una política de programación mucho más relajada. ¿Os imagináis lo que sería la radio si la audiencia pudiera medirse a diario, minuto a minuto? ¿Os imagináis una parrilla llena de Belenes Esteban y Jorge Javieres? No, nuestra radio es mejor, afortunadamente, sin la espada de Damocles encima, acechando a los directores de programas. Si algún inventor que esté innovando en un sistema de medición de audiencias de radio puede leer este artículo, por favor, sigue mi consejo, déjanos tranquilos y vete al cine.

diumenge, 6 de març del 2011

Maestro

Miguel Ángel Aguilar, en su despacho,
con un puro siempre encendido.
El pasado 2 de marzo conocí a un maestro. Le conocí personalmente, quiero decir. A Miguel Ángel Aguilar hace años que le sigo, escuchando las ondas de Hora 25 de la Cadena SER. Llevo media vida oyéndole opinar, debatir e ironizar en esta tertulia nocturna, con quien durante años ha compartido micrófonos con otros tres mitos del periodismo como son Carlos Carnicero y a los ya fallecidos Carlos Llamas y Carlos Mendo. Esta es la segunda entrevista en profundidad que realizo para mi tesis doctoral y, como en el caso de Juan Pablo Colmenarejo, no puedo desvelar nada de lo dicho en ella hasta la publicación de la tesis. Pero sí puedo contar qué pasó antes y después. Llegué a su oficina, en la Asociación de Periodistas Europeos, cerca de las 18h. Es una oficina que podría pertenecer a un tiempo pasado, a principios de los años 80, con un cierto aire añejo y con un claro olor a puro. Los muebles y estanterías de las paredes están repletos de libros, papeles, carpetas y de una amplia variedad de objetos de la más variada índole. 

La mesa que me recordó a un viejo anuncio.
Cuando Pepi, su secretaria, me hace entrar en su despacho, pillo al personaje revisando sus emails. Me saluda brevemente antes de seguir con su tarea emailística y aprovecho la ocasión para observar atentamente el lugar donde me encuentro. Es un amplio despacho, igual de repleto de libros que la habitación anterior, posiblemente más, que tiene una vitrina de recuerdos y fotografías lleno de objetos que parecen mágicos. Allí se encuentran fotografías con los reyes, premios, condecoraciones, medallas, estatuas orientales, varios relojes, figuritas de varias formas y tamaños, algunas tazas e incluso un fusil. La habitación también cuenta con una mesa de reuniones bastante larga, de entre tres y cuatro metros de largo, y una decena de sillas a su alrededor. Al verla, un resorte salta en mi memoria, y me lleva de golpe al pasado, acordándome de un anuncio de hace un más de un par de décadas, en el que una mujer conseguía limpiar una mesa igual de grande usando sobre esta un producto maravilloso y lanzándose ella misma con una sábana sobre la mesa, deslizándose sobre sobre la misma como una surfista y dejándola milagrosamente limpia en pocos segundos, ante la atónita mirada de su compañera de limpieza. Un prodigio de imaginación de los Mad Men, sin duda. 


La caótica mesa del maestro.
Me fijo de nuevo en Miguel Ángel Aguilar, quien sigue respondiendo emails en una de las mesas más caóticas que he visto en mi vida (incluyendo la mía, por cierto). Varias montañas de papeles se distribuyen de forma aparentemente desordenada y campan con total comodidad con la bendición de su amo, que parece sentirse completamente a gusto en un escenario tan peculiar. Tomo varias fotos y le explico de qué trata mi tesis antes de comenzar la entrevista. Él reenciende un puro al que le queda poco tiempo y comienza a contarme sus impresiones sobre lo que son las tertulias. Una hora y 55 segundos más tarde, este veterano periodista me acompaña a la salida, aún con un puro en sus manos, y le prometo que le mandaré la entrevista que realicé a Carlos Llamas hace ya 10 años (y que podéis encontrar en la barra lateral de este mismo blog). Ése aromático olor a puro nos ha acompañado durante toda la entrevista, terminando el que ya tenía empezado a mi llegada y comenzando uno nuevo, cuando quedaba poco para terminar. Es un olor que me recuerda a mi ya fallecido abuelo, Guillermo Arís, quien también destacó en su profesión y disfrutaba del aroma que le proporcionaban los habanos que solía fumar. En la soledad de un ascensor algo oscuro y antiguo, me sobreviene un subidón de adrenalina, alegría y entusiasmo, por haber podido conocer y entrevistar a un todo maestro del periodismo y la radio de este país.  Creo que incluso le he caído bien. Misión Cumplida.