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dimecres, 11 de juny del 2014

Chiringuito borbónico

Hoy se ha votado la abdicación real y ha reflejado un cambio muy importante respecto a la votación de 1978. Está claro que la sociedad ha evolucionado y ha cambiado y ello lo hemos visto en la oposición al bipartidismo, que se ha expresado claramente su voluntad de que se escuche al pueblo. La mayoría de los partidos han mostrado, cada uno con sus particularidades, colores y matices, su frontal oposición a una postura unitaria del Partido Popular y el PSOE. Unos han reclamado un referéndum, otros han criticado que no se les incluyera en la decisión, como sí se hizo en el 78, otros han mostrado su voluntad de escuchar al pueblo sin necesidad de modificar la Constitución... en definitiva, lo que se ha escenificado hoy ha sido ni más ni menos que la soledad del bipartidismo (o el monopartidismo, como lo califican algunos) en un asunto de Estado que se ha intentado tramitar rápido y mal, y que muy probablemente tenga consecuencias en un futuro próximo. 

El Congreso de los Diputados.
Estas jugadas, a la larga, suelen salir mal, ya que anteriormente existía el miedo al franquismo, pero en una sociedad 15Mizada, adulta, despierta del letargo de la Transición y consciente de sus derechos, es complicado que Felipe VI dure mucho tiempo en su cargo. El debate de la República va a seguir en el día a día, sobre todo teniendo en cuenta la aportación que las redes sociales tienen en este sentido, de forma constante. En 1978, con una prensa tradicional tan unida como hoy a favor del Rey y con el constante peligro de golpes de Estado militares, la población votó un sí mayoritario a esta monarquía heredada de Franco. Hoy, no nos permiten ni votar. Felipe VI podría haber salido muy reforzado de haber ganado un referéndum, pero las prisas y los trámites de urgencia han puesto en evidencia a una clase política, a un futuro monarca y a su evidente falta de cultura democrática. 

Además, el chiringuito borbónico acabará con el PSOE en el proceso, ya que la incoherencia se paga cara. Rubalcaba hoy defendiendo la monarquía, cuando meses atrás se declaró republicano, hablando de la "responsabilidad de Estado", cuando se trata en realidad de la permanencia de una familia en la jefatura del mismo y mantener o revitalizar el moribundo espíritu de la Transición. Un partido que es en sus estatutos republicano votará a favor de un monarca, anteponiendo la estabilidad de un sistema muy poco democrático a sus propios estatutos. Los propios miembros del PSOE viven en la contradicción de quienes se definen como "Monárquicos republicanos", que es mucho más claro y evidente que aquello de "juancarlistas", que quedó desactualizado. 

A pesar de todo, de la escenificación, del cambio social, de las reclamaciones de referéndum, lo ocurrido hoy en el parlamento ha sido un trámite. El PPSOE ha votado a favor y la abdicación es ya un hecho. Alfred Bosch, de ERC, aparte de sus muchas referencias a Cataluña (con las que podéis estar más o menos de acuerdo), ha dicho hoy en el Parlamento una frase palmaria: "Los pueblos no se heredan". En España sí, por lo visto. 

dilluns, 14 d’abril del 2014

El debate previo

Tras unos días en Barcelona, conversando con amigos de todas las ideologías, más o menos interesados en la independencia, he llegado a la conclusión de que el objetivo está claro, pero no qué va a pasar después de llegar a él. Al igual que ocurre con la 3ª República, tan deseada por tantos, pero tan poco planificada por los mismos, en el caso de la Independencia en Cataluña ocurre exactamente igual: Se echa mucho de menos un debate previo de qué tipo de Estado queremos. Tanto en el caso de la 3ª República española como en el de un estado independiente catalán hay una acuciante y peligrosa falta de debate sobre qué instituciones formarán el Estado, que responsabilidades tendrán los políticos por sus decisiones, qué poder tendrá el pueblo para participar activamente en democracia, más allá del misérrimo "votar cada cuatro años", etc. 

No sólo eso, sino también ¿de qué forma conseguiremos una separación real de los tres poderes del Estado? o ¿cómo acabaremos con la impunidad de políticos, grandes fortunas, policías corruptos o periodistas voceros? ¿Qué mecanismos tendrán los ciudadanos para presionar efectivamente a dichos poderes? ¿Qué limitaciones de poder tendrán las estructuras económicas? 

Imagen obtenida del blog Claros en el bosque
Porque sinceramente, para que se quede todo igual que en la España de 2014, no hace falta cambiar nada. En algunos estamentos (en absoluto) democráticos ya debe estar planeándose un gran cambio en el Estado para que nada cambie. Una abdicación real, un golpe de Estado encubierto o una 2ª Transición, tan oligárquica como la primera, con todo "atado y bien atado". Por eso, repito, es necesario un debate previo, en el que se analicen y debatan abiertamente los diferentes tipos de estados que queremos, para que "el pueblo" (esa figura que en este país se suele mencionar habitualmente con desprecio), es decir, los ciudadanos, conozcamos qué alternativas existen, qué posibilidades tenemos de cambiar nuestro país. 

Y los partidos no tienen por qué llegar a un acuerdo sobre ello, ya que no debe estar en su mano decidir, sino en la de los ciudadanos. Que los partidos presenten su apuesta, su alternativa, sus opciones, pero debe ser el ciudadano quien vote el cambio. Por eso el referéndum que se convoque (sí amigos, el referéndum, esa peligrosa arma de destrucción masiva, para algunos), no debe ser un referéndum por el sí o el no, como el que tuvimos en la actual constitución, ya que, como suele ocurrir, quien no esté de acuerdo con el proyecto que se vota, no irá a votar (ejemplo: el último referéndum en el F.C. Barcelona, mastodóntico, faraónico, opaco e indefinido, y a pesar de ello, aprobado por más de 70% de los participantes en la votación). Lo lógico es proponer un referéndum en el que se pregunte "¿Qué tipo de Estado quiere para la 3ª República / el Estado Independiente Catalán?" y a continuación las opciones A, B, C, D... etc. Lo que vendría a ser un proceso constituyente serio, sin presiones de los estamentos militar y económico y dejando al ciudadano decidir. Sé que a algunos les parecerá una salvajada incoherente y falta de todo sentido común, pero sí, a los ciudadanos se les debe dejar decidir. Porque a pesar de la crisis, seguimos siendo ciudadanos y seguimos teniendo (en la sacrosanta e intocable Constitución Española, por lo menos) el poder del Estado. 

diumenge, 12 de maig del 2013

15M: Segundo Aniversario

En estos dos últimos años se han producido muchos análisis sobre la evolución del 15M (esta semana han destacado los de Javier Gallego Crudo y el de Iñaki Gabilondo). Hace un año, en el post "15M: Un año después", me preguntaba hacia donde iría el movimiento que ha revolucionado este país desde mayo de 2011. Hoy veo que el movimiento ha recorrido un largo camino de 24 meses en el que se ha pasado de la euforia y la fiesta que supuso la Acampada Sol, a la lucha en las plazas y en la calle, protestando y manifestándose en cada ocasión que se ha presentado. A pesar de ello, aún ahora, dos años después, hay quien sigue sin querer entender qué es el 15M. Aún ahora hay quien no ha entendido que va más allá de la lucha entre partidos, entre patronal y sindicatos, o de las viejas luchas, que por desgracia han regresado para tener una fuerte vigencia. Y digo por desgracia porque la situación social y laboral actual no la hubiésemos soñado ni en la peor de nuestras pesadillas. Hay quien dice que ya hemos perdido esa batalla, pero manifestaciones como la de la Educación del pasado jueves 9, nos hacen ver que salir a la calle sí sirve, ya que la aprobación de la ley LOMCE o la retrógrada Ley del aborto de Ruiz-Gallardón se han postergado, una vez más. Sirve mucho más que quedarse en el sofá criticando cínicamente, desde luego. 

Como hemos explicado muchas veces, el 15M no ha sido otra cosa que un despertador social que nos abrió los ojos ante el letargo de la bonanza económica y que ha servido para que, quienes no se interesaban por la política creyendo que eso no iba con ellos, participen en los distintos movimientos sociales. Si repasamos el último año, hemos comprobado que plataformas como la PAH han cogido una especial relevancia (de hecho, Ada Colau destacaba en esta entrevista la importancia que tuvo el 15M para su plataforma). También hemos comprobado cómo las distintas mareas (la verde de la Educación, la blanca de la Sanidad, la negra de los Mineros y muchas otras que han surgido en este tiempo) se han sumado al esfuerzo colectivo, como sucedió el pasado 23F. Es mucho el camino recorrido, y mucho más el que habrá que recorrer en los próximos meses. También han surgido propuestas que han tomado otros caminos, como el del Partido X (una iniciativa, en mi opinión, muy errada en la forma, aunque cargada de buenas intenciones, por lo que he podido descubrir tras breves indagaciones en el asunto). 

Cual es el camino que tomará el 15M sólo lo dirá el tiempo, aunque parece claro que no llevará el nombre propio, 15M, sino el nombre que cada colectivo quiera darle: Agorasol Radio, Tomalatele, 15M.cc, Marea Blanca, Marea Verde, Marea Negra minera, los colectivos de afectados por las preferentes, Tomalosmedios, 15MpaRato, Interviene G.I.L.A. o cualquiera de los movimientos, agrupaciones o uniones de activistas que hayan surgido del movimiento o que ya existieran antes, como es el caso de la PAH, TeleK, DRY, Attac, Anonymous u otras muchas organizaciones sociales pre-15M. El 15M puso en valor valores ya existentes, olvidados por muchos, y como movimiento social ha evolucionado y se ha transformado en decenas de iniciativas colectivas que llevan ya dos años (las más veteranas) reivindicando una mejor democracia, denunciando las desigualdades y protestando contra los recortes llevados a cabo por los gobiernos del PSOE y el PP. 

También ha servido de escaparate, como mencionábamos antes, para plataformas ya existentes que han luchado históricamente por nuestros derechos, como la PAH, que ha hecho un trabajo ingente para defender los derechos de los hipotecados. Creo que es hora de seguir avanzando hacia otras metas, como comentaba David García Aristegui en la entrevista que concedió en esta edición del programa "Sangre Fucsia" de Agorasol Radio. También creo que hay que seguir presionando a los políticos para conseguir una democracia más justa, menos corrupta y avanzar en este segundo proceso de Transición de una democracia que no sólo es mejorable, sino que requiere una refundación, para conseguir un mayor control de lo que llevan a cabo los partidos políticos, los estamentos judicial y policial y, sobre todo, de la banca. Paso a paso, lo conseguiremos. 


dimecres, 13 de març del 2013

Segunda Transición

Llevamos meses en algunos foros discutiendo de lo necesaria que es una Segunda Transición en nuestro país. Tras la Transición simulada, debe llegar a España la 1ª Transición real (adjetivo muy adecuado, en este caso) en la que pasemos de una democracia de segunda fila a una democracia de primera división. Se ha descrito en muchas ocasiones en los últimos que la Transición Española supuso un simple cambio de nombre, de "Régimen" a "Democracia", en el que las élites que dominaban este país durante el Franquismo se mantuvieron, no fueron perseguidos por sus crímenes contra las víctimas de Franco y se mantuvieron prácticamente intactas en los estamentos policial y judicial. 

La portada de El Jueves, mostrando de
forma esencial lo que es la política española.
La Casta Política traicionó a los ideales de la sociedad creando una democracia de espaldas al pueblo, en la que la participación del mismo se limitaba al voto y se nos vendió como el gran progreso de la humanidad. Se limitó la acción política a los partidos, cuando de todos es sabido que no hay una sola forma de hacer política igual que no hay una sola forma de discursar, de vestirse o de conducir un país. Se limitó mucho la capacidad de hacer ILP's (exigiendo medio millón de votos) y se ninguneó la opción de que los ciudadanos pudieran convocar referendos (limitando esa opción de convocatoria al Presidente del Gobierno, por lo que es imposible que se convoque uno contra su figura o su administración). Y no sólo eso, sino que una vez pasado el trámite, el Parlamento puede desestimar como si nada hubiese ocurrido una ILP firmada por medio millón de personas y no hacer caso alguno a un referéndum porque ambos son en todo caso no obligatorios de cumplimiento. Es decir, son una simple simulación de participación ciudadana. Son un fake, un engaño, una figura que no sirve, a la práctica, absolutamente para nada. Igual que el Senado. 

Con este marco conceptual, es normal que los políticos españoles, viviendo de espaldas al ciudadano y limitando su opción al éxito personal dentro y fuera del partido, hayan hecho de la corrupción su forma de vida. Que hayan constituido su forma de trabajar en un formato que no tiene en cuenta al ciudadano por pura iniciativa, sino que sólo les escucha cuando llenan las calles y plazas de Madrid y Barcelona. Viven sus vidas con miedo a lo que un ciudadano les pueda exigir, no sea que vaya a desbaratarles un chanchullo establecido, un sobre con dinero en B proviniente de constructoras o una moción de censura a un alcalde rival con la ayuda de un condenado por acoso sexual. Vamos, que han convertido los partidos políticos (teóricamente, formaciones de representación ciudadana) en infraestructuras de financiación ilícita y gestión de influencias particulares. Lo que @nayermaster y los 5 bloqueados por Alberto Garzón definen como "cuñadismo". 

Y esa traición de los políticos a los ciudadanos se culminó tras la llegada de José María Aznar y su forma de hacer política, en la que la palabra "Dimitir" quedó relegada a un nombre propio de origen ruso, como destacaban tanto una pintada fotografiada en Sevilla como el periodista Jordi Évole. Con los mantras "Hagas lo que hagas, no dimitas porque eso significa que eres culpable" y "Si lo eres, por lo menos no lo hagas público en un acto de dignidad política, porque desprestigias al partido", el Partido Popular y en menor medida, pero también, el PSOE echaron por tierra el concepto de dignidad y honorabilidad política. Es decir, que un político debe ser honesto porque representa a los ciudadanos. Si no es honesto o se le descubren mentiras, estafas, dádivas u otros actos indignos para dirigir al país, debe marcharse. Porque la prioridad no es la dignidad del partido, sino la dignidad de la democracia en su conjunto. Dimitiendo se engrandece (o por lo menos, no se ensucia) la democracia. No dimitiendo se salva el culo del partido, teóricamente (porque en realidad no es así tampoco). 

Los ciudadanos estamos hartos, cansados y aburridos de una clase política indigna, de un marco democrático diseñado a nuestras espaldas y exigimos un cambio verdadero, inmediato y republicano de nuestra forma de vida. Ha llegado la hora de refundar la democracia.