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dimarts, 17 de juliol del 2012

Mejor periodismo

Hace más de un mes que me propuse escribir sobre periodismo en este blog. Esta es sin duda una de las profesiones más apasionantes en la que uno pueda trabajar, cuando se tiene trabajo. No está bien pagada, tiene pésimos horarios, la competencia a veces es feroz y las dificultades en el camino, más feroces todavía. Pero vivirla y contar lo que ocurre es sin duda fascinante, aunque el contexto no sea el más deseable.

Hace un mes, Julio Somoano fue nombrado director de informativos de TVE, cerrando la etapa más laureada de los informativos de la televisión pública, en la que ha recibido premios nacionales e internacionales. Somoano venía de Telemadrid, una televisión acusada de manipulación y cuya información está más cercana a la propaganda goebbelsiana y en sus famosos once principios que a las máximas periodísticas que te enseñan en la facultad. De hecho, se ha publicado que su tesis doctoral en un máster realizado en la Autónoma de Barcelona llevaba el título de "Estrategia de comunicación para el triunfo del Partido Popular en las próximas elecciones generales". Es indicativo, sin duda. Podéis leer más sobre ello en este link.

Otro dato que me llamó la atención fue el del segundo ERE en la Cadena SER, que provocó una huelga masiva el pasado 29 de junio que obligó a la cadena a emitir programas pregrabados y a sustituir los informativos por un comunicado, en mi opinión, vergonzoso por su total carencia de alma periodística, que podéis leer en este link, que informa sobre distintos aspectos de dicha huelga. 

Pero el periodismo corre el peligro de perder su prestigio, no por estos hechos que he comentado, sino por la banalización de sus contenidos y la poca rigurosidad a la hora de crear las noticias. Herramientas como Twitter nos han servido a muchos para informar de temas de los que no se están hablando en los medios de comunicación tradicionales, para denunciar agresiones policiales, corrupciones políticas y hechos vergonzosos no sólo en España, sino a lo largo de todo el planeta. Pero este arma de doble filo, que permite informar a cualquiera, sea o no periodista, de lo que ocurre en el mundo, tiene el peligro de mal-informar  con la misma efectividad que se trata de informar. Yo mismo tuiteé una información errónea el pasado 16 de julio en el siguiente tuit: "Para gustarles tanto la empresa privada, se enchufan todos en la pública http://t.co/FJzYUem0 #MenudaJeta". Este tuit, como podéis leer en el link, contiene información falsa y fue corregida por ElPlural.com pocas horas después. Lo malo del asunto es que, ya sea por la información o ya sea por mi comentario, fue mi tuit más popular en los más de tres años que llevo en esta red social (62 retuits y 7 favs). 

Esto indica varias cosas. Que hay que comprobar las fuentes de las que uno se informa, sobretodo si atañen a personas que pueden tener pocos medios con los que defenderse, como era este caso. Que añadir un titular mordaz a una noticia, lo único que consigue es añadir sensacionalismo a la misma, no más dignidad ni más credibilidad. Y que, a pesar de tener más de 10 años de experiencia como periodista licenciado, como es mi caso, es muy fácil cometer este tipo de errores con una herramienta fantástica y a la vez peligrosa como es Twitter. 

Hay que tener mucho cuidado y ser muy rigurosos en cómo informamos. La militancia comunicativa no debe ser nuestra forma de trabajo, sino la rigurosidad, la exigencia y la perseverancia en la forma de una información mejor. En los tiempos que corren, tener una carrera de periodista no garantiza hacer buena información, pero tener una cámara en el móvil tampoco te convierte en un periodista más veraz. Te convierte en un transmisor de una visión de lo que ocurre en un punto concreto en el que te encuentras. Lo cual es fundamental para conocer mejor la realidad que se muestra en los medios y redes sociales, pero ello no significa que lo que vemos sea la única verdad posible. A los medios tradicionales, por otro lado, se les  debe criticar también el hecho de no haberse sabido adaptar a los nuevos tiempos o de enfocar demasiado lo que ocurre en las redes sociales. Es decir, saber lo que dice Bisbal sobre Egipto puede ser divertido, pero no creo que deba ser incluido en un informativo, por mucho revuelo que se produzca en las redes. Hace años que los informativos televisivos y radiofónicos han perdido el norte, como vimos últimamente con la información deportiva y la Eurocopa. Una cosa es que un profesional se pueda alegrar de los éxitos de la Selección y otro que abra un informativo con ello cuando aún no se ha jugado el partido.

Son tiempos difíciles para el periodismo. Económica y socialmente está recibiendo duros golpes, con centenares de despidos y el cierre de decenas de medios de comunicación en cualquiera de sus formatos (radio, prensa, televisión, revistas, internet...). En las jornadas #CómeteElPeriodismo se reflexionó sobre el asunto y una de las conclusiones que se sacaron fue que los periodistas debemos montar nuestros propios medios de comunicación, ahora que somos tantos parados de este gremio, para informar desde proyectos pequeños, que puedan crecer con los años. Los tiempos de las grandes corporaciones y empresas periodísticas están terminando y hay que encontrar un formato más acorde a los tiempos que corren. Ya sea de este modo o de cualquier otro, los periodistas debemos seguir luchando por un periodismo libre. Porque la libertad es un concepto implícito en nuestra profesión, ya que un periodismo que no es libre no es periodismo, es propaganda. Porque una democracia sin periodismo no es una democracia y porque, como decían en una película, "que sea complicado informar bien no significa que no debamos intentarlo".

diumenge, 12 de febrer del 2012

Reforma laboral, propaganda antisocial

La reforma laboral ha llevado la protesta a las calles.
Hay una frase famosa en periodismo: "No dejes que la verdad arruine una buena noticia". En el caso de la información política es algo más cruda: "No dejes que la realidad arruine una buena propaganda". Desde hace décadas, la información política que nos venden los medios de comunicación suele estar cargada de propaganda. Este post no es una crítica a los grandes profesionales del periodismo que se enfrentan día a día a los gabinetes de prensa, a los jefes de prensa, a las campañas institucionales o a las decenas de trabas a las que se enfrentan diariamente quienes pisan la calle, los ministerios o las sedes de los partidos para atender a lo que ocurre en el mundo. No son los periodistas rasos los que me preocupan, sino las rutinas periodísticas, los directores de los medios y el sistema político y económico actual. La sexta semana de este 2012 ha sido una de las semanas de mierda más intensas que podamos haber vivido en nuestras vidas, si uno se considera de izquierdas. 

La Policía, aporreando a indignados por la reforma laboral.
Comenzó con la victoria de Rubalcaba el fin de semana, siguió con la condena del juez Garzón el jueves y terminó (por no hablar de Grecia) con el mayor recorte de derechos laborales de la historia de España. Ni Franco hizo tanto por los empresarios. Se ha informado sobre ello en la prensa, pero apenas se ha tocado la protesta social en las calles. Se ha hablado de 8 policías heridos y no de las decenas que recibieron porrazos. En la televisión se habla de unos guiñoles franceses cuyo único delito ha sido tener un pésimo gusto a la hora de hacer humor y de ello se ha hecho una razón de Estado (dos ministros han hablado del tema, el de Cultura y el de Exteriores). La francofobia se desata cuando en España se recortan derechos. Twitter y las redes sociales parecen nuestro salvavidas informativo, cierto que no está libre de propaganda, pero por lo menos informa de lo que no informan los medios. Un indignado con un smartphone se convierte en fotógrafo social y eso es un gran poder que en EE.UU. quieren cortar de raíz. Ya han empezando a hacerlo. También han empezado a decir muchos que el 15M no ha hecho nada desde hace meses, cuando, como una mancha de aceite, crece y crece en la sociedad, de forma lenta, pero irrefrenable. El 15M no tiene que salvarte el culo, tienes tú que levantar el culo del sofá y unirte a él para protestar por lo tuyo. Porque se puede aporrear a un manifestante, pero no matar a una idea. 

Protestas en la Puerta del Sol de Madrid, este fin de semana.
Por otro lado, la reforma laboral nos deja declaraciones propagandísticas que intentan contradecir la realidad como las de la Secretaria de Estado de Empleo, Engracia Hidalgo, o las de ése robot con peluca que dirige Castilla La Mancha, María Dolores de Cospedal. Como informan Rafa Bernadro y Emilio de la Peña en la web de la Cadena Ser, la realidad es otra. Pero la realidad también es, como dijo Jordi Sevilla en su cuenta de Twitter, que esta reforma nos saldrá muy cara a los pocos que tenemos la suerte de tener trabajo en España. Aunque el androide Cospedal 2.0 tiene razón en una cosa, los sindicatos no han hecho NADA en los últimos años y menos ahora. Han perdido, merecidamente, el apoyo de la ciudadanía por ser tan corruptos como los políticos y los empresarios a quienes simulan enfrentarse. La calle hace décadas que ya no es suya. 

Como vemos en el film "Banderas de nuestros padres", la propaganda es un método eficaz de crear una realidad, un prejuicio, mucho odio o un estado de ánimo social. En esta película, vemos como tres soldados son utilizados mediante una fuerte propaganda para conseguir que un país como Estados Unidos compre bonos de guerra. Me recuerda mucho a lo que estamos viviendo hoy, un tiempo en el que los gobiernos y los mercados están sepultando los Derechos Humanos y la propaganda dice que "ahora vais a vivir mucho mejor". Siempre que alguien os diga que "no es el momento de..." suele significar que "a mí y a los míos no nos interesa que...". La propaganda es eso, difundir un mensaje político o ideológico que perjudica claramente a muchos y hace creer a más de la mitad de ellos que les beneficia. Sólo hay que estar atentos a los mensajes que nos lanzan.