Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Pablo Iglesias. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Pablo Iglesias. Mostrar tots els missatges

dimecres, 13 de juliol del 2022

Ferreras, Villarejo y sus amos

Esta semana hemos conocido los audios de Ferreras con Villarejo, en los que el periodista reconocía haber publicado informaciones sobre Pablo Iglesias que sabía que no eran ciertas, con la paupérrima excusa de que la información se la filtró el director de OK Diario Eduardo Inda. Si uno obtiene una información de su "hermano", la labor que tenemos como periodistas no es publicarla porque crees en él, es contrastarla. Y con varias fuentes. Y si estás seguro, publicarla. Si sabes que no es cierta y la publicas igualmente, dice mucho de ti como ser humano, como demócrata y como periodista. Tambié dice mucho que, una vez se destapa la conversación con el comisario, tu gran excusa sea que Podemos también está haciendo una campaña contra ti y tu cadena. Es decir, patada adelante, sin mirar atrás, sin pedir disculpas, sin un atisbo de autocrítica. El clásico "Y tú más". El propio Jordi Évole, quien es también amigo de Ferreras, le reprochaba precisamente eso en este artículo de La Vanguardia

El problema con Ferreras, más allá de que sea el director de una televisión más influyente que popular, más allá, más allá de que lleve años dirigiendo una de las tertulias más vistas de la televisión, más allá de que alardee a diario de hacer "más periodismo" cuando realmente hace un espectáculo televisivo de polémica y propaganda, más allá de eso, el problema con  Ferreras es que sólo es la punta del iceberg de un sistema judicial, policial, político y mediático reaccionario. Ese sistema, que aguantó hace 80 años a Franco en el poder durante cuatro décadas, y que ha aguantado una ilusión, una apariencia de democracia desde la Transición, tiene como objetivo mantener el status quo y tiene como grandes enemigos al independentismo y a partidos como Podemos. Y contra ellos, todo vale: denuncias falsas, informaciones tendenciosas escritas a medida para ser incluidas en una causa judicial ilícita, junto a informes policiales sesgados, no firmados y encargados por gente como el comisario Villarejo y algunos de sus colaboradores. Pero la pregunta que deberíamos hacernos es ¿Quién les contrata? Me parece perfecto juzgar a Villarejo y, si le condenan, que pase el resto de sus días en prisión, pero ¿y sus amos, quienes le contrataron? ¿Donde está la causa judicial contra ellos? No queremos cabezas de turco. 

Volviendo a Ferreras, si viendo "Al Rojo Vivo" no quedaba claro que lo menos importante para él era la información certera, tras este escándalo queda patente. Tras este escándalo, quedan él y su equipo a los pies de los caballos. Si no dimite, deberían echarle porque sin duda ha perdido toda credibilidad. Pero si su programa continua es porque en este país no pasa nunca nada. Cuando actúas contra determinados sectores, cuando proteges a determinados amos y cuando te has vendido desde hace décadas al poder, se te garantiza una inmunidad, por lo menos momentánea. Pero ese poder, me temo, le dejará caer eventualmente, porque Ferreras, que lo ha sido todo en La Sexta, ha puesto en peligro no sólo su programa, sino la credibilidad de toda la cadena. Con este escándalo, queda en entredicho todo lo que ha hecho en los últimos años y justifica cualquier crítica que se le pueda hacer desde cualquier sector. 

La portada de la revista satírica "El Jueves".

Porque cuando Ferreras rompe con el principio básico del periodismo (no comprobar una información, publicarla a sabiendas que es falsa), tu carrera profesional debería estar terminada de inmediato. Si lo hiciera cualquiera de los periodistas de a pie que malviven con sueldos miserables (o que como en mi caso, han tenido que dejar la profesión), nuestra carrera profesional habría acabado. 

Pero esto no es nuevo, Ferreras ha supuesto una forma infame de hacer "Más Periodismo": Tensión, confrontación, discusión, más bien poco análisis y sí, horas y horas de trabajo, pero como todo el resto de la profesión, ni eso es un mérito. El Caso Ferreras muestra cómo la cultura democrática está por los suelos en España. Se justifica lo injustificable, se hacen actos de fe, en lugar de contrastar la información y se mueve cielo y tierra para eliminar a quien se considera rival político. Poco nos pasa, la verdad.

dissabte, 5 de novembre del 2016

Sobre Ramón Espinar

A Ramón le conozco de hace bastante tiempo. Ha sido tertuliano en muchas ocasiones en La Plaza en Llamas (como podéis ver en este link), la primera en 2013, antes incluso de que existiese Podemos. No somos íntimos ni nos vamos a tomar copas juntos, pero siempre ha habido cordialidad entre ambos cuando nos hemos visto en los platós de Tv y radio. Me parece un gran tipo y siempre fue un placer tenerle en el programa. Así de llano y así de claro. Toda la polémica sobre su piso me parece el enésimo ataque de un sector de la sociedad que quiere acabar con la imagen de algún miembro del partido de Pablo Iglesias. En este caso, un buen amigo suyo y compañero de partido. 

Es innegable que puede existir una cierta incoherencia en lo que uno propugna y lo que uno hace. La venta del piso, según las informaciones aparecidas en los medios, pudo ser hecha de otra forma. De hecho, en mi programa recuerdo haberle escuchado en varias ocasiones que no se puede especular con viviendas públicas. Ha sido siempre uno de sus mensajes más claros y fuertes, pocas veces rebatido por sus tertulianos "rivales". Pero ¿qué derecho tiene un determinado sector de la sociedad a juzgar lo que haga, como dicen en Podemos, "un chaval que no puede pagarse su piso"? 

No me entendáis mal, entiendo que a Ramón Espinar se le critique por sacar una plusvalía (por ínfima que sea, en términos inmobiliarios) de un piso de una cooperativa, en lugar de devolverlo. Es un claro caso de incoherencia en el mensaje. Pero repito, hay también una incoherencia en la crítica a Ramón. 

Ramón Espinar, en La Plaza en Llamas, el 24-10-2013.
El juicio ético y sobre todo mediático a Espinar se realiza hoy, en 2016, cuando es un personaje con varios cargos públicos representando a Podemos, conocido por su activismo social en Juventud Sin Futuro, por sus intensas participaciones en tertulias de todas clases y canales y por ser amigo de Pablo Iglesias. Aun siendo la misma persona, no es la misma persona que en 2007 compró un piso a una cooperativa con ayuda económica familiar o quien la vendió en 2011 con un beneficio económico cercano a 20.000 euros. No lo es porque no existía sobre él un foco mediático. Es obvio que las personas anónimas realizan acciones que no realizarían de ser conocidos en toda España, es obvio que si esta venta la hubiese realizado hoy, Ramón merecería toda crítica por la clara disonancia entre lo que se proclama y lo que hace, pero no me parece justo ni adecuado criticar al Ramón de 2011 por, como comentó él mismo, "no poder hacerme cargo de la hipoteca del piso". 

La incongruencia temporal del juicio ético a ambos Ramones, como si fuesen el mismo, cuando las circumstancias personales han cambiado, puede parecer poco lógico, teniendo en cuenta que se trata de un juicio mediático sobre un comportamiento ético, y teniendo en cuenta la ya mencionada variabilidad temporal de las circunstancias personales de Espinar. Antes que nada, debo aclarar que no me parece normal victimizarle como se ha hecho desde Podemos. Si alguien ha cometido un error o ha realizado un acto poco ético, debe asumir las consecuencias. Pero la contundencia con la que se señala a Ramón por una supuesta incongruencia entre discurso y actos, teniendo en cuenta el dedo acusador, sólo puede ser definido como "la venganza del corrupto". Quien ha hecho y deshecho en asuntos turbios de toda clase y ha ninguneado las posibles faltas de los políticos afines, se dedica a reprochar en los agentes públicos de Podemos (que exigen desde siempre un nivel muy alto de transparencia y honestidad política) que su comportamiento no es el adecuado. Ya lo afirmaba Ferran Monegal en su sección de "Julia en la Onda" (en el minuto 3:40 del audio). 

Sería interesante revisar si, quienes se llenan ahora la boca con el caso de Espinar (no hablo de la periodista de la SER que sacó la información, sino de determinados partidos políticos y del tertulianismo patrio de bandera en la pulsera), han defendido en alguna ocasión la venta de vivienda pública. Es decir, la incongruencia no solo va en un sentido. Quien acusa debe o debería ser tan moralmente intachable como el comportamiento que exige. 

Por otro lado, es necesario destacar que desde Podemos quizá se haya abusado un poco de frases como "hay una campaña contra nosotros". Aunque pueda ser cierto, hecho que no descarto en absoluto, comunicacionalmente este tipo de afirmaciones tienen consecuencias. Entre las buenas, bunkerizar a tu electorado, troyanizar a tus tropas en la defensa de tus congéneres, entre las malas, puede parecer que intentas desviar el tiro con teorías conspiranoicas, sean o no ciertas. Como me dijo un profesor de psicología en cierta ocasión, "que un paciente sufra paranoia no significa que no le estén persiguiendo, realmente". 

Hablando de dedos acusadores, ayer el periodista José Luis Roig insinuó en un par de ocasiones en "Mas vale tarde" de laSexta que el dinero con el que se pagó el piso de Espinar podría provenir de su padre, implicado en el caso de las "Tarjetas black". Quizá este tertuliano conservador, por un poco de respeto a su propia profesión, debería tener más respeto por la audiencia y no hacerse eco de un rumor si no se tiene prueba alguna del asunto. Porque cualquiera podría argumentar que tal periodista o político es un pederasta, por ejemplo, pero sin tener prueba alguna no es nada más que una irresponsabilidad muy grave. 

Con este artículo de opinión no he pretendido hacer una defensa aguerrida de Ramón, ni de su comportamiento, ni denunciar campañas contra él ni su partido. No soy militante de Podemos, no creo que lo llegue a ser nunca, ni por mi profesión periodística ni por mi ideología personal (nunca me ha gustado que un partido me diga qué debo pensar o decir en público). Creo que el valor de este artículo es mostrar que la incongruencia tiene dos lados, que la crítica es muy necesaria pero hay que vigilar que no se vuelva contra nosotros y, sobre todo recordar que juicios mediáticos, los justos, que los carga el diablo. Un saludo, Ramón, si me estás leyendo.

diumenge, 22 de maig del 2016

Liderazgos de plástico

En una de esas comidas familiares que se alargan hasta casi la madrugada (barbacoa, primos y vino en abundancia), uno de los temas sobre los que discutimos fueron las próximas elecciones. Como es obvio todo familiar tiene su postura, su opinión y su ideología, que van desde la indiferencia más absoluta por la política, hasta la concienciación clara de un cambio necesario en el Gobierno y la sociedad. Una de las conclusiones a las que llegamos es que vivimos una época de líderes débiles. En una época en la que los personalismos y los candidatos son el centro del foco, es paradójico que encontremos en las cabezas de lista personajes como Pedro Sánchez, quien es quizá el Secretario General de PSOE con menos poder de la historia en su propio partido. O Mariano Rajoy, cuyo tancredismo ha inmobilizado de tal modo a su partido que no se ve (a primera vista) ningún rival que quiera o se atreva a sustituirle, a pesar de que parece claro que el recorrido político a largo plazo del presidente del Gobierno no parece ser muy alagüeño. Así que, mirando al futuro, ¿qué líderes nos presenta el horizonte en España? De derecha a izquierda:

En el PP, más allá de su secretaria general Cospedal y de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, encontramos a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, quien tiene un perfil distinto al habitual en su partido. Más abierta a algunas reclamaciones sociales y con un perfil similar al de los nuevos vicesecretarios del partido en el uso de las formas, parece una candidata a considerar. Con este perfil, tiene el favor de la prensa madrileña, tanto de derechas como de izquierdas, en buena parte gracias a que su antecesora en el cargo, Esperanza Aguirre, azote del izquierdismo local, tenía un perfil mucho más torquemadino hacia ellos. El perfil más moderado de Cifuentes le ha granjeado un tratamiento blando entre la supuesta prensa rival ideológicamente, lo cual podría llevar a engaño y repetir un "efecto Gallardón" (quien fue considerado como el perfil más moderado y cool del PP, hasta que se quitó la careta en el ministerio de Justicia). Quien haya tenido una mínima relación con el 15-M, o recuerde los incidentes entre 2012 y 2014, no puede olvidar cómo "la Cifu" ordenó a la policía local madrileña antidisturbios usar todo tipo de fuerza innecesaria contra los manifestantes en infinidad de ocasiones. La expresión "loba con piel de cordero" concuerda bastante con este perfil de política. Aún así, con la llegada de los nuevos "vicesecretarios majetes" del PP parece que sus opciones de diferenciación en su partido han menguado, y ello se suma al rechazo que muchos han expresado con su figura en el PP, por no ser suficientemente de derechas.

En Ciudadanos, la única opción a nivel nacional es obviamente Albert Rivera. Aunque algunos periodistas le ha considerado como "humo" y han destacado la fragilidad de su discurso, es obvio que ha marcado un estilo propio en la política, tanto estética como dialectalmente. Del mismo modo que el 15-M evidenció la vejez estructural del PSOE y que Podemos está comiéndole más terreno del que jamás le comió Izquierda Unida, en la derecha Ciudadanos ha supuesto una renovación del mensaje conservador. Su simple aparición obligó a Rajoy a renovar internamente el partido para ofrecer una visión menos vetusta de sí mismo, con la ya mencionada llegada de los "vicesecretarios cool". Rivera, con el supuesto apoyo de los grandes capitales, pretendía convertirse en el partido visagra que permitiese a la derecha seguir en el poder, aunque obligándola a reformarse en las formas. Aunque la renovación de la derecha es bienvenida y era muy necesaria desde el auge de Federico Jiménez Losantos, Intereconomía y 13tv, lo cierto es que la de Ciudadanos no es más que una renovación fake. Un proceso de marketing demasiado evidente entre el que destacan candidatos físicamente atractivos, el uso de chaqueta sin corbata y pantalones tejanos para dar una apariencia juvenil o la insustanciabilidad de sus mensajes. Los continuos guiños al PP y su clara apuesta por políticas socioeconómicamente liberales evidencian la ideología real del partido de Rivera & Co. Política prefabricada, estilo Ikea, sin alma pero decorativamente muy bonita para quienes no entiendan mucho de política.

En el PSOE encontramos quizá el liderazgo más débil de este partido en las últimas décadas. Pedro Sánchez, a pesar de que está aguantando más de lo que algunos creían, y que ha tenido la virtud de saber esquivar en momentos clave la espada de Damocles de Susana Díaz, no deja de ser el rival más débil. La falta de contenido de sus mensajes, sus cambios de postura ideológica de un día para otro, la falta de un proyecto claro y su excesiva fragilidad ante los barones del partido han hecho que su liderazgo se pinche con buena parte de las espinas de la rosa socialista. Para ser un líder debes tener una mínima seguridad no sólo en tu cargo sino en tu entorno, y Pedro Sánchez parece que se pasa más tiempo intentando esquivar los puñales que le llegan desde la espalda que dirigiendo el transatlántico socialista. Además, la toma de decisiones tampoco es uno de los fuertes de Sánchez. En la postcampaña electoral ha apostado claramente por un perfil centrista, que le aleja de la izquerda originaria de su partido y le acerca y une indefiniblemente al Ciudadanos de Rivera, incluso tras la ruptura de su pacto electoral. Por otro lado, no sólo no ha querido renovar un barco de por sí caduco, sino que ha recuperado a viejos lobos de mar de los años 90 que poco pueden aportar a un partido que necesita algo más que la tradicional sesión de maquillaje que se da a sí mismo cada lustro. Ese ha sido el gran error de este partido en las últimas décadas, que es como una actriz de cabaret entrada en años, desfasada y viejuna, cuyo maquillaje no sólo no oculta su vejez, sino que la evidencia aún más. Su debilidad, su falta de fondo ideológico y su cobardía a la hora de afrontar los cambios estructurales necesarios en su organización, hacen de Pedro Sánchez una mala copia de Albert Rivera en las formas y un títere en manos de la presidenta de Andalucía. Y eso es porque da la impresión de que cuando mamá Díaz se canse de esperar y se levante para liderar su partido, Pedrito va a tener que irse a su cuarto.

Para terminar, en la autoproclamada izquierda real, encontramos el tándem Garzón-Iglesias de Unidos Podemos. Son dos personajes muy distintos, poli bueno y poli malo, cuya falta de entendimiento hasta hace escasas semanas ha retrasado lo que podría y debería haber sido el sorpasso de las izquierdas ciudadanas al tradicionalismo de centro-izquierda en las elecciones del 20D. Empezando por Alberto Garzón, el babyface de la política española, hay que destacar la renovación (al menos en apariencia) de uno de los partidos más caducos y oscurantistas internamente del parlamento español, Izquierda Unida. Las luchas de poder, los intereses creados en consejos de administración de bancos y cajas y las puñaladas internas (aparte de chistes como "izquierda desunida") han provocado en este partido un decaimiento de la imágen que parecían muy difíciles de superar. Pero la llegada del 15-M, y en concreto de Alberto Garzón, sirvieron al partido para recuperar el camino adecuado. Saneado el partido por dentro, repito, al menos aparentemente, Garzón afronta el reto de apoyar a Podemos a conseguir un sorpasso que saque al PSOE de la segunda posición y, si es posible, mande a la oposición al PP de Rajoy. Como reto se plantea harto complicado, aunque su perfil de yerno ideal forme un buen tandem con el más agresivo de Pablo Iglesias. Aún así, se le intuye, igual que ocurre con P. Sánchez, una cierta debilidad en su partido, aún desconfiante y receloso de la supuesta renovación que supone Garzón para ellos. El tiempo dirá en qué acaba esta historia. 

La segunda plaza del tándem de la izquierda real es un Pablo Iglesias cuyo perfil es su mejor arma y su mejor defecto. Su discurso claro, bien estructurado, directo y sin tapujos, le ha brindado la oportunidad de trasladar su mensaje de televisión local a las grandes cadenas del panorama audiovisual estatal. Su preparación previa de debates, su agresividad, la estructuración de su discurso y su habilidad para marcar la agenda política le han llevado a lo más alto de una forma meteórica, creando su propio partido tras las fallidas negociaciones con IU en 2013 y revolucionando la política española desde las elecciones europeas de 2014. Aún así, Pablo Iglesias y muchos de sus compañeros de Podemos han pecado de arrogantes, asumiendo para ellos mismos el voto de la indignación. Es cierto que buena parte de sus bases forman lo que se denominó el movimiento 15-M, pero entre los movimientos sociales se ha desconfiado de Podemos en muchos sentidos, por esa (en ocasiones) apropiación indebida de un movimiento social que revolucionó el país sin líderes, sindicatos o partidos políticos. Pablo Iglesias, que como decíamos antes, su carácter es a la vez su mayor virtud y su mayor defecto, da la impresión que a veces se cree el centro del universo político, la Khaleesi de la política española, rompedor de cadenas, liberador de esclavos y madre de dragones. Sea o no cierto, en ocasiones precisamente esa es la impresión que da y eso le resta votos en el ámbito de quienes no se sienten interesados por la política. Siendo él y su equipo excelentes estrategas políticos, han aprendido a moderar su mensaje cuando es debido y a no arrogarse ideas y planteamientos que no son propios, a pesar de algún patinazo inicial y de algunas decisiones recientes muy controvertidas. En sí la arrogancia no es un defecto en política, ya que refuerza el ego, la confianza en uno mismo y evita ser asimilado en un sistema de por sí corrupto. Pero la abundancia de la misma es, obviamente, un defecto que tinta y cuya mancha es muy difícil de quitar. 

En definitiva, vemos que los partidos políticos españoles carecen en muchas ocasiones de líderes políticos que merece la situación social actual. El bocadillo de la Transición, que en tantas ocasiones nos hemos comido en los últimos 40 años, debería haber dejado un mejor poso que el actual. La prácticamente nula voluntad de entendimiento y pacto entre los partidos a nivel estatal ha llevado a una repetición de elecciones que, si no cambian mucho las cosas, va a seguir igual después del 26J. Los intereses partidistas primarán sobre los del ciudadano de a pie, igual que en los 80, 90, 2000 y la década actual, a pesar de que la aparición de los partidos emergentes haya revitalizado un poco un panorama político muy mejorable. Líderes de plástico para una sociedad viva. Esta es la política española del nuevo milenio.

diumenge, 15 de maig del 2016

Cinco años de 15-M: La muerte del relato de la Transición

La Puerta del Sol de Madrid, durante la celebración del primer aniversario de 15-M.
Ya han pasado cinco años. Y muchas cosas han cambiado, por desgracia, para peor. Otras muchas, han transformado esta sociedad para mejor. Es una sociedad más viva socialmente, más despierta y más atenta a lo que los políticos hacen. Los medios de comunicación han cambiado también. Para bien y para mal. Para mí el 15-M comenzó una tarde del 10 de abril, en el que fui a una manifestación de Juventud sin Futuro, como podéis leer en este artículo. El movimiento 15-M como tal entonces aún no existía, pero sí un germen que fue creando el caldo de cultivo que llegaría, como explica muy bien Stephane Grueso, cuando 40 personas decidieron quedarse en la puerta de Sol de Madrid. Pocos días más tarde, el movimiento había crecido exponencialmente, llenando plazas de todo el mundo. La indignación se había escampado como un viral. Sólo que esta vez no era cosa de gatitos, sino un despertar social. Yo mismo visité la acampada el 21 de mayo y puedo decir que cambió mi vida. Fue un simple paseo por la plaza, leyendo los carteles (en este link y en este otro podéis ver algunos de los más significativos), pero sobre todo viendo los rostros de ilusión que se reflejaba en los rostros de los allí presentes. Sabían que iban a cambiar el mundo y, en parte, lo consiguieron. 

El 15-M cambió España porque fue un enorme despertador social, apostando por una nueva forma de política, alejada de la profesional, que fracasó en la representación real de sus ciudadanos ("que no, que no, que no nos representan...") y apostando por una política alejada de los liderazgos. Mucho ha cambiado el asunto. Podemos se ha apropiado la indignación social y ha capitalizado el voto indignado, dejando atrás muchos de los postulados originales. Como explican el propio S. Grueso y Juanlu Sánchez en Eldiario.es, "Podemos no es el 15-M, pero sin el 15-M no hubiese existido".

Los hijos del 15-M.
Pero el 15-M fue mucho más que un despertar social, que unas acampadas o que un partido político, cuatro años más tarde. Como podéis ver en la foto superior, es un movimiento que ha tenido muchos hijos. Muchas iniciativas nacidas a partir de este movimiento como el 15m.cc, la 15mpedia, medios de comunicación como el periódico Madrid15MAgorasol Radio (medio en el que nació La Plaza en Llamas), de la cual he tenido el honor de formar parte casi desde sus inicios y hasta hace pocas semanas y desde donde viví la mayoría de los grandes momentos de indignación ciudadana, como las Mareas ciudadanas, distintas huelgas generales, la lucha contra los desahucios, los escraches, el llamado "Toque a Bankia", el 15paRato, o la aparición de partidos políticos de origen social, que tuvieron su culmen en las elecciones municipales del 24M de 2015

Tampoco hay que olvidar a movimientos sociales hermanos del 15-M, posteriores al mismo, como Occupy Wall Street en EE. UU. o la reciente Nuit Debout francesa. 

La muerte de la Transición
Reflexionando, uno se da cuenta de que realmente el 15-M ha cambiado nuestras vidas aunque no lo quieras o no hayas participado en él. La sociedad española ha cambiado enormemente y los resultados de las elecciones del 20-D son un claro ejemplo. La gente se ha hartado de Pepsi o Coca-Cola y lo ha reflejado dándole la vuelta a la política de nuestro país. Se ha escrito mucho sobre si es preferible una ciudadanía en las calles o bien representada por algunos partidos. Lo cierto es que la aparición de Podemos y el lavado de cara de Izquierda Unida han provocado un descenso de las movilizaciones sociales. Ya sea por el enorme retroceso en derechos sociales que ha sufrido Europa, por los recortes económicos que ha llevado a cabo el Gobierno Rajoy o por los incesantes casos de corrupción que han aparecido en estos útlimos cinco años, 2012 y 2013 fueron años en los que se registraron picos enormes de participación ciudadana en las calles. Desde 2014, el suflé ha bajado, no sólo por la aparición de los de Pablo Iglesias y sus distintas confluencias, sino también por un lógico cansancio del activismo. Para quien no lo sepa, ser activista desgasta mucho (no lo digo por mí, sino por muchos compañeros a quienes he visto dedicarse casi exclusivamente a las movilizaciones) y tres años de protestas agotan a cualquiera. Tiene cierta lógica que los movimientos sociales hayan cedido el testigo y que personas, no movimientos, tomen el testigo. Ada Colau, Pablo Iglesias o Manuela Carmena son tres claros ejemplos de ello, aunque sus figuras vayan contra uno de los postulados originales del 15-M, la falta de personalismos y de líderes claros. 

Aún recuerdo cuan desquiciados estaban algunos políticos, tertulianos y medios de comunicación en 2011 cuando desde el movimiento se les decía que no había líderes. Era una risa, sinceramente, porque la vieja política (los políticos y tertulianos de la bilis y la demonización del rival) no sabía a quien disparar, iban como pollos sin cabeza. Y tras las elecciones municipales de 2011, nació entonces el término "perroflautas" y el "olor a porro" que se olió en las asambleas, según un supuesto testigo al programa "El Gato al Agua" de Intereconomía tras visitar la plaza de Cataluña en 2011). Los maravillosos jóvenes que se levantaban contra el socialismo de Zapatero antes de las elecciones, se conviertieron en el enemigo hippy y fumaporros. Delirante.


Creo que la principal conclusión de este quinto aniversario del 15-M es que tenemos una sociedad más despierta, menos pasiva ante lo que nos ofrece la política y más vigilante ante lo que "los nuestros" nos quieren vender. Quienes desprecian a este movimiento, no entienden que fue en su día una lluvia fina (como ya escribí hace unos años) que, lo queramos o no, ha calado completamente en la sociedad española. Ya no esperamos que la política nos solucione la vida, sino que nos preocupamos de crear grupos, acciones o iniciativas para conseguir nuestros propósitos. O como decía un amigo mío, "se acabó la barra libre de la Transición". Y en realidad, la Transición, su relato, murió con el 15-M y, afortunadamente, parece que no va a volver. 

dimarts, 29 de desembre del 2015

Reflexiones navideñas sobre Cataluña y España

La política tiene giros inesperados y en ocasiones, caprichosos. Quien nos lo iba a decir que hallaríamos tantos paralelismos entre la política catalana y estatal, siendo al final casi un calco la una de la otra. Dos escenarios de difícil investidura, dos situaciones de difícil solución y mucho papel de periódico por vender en las próximas semanas. Mientras en mi tierra natal vemos un sorprendente empate en la asamblea de la CUP (había un 1,44% por ciento de posibilidades de que se produjera), en el Congreso de los Diputados vemos como el Neobipartidismo hace casi imposible la elección de un Gobierno estable. En realidad este hecho, la mal-llamada ingobernabilidad, no debe ser tan aterrador como algunos lo pintan. En Bélgica se pasaron casi un año sin gobierno y la gente allí, encantada. Mi buen amigo Pep Solano, que ha vivido en Bruselas por varios años, me contaba la tranquilidad con la que la gente vivía a pesar de no tener un ejecutivo formado, lo que quita algo de trascendencia (que nunca viene mal) a todo este circo político que a algunos tanto nos apasiona. 

Pedro Sánchez, sec. gral. del PSOE (foto de El Mundo).
Belgas aparte y volviendo a la península, el escenario político actual es histórico en varios sentidos. En España el PSOE vive, de nuevo, jornadas históricas que pueden llevarlo a ejercer el deporte favorito de este partido, la autodestrucción. Sin ser un líder carismático, ni prestigioso, ni talentoso ni poco más que tener una apariencia atractiva, Pedro Sánchez puede verse envuelto en una noche de los cristales rotos que cambie su etiqueta de "Pedro el Guapo"  a otra más lúgubre, "Pedro el Breve". La baronesa andaluza, Susana Díaz, arrendadora de los apoyos que Sánchez consiguió en la carrera hacia la secretaría general, podría decidir cortar la cabeza al susodicho si decide pactar con Podemos. Las luchas internas son encarnizadas en la casa socialista y más después de los mediocres resultados obtenidos el 20-D. Mucho deberá demostrar Sánchez para sobrevivir a tal envite y ganaría algo de respeto interno y externo si lo consigue. 

Al igual que como le pasa a Rafa Benítez, entrenador de la casa merengue, su cabeza pende de un hilo: en el caso de Sánchez, la próxima investidura. Haga lo que haga, podría acabar como el ínclito que Ned Stark, ya que si se abstiene en la segunda votación permitiría un gobierno de Rajoy, lo que sería un lastre electoral demasiado grande para un débil PSOE. De no abstenerse, será tildado como poco de traidor por los patrocinadores del bipartidismo. De aceptar un gobierno de concentración con el PP "a la alemana", incumpliría lo que ha repetido muchas veces en campaña y muchos podrían constatar el mantra que se ha ido confirmando día a día desde el 15M, que en el fondo ambos partidos son lo mismo. Aunque al Ibex 35 y a Felipe González les parezca una excelente idea, ello conllevaría la definitiva desaparición del PSOE. Y en el cuarto escenario, unas nuevas elecciones, el panorama tampoco sería muy halagüeño para los socialistas, ya que la tendencia es que los emergentes sigan subiendo, a pesar del pinchazo inicial de Ciudadanos. Sea como fuere, la tendencia de los de Pablo Iglesas sí continuaría adelante tras unas nuevas elecciones y podría llegar a conseguir un sorpasso, visto el desastre interno que, una vez más, está viviendo el PSOE, y más aún si la baronesa Díaz da un paso adelante. No se trata de que la presidenta andaluza sea mala candidata, tenga poco carisma o no tenga dominado a su partido, se trata de que más allá del voto interno, los inquietos votantes socialistas podrían ver en el nuevo degüello de su líder (por muy débil que este sea), una nueva demostración de que su partido no sabe hacia donde va.

Pablo Iglesias y Rajoy, durante su conversación
sobre la investudura (foto ABC).
Legislatura efímera y más
El hecho que se hable mucho más de Pedro Sánchez que de Rajoy tras el 20-D ya es muy indicativo de las escasas posibilidades que el aún presidente pueda ser reelegido. Por mucho que Rajoy se empeñe, en decir que España necesita un "Gobierno de amplio apoyo mayoritario", lo cierto es que tiene escasas o nulas posibilidades de conseguirlo. Dado que el PP se ha pasado las tres últimas legislaturas (como poco) ninguneando, demonizando, insultando o amenazando a los partidos de la oposición (no nos olvidemos de varias frases intimidatorias del ministro Montoro) lo lógico es que estos no estén dispuestos a pactar con Rajoy cuando más lo necesita. Quien siembra vientos recoge tempestades y en el PP lo van a comprobar, por mucho que crean estar en una democracia presidencialista. Lo más probable es que, aunque Rajoy o Sánchez consiguiesen ser investidos, lo serían a un alto precio y con una incertidumbre y soledad tales que cualquier moción de censura o incluso de confianza podría echarles a la calle. El río revuelto lo aprovecharán los partidos nuevos, que a pesar de no conseguir los resultados esperados por encuestas y sondeos, han hecho una entrada más que correcta para partidos de nuevo cuño parlamentario. O por lo menos, la que hubiesen soñado en IU o UPyD.

Son de destacar también los misteriosos movimientos que han ido uniendo a partidos tan dispares como Podemos y el PP. Los elogios de Rajoy preelectorales a la formación de Pablo Iglesias han dado mucho jugo en confidenciales y espacios conspiranoicos sobre un posible pacto secreto para acabar con la casa socialista y minimizar el ascenso del "efecto Ciudadanos" auspiciado por el Ibex. Si a ello sumamos que los dos líderes fueron los que más tiempo estuvieron reunidos en las conversaciones por la investidura y que Iglesias apenas criticó a Rajoy en la rueda de prensa posterior, el menú de conspiranoia política está servido.  

Escenarios pintorescos a la catalana
La asamblea de la CUP, que acabó en un sorprendente 
empate a 1515 (Foto "20 minutos").
En Catalunya, hemos visto un nuevo retraso del futuro nacional, con el surrealista empate entre los delegados de la CUP en la votación que debía decidir si investir o no a Artur Mas como President. Sea como fuere, el resultado de esa votación tampoco debería haberse llevado a cabo por unos pocos votos. A pesar de que como persona cercana al 15m me fascine que el futuro (no de un país, sino de dos) se decida en una asamblea, investir al President de la Generalitat es un acto con la suficiente importancia como para que lo puedan decidir sólo 3.500 personas. Dicho esto, lo cierto es que los votantes de este partido anarquista entregaron sus votos bajo la prerrogativa de que no se iba a investir al líder convergent y ese apoyo electoral debería ser suficiente como para que se decidiera el partido en este sentido. 

Ello, siendo coherente con el discurso de la CUP, sería un tropiezo para el proceso independentista que también defiende este partido, dado el empeño de Junts pel Sí de no cambiar de candidato. La jugada estratética inteligente probablemente debería ser convocar nuevas elecciones (a pesar del riesgo de no conseguir por segunda vez un mayoría absoluta independentista). Y si en ERC estuviesen un poco avispados, deberían ir por separado, dado el lastre que supone actualmente tanto las marcas de Convergència, de Artur Mas o incluso la recién inaugurada Democràcia i Llibertat. Ello les podría dar la victoria electoral y la posibilidad de formar Gobierno con la CUP, si consiguen quitar el electorado de los de Mas. Pero eso es mucho suponer de ERC, de los convergents y de la CUP. El futuro en unas posibles elecciones catalanas en marzo es todavía incierto porque tres meses en política son una pequeña eternidad y Artur Mas ha demostrado ser un superviviente, le pese a quien le pese.

El caricaturista Ferreres, de El Periódico, ha analizado
brillantemente el empate de la CUP con esta viñeta.

dissabte, 26 de setembre del 2015

Campaña de tres ejes

Es obvio que estas no son una elecciones catalanas normales y que, por tanto, esta no ha sido una campaña electoral al uso. Sólo el hecho de que hayan provocado la separación entre Convergència e Unió (unidas desde los años 80) ya indica su importancia. En esta campaña ha roto, como otras elecciones de los últimos tiempos, un eje bipartidista que en Catalunya compartían tanto CiU como PSC tradicionalmente. Además, el auge del independentismo y la aparición a nivel estatal de partidos emergentes como Podemos y Ciudadanos, ha propiciado la creación de tres ejes distintos: El eje independentista, el eje pro-españolista y el eje "psé, pues ya veremos lo que hacemos". 

Los tres ejes de las elecciones catalanas

Raül Romeva ¿hombre de paja
o líder de consenso?
En el primero, Junts Pel Sí (ERC, Convergència Democràtica y otros partidos, asociaciones y agrupaciones sin participación en el Parlament) y la CUP (Candidatura d'Unitat Popular) conviven en el camino hacia la independencia. Unos liderando la corriente independentista y los otros apoyando sutilmente y con actitud vigilante a la vez, desde la distancia de ser un partido claramente anticapitalista con más interés por llegar a objetivos que por sus propios políticos. La CUP, hablaremos más tarde de ello, va a ser clave para estas elecciones. Por su parte, Junts pel Sí, candidatura encabezada por Raül Romeva como supuesto hombre de paja y Artur Mas y Oriol Junqueras como grandes arquitectos, lidera una corriente independentista que se hubiese llevado por delante a Convergència de no cambiar de rumbo radicalmente. El tsunami independentista visto en la Diada catalana de 2012 arrolló la política tradicional de CiU y provocó que Mas decidiera aprovecharlo para evitar caer en los siguientes comicios a causa de los fuertes recortes aplicados en mi tierra por el líder de CiU y que surfeara hacia un futuro incierto, pero menos negro electoralmente que si hubiese querido dar la espalda al independentismo. Esta candidatura de Junts Pel Sí tuvo un nacimiento tenso y lleno de baches, pero se consolidó al colocar una figura de consenso como Raül Romeva, que no militó jamás ni en CiU ni en ERC, sino en Iniciativa per Catalunya Verds. Con él todas las divergencias encontradas en el camino por estos dos partidos quedaron aparcadas y, a pesar de que se le considera un convidado de piedra a esta candidatura, tras su nombramiento se ha conseguido que JpS sea una balsa de aceite sin conflictos internos y que remen todos en un mismo y muy claro objetivo.

Los tres candidatos unionistas:
Albiol, Arrimadas e Iceta.
El segundo eje, llamado constitucionalista por unos y unionista por otros, incluye al PP, minoritario en Cataluña desde hace décadas, y a Ciudadanos, que vienen muy crecidos desde la campaña publicitaria e informativa de la que llevan disfrutando desde febrero de este año. Hay que reconocer al PP la capacidad de saber centrar el pulso mediático en lo que le interesa y de conseguir candidatos que hagan ruido en las elecciones. Colocar a Xavier García Albiol, el exalcalde de Badalona, con un fuerte perfil xenófobo, como cabeza de lista ha sido mediáticamente un acierto para su partido porque ha restado una gran fuerza en los medios a los Ciudadanos de una atractiva pero poco efectiva en su discurso Inés Arrimadas. A pesar de que Albert Rivera la sitúe como la próxima y primera presidenta catalana, lo cierto es que su discurso no tiene la fuerza del líder de su partido y su forma de polemizar en las tertulias es demasiado similar a otras políticas jóvenes del PP como Andrea Levy (de hecho, incluso su parecido físico es bastante notable). Este eje electoral destaca sobre todo por su claro discurso anti-independentista, de tendencia nacional-españolista y un gusto por el liberalismo económico. En él se puede unir también a Unió Democràtica, los democristianos que compartieron durante décadas en el viaje hacia el "peix al cove" de la Convergència pujolista y y se separaron de ellos cuando tomaron el camino hacia a Ítaca (ciudad de la Grecia clásica que ha simbolizado en Cataluña el viaje hacia independentismo). De existir todavía con la suficiente fuerza (que no es el caso) podríamos incluir a UPyD en este mismo saco unionista, aunque en realidad este partido jamás ha tenido representación en Cataluña.

Entre medias de este eje y el siguiente encontramos al PSC, y a su bailongo candidato Miquel Iceta. Digo a medias porque el PSC se diferencia mucho de PP y Ciudadanos en las formas, aunque no tanto en el fondo. El PSOE de Pedro Sánchez ha querido mantenerlo en el eje unionista a pesar de que el PSC ha tenido siempre una buena base de militantes catalanistas de izquierdas. Miquel Iceta, como buen militante del PSOE, más que de PSC, ha seguido el camino de su líder fielmente. Si hay que reconocer algo al PSC de Iceta es el haber sabido mantenerse en campaña, aunque haya sido con algo tan frívolo como sus bailes. Ayer en la fiesta de cierre de campaña de PSC se entregaron camisetas con una caricatura del candidato socialista bailando y un hashtag en el que se leía #IcetaLoPeta. Haya sido una campaña planificada (que me extrañaría) o casual, reaccionando astutamente ante el aspecto viral de los bailes de su candidato (me parece más creíble), lo cierto es que la jugada les ha salido redonda. Han ganado muchos más minutos de informativos gracias a esos bailes de los que hubiesen tenido con cualquier otro tipo de campaña.

Lluís Rabell y Pablo Iglesias, en un acto de CSQP.
El tercer eje incluye la candidatura de Catalunya Sí Que es Pot (Cataluña Sí se Puede), es decir, Podemos más ICV, y como decía anteriormente, también se podría haber incluido al PSC de Iceta, antes de sus bailes, por su cercanía ideológica con la izquierda. Este es claramente el eje más perdido de los tres o, si lo preferís, el eje que prefiere pasar de largo sin mojarse demasiado ante la tromba de agua independentista. Con un chubasquero mínimo pretenden pasar medio de largo, ya que Podemos tiene la vista puesta en las elecciones generales e Iniciativa no ha sabido muy bien qué hacer o decir ante el independentismo. CSQP tiene posiblemente al peor candidato de todos, Lluís Rabell, por sus formas y su manera de analizar la situación en Catalunya. Quizá por eso en las últimas semanas de campaña apenas le hemos visto en televisión y se ha primado las figuras de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, más expertos en lidiar con los medios. Aunque lo cierto es que Iglesias y su gente no han sabido llegar a la población catalana con su discurso. Han pecado de tópicos relacionados con el extrarradio catalán, buscando votantes en una zona tradicional del voto de la izquierda obrera inmigrante del sur, que fuera de esa zona de Barcelona han sonado bastante mal entre sus posibles votantes. Esos errores y su flagrante indefinición han llevado a muchos catalanes a desconfiar de esta formación a pesar del carismático líder de Podemos. Ahí los miembros de ICV podrían haber hecho más y haberlo hecho mejor en el asesoramiento para aportar una visión regional a los líderes foráneos, porque una vez más han pecado de simplistas.

Governem-nos, dijeron

Arriba, Quim Arrufat y David Fernández,
Abajo, Anna Gabriel y Antonio Baños
La CUP, como decíamos antes, es la clave de estas elecciones. Lo es porque posiblemente, según lo que proponen todas las encuestas, Junts Pel sí se quedará a las puertas de la mayoría absoluta y necesitará su apoyo para continuar con el Procés. Cierto es que las encuestas en España tienen la extraña costumbre de equivocarse estrepitosamente siempre antes de unos comicios, pero al parecer, la fuerza que pueda tener el independentismo va a depender de un partido tan peculiar como este. A pesar de los adjetivos de "radicalidad" con la que algunos les quieren etiquetar, la CUP es un partido en el que se prima la ideología y los objetivos políticos, más que a sus propios políticos. En eso sí es radical: Radicalmente distinto a cualquier otro partido en España. Sus portavoces y políticos profesionales sólo tienen oportunidad de serlo durante una sola legislatura. 

A pesar de que a muchos de sus acólitos les hace tirarse de los pelos el desprenderse de gente con el carisma y la valía de Quim Arrufat o David Fernández, esa es la forma que tiene este partido de que sus políticos no se conviertan en uno más, es decir, que no se apoltronen en sus cargos, como viene pasando en España desde la Transición. Que un partido así tenga la capacidad de decidir qué va a pasar en Cataluña en los próximos años va a ser un aspecto fundamental en el futuro de esta (al menos todavía) Comunidad Autónoma. Tras la última legislatura, en la que contaron con tres diputados, creo sinceramente que están infravalorados en las encuestas y que van a robar muchos votos a los partidos integrantes de JpS y CSQP, ya que serán premiados por su coherencia, su discurso y su forma distinta de encarar la política profesional. A pesar de que el anticapitalismo que enarbolan Antonio Baños, Anna Gabriel y el resto de la CUP tira un poco para atrás al votante catalanet conservador tradicional o al votante federalista ex del PSC, en los últimos años han convencido a mucha gente.  

Resumiendo, podemos decir que el hecho de tener unas elecciones con tres ejes ya es una novedad y lo es no sólo por haber acabado con el bipartidismo cláscico sino por partir una bipolarización del discurso indepes vs. unionistas. A pesar de su indefinición, el tercer eje va a ser importante también, además de la CUP, porque parte el voto de izquierdas catalán y porque aquellos que antes optaban por la abstención y ahora votan a Pablemos van  a tener representación en un Parlament bastante fragmentado. 

Sea como fuere, la campaña terminó, alea jacta est. El domingo, todos los catalanes a votar. Por quien queráis, pero a votar.

dilluns, 27 de juliol del 2015

Entrevista Alberto Sotillos: "Decide en Común es un partido para socialistas que quieran una propuesta clara y nítida de izquierdas"

Alberto Sotillos ha sido durante años un destacado miembro de PSM durante muchos años, se presentó a la secretaria general de PSOE que ahora ostenta Pedro Sánchez y ahora ha decidido formar su propio partido, Decide en Común. Las razones de su marcha del PSOE y la creación de su nueva formación y sus opiniones sobre la gestión del ahora Secretario General y el nombramiento de la dirección del PSM los encontraréis en esta entrevista de La Sonrisa Política, que se celebró en un céntrico bar de Madrid. Como en otras ocasiones, en el formato audio encontraréis preguntas que no están en el texto, y en esta ocasión también encontraréis dos preguntas del texto que no aparecen en el audio (en concreto las referentes al PSM). Disfrutadlo. 

ALBERTO SOTILLOS: "DECIDE EN COMÚN ES UN PARTIDO PARA SOCIALISTAS QUE QUIERAN UNA PROPUESTA CLARA Y NÍTIDA DE IZQUIERDAS"


Audio: Música: Lo Krain - Untrodden Lane
http://www.ivoox.com/entrevista-alberto-sotillos-audios-mp3_rf_5337084_1.html

 - Tras su reciente marcha de PSOE, de la que luego hablaremos, ha decidido montar Decide en Común. ¿Qué tipo de formación es y con qué misión nace?
Es un tipo de formación tal y como se describe a los partidos políticos, si vamos a la definición literal el partido político tiene que ser una herramienta de acción política al servicio de la ciudadanía para poder contrarrestar a otra serie de poderes, económicos, financieros, internacionales… para eso están los partidos políticos. Y tratamos de responder a esa definición de partido político. Por lo tanto, hay una opción que es la de clara democracia interna, intentar ser capaces de demostrar que es posible ser capaces de demostrar que es posible hacer un partido con absoluta democracia interna, en los procesos más elevados, los más bajos y los intermedios.

De tal manera que los procesos revocatorios sean algo habitual, las listas abiertas obligatorias, que haya primarias sin avales, que haya un control y fiscalización de los militantes y de los ciudadanos de cada cargo público, de cada cargo interno, de manera que todo se somete a un control, que es lo que ha fallado. Por tanto lo que vamos a proponer es: ¿se puede hacer un partido político en España tan democrático como deben ser los partidos políticos? Y es lo que vamos a demostrar.
Por otra parte, la respuesta desde la izquierda. Ante el vacío que deja un partido socialista que se va al centro o que pelea con Ciudadanos, hay la necesidad de decir que hace falta una respuesta socialista de izquierda en este país, claramente socialistas y transveral, que defina una respuesta económica alternativa. Esas son las dos patas para trabajar adelante en el partido.

¿Qué esperan conseguir con Decide en Común?
La esencia es representar a todas esas personas que estaban un poco huérfanos. No a nivel de creer en los partidos, porque siempre reciben críticas, sino que darles la esperanza que se les va a representar, venimos a crear la herramienta. Si funciona mejor, pero venimos a hacer política con ella. Segundo, para aquellas personas que quieran tener un espacio para hacer propuestas socialistas de izquierdas, que lo tengan. Y si se sienten de alma republicana o creen que el artículo 135 es un bochorno, que se pueda decir que lo es. Decide en Común es un partido para todos esos socialistas, de dentro o fuera del PSOE, que quieran una propuesta clara y nítida de izquierdas.

¿Quiénes forman Decide y cuáles son sus objetivos?
Pues somos gente que sale de partido socialista, gente que ha sido concejal, gente que viene de Democracia Real Ya y el 15M, gente de asociaciones profesionales, como por ejemplo colaboramos mucho con Asinver, la asociación de inversores europeos, que nos han preparado un plan económico espectacular que queremos sacarlo cuanto antes. Gente de la sociedad civil y de los partidos, pero son perfiles muy diferentes. De hecho creo que es el partido fundado con mayor número de autónomos de este país. Lo cual va a determinar mucho la acción, ya que somos casi todos autónomos. El día que registrábamos el partido estábamos pagando nuestro querido IVA y nuestros modelos 103, 303, etc. y eso te pega mucho a la realidad.

¿Cuales son los objetivos a medio o largo plazo?
La idea es coordinar a todos los partidos independientes que se han presentado. Estamos haciendo una gran labor, porque estamos hablando con muchísimos de esos partidos independientes, algunos son exPSOE, otros son simplemente formaciones de vecinos o formaciones ciudadanas que han creado partidos independientes, y muchos ya están trabajando para unirse y coordinarse dentro del espacio de Decide en Común. Además, respetando su libertad, por ejemplo, “si usted sabe qué es lo mejor para Ibiza, haga lo mejor para Ibiza”. Decide en Común le ofrecerá el espacio para tener apoyos, para reunirnos, para tener voz a nivel federal, a nivel autonómico, para general proyectos que salgan desde su localidad, por lo que es una colaboración mútua. El espacio que tengamos a nivel local y autonómico será allí donde no haya ya espacios de colaboración con nosotros. Para estas generales, la idea es formar parte de un frente más amplio, una unidad popular que esperemos que sea una y no 31, por lo que lo vamos a tener difícil para elegir con cual colaborar.

¿Qué le parecen las candidaturas de confluencia que acaban de nacer, como Ahora en Común? ¿Cómo podéis confluir con ellos?
Lo nuestro es un partido y Ahora en Común es una plataforma. Hemos hablado tanto con ellos como con Podemos. Ahora en Común es una propuesta muy bonita, pero muy difícil de concretar, porque trata de hacer una unidad popular pero no cuenta con la base de los partidos. Cuando se dice que una propuesta “viene de la gente y la ciudadanía”, pienso que “los partidos también los hace la ciudadanía, pero hace falta partidos para articular esa unidad popular”. Desde Decide en Común podremos apoyar a una unidad popular y votaremos las que más posibilidades tiene de cambio, las que más respete la independencia que a ella se unen y los espacios desde los que poder trabajar. Esa será nuestra respuesta.

Creemos que Ahora en Común, más allá de la presentación inicial, no ha seguido trabajando, por lo que queda todo en cómo abra o no la mano Podemos. Seremos más que generosos en las siglas, pero lo que queremos es que todo ese voto de izquierdas no se pierda, votando al PSOE, por ejemplo. Nosotros queremos que toda la gente de izquierdas no pierda ese voto votando al PSOE, sino que lo ponga en favor del cambio, es lo que vamos a apoyar, con un efecto multiplicador, porque si no  será un efecto que divide. Como el PSOE nunca entrará en una unidad popular, porque se siente muy por encima de eso, lo que hay que hacer es rescatar a la gente válida para ponerla a trabajar en un proyecto de cambio.

Alberto Sotillos, durante una de sus participaciones en "La Plaza en Llamas".
¿Por qué razón los partidos pequeños van a confiar en vosotros para llegar a la confluencia de la izquierda? 
Nosotros no somos la confluencia, sino que vamos hacia ella. Nosotros ofrecemos a los partidos minoritarios una coordinación dentro de Decide en Común, pero nosotros no somos la unidad popular, sino que crearemos una red federal de partidos independientes asociados a Decide en Común de tal manera que se pueda hacer una representación más grande para las convergencias. Por ejemplo, si tenemos un partido independiente en Alcobendas, es muy difícil que la voz de ese partido se ve reflejado en las negociaciones a nivel nacional, pero si ese partido se integra dentro de Decide en Común, puede votar, puede ser parte de cómo será esa federación y esa convergencia. Nosotros iremos a la convergencia. No le diremos a Podemos y le diremos “venid con nosotros a las generales”, sabemos quienes están fomentando la unidad popular y nosotros como partido político iremos a una de ellas, mientras no tengamos capacidad de presentarnos como marca propia.

¿Habéis comenzado a negociar con alguno de estos partidos? ¿Habéis tenido ya respuestas positivas?
Un mes antes de registrar el partido ya hablamos con multitud de ellos, desde Alternativa Socialista, a quienes les que planteamos formar un marco más grande como Decide en Común para dar un salto mediático y de acción. Hemos mantenido conversaciones con personas de Ahora en Común, de Equo, con Alberto Garzón y con gente de Podemos y hay voluntad de que todo salga bien.

Hablando del PSOE, del que usted fue militante durante años y se presentó a las primarias para Secretario General, ¿por qué decide dejar el partido? ¿Y por qué en este momento y no antes?
El momento es cuando no sabes ya qué hacer. Cuando llevas años proponiendo enmiendas, yendo a congresos, hablando con la agrupación, proponiendo cambios, votando a Tomás Gómez, nos quedan pocas opciones. La mayor de ellas fue ir a por todas, presentar una candidatura para la Secretaría General, la presentas y demuestras que, por mucho que hagas una campaña a nivel nacional al máximo nivel, por mucho que te recorras todos los medios, es imposible llegar a los avales porque estos están preparados para hacer de filtro.

La última opción era crear una corriente propia, Socialismo democrático, para presentar cambios. Entonces te das cuenta que ni siquiera te permiten cumplir los estatutos del partido y no te dan el modelo de aval para ser corriente, violando los derechos que como militante tienes. En ese momento piensas, ¿hay algo más que puedas hacer? No, no hay nada más, y desde ese momento decidí marcharme. Los motivos son infinitos, porque ves que tu partido se aleja mucho de lo que tú eres. Uno es un militante socialista, republicano, convencido de un modelo económico alternativo, lo que te lleva a militar en un partido socialista y de repente las acciones de tu partido tiene poco o nada que ver. Te tiras unos cuantos años diciendo “este no es el camino, no parece muy socialista promover el artículo 135, no parece muy socialista no tener claro apoyar el sí o el no en el referéndum griego”… todo eso sumado me llevan a salir del partido. ¿Puedo hacer propuestas socialistas y de izquierdas dentro del PSOE? ¿No? pues hay que crear un espacio nuevo.

Los que le conocemos desde hace tiempo nos preguntábamos “¿cuando va a salir Alberto Sotillos del PSOE?”
La lucha estaba ahí, nadie puede decir que no lo hemos dado todo para que el partido cambiara. También me he dado cuenta que el PSOE debe existir, tiene que haber un partido de centro derecha moderado, que no lo había. Igual lo ocupan las cúpulas, aunque no la militancia, que es puramente de izquierdas. Por eso hay una disonancia tan grande entre las decisiones que toma la dirección y las que sufren sus afiliados. Por eso hacen menos consultas a la militancia y por eso quieren que haya cada vez menos gente en el partido, porque es un factor disruptivo de la negociación que tienen por otra parte. Y esto no se puede mantener en el tiempo. Invitamos a esos militantes a venir a Decide en Común, donde sí se puede ser militante y demócrata.

¿Entonces Decide en Común es un lugar donde expresar su voto sin tener que votar a Podemos o a agrupaciones con las que se sienten incómodos?
Es un espacio donde poder militar, sin estar en el PSOE o en Podemos y que te permita debatir a quien vamos a apoyar en las próximas elecciones. Igual decidimos votar todos a Ahora en Común o a Podemos o a una candidatura unitaria. Si la militancia quiere que se apoye a Podemos o a otra candidatura de unidad, eso hará Decide en Común, mientras lo decidamos todos. Se trata incluso de votar a votar a representantes tuyos en las listas de Podemos, o en una lista de Ahora en Común, pero se trata de que haya gente en los espacios de unidad popular en los que uniendo, crees que puedes ganar. Que sea un cambio significativo, porque puede ganar el PSOE, pero eso no te asegura ningún cambio.

Alberto Sotillos junto a su padre Eduardo, un destacado miembro de PSOE. 
¿Cómo ve a Pedro Sánchez, el líder de su ya expartido? 
No le he visto ninguna propuesta todavía. No sé nada de sus propuestas. No sé qué piensa de la reforma laboral. Nosotros sacamos una propuesta de “contrarreforma laboral”. No sé nada de su propuesta por el autónomo. Nosotros vamos a promover un desarrollo de pymes. No hay nada temático generado, más allá de un discurso elaborado, de una presencia mediática muy cuidada, de espacios de márketing bien medidos y de una generación de la sensación de que es “un nuevo hombre en un nuevo PSOE”, mientras se le pregunte cual es la propuesta. A lo mejor en el periodo electoral se le ve la careta.

Tiene un grupo de expertos preparado para sacar un programa que ni siquiera son militantes. El PSOE es un partido en el que sus candidatos pueden no ser militantes, como Gabilondo, que su programa electoral lo pueden redactar no militantes, pero eso sí para pegar carteles sí está la militancia. Ni siquiera es socialista en las formas.

Quería preguntarte también por el PSM, que acaba de elegir nueva dirección en las primarias celebradas el 26 de julio. Tú que has sido miembro de PSM y le conoces bien por dentro, ¿qué te parece esta nueva dirección con la alcaldesa Sara Hernández? 
Pues al parecer los militantes de PSM han avalado las formas de proceder de Pedro Sánchez y de la gestora y no han optado por las propuestas de apertura que proponía el otro candidato Juan Segovia. Por lo tanto se pone en evidencia una opción democrática y de izquierdas en este país.

Es más de lo mismo, ¿entonces?
Es la propuesta federal, la propuesta de ningún cambio y la propuesta de quienes han estado a favor de los desmanes y desaguisados que se han llevado a cabo en el PSM. Por lo tanto, se han refrendado en las maneras poco democráticas del secretario general.

¿Por qué razón el votante del PSM vota a la lista oficial?
Hay cierta inercia a votar a lo que se propone desde instancias superiores, cierta inercia a no proponer cambios, porque con ellos sales de la forma de confort.

¿Y por qué ocurre eso? ¿Por qué siempre la lista oficial es la más votada?
Me cuesta mucho entenderlo. Me costaba entenderlo cuando estaba en el partido y me cuesta entenderlo ahora.  Supongo que es una expresión de estar acomodado. O quien tiene el poder de hacer la lista controla mucho, o no lo sé, pero nunca le he encontrado una explicación de por qué existe un voto tan acomodado.

¿Se van a presentar a las elecciones generales? 
Como marca propia creemos que no llegaremos a estas elecciones, pero tenemos intención de presentarnos en alguna confluencia y estaremos allí, sin lugar a dudas.

Hágame un pronóstico, ¿Quién cree que gobernará España tras las próximas elecciones?
Está casi igual la probabilidad de que gane Pablo Iglesias de que gobierne Pedro Sánchez. Y es Pedro Sánchez será sometido a una presión que prácticamente hará casi imposible el PSOE como tal. Con lo cual es bueno haber sacado adelante Decide en Común para que toda esa gente tenga un espacio donde integrarse a trabajar.

No veo a Rajoy gobernando a pesar de que todas las inercias son que todo va a favor de Rajoy a partir de ahora. Lo lógico sería decir “Mariano Rajoy será presidente del Gobierno y (gobernará) el Partido Popular”, porque todo va a su favor. Pero creo que la suma puede ser significativa, si van bien los procesos de convergencia. 0

¿Cree que habrá un pacto de partidos de izquierda?
Creo que habrá un pacto de izquierdas y luego otro con el PSOE.

Ja, ja, buen matiz…
Alberto Sotillos, a la izquierda, participó en el último programa emitido
en Onda Inversión, en el que colaboró Ignacio Aguado, de Ciudadanos. 

diumenge, 22 de març del 2015

Ingobernabilidad y Elecciones Andaluzas

En los últimos días escuchamos a muchos analistas políticos usar el término "ingobernabilidad". Se trata de un término que pretende hacer creer al ciudadano que los pactos entre partidos políticos es un lío morrocotudo y que es mejor gobernar en minoría que hacerlo con otros. No sólo eso, sino que ese término da a entender también que el método ideal de gobernar es la mayoría absoluta. Si ponemos como ejemplo Andalucía, vemos que el escenario, según las encuestas va a ser lo que algunos calificarían como "ingobernable", como indica el siguiente gráfico: 


Pero como todos los viejos políticos de este país han olvidado, su deber como representantes públicos es representar a los ciudadanos, satisfacer y cubrir sus necesidades mínimas y, en definitiva, cumplir el mandado de aquellos quienes le dan el poder, los ciudadanos. Por tanto, "ingobernabilidad" no es otra cosa que la obligación de abandonar objetivos partidistas y ponerse de acuerdo con otros partidos. Sí, aquello que a muchos les suena a Mordor, a infamia, a "así no se puede gobernar, es un jaleo", no es más ni menos que subyugarse a la voluntad del pueblo. Y lo es porque el pueblo te ha votado de una forma que te obliga a pactar. La ciudadanía ha afirmado que no quiere que tengas suficiente poder como para ser un rodillo, por lo que voto a varios partidos distintos, les doy poder suficiente para les necesites. 

Hay quien podría afirmar que los políticos españoles son alérgicos al pacto, por su carácter caciquil. Siendo eso parcialmente cierto, no deja de ser sólo un aspecto de la verdad. Lo cierto es que el marco democrático español creado en 1978 predispuso a la clase política a comportarse de ese modo. Un esqueleto democrático como el que tenemos, no sólo fomenta el bipartidismo y la corrupción, sino que premia a aquellos partidos que utilizan la mayoría absoluta de forma indiscriminada, convirtiéndose el país en un cortijo de los intereses de ese partido durante cuatro años sin forma alguna de contrarrestarlo, ya que el Senado es inoperante y no hay medidas para sacar a un gobierno del poder, teniendo su partido mayoría absoluta en el Congreso. 

En este post hemos hablado muchas veces de ello, además de lo que debería ser este país, lo necesario que es reformarlo desde abajo arriba e iniciar un nuevo proceso constituyente que abandone los viejos vicios bipartidistas para iniciar una senda del pacto obligatorio o, como mínimo, la senda del "obligados a entenderse", ya que de esa forma se premiará la voluntad de la ciudadanía, más que los objetivos privados de un partido político. Quizá la mejor forma de eliminar la posibilidad de mayorías absolutas sería elevar los escaños necesarios para conseguir la mayoría absoluta al 60%, aunque sin duda ayudaría mucho a esta democracia que el Senado no fuera el cementerio de elefantes que es actualmente y tuviera poder para contrarrestar y rechazar las leyes del Congreso de los Diputados. 

Sea como fuere, hay que tener claro que "ingobernabilidad" es un término que deja en evidencia a quien cree en él, porque resalta su caciquismo y su falta de voluntad de pacto. Porque quienes creen que lo más práctico es gobernar cuatro años en un sistema que fomenta la corrupción como ocurre en las mayorías absolutas (ejemplos de ellos tenemos varios y variados, en este país), quizá lo que deberían hacer es dejar de llamarse demócratas y comenzar a asimilar que son partidarios de otros regímenes. 

Elecciones en Andalucía

Gráfico electoral de Andalucía 2015 (Fuente: CademaSer.com).
Vistos los resultados en Andalucía se me ocurren varias reflexiones. La primera y menos importante, aunque indicativa, ha sido el enésimo fallo de previsión de la mayoría de encuestas, sobre todo en lo referente a los partidos minoritarios en el parlamento andaluz. Se infravaloró a Podemos (con 12, cuando ha obtenido 15 y se sobrevaloró a Ciudadanos, que se ha quedado en los 9. 

Analizando los resultados en sí, Susana Díaz consolida su liderazgo quedándose con los mismos escaños que en 2012, que es capaz de anular la pésima marca que su partido representa, teniendo en cuenta los graves casos de corrupción y los muchos imputados que acumula por ellos. El PP se estrella perdiendo 17 escaños gracias a un candidato más insulso que desconocido y a un Rajoy que, igual que le pasó a Zapatero, se está convirtiendo en un lastre para su propio partido y Podemos, a pesar de lo que muchos creen, saca un buen resultado en una plaza muy difícil. Buenos resultados porque si alguien se cree que es fácil sacar 15 escaños en un parlamento donde la fuerza dominante es (teóricamente) de izquierdas, es que no ha repasado los resultados de IU de los últimos 20 años. De hecho, desde 1996 IU no supera los 13, por lo que una formación acabada de crear consiga 15, llamadme loco si queréis, pero me parece unos muy buenos resultados. Si no, preguntadle a UPyD, que se ha quedado fuera o al partido de Maíllo, que se ha quedado sólo en 4. 

Por otro lado Ciudadanos entra también con fuerza suficiente en el parlamento andaluz como para ser partido bisagra, que era precisamente su intención. Como en este partido son inteligentes no entrarán en el gobierno y se limitarán a hacer pactos esporádicos. Aún así, el resultado muestra que Ciudadanos ha sabido quitarle votos a su caladero natural, la derecha harta de la corrupción interna en el PP, aunque aún no con la suficiente fuerza como para anular a Podemos, como es la intención de muchos. De hecho, se demuestra que el partido de Albert Rivera sigue sobrevalorado por los grandes medios de comunicación, que llevan desde la mitad de febrero de 2015 con una intensa campaña a su favor, como decíamos antes, para servir de contrapunto al partido de Pablo Iglesias. 

El Podemos de derechas y optimismo bipartidista

Eso se produce porque, visto el fracaso estrepitoso de la campaña anti-Podemos, que lejos de alejar el voto, lo consolidaba y atraía a más, han decidido crear un candidato nuevo, un Podemos de derechas como sugirió Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell. Ese Podemos de derechas es Ciudadanos (antiguo Ciutadans y actual "Siudatans", según el Gobierno Rajoy) y Albert Rivera, el nuevo Pablo Iglesias. Una estrategia inteligente por parte del poder financiero, más efectiva que demonizar al candidato de la coleta y que además debilita a un PP que, si todo sigue así, va a perder el favor de los poderes fácticos de este país. La mancha de la Gürtel, las tarjetas black y las mil y una corrupciones del partido de Rajoy han manchado demasiado a una marca como para representar al capital, al que por cierto se ha vendido como ningún partido lo había hecho antes, ni el PP de Aznar. 

Para terminar, una reflexión sobre el optimismo de algunos medios bipartidistas. El análisis de la victoria de Susana Díaz no es desacertado en un principio, los resultados en su región son buenos, dado el caso ERE y los muchos implicados en él. Pero una cosa es eso y otra extrapolar esos resultados fuera de una región con un voto muy particular, que vota muy acríticamente al PSOE, como ocurre en Madrid, Galicia y Valencia con el PP, con CiU en Cataluña o con el PNV en Euskadi. Muy al contrario, creo que el PP seguirá cayendo y que el PSOE no va a recuperarse, a pesar de esta victoria. No lo creo porque aunque mañana mismo Susana Díaz se presentase en Ferraz y echase a Pedro Sánchez, eso crearía un cierto rechazo por echar al candidato elegido, es decir, en la casa Socialista deberán decidir ahora entre la bicefalia o la incoherencia de echar al actual líder (por muy guapo y soso que este sea). Y ninguno de esos escenarios es muy halagüeño para el PSOE, sinceramente. 

dilluns, 2 de febrer del 2015

¿Un nuevo orden?

La política en España está cambiando. Y lo hace lenta, pero inexorablemente. Los viejos partidos ven como se les está escapando el tren y son incapaces de levantar la mano para atrapar una agarradera. El problema es que los trenes de ahora no son como los viejos ferrocarriles a vapor, no tienen agarraderas, o te subes o no. En el AVE que se ha convertido la política española, muchos van a quedarse en la estación y aún no lo saben, porque pasan demasiado tiempo recordando los viejos tiempos, porque tienen mochilas demasiado pesadas o porque están demasiado ocupados negando la realidad, afirmando que los trenes todavía se propulsan con carbón. Negro es el futuro que les espera. 

El pasado sábado 31 Podemos hizo una contundente demostración de poder, llenando la madrileña Puerta del Sol sin ninguna causa concreta. Podéis pensar que no son muchos, que no son tantos como parecen o que otros movimientos sociales han convocado a más gente recientemente, pero lo cierto es que en los últimos años no se ha dado el caso de que un partido político consiga reunir a tanta gente sin reivindicar una causa social concreta (como por ejemplo la dependencia, la Hepatitis C, los desahucios o la privatización de la Sanidad y la Educación). El hecho de que un partido político llene una plaza únicamente apostando por un concepto político, no social, como "el cambio" (concepto escuchado mil y una veces los últimos 30 años, por cierto) es sin duda un éxito rotundo. Que se lo pregunten a UPyD, que apenas convocó a una veintena de personas en el mismo lugar semanas antes, al pedir la dimisión de Rajoy. 

Discurso completo de Pablo Iglesias el 31 de enero de 2015.

Eso significa que Podemos está capitalizando el lenguajes y los símbolos del 15M (la elección del escenario no fue casual y las continuas referencias a este movimiento durante el discurso final de Pablo Iglesias, tampoco). Con ello, este partido consigue apropiarse del concepto del "cambio" (que aunque muchas veces repetido, a menudo es efectivo) y más importante, consigue generar ilusión en sus votantes, que para quien no lo sepa, es el arma más efectiva para llegar a la Moncloa. Por ello el líder de Podemos usó repetidamente frases emotivas como "soñamos y nos tomamos muy en serio nuestros sueños", para llegar al corazón de los ciudadanos que llevan sufriendo ya años la crisis y que, como él afirma, se consideran "los de abajo". Podemos utiliza este tipo de estrategias de forma magistral, porque se sienten legitimados para ello, porque se sienten apoyados por mucha gente y por la magnética personalidad de su líder, que cada vez que va a la televisión las audiencias suben como la espuma. 

Pero este no es el único partido que apuesta por otra forma de hacer política. Mucho más silencioso, otro líder lleva haciendo algo similar, aunque siendo mucho menos renovador que Pablo Iglesias. Ya hace tiempo que dije en este blog y en varias tertulias que Albert Rivera me parecía un candidato muy peligroso para la política de este país. Peligroso, en primer lugar, porque puede llegar muy lejos. Como candidato electoral (joven, con buena planta, renovador en su discurso) desde luego cumple todas las normas para salir elegido. Mucho más moderado que Pablo Iglesias y mucho menos magnético, pero sin miedo a decir al poder establecido que España necesita un cambio. Teniendo un mensaje muy parecido al de UPyD, parece estar adelantando al partido de Rosa Díez, dada la consabida incoherencia de proponer el cambio siendo una política que lleva 30 años en cargos públicos. Esa mochila no la lleva Albert Rivera y es por ello que tiene muchas más posibilidades que los magentas de acercarse a la Moncloa. Pero el objetivo de este catalán antinacionalista es asentarse en la política española, ocupando el lugar de UPyD y, si juega sus cartas, el lugar del Partido Popular. Creo que no sería de extrañar dentro de 10 años ver un parlamento español con Pablo Iglesias como principal estandarte y Albert Rivera en la oposición, y transformar juntos una España que pide a gritos un nuevo orden enterrando la Transición y redemocratizando un país desde sus raíces. Y Rivera, si es un poco inteligente, no luchará contra los cambios que propondrá Pablo Iglesias, primero por coherencia, porque es lo que él mismo lleva pregonando en los platós durante mucho tiempo y, más importante, porque es lo que necesitan los ciudadanos de este país.

Pero aunque los dinosaurios tengan fecha de caducidad, creo que el PPSOE va a tardar un tiempo todavía en extinguirse, sobre todo hablando de la derecha española. Si todo les sale bien, Ciutadans debería dejar al PP en minoritario techo electoral que tenían antes de la llegada de José Mª Aznar, porque los de Rivera tienen potencial para ello. Pero la existencia de UPyD y la fortaleza interna del PP, a pesar de los continuos aguaceros que causan sus estructurales casos de corrupción, van a hacer más dificil que esta fuerza política liberal se consolide como tal. Porque como he dicho muchas veces, una fuerza de derechas es necesaria en España, pero una fuerza de derechas respetuosa, democrática, liberal y que no tenga mochilas franquistas o que rechace claramente el voto fascista. 

Sea como fuere, el tiempo dirá si mi pronóstico es el acertado o si, como ese grupo de despistados, me he quedado en la estación preguntándome qué ha ocurrido.
.