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divendres, 29 d’agost del 2014

Creando violencia

Todos conocemos la deriva que está tomando este país en los últimos años. Aunque el gobierno venda la burra de la recuperación económica, todos notamos en nuestro sueldo cómo hemos perdido poder adquisitivo, ya que, haciendo el mismo trabajo en la misma empresa con un año de diferencia, cobramos entre 200 y 300 euros menos que antes. Los sueldos, desde la reforma laboral, han bajado entre un 25 y un 30 por ciento, pero esa rebaja no se produce en el precio final de la gasolina, ni en los alimentos, ni en la luz, el gas o el agua, que cada día están más caros. Eso significa que cada día creamos más pobreza social, una pobreza social que va acompañada de un creciente cabreo al ver cómo las empresas del Ibex 35 crecen y consiguen más beneficios que nunca. No es que lo diga yo, Intermón Oxfam afirmaba en su último informe (que podéis leer íntegro aquí) que "Las familias aportan casi 50 veces más a las arcas públicas que las grandes empresas" (podéis leer más sobre este tema en este artículo). Eso significa que en este país la frase "tanto tienes, tanto pagas" está muy bien como milonga, pero fiscalmente es un chiste de mal gusto. 

Todo ello nos lleva a un escenario en el que encontramos una población empobrecida en España, con unos sueldos paupérrimos y una sensación de robo muy importante. No sólo de robo, sino de estafa descarada en nuestra propia cara. Conociendo además como conocemos que se está indultando a personajes que han sido protagonistas de robos, cohechos, corrupción y otros estándalos que han menguado la capacidad económica pública (es decir, que han robado el dinero de nuestros impuestos), la situación no podría ser más candente, socialmente. Y la gente sale a la calle a protestar, a reivindicar sus derechos y se topan con una ley de Seguridad Ciudadana que les reprime e impide denunciar a aquellos antidisturbios que se comportan de forma deproporcionadamente violenta contra la ciudadanía, porque la ley impide grabarles "en el cumplimiento del deber", con lo que, además de tener impunidad los corruptos, la tienen también aquellos quienes reprimen a los manifestantes. 

Todos conocemos la expresión de que no hay gato más peligroso que le que está arrinconado. Pues bien, a la sociedad española se la está empobreciendo, se la esta reprimiendo en las calles y se la está arrinconando hasta un punto que puede tener difícil retorno, si este gobierno, o el que venga, no soluciona este tema. No hablo de los 6 millones de parados (de los cuales el último millón es directamente culpable el Partido Popular y su reforma laboral), hablo de una sociedad en conjunto que ve que, haga lo que haga, no llega a fin de mes. Que le ofrecen trabajos por 700 euros a jornada completa, si no más, y teniendo que dar las gracias con amplias reverencias, teniendo que sustentar las arcas del Estado a más del 91 por ciento, mientras empresas y pymes aportan al Estado apenas un 6 '5 por ciento y las multinacionales, cerca del 2 por ciento, según otro informe de Intermon Oxfam. Esos números no parecen muy acordes con la proporcionalidad fiscal de la que se habla en nuestra Constitución, sobre todo teniendo en cuenta la capacidad económica de la sociedad española actual. Hay quien podría decir que soy un rojo marxista por afirmar que las clases trabajadoras aportan la mayoría del dinero del Estado, pero los datos del informe no engañan. La realidad es tal como es y está claro que la desigualdad y la pobreza son Trending Topic en la economía de las familias españolas. 

Lo más grave de todo esto es que, el Gobierno de Rajoy está cometiendo el mismo error que cometió Zapatero con la Crisis, Aznar con el enfado social contra la guerra de Irak o Felipe González con la corrupción al final de su mandato. Ninguno de ellos quiso ver lo que se le venía encima, ninguno de ellos quiso ver que cada uno en su ámbito, se estaban equivocando. Ni Zapatero supo ver la crisis, ni Aznar supo ver que nadie quería esa guerra ni Felipe González supo detener la hemorragia que supuso la corrupción en su administración y su partido. Rajoy está igual de ciego. Mira hacia otro lado ante la desigualdad que está creando con sus medidas económicas y ante la pobreza que está generando para contentar a Merkel y los bancos alemanes. Mira hacia otro lado para no darse cuenta de que está generando en su país un caldo de cultivo que, si no va con cuidado, no va a poder contener. La pobreza está llegando a unos niveles en los que un estallido de violencia está cada vez más cercano, en el que quienes nada tienen que perder, ni su casa, ni su sueldo, ni su dignidad, sólo tienen una salida, o el suicidio o la acción violenta. Y es preocupante que el Gobierno de Rajoy no quiera darse cuenta de ello, que anuncie nuevos recortes coincidiendo con la llegada de la Canciller alemana, y que, de esa forma, sin darse cuenta fomente una violencia que difícilmente van a controlar en los próximos años. 

Algunos  de los que se han manifestado pacíficamente en los últimos años, pueden estar empezando a cansarse de no ver resultados y pueden tomar medidas para cambiar las cosas, si se aprueba un cambio en la ley electoral que impida a los partidos recién surgidos de la ciudadanía tomar cotas de poder que reclama el pueblo. La sociedad tiene paciencia, pero no es infinita y la modificación de la ley electoral para evitar perder poder en las municipales podría ser la gota que colma el vaso de una sociedad harta de recortes. Quienes están en el poder, desde su atalaya, quizá se creen intocables pero no lo son. La violencia es siempre el último recurso de los inútiles, como decía Isaac Asimov, yo lo he dicho siempre y lo sigo defendiendo, pero me da tanto miedo que algunos no piensen así, como que el Gobierno no se haya dado cuenta de que será responsable de cualquier tipo de violencia creada por una sociedad a la que ha empobrecido. 

dimarts, 2 d’octubre del 2012

¿Democracia?

Manifestantes del 25S.
Comienza octubre, comienza el otoño y comienza una nueva temporada de protestas que por desgracia parece que van a acabar en el mismo lugar que han acabado las últimas, en el más oscuro de los cajones gubernamentales. Amparándose en una mayoría absoluta menos indestructible de lo que él cree, Mariano Rajoy sigue dando palos a los manifestantes e incluso su delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha sugerido que se debería "modular la ley" para "racionalizar" el derecho a manifestación. Es decir, que sin decir cómo, propone que no se permitan tantas manifestaciones en Madrid, o donde sea. En definitiva, quiere iniciar un debate sobre un posible recorte de un derecho constitucional de los ciudadanos. Un derecho que cuando se ejerce es reprimido con porrazos policiales desmedidos y persecuciones de bar en bar y de andén en andén.  

Pero como bien decía en Twitter @zoilosborne, lo importante no es en realidad si los policías aporrean a los manifestantes, ni si ocultan descaradamente sus placas para no ser identificados cuando se comportan con injustificable violencia (lo cual supone una clara ilegalidad por parte de los estamentos que en teoría deberían hacerla cumplir, para servir al pueblo). Lo realmente importante es que las cargas y las escalofriantes imágenes que hemos podido ver (como en este post de Stephane Grueso de Eldiario.es, y en otros muchos medios) no oculten lo que realmente buscaban esas manifestaciones, es decir, reclamar una democracia más participativa, más cercana al ciudadano, menos enclaustrada en la consolidación de un sistema bipartidista que deja de lado y da la espalda al ciudadano. Reclamar una mejor democracia es, según algunos políticos, un acto antidemocrático. Pero yo me pregunto ¿qué hay más antidemocrático que no permitir a los ciudadanos acercarse al Parlamento? 

Manifestación del 29s. Según la Delegación del Gobierno
eran 4.500 personas. Al parecer, ¡GORDÍSIMOS!
Y a partir de ahí me surgen una buena cantidad de preguntas que deberían ser respondidas por todos los ciudadanos, sean o no políticos profesionales o por vocación: ¿Por qué razón creen los miembros de un partido político que la única forma de participar en política es desde un partido político? ¿Por qué razón la única forma de participación es una Iniciativa Legislativa Popular (que requiere medio millón de firmas, que en 30 años sólo nueve han pasado el filtro de la Mesa del Congreso y de esas, 8 han sido rechazadas)? ¿Por qué razón la única persona que tiene puede convocar un referéndum es el Presidente del Gobierno y, se vote lo que se vote, NO ES VINCULANTE? En definitiva, ¿por qué razón la llamada "casta política" diseñó un Estado completamente alejado de los ciudadanos durante la Transición si, en teoría, están aquí para representarnos a todos? 

¿Es esta la "Marca España"?
¿Qué reflexión debemos sacar de todo ello? Posiblemente muchos dirán que tenemos los políticos que nos merecemos, lo cual es una falacia. Otros dirán que nuestros políticos no son realmente demócratas, lo cual también es mentira. Otros afirmarán que a ninguno de los grandes partidos les interesa modificar la ley electoral, lo que es claramente cierto. También habrá quien crea que la democracia en este país es una pura pantomima, y posiblemente tenga toda la razón del mundo. Es incluso posible que alguien piense que en España modificar la Constitución es pecado o es imposible y, de nuevo, es una burda mentira. Pero seguramente, quienes más equivocados estén son quienes creen que el pueblo está aborregado, está dormido, es dominable y va a hacer lo que unos pocos quieran. Hace unos años puede que tuvieran razón, pero el gigante ha despertado y está dispuesto a decirle a sus gobernantes que SE ACABÓ, que no van a permitir más desmanes y que va a protestar TODAS Y CADA UNA de las medidas que consideren injustas. Por mucho que algunas manifestaciones se consideren ilegales, por mucho que se aporree a los manifestantes y por mucho que sean tildados de "golpistas" por algunos miembros de las familias con más pedigrí franquista. 

dimarts, 17 de juliol del 2012

Mejor periodismo

Hace más de un mes que me propuse escribir sobre periodismo en este blog. Esta es sin duda una de las profesiones más apasionantes en la que uno pueda trabajar, cuando se tiene trabajo. No está bien pagada, tiene pésimos horarios, la competencia a veces es feroz y las dificultades en el camino, más feroces todavía. Pero vivirla y contar lo que ocurre es sin duda fascinante, aunque el contexto no sea el más deseable.

Hace un mes, Julio Somoano fue nombrado director de informativos de TVE, cerrando la etapa más laureada de los informativos de la televisión pública, en la que ha recibido premios nacionales e internacionales. Somoano venía de Telemadrid, una televisión acusada de manipulación y cuya información está más cercana a la propaganda goebbelsiana y en sus famosos once principios que a las máximas periodísticas que te enseñan en la facultad. De hecho, se ha publicado que su tesis doctoral en un máster realizado en la Autónoma de Barcelona llevaba el título de "Estrategia de comunicación para el triunfo del Partido Popular en las próximas elecciones generales". Es indicativo, sin duda. Podéis leer más sobre ello en este link.

Otro dato que me llamó la atención fue el del segundo ERE en la Cadena SER, que provocó una huelga masiva el pasado 29 de junio que obligó a la cadena a emitir programas pregrabados y a sustituir los informativos por un comunicado, en mi opinión, vergonzoso por su total carencia de alma periodística, que podéis leer en este link, que informa sobre distintos aspectos de dicha huelga. 

Pero el periodismo corre el peligro de perder su prestigio, no por estos hechos que he comentado, sino por la banalización de sus contenidos y la poca rigurosidad a la hora de crear las noticias. Herramientas como Twitter nos han servido a muchos para informar de temas de los que no se están hablando en los medios de comunicación tradicionales, para denunciar agresiones policiales, corrupciones políticas y hechos vergonzosos no sólo en España, sino a lo largo de todo el planeta. Pero este arma de doble filo, que permite informar a cualquiera, sea o no periodista, de lo que ocurre en el mundo, tiene el peligro de mal-informar  con la misma efectividad que se trata de informar. Yo mismo tuiteé una información errónea el pasado 16 de julio en el siguiente tuit: "Para gustarles tanto la empresa privada, se enchufan todos en la pública http://t.co/FJzYUem0 #MenudaJeta". Este tuit, como podéis leer en el link, contiene información falsa y fue corregida por ElPlural.com pocas horas después. Lo malo del asunto es que, ya sea por la información o ya sea por mi comentario, fue mi tuit más popular en los más de tres años que llevo en esta red social (62 retuits y 7 favs). 

Esto indica varias cosas. Que hay que comprobar las fuentes de las que uno se informa, sobretodo si atañen a personas que pueden tener pocos medios con los que defenderse, como era este caso. Que añadir un titular mordaz a una noticia, lo único que consigue es añadir sensacionalismo a la misma, no más dignidad ni más credibilidad. Y que, a pesar de tener más de 10 años de experiencia como periodista licenciado, como es mi caso, es muy fácil cometer este tipo de errores con una herramienta fantástica y a la vez peligrosa como es Twitter. 

Hay que tener mucho cuidado y ser muy rigurosos en cómo informamos. La militancia comunicativa no debe ser nuestra forma de trabajo, sino la rigurosidad, la exigencia y la perseverancia en la forma de una información mejor. En los tiempos que corren, tener una carrera de periodista no garantiza hacer buena información, pero tener una cámara en el móvil tampoco te convierte en un periodista más veraz. Te convierte en un transmisor de una visión de lo que ocurre en un punto concreto en el que te encuentras. Lo cual es fundamental para conocer mejor la realidad que se muestra en los medios y redes sociales, pero ello no significa que lo que vemos sea la única verdad posible. A los medios tradicionales, por otro lado, se les  debe criticar también el hecho de no haberse sabido adaptar a los nuevos tiempos o de enfocar demasiado lo que ocurre en las redes sociales. Es decir, saber lo que dice Bisbal sobre Egipto puede ser divertido, pero no creo que deba ser incluido en un informativo, por mucho revuelo que se produzca en las redes. Hace años que los informativos televisivos y radiofónicos han perdido el norte, como vimos últimamente con la información deportiva y la Eurocopa. Una cosa es que un profesional se pueda alegrar de los éxitos de la Selección y otro que abra un informativo con ello cuando aún no se ha jugado el partido.

Son tiempos difíciles para el periodismo. Económica y socialmente está recibiendo duros golpes, con centenares de despidos y el cierre de decenas de medios de comunicación en cualquiera de sus formatos (radio, prensa, televisión, revistas, internet...). En las jornadas #CómeteElPeriodismo se reflexionó sobre el asunto y una de las conclusiones que se sacaron fue que los periodistas debemos montar nuestros propios medios de comunicación, ahora que somos tantos parados de este gremio, para informar desde proyectos pequeños, que puedan crecer con los años. Los tiempos de las grandes corporaciones y empresas periodísticas están terminando y hay que encontrar un formato más acorde a los tiempos que corren. Ya sea de este modo o de cualquier otro, los periodistas debemos seguir luchando por un periodismo libre. Porque la libertad es un concepto implícito en nuestra profesión, ya que un periodismo que no es libre no es periodismo, es propaganda. Porque una democracia sin periodismo no es una democracia y porque, como decían en una película, "que sea complicado informar bien no significa que no debamos intentarlo".

dilluns, 20 de febrer del 2012

Aporrea que algo queda

Manifestaciones del 19F contra la Reforma Laboral.
Es obvio que los acontecimientos en los últimos días se han visto reflejados por un rechazo total a la reforma laboral y a la peligrosa deriva que está tomando este país y Europa entera en los últimos meses. Vemos que en Grecia y Portugal se toman medidas draconianas contra los ciudadanos para sufragar las pérdidas que hayan tenido los bancos alemanes en estos países. Lo mismo está empezando a ocurrir en España. Este expolio descarado de la banca sobre, no solo el dinero, sino también los derechos de los trabajadores y ciudadanos europeos está causando un caldo de cultivo que podría tener consecuencias de difícil predicción si no se da marcha atrás. Pero en España esta marcha atrás, con mayoría absoluta del PP, parece harto complicada. Más aún si desde el PSOE se da carta blanca (o casi) a estas políticas. Hablando de otro modo, si Rubalcaba cree que va a dirigir este país haciendo una oposición suave, es que no se entera de la misa la mitad. En tiempos convulsos la gente sigue a gente con empuje, a líderes carismáticos o a gente con ideas. No es el caso de Rubalcaba, claramente, en ninguna de los tres casos. Chacón tampoco es especialmente carismática ni es conocida por sus profundas convicciones ideológicas, pero al menos tiene empuje, que es algo que la ciudadanía y el Partido Socialista necesitan. 

La actuación policial en el IES Lluís Vives. 
En todo caso, si desde la propia izquierda se critica a quienes salen a protestar por nuestros derechos, mal vamos. El otro día tuve la oportunidad de discutir vía Twitter con Carmen del Riego. Es una experimentada y reputada periodista de La Vanguardia, que en la actualidad está haciendo también un gran trabajo al frente de la Asociación de la Prensa de Madrid, pero que ha tenido una especial aversión por el 15M desde hace meses. El pasado viernes 17 de febrero, Del Riego tuvo en mi opinión una actuación como poco sorprendente hablando en el último tramo de Hora 25 de la Cadena SER sobre el IES Lluís Vives de Valencia. En esta caso, daba prácticamente por hecho que la policía había actuado con total normalidad (cargando y propinando porrazos a simples estudiantes adolescentes que se quejaban porque se congelaban en sus clases sin calefacción) y criminalizando veladamente a dichos estudiantes. No me lo invento, aquí tenéis el audio (este tramo de discusión se encuentra a partir del minuto 20 aproximadamente). El hecho me enfadó bastante, porque me pareció vergonzoso que disculpara tales agresiones policiales (que se han repetido hoy mismo) a unos adolescentes que desarmados que lo único que hacían era protestar porque pasaban frío. Eso sí, justificó su comentario afirmando que su falta de información no le permitía un "pronunciamiento rotundo" que posteriormente sí realizó indirectamente con las mencionadas acusaciones veladas sobre los estudiantes. 

Viñeta de J.R. Mora sobre la violencia policial.
La poca repercusión de los hechos en los medios tradicionales no me causa ya ningún enfado, porque acostumbrados estamos, pero cansa un poco este silencio que podríamos calificar de "colaboracionista" con quienes golpean a adolescentes. No me sorprenden tampoco portadas como la de un periódico de tirada nacional como "La Razón", que se califica a sí mismo cada día con sus primeras páginas (la de hoy, sin duda, vergonzosa y digna del ex director de gabinete de Rajoy). En la foto, tres sindicalistas, uno retirado y, a pesar de lo que dice el pie de foto, ninguno de ellos liberado sindical. No me sorprende una mentira viniendo de parte de La Razón, pero oigan ¡al menos no las pongan en portada! Todo ello me lleva a reflexionar que se ha dado carta blanca a la violencia policial, no solo desde los estamentos públicos, sino también desde muchos medios de comunicación que no informan o que informan poco o que informan y dan opiniones legítimas, pero completamente en contra de los manifestantes. Los políticos ordenan a la policía golpear y ellos golpean duro, porque si, como decía hoy Santiago Carrillo en este artículo de El País, golpeas duro al principio, luego el pueblo va a tener miedo de seguir protestando. Es la clásica política del "Aporrea que algo queda", ya que el miedo es como el frío, que va calando poco a poco y luego cuesta mucho quitarlo. Probablemente muchos padres y madres tengan miedo por sus hijos, quienes pueden ser víctimas de la medicina policial de porras y gases lacrimógenos (como esta chica golpeada en la cabeza cuando estaba en el suelo), y les pedirán que no salgan a protestar. Yo lo haría, si fuera padre, probablemente. Y lo haría como consecuencia del miedo represor, preventivo, que están intentando aplicar hoy en día, de nuevo, para evitar manifestaciones posteriores. 

Afortunadamente, estos son otros tiempos, en los que las redes sociales consiguen que la sociedad se mueva, mucho más que los sindicatos, quienes se han anquilosado tanto como los partidos políticos y quienes se atribuyen el mérito de las manifestaciones de ayer, cuando es la gente quien se ha movilizado, exigiendo un país más justo.