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dimarts, 19 d’abril del 2022

Pegasus y la política del "TODO VALE"

Esta semana conocíamos una noticia que ya hace unos meses se publicó y pasó muy desapercibida en los grandes medios y la opinión pública, la utilización del software de espionaje Pegasus por parte del Estado para espiar, entre otros, a líderes independentistas, activistas, empresarios, abogados y varios familiares de todos ellos. En esta ocasión ha sido El País (y detrás suyo, todo el resto de medios) quien se ha hecho eco, ya que el grupo de expertos de ciberseguridad Citizen Lab, de Toronto, han confirmado el espionaje realizado. Pegasus es un software de espionaje creado por la empresa israelí NOS Group, y según los expertos, es probablemente el más puntero en la actualidad, hasta el punto que se vende exclusivamente a instituciones estatales y gubernamentales para luchar contra el terrorismo. Es decir, no se vende a personas o empresas privadas en ningún caso.

El Gobierno tiene un papel muy delicado en la actualidad, a pesar de que nieguen desde el PSOE estar implicados en el espionaje y desde Podemos exijan que “rueden cabezas y se depuren responsabilidades”, ya que el hecho que sólo Estados y Gobiernos puedan usar este software es una pistola humeante difícilmente ocultable. Aunque decidieran vender el relato de que lo compró y utilizó únicamente el Gobierno Rajoy, es altamente improbable que desde el Gobierno Sánchez, que ya llevan cuatro años al frente del Ejecutivo, desconociera de su existencia o de su uso por parte del PP. O incluso, que no hicieran uso del mismo.

Y sobre todo cuando, ante las peticiones de los socios de Gobierno, la respuesta es, siendo generosos, muy tibia y poco convincente. Bajo la alfombra estos temas visten mejor y ensucian menos al Estado, pero una vez fuera, son dificilmente ocultables porque la mancha ya está allí y no hay quien la quite. Probablemente porque, igual que en el caso del comisario Villarejo, es un arma que todos usan contra lo que ellos consideran “los enemigos del Estado”, aunque estos sean ciudadanos del mismo. No extraña entonces que medios clásicos de la derecha como El Mundo o ABC no traten a fondo un tema que podría ser carnaza para entorpecer o hacer caer al “Gobierno más progresista de la historia”. Ni un pam de net, como decía mi abuelo.

Aunque quizá lo más preocupante de todo es que buena parte de la ciudadanía (aunque no toda) se puede dividir entre los que les importa tres pepinos que se espíe a independentistas, porque les queda lejos, y aquellos a quienes les parece lógico usar este software contra quienes quieren romper España. Y contra sus abogados. Y contra sus conocidos. Y contra sus parejas. Porque en una guerra vale todo, por muy despreciable que sea, y hay que ganarla cueste lo que cueste.

dijous, 7 de juny del 2018

Nuevo Gobierno

Sobre el nuevo Gobierno, hay muchas cosas a considerar, en muchos aspectos:
Para empezar, el hecho de la salida de Rajoy y su tropa, ya es un éxito. La moción de censura ha conseguido lo que no consiguió la investidura, poner por una vez a toda la oposición de acuerdo. Y digo TODA obviamente pq no considero a Ciudadanos como partido de oposición (a quien se le olvide, votaron en contra de la moción de censura, cuando pudieron haberse abstenido y dar algo de credibilidad a su discurso). El hecho que ése cáncer llamado Partido Popular no gobierne, ya es un éxito rotundo en muchos sentidos. No para el PSOE, sino para España entera.
Hablando ya del nuevo Gobierno en sí, es fantástico ver por fin un ejecutivo con mayoría de mujeres, muy preparadas y, en su mayoría, con un perfil más técnico que de partido. Es toda una declaración de principios y una gran diferencia respecto al "Gobierno de corte" que ha nombrado Rajoy en su segundo mandato, en el que los apellidos compuestos y aristocráticos eran la tónica. Se nota más frescura en este Gobierno.
Aún así, varios aspectos a considerar: 17 ministerios quizá sea una cifra excesiva para un gobierno que apenas va a durar 2 años. Entiendo que Sánchez quiera marcar perfil, pero quizá haya pecado de ambición. En ocasiones es mejor crear menos ministerios (no necesariamente tan pocos como en la era Rajoy) para hacer un gasto más eficiente de los pocos recursos que tendrás en los dos próximos años. Ej: El ministerio de Trabajo y el de Industria podrían ser unidos.
También es cierto que sorprenden (por positivo o por negativo, según quien) nombres para dirigir ministerios como Pedro Duque, Grande Marlasca o Màxim Huerta. Aunque nos entusiasmen o disgusten sus perfiles, no suelen ser el tipo de personaje público a quien encargarías dirigir un ministerio por su carácter público previo al cargo. Desde luego no les descalifica, y probablemente nos sorprendan positivamente (o no), pero es cierto que no son los primeros nombres que nos vendrían a la cabeza para ser nombrados ministros.
Este Gobierno, a pesar de la bocanada de aire fresco que supone, lo va a tener muy difícil. PP y Cs ejercerán una oposición berserker como en la primera legislatura de Zapatero, con la dificultad de tener minoría parlamentaria y la necesidad de pactar cada una de las leyes, y con el Senado con mayoría absoluta del PP. A pesar de su reacción inicial, tampoco auguro que Podemos vaya a ser un aliado fiel de este Gobierno, ya que es en realidad su rival electoral más directo.
A nivel independentista, todos los analistas han considerado peor una situación como la actual, ya que siempre es más fácil luchar contra la derecha rancia que contra quien afirma (recalco, afirma) que quiere dialogar. No me veo capaz de prever qué ocurrirá en este sentido, porque en los últimos tiempos la política nos ha dado muchas muchas muchas sorpresas. Que se lo digan al nuevo presidente del Gobierno.

divendres, 1 de juny del 2018

Moción de censura

Hoy es el enésimo día histórico de la última legislatura.Pero es realmente histórico que haya triunfado esta #MocióndeCensura, por ser la primera que lo hace, por que la gane un tipo como P. Sánchez (quien lo diría) y por la situación en Cataluña (ya sin 155).
La #MociónDeCensura deja de lado a Ciudadanos (que se creían ya los nuevos dueños del local), acaba con la terrible era Rajoy (AL FIN) y revitaliza a una oposición que llevaba un tiempo descolocada. Pero el Gobierno de Pedro Sánchez no lo tendrá nada fácil, será el más gobierno más débil de la historia.
El nuevo Gobierno encontrará todos los palos en las ruedas que nos podamos imaginar, y los que no, porque tendrán a PP y Cs en la oposición en modo berserker. Como en la era ZP, pero multiplicado por la rabia de quien ha sido expulsado de lo que consideraba su casa y de quien se creía ya presidiendo a pesar de tener sólo 34 diputados.
Por no hablar del propio PSOE, parte del cual ni puede ver ni soporta a P. Sánchez, ni lo hará nunca, a pesar de que pudiese consolidarse y repetir como Presidente en unas futuras elecciones. Al menos, hasta las próximas elecciones.
El Senado también jugará un papel fundamental (quizá, por primera vez en su historia) ya que está en manos del PP con mayoría absoluta y no lo pondrá nada fácil tampoco al nuevo Gobierno.
Sea como fuere, la historia de Pedro Sánchez, por muy inútil que algunos le consideremos, es digna de una serie de Netflix. Es un día para alegrarse de la salida de Rajoy, Montoro, Zoido, Cospedal, Soraya, Millo y muchos otros del Gobierno. Más allá de quien venga, más allá de quien les sustituya, la propia salida del PP del Gobierno es digna para celebrarlo con música, sonrisas, amigos y un buen cava. Del caro.

dimarts, 16 de gener del 2018

Good morning, España

Bon dia malandrins. A estas horas Ferreras ya está dando el peñazo, se acaban los programas de radio de la mañana y la mayoría de gente ya mira el móvil pensando "2 horas y a comer". Felípe González ya ha dicho las estupideces habituales que dicen los jarrones chinos, Rajoy no ha dimitido (ni lo hará) por presidir el partido más corrupto de Europa y PdeCat sigue pensando "que nuestra cúpula y la de CiU sean clónicas, pura casualidad". La izquierda buenista sigue sonriendo sin hacer nada de nada, la izquierda malista sigue poniendo la alfombra roja y reverenciándose ante la ultra derecha y los fascistas siguen como siempre, de puta madre en España.
Resumiendo: Pasen ustedes un buen día.

dissabte, 3 de juny del 2017

La herramienta del referéndum

Últimamente se habla mucho del referéndum sobre la independencia de Cataluña, cuyo debate, por cierto, es un tanto absurdo por varias razones. 

En primer lugar, y lo más importante, los referéndums en España son consultivos. Es decir, no vinculantes. Ante tal perspectiva no entiendo sinceramente por qué Rajoy y el Gobierno están tan a la defensiva porque, aunque se debata algo que desde luego no gusta en muchas partes del país, en primer lugar el referéndum se debería ganar. En segundo lugar, si ese referéndum se ganase por parte de los independentistas, no tendría ningún tipo de trascendencia legal, ya que como hemos dicho, es consultivo, es decir, no vinculante. El Gobierno no tiene ninguna obligación en ejecutar lo que la población catalana elija en esa referéndum. Y conociendo a Rajoy, aunque tuviera la obligación tampoco lo haría. Políticamente, en términos legislativos, es un acto estéril. Demostrativo de lo que quiere la sociedad catalana, desde luego, pero en términos de obligatoriedad para el Gobierno, nulo completamente. La postura del Gobierno es, en todo caso, cobarde por no permitir expresarse a una parte del país. Una vez más, las convicciones democráticas de este Ejecutivo quedan en duda, como poco.


Por el lado independentista, en el que me encuentro personalmente, tampoco veo razón alguna por vender tanto la moto con el asunto. Ya me chirrió el 9-N (que sirvió a Convergència para coger fuerza y al PP para iniciar un camino de persecución legal que jamás debió tomar), y me ha chirriado también este referéndum. No porque no lo vea necesario para el camino a la independencia, sino porque tras el 9-N, la voluntad de la gente en Cataluña ya quedó clara. Una repetición, un nuevo retraso, un nuevo "fer bollir l'olla", en clave más partidista que de intención real de conseguir la tan ansiada independencia. 

Aún así, el Gobierno de España ha tomado un giro tristemente esperado, la persecución judicial de todo aquel que intervenga en la realización del referéndum. Hasta el punto de amenazar veladamente a los fabricantes de urnas, que simplemente quieren ganar dinero haciendo su trabajo. Desde luego, no es la reacción de un Gobierno democrático, sino el de un Estado policial y represor que ilegaliza todo aquello que no le gusta. Sean independentistas, manifestantes pacíficos o movimientos de izquierdas. 

España está en su peor estadio, el de una máscara rota que muchos se pusieron y asimilaron en el 78, por razones distintas. Esa ruptura de la máscara está mostrando lo que muchos no quisieron ver durante los últimos 40 años: La prácticamente nula separación de poderes del Estado, la inefectividad y la absoluta falta de recursos de la Justicia o la esterilidad ideológica y la subyugación al sistema del PSOE. Eso, sumado a un Partido Popular infestado con 800 imputados por corrupción y una absoluta falta de cultura democrática por parte de la clase política (y por añadidura, también de la sociedad que les apoya), nos deja un país podrido del que muchos, sean o no catalanes, se quieren marchar por pena, asco, rabia o desprecio. 

En el 78 se creó un país, no para ser realmente democrático, inclusivo y plural, sino para ser la continuación de un régimen totalitario y corrupto, en el que la mayoría absoluta significa la subyugación de la oposición y carta blanca durante 4 años. Una dictadura cuatrienal en el que sólo dos partidos tendrían opciones reales de gobernar. En definitiva, una dictadura encubierta con medios de comunicación privados semicontrolados y colaboracionistas. 

En definitiva, y volviendo al referéndum, estamos ante un juego de estrategias para justificar unas posturas u otras, para demostrar a Europa las intenciones políticas de un lado y del otro, pero no para conocer realmente lo que desea la población catalana. El referéndum es una herramienta política para lograr un objetivo, cuyo resultado es lo de menos. 

dilluns, 27 de juny del 2016

Elecciones 26J: Depresión por escaños

Lo cierto es que es complicado analizar los resultados electorales con algo de frialdad y distancia. La hostia ha sido demasiado grande. Pero lo cierto es que ha sido la gestión de las expectativas lo que ha vuelto a deprimir al votante de izquierdas. Tras semanas, semanas y semanas con la palabra "Sorpasso" en la boca, al no conseguirle el mismo muchos la han cambiado por otra, "fracaso". ¿Pero realmente es un fracaso? Técnicamente lo es, en el sentido que a pesar de sumar a Podemos e IU, no se han mejorado los resultados del 20D y desde luego no se ha superado al PSOE, que aguanta. Hace tiempo comenté que los dinosaurios mueren lento y mueren matando, en referencia al bipartidismo. Como esto no cambie un poco (la ley electoral, para empezar), no van a morir nunca. 

A alguna mente privilegiada se le ocurrió tras ver varias encuestas, que el sorpasso era posible. En Podemos compraron la idea y todos nos lo creímos. Y prácticamente todas las encuestas lo reflejaron ininterrumpidamente desde esa fecha hasta el día de las elecciones. Desde luego, fue un error en Podemos comprar ese mensaje, visto lo visto. A toro pasado es fácil decirlo, pero lo cierto es que los votos cambian siempre muy poco en un espacio tan reducido de tiempo. La izquierda y la derecha prácticamente han repetido resultados en escaños, con un destacable regreso del voto del PP, prestado a Ciudadanos en las pasadas elecciones. La gestión de la ilusión es buena y necesaria, pero al parecer en Podemos siempre se les va un poco la mano. Desconozco si la campaña del sorpasso era una estrategia para hundir moralmente al votante de Podemos, quien tanto el domingo 26 como el lunes 27 han mostrado en las redes sociales su desencanto y su exasperación más grande. La desmovilización del voto de izquierda parecía ser un objetivo, vistos los resultados. Un objetivo que en PP y Ciudadanos pueden dar por conseguido, ya que el voto de izquierdas es un voto emocional y tras una decepción de tal calibre probablemente muchos votantes han abandonado la ilusión.

Fuente: CadenaSER.com.
No digo que no tenga un cierto sentido, visto el espectacular ascenso de escaños del PP tras los mil y uno casos de corrupción que han ocurrido en los últimos años en España (el Fernandez Díaz Gate, sin ir muy lejos). Precisamente ese es el reto de Podemos e Izquierda Unida, intentar superar la "depresión por escaños" y mantener a su electorado a pesar de lo que algunos consideran un batacazo, a causa de no haber conseguido el tan deseado sorpasso. Podemos, en este sentido, debe hacer autocrítica y tener claro que se debe mantener la cabeza más fría en cuanto a los sondeos. Como decíamos antes, la intención de voto no cambia tán rápidamente como las encuestas de Metroscopia, y quizá una estrategia de intentar superar al PSOE, no al PP (es decir, no dar por hecho el sorpasso), hubiese sido más acertada. En primer lugar porque el mantenimiento del voto propio hubiese sido más valorado en un sistema bipartidista como este y en segundo lugar porque se hubiese evitado la depresión que siente a día de hoy el votante de izquierdas y frases como "no voto más, esto no sirve para nada". Repito que "a toro pasado" las cosas se ven muy sencillas, pero lo cierto es que un equipo de gente preparada como la cúpula de profesores universitarios de Podemos debería haber previsto que el voto no cambia de manos con tanta facilidad en escasos seis meses.

En realidad, ése es el gran problema de los partidos de izquierdas, la gestión de la ilusión y la fidelización de un voto en ocasiones demasiado volátil. Y ello es más difícil todavía si le sumamos la constante compra de argumentos de la derecha por parte de partidos de izquierda. Un ejemplo de compra de argumentos: El mal llamado "problema catalán", en el que lo que decía el PSOE en la Transición (o sin ir tan lejos, hace escasamente 5 años) y lo que dice ahora, no tiene absolutamente nada que ver. 

Un sistema electoral perverso 
No hace falta ser politólogo para ver que el sistema D'Hondt y las circunscripciones electorales son una gran lacra para este país. Sin querer presentar un argumento llorón, lo cierto es que parece un poco perverso el reparto de escaños. Veamos esta tabla. 

  • PP - 8 millones de votos (33%) - 133 escaños
  • PSOE - Casi 5,5 millones (22,6%) - 85 escaños
  • Unidos Podemos - 5 mill (21%) - 71 escaños
  • Ciudadanos - 3 millones (13%) - 32 escaños

Parece poco entendible que un partido que ha conseguido un 22% de los votos tenga 14 escaños más que uno que ha obtenido un 21%. O que si sumamos los votos de Ciudadanos y PSOE (35%) sumen más votos que el PP (33%), pero los de Rajoy obtengan 21 escaños más que estas dos formaciones sumanas. La desproporción es obvia y ya conocida desde hace años, pero no por ello menos indignante. Obviamente, vistos los resultados, ni PP y PSOE moverán ni un dedo para cambiar esa ley electoral, la proporcionalidad o las circunscripciones electorales (que es donde se juega el meollo del asunto). Si nos fijamos en la zona baja, lo veremos más claro todavía:

  • PNV - 286.000 votos (1,2%) - 5 escaños
  • Partido Pacma - 284.000 votos (1,1%) - 0 escaños
  • EH Bildu - 184.000 votos (0,77%) - 2 escaños
  • Coalición Canaria - 78.000 votos (0,33%) - 1 escaño

Igual que en la tabla anterior, vemos que el PNV, EH Bildu y Coalición Canaria obtienen una proporción de escaños excesivamente representada, respecto a otros partidos que se presentan en más de una circunscripción. Es decir, Pacma no obtiene escaños mientras que Coalición Canaria, que ha obtenido 210.000 votos menos, es premiada con uno. Este es y ha sido siempre un sistema injusto instalado a sus anchas en un país ya de por sí corrupto. 

Los pactos 
En este sentido, lo cierto es que el PP necesitará a Ciudadanos para gobernar, además de la abstención de varios partidos minoritarios. Un PP en minoría es siempre mejor que uno con mayoría absoluta, pero la peor noticia de estas elecciones probablemente sea que los escaños de PP y Ciudadanos (169 sumados) superan claramente a los 151 de PSOE y Unidos Podemos, con lo que el Gobierno de izquierdas es más inviable que hace seis meses. En este sentido, Rajoy lo tiene muy fácil para repetir, ya que dificilmente Ciudadanos podrá imponer la marcha del presidente en funciones, habiéndose dejado ocho escaños por el camino respecto al 20D. Por mucho que Albert Rivera insista en que se marche Rajoy para apoyar al PP en la investidura, la alternativa serían unas terceras elecciones que nada bueno pueden augurar a casi ningún partido. El "virgencita virgencita" será la canción del verano, al parecer. A menos que se produzca una improbable gran coalición PSOE-Ciudadanos-Podemos, es más que posible que volvamos a sufrir a Rajoy por los próximos cuatro años. 

diumenge, 22 de maig del 2016

Liderazgos de plástico

En una de esas comidas familiares que se alargan hasta casi la madrugada (barbacoa, primos y vino en abundancia), uno de los temas sobre los que discutimos fueron las próximas elecciones. Como es obvio todo familiar tiene su postura, su opinión y su ideología, que van desde la indiferencia más absoluta por la política, hasta la concienciación clara de un cambio necesario en el Gobierno y la sociedad. Una de las conclusiones a las que llegamos es que vivimos una época de líderes débiles. En una época en la que los personalismos y los candidatos son el centro del foco, es paradójico que encontremos en las cabezas de lista personajes como Pedro Sánchez, quien es quizá el Secretario General de PSOE con menos poder de la historia en su propio partido. O Mariano Rajoy, cuyo tancredismo ha inmobilizado de tal modo a su partido que no se ve (a primera vista) ningún rival que quiera o se atreva a sustituirle, a pesar de que parece claro que el recorrido político a largo plazo del presidente del Gobierno no parece ser muy alagüeño. Así que, mirando al futuro, ¿qué líderes nos presenta el horizonte en España? De derecha a izquierda:

En el PP, más allá de su secretaria general Cospedal y de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, encontramos a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, quien tiene un perfil distinto al habitual en su partido. Más abierta a algunas reclamaciones sociales y con un perfil similar al de los nuevos vicesecretarios del partido en el uso de las formas, parece una candidata a considerar. Con este perfil, tiene el favor de la prensa madrileña, tanto de derechas como de izquierdas, en buena parte gracias a que su antecesora en el cargo, Esperanza Aguirre, azote del izquierdismo local, tenía un perfil mucho más torquemadino hacia ellos. El perfil más moderado de Cifuentes le ha granjeado un tratamiento blando entre la supuesta prensa rival ideológicamente, lo cual podría llevar a engaño y repetir un "efecto Gallardón" (quien fue considerado como el perfil más moderado y cool del PP, hasta que se quitó la careta en el ministerio de Justicia). Quien haya tenido una mínima relación con el 15-M, o recuerde los incidentes entre 2012 y 2014, no puede olvidar cómo "la Cifu" ordenó a la policía local madrileña antidisturbios usar todo tipo de fuerza innecesaria contra los manifestantes en infinidad de ocasiones. La expresión "loba con piel de cordero" concuerda bastante con este perfil de política. Aún así, con la llegada de los nuevos "vicesecretarios majetes" del PP parece que sus opciones de diferenciación en su partido han menguado, y ello se suma al rechazo que muchos han expresado con su figura en el PP, por no ser suficientemente de derechas.

En Ciudadanos, la única opción a nivel nacional es obviamente Albert Rivera. Aunque algunos periodistas le ha considerado como "humo" y han destacado la fragilidad de su discurso, es obvio que ha marcado un estilo propio en la política, tanto estética como dialectalmente. Del mismo modo que el 15-M evidenció la vejez estructural del PSOE y que Podemos está comiéndole más terreno del que jamás le comió Izquierda Unida, en la derecha Ciudadanos ha supuesto una renovación del mensaje conservador. Su simple aparición obligó a Rajoy a renovar internamente el partido para ofrecer una visión menos vetusta de sí mismo, con la ya mencionada llegada de los "vicesecretarios cool". Rivera, con el supuesto apoyo de los grandes capitales, pretendía convertirse en el partido visagra que permitiese a la derecha seguir en el poder, aunque obligándola a reformarse en las formas. Aunque la renovación de la derecha es bienvenida y era muy necesaria desde el auge de Federico Jiménez Losantos, Intereconomía y 13tv, lo cierto es que la de Ciudadanos no es más que una renovación fake. Un proceso de marketing demasiado evidente entre el que destacan candidatos físicamente atractivos, el uso de chaqueta sin corbata y pantalones tejanos para dar una apariencia juvenil o la insustanciabilidad de sus mensajes. Los continuos guiños al PP y su clara apuesta por políticas socioeconómicamente liberales evidencian la ideología real del partido de Rivera & Co. Política prefabricada, estilo Ikea, sin alma pero decorativamente muy bonita para quienes no entiendan mucho de política.

En el PSOE encontramos quizá el liderazgo más débil de este partido en las últimas décadas. Pedro Sánchez, a pesar de que está aguantando más de lo que algunos creían, y que ha tenido la virtud de saber esquivar en momentos clave la espada de Damocles de Susana Díaz, no deja de ser el rival más débil. La falta de contenido de sus mensajes, sus cambios de postura ideológica de un día para otro, la falta de un proyecto claro y su excesiva fragilidad ante los barones del partido han hecho que su liderazgo se pinche con buena parte de las espinas de la rosa socialista. Para ser un líder debes tener una mínima seguridad no sólo en tu cargo sino en tu entorno, y Pedro Sánchez parece que se pasa más tiempo intentando esquivar los puñales que le llegan desde la espalda que dirigiendo el transatlántico socialista. Además, la toma de decisiones tampoco es uno de los fuertes de Sánchez. En la postcampaña electoral ha apostado claramente por un perfil centrista, que le aleja de la izquerda originaria de su partido y le acerca y une indefiniblemente al Ciudadanos de Rivera, incluso tras la ruptura de su pacto electoral. Por otro lado, no sólo no ha querido renovar un barco de por sí caduco, sino que ha recuperado a viejos lobos de mar de los años 90 que poco pueden aportar a un partido que necesita algo más que la tradicional sesión de maquillaje que se da a sí mismo cada lustro. Ese ha sido el gran error de este partido en las últimas décadas, que es como una actriz de cabaret entrada en años, desfasada y viejuna, cuyo maquillaje no sólo no oculta su vejez, sino que la evidencia aún más. Su debilidad, su falta de fondo ideológico y su cobardía a la hora de afrontar los cambios estructurales necesarios en su organización, hacen de Pedro Sánchez una mala copia de Albert Rivera en las formas y un títere en manos de la presidenta de Andalucía. Y eso es porque da la impresión de que cuando mamá Díaz se canse de esperar y se levante para liderar su partido, Pedrito va a tener que irse a su cuarto.

Para terminar, en la autoproclamada izquierda real, encontramos el tándem Garzón-Iglesias de Unidos Podemos. Son dos personajes muy distintos, poli bueno y poli malo, cuya falta de entendimiento hasta hace escasas semanas ha retrasado lo que podría y debería haber sido el sorpasso de las izquierdas ciudadanas al tradicionalismo de centro-izquierda en las elecciones del 20D. Empezando por Alberto Garzón, el babyface de la política española, hay que destacar la renovación (al menos en apariencia) de uno de los partidos más caducos y oscurantistas internamente del parlamento español, Izquierda Unida. Las luchas de poder, los intereses creados en consejos de administración de bancos y cajas y las puñaladas internas (aparte de chistes como "izquierda desunida") han provocado en este partido un decaimiento de la imágen que parecían muy difíciles de superar. Pero la llegada del 15-M, y en concreto de Alberto Garzón, sirvieron al partido para recuperar el camino adecuado. Saneado el partido por dentro, repito, al menos aparentemente, Garzón afronta el reto de apoyar a Podemos a conseguir un sorpasso que saque al PSOE de la segunda posición y, si es posible, mande a la oposición al PP de Rajoy. Como reto se plantea harto complicado, aunque su perfil de yerno ideal forme un buen tandem con el más agresivo de Pablo Iglesias. Aún así, se le intuye, igual que ocurre con P. Sánchez, una cierta debilidad en su partido, aún desconfiante y receloso de la supuesta renovación que supone Garzón para ellos. El tiempo dirá en qué acaba esta historia. 

La segunda plaza del tándem de la izquierda real es un Pablo Iglesias cuyo perfil es su mejor arma y su mejor defecto. Su discurso claro, bien estructurado, directo y sin tapujos, le ha brindado la oportunidad de trasladar su mensaje de televisión local a las grandes cadenas del panorama audiovisual estatal. Su preparación previa de debates, su agresividad, la estructuración de su discurso y su habilidad para marcar la agenda política le han llevado a lo más alto de una forma meteórica, creando su propio partido tras las fallidas negociaciones con IU en 2013 y revolucionando la política española desde las elecciones europeas de 2014. Aún así, Pablo Iglesias y muchos de sus compañeros de Podemos han pecado de arrogantes, asumiendo para ellos mismos el voto de la indignación. Es cierto que buena parte de sus bases forman lo que se denominó el movimiento 15-M, pero entre los movimientos sociales se ha desconfiado de Podemos en muchos sentidos, por esa (en ocasiones) apropiación indebida de un movimiento social que revolucionó el país sin líderes, sindicatos o partidos políticos. Pablo Iglesias, que como decíamos antes, su carácter es a la vez su mayor virtud y su mayor defecto, da la impresión que a veces se cree el centro del universo político, la Khaleesi de la política española, rompedor de cadenas, liberador de esclavos y madre de dragones. Sea o no cierto, en ocasiones precisamente esa es la impresión que da y eso le resta votos en el ámbito de quienes no se sienten interesados por la política. Siendo él y su equipo excelentes estrategas políticos, han aprendido a moderar su mensaje cuando es debido y a no arrogarse ideas y planteamientos que no son propios, a pesar de algún patinazo inicial y de algunas decisiones recientes muy controvertidas. En sí la arrogancia no es un defecto en política, ya que refuerza el ego, la confianza en uno mismo y evita ser asimilado en un sistema de por sí corrupto. Pero la abundancia de la misma es, obviamente, un defecto que tinta y cuya mancha es muy difícil de quitar. 

En definitiva, vemos que los partidos políticos españoles carecen en muchas ocasiones de líderes políticos que merece la situación social actual. El bocadillo de la Transición, que en tantas ocasiones nos hemos comido en los últimos 40 años, debería haber dejado un mejor poso que el actual. La prácticamente nula voluntad de entendimiento y pacto entre los partidos a nivel estatal ha llevado a una repetición de elecciones que, si no cambian mucho las cosas, va a seguir igual después del 26J. Los intereses partidistas primarán sobre los del ciudadano de a pie, igual que en los 80, 90, 2000 y la década actual, a pesar de que la aparición de los partidos emergentes haya revitalizado un poco un panorama político muy mejorable. Líderes de plástico para una sociedad viva. Esta es la política española del nuevo milenio.

diumenge, 15 de maig del 2016

Cinco años de 15-M: La muerte del relato de la Transición

La Puerta del Sol de Madrid, durante la celebración del primer aniversario de 15-M.
Ya han pasado cinco años. Y muchas cosas han cambiado, por desgracia, para peor. Otras muchas, han transformado esta sociedad para mejor. Es una sociedad más viva socialmente, más despierta y más atenta a lo que los políticos hacen. Los medios de comunicación han cambiado también. Para bien y para mal. Para mí el 15-M comenzó una tarde del 10 de abril, en el que fui a una manifestación de Juventud sin Futuro, como podéis leer en este artículo. El movimiento 15-M como tal entonces aún no existía, pero sí un germen que fue creando el caldo de cultivo que llegaría, como explica muy bien Stephane Grueso, cuando 40 personas decidieron quedarse en la puerta de Sol de Madrid. Pocos días más tarde, el movimiento había crecido exponencialmente, llenando plazas de todo el mundo. La indignación se había escampado como un viral. Sólo que esta vez no era cosa de gatitos, sino un despertar social. Yo mismo visité la acampada el 21 de mayo y puedo decir que cambió mi vida. Fue un simple paseo por la plaza, leyendo los carteles (en este link y en este otro podéis ver algunos de los más significativos), pero sobre todo viendo los rostros de ilusión que se reflejaba en los rostros de los allí presentes. Sabían que iban a cambiar el mundo y, en parte, lo consiguieron. 

El 15-M cambió España porque fue un enorme despertador social, apostando por una nueva forma de política, alejada de la profesional, que fracasó en la representación real de sus ciudadanos ("que no, que no, que no nos representan...") y apostando por una política alejada de los liderazgos. Mucho ha cambiado el asunto. Podemos se ha apropiado la indignación social y ha capitalizado el voto indignado, dejando atrás muchos de los postulados originales. Como explican el propio S. Grueso y Juanlu Sánchez en Eldiario.es, "Podemos no es el 15-M, pero sin el 15-M no hubiese existido".

Los hijos del 15-M.
Pero el 15-M fue mucho más que un despertar social, que unas acampadas o que un partido político, cuatro años más tarde. Como podéis ver en la foto superior, es un movimiento que ha tenido muchos hijos. Muchas iniciativas nacidas a partir de este movimiento como el 15m.cc, la 15mpedia, medios de comunicación como el periódico Madrid15MAgorasol Radio (medio en el que nació La Plaza en Llamas), de la cual he tenido el honor de formar parte casi desde sus inicios y hasta hace pocas semanas y desde donde viví la mayoría de los grandes momentos de indignación ciudadana, como las Mareas ciudadanas, distintas huelgas generales, la lucha contra los desahucios, los escraches, el llamado "Toque a Bankia", el 15paRato, o la aparición de partidos políticos de origen social, que tuvieron su culmen en las elecciones municipales del 24M de 2015

Tampoco hay que olvidar a movimientos sociales hermanos del 15-M, posteriores al mismo, como Occupy Wall Street en EE. UU. o la reciente Nuit Debout francesa. 

La muerte de la Transición
Reflexionando, uno se da cuenta de que realmente el 15-M ha cambiado nuestras vidas aunque no lo quieras o no hayas participado en él. La sociedad española ha cambiado enormemente y los resultados de las elecciones del 20-D son un claro ejemplo. La gente se ha hartado de Pepsi o Coca-Cola y lo ha reflejado dándole la vuelta a la política de nuestro país. Se ha escrito mucho sobre si es preferible una ciudadanía en las calles o bien representada por algunos partidos. Lo cierto es que la aparición de Podemos y el lavado de cara de Izquierda Unida han provocado un descenso de las movilizaciones sociales. Ya sea por el enorme retroceso en derechos sociales que ha sufrido Europa, por los recortes económicos que ha llevado a cabo el Gobierno Rajoy o por los incesantes casos de corrupción que han aparecido en estos útlimos cinco años, 2012 y 2013 fueron años en los que se registraron picos enormes de participación ciudadana en las calles. Desde 2014, el suflé ha bajado, no sólo por la aparición de los de Pablo Iglesias y sus distintas confluencias, sino también por un lógico cansancio del activismo. Para quien no lo sepa, ser activista desgasta mucho (no lo digo por mí, sino por muchos compañeros a quienes he visto dedicarse casi exclusivamente a las movilizaciones) y tres años de protestas agotan a cualquiera. Tiene cierta lógica que los movimientos sociales hayan cedido el testigo y que personas, no movimientos, tomen el testigo. Ada Colau, Pablo Iglesias o Manuela Carmena son tres claros ejemplos de ello, aunque sus figuras vayan contra uno de los postulados originales del 15-M, la falta de personalismos y de líderes claros. 

Aún recuerdo cuan desquiciados estaban algunos políticos, tertulianos y medios de comunicación en 2011 cuando desde el movimiento se les decía que no había líderes. Era una risa, sinceramente, porque la vieja política (los políticos y tertulianos de la bilis y la demonización del rival) no sabía a quien disparar, iban como pollos sin cabeza. Y tras las elecciones municipales de 2011, nació entonces el término "perroflautas" y el "olor a porro" que se olió en las asambleas, según un supuesto testigo al programa "El Gato al Agua" de Intereconomía tras visitar la plaza de Cataluña en 2011). Los maravillosos jóvenes que se levantaban contra el socialismo de Zapatero antes de las elecciones, se conviertieron en el enemigo hippy y fumaporros. Delirante.


Creo que la principal conclusión de este quinto aniversario del 15-M es que tenemos una sociedad más despierta, menos pasiva ante lo que nos ofrece la política y más vigilante ante lo que "los nuestros" nos quieren vender. Quienes desprecian a este movimiento, no entienden que fue en su día una lluvia fina (como ya escribí hace unos años) que, lo queramos o no, ha calado completamente en la sociedad española. Ya no esperamos que la política nos solucione la vida, sino que nos preocupamos de crear grupos, acciones o iniciativas para conseguir nuestros propósitos. O como decía un amigo mío, "se acabó la barra libre de la Transición". Y en realidad, la Transición, su relato, murió con el 15-M y, afortunadamente, parece que no va a volver. 

dimarts, 29 de desembre del 2015

Reflexiones navideñas sobre Cataluña y España

La política tiene giros inesperados y en ocasiones, caprichosos. Quien nos lo iba a decir que hallaríamos tantos paralelismos entre la política catalana y estatal, siendo al final casi un calco la una de la otra. Dos escenarios de difícil investidura, dos situaciones de difícil solución y mucho papel de periódico por vender en las próximas semanas. Mientras en mi tierra natal vemos un sorprendente empate en la asamblea de la CUP (había un 1,44% por ciento de posibilidades de que se produjera), en el Congreso de los Diputados vemos como el Neobipartidismo hace casi imposible la elección de un Gobierno estable. En realidad este hecho, la mal-llamada ingobernabilidad, no debe ser tan aterrador como algunos lo pintan. En Bélgica se pasaron casi un año sin gobierno y la gente allí, encantada. Mi buen amigo Pep Solano, que ha vivido en Bruselas por varios años, me contaba la tranquilidad con la que la gente vivía a pesar de no tener un ejecutivo formado, lo que quita algo de trascendencia (que nunca viene mal) a todo este circo político que a algunos tanto nos apasiona. 

Pedro Sánchez, sec. gral. del PSOE (foto de El Mundo).
Belgas aparte y volviendo a la península, el escenario político actual es histórico en varios sentidos. En España el PSOE vive, de nuevo, jornadas históricas que pueden llevarlo a ejercer el deporte favorito de este partido, la autodestrucción. Sin ser un líder carismático, ni prestigioso, ni talentoso ni poco más que tener una apariencia atractiva, Pedro Sánchez puede verse envuelto en una noche de los cristales rotos que cambie su etiqueta de "Pedro el Guapo"  a otra más lúgubre, "Pedro el Breve". La baronesa andaluza, Susana Díaz, arrendadora de los apoyos que Sánchez consiguió en la carrera hacia la secretaría general, podría decidir cortar la cabeza al susodicho si decide pactar con Podemos. Las luchas internas son encarnizadas en la casa socialista y más después de los mediocres resultados obtenidos el 20-D. Mucho deberá demostrar Sánchez para sobrevivir a tal envite y ganaría algo de respeto interno y externo si lo consigue. 

Al igual que como le pasa a Rafa Benítez, entrenador de la casa merengue, su cabeza pende de un hilo: en el caso de Sánchez, la próxima investidura. Haga lo que haga, podría acabar como el ínclito que Ned Stark, ya que si se abstiene en la segunda votación permitiría un gobierno de Rajoy, lo que sería un lastre electoral demasiado grande para un débil PSOE. De no abstenerse, será tildado como poco de traidor por los patrocinadores del bipartidismo. De aceptar un gobierno de concentración con el PP "a la alemana", incumpliría lo que ha repetido muchas veces en campaña y muchos podrían constatar el mantra que se ha ido confirmando día a día desde el 15M, que en el fondo ambos partidos son lo mismo. Aunque al Ibex 35 y a Felipe González les parezca una excelente idea, ello conllevaría la definitiva desaparición del PSOE. Y en el cuarto escenario, unas nuevas elecciones, el panorama tampoco sería muy halagüeño para los socialistas, ya que la tendencia es que los emergentes sigan subiendo, a pesar del pinchazo inicial de Ciudadanos. Sea como fuere, la tendencia de los de Pablo Iglesas sí continuaría adelante tras unas nuevas elecciones y podría llegar a conseguir un sorpasso, visto el desastre interno que, una vez más, está viviendo el PSOE, y más aún si la baronesa Díaz da un paso adelante. No se trata de que la presidenta andaluza sea mala candidata, tenga poco carisma o no tenga dominado a su partido, se trata de que más allá del voto interno, los inquietos votantes socialistas podrían ver en el nuevo degüello de su líder (por muy débil que este sea), una nueva demostración de que su partido no sabe hacia donde va.

Pablo Iglesias y Rajoy, durante su conversación
sobre la investudura (foto ABC).
Legislatura efímera y más
El hecho que se hable mucho más de Pedro Sánchez que de Rajoy tras el 20-D ya es muy indicativo de las escasas posibilidades que el aún presidente pueda ser reelegido. Por mucho que Rajoy se empeñe, en decir que España necesita un "Gobierno de amplio apoyo mayoritario", lo cierto es que tiene escasas o nulas posibilidades de conseguirlo. Dado que el PP se ha pasado las tres últimas legislaturas (como poco) ninguneando, demonizando, insultando o amenazando a los partidos de la oposición (no nos olvidemos de varias frases intimidatorias del ministro Montoro) lo lógico es que estos no estén dispuestos a pactar con Rajoy cuando más lo necesita. Quien siembra vientos recoge tempestades y en el PP lo van a comprobar, por mucho que crean estar en una democracia presidencialista. Lo más probable es que, aunque Rajoy o Sánchez consiguiesen ser investidos, lo serían a un alto precio y con una incertidumbre y soledad tales que cualquier moción de censura o incluso de confianza podría echarles a la calle. El río revuelto lo aprovecharán los partidos nuevos, que a pesar de no conseguir los resultados esperados por encuestas y sondeos, han hecho una entrada más que correcta para partidos de nuevo cuño parlamentario. O por lo menos, la que hubiesen soñado en IU o UPyD.

Son de destacar también los misteriosos movimientos que han ido uniendo a partidos tan dispares como Podemos y el PP. Los elogios de Rajoy preelectorales a la formación de Pablo Iglesias han dado mucho jugo en confidenciales y espacios conspiranoicos sobre un posible pacto secreto para acabar con la casa socialista y minimizar el ascenso del "efecto Ciudadanos" auspiciado por el Ibex. Si a ello sumamos que los dos líderes fueron los que más tiempo estuvieron reunidos en las conversaciones por la investidura y que Iglesias apenas criticó a Rajoy en la rueda de prensa posterior, el menú de conspiranoia política está servido.  

Escenarios pintorescos a la catalana
La asamblea de la CUP, que acabó en un sorprendente 
empate a 1515 (Foto "20 minutos").
En Catalunya, hemos visto un nuevo retraso del futuro nacional, con el surrealista empate entre los delegados de la CUP en la votación que debía decidir si investir o no a Artur Mas como President. Sea como fuere, el resultado de esa votación tampoco debería haberse llevado a cabo por unos pocos votos. A pesar de que como persona cercana al 15m me fascine que el futuro (no de un país, sino de dos) se decida en una asamblea, investir al President de la Generalitat es un acto con la suficiente importancia como para que lo puedan decidir sólo 3.500 personas. Dicho esto, lo cierto es que los votantes de este partido anarquista entregaron sus votos bajo la prerrogativa de que no se iba a investir al líder convergent y ese apoyo electoral debería ser suficiente como para que se decidiera el partido en este sentido. 

Ello, siendo coherente con el discurso de la CUP, sería un tropiezo para el proceso independentista que también defiende este partido, dado el empeño de Junts pel Sí de no cambiar de candidato. La jugada estratética inteligente probablemente debería ser convocar nuevas elecciones (a pesar del riesgo de no conseguir por segunda vez un mayoría absoluta independentista). Y si en ERC estuviesen un poco avispados, deberían ir por separado, dado el lastre que supone actualmente tanto las marcas de Convergència, de Artur Mas o incluso la recién inaugurada Democràcia i Llibertat. Ello les podría dar la victoria electoral y la posibilidad de formar Gobierno con la CUP, si consiguen quitar el electorado de los de Mas. Pero eso es mucho suponer de ERC, de los convergents y de la CUP. El futuro en unas posibles elecciones catalanas en marzo es todavía incierto porque tres meses en política son una pequeña eternidad y Artur Mas ha demostrado ser un superviviente, le pese a quien le pese.

El caricaturista Ferreres, de El Periódico, ha analizado
brillantemente el empate de la CUP con esta viñeta.

dimarts, 15 de desembre del 2015

Venezuela, delfines y debates

En el programa Vida digital podréis escuchar mi sección mensual. Este mes, en el minuto 36:20 aprox. 



Texto: 
Hoy quiero empezar hablando de Venezuela, un país polémico donde los haya, que acaba de celebrar una elecciones parlamentarias que han supuesto una clara derrota del chavismo. Hay quienes afirmaban que este movimiento, el chavismo, perduraría por los siglos de los siglos, pero tras la muerte de su creador, lo cierto es que era complicado aguantar una estructura semejante sin los recursos económicos que el petróleo proporcionaba al país. Tras la crisis de esta materia prima y la fuerte caída de los precios, el mal-llamado régimen chavista lo ha tenido muy complicado para salir adelante. Y más con una figura tan poco carismática como Nicolás Maduro, quien es más un gestor gris que un parlamentario elocuente. Lo cierto es que cuando muere un líder o cae en desgracia es siempre muy complicado sustituirle. De hecho, lo más habitual es que el partido de ese líder caiga en la oposición para recuperarse, a menos que haya un delfín a la altura de las circunstancias, hecho que en realidad pocas ocasiones ocurre.

En España lo hemos vivido muchas veces, como en el caso de Aznar y Rajoy en el Gobierno o el caso de Pujol y Artur Mas en la Generalitat, casos en los que ambos delfines tuvieron que perder dos elecciones para conseguir devolver su partido al poder. Es cierto que en ocasiones ocurre, que un delfín es elegido, pero suelen ser presidencias de poco recorrido, de una legislatura como máximo, como en el caso de Margaret Thatcher y y su delfín John Major, quien fue derrotado por Tony Blair el año 97, o en Cataluña ocurrió con Pascual Maragall y su delfín José Montilla.

El caso es que, volviendo a Venezuela, la reelección de Nicolás Maduro va a ser realmente complicada en 2019, porque va a tener el parlamento en contra y le va a ser realmente complicado gobernar. Y de hecho, aunque pretenda llegar hasta el fin de su legislatura, en Venezuela, a pesar de que la llaman dictadura, tienen una figura legislativa, el proceso revocatorio, que permite echar a un presidente por medio de referéndum. Curiosa dictadura la que celebra elecciones en las que puede perder su líder y que tiene un proceso para echarlo si el pueblo lo decide. Pero nomenclaturas a parte, el chavismo, a menos que sepa renovarse y coger fuerza como ha hecho recientemente el PRI en México o como ha hecho en incontables ocasiones el peronismo en Argentina, parece que tiene por delante una carretera llena de curvas.

Debate a cuatro 
Por cierto, cambiando de tema, el lunes 7 se ha celebrado en España el primer debate a cuatro. Lo que podemos denominar el Neobipartidismo (es decir, a los tradicionales PP y PSOE se le suman los partidos emergentes Podemos y Ciudadanos) ha supuesto un cambio de formato en el que en lugar de un debate cara a cara, se apostó por uno a cuatro esquinas, excluyendo a dos de los partidos minoritarios de las últimas elecciones, UPyD e Izquierda Unida. El debate nos dejó muchos detalles interesantes, empezando por el formato, mucho menos rígido que cualquiera delos otros celebrados, aunque aún hubiera que mejorar muchos aspectos. Ni los presentadores ni los políticos parecían muy acostumbrados al modelo y se vio cierta rigidez en un formato que, a pesar de mejorar los anteriores, pudo ser mucho más dinámico. 

Por otro lado, el hecho más destacado fue la ausencia del presidente Rajoy, que por si alguien lo ha olvidado es candidato a estas elecciones y se excusó diciendo que no podía atender por “problemas de agenda”, que es quizá la excusa más pobre desde “mi perro se ha comido los deberes” o “mamá, mamá, me duele la barriguita, no puedo ir al debate, ya si eso manda a Soraya pa’ que se coma el marrón”. Ausentes aparte, está claro que el debate lo ganó un Pablo Iglesias que hizo un excelente minuto final, por encima de un dubitativo Albert Rivera, una vicepresidenta que recitaba en exceso de memoria o un Pedro Sánchez que, una vez más, desaprovechó la ocasión de dejar claro que es algo más que un maniquí alto y guapo. 

La victoria de Podemos en este formato es lógica, porque Pablo Iglesias domina la televisión mejor que cualquiera de sus contrincantes. Lo que nos hace sospechar un poco más es que medios muy afines al gobierno, o el propio ejecutivo en privado, decreten tan vivamente esta victoria del candidato de la coleta, que podría entenderse como una estratagema para debilitar al gran rival del Partido Popular en estas elecciones, Albert Rivera y sus Ciudadanos. El candidato catalán no estuvo tan mal como algunos medios y tertulianos le pintan en sus crónicas y comentarios, pero sí es cierto que se le notó incómodo en determinadas partes del debate y que no cumplió con las altísimas expectativas que se habían puesto sobre él. En definitiva, fue un debate histórico en varios sentidos y que merece que recuperéis de la web de Atresmedia si no habéis tenido oportunidad de verlo.

dilluns, 27 de juliol del 2015

Entrevista Alberto Sotillos: "Decide en Común es un partido para socialistas que quieran una propuesta clara y nítida de izquierdas"

Alberto Sotillos ha sido durante años un destacado miembro de PSM durante muchos años, se presentó a la secretaria general de PSOE que ahora ostenta Pedro Sánchez y ahora ha decidido formar su propio partido, Decide en Común. Las razones de su marcha del PSOE y la creación de su nueva formación y sus opiniones sobre la gestión del ahora Secretario General y el nombramiento de la dirección del PSM los encontraréis en esta entrevista de La Sonrisa Política, que se celebró en un céntrico bar de Madrid. Como en otras ocasiones, en el formato audio encontraréis preguntas que no están en el texto, y en esta ocasión también encontraréis dos preguntas del texto que no aparecen en el audio (en concreto las referentes al PSM). Disfrutadlo. 

ALBERTO SOTILLOS: "DECIDE EN COMÚN ES UN PARTIDO PARA SOCIALISTAS QUE QUIERAN UNA PROPUESTA CLARA Y NÍTIDA DE IZQUIERDAS"


Audio: Música: Lo Krain - Untrodden Lane
http://www.ivoox.com/entrevista-alberto-sotillos-audios-mp3_rf_5337084_1.html

 - Tras su reciente marcha de PSOE, de la que luego hablaremos, ha decidido montar Decide en Común. ¿Qué tipo de formación es y con qué misión nace?
Es un tipo de formación tal y como se describe a los partidos políticos, si vamos a la definición literal el partido político tiene que ser una herramienta de acción política al servicio de la ciudadanía para poder contrarrestar a otra serie de poderes, económicos, financieros, internacionales… para eso están los partidos políticos. Y tratamos de responder a esa definición de partido político. Por lo tanto, hay una opción que es la de clara democracia interna, intentar ser capaces de demostrar que es posible ser capaces de demostrar que es posible hacer un partido con absoluta democracia interna, en los procesos más elevados, los más bajos y los intermedios.

De tal manera que los procesos revocatorios sean algo habitual, las listas abiertas obligatorias, que haya primarias sin avales, que haya un control y fiscalización de los militantes y de los ciudadanos de cada cargo público, de cada cargo interno, de manera que todo se somete a un control, que es lo que ha fallado. Por tanto lo que vamos a proponer es: ¿se puede hacer un partido político en España tan democrático como deben ser los partidos políticos? Y es lo que vamos a demostrar.
Por otra parte, la respuesta desde la izquierda. Ante el vacío que deja un partido socialista que se va al centro o que pelea con Ciudadanos, hay la necesidad de decir que hace falta una respuesta socialista de izquierda en este país, claramente socialistas y transveral, que defina una respuesta económica alternativa. Esas son las dos patas para trabajar adelante en el partido.

¿Qué esperan conseguir con Decide en Común?
La esencia es representar a todas esas personas que estaban un poco huérfanos. No a nivel de creer en los partidos, porque siempre reciben críticas, sino que darles la esperanza que se les va a representar, venimos a crear la herramienta. Si funciona mejor, pero venimos a hacer política con ella. Segundo, para aquellas personas que quieran tener un espacio para hacer propuestas socialistas de izquierdas, que lo tengan. Y si se sienten de alma republicana o creen que el artículo 135 es un bochorno, que se pueda decir que lo es. Decide en Común es un partido para todos esos socialistas, de dentro o fuera del PSOE, que quieran una propuesta clara y nítida de izquierdas.

¿Quiénes forman Decide y cuáles son sus objetivos?
Pues somos gente que sale de partido socialista, gente que ha sido concejal, gente que viene de Democracia Real Ya y el 15M, gente de asociaciones profesionales, como por ejemplo colaboramos mucho con Asinver, la asociación de inversores europeos, que nos han preparado un plan económico espectacular que queremos sacarlo cuanto antes. Gente de la sociedad civil y de los partidos, pero son perfiles muy diferentes. De hecho creo que es el partido fundado con mayor número de autónomos de este país. Lo cual va a determinar mucho la acción, ya que somos casi todos autónomos. El día que registrábamos el partido estábamos pagando nuestro querido IVA y nuestros modelos 103, 303, etc. y eso te pega mucho a la realidad.

¿Cuales son los objetivos a medio o largo plazo?
La idea es coordinar a todos los partidos independientes que se han presentado. Estamos haciendo una gran labor, porque estamos hablando con muchísimos de esos partidos independientes, algunos son exPSOE, otros son simplemente formaciones de vecinos o formaciones ciudadanas que han creado partidos independientes, y muchos ya están trabajando para unirse y coordinarse dentro del espacio de Decide en Común. Además, respetando su libertad, por ejemplo, “si usted sabe qué es lo mejor para Ibiza, haga lo mejor para Ibiza”. Decide en Común le ofrecerá el espacio para tener apoyos, para reunirnos, para tener voz a nivel federal, a nivel autonómico, para general proyectos que salgan desde su localidad, por lo que es una colaboración mútua. El espacio que tengamos a nivel local y autonómico será allí donde no haya ya espacios de colaboración con nosotros. Para estas generales, la idea es formar parte de un frente más amplio, una unidad popular que esperemos que sea una y no 31, por lo que lo vamos a tener difícil para elegir con cual colaborar.

¿Qué le parecen las candidaturas de confluencia que acaban de nacer, como Ahora en Común? ¿Cómo podéis confluir con ellos?
Lo nuestro es un partido y Ahora en Común es una plataforma. Hemos hablado tanto con ellos como con Podemos. Ahora en Común es una propuesta muy bonita, pero muy difícil de concretar, porque trata de hacer una unidad popular pero no cuenta con la base de los partidos. Cuando se dice que una propuesta “viene de la gente y la ciudadanía”, pienso que “los partidos también los hace la ciudadanía, pero hace falta partidos para articular esa unidad popular”. Desde Decide en Común podremos apoyar a una unidad popular y votaremos las que más posibilidades tiene de cambio, las que más respete la independencia que a ella se unen y los espacios desde los que poder trabajar. Esa será nuestra respuesta.

Creemos que Ahora en Común, más allá de la presentación inicial, no ha seguido trabajando, por lo que queda todo en cómo abra o no la mano Podemos. Seremos más que generosos en las siglas, pero lo que queremos es que todo ese voto de izquierdas no se pierda, votando al PSOE, por ejemplo. Nosotros queremos que toda la gente de izquierdas no pierda ese voto votando al PSOE, sino que lo ponga en favor del cambio, es lo que vamos a apoyar, con un efecto multiplicador, porque si no  será un efecto que divide. Como el PSOE nunca entrará en una unidad popular, porque se siente muy por encima de eso, lo que hay que hacer es rescatar a la gente válida para ponerla a trabajar en un proyecto de cambio.

Alberto Sotillos, durante una de sus participaciones en "La Plaza en Llamas".
¿Por qué razón los partidos pequeños van a confiar en vosotros para llegar a la confluencia de la izquierda? 
Nosotros no somos la confluencia, sino que vamos hacia ella. Nosotros ofrecemos a los partidos minoritarios una coordinación dentro de Decide en Común, pero nosotros no somos la unidad popular, sino que crearemos una red federal de partidos independientes asociados a Decide en Común de tal manera que se pueda hacer una representación más grande para las convergencias. Por ejemplo, si tenemos un partido independiente en Alcobendas, es muy difícil que la voz de ese partido se ve reflejado en las negociaciones a nivel nacional, pero si ese partido se integra dentro de Decide en Común, puede votar, puede ser parte de cómo será esa federación y esa convergencia. Nosotros iremos a la convergencia. No le diremos a Podemos y le diremos “venid con nosotros a las generales”, sabemos quienes están fomentando la unidad popular y nosotros como partido político iremos a una de ellas, mientras no tengamos capacidad de presentarnos como marca propia.

¿Habéis comenzado a negociar con alguno de estos partidos? ¿Habéis tenido ya respuestas positivas?
Un mes antes de registrar el partido ya hablamos con multitud de ellos, desde Alternativa Socialista, a quienes les que planteamos formar un marco más grande como Decide en Común para dar un salto mediático y de acción. Hemos mantenido conversaciones con personas de Ahora en Común, de Equo, con Alberto Garzón y con gente de Podemos y hay voluntad de que todo salga bien.

Hablando del PSOE, del que usted fue militante durante años y se presentó a las primarias para Secretario General, ¿por qué decide dejar el partido? ¿Y por qué en este momento y no antes?
El momento es cuando no sabes ya qué hacer. Cuando llevas años proponiendo enmiendas, yendo a congresos, hablando con la agrupación, proponiendo cambios, votando a Tomás Gómez, nos quedan pocas opciones. La mayor de ellas fue ir a por todas, presentar una candidatura para la Secretaría General, la presentas y demuestras que, por mucho que hagas una campaña a nivel nacional al máximo nivel, por mucho que te recorras todos los medios, es imposible llegar a los avales porque estos están preparados para hacer de filtro.

La última opción era crear una corriente propia, Socialismo democrático, para presentar cambios. Entonces te das cuenta que ni siquiera te permiten cumplir los estatutos del partido y no te dan el modelo de aval para ser corriente, violando los derechos que como militante tienes. En ese momento piensas, ¿hay algo más que puedas hacer? No, no hay nada más, y desde ese momento decidí marcharme. Los motivos son infinitos, porque ves que tu partido se aleja mucho de lo que tú eres. Uno es un militante socialista, republicano, convencido de un modelo económico alternativo, lo que te lleva a militar en un partido socialista y de repente las acciones de tu partido tiene poco o nada que ver. Te tiras unos cuantos años diciendo “este no es el camino, no parece muy socialista promover el artículo 135, no parece muy socialista no tener claro apoyar el sí o el no en el referéndum griego”… todo eso sumado me llevan a salir del partido. ¿Puedo hacer propuestas socialistas y de izquierdas dentro del PSOE? ¿No? pues hay que crear un espacio nuevo.

Los que le conocemos desde hace tiempo nos preguntábamos “¿cuando va a salir Alberto Sotillos del PSOE?”
La lucha estaba ahí, nadie puede decir que no lo hemos dado todo para que el partido cambiara. También me he dado cuenta que el PSOE debe existir, tiene que haber un partido de centro derecha moderado, que no lo había. Igual lo ocupan las cúpulas, aunque no la militancia, que es puramente de izquierdas. Por eso hay una disonancia tan grande entre las decisiones que toma la dirección y las que sufren sus afiliados. Por eso hacen menos consultas a la militancia y por eso quieren que haya cada vez menos gente en el partido, porque es un factor disruptivo de la negociación que tienen por otra parte. Y esto no se puede mantener en el tiempo. Invitamos a esos militantes a venir a Decide en Común, donde sí se puede ser militante y demócrata.

¿Entonces Decide en Común es un lugar donde expresar su voto sin tener que votar a Podemos o a agrupaciones con las que se sienten incómodos?
Es un espacio donde poder militar, sin estar en el PSOE o en Podemos y que te permita debatir a quien vamos a apoyar en las próximas elecciones. Igual decidimos votar todos a Ahora en Común o a Podemos o a una candidatura unitaria. Si la militancia quiere que se apoye a Podemos o a otra candidatura de unidad, eso hará Decide en Común, mientras lo decidamos todos. Se trata incluso de votar a votar a representantes tuyos en las listas de Podemos, o en una lista de Ahora en Común, pero se trata de que haya gente en los espacios de unidad popular en los que uniendo, crees que puedes ganar. Que sea un cambio significativo, porque puede ganar el PSOE, pero eso no te asegura ningún cambio.

Alberto Sotillos junto a su padre Eduardo, un destacado miembro de PSOE. 
¿Cómo ve a Pedro Sánchez, el líder de su ya expartido? 
No le he visto ninguna propuesta todavía. No sé nada de sus propuestas. No sé qué piensa de la reforma laboral. Nosotros sacamos una propuesta de “contrarreforma laboral”. No sé nada de su propuesta por el autónomo. Nosotros vamos a promover un desarrollo de pymes. No hay nada temático generado, más allá de un discurso elaborado, de una presencia mediática muy cuidada, de espacios de márketing bien medidos y de una generación de la sensación de que es “un nuevo hombre en un nuevo PSOE”, mientras se le pregunte cual es la propuesta. A lo mejor en el periodo electoral se le ve la careta.

Tiene un grupo de expertos preparado para sacar un programa que ni siquiera son militantes. El PSOE es un partido en el que sus candidatos pueden no ser militantes, como Gabilondo, que su programa electoral lo pueden redactar no militantes, pero eso sí para pegar carteles sí está la militancia. Ni siquiera es socialista en las formas.

Quería preguntarte también por el PSM, que acaba de elegir nueva dirección en las primarias celebradas el 26 de julio. Tú que has sido miembro de PSM y le conoces bien por dentro, ¿qué te parece esta nueva dirección con la alcaldesa Sara Hernández? 
Pues al parecer los militantes de PSM han avalado las formas de proceder de Pedro Sánchez y de la gestora y no han optado por las propuestas de apertura que proponía el otro candidato Juan Segovia. Por lo tanto se pone en evidencia una opción democrática y de izquierdas en este país.

Es más de lo mismo, ¿entonces?
Es la propuesta federal, la propuesta de ningún cambio y la propuesta de quienes han estado a favor de los desmanes y desaguisados que se han llevado a cabo en el PSM. Por lo tanto, se han refrendado en las maneras poco democráticas del secretario general.

¿Por qué razón el votante del PSM vota a la lista oficial?
Hay cierta inercia a votar a lo que se propone desde instancias superiores, cierta inercia a no proponer cambios, porque con ellos sales de la forma de confort.

¿Y por qué ocurre eso? ¿Por qué siempre la lista oficial es la más votada?
Me cuesta mucho entenderlo. Me costaba entenderlo cuando estaba en el partido y me cuesta entenderlo ahora.  Supongo que es una expresión de estar acomodado. O quien tiene el poder de hacer la lista controla mucho, o no lo sé, pero nunca le he encontrado una explicación de por qué existe un voto tan acomodado.

¿Se van a presentar a las elecciones generales? 
Como marca propia creemos que no llegaremos a estas elecciones, pero tenemos intención de presentarnos en alguna confluencia y estaremos allí, sin lugar a dudas.

Hágame un pronóstico, ¿Quién cree que gobernará España tras las próximas elecciones?
Está casi igual la probabilidad de que gane Pablo Iglesias de que gobierne Pedro Sánchez. Y es Pedro Sánchez será sometido a una presión que prácticamente hará casi imposible el PSOE como tal. Con lo cual es bueno haber sacado adelante Decide en Común para que toda esa gente tenga un espacio donde integrarse a trabajar.

No veo a Rajoy gobernando a pesar de que todas las inercias son que todo va a favor de Rajoy a partir de ahora. Lo lógico sería decir “Mariano Rajoy será presidente del Gobierno y (gobernará) el Partido Popular”, porque todo va a su favor. Pero creo que la suma puede ser significativa, si van bien los procesos de convergencia. 0

¿Cree que habrá un pacto de partidos de izquierda?
Creo que habrá un pacto de izquierdas y luego otro con el PSOE.

Ja, ja, buen matiz…
Alberto Sotillos, a la izquierda, participó en el último programa emitido
en Onda Inversión, en el que colaboró Ignacio Aguado, de Ciudadanos. 

diumenge, 22 de febrer del 2015

Ciutademos

Encuesta sobre los resultados en la Comunidad de Madrid.
Los que vigilamos semanalmente la política de nuestro país, vemos cómo nuestros políticos son cada vez más esclavos de las encuestas electorales, como la de El País o La Vanguardia. Ayer mismo, como explicó Sonia Sánchez en su comentario semanal de la SER, la vicepresidenta volvió a usar la mesa del Consejo de Ministros para atacar a otros partidos. No es la primera vez. A pesar de alardear durante mucho tiempo que no se debe hacer eso desde una posición institucional como la de los viernes a mediodía, lo cierto es que Juan Carlos Monedero y Podemos llevan ya unas semanas siendo su objetivo y este viernes se ha sumado (dos puntos, redoble de tambores...) Ciudadanos. En casa de Albert Rivera tienen que estar fregándose las manos. Publicidad gratis y la certeza de que su mensaje comienza a hacer daño. Nadie es atacado si no representa un peligro, en política, y menos desde una tribuna institucional del calibre del Consejo de Ministros. 

Hay quien verá en estos ataques un signo de debilidad del poder establecido, desde luego son indicativos. Teniendo en cuenta que los dinosaurios siempre mueren lentamente, muy mal harían los partidos aspirantes en confiarse y creer que está todo ganado. Hay pocas cosas peores que la arrogancia del que está en el poder y una de ellas es la inconsciencia de quien quiere conseguirlo. Precaución, amigos, el camino está lleno de trampas, pero para todos. La propia Santamaría en un acto en Andalucía criticaba la convocatoria de elecciones y se atrevía a ponerles precio. Comentaba: "En mi gobierno se hacen virguerías sociales con esos dos millones". En mi gobierno. No en el de Rajoy. En el mío. Hay lapsus que no necesitan más explicación. Sí merece una explicación el empeño de su gobierno y de su presidente Rajoy en hacer declaraciones que critican la convocatoria de elecciones. Cada presidente (autonómico, del Gobierno, o el que sea) tiene el derecho de convocar las elecciones cuando más le convenga y él mismo probablemente las retrasará hasta inicio de 2016, pero el hecho de criticar que se pregunte a los españoles qué opinan es un gesto un tanto feo en una democracia. Da la impresión de que nuestro presidente opina que son la fiesta de la democracia cuando le interesan a él ya su partido pero que son pamplinas, cosas de las que no hay que abusar cuando las convocan otros.

Por otro lado, no dejo de sorprenderme con la buena capacidad de crear un escenario propicio desde la cúpula de Podemos. En el caso la rueda de prensa de esta semana de Monedero por ejemplo, retardaron una rueda de prensa (camarero del Prado incluido) causando una expectación tremenda en las redes. Luego el mismo Juan Carlos, arropado por toda la cúpula de su partido, estuvo hora y cuarto explicando y respondiendo (a algunos compañeros periodistas hasta se le hizo larga su comparecencia), queriendo demostrar que no tiene miedo a dar explicaciones, a pesar de haber tardado tres semanas en darlas y de "no poder" mostrar nada más que las facturas y no el contrato. En todo caso, en otros ejemplos de ruedas de prensa un periodista agradece que le presenten facturas o que nos podamos quedar con la documentación que se presenta, en lugar de ser retirada al final de la intervención del político de turno, como ocurrió con la famosa rueda de prensa de Monago (de quien por cierto, aún esperamos las facturas prometidas de sus viajes). Son pequeños detalles que no justifican un comportamiento, pero que demuestran una cierta diferencia entre las mal-llamadas "nueva" y "vieja política". 

Albert Rivera, por su parte, va por buen camino como indican las encuestas y los ataques de Sáenz de Santamaría, aunque debiera dejar de usar el argumento de que no le invitan nunca a la televisión, teniendo en cuenta que aparece semana sí, semana también en cadenas de nivel estatal. Y eso amigos, ocurre ya desde hace casi dos años, sobre todo en La Sexta. 

Si todo sigue este mismo camino, como comentaba en el pasado artículo "¿Un nuevo orden?", probablemente veremos un cambio en los partidos tradicionales y en 5 o 10 años seremos testigos de los enfrentamientos Pablo Iglesias - Albert Rivera en el Congreso de los Diputados. ¿Es eso realmente un cambio? ¿Es suficiente cambiar cambiar el PPSOE por el Ciutademos? Si viene con un cambio constitucional, sí, desde luego, el país necesita un revolcón de los buenos, pero si a la postre en 30 años seguimos estando exactamente igual que ahora, quizá nos acordaremos del amigo Sancho y sus alforjas. El Nuevo Orden debe ser mucho más que un simple cambio de siglas y debe ir acompañado por medidas que garanticen y blinden los derechos de los ciudadanos, por encima de intereses personales, partidistas o financieros. 

En todo caso, tiempo queda para ese escenario y este sin duda va a ser el año más convulso y transformador que va a vivir la política de este país en mucho tiempo.