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dilluns, 31 d’octubre del 2022

Els polítics i la història d'Espanya

Poques vegades es parla del paper real dels polítics a la societat. Se’ls acusa de no fer propostes, de ser destructius quan son a la oposició, d’estar venuts al capital y, en molts casos, tot això és completament cert. També ho están alguns sectors dels jutges o dels periodistes, però per alguna raó, si exceptuem els casos flagrants, no es posa tan el focus en ells com en els polítics.

Potser hauriem d’apostar per una nova forma de fer política, més propera al ciutadà i més allunyada de la politiqueria interna dels partits. Probablement un dels grans problemes d’aquesta societat és la propia estructura que s’ha donat a l’Estat. El fet de que els partits acumulin bona part del poder, enlloc de la representativitat, porta a que la representació dels diputats per les seves circumscripcions sigui purament anecdòtica i casos com els de Rubalcaba a Càdis o Macarena Olona també a Andalusia, quan mai cap dels dos hi va viure mai, siguin el pa de cada dia.

És a dir, per canviar la política, s’ha de canviar l’estat sencer. Seria impossible imagirnar-se al nostre país una presidenta del Govern destituida pel seu propi partit com ha passat a Anglaterra. Menys encara quan també ho va ser el seu antecessor. Aquí els partits tenen tant poder que están per sobre del propi Estat. El líder polític, per herència probablement del Franquisme, és reverenciat i protegit a nivells inimaginables. Aznar, Rajoy, Felipe González, han sortit indemnes de les seves presidències, igual que Esperanza Aguirre que ho era tot a Madrid, o sense anar tant lluny, Pujol a Catalunya. I molts d’altres, a qui els seus partits i l’Estat han protegit. El trilerisme judicial en aquest sentit ha estat de traca.

La falàcia de la Transició no va ser que els “pares fundadors de la democràcia” visquessin una situació complicada post Franquista, que és cert, es vivia en un ambient altament inflamat, sino que es donés l’aparença de democràcia a una cosa que realment no ho és. És obvi que entenem que no es podia fer un canvi (o potser sí) radical i tornar a la legitimitat d’una república que va ser derrocada amb un cop d’Estat i la consegüent guerra civil espanyola. 40 anys de franquisme i més de la meitat de la població espanyola en contra de “tornin els rojos” van posar molt difícil el canvi necessari, sobre tot amb tot l’exercit encara molt present a la vida pública i buscant excuses per fer un cop d’Estat.

Però aquell Franquisme que no va ser mai netejat de la societat espanyola segueix present avui en dia: A la política, als mitjans, als estaments judicials… 


dimecres, 13 de juliol del 2022

Ferreras, Villarejo y sus amos

Esta semana hemos conocido los audios de Ferreras con Villarejo, en los que el periodista reconocía haber publicado informaciones sobre Pablo Iglesias que sabía que no eran ciertas, con la paupérrima excusa de que la información se la filtró el director de OK Diario Eduardo Inda. Si uno obtiene una información de su "hermano", la labor que tenemos como periodistas no es publicarla porque crees en él, es contrastarla. Y con varias fuentes. Y si estás seguro, publicarla. Si sabes que no es cierta y la publicas igualmente, dice mucho de ti como ser humano, como demócrata y como periodista. Tambié dice mucho que, una vez se destapa la conversación con el comisario, tu gran excusa sea que Podemos también está haciendo una campaña contra ti y tu cadena. Es decir, patada adelante, sin mirar atrás, sin pedir disculpas, sin un atisbo de autocrítica. El clásico "Y tú más". El propio Jordi Évole, quien es también amigo de Ferreras, le reprochaba precisamente eso en este artículo de La Vanguardia

El problema con Ferreras, más allá de que sea el director de una televisión más influyente que popular, más allá, más allá de que lleve años dirigiendo una de las tertulias más vistas de la televisión, más allá de que alardee a diario de hacer "más periodismo" cuando realmente hace un espectáculo televisivo de polémica y propaganda, más allá de eso, el problema con  Ferreras es que sólo es la punta del iceberg de un sistema judicial, policial, político y mediático reaccionario. Ese sistema, que aguantó hace 80 años a Franco en el poder durante cuatro décadas, y que ha aguantado una ilusión, una apariencia de democracia desde la Transición, tiene como objetivo mantener el status quo y tiene como grandes enemigos al independentismo y a partidos como Podemos. Y contra ellos, todo vale: denuncias falsas, informaciones tendenciosas escritas a medida para ser incluidas en una causa judicial ilícita, junto a informes policiales sesgados, no firmados y encargados por gente como el comisario Villarejo y algunos de sus colaboradores. Pero la pregunta que deberíamos hacernos es ¿Quién les contrata? Me parece perfecto juzgar a Villarejo y, si le condenan, que pase el resto de sus días en prisión, pero ¿y sus amos, quienes le contrataron? ¿Donde está la causa judicial contra ellos? No queremos cabezas de turco. 

Volviendo a Ferreras, si viendo "Al Rojo Vivo" no quedaba claro que lo menos importante para él era la información certera, tras este escándalo queda patente. Tras este escándalo, quedan él y su equipo a los pies de los caballos. Si no dimite, deberían echarle porque sin duda ha perdido toda credibilidad. Pero si su programa continua es porque en este país no pasa nunca nada. Cuando actúas contra determinados sectores, cuando proteges a determinados amos y cuando te has vendido desde hace décadas al poder, se te garantiza una inmunidad, por lo menos momentánea. Pero ese poder, me temo, le dejará caer eventualmente, porque Ferreras, que lo ha sido todo en La Sexta, ha puesto en peligro no sólo su programa, sino la credibilidad de toda la cadena. Con este escándalo, queda en entredicho todo lo que ha hecho en los últimos años y justifica cualquier crítica que se le pueda hacer desde cualquier sector. 

La portada de la revista satírica "El Jueves".

Porque cuando Ferreras rompe con el principio básico del periodismo (no comprobar una información, publicarla a sabiendas que es falsa), tu carrera profesional debería estar terminada de inmediato. Si lo hiciera cualquiera de los periodistas de a pie que malviven con sueldos miserables (o que como en mi caso, han tenido que dejar la profesión), nuestra carrera profesional habría acabado. 

Pero esto no es nuevo, Ferreras ha supuesto una forma infame de hacer "Más Periodismo": Tensión, confrontación, discusión, más bien poco análisis y sí, horas y horas de trabajo, pero como todo el resto de la profesión, ni eso es un mérito. El Caso Ferreras muestra cómo la cultura democrática está por los suelos en España. Se justifica lo injustificable, se hacen actos de fe, en lugar de contrastar la información y se mueve cielo y tierra para eliminar a quien se considera rival político. Poco nos pasa, la verdad.

dimarts, 15 de març del 2022

Guerra en blanco o negro

La guerra en Ucrania nos lleva a reflexionar sobre los medios de comunicación, sobre la información, sobre el sesgo claro que se está produciendo, sobre el relato que claramente ha ganado el presidente ucranio y sobre las imágenes que vemos en redes o las que vemos en medios de comunicación. Hablando con ello con mi mejor amigo (que en ocasiones me saca absolutamente de quicio, pero por algo es mi mejor amigo), analizábamos esta semana el tratamiento mediático de los medios de esta guerra. Aunque él no esté de acuerdo, como dice el mantra periodístico, “en una guerra la primera víctima es la información”. Realmente la frase original es “la primera víctima es la verdad”, pero siendo el de Verdad un concepto tan debatible y subjetivo, es mejor analizarlo desde un punto de vista informativo.

Desde un inicio, desde antes incluso del infame ataque de Rusia a Ucrania, el sesgo informativo ha sido claro. A favor de Ucrania y en contra de Rusia. Viendo lo ocurrido, analizando los hechos, tiene toda la lógica del mundo, no es en absoluto difícil de entender, pero no podemos olvidar que por el camino se pierden los matices. El gris se pierde claramente en una guerra, porque estás con unos o estás con otros. Poco importa que el presidente de Ucrania fuese un personaje muy poco querido y valorado o incluso considerado como corrupto por sus conciudadanos hace 4 meses, porque ahora es un héroe. Claramente ha ganado el relato. Un conflicto siempre es generador de discursos binarios. A contra B, Buenos contra Malos, hombres contra monstruos. Por mucho que tenga toda la lógica del mundo, aterroriza un poco comprobar cómo todo el mundo ve las cosas en blanco o negro.

Un ejemplo de ello es que este conflicto iniciado por Vladimir Putin también está afectando a muchos ciudadanos rusos, dentro y fuera de su país, que no necesariamente están a favor de la invasión de Ucrania. Fuera del país, siendo objetivo de críticas que no forzosamente merecen, bulling en las escuelas u otras consecuencias que son en muchas formas injustas, porque sufren un castigo por el simple hecho de ser de un país en concreto. Por ejemplo, ¿hasta qué punto es legítimo censurar a los deportistas rusos a participar en certámenes y torneos por el hecho de ser del mismo país que Vladimir Putin? ¿En qué ayuda eso a detener a la guerra?

Otros, se ven forzados a decir si están a favor o en contra del conflicto. ¿Desde cuando una persona debe verse obligada a expresar sus opiniones políticas, religiosas o del tipo que sea, en público, para no sufrir consecuencias? ¿Qué tipo de chantaje es ese? Aunque uno desprecie este ataque ruso a Ucrania, ¿Quiénes somos nosotros para obligar a los rusos a expresarse públicamente al respecto? ¿Quién es occidente, que ha saqueado, aniquilado y bombardeado países con excusas baratas para apropiarse del petróleo de varios países, para obligar a nadie a decir de qué lado está?

Por otro lado, dentro de su país, la disidencia ha sido duramente reprimida y son por lo menos 6.000 los manifestantes detenidos por el régimen de Putin, quien no sólo se contenta con silenciar a sus ciudadanos, sino que también ha cerrado medios de comunicación contrarios al régimen y ha aprobado una ley que prohíbe a dar mensajes periodísticos distintos a los que ensalza su gobierno, con posibles penas de prisión de al menos 10 años para quienes osen dar un discurso distinto. De nuevo, es "con nosotros o contra nosotros". Es decir, ha matado la libertad de información. Es decir, Rusia se ha convertido oficialmente en una dictadura. Y de eso, las primeras víctimas son los rusos. 

Y lo paradójico de este artículo es que la situación nos ha llevado a que yo tenga que escribir lo obvio, es decir que, aunque alguien pueda creer lo contrario, me repugna lo que está haciendo Rusia en Ucrania. Las ciudades que está atacando el ejército ruso, la cantidad ingente de víctimas y de refugiados que ha provocado esta invasión. Es la prueba de que esta, como todas, es una guerra en blanco o negro.

divendres, 25 de febrer del 2022

Tres eventos

 Esta semana he anotado tres eventos importantes que es necesario mencionar.

En primer lugar la muerte de dos periodistas que me marcaron en mi juventud. El primero alguien que sin exageración alguna puede ser nombrado, a su pesar, una leyenda del periodismo de este país, Josep Martí Gómez, quien sin haber estudiado la carrera ha dado lecciones sobre periodismo desde hace 70 años en el Correo Catalán, La Vanguardia, El País o La Cadena SER, donde le descubrí en sus comentarios finales de la Hora 25 de Carlos Llamas. Un maestro de periodistas difícilmente comparable que tocó todos los palos y excelió en todos ellos. Descanse en paz.

También descanse en paz uno de los periodistas clásico de la Cadena COPE, Juan Pablo Colmenarejo, a quien tuve el lujo de entrevistar en un par de ocasiones y que siempre se mostró cordial y amable en el trato. A pesar de estar a una gran distancia ideológica, siempre le escuché respetar a quienes no pensaban como él en su programa La Linterna. Siempre he dicho que si una derecha española se pareciese mucho más a la que Juan Pablo Colmenarejo representaba, que a la del recientemente fallecido (políticamente) Pablo Casado, este país sería muy muy muy distinto.

Eso entronca con el segundo evento de la semana, la caída a los infiernos del líder del PP. Pablo Casado ha demostrado ser un pésimo dirigente del partido. Sin rumbo aparente, con continuos vaivenes ideológicos (ahora soy liberal, ahora conservador, ahora quiero ser de VOX...), se le puede acusar de ser uno de los culpables de que la ultraderecha tenga el poder que tiene actualmente (sólo después de Ciudadanos y Albert Rivera). Igual que ellos, en lugar de centrar sus partidos, los extremaron intentando competir a ultraderechista con el partido de Abascal. El resultado de esa estrategia para Ciudadanos ya se ha visto, y el de Casado, también. Si copias las estrategias del lobo, es cuestión de tiempo que te acabe devorando el lobo original.

Cuando se publicó la noticia de que el PP había espiado a Ayuso, era obvio quien iba a ser el vencedor de esa contienda, por varias razones. Miguel Ángel Rodríguez se adelantó a la publicación de la noticia, la propuso él no como un caso de corrupción sino como un caso de espionaje (en Madrid ya se conocen casos similares en el pasado como el de “la gestapillo” de la capital, que escondió el delito con un supuesto caso de espionaje). De esa forma, MAR tenía marcado el camino del relato, que fueron comprando los grandes medios de la derecha y que fue confirmado con probablemente una de las jugadas más torpes del aún Pte. del PP: criticar públicamente a Ayuso por un caso de corrupción, en un partido político en el que la corrupción no sólo no penaliza, sino que casi se puede decir que legitima.

La torpeza, más allá de la falta de preparación y de haberse rodeado de gente tan o más mediocre que él, ha sido lo que ha condenado a Casado. Otra gran diferencia con Ayuso, que tiene colaboradores muy bien preparados rodeándola. Al final Casado se ha ido quedando solo, por su pésima gestión y por su nula capacidad propositiva, a menos que hablemos de descalificar al adversario, que en eso era claramente creativo: Felón, filoetarra, bolivariano, secesionista y golpista eran algunos de sus adjetivos más habituales. Curioso, y muy gratificante, que él que usó tantas veces la palabra “golpista”, no haya podido evitar los barones de su partido le hayan echado con un golpe de estado. Él también, descanse en paz (políticamente).

Para terminar, tristemente, esta semana hemos sido testigos del tercer evento de de la semana. La guerra entre Rusia y Ucrania ha empezado cuando pocos la esperaban realmente. Después de la campaña de fuerza de Putin para que Ucrania no entrase en la OTAN y después de que EE.UU. y esta organización jugaran a calentar el conflicto creyendo que el líder ruso no se atrevería a invadir a sus vecinos, se vio claramente cual de los dos bandos estaba marcándose un farol. Este error estratégico ha llevado a que una de las potencias mundiales haya llegado en menos de un día a la capital, Kiev, que tuve la suerte de poder visitar hace unos años. 

Los habitantes de Kiev, escondidos en el metro durante los bombardeos rusos. 

Sus gentes son serias, muy serias, pero a la vez muy amables. Recordábamos con mi hermano como en una ocasión preguntamos a un ucraniano cómo llegar a un lugar de la capital. Este nos contestó con una expresión ruda, y una cara pétrea, pero a la vez dándonos todas las explicaciones y aún más para poder llegar sin problemas. Dentro del frío exterior de sus expresiones se oculta el calor de una gente amable y dispuesta a ayudarte en cualquier momento. 

Cuales van a ser las consecuencias de esta guerra relámpago es aún una incógnita, no sabemos cómo va a cambiar el mal llamado Orden Mundial, aunque, de momento, ya han  provocado el encarecimiento los precios de la energía, aún más. Qué nos depara el futuro, lo veremos en las próximas semanas, pero aterroriza pensar en cual puede ser el siguiente paso de un Vladimir Putin que aún no ha encontrado a nadie que pueda pararle. 

Y eso no nos puede permitir descansar... en paz. 

dissabte, 19 de setembre del 2020

La estrategia del avestruz

 Hoy en @Hora14, el informativo de mediodía de La SER, tras meses informando de lo mal que iban otras CCAA en contagios de #Covid19 y no informando de como estaba la pandemia en Madrid, se han dado cuenta de que la pandemia está desbocada en la capital. Han hecho una ronda de corresponsales de todas las CCAA para comparar cuando comenzaron a tomar medidas. 

Si esta misma ronda de CCAA (no sólo @La_SER, sino todos los medios) la hubieran hecho hace tres meses, explicando que TODAS ellas habían tomado medidas muchas semanas antes que Madrid en lugar de usar la estrategia del avestruz, igual la situación sería otra.

En las últimas semanas hemos visto rankings de contagios de CC.AA. en las que Madrid ni aparecía. El propio Gobierno de Ayuso envía la información de contagiados en Madrid por la tarde, en lugar de por la mañana, con lo que en medios audiovisuales no se habla del asunto (ni siguiera para hablar de los del día anterior) en los informativos con más audiencia. Resumiendo, durante meses Madrid no ha existido, si hablamos de información sobre el Covid 19. 

En lugar de esconder la pandemia mediáticamente, probablemente gracias a las quejas de Ayuso que "siempre atacan a Madrid", los Medios de Comunicación deberían haber informado sobre cómo estaba la pandemia en la capital. Pero eso era demasiado peligroso, la economía quedaría muy afectada.

Y ahora, gracias a eso, tenemos un Madrid infestado de #Covid19, el Gobierno de la C. Madrid decide tomar unas medidas absolutamente  insuficientes. Pero no lo digamos muy fuerte, que la economía puede quedar afectada. Y así estamos... 

Perdón por la obviedad, pero EL OBJETIVO DEL PERIODISMO ES INFORMAR y unos medios que no informan no son nada más que una pata de apoyo de un Estado, en lugar de un elemento de control del Poder. Es decir, son un elemento de propaganda (aunque sea por omisión) en lugar de uno rendición de cuentas. 

Y eso, en una democracia ya débil como la española, es demasiado peligroso como para ser obviado.

dissabte, 14 de març del 2020

Coronavirus: Vienen curvas


Este #confinamientoLight para luchar contra el #COVID19 me parece muy insuficiente. Deja demasiado margen al criterio de cada uno, en lugar de confinar las zonas más agredidas por el virus (o que lo hayan pedido). Si fuésemos alemanes, ok. Siendo españoles...

En cualquier caso, todo el decreto de Estado de Alarma está cargado de excepciones incomprensibles (¿peluquerías?), no acaba de resolver el problema y no contiene el virus. Reduce sólo un poco la circulación de personas. El virus va a seguir propagándose.

Si el principal objetivo de este decreto es detener la propagación, lo cierto es que están haciendo bien poco para conseguirlo. Una vez más, medidas cosméticas para contentar a algunos. Y ya. Ineficacia a bombo y platillo.

Por otro lado, lo de la rueda de prensa virtual apesta. Una rueda de prensa, aunque sea por razones sanitarias, no puede hacerse enviando primero las preguntas a un chat de Whatsapp y respondiéndolas con telepromter 3 o 4 horas más tarde. Eso no es una rueda de prensa, es una aberración comunicacional. Da pena y vergüenza ajena.

Me da la impresión que Pedro @sanchezcastejon ha querido dar una vez más la imagen de que es Presidente (conseguido) pero que no ejerce como tal. Simplemente toma las mínimas medidas estéticas usando eslóganes para salir del paso y si se descontrola el tema, ya lo afrontaremos cuando toque.

Por desgracia, me temo que esta crisis no va a durar dos semanas, o dos meses, sino bastante más. Con mucha mucha suerte, se solucionará todo en julio-agosto, con lo que la temporada turística (uno de los pilares de este país) salta por los aires. Por no querer controlar en serio la situación, por ejemplo confinado Madrid, Vitoria o Catalunya. Como decía alquien en twitter esta tarde: "Hemos pasado del café para todos al coronavirus para todos". Planazo.

En fin, agarrémonos que vienen curvas...

dimarts, 10 de març del 2020

Sobre el #CoronaVOX

Leyendo sobre el llamado #CoronaVOX y la reacción que ha provocado de su líder, regresa una vez más la eterna reflexión y la discusión periodística: ¿por qué le damos voz a un partido fascista que no tiene complejos en poner en riesgo a sus propios seguidores? ¿Por qué promocionamos cada estupidez supina que dice su líder? Porque cuando habla este hombre, hay que tener claro que no informamos, le promocionamos. ¿Por qué patrocinamos su crecimiento dando voz a un partido que acabaría con la libertad de expresión e información si llegase a la Moncloa? Y tengamos claro que hoy casualmente este líder ha decidido salir a vomitar sus teorías conspiranoicas sobre el Gobierno, el día que se ha sabido que su mano derecha está contaminada del famoso virus y la ha estrechado a decenas de seguidores en Vistalegre. Y todos los medios, picando y vendiendo su mensaje, promocionándolo, que da audiencia. Hay muchas maneras de combatir al fascismo, pero repetir como loros todo lo que dicen, no es una de ellas. El aislamiento y el bloqueo mediático (que en Grecia funcionó fantásticamente), sí lo son. A ver si aprendemos de ellos, por una vez.
Y para que conste, soy plenamente consciente de que, escribiendo este post, probablemente también les esté promocionando. De ahí el debate.

dilluns, 12 d’octubre del 2015

Benditas redes

Me permitiréis que hable un poco de mi profesión, el periodismo. Llevamos años viendo cómo la prensa escrita pierde lectores, pierde apoyos y, en definitiva, pierde el norte. El ejemplo del periódico El País es casi el más sangrante de todos. No es que fuera la perfección hecha periódico hace unos años, pero desde luego e irrefutablemente era el periódico de referencia en este país. Ahora, pobres, no llegan a aspirantes a ABC. Y ello se constata tras el cambio de varios directores, tras los varios EREs realizados, tras el despido de prestigiosos profesionales para sustituirles por becarios (que no son intrínsecamente malos, pero no tienen ni una décima parte de la experiencia de los profesionales y son mucho más manejables por su precaria situación) y tras su último cambio de rumbo editorial, más derechizado, alejándole de su lector habitual. 

El acercamiento de Juan Luis Cebrián a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría parece constatarse a diario con titulares, editoriales y portadas del periódico abanderado de Prisa. De una posición de centro-izquierda moderada, han virado hacia un mercado de derecha liberal reaccionaria contra todo lo que suponga un simple cambio en el sistema. Quienes queremos un poco esta profesión, recordamos con tristeza la publicación de una fotografía de un falso Hugo Chávez entubado tras una operación. Ese, junto al cambio de su histórico lema (de «Diario independiente de la mañana» se pasó a «El periódico global en español»), fue para muchos el inicio del fin de El País. No sólo por publicar la fotografía de un momento íntimo y delicado de un dirigente político (inimaginable con Rajoy, Rubalcaba o cualquier otro), sino por que ni siquiera era Hugo Chávez. Esa falta de comprobación de la foto-noticia, esa falta de respeto a la intimidad de una persona, sea quien sea, y un titular sensacionalista como "El secreto de la enfermedad de Chávez" muestran lo bajo que, con una sola portada, puede caer un periódico antes respetado. Todo ello, sumado a las críticas burdas y sin matices al movimiento 15M, al partido Podemos y sus líderes o a la ideología izquierdista latinoamericana, han provocado la huída de muchos de sus lectores tradicionales de izquierda socialdemócrata. Desde luego este no es el único periódico que actúa de este modo, pero sí el más significativo, dado su pasado como periódico que solía tender hacia la objetividad más que a sus intereses empresariales.


El periodismo con aire rancio
Por su parte, La Razón o ABC llevan décadas avergonzando al periodismo español, no por tener ideología de derechas (que es no solo legítimo y respetable además de necesario para hacer un contraste con los periódicos de izquierdas), sino por mentir, difamar e insultar a quienes no están de acuerdo con sus postulados. El primero, La Razón, tanto en su etapa primeriza con Ansón como bajo la actual tutela de Paco Marhuenda, se ha hartado de presentarnos portadas muy alejadas de lo que debería ser el periodismo, con fotomontajes históricos como el de Carod Rovira dando la mano a un etarra, el de Arzallus implantado en el rostro de Bin Laden, o como el del señalamiento público de un grupo de cinco estudiantes por "agitar la Educación". Pero más allá de sus portadas, si La Razón destaca por algo es por ser simplemente un panfleto propagandístico del PP de Rajoy (ni siquiera del PP en general o de la derecha, sino del PP de Rajoy en concreto). 

Qué decir de ABC, que siempre ha sido el periódico de referencia de la derecha española y del españolismo más rancio y lo ha justificado con ¿buen periodismo? Pues no, con un pasado innegablemente franquista, en el que ensalzaba a dictadores y celebrada "la caída" de presidentes electos como Allende, sin olvidar los habituales insultos a quienes se distancian un poco de su ideario. ABC, que se ha vendido siempre a sí mismo como un periódico serio alejado de la llamada radicalidad, se ha sentido muy cómodo en la misma a la hora de atacar o desprestigiar asuntos que atañen a la unidad de España, el aborto o la Monarquía. Eso habitualmente le ha llevado a tener enfrentamientos editoriales con otras cabeceras de perfil similar, para intentar acaparar el lector de la derecha, llegando al punto incluso de robarse columnistas entre este tipo de periódicos.

La conspiranoia hecha periódico


Las portadas de El País y El Mundo en sus ediciones especiales
del 11 de marzo de 2004, tras los atentados islamistas.
En cuanto a El Mundo, ha sido siempre un periódico sensacionalista disfrazado de serio. Sólo hay que leer sus titulares para darse cuenta de ello. A pesar de que en algunos momentos clave se ha mantenido más cerca del periodismo que del apoyo institucional, como el día siguiente al 11-M, en el que a diferencia de El País no quiso implicar a ETA por falta de confirmación, sí se pasó luego años realizando portadas y portadas de lo que en universidades se estudia ya como la etapa conspiranoica de este periódico.

Entre 2004 y bien entrado 2010 (aunque sobre todo en los 4 primeros años tras los atentados), el periódico entonces dirigido por Pedro J. Ramírez se dedicó a publicar portadas intentando montar la teoría de que ETA era la responsable del 11-M, para exonerar al gobierno de Aznar de cualquier posible responsabilidad de los atentados islamistas en Madrid, a causa de la participación de España en la Guerra de Irak. Tal desfachatez periodística, aparte de una patada a cualquier libro de ética profesional, llevó a este periódico a publicar titulares a cinco columnas sobre cassettes de la orquestra Mondragón para justificar una teoría sin sentido y en muchas ocasiones desautorizada por las Fuerzas de Seguridad del Estado. La cabezonería de la cúpula de este periódico (junto a algunos otros medios como la Cope de Federico Jiménez Losantos) llevaron al periodismo español conservador a una deriva rancia generadora de odios, que nos ha avergonzado a muchos periodistas. Cierto es que este periódico en ocasiones ha sorprendido gratamente con informaciones relativas a la corrupción de los grandes partidos y que han acabado afectando a la política de este país, como la corrupción del PSOE en los 90, los papeles de Bárcenas o las recientes informaciones sobre Rodrigo Rato, pero si por algo se ha hecho famoso precisamente ha sido por presentar con titulares a cinco columnas lo que finalmente se demostró que eran bulos, rumores, informes policiales inacabados e informaciones sin confirmar.

Ya no existe el Cuarto Poder... impreso
Desde 2011, llevo analizando en varios artículos (reunidos en la etiqueta periodismo de este mismo blog) el estado en el que mi profesión, en concreto, los medios de comunicación. El de 2015 no difiere demasiado del resto, por desgracia, porque la prensa escrita ha dejado de ser un cuarto poder para convertirse en un brazo represor más de las élites económicas y políticas. Lo que os puede parecer una frase hecha es una realidad palpable comprobable leyendo las portadas de los cuatro periódicos analizados en los últimos 4 o 5 años. Quiero aclarar que mi crítica no es por la ideología de estos medios, sino por su forma de ejercer el periodismo. En países como Inglaterra o Alemania leemos diarios conservadores serios que son respetuosos con sus oponentes y que no desprenden el odio (incluso el asco) que determinados diarios españoles muestran por aquellos que se oponen a su ideología. Valdría la pena condenar más a menudo este tipo de actitudes.

Creo que actualmente sólo algunos medios online (Eldiario.es, LaMarea.com, ElConfidencial.com y algunos otros) representan o quieren, por lo menos, representar lo que tradicionalmente fue el Cuarto Poder. Lo que ha sido tradicionalmente en otros países contrarrestar lo que los poderes afirman. En España desde hace unos cuantos años, 10 o quizá más, los medios de comunicación impresos (y el resto, pero sobre todo estos, que son el paradigma del periodismo tradicional), se han convertido en puras herramientas políticas y financieras. No se trata de informar sino de sacar beneficios, no se trata de ser un Cuarto Poder, sino de ser un elemento de propaganda sin complejos del resto de poderes. No hablo sólo de La Razón (quien se ha ganado a pulso esa reputación), sino que en general todos los medios de comunicación se autocensuran a la hora de tocar algunos temas, temiendo las consecuencias. Incluso vemos a grandes profesionales de prestigio participar en este juego, probablemente a disgusto, pero participando. No les juzgo, todos tenemos facturas que pagar, pero entristece oírles informar y usar expresiones salidas de un gabinete de comunicación de un partido, como si fueran una realidad confirmada periodísticamente.

División interna, perjuicio global
Lo cierto es que una de las grandes lacras del periodismo español es la falta de unión entre sus profesionales. El "divididos mejor" ha sido muy útil a algunos estamentos políticos y financieros, y no sólo en el caso de los propios compañeros de trabajo de un mismo medio. Esta confrontación entre medios ha tenido como consecuencia la ya tradicional desunión de una profesión que ha vivido tiempos de conflictos internos y externos, rivalidades para ver quien apoyaba más a un partido o guerras de informaciones contrapuestas según el interés del editor o el partido a quien este apoya. Eso, sumado a una de las mayores precariedades laborales de toda Europa, deja el periodismo español en un estado claramente mejorable.

Siempre he creído que era necesario un sindicato periodístico o una organización aglutinadora fuerte, más allá de los colegios regionales del gremio, que poco o nada han hecho por la profesión, aparte de denunciar ciertas prácticas de empresarios, la ya mencionada precariedad laboral o la peligrosidad para trabajar en ciertos países. Prácticamente nada se ha hecho respecto a legislación laboral o ser un elemento de presión contra empresarios de la comunicación o los partidos políticos. El ejemplo más claro es el sometimiento de los medios respecto a los partidos políticos, que a diario ofrecen comparecencias sin preguntas, vídeos y audios ya editados y un obscurantismo interno que, aunque denunciado, en el fondo ha sido siempre permitido por el periodismo. El día que todos los directores de periódicos y jefes de sección entiendan que marcharse de una rueda de prensa es mucho más que un acto simbólico, que es una declaración de intenciones que se va a repetir siempre que los partidos no se comporten de forma ética con los informadores, el periodismo de este país habrá dado varios pasos adelante. Y más aún si lo hacen todos los medios, porque es precisamente la unión lo que daría fuerza al gesto. Este sería sólo un primer paso de muchos que todavía debemos dar los periodistas de este país.

Si no fuera por las redes sociales y por determinados medios online, el panorama del llamado periodismo digno en España sería un triste páramo. De nuevo, benditas redes que nos informan o, al menos, nos ponen sobre la pista de lo que está ocurriendo. 

dissabte, 28 de febrer del 2015

Cinco años sin piedad


Cinco años sin piedad, de la editorial Lapsus Calami, escrito por Ricard Arís, director de La Plaza en Llamas, analiza qué ha ocurrido en los últimos cinco años. Podéis comprarlo en este link.

Si los españoles podemos tener una idea aproximada de qué ha ocurrido en este país en los últimos años, este libro de entrevistas es una fotografía en alta resolución que aclara y revela muchos matices de lo realmente acontecido. A través de quince entrevistas a personajes relevantes y expertos, este libro analiza en profundidad qué ha pasado en materia de periodismopolítica profesionaleconomíaactivismo y en el ámbito judicial

Con tres expertos por tema, el libro analiza cómo se ha pasado de un Estado de bienestar a una situación de graves recortes en el ámbito social, cómo ha cambiado el paradigma de la democracia española, la enorme falta de recurso del estamento judicial o cómo el periodismo ha sufrido una crisis que se ha llevado por delante a una gran cantidad de medios de comunicación tradicionales. 

Concretamente, los periodistas Olga RodríguezJuan Pablo Colmenarejo y Virginia Alonso analizan el periodismo, los profesionales de la economía José Ignacio Gutiérrez LasoDavid Lacalle y Javier Flores se encargan del aspecto financiero del libro; los activistas Stéphane GruesoAda Colau y el sindicalista Pepe Aranda analizan cómo ha evolucionado activismo en los últimos cinco años, el abogado Javier de la Cueva, el fiscal Emilio Frías y el juez Marcelino Sexmero desgranan a fondo la gran falta de medios del estamento judicial y completan este elenco los asesores políticos Ismael Crespo y Agustín de Uribe y el político de la CUP David Fernández, quienes realizan un claro análisis de los cambios que ha sufrido la democracia y política profesional en los últimos años.

Un total de quince entrevistas que, sumadas, dejan en el lector una impresión de alta resolución de los cambios que ha vivido este país y que ha sufrido su sociedad. 

En la prensa: 

- Entrevista en "Tertulia Ciudadana" de Canal 33.
- Programa literario de Ràdio Barcelona "Punt de Llibre" de la Cadena SER 
- Artículo en Estrella Digital
- Artículo en Canal 33 Madrid.

dissabte, 29 de març del 2014

Represión, una vez más

Si bajara a la tierra ese famoso marciano que está en todos los textos de un guionista sin ideas, le explicaríamos que hemos vivido una semana muy convulsa, tanto por las marchas de la dignidad como por la muerte de Adolfo Suárez. Pero a mí me han quedado claros varios conceptos. Como le contaba un manifestante (a partir del minuto 11:50) a Stephane Grueso en la Puerta de Sol el pasado domingo 23, en España no importa que los manifestantes hagan bien las cosas, no importa que sean pacíficos, que cumplan la ley a rajatabla, que se organicen para movilizar a dos millones de personas… No importa un carajo que cumplan las normas, porque los medios de comunicación, los mandos policiales, la delegación del Gobierno y el ministerio del Interior les van a criminalizar, llamándoles nazis (como afirmó Ignacio González), terroristas, reventando sus manifestaciones aunque no hayan terminado (como se ve en este link y se advirtió desde el escenario), dejando solos a grupos de policías para que sean golpeados o incluso, presentando fotos falsas de armas que no estaban en la manifestación (como vemos en la foto).

El portavoz de la CEP, mostrando fotografías en 13Tv de armas que,
en realidad, no estaban en las Marchas por la Dignidad. 
¿Porqué ocurre eso? Muy fácil, porque le Gobierno no se puede permitir que se abra un telediario con una manifestación pacífica de 2 millones de personas. Hay que vender al país y al extranjero que “esta gente son violentos” para desprestigiar un mensaje tan simple y pacífico como el de “queremos pan, vivienda y trabajo”. Así que no importa porque se haga lo que se haga, se van a criminalizar las manifestaciones. Insinuarán que había golpistas entre los manifestantes y dirán sandeces como la que hoy mismo expresaba el director de la Policía, eso de “se está produciendo una escalada de violencia para desestabilizar el Estado de derecho”. El objetivo de una declaración tan falsa como absurda es obvio. Llevar a la sociedad a una tensión tal que se produzca un estallido social para poder limitar el derecho a manifestación (como dijo Ana Botella, y posteriormente rechazó el Gobierno) o instaurar una Ley de Seguridad Ciudadana, que los expertos juristas ya ha dicho que es inconstitucional en varios aspectos. En definitiva, buscan una excusa. Por eso, en primer lugar, creo necesario que hay que dejar de buscar aparecer en los grandes medios, porque SIEMPRE mostrarán las manifestaciones como una banda de criminales. Tampoco hay que limitarse a manifestarse, hay que hacer algo más. Hay que organizarse en, por ejemplo, crear una Fiscalía Ciudadana, para enjuiciar a todos aquellos corruptos de este país, que no son pocos. 

Y en tercer lugar, hay que resistir. Y hay que resistir porque sino serán ellos quienes se quedarán este país y eso no podemos permitirlo. Hay que renovar esta pseudodemocracia y construir una democracia de verdad, que no criminalice al ciudadano por manifestarse. 

Mensaje final para los policías, mandos policiales y políticos encargados de la seguridad de los ciudadanos: Nos encanta tener unos cuerpos de seguridad que persigan a criminales, pero no que repriman a los ciudadanos cuando ejercen sus derechos. Eso no es democracia, es represión. El ataque a periodistas por parte de antidisturbios (como el que sufrió el 29M @MMunera) no son justificables EN NINGÚN CASO. Ni a periodistas ni a nadie, pero quien ataca a los periodistas para que no informen, ataca al Estado de Derecho. Así que tomen nota, lean este artículo de ElDiario.es y vean este video y esta foto, que son muy ilustrativos.

Agresión policial a dos periodistas el 29M
(foto de Eric G. Madroñal).

dimecres, 6 de març del 2013

Chávez en los medios

El tratamiento que los medios de comunicación han hecho sobre la muerte de Hugo Chávez merece sin duda un análisis profundo. Muchos de ellos destacan la incertidumbre que el fallecimiento del Presidente venezolano va a provocar en todo el país, aunque creo que hoy es especialmente importante analizar más la forma que el contenido. En muchos de los subtítulos vemos cómo se califica de "Caudillo" (intentando igualarle con Franco, posiblemente) a un presidente que, guste o no, ganó elecciones una tras otra. El Rey no puede decir lo mismo y muchos llevan 30 años tildándole de demócrata. Por mucho que "rey" y "democracia" sean términos que casan poco y mal en su significado. 

La portada más destacable, en mi opinión, es la del periódico ABC, que por una vez trata al fallecido con respeto. No le tildan de asesino ni de sátrapa ni siquiera de caudillo. Sobre un fondo rojo vemos que titulan con un simple "Muere Chávez" (aunque podrían apostillar "esta vez sí" por la cantidad de veces que este periódico ha anunciado erróneamente su muerte). Todos y cada uno de los textos de portada son simplemente informativos y respetuosos con el personaje (algo inédito en este periódico, tratándose de Chávez) y parece que desde la dirección del periódico se ha optado por una portada pensada para la Historia más que para vender periódicos al día siguiente. Felicidades. Otros periódicos que analizaremos a continuación deberían de haber hecho lo mismo. 

La portada del periódico El País parece le sigue la estela a la de ABC, por ser relativamente respetuosa con los cánones del periodismo y con la persona de quien se informa. En la portada, sólo encontramos la palabra "caudillo" en el título de un articulista, es decir, en el apartado de opinión y en el texto central del artículo. Esta palabra no aparece en gran tamaño como en otras portadas y se puede decir que relativamente guardan las formas, a pesar de que usarla es un error grave. El titular destaca que "La enfermedad derrota a Hugo Chávez", lo cual se podría interpretar (haciendo un esfuerzo, eso sí) como un guiño a la teoría de la conspiración de Maduro sobre el envenenamiento de Hugo Chávez. Eso, o simplemente han querido optar por un titular distinto a "Muere Hugo Chávez". 

En El Mundo, destacan la teoría de Nicolás Maduro por encima del fallecimiento del personaje titulando "Maduro convierte la muerte de Chávez en un asesinato imperialista". Me parece un error, porque la noticia más importante de ayer no es el titular de Maduro, sino el fallecimiento de un personaje conocido en todo el mundo. Si eres Pedro J y esta teoría te parece descabellada, lo más normal sería descartarla, y no convertirla en el titular de portada de una de las noticias del año, ¿no?

Otra de las portadas que me gusta, la de La Vanguardia. Destacan la importancia del fallecimiento para el país que hasta ayer mismo gobernó. Es decir, la portada, sin llamar caudillo al personaje, analiza con el titular "La muerte de Chávez sacude Venezuela" las implicaciones que la muerte de este personaje va a causar en una Venezuela en la que se le venera y se le odia. La conmoción causada por la muerte de Hugo Chávez, aunque esperada, deja un panorama político y social de desconcierto por la figura del personaje, que ha sido un referente y  un guía tanto para sus seguidores como para sus detractores. 

Los destacados son también informativos, recordando la fecha de  inicio del cáncer que acabó con su vida y la teoría del "complot" que El Mundo llevaba a su titular principal. En este caso, está tratado de forma aséptica, explicando lo que afirma el Gobierno venezolano, más que lo disparatado o no de la afirmación, como hacía Pedro J.

Una de las portadas que más me ha sorprendido es la de El Periódico de Catalunya. Veámosla. 

Dejando de lado la palabra caudillo, que ya hemos analizado ampliamente, me parece que es de muy mal gusto hacer un juego de palabras con una persona que acaba de fallecer, por muy mal que a este periódico le caiga. Recordar el "¿por qué no te callas?" no es del todo incorrecto, ya que fue una de las frases más ligadas a su persona, pero hacerlo para informar, repito, PARA INFORMAR, de la muerte del Presidente venezolano me parece muy poco apropiado. Otra cosa sería que un columnista titulara su artículo de esta forma, pero para un titular informativo de portada me parece muy desafortunado y falto de tacto.

Parece obvio que la distancia ayuda a banalizar lo que aquí no se nos ocurriría hacer. El Periódico tiene una cierta tradición en portadas impactantes que a veces rozan el mal gusto, al tratarse de temas internacionales. Es un mal común en nuestro país (e imagino que también en otros), pero ello no lo hace más justificable. El periodista debe tratar los temas con el mismo respeto cuando se trata de temas cercanos como cuando hablamos de temas de cariz internacional. La Razón ha titulado también de esta forma ("Chávez, muerte del caudillo"), pero que lo hagan otros no puede servir de excusa y, sinceramente, espero que el pamfleto de Maruhenda no sea el referente del consejo de redacción de El Periódico de Catalunya. Pero vamos, quien sabe, en los tiempos que corren...

dimarts, 17 de juliol del 2012

Mejor periodismo

Hace más de un mes que me propuse escribir sobre periodismo en este blog. Esta es sin duda una de las profesiones más apasionantes en la que uno pueda trabajar, cuando se tiene trabajo. No está bien pagada, tiene pésimos horarios, la competencia a veces es feroz y las dificultades en el camino, más feroces todavía. Pero vivirla y contar lo que ocurre es sin duda fascinante, aunque el contexto no sea el más deseable.

Hace un mes, Julio Somoano fue nombrado director de informativos de TVE, cerrando la etapa más laureada de los informativos de la televisión pública, en la que ha recibido premios nacionales e internacionales. Somoano venía de Telemadrid, una televisión acusada de manipulación y cuya información está más cercana a la propaganda goebbelsiana y en sus famosos once principios que a las máximas periodísticas que te enseñan en la facultad. De hecho, se ha publicado que su tesis doctoral en un máster realizado en la Autónoma de Barcelona llevaba el título de "Estrategia de comunicación para el triunfo del Partido Popular en las próximas elecciones generales". Es indicativo, sin duda. Podéis leer más sobre ello en este link.

Otro dato que me llamó la atención fue el del segundo ERE en la Cadena SER, que provocó una huelga masiva el pasado 29 de junio que obligó a la cadena a emitir programas pregrabados y a sustituir los informativos por un comunicado, en mi opinión, vergonzoso por su total carencia de alma periodística, que podéis leer en este link, que informa sobre distintos aspectos de dicha huelga. 

Pero el periodismo corre el peligro de perder su prestigio, no por estos hechos que he comentado, sino por la banalización de sus contenidos y la poca rigurosidad a la hora de crear las noticias. Herramientas como Twitter nos han servido a muchos para informar de temas de los que no se están hablando en los medios de comunicación tradicionales, para denunciar agresiones policiales, corrupciones políticas y hechos vergonzosos no sólo en España, sino a lo largo de todo el planeta. Pero este arma de doble filo, que permite informar a cualquiera, sea o no periodista, de lo que ocurre en el mundo, tiene el peligro de mal-informar  con la misma efectividad que se trata de informar. Yo mismo tuiteé una información errónea el pasado 16 de julio en el siguiente tuit: "Para gustarles tanto la empresa privada, se enchufan todos en la pública http://t.co/FJzYUem0 #MenudaJeta". Este tuit, como podéis leer en el link, contiene información falsa y fue corregida por ElPlural.com pocas horas después. Lo malo del asunto es que, ya sea por la información o ya sea por mi comentario, fue mi tuit más popular en los más de tres años que llevo en esta red social (62 retuits y 7 favs). 

Esto indica varias cosas. Que hay que comprobar las fuentes de las que uno se informa, sobretodo si atañen a personas que pueden tener pocos medios con los que defenderse, como era este caso. Que añadir un titular mordaz a una noticia, lo único que consigue es añadir sensacionalismo a la misma, no más dignidad ni más credibilidad. Y que, a pesar de tener más de 10 años de experiencia como periodista licenciado, como es mi caso, es muy fácil cometer este tipo de errores con una herramienta fantástica y a la vez peligrosa como es Twitter. 

Hay que tener mucho cuidado y ser muy rigurosos en cómo informamos. La militancia comunicativa no debe ser nuestra forma de trabajo, sino la rigurosidad, la exigencia y la perseverancia en la forma de una información mejor. En los tiempos que corren, tener una carrera de periodista no garantiza hacer buena información, pero tener una cámara en el móvil tampoco te convierte en un periodista más veraz. Te convierte en un transmisor de una visión de lo que ocurre en un punto concreto en el que te encuentras. Lo cual es fundamental para conocer mejor la realidad que se muestra en los medios y redes sociales, pero ello no significa que lo que vemos sea la única verdad posible. A los medios tradicionales, por otro lado, se les  debe criticar también el hecho de no haberse sabido adaptar a los nuevos tiempos o de enfocar demasiado lo que ocurre en las redes sociales. Es decir, saber lo que dice Bisbal sobre Egipto puede ser divertido, pero no creo que deba ser incluido en un informativo, por mucho revuelo que se produzca en las redes. Hace años que los informativos televisivos y radiofónicos han perdido el norte, como vimos últimamente con la información deportiva y la Eurocopa. Una cosa es que un profesional se pueda alegrar de los éxitos de la Selección y otro que abra un informativo con ello cuando aún no se ha jugado el partido.

Son tiempos difíciles para el periodismo. Económica y socialmente está recibiendo duros golpes, con centenares de despidos y el cierre de decenas de medios de comunicación en cualquiera de sus formatos (radio, prensa, televisión, revistas, internet...). En las jornadas #CómeteElPeriodismo se reflexionó sobre el asunto y una de las conclusiones que se sacaron fue que los periodistas debemos montar nuestros propios medios de comunicación, ahora que somos tantos parados de este gremio, para informar desde proyectos pequeños, que puedan crecer con los años. Los tiempos de las grandes corporaciones y empresas periodísticas están terminando y hay que encontrar un formato más acorde a los tiempos que corren. Ya sea de este modo o de cualquier otro, los periodistas debemos seguir luchando por un periodismo libre. Porque la libertad es un concepto implícito en nuestra profesión, ya que un periodismo que no es libre no es periodismo, es propaganda. Porque una democracia sin periodismo no es una democracia y porque, como decían en una película, "que sea complicado informar bien no significa que no debamos intentarlo".

diumenge, 22 d’abril del 2012

Goodbye, TVE

Uno que es periodista, se siente descorazonado cuando escucha noticias como las del fin de la independencia de TVE. El pasado viernes, tras el consejo de ministros, se anunció que por Decreto Ley se ha modificado la ley para elegir el presidente de RTVE. La nueva fórmula se carga de hecho la independencia de TVE por varias razones. La primera es que se reduce de 12 a 9 los representantes del consejo (maniobra tomada simplemente para echar a los sindicatos de dicho consejo). La segunda es que, como escribe B. Toribio en LaInformación.com, "si la elección del presidente y los consejeros de RTVE no consigue el respaldo de dos tercios del Congreso de los Diputados -tal y como que se exige ahora-, se producirá una segunda votación en la que se podrá elegir al nuevo consejo de RTVE con mayoría absoluta". Con esta reforma, como han afirmado desde el propio Consejo de Informativos de RTVE, la independencia del ente está en peligro. 

Ello deja obviamente al PP con la posibilidad de elegir al presidente de TVE que ellos quieran por mayoría absoluta y sin consenso alguno. Es un detalle feo que ensucia la imagen de transparencia (disculpen si no me río) que estaba intentando presentarnos el Gobierno. La televisión pública, a pesar de lo que vociferaban algunos desde el partido conservador (por cierto, ninguno de ellos periodista), había llegado a cotas de independencia nunca vistas en un ente público de este país, con ningún partido. Zapatero, ése hombre de quien ya casi se acuerda si no es para decir que la culpa es suya, instauró una ley que permitía a los periodistas (esos seres tan peligrosos, porque se dedican a desvelar lo que alguna gente quiere ocultar) escoger qué noticias eran las más interesantes y qué tono se iba a aplicar para presentarlas al gran público. Es decir, dio independencia al sector periodístico en un ente público. 

Al parecer, esto al Partido Popular le parece que está mal, que es intolerable, ya que se ha decidido a cambiarlo. Al parecer, el que nos hayamos acercado a la celebérrima BBC durante unos años, es demasiado peligroso para un partido político que acaba de llegar al gobierno y que quiere tener controlado cualquier aspecto de la vida pública de este país. Bravo, eso es transparencia. 

A pesar de lo que muchos creen, el periodismo tiene un objetivo, desvelar aquello que alguien con poder quiere ocultar. Para ello, necesita independencia, necesita medios, necesita no autocensurarse y necesita que su director sea valiente, para soportar las presiones políticas. Iñaki Gabilondo opinaba sobre esto en su blog de forma rotunda y poniendo los puntos sobre las íes. Todos podemos nuestra propia opinión sobre el asunto, pero si vamos a los datos, comprobamos que antes de esta etapa de independencia periodística, se condenaba a Urdaci por manipular informaciones (el famoso caso que obligó al navarro a decir eso de "C-C-O-O") y durante ella, se galardonaba a periodistas de la casa con premios periodísticos europeos. Vamos, lo mismo.

divendres, 16 de març del 2012

Las portadas de ABC...

La polémica portada de ABC.
... me hacen pensar en el estado en el que se encuentra el periodismo de hoy. En mi último post “La Muerte del Periodismo”, ya hablé sobre este tema, pero en los últimos días el periódico ABC ha vuelto a las andadas con una portada que se puede tildar sin temor a equivocarnos de catalanófoba. Pero eso no es algo nuevo. La catalanofobia es un arma muy usada a lo largo de los años. Aznar no fue el primero en usarla, pero se apropió bien de ella durante un tiempo, también cuando le conviene la usa a su gusto Esperanza Aguirre, pero el doctorado lo tiene sin duda el amigo Rodríguez Ibarra, quien se ha hinchado de ganar elecciones usando la catalanofobia (aunque sea del Barça). En general, en según qué ambientes es una herramienta muy eficaz para salirse por la tangente y evitar que hablen de algún "marrón" que interesa ocultar. Es decir, ¿para qué hablar del déficit del 5,3% que ha aprobado Bruselas para nuestro país, cuando puedes poner el foco en que Artur Mas preparará un referéndum sobre el pacto fiscal? ¿Para qué hablar de los 5.000 millones de más que España va a tener que sacarse de la guantera por órdenes de Bruselas, cuando puedes hablar de que en Cataluña no se quiere izar la bandera española? o ¿para qué hablar del copago sanitario que ya se está cocinando en nuestro país, cuando puedes hablar de “la casilla del castellano” que, según ABC, Mas quiere esconder?

A todo ello, se ha sumado que esta misma semana el Diari ARA, que ha practicado el noble arte del “diálogo de portadas”, respondiendo a la primera plana de ABC con otra similar, aunque menos dramática. Mientras unos afirman que “Tenemos un problema” (como si se fuera a hundir España por cuatro tonterías), en el diari ARA afirman tener una solución. Está claro que la solución no sería del gusto de ningún españolista, porque, aunque no lo menciona, lleva implícita la reivindicación independentista. Es decir, ante el “problema catalán” que plantea ABC, responde el diari ARA con “la solución” de la independencia. 

La portada del diari ARA, en respuesta a ABC.
Ya me perdonarán ambos bandos, con los cuales no me siento identificado, pero desde mi punto de vista (que es el de un catalán que vive en Madrid, catalanista pero no independentista y que a la vez se siente muy pero que muuuuuuuuuuuuyyy lejos de sentirse españolista), esto es como una pelea entre dos niños. Es como si un hermano mayor (España) le echara la bronca al pequeño (Cataluña) en una discusión que podría ir más o menos así: 

- Esp: Oye, jo, que ya está bien, que siempre te portas mal, nunca haces lo que te dicen que tienes que hacer, siempre te quejas y siempre quieres hacer las cosas a tu manera. 
- Cat: Ya, pues tú siempre me estás diciendo qué tengo que decir y como tengo que decirlo, jo, y siempre me quitas la mitad de la paga y se la das a la prima Espe y a los primos de Sevilla y Badajoz. Y dices que me quieres pero me tratas muy mal. Quiero irme a otra habitación, no quiero estar más contigo.
- Esp: Pues no te vas a ir y además me vas a querer mucho porque ya está bien de que siempre quieras tener tus propias ideas y tu forma de hablar. Me vas a querer y ya, porque lo digo yo. 
- Cat: Pues no te quiero nada y voy a recoger firmas para ser como el primo Patxi, que se puede quedar con toda la paga. Y sino les diré a todos que me quiero ir a otra habitación para hablar como me de la gana! 
- Esp: Pues no! 
- Cat: Pues sí!
- Esp: Pues no! 
- Cat: Pues sí!
- Esp: Pues no! 
- Cat: Pues sí...!


... y así, in eternum. Una discusión que jamás lleva a nada, que se queda tan estancada e inamovible como la que tienen un pro y un anti-taurino, un pro israelí y un pro palestino o uno del Madrid y uno del Barça. Diálogos sordos, estériles, en los que ninguno de los dos escucha ni escuchará jamás a la otra parte, porque, aunque lo hicieran, no serviría absolutamente para nada. Repito. PARA NADA. Y así vamos pasando los días, discutiendo sobre cosas que no me van a dar trabajo, ni me aportarán un gran conocimiento intelectual, pero que, al menos, sirven para que yo pueda llenar un día más mi blog con un post sobre las peleas entre esos niños mal avenidos llamados Catalunya y España.

dimecres, 7 de març del 2012

La muerte del periodismo

Hace semanas que me ronda por la cabeza hablar de periodismo. De las esencias del mismo y de la deriva que lleva tomando en los últimos años. Su pérdida del prestigio, su falta de adaptación a los nuevos tiempos, su crisis económica, son temas sobre los que llevo reflexionando un tiempo. En realidad, desde que leí la despedida de Mercedes Pérez Oliva como Defensora del Lector del diario El País, me quedó claro que el periodismo se ha convertido en una balanza de versiones sobre los hechos. Es decir, lo que ocurre (pongamos un ejemplo: las manifestaciones contra la reforma laboral en Barcelona) es analizado por los medios de comunicación con distintas interpretaciones, a menudo opuestas. Pero como dice Pérez Oliva, esta media ponderada de "verdades" o puntos de vista opuestos no suman LA VERDAD con mayúsculas. Es más, el ruido intenta apagar la importancia de los hechos ocurridos. O dicho de otra forma, una cosa son los hechos y otra, la interpretación periodística que de ellos se hace. En los últimos años, se ha vapuleado y maltratado el concepto de verdad, intentando hacer creer que una suma de hechos reales y falsedades, opiniones neutrales e interesadas e incluso, fotos netas y fotos manipuladas, suman para convertirse en La Verdad con mayúsculas, cuando lo único que hacen es alejarla de la neutralidad. 

La supuesta objetividad a la que debe tender el periodismo ha desaparecido hace décadas de la mente de los propietarios y directores de periódicos. Podéis culpar a una estrategia de mercado, a un clientelismo con un partido político, a unos favores debidos para con estos... Razones las hay a patadas y ciertas la mayoría de ellas. Por otro lado, los lectores (es decir, los compradores, los clientes) no buscan objetividad periodística (quimera gremial que no suele importar demasiado a un comprador de periódicos) sino que buscan que les digan lo que quieren oír. Si un oyente escucha la SER, Onda Cero o la Cope, no lo hace porque crea que es la radio más objetiva (aunque este crea que es así), sino porque es la radio que se acerca más a su espectro sociopolítico. Porque cree que lo que él piensa es lo más cercano a la objetividad. En resumen, porque le cuentan lo que quiere escuchar. Lee ABC, La Razón, El Mundo, El País o el ya desaparecido Público (incluso La Gaceta, si le apasiona la Ciencia Ficción) porque quiere leer lo que piensa, no lo que se acerca más a LA VERDAD, si no a SU verdad.

Una de las muchas polémicas portada de ABC.
Otro gran defecto del periodismo español es la continua pelea bipartidista PP - PSOE, que podía tener un sentido hace unos años. Ahora, en cambio, en una sociedad en los conceptos ideológicos del 15M se han infiltrado en la mente de muchos, y con una sociedad harta de la bipolarización de España, suenan no sólo vomitivas y manipuladoras, sino también desfasadas y absurdas las portadas de ABC o La Razón sobre la manifestación de Barcelona. Iñaki Gabilondo opinaba en su videoblog sobre ello afirmando que esta eterna lucha bipartidista era "un tostón insoportable" y, ciertamente, no puedo estar más de acuerdo. Una cosa es la confrontación política y otra el maniqueísmo desproporcionado de algunos medios de comunicación. Sobretodo porque afirmar que el PSOE es culpable de que se hayan quemado unos contenedores es falsear la verdad, pero lo más grave no es eso, sino que la intención real es intentar apagar el efecto de miles de personas en la calle protestando por sus derechos. Por otra parte, ya le gustaría al PSOE en estos momentos tener este poder de convocatoria.

Otro caso de periodismo a estudiar en las facultades (por despreciable), es el de la sección de Madrid de El Mundo, en el que se afirmaba que un convocante del referéndum contra la privatización del Canal de Isabel II (la empresa pública del agua madrileña) era un "terrateniente". La cantidad de falsedades por palabra escrita era tal que el propio Pedro J Ramírez se vió obligado a decir en Twitter que investigaría el tema (¡¡cómo sxzi no supiera nada del tema!! Desorinante...). Ignacio Escolar (personaje que no es muy de mi agrado, pero que en ocasiones realiza grandes artículos) desenmascaró las mentiras vertidas por la sección local madrileña de El Mundo, en su blog personal. Sin querer entrar en el tema del futuro de los periódicos de papel, que daría para mucho, creo que el periodismo necesita despertar. El modelo actual es una vergüenza y avergüenza a muchos de los que lo ejercemos. Si consideramos que el desprestigio de la clase política está bien merecido, el del periodismo no es menor, ni menos merecido. Se llevan haciendo mal las cosas mucho tiempo y la dirección de los medios de comunicación (la forma de dirigirlos, de apostar por una determinada forma de trabajar) debe cambiar si no quiere acabar desapareciendo. Y una sociedad sin periodismo de calidad no es una democracia, es una dictadura encubierta.

La entrevista de Jordi Évole a Jaume Matas. 

En este país, uno de los tipos con más prestigio periodístico es Jordi Évole. Hace relativamente poco le han otorgado el premio Blanquerna de la facultad de periodismo de la Universidad Ramón Llull (donde yo estudié), premio que es votado por todos los estudiantes. En mi opinión se lo merece, igual que todo el resto de premios que se ha llevado por hacer uno de los mejores programas periodísticos de la televisión actual, pero lo que me parece sintomático es que Jordi Évole es un tipo que simplemente se dedica a hacer buen periodismo. Ni más ni menos. Es el único secreto de su programa. Y que destaque tanto en televisión dice mucho de lo poco que destacan el resto de canales de televisión y muchos otros medios tradicionales. Y que tenga tanto éxito el llamado "periodismo ciudadano" (tan necesario en estos días, y benditos seamos todos por tenerlo") también dice mucho del mal estado en el que se encuentra la forma de informar en nuestro país y las plataformas tradicionales de información. 

dissabte, 30 d’abril del 2011

Dignidad periodística

La Sonrisa Política se suma a la iniciativa #sinpreguntasnocobertuda
Hace semanas que me ronda por la cabeza este post de hoy, dedicado a la (perdida) dignidad periodística. No sé si decir "perdida" es decir demasiado, pero la verdad es que lleva "despistada" una buena temporada, de eso no hay ninguna duda. En el ámbito deportivo, los periodistas que siguen al Real Madrid nos dieron una lección a los periodistas de otros ámbitos marchándose de la rueda de prensa de Mourinho (sí, amigos, de nuevo Mourinho) cuando se produjo el esperpento de que el entrenador del R. Madrid saliera a la rueda de prensa pero no respondiera a preguntas. Este hecho, no responder preguntas, se da en la política desde hace ya años, con la complicidad de todos los partidos (o buena parte de ellos, almenos). PSOE y PP hace tiempo que entregan editadas las intervenciones de sus políticos a los medios de comunicación, para evitar preguntas incómodas. Lo que ellos llaman rueda de prensa no es ni más ni menos que una intervención grabada con las partes que el partido considera más destacables. 

El que los máximos representantes de los partidos no respondan a preguntas es un insulto a la profesión periodística. Es un fraude a la población el no someterse a las dudas del llamado 4º poder, ya que intentan regatear el supuesto control que este debe ejercer sobre nuestra clase política. Un ejemplo de ello es Mariano Rajoy, quien hasta hace poco llevaba más de un año sin comparecer en una rueda de prensa. Sí, le hemos visto mucho en actos, mítines e inauguraciones varias, hemos escuchado muchas de sus proclamas y declaraciones, pero hasta hace unos meses, llevaba más de un año sin someterse a las preguntas directas de los periodistas presentes en una comparecencia pública. Eso demuestra muy poca transparencia y una gran falta de respeto para quien debe difundir tu mensaje. Y que conste, no sólo es el Partido Popular quien utiliza este tipo de tácticas, todos lo hacen o lo han hecho en alguna ocasión. 

Pero nosotros, los periodistas, somos en buena parte culpables de lo que le ocurre a la profesión. En otros países la permisividad con los llamados representantes del pueblo es mucho menor, se levantan y se van de ruedas de prensa y comparecencias mucho más a menudo, afirmando lo que en twitter se conoce como #sinpreguntasnocobertuda. Este hastag significa que si no se permite a los periodistas ejercer su profesión como es debido, se marchan y se van de la rueda de prensa, negándose a difundir el mensaje de quien no se deja preguntar. Antón Losada, autor de este hastag, se ha quejado a menudo de las dificultades a las que se somete a los periodistas y el resto deberíamos quejarnos mucho más. Carlos Carnicero ha publicado en su blog una opinión similar al respecto, poniendo el foco sobre los directores de los medios. Si queremos una profesión digna debemos protestar más, presionar más y dejarnos presionar menos. Sin independencia periodística no hay democracia. Y nuestra democracia, aún joven, debe aprender mucho todavía a no permitir según que actitudes.