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dimarts, 15 de setembre del 2015

Entrevista José Rodríguez @Trinitro: "La mayor parte de los que somos independentistas hoy, no lo somos en contra de España"

Tras un verano caluroso en lo político y lo meteorológico, volvemos a presentar una entrevista, en esta ocasión para entender muchas de las cosas que ocurren en Cataluña. José Rodríguez @Trinitro es un ejemplo de lo que está pasando allí ahora mismo. Es catalán de origen andaluz, miembro del colectivo Súmate, independentista, exmilitante socialista y de UGT, y le pudisteis ver en el programa Salvados de hace unos meses en el que se hablaba del creciente independentismo. De profesión, José es licenciado en física, DEA en sociología, y trabaja de webmaster y experto en redes. Con él intentaremos discernir qué ha ocurrido en Cataluña en los últimos años, qué ocurrirá tras las elecciones el 27S y cómo puede llegar a ser en los próximos años. 

JOSÉ RODRÍGUEZ @TRINITRO: "MUCHOS FEDERALISTAS TENEMOS LA PERCEPCIÓN DE QUE DESDE 2010 EN ADELANTE EL PSOE NOS HA TRAICIONADO"


Audio: Música: Decade in exile - Patti's Town
http://www.ivoox.com/entrevista-a-jose-rodriguez-atrinitro-audios-mp3_rf_8394542_1.html

- Voy a empezar con una pregunta muy vaga, pero creo que puede servirnos para empezar a hablar de la independencia. La pregunta es ¿Qué significa ser catalán, ahora mismo? 
Ahora mismo y desde hace ya mucho tiempo significa pertenecer a un territorio en el cual cada uno se puede sentir porque uno vive o trabaja en Cataluña lo puede hacer. Está muy superada la fase del catalanismo étnico o identitario en base a donde nacieron tus padres. Esto lo trabajó mucho la gente del PSUC desde los años 70, como el catalanismo cívico que representava el PSC o Iniciativa pero también la propia la derecha catalana, que en el fondo lo que querían es que hubiera una comunidad, no una fractura social en base a lengua, origen o nacimiento. Hoy si quieres ser catalán, vives en Cataluña o tienes alguna vinculación de algún tipo te puedes llamar catalán, que nadie te lo va a cuestionar. Al menos desde Cataluña.

- Siempre ha habido diferencias entre lo que es ser catalán, ser independentista o incluso ser de Convergència, aunque alguno lo quieran siempre ver todo junto, ¿no?
En realidad, Convergència es independentista desde hace cuatro días. El propio Artur Mas no es independentista porque lo tuviera en su ideología, sino porque se vió arrastrado por los acontecimientos y el independentismo social era hace 5 o 6 años sólo un 15%. (El independentismo) forma parte de muchos elementos identitarios que difícilmente podías encontrar en CDC, sobretodo se encontraban en en ERC y otros partidos minoritarios.

- ¿Por qué ha crecido tanto el independentismo en los últimos cinco años?
Hay politólogos que hacen análisis en base a eventos concretos, pero yo creo que el estudio debe ser más sociológico. Ser independentista o no, no es una opción de 0 o 1, no es una opción dual, se va graduando. Hay mucha gente que hoy es independentista que hubiese optado por un federalismo desde hace tres meses. Ha habido muchos eventos que han ido degradando la opción federalista y quitando la credibilidad a las opciones de cambio desde España y sobre todo han terminado cansando. Sí, hay una cuestión económica, hay una cuestión de reconocimiento nacional, hay una cuestión de encaje político... pero al final es un cansancio.

Ayer por ejemplo encontrar en los medios a Josep Borrell explicando unos números que sabe que son falsos y piensas "ostras, ¿ahora tenemos que entrar a debatir las balanzas fiscales en el Estado español? ¿A estas alturas estamos? ¿Otra vez esto? ¿O tenemos que debatir si Cataluña es una nación o no? ¿Otra vez?". Es un debate muy superado dentro de Cataluña y que siempre tenemos que hacerlo fuera. Es muy pesado. En realidad, muchos independentistas son federalistas que están cansados de estar cansados y han optado por salir.

- ¿Por qué se ha llegado a la situación en la que estamos en estos momentos?
Yo creo que en el fondo ha habido errores políticos de bulto. No se los quiero achacar todos a España, quizá desde el federalismo catalán no se ha sabido hacer la pedagogía necesaria. Luego hay unos indiscutibles errores de bulto de la derecha española pero no sólo esta. Lo que más ha movido ha sido la sensación de traición que ha tenido los que tendrían que haber defendido el federalismo en España que es el PSOE. Ahora comienza a haber la misma sensación de traición por parte de Podemos hacia el federalismo.

Pero en el fondo esos errores políticos representan preferencias políticas distintas y no sé por qué los catalanes no hemos sabido explicar al resto de España que en Cataluña hay preferencias políticas distintas. Eso no significa que seamos mejores o peores, sólo que queremos un encaje distinto. Desde fuera se ha percibido siempre eso como "queremos ser mejores, queremos ser diferentes porque queremos ser otra cosa, que no nos gusta ser españoles..." y esa percepción, esas dos Demos, al final se han creado y cuando haces encuestas de todo tipo las percepciones son totalmente distintas en agregado.

Creo que hay errores políticos de bulto pero al final se han construido dos opiniones distintas, dos sociedades que encajan en muchas cosas porque ambas somos occidentales y compartimos mucho y nos apreciamos, pero en cuestiones esenciales como los valores, la cultura, la lengua, el modelo de encaje político, no nos hemos sabido entender.

- Tú que eres exmilitante socialista ¿Qué papel ha jugado la izquierda tradicional española en que estemos en la situación actual? ¿Qué parte de culpa tiene?
En el fondo es el detonante. Es decir, desde una visión más o menos integradora, federalista, que intentaba Cataluña pudiera tener un encaje en España, que pudiéramos avanzar en una línea común, sabíamos que había una derecha española muy rancia y que a la derecha catalana le interesaba para la confrontación, eso lo dábamos por descontado. El problema es que la percepción es que desde 2010 en adelante el PSOE nos ha traicionado, nos ha dejado tirados.

Han optado por abandonar el intento de federalismo que hizo Zapatero, la llamada españa plurinacional, dejando ZP tirando a Maragall y al estatuto de 2010. Y es una sensación de traición y decir "otras, aquí no podemos avanzar". El gran problema que hay ahora y la nueva oleada de independentistas que hay en los últimos meses es la sensación de traición que se está viendo también en la otra izquierda, que es Podemos y en sus representantes en Cataluña. Por eso las encuestas están dando tan malos resultados a la opción de "Cataluña sí que es pot" y están haciendo una campaña tan agresiva, porque se están dando cuenta que parte de su electorado se está yendo a "Junts pel Sí" o a la CUP.

- Tú eres independentista, de origen andaluz ¿Cuando te definiste por primera vez como independentista y por qué has optado por esta opción?
En el fondo cuando tomas un decisión de este tipo hay muchos elementos racionales pero lo que te empuja son las emociones. Los elementos racionales los compartía como federalista y los comparto como independentista, al final es donde pones la credibilidad a la posibilidad de cambio. Para ser honesto con uno mismo, debo reconocer que fueron dos pasos. El primero fue el pacto de Granada (entre PSOE y PSC), que a mí me hizo ver que la opción del cambio en España no era viable porque el PSOE había dado pasos hacia atrás con respecto a lo que votó en el Congreso y allí me sentí realmente traicionado. Sentí que esta gente no entiende nada y que era imposible hacerlo entender a mis compañeros del PSOE del resto de España. Eso es un hecho objetivo, a mí me rechazó el federalismo pero no me hizo independentista.

Lo que me hizo independentista fue acercarme a la Vía Catalana del 2013. Iba con mucho miedo, pensé "como escuche un 'español quien no vote' o un 'puta España' o un comentario identitario agresivo, me voy", pero encontré un movimiento que tenía energías, fuerzas, ilusión, que tenía ganas, y que no era contrario a la identidad española, que no iban contra nadie. Pensé "este independentismo no lo reconozco" y me di cuenta que desde aquí puede haber suficientes fuerzas de cambio que a lo mejor lo logran. Al final fue eso, tener una experiencia muy positiva con el movimiento independentista y confiar en él. Igual que mucha gente confió en el movimiento 15M, el asunto es que nosotros todavía seguimos adelante.

- Ante los que dicen que hay una gran presión de los medios catalanes en pro de la independencia, que TV3 lava cerebros a los catalanes, etc. ¿Sientes que te manipulado, es decir, hay una parte de verdad en eso? 
En mi casa TV3 no la ponemos. Entre otras razones porque el mando a distancia está estropeado, hay que levantarse y solemos tener otros canales (dice bromeando). Más allá del 13% del share de TV3, la mayor parte de la gente de Cataluña ve las televisiones generalistas que se ven en el resto de España. Considerar que el independentismo puede llegar al 45 o 50% de la población en base a que un canal de televisión, que no supera el 13% de share, pueda estar manipulando, me resulta muy curioso. No sé cómo puede suceder eso con tan poca presencia.

Aparte de eso, tras ver estudios contrastados que comparan la presencia de tertulianos, políticos, etc., TV3 es mucho más ecuánime de lejos, que cualquier otro medio del ámbito español, sobre el tema de la independencia. Es muy fácil encontrarte en TV3 o Catalunya Radio a Garicano o al propio Josep Borrell, o un montón de opinadores hablando contra la independencia. En las tertulias hay un cierto equilibrio. No quiere decir que TV3 no sea un medio sesgado, pero el sesgo de TV3 es infinitamente menor que el que pueda tener, TVE, Cuatro, La Sexta, o cualquier medio español. En estos medios te puedes encontrar algún independentista, pero es siempre la muestra, la anécdota. Generalmente las tertulias están repletas de opinadores a favor la opción unionista. Tras la Diada, nadie invitó a Jordi Sánchez, pte. de la ANC, que fue quien convocó la manifestación de la Meridiana, pero sí estaba Albert Rivera, pte. de Ciudadanos.

- ¿Cómo ves el proceso ahora mismo?
Aquí dicen que los catalanes no queremos ser indepedentistas, sino procesistas. Como cualquier movimiento tan complejo con una sociedad organizada y con partidos con intereses propios, y muchos actores internos y externos implicados, es complejo y complicado. El 9N marcó una referencia diciendo "sois la mayoría minoritaria". Eso provocó muchas dudas. ERC o la ANC querían lanzarse a hacer unas plebiscitarias, Convergència no lo veía tan claro porque no había una mayoría social para ganarlas.

Se llegó a un 40% pero el 55% que nos hubiera dado una victoria segura y durante tiempo CiU y ERC jugaron sus cartas por debajo de la mesa y en julio pareció que las cosas iban mal. CiU ganó la mano de la lista única pero ERC consiguió el cabeza de lista que es Raül Romeva. Eso cambio mucho las cosas porque la ilusión que estaban esperando muchos independentistas floreció. La mala respuesta de las alternativas ha provocado que comiencen a ser una opción ganadora y viable incluso en votos. El proceso ha tenido y tendrá altibajos. Tras el 27S habrá quien valorará que hay que ir a una velocidad o a otra, habrá quien interprete que si la victoria del 51% se justifica, otros que hay que ir más allá, pero es normal en un proceso complejo como este.

- ¿Qué va a pasar el 28S? Algunos creen que saldrá elegido Mas, otros Junqueras e incluso hay quien cree que será Romeva. 
A nivel del president de la Generalitat, dependerá de la proporción de escaños entre Junts pel Sí i la CUP. Si la CUP tiene mucho a decir es probable que el presidente no será Artur Mas. Pero eso importa bastante poco porque como lo que se quiere es hacer un proceso que lleve a un referéndum dentro de 18 meses, quien sea el gestor de la Generalitat será menos importante que el resto de políticas de Estado que se orienten en esa línea. Como no hay diferencias entre Artur Mas, David Fernández, Raül Romeva o Oriol Jonqueras en este asunto ya que todos quieren llegar a ese escenario, al final tampoco importa demasiado.

Otra cosa es qué pasará más allá de la Generalitat. Los independentistas tienen un plan, pero el mundo es más amplio. Si Europa fuerza, en el caso de un buen resultado independentista, a tener que pactar con el Gobierno entrante catalán van a tener que negociar. Si al final "enchironan" a todo el Gobierno por hacer leyes ilegales según la legalidad española, habría que hacer algo distinto si el plan es llegar a hacer un referéndum dentro de 18 meses. Ya veremos lo que ocurre.

- ¿Ha sido acertada la opción de una lista unitaria? ¿O hubiese sido mejor otra opción como ir separados?
Yo pensaba que sería negativa, porque Mas provoca rechazo en sectores de centro izquierda (Iniciativa, PSC y votantes de este tipo), pero vistas la s energías demostradas por la lista unitaria en más de un sentido, no sólo por suman los cuadros internos de ERC y CDC por una misma candidatura, sino que sumas a la sociedad civil movilizada independentista que es muchísima y que demostró que puede mover a mucha gente. Así es más fácil movilizar voluntarios para ayudar a Junts pel Sí o la CUP, cuando se sienten unidos y, visto también que pone a un candidato como Romeva (que no es de Convergència o Esquerra) en la primera línea ha hecho que el proyecto sea más creíble interna y externamente. Ha aclarado muchas cosas y la suma ha mejorado el producto. No sé si también por errores de los contrarios o por méritos propios.

- ¿Puedo preguntarte a quien votarás el 27s?
A Junts pel Sí.

- ¿Y por qué les votarás? 
Primero porque no soy anticapitalista, Antonio Baños es amigo mío personal, le quiero un montón, me río un montón con él y creo que es una persona muy honesta, igual que David Fernández, es uno de los valores políticos más importantes del país, pero creo que voy a optar por la centralidad política. Yo soy de centro izquierda y donde me siento más cómodo ideológicamente es en Junts pel Sí, por mucho que esté Mas o por mucho que intuya que Convergència tiene muchos casos de corrupción, es donde me siento más cómodo.

- ¿Crees que los casos de corrupción de Convergència van a afectar al proceso?
Creo que la corrupción de Convergència se da por descontada, es decir, se ha hecho lo más gordo ya. La mayoría de gente cree que hay corrupción y que Artur Mas la conoce. No digo que sea así, digo que la mayoría de gente la da por descontado. La corrupción es endémica del propio sistema. La ha tenido el PSOE, el PSC, Iniciativa con el caso Innova, incluso uno de ERC fue descubierto trasportando tabaco ilegalmente desde Andorra, no hay nadie que se libre, el PP ya ni te digo. Incluso Ciudadanos, sin haber tocado poder, tiene casos de corrupción.

La cuestión es que mucha gente si quiere la independencia es para crear unas instituciones nuevas que permitan algo mejor. De hecho, la opción independentista es la única que tiene un plan para afrontar para eso. Puede funcionar, puede salir bien o salir mal, pero el resto de opciones no ofrece ninguna vía para luchar contra la corrupción en el fondo. Si seguimos con un sistema de partidos y un sistema de financiación de los mismos que es el que es, y eso no se quiere tocar porque muchas cosas dependen de la Constitución, vamos a tener un problema endémico de corrupción.

Eso al final ya ha calado, el discurso de mucha gente que votarán si no a Junts pel Sí, votarán a la CUP, lo hacen por optar por un proceso constituyente. La mayoría de gente no va a dejar de ser independentista anque que se declaren culpables a los hijos de Jordi Pujol, porque eso ya se da por descontado. Todo el mundo lo sabía cuando Maragall dijo eso de "Vosté té un problema amb el 3%". ¿Ha bajado el independentismo desde la intervención de la Guardia Civil en la sede de Convergència? No, más bien al contrario, ha subido en el mes de agosto y las semanas que llevamos de septiembre. Si la UDEF cree que eso va a afectar a las elecciones, que sigan.

- Posiblemente afecte, pero en sentido contrario, ¿no?
Muchos federalistas lo que están es cansados. Sólo falta que les den un impulso más para tirar el voto. Hay quien puede estar pensándose votar al PSC o a Catalunya Sí Que Es Pot, pero al ver la manipulación de los medios y diga, "Basta, se acabó".

La mayor parte de los que somos independentistas hoy no lo hacemos en contra de España. Queremos seguir vinculados emocionalmente, haciendo negocios, trabajando con los españoles, seguiremos teniendo familia y amigos y les seguiremos queriendo igual. No lo hacemos porque creamos que ser español sea malo, sino simplemente queremos tener instituciones nuevas, gobernando nosotros y poder tener una relación mucho mejor con el resto de España de la que tenemos hoy.

(Como siempre, hay una pregunta final oculta, que sólo podréis escuchar en la versión de audio)

diumenge, 27 de juliol del 2014

La confesión de Pujol

Escribir sobre el hombre que ha representado la figura de "El President" como nadie y que ha construido buena parte de la Catalunya que conocemos hoy en día merece una reflexión más profunda de la que hemos visto últimamente. El impacto que ha tenido su confesión en la sociedad catalana y española ha sido muy grande. Las noticias publicadas, por ejemplo en El Mundo o en El Confidencial, destacan este aspecto y han desatado un sinfín de reacciones políticas y periodísticas sin precedentes. Uno de los periodistas de La Vanguardia más cercanos a CiU y al 'President' Pujol, Francesc Marc Álvaro, ha escrito un extenso artículo, que os recomiendo leer, sobre el hombre que se escondía tras el cargo y la relación que tenía con su familia. Las reacciones políticas a la noticia han sido inmediatas y contundentes, pidiendo explicaciones a Pujol y su familia sobre la confesión de ocultación de dinero al fisco en paraísos fiscales, los más suaves, y pidiendo que dimita de sus cargos y abandone todas sus prebendas, los más afanados. La sensación que se le queda a uno al leerlas, a pesar de no ser de CiU y de no haberles votado nunca, es la de una jauría de hienas (dicho con todo el respeto) despedazando el cadáver político de un hombre que hasta su confesión, había sido intocable para todos ellos. Más de 30 años esperando dan para mucha hambre atrasada, imagino. En todo caso, más de un político de cierto partido debiera contener un poco ese afán, vistos los casos de corrupción y los imputados de su propio partido. 

En cuanto al hecho en sí, la confesión, se ha especulado en informativos y en debates que podría ser una jugada de Jordi Pujol para ocultar otros casos de corrupción de su familia, sabiendo que a su edad no va a entrar en prisión y, de esa forma, matar dos pájaros de un tiro, al librarse de un castigo legal (más allá del castigo público y mediático que ya está sufriendo). Lo que permanece es también la sospecha, de la que no tengo ninguna prueba, de que Jordi Pujol organizó una trama de corrupción política en la cual se llevaba el 3% de todas las adjudicaciones que llevó a cabo la Generalitat en los 20 años que estuvo al cargo de la misma. Con esta confesión, Pujol teóricamente se libraría de esa acusación afirmando que el dinero provenía de una herencia no declarada en estos 30 años y ocultada en paraísos fiscales. Esa es la trama a la que se refería Pascual Maragall cuando asombró al Parlament con sus conocidas declaraciones sobre "el 3%", aunque siempre he considerado que lo sorprendente del tema no fue la acusación, sino que todos supieran a qué se estaba refiriendo el entonces President de la Generalitat socialista. Esa sensación de que Omertá, de silencio implícito, que hasta la acusación de Maragall nadie se había atrevido a verbalizar, dada la trascendencia y la importancia de Jordi Pujol en la sociedad catalana. 

Todo esto me ha hecho recordar una anécdota con un amigo mío muy convergent, a quien provoqué un gran enfado cuando sugerí que la lógica más pura me llevaba a pensar que era imposible que un político que lleva 20 años en el poder no hubiera estado implicado en un solo caso de corrupción política. Al principio creí que se enfadaba por estar atacando al President Pujol, pero más tarde sus ojos me revelaron que fue más bien el hecho de que no había querido darse cuenta del tema durante todos estos años, lo que le enfadó. Del mismo modo que a muchas personas de izquierdas les sentó como una patada en el estómago el docufake de Jordi Évole "Operación Palace", a mi amigo lo que le fastidió, creo, fue el hecho de despertarse de la ensoñación en la que había dormido 20 años. En ambos casos se atacó a quien despertó a todos de esa ensoñación, en lugar de a las personas que se la hicieron creer. 


Eso ocurrió en 2006, en pleno debate del Estatut, una época pésimamente gestionada por la política española que ha provocado el estado de ánimo actual en Cataluña. Hoy en día vivimos una situación análoga, en la que es notorio y poco casual que aparezcan este tipo de informaciones, en plena efervescencia del independentismo catalán, que algunos, muy ofendidos y usando lenguaje de guerra, describen como el "desafío secesionista". Y con una clara estrategia prebélica, se ha encendido el ventilador para que aparezcan este tipo de informaciones, a menos de una semana de la celebérrima reunión entre los Presidentes Rajoy y Mas. No es necesario ser un conspiranoico para darse cuenta de que las casualidades no existen, y menos cuando hablamos de política estatal. 

dimarts, 11 de setembre del 2012

Independentismo racional

En un día como hoy, la Diada Nacional de Catalunya, son muchas las interpretaciones que se pueden hacer del sentir de la ciudadanía catalana en los últimos meses y años. Pero creo que lo más significativo sin duda es el cambio de perfil del independentista en Cataluña. De un aguerrido y pasional separatista movido por una necesidad del corazón, hemos pasado a una madre de familia que entiende y comprende que la relación con España es negativa social y económicamente y que, por tanto, debe terminarse cuanto antes. Es decir, de un sentimiento irracional y pasional, hemos pasado a un razonamiento complejo, argumentado y estructurado en la necesidad de una vida más satisfactoria. Ese paso de la irracionalidad a la racionalidad es fundamental para entender el estado de ánimo catalán, en el que el independentismo ha ganado cientos de miles de adeptos en los últimos años. 

No se trata de nombres (Carod Rovira, Mas, Pujol o Maragall), ni de pasiones desenfrenadas por una bandera, se trata de razonamientos económicos claros, en los que Catalunya en 2011 fue la Comunidad Autónoma con mayor PIB Nominal (200.000 millones de euros), pero que tras el reparto de impuestos se queda en la cuarta posición per cápita (27.430 €/habitante). Caso opuesto es el del País Vasco, que con 66.575 millones de euros es la 5º CC.AA. en el PIB Nominal, pero la primera en el PIB per cápita, con 31.288 euros por habitante (cómo puede verse claramente en este gráfico del blog "Crear mi empresa"). Por esta razón, desde CiU se ha pedido (sabiendo que no lo concederían) un Pacto Fiscal similar al del País Vasco, que va a ser negado por el Gobierno de Rajoy porque no cree en él y quiere que las cosas continúen como están y porque de hacerlo o incluso sentarse a negociarlo, provocaría las iras del ala más dura de la derecha y la izquierda nacional anticatalana. Porque sí amigos, también hay catalanófobos en la izquierda. Y muchos.

Pero como decía, la racionalidad del independentismo, el hartazgo del habitual maltrato a Catalunya en las formas y en el fondo por parte del resto del país, el desprecio que se siente por su cultura, su lengua y su identidad, sumado al tema económico, han llevado a muchos catalanes de a pie, quienes no habían considerado nunca su independentismo, a creer en él firmemente. El llamado "Català Emprenyat" ('el catalán cabreado' con su situación actual) ha evolucionado en el "Català Convençut" ('el catalán convencido' racionalmente de que la independencia es la única forma de una supervivencia digna), ya que no se trata sólo de banderas, himnos y proclamas, sino que se trata de pura necesidad social y económica para un territorio que lleva reclamando durante años una mejora de sus condiciones nacionales. Una reclamación que ha sido exigida no por un grupo de separatistas tarados, sino por algunos de los más altos estamentos económicos de país como la patronal catalana o el Cercle d'Economía


Una mejora (no un hecho diferencial, ni la independencia, sino una simple mejora) que ha sido año tras año  negada y contestada con declaraciones y salidas de tono como la del Coronel Alamán y frases como la del Presidente extremeño, José Antonio Monago: "Mientras Cataluña pide, Extremadura paga" (frase que por cierto tampoco es invención suya, sino de Núñez Feijoo, utilizada hace unas semanas durante la campaña electoral gallega). Ya nos comentará con detalle, por cierto, el Sr. Monago, como piensa compensar todo el IVA de toda su comunidad con un PIB de 17.000 millones de euros, el 2º más bajo de todas las Comunidades Autónomas. 


España va a tener que empezar a pensar seriamente en cómo tratar, no el mal-llamado "problema catalán", sino las reivindicaciones de la región que más ingresos representa para su PIB. No me parece que ignorar un malestar colectivo en una parte del territorio sea la mejor forma para sanar la relación entre ambos. Aunque me temo que "la buena relación entre ambos" jamás ha sido una prioridad para buena parte de la sociedad española.