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dilluns, 19 de novembre del 2012

El futuro del PSOE

Los amigos de SPQ Asesores me pidieron un artículo para hablar sobre el estado actual del PSOE y por donde pasa su futuro. Aquí os lo dejo: 

¿Por donde pasa el futuro del Partido Socialista? Para responder rápidamente a la pregunta, ahí va mi respuesta: “el futuro está en sus manos”. El PSOE, como todos los partidos y como alguna gente afortunada, dictará su futuro con las decisiones que tome en los próximos meses. Pero tiene básicamente dos caminos a elegir, refundación o PASOKización. El primero exige un camino arduo, pero que puede llegar a buen puerto. El segundo no exige nada, más que seguir el camino que lleva meses recorriendo ya.

Dicho esto, concretemos y analicemos: ¿Por qué la gente ha dejado de confiar en el PSOE? Desde mayo de 2010, el partido perdió el rumbo cuando Zapatero claudicó ante los mercados, aplicado los recortes impuestos por Europa. Fue el principio del fin, pero no el principal culpable. Traicionar a sus propios principios, cambiar la Constitución e indultar a un banquero una semana antes de irse fueron errores graves, pero no fueron los primeros. El Partido Socialista lleva años comprando el mensaje del PP, en especial el que afirmaba que Zapatero era un activo tóxico para España y el PSOE y debía eliminarse. Se lo creyeron tanto que, aún con Zapatero como Presidente del Gobierno, decidieron sustituirle y coronar a Rubalcaba como sucesor. ¿Se imaginan a alguien del PP intentando cargarse a su todavía Presidente, antes de unas Elecciones Generales? ¿No verdad? Yo tampoco, y por algo será.

Pero no sólo eso, sino que la coronación de Rubalcaba distó mucho de ser ejemplar. Se anularon las primarias, se dejó clara la escasa calidad democrática interna del partido y se decidió cambiar una cabeza por otra, para que todo siguiera igual que estaba. Otro error capital. Y ello sumado a la promesa de un Congreso Político que no ha llegado ni llegará jamás y a una galopante falta de autocrítica y renovación, han llevado al partido a una situación difícilmente manejable. Una situación en la que se han metido ellos solitos. No la crisis, ni el PP, ni UPyD, ni el 15M, ni los bancos. Ellos solitos se han metido en un charco en el que esperan pasar un máximo de 8 años, igual que hiciera Rajoy, esperando que el PP se desintegre solo.

Sería esa una gran estrategia si no fuera porque el votante del PSOE no es como el del PP. El del PP no es tan exigente ni idealista como el socialista. Al votante pepero no le importa cómo llegues al poder, mientras llegues. Por contra el votante de izquierda es mucho más exigente. Primero, porque quiere un partido del que se pueda sentir orgulloso de sus propuestas, de su líder y del rumbo que toma (todo a la vez). Y lo quiere porque es un votante más idealista que práctico. Y en segundo lugar porque tiene alternativas, si siente que su partido ha fallado. Eso no ocurre con el votante de derechas, que sabe que el PP es su única opción viable para llegar a la Moncloa.

Rubalcaba, ante el color tradicional del Partido Popular, el azul. 
Así que si Rubalcaba (o su sucesor) esperan llegar a la Moncloa tumbados a la bartola, como hizo Rajoy, más vale que se compren una hamaca bien cómoda, porque se van a pasar en ella 8 o 12 años. Entonces ¿cual es la alternativa? En mi opinión, la hoja de ruta a tomar debería ser, en primer lugar, un Congreso Político, para trazar un rumbo a seguir, para renovar ideas, para alejarse del concepto “PPSOE” que tanto ha calado en la sociedad y para acercarse a la izquierda, no al centro. Porque tu votante real es el de izquierdas y porque el votante de centro viene solito, cuando ve a un partido sólido y coherente consigo mismo, no cuando abandona a su votante originario para “hacerse el centrista” por un puñado de votos. En segundo lugar, renovar a la cúpula dirigente del partido, acorde con el nuevo rumbo tomado. Y en tercer lugar, buscar un candidato mínimamente ilusionante para el votante desencantado del PSOE. No va a ser una tarea fácil, ni agradable, pero en menos de un año puede estar resuelta y puede marcar la próxima década, no sólo los próximos meses. La opción de renovar las estructuras internas del PSOE por completo (que sería altamente necesario) ya ni lo planteo, porque lo doy por imposible.

Cual de los dos caminos va a tomar me lo puedo imaginar (posiblemente un término medio, que no les librará de la Pasokización, porque el votante se va a dar cuenta de que el cambio es sólo un puro maquillaje), pero yo que soy más idealista que práctico, aún espero que en el Partido Socialista (décadas hace que dejó de ser Obrero) Español alguien se dé cuenta que Grecia, ahora mismo, no está tan lejos de España.

dilluns, 22 d’octubre del 2012

Socialismo hundido

No se asusten, no soy un columnista de La Razón o de ABC. Soy un simple periodista de izquierdas, crítico y habitual votante socialista, que ve que el partido que ha apoyado con su voto en todas las elecciones que ha participado se dirige en el más profundo de los abismos. Bien lo han reflejado las últimas elecciones gallegas y vascas

Desde antes de Zapatero, el socialismo español ha sido como un avión sin piloto, sin motores que funcionen  demasiado bien y sin tripulación adecuada para intentar salvar al pasaje. Visto con perspectiva, puede decirse que Zapatero fue un paréntesis en la caída en picado de un partido político que perdió el norte hace ya dos décadas. Hijo del sistema de partidos oligárquicos que España posee, el PSOE se ha estructurado como un cortijo en el que cualquier crítica interna es neutralizada por apoyos incondicionales al aparato y cualquier abismo de autocrítica es atajado a tiempo por los fontaneros del cortoplacismo. Una gente maravillosa para sacarte de un marrón, estos fontaneros, pero acostumbrados a la oscuridad de las catacumbas de la vida política, tienen una nula visión de futuro. 

Pero creo que estaría extraordinariamente equivocado si dijera que este partido necesita una renovación interna, un lavado de cara y un nuevo líder para salir adelante. No amigos, con eso no hay ni para empezar. La gente seguirá desconfiando de un partido que sabe maquillarse mejor, pero que no ataja los problemas de raíz, que se apoltrona, que colabora con el PP en cuando tiene oportunidad y que traiciona a sus líderes cuando aún son candidatos o Presidentes del Gobierno. Un lavado de cara quizá ilusione a los propios, pero no es a los propios a quienes tiene que convencer, sino a una ciudadanía que ya no se traga la enésima renovación del partido socialista. 

¿Es Patxi López el futuro del PSOE?
Comentan que Rubalcaba lo dejará tras las elecciones catalanas, con el PSC más hundido que nunca a causa de no apoyar el independentismo y que dará paso a Patxi López, aunque esto, vistos los resultados de las elecciones vascas, parece un camino que acaba de complicarse ligeramente, dados los pésimos resultados obtenidos. Cierto que este político vasco tiene un buen background detrás y, si se recupera del descalabro electoral de perder nueve escaños en el parlamento vasco, puede tener un prometedor futuro. Pero estamos hablando de un partido que lleva cuatro elecciones consecutivas perdiendo votos y escaños y todavía nadie parece darse cuenta de que hay que hacer algo para remontar. Los parches ya no sirven, porque el problema no es el capitán, ni el timonel, ni los fontaneros, ni siquiera el motor. El problema es el barco. El problema es que el partido socialista necesita una crisis cartesiana de tal calibre que, al reconstruirlo, como decía Guerra, al resultante "no lo reconozca ni la madre que lo parió". Pero llegamos tarde, porque la refundación y la asunción de un nuevo camino ideológico es un paso que debió tomarse hace ya tiempo, en lugar de las abortadas primarias entre Chacón y Rubalcaba.

Pero no pienso atribuirme mérito alguno con estas afirmaciones porque, por poner sólo un ejemplo, Carlos Carnicero lleva años haciéndolas en un mismo sentido en la radio y en su blog. Hoy habla de ello también Iñaki Gabilondo en su videoblog. Tampoco voy a ser el primero ni el último en decir al Partido Socialista que hace décadas que no es Obrero, las propias bases del partido se llevan quejando años de la deriva del partido, como quedó reflejado en el 38º Congreso Socialista. Lo malo es que, a diferencia de los bancos, a los partidos políticos no les rescata nadie. Ni Felipe, ni José Luis, ni Patxi, ni nadie. Son los propios miembros del partido quienes tienen que ser conscientes de que el cambio está en sus manos. 

dijous, 12 de gener del 2012

El espontáneo

Hoy me han alegrado el día, creía que esto iba a ser un diálogo-monólogo entre Chacón y Rubalcaba (es decir, ir de Guatemala a Guatepeor) y nos hemos encontrado que en el PSOE se va a presentar a Secretario General un candidato sorpresa, Antonio Quero (como ha informado EuropaPress). Según explican, forma parte de la plataforma Bases en Red pero no va a ser un representante oficial de esta, ya que se anunció en su día que no iban a presentar ningún candidato. Por lo tanto, parece lógico pensar que simplemente Quero está de acuerdo con sus ideas o, para los malpensados, quiere utilizar el nombre de las Bases en vano. De hecho, desde la cuenta de Twitter ReiniciandoSOE, se ha comentado lo siguiente.


Este escepticismo viene, como comenta Martu Garrote en su blog, de la utilización que presuntamente este candidato hace del concepto de las bases. Siendo o no eso cierto, no veo nada mal que haya otro candidato a la secretaría general del PSOE. De hecho, Luis Angel Hierro ya lo ha intentado infructuosamente.


Y es que conseguir los avales necesarios no es cosa fácil, necesita un 20 por ciento de los casi 1.000 delegados territoriales aunque, como cuentan en Europa Press, si logra 24 firmas de miembros del Comité Federal podrá defender las ideas de Bases en Red en el Congreso (a pesar que a la propia plataforma no le guste que alguien utilice sus ideas para fines personales). Le he preguntado esta tarde a AlbertoSotillos, uno de los miembros de Bases en Red, por Antonio Quero y me ha respondido de forma muy clara: “Respeto su decisión y es probable que logre ser candidato. No comparto que se la forma de ‘representar’ a las bases, es un error. Deben ser los militantes los que se representen a ellos mismos, siendo activos en sus agrupaciones y cambiando la forma de hacer política desde lo más local. Que su labor sea un ejemplo del cambio que queremos. Cada militante es importante”.

No sé si Antonio Quero conseguirá o no su objetivo pero en todo caso, si lo consigue, puede poner una nota de color a las dos candidaturas presentadas, una más ilusionante que otra, pero ninguna de las dos convincentes en absoluto. Eso sí, parece claro que se ha otorgado un papel, el de "representante de las bases", que se podría haber ahorrado. Por el momento es preferible esperar un poco más y conocer a su equipo de colaboradores y sus proyectos para analizar más en profundidad al personajes. 

dimecres, 14 de desembre del 2011

La corrupción ya no es lo que era

Los tiempos cambian. Uno pensaba hace años que un político no se presentaría a las elecciones si tenía en el sayo uno o varios casos de corrupción. O que, en caso de ser un caradura, su partido no le dejaría presentarse. Pero Ah, Amigos! Qué tiempos aquellos! Ahora la política es otra cosa, eso de dimitir ya no se lleva, está feo, hace quedar mal a tu partido y a tu líder. No, si eres un político corrupto posiblemente ni te condenen, posiblemente, te asciendan a secretario general o ministro. Es posible que te pidan que te presentes a las elecciones y, un mes después de ganarlas con mayoría absoluta, tengas que dimitir porque comienza el juicio. Porque esta es otra, “los tuyos” siempre te votan, seas un ladronzuelo o (una rara avis) el político honesto. Esta corrupción no es la que era. Cuando estalló hace unos años el caso Gürtel, muchos pensaban que iba a afectar al PP de forma decisiva. El PSOE no estaba tocado pero no hundido y el PP protestaba contra las filtraciones que dejaban a sus congéneres “traviesos” a la altura del betún. Algunos ilusos creímos incluso que les afectaría electoralmente. Inocentes... 

Ver a Camps y Costa en el banquillo puede suponer para algunos socialistas un consuelo frente a la estrepitosa derrota en las pasadas elecciones, pero la realidad es que no va a tener absolutamente ninguna consecuencia política de ningún tipo, si obviamos los propios integrantes de la trama de corrupción. Soy muy pesimista cuando hablamos de la asunción de responsabilidades de los políticos de nuestro país, nos han dado una incontable cantidad de ejemplos sobre ello, por desgracia. Sólo hay que ver a la cúpula del partido socialista, incapaz de reconocer sus errores tras la derrota más contundente en unas elecciones generales. Hay quienes, des de las bases, promueven y se organizan para conseguir un cambio en el partido (@albertosotillos, @basesenred, @ReiniciandoSoc y muchos otros), pero ciertamente lo tienen complicado si no consiguen mover a las familias más dinosáuricas e inmovilistas dentro del partido. Hay muchas cosas que deberían cambiar y que, por desgracia, va a costar mucho cambiar. 

Para darle un toque de optimismo a este post, me alegra muchísimo que la revista Time haya querido dedicar su portada de “El hombre del año” a los indignados de todo el mundo, ya sea quienes lo comenzaron todo, aquellos miles de protestantes de la primavera árabe, como los griegos, como el 15M, Occupy Wall Street o incluso los últimos, los rusos hartos de los pucherazos de Putin. Me sabe mal que en la portada no se mencione explícitamente al 15M, pero me alegra que el hombre del año sean todos aquellos que nos levantamos contra las injusticias del país donde vive, ya sea de una forma o de otra. Contra todo lo dicho sobre los políticos anteriormente, hay que levantarse del cómodo sofá en el que nos hemos apoltronado en los últimos años y gritar por lo que nuestros políticos ya hace décadas que no defienden, nuestros derechos.

La indignación, portada de la revista Time.

dilluns, 28 de novembre del 2011

Viejas tradiciones y nuevas corrientes

Esta misma semana, Bea Ochera comentaba en su blog que Zapatero “por lo que le quedaba en el convento”, ya poco le importaba indultar a un banquero que no aprobar la Ley Sinde. Pero viendo esta información de Carlos Herranz en El Confidencial, uno acaba por entender muchas cosas. No nos resulta novedoso que los partidos políticos negocien con los bancos para aligerar sus deudas con estas entidades, pero que se indulte a un banquero condenado por mala praxis a cambio de una refinanciación del partido y de una hipoteca para el propio Zapatero, me parece simplemente repugnante. El trapicheo de favores entre políticos y baqueros ha existido siempre, pero hacerlo de forma tan descarada, a pocas semanas de un nuevo gobierno, me parece que deja en bragas a quien comete este acto, un gobierno teóricamente (aunque hace años que no lo es) de izquierdas.


¿Secretitos entre Botín y Zapatero? Feo...
Por otra parte, me conforta ver que siguen algunas viejas las tradiciones de la política española, como la de defenestrar la gestión y la figura de los presidentes anteriores. Los casos son innumerables, perpetrados por políticos de todos los colores y olores, porque los que llegan no quieren cargar con mochilas olvidadas o porque el arte de atacar a quien no se puede defender es sin duda uno de nuestros deportes favoritos. Qué pena. No quiero soltar el viejo mantra de “esto en EE.UU. no pasa” porque los políticos estadounidenses, a pesar de tener bastante más dignidad que algunos de nuestros representantes, ha empeorado con el paso de los años. Es cierto que somos fans de series como El Ala Oeste de la Casa Blanca, en la que se apostaba claramente por una política digna, honesta, no necesariamente transparente, pero con altura de miras, pero no olvidemos que, a pesar de ser muy buena, era una serie de ficción. Muy buena, repito, pero solamente una serie de Tv.

En todo caso, la pequeñez moral de nuestros políticos, por mucho que a estas alturas no nos sorprenda, es una lacra que arrastramos desde hace ya demasiado tiempo. Es necesario regenerar la política, infiltrándose en los partidos, buscando gente honesta y promocionándola. Hay que construir un lobby indignado que, por medios legales, consiga encarar el futuro de los partidos hacia un horizonte mejor, porque está claro que ellos mismos son incapaces de hacer este ejercicio. Sino, sólo hay que ver la nula crítica interna que se está produciendo en la cúpula del PSOE, por mucho que tertulianos, opinólogos y periodistas afines se cansen de decirles que se están equivocando. De hecho, en el propio partido crece una corriente interna que espera conseguir algo bueno del Congreso Ordinario (que debiera de ser extraordinario), y que se están organizando mediante el hashtag #bases38. Veremos qué ocurre. Hoy mismo José Antonio Griñán afirmaba en la Cadena SER que “hay líderes de 35 a 50 años que podrían dar el paso que dio Zapatero”. Las bases socialistas lo agradecerían. Rubalcaba y la vieja guardia... lo dudo bastante.