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dijous, 5 d’abril del 2018

CDR y otros mitos

Ayer por la mañana escuché a Pedro @sanchezcastejon hablar de los CDR, de Cataluña, de "la TV3", demostrando que no ha estado nunca en uno, que hace semanas que no pisa CAT y que no ha visto TV3 en su vida. Vamos, lo habitual en un político de este triste país.
Con ello, no sólo demuestra ser una simple muleta del Cs y PP, sino que ha comprado al 100% su discurso, como lleva décadas haciendo su partido. El PE se mantiene copiando a la derecha, lo cual explica pq nadie les considera ni Socialistas ni Obreros.
Es un viejo problema del PSOE. Hace décadas (desde antes de ZP) que no tiene ni discurso ni mensaje propios, más allá de criticar al PP (y ahora tb a Cs). Básicamente se han dedicado a hacer oposición a la derecha, comprándole día a día su discurso, convirtiéndose lentamente en ellos (o peor aún, en sus lacayos) sin saberlo. Y tristemente es una constante en la socialdemocracia europea.
En concreto en el PSOE han mantenido a sus mediocres cerca, expulsando a gente valiosa, transformandose de un supuesto partido de izquierdas en un conjunto de zánganos o drones que siguen al dedillo las órdenes de la reina, la cúpula, a quien internamente han llamado siempre "el aparato".
Y a pesar de las dos tendencias del PSOE actual, susanistas y pedristas, no dejan de ser una misma casa plagada de mediocridad, enchufismo, señalados a dedazo limpio y alérgicos a las primarias. La esperanza blanca, vamos.
Hace años pronostiqué en un post de mi blog una PASOKización del PSOE. No han acabado tan mal por seguir al dedillo la doctrina del PP y Cs sobre Cataluña. Lo cual dice mucho lo que es actualmente el partido y sus votantes. De la "España plurinacional" no se acuerda ni quien la promocionó hace unos años.

dimarts, 25 d’octubre del 2016

El "Puto 15-M"

En el mes de noviembre de 2011 nos juntamos un grupo de amigos entre los que se encontraba un militante socialista de base, sin cargo alguno ni obligaciones curriculares serias con su partido. Los temas de conversación zigzaguearon un poco al principio pero terminaron en un mismo lugar, la política. Como recordaréis. 2011 fue un año convulso en nuestro país, con las elecciones municipales, con el tsunami social que supuso la llegada del movimiento 15-M y el fin de la era Zapatero. Mi buen amigo, el militante de base, comentaba siempre la actualidad con un latiguillo final lacónico pero incansable: "Puto 15-M". Ese era, para él, el gran análisis de las causas de un nuevo descalabramiento de su partido. No eran ni el PP, ni la incompetencia de sus líderes, ni la ausencia de rumbo político, ni la pésima gestión que hizo el Gobierno socialista de la llegada de crisis económica. 

Ese "Puto 15-M" demostraba, y sigue haciendo, la enésima ausencia de voluntad de demostrar un ápice de autocrítica en el discurso de un partido político que se ha desvirtuado a sí mismo a conciencia. Las crisis internas de este partido, que no han sido pocas, han transformado un ciborg ideológico en un monstruo de Frankenstein descabezado (de momento) y cuya única bandera hoy en día es la de la abstención. Lo cierto es que los muchos parches que se ha aplicado al individuo PSOE han acabado por generar este ser deforme e irreconocible que conocemos hoy en día. Y en realidad, la última cabeza que lo dirigió prefirió destacar el último símbolo que queda en su nombre, el Español, sin un mínimo atisbo de interesarse por el Socialista o el Obrero de sus propias siglas. 

Este Partido Español de Pedro Sánchez, ayer "el guapo", hoy ya sí, "el breve", ha terminado como muchos pronosticaron, en eutanasia prematura. Siendo un político mediocre, sin carisma ni fuerza real en su propio partido, tuvo siempre la cruz sobre su cabeza y la sombra transilvánica de quien le nombró con sus avales (no la militancia, sino la delegación andaluza de su partido, quien de facto consiguió su nominación como Secretario General). El negarse a ser un simple títere susanista pudo servirle para resistir cual guerrero espartano a durante dos largos años, pero demostró de facto su enorme debilidad. 

El "no es no" a Rajoy en la investidura fue una granada en las manos de un ente bruto y patoso, que no dudó de tirar de la anilla con su mano derecha para descabezarse a sí mismo. "Nos han dejado al partido en la UCI, Ricard", me comentaba amargamente no hace mucho mi buen amigo el militante de base. Fue una imagen muy certera. Al partido le estalla su propia crisis interna en la cara y se manda a sí mismo al hospital, tras quizá el más vergonzante, chusco y mal preparado de los golpes de Estado. Jamás este partido cambió de líder de forma tan torpe. Y jamás en el Partido Popular se adivinaron sonrisas contenidas tan visibles ante los acontecimientos de "otros partidos". 

Aún así, no penséis que mi amigo ha cambiado su latiguillo. Mi desbocada imaginación me sigue mandando imágenes de la UCI, de la camilla de ese monstruo deforme, con el cuerpo vendado casi al 100%, y soltando un hilillo de voz que susurra a los pocos que aún quieren escucharle: "Puto 15-M". 

dimarts, 29 de desembre del 2015

Reflexiones navideñas sobre Cataluña y España

La política tiene giros inesperados y en ocasiones, caprichosos. Quien nos lo iba a decir que hallaríamos tantos paralelismos entre la política catalana y estatal, siendo al final casi un calco la una de la otra. Dos escenarios de difícil investidura, dos situaciones de difícil solución y mucho papel de periódico por vender en las próximas semanas. Mientras en mi tierra natal vemos un sorprendente empate en la asamblea de la CUP (había un 1,44% por ciento de posibilidades de que se produjera), en el Congreso de los Diputados vemos como el Neobipartidismo hace casi imposible la elección de un Gobierno estable. En realidad este hecho, la mal-llamada ingobernabilidad, no debe ser tan aterrador como algunos lo pintan. En Bélgica se pasaron casi un año sin gobierno y la gente allí, encantada. Mi buen amigo Pep Solano, que ha vivido en Bruselas por varios años, me contaba la tranquilidad con la que la gente vivía a pesar de no tener un ejecutivo formado, lo que quita algo de trascendencia (que nunca viene mal) a todo este circo político que a algunos tanto nos apasiona. 

Pedro Sánchez, sec. gral. del PSOE (foto de El Mundo).
Belgas aparte y volviendo a la península, el escenario político actual es histórico en varios sentidos. En España el PSOE vive, de nuevo, jornadas históricas que pueden llevarlo a ejercer el deporte favorito de este partido, la autodestrucción. Sin ser un líder carismático, ni prestigioso, ni talentoso ni poco más que tener una apariencia atractiva, Pedro Sánchez puede verse envuelto en una noche de los cristales rotos que cambie su etiqueta de "Pedro el Guapo"  a otra más lúgubre, "Pedro el Breve". La baronesa andaluza, Susana Díaz, arrendadora de los apoyos que Sánchez consiguió en la carrera hacia la secretaría general, podría decidir cortar la cabeza al susodicho si decide pactar con Podemos. Las luchas internas son encarnizadas en la casa socialista y más después de los mediocres resultados obtenidos el 20-D. Mucho deberá demostrar Sánchez para sobrevivir a tal envite y ganaría algo de respeto interno y externo si lo consigue. 

Al igual que como le pasa a Rafa Benítez, entrenador de la casa merengue, su cabeza pende de un hilo: en el caso de Sánchez, la próxima investidura. Haga lo que haga, podría acabar como el ínclito que Ned Stark, ya que si se abstiene en la segunda votación permitiría un gobierno de Rajoy, lo que sería un lastre electoral demasiado grande para un débil PSOE. De no abstenerse, será tildado como poco de traidor por los patrocinadores del bipartidismo. De aceptar un gobierno de concentración con el PP "a la alemana", incumpliría lo que ha repetido muchas veces en campaña y muchos podrían constatar el mantra que se ha ido confirmando día a día desde el 15M, que en el fondo ambos partidos son lo mismo. Aunque al Ibex 35 y a Felipe González les parezca una excelente idea, ello conllevaría la definitiva desaparición del PSOE. Y en el cuarto escenario, unas nuevas elecciones, el panorama tampoco sería muy halagüeño para los socialistas, ya que la tendencia es que los emergentes sigan subiendo, a pesar del pinchazo inicial de Ciudadanos. Sea como fuere, la tendencia de los de Pablo Iglesas sí continuaría adelante tras unas nuevas elecciones y podría llegar a conseguir un sorpasso, visto el desastre interno que, una vez más, está viviendo el PSOE, y más aún si la baronesa Díaz da un paso adelante. No se trata de que la presidenta andaluza sea mala candidata, tenga poco carisma o no tenga dominado a su partido, se trata de que más allá del voto interno, los inquietos votantes socialistas podrían ver en el nuevo degüello de su líder (por muy débil que este sea), una nueva demostración de que su partido no sabe hacia donde va.

Pablo Iglesias y Rajoy, durante su conversación
sobre la investudura (foto ABC).
Legislatura efímera y más
El hecho que se hable mucho más de Pedro Sánchez que de Rajoy tras el 20-D ya es muy indicativo de las escasas posibilidades que el aún presidente pueda ser reelegido. Por mucho que Rajoy se empeñe, en decir que España necesita un "Gobierno de amplio apoyo mayoritario", lo cierto es que tiene escasas o nulas posibilidades de conseguirlo. Dado que el PP se ha pasado las tres últimas legislaturas (como poco) ninguneando, demonizando, insultando o amenazando a los partidos de la oposición (no nos olvidemos de varias frases intimidatorias del ministro Montoro) lo lógico es que estos no estén dispuestos a pactar con Rajoy cuando más lo necesita. Quien siembra vientos recoge tempestades y en el PP lo van a comprobar, por mucho que crean estar en una democracia presidencialista. Lo más probable es que, aunque Rajoy o Sánchez consiguiesen ser investidos, lo serían a un alto precio y con una incertidumbre y soledad tales que cualquier moción de censura o incluso de confianza podría echarles a la calle. El río revuelto lo aprovecharán los partidos nuevos, que a pesar de no conseguir los resultados esperados por encuestas y sondeos, han hecho una entrada más que correcta para partidos de nuevo cuño parlamentario. O por lo menos, la que hubiesen soñado en IU o UPyD.

Son de destacar también los misteriosos movimientos que han ido uniendo a partidos tan dispares como Podemos y el PP. Los elogios de Rajoy preelectorales a la formación de Pablo Iglesias han dado mucho jugo en confidenciales y espacios conspiranoicos sobre un posible pacto secreto para acabar con la casa socialista y minimizar el ascenso del "efecto Ciudadanos" auspiciado por el Ibex. Si a ello sumamos que los dos líderes fueron los que más tiempo estuvieron reunidos en las conversaciones por la investidura y que Iglesias apenas criticó a Rajoy en la rueda de prensa posterior, el menú de conspiranoia política está servido.  

Escenarios pintorescos a la catalana
La asamblea de la CUP, que acabó en un sorprendente 
empate a 1515 (Foto "20 minutos").
En Catalunya, hemos visto un nuevo retraso del futuro nacional, con el surrealista empate entre los delegados de la CUP en la votación que debía decidir si investir o no a Artur Mas como President. Sea como fuere, el resultado de esa votación tampoco debería haberse llevado a cabo por unos pocos votos. A pesar de que como persona cercana al 15m me fascine que el futuro (no de un país, sino de dos) se decida en una asamblea, investir al President de la Generalitat es un acto con la suficiente importancia como para que lo puedan decidir sólo 3.500 personas. Dicho esto, lo cierto es que los votantes de este partido anarquista entregaron sus votos bajo la prerrogativa de que no se iba a investir al líder convergent y ese apoyo electoral debería ser suficiente como para que se decidiera el partido en este sentido. 

Ello, siendo coherente con el discurso de la CUP, sería un tropiezo para el proceso independentista que también defiende este partido, dado el empeño de Junts pel Sí de no cambiar de candidato. La jugada estratética inteligente probablemente debería ser convocar nuevas elecciones (a pesar del riesgo de no conseguir por segunda vez un mayoría absoluta independentista). Y si en ERC estuviesen un poco avispados, deberían ir por separado, dado el lastre que supone actualmente tanto las marcas de Convergència, de Artur Mas o incluso la recién inaugurada Democràcia i Llibertat. Ello les podría dar la victoria electoral y la posibilidad de formar Gobierno con la CUP, si consiguen quitar el electorado de los de Mas. Pero eso es mucho suponer de ERC, de los convergents y de la CUP. El futuro en unas posibles elecciones catalanas en marzo es todavía incierto porque tres meses en política son una pequeña eternidad y Artur Mas ha demostrado ser un superviviente, le pese a quien le pese.

El caricaturista Ferreres, de El Periódico, ha analizado
brillantemente el empate de la CUP con esta viñeta.

diumenge, 10 de maig del 2015

Aprender a pactar

¿Sabemos qué es la democracia? Porque más allá de enarbolar Constituciones o banderitas de uno u otro color, más allá de condenar bandas terroristas españolas o extranjeras, la cultura democrática se demuestra defendiendo y entendiendo qué significa la democracia, con todas sus consecuencias. El respeto a la libertad de expresión, de prensa, de manifestación y el fomento de la igualdad ante la ley o en la educación se han visto claramente disminuidos en los últimos cinco o seis años. Hemos sufrido una gran pérdida de calidad democrática y las distintas leyes Mordaza, las tasas universitarias, las tasas judiciales o el gran crecimiento del índice de desigualdad en España son claros ejemplos de ello. 

Pero cuando hablamos estrictamente de política vemos cómo los políticos españoles son poco amigos (o más bien enemigos acérrimos) de los pactos. La cultura democrática de este país tiene un gran déficit en este sentido. A la falta de mayorías, de mayorías absolutas o de claro bipartidismo se le llama despectivamente "ingobernabilidad". Eso es consecuencia de un sistema electoral que potencia los caciquismos, que da un poder absoluto a quien vence con mayoría, y que potencia los partidos por encima de los ciudadanos, porque entiende que es preferible la estabilidad política a la representación real de los votantes. 

Fotografía de Esther Lobato para "El Mundo".
El caso más claro es el reciente fracaso de Susana Díaz en conseguir ser investida como presidenta de Andalucía. Por lo vísto, Díaz no se quiere dar cuenta de que el paradigma político ha cambiado y que lo que funcionaba en el s. XX no sirve ya ahora. Los nuevos partidos, a pesar de la dificultad de conseguir escaños, son suficientemente fuertes como para poner contra las cuerdas a cualquier partido con intenciones de gobierno. "Esto comienza a ser surrealista" afirmaba Díaz al fracasar su segundo intento de investidura, en un claro ejemplo de una política que no ha comprendido que no tiene cartas suficientes para imponer sus condiciones, que no ha querido ceder a quienes pueden hacerla presidenta. Podemos y Ciudadanos controlan el destino de los andaluces, pero no por poner sus condiciones, no por "hacer chantajes" como dijo Manuel Chávez, sino porque Susana Díaz no ha comprendido que con las migajas ya no se contenta ningún partido de nuevo cuño, como ocurría antes. La incomprensión la puede llevar a la oposición, paradójicamente, o por lo menos, a unas nuevas elecciones. 

En un mismo sentido, el tuitero Miguel García afirmaba "El "NO" del resto de Fuerzas al Gobierno de @_susanadiaz sin dar propuesta alternativa, es el "NO" a los Andaluces". Otro error de concepto. Muchos andaluces pueden haber votado al PSOE, pero el resto decide que si no se llevan a cabo determinados cambios, no la van a apoyar como presidenta. De la misma forma que cuando Rajoy se refiere a sus 11 millones de votantes que le dieron la mayoría absoluta, parece no querer recordar que los 29 millones restantes también sufren las consecuencias de sus decisiones y leyes aprobadas a golpe de decreto. De nuevo, el paradigma ha cambiado y las próximas elecciones del 24M van a ser ejemplo de ello. 

Sólo por el hecho de que en la mayoría de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas no se va a conseguir seguro una mayoría absoluta, ya se ha ganado mucho. El verse forzados a entenderse, el estar obligados a pactar para formar gobierno, generará unas dinámicas distintas a nivel municipal y autonómico, que romperán con la forma actual de hacer política. El Partido Popular va a perder mucho poder en este país y lo hará a expensas tanto de tener que pactar con Ciudadanos, como por la formación de gobiernos multipartito que sumen una mayoría suficiente para echarles.  

Será un primer paso para valorar quien está más fuerte cara a las elecciones Generales. Habrá que valorar si Podemos va a despertar del letargo que el caso Monedero le ha generado, veremos si Ciudadanos cumplirá las altísimas expectativas que han generado las encuestas, si el Partido Socialista se recupera levemente como todos afirman o si se acaba de hundir completamente o si el Partido Popular es capaz de entender el paradigma político que se les viene encima. Lo cierto es que la mayor característica de la política actual es la impredecibilidad. Los resultados electorales en Reino Unido de esta semana han mostrado que la política no se fabrica sólo desde los medios. De nuevo, el mundo real deja en evidencia y refleja el fracaso de las encuestas. Si esto ocurre en España, si los votantes de izquierda no van a votar, si los de centro optan por lo de siempre, si los indecisos se abstienen, todo continuará exactamente igual que hasta ahora. Pero si la ciudadanía está a la altura, los políticos van a tener que aprender a pactar. Y ese, créanme, será uno de los mayores avances en democracia que habrá experimentado este país.

diumenge, 22 de març del 2015

Ingobernabilidad y Elecciones Andaluzas

En los últimos días escuchamos a muchos analistas políticos usar el término "ingobernabilidad". Se trata de un término que pretende hacer creer al ciudadano que los pactos entre partidos políticos es un lío morrocotudo y que es mejor gobernar en minoría que hacerlo con otros. No sólo eso, sino que ese término da a entender también que el método ideal de gobernar es la mayoría absoluta. Si ponemos como ejemplo Andalucía, vemos que el escenario, según las encuestas va a ser lo que algunos calificarían como "ingobernable", como indica el siguiente gráfico: 


Pero como todos los viejos políticos de este país han olvidado, su deber como representantes públicos es representar a los ciudadanos, satisfacer y cubrir sus necesidades mínimas y, en definitiva, cumplir el mandado de aquellos quienes le dan el poder, los ciudadanos. Por tanto, "ingobernabilidad" no es otra cosa que la obligación de abandonar objetivos partidistas y ponerse de acuerdo con otros partidos. Sí, aquello que a muchos les suena a Mordor, a infamia, a "así no se puede gobernar, es un jaleo", no es más ni menos que subyugarse a la voluntad del pueblo. Y lo es porque el pueblo te ha votado de una forma que te obliga a pactar. La ciudadanía ha afirmado que no quiere que tengas suficiente poder como para ser un rodillo, por lo que voto a varios partidos distintos, les doy poder suficiente para les necesites. 

Hay quien podría afirmar que los políticos españoles son alérgicos al pacto, por su carácter caciquil. Siendo eso parcialmente cierto, no deja de ser sólo un aspecto de la verdad. Lo cierto es que el marco democrático español creado en 1978 predispuso a la clase política a comportarse de ese modo. Un esqueleto democrático como el que tenemos, no sólo fomenta el bipartidismo y la corrupción, sino que premia a aquellos partidos que utilizan la mayoría absoluta de forma indiscriminada, convirtiéndose el país en un cortijo de los intereses de ese partido durante cuatro años sin forma alguna de contrarrestarlo, ya que el Senado es inoperante y no hay medidas para sacar a un gobierno del poder, teniendo su partido mayoría absoluta en el Congreso. 

En este post hemos hablado muchas veces de ello, además de lo que debería ser este país, lo necesario que es reformarlo desde abajo arriba e iniciar un nuevo proceso constituyente que abandone los viejos vicios bipartidistas para iniciar una senda del pacto obligatorio o, como mínimo, la senda del "obligados a entenderse", ya que de esa forma se premiará la voluntad de la ciudadanía, más que los objetivos privados de un partido político. Quizá la mejor forma de eliminar la posibilidad de mayorías absolutas sería elevar los escaños necesarios para conseguir la mayoría absoluta al 60%, aunque sin duda ayudaría mucho a esta democracia que el Senado no fuera el cementerio de elefantes que es actualmente y tuviera poder para contrarrestar y rechazar las leyes del Congreso de los Diputados. 

Sea como fuere, hay que tener claro que "ingobernabilidad" es un término que deja en evidencia a quien cree en él, porque resalta su caciquismo y su falta de voluntad de pacto. Porque quienes creen que lo más práctico es gobernar cuatro años en un sistema que fomenta la corrupción como ocurre en las mayorías absolutas (ejemplos de ellos tenemos varios y variados, en este país), quizá lo que deberían hacer es dejar de llamarse demócratas y comenzar a asimilar que son partidarios de otros regímenes. 

Elecciones en Andalucía

Gráfico electoral de Andalucía 2015 (Fuente: CademaSer.com).
Vistos los resultados en Andalucía se me ocurren varias reflexiones. La primera y menos importante, aunque indicativa, ha sido el enésimo fallo de previsión de la mayoría de encuestas, sobre todo en lo referente a los partidos minoritarios en el parlamento andaluz. Se infravaloró a Podemos (con 12, cuando ha obtenido 15 y se sobrevaloró a Ciudadanos, que se ha quedado en los 9. 

Analizando los resultados en sí, Susana Díaz consolida su liderazgo quedándose con los mismos escaños que en 2012, que es capaz de anular la pésima marca que su partido representa, teniendo en cuenta los graves casos de corrupción y los muchos imputados que acumula por ellos. El PP se estrella perdiendo 17 escaños gracias a un candidato más insulso que desconocido y a un Rajoy que, igual que le pasó a Zapatero, se está convirtiendo en un lastre para su propio partido y Podemos, a pesar de lo que muchos creen, saca un buen resultado en una plaza muy difícil. Buenos resultados porque si alguien se cree que es fácil sacar 15 escaños en un parlamento donde la fuerza dominante es (teóricamente) de izquierdas, es que no ha repasado los resultados de IU de los últimos 20 años. De hecho, desde 1996 IU no supera los 13, por lo que una formación acabada de crear consiga 15, llamadme loco si queréis, pero me parece unos muy buenos resultados. Si no, preguntadle a UPyD, que se ha quedado fuera o al partido de Maíllo, que se ha quedado sólo en 4. 

Por otro lado Ciudadanos entra también con fuerza suficiente en el parlamento andaluz como para ser partido bisagra, que era precisamente su intención. Como en este partido son inteligentes no entrarán en el gobierno y se limitarán a hacer pactos esporádicos. Aún así, el resultado muestra que Ciudadanos ha sabido quitarle votos a su caladero natural, la derecha harta de la corrupción interna en el PP, aunque aún no con la suficiente fuerza como para anular a Podemos, como es la intención de muchos. De hecho, se demuestra que el partido de Albert Rivera sigue sobrevalorado por los grandes medios de comunicación, que llevan desde la mitad de febrero de 2015 con una intensa campaña a su favor, como decíamos antes, para servir de contrapunto al partido de Pablo Iglesias. 

El Podemos de derechas y optimismo bipartidista

Eso se produce porque, visto el fracaso estrepitoso de la campaña anti-Podemos, que lejos de alejar el voto, lo consolidaba y atraía a más, han decidido crear un candidato nuevo, un Podemos de derechas como sugirió Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell. Ese Podemos de derechas es Ciudadanos (antiguo Ciutadans y actual "Siudatans", según el Gobierno Rajoy) y Albert Rivera, el nuevo Pablo Iglesias. Una estrategia inteligente por parte del poder financiero, más efectiva que demonizar al candidato de la coleta y que además debilita a un PP que, si todo sigue así, va a perder el favor de los poderes fácticos de este país. La mancha de la Gürtel, las tarjetas black y las mil y una corrupciones del partido de Rajoy han manchado demasiado a una marca como para representar al capital, al que por cierto se ha vendido como ningún partido lo había hecho antes, ni el PP de Aznar. 

Para terminar, una reflexión sobre el optimismo de algunos medios bipartidistas. El análisis de la victoria de Susana Díaz no es desacertado en un principio, los resultados en su región son buenos, dado el caso ERE y los muchos implicados en él. Pero una cosa es eso y otra extrapolar esos resultados fuera de una región con un voto muy particular, que vota muy acríticamente al PSOE, como ocurre en Madrid, Galicia y Valencia con el PP, con CiU en Cataluña o con el PNV en Euskadi. Muy al contrario, creo que el PP seguirá cayendo y que el PSOE no va a recuperarse, a pesar de esta victoria. No lo creo porque aunque mañana mismo Susana Díaz se presentase en Ferraz y echase a Pedro Sánchez, eso crearía un cierto rechazo por echar al candidato elegido, es decir, en la casa Socialista deberán decidir ahora entre la bicefalia o la incoherencia de echar al actual líder (por muy guapo y soso que este sea). Y ninguno de esos escenarios es muy halagüeño para el PSOE, sinceramente. 

dilluns, 14 de juliol del 2014

Lo del PASOK será una broma

Y el ganador es... Susana Díaz. Es decir, Pedro Sánchez. Eso significa que los militantes del PSOE han optado por la opción más conservadora, más inmovilista, heredereda de las formas de Rubalcaba (con mínimos cambios) y que tiene dos destinos posibles, la PASOKización o la desaparición. Me explico: el PSOE viene necesitando desde hace mucho tiempo un cambio profundo para recuperar la confianza de su base de votantes de izquierda (a quienes ha perdido hace tiempo), pero sus militantes vuelven a dar la espalda a ese cambio. Siguen optando por la opción más conservadora, más estática y más alejada de una ciudadanía que les pide una renovación interna y externa, más allá de cambios de líderes. El partido (que hace décadas dejó de ser Obrero y bastantes años que ya no es Socialista) necesita reconectar con la sociedad y no lo conseguirá con un Secretario General títere del socialismo andaluz. 

No lo conseguirá con un político que tiene muy buenas dotes comunicativas, es decir, que es comunicacionalmente impecable, que sería un gran candidato para un público norteamericano del siglo XX, pero que cree que en España el paradigma de la Transición sigue vigente y, por tanto, usa un mensaje caduco y poco creíble en el siglo XXI. Los militantes y Pedro Sánchez parecen no haberse dado cuenta que sólo con el votante tradicional de su partido no llegan, que deben volver a seducir a la izquierda, que les ha abandonado para opciones más creíbles. Y digo "creíbles" porque el PSOE ha prometido mucho y ha acabado haciendo siempre lo contrario. Ha ilusionado al principio y luego ha traicionado la confianza depositada en demasiadas ocasiones, en momentos clave y cuando más se le necesitaba. Ejemplos hay muchos, de varios presidentes, en distintas épocas. Y como hemos dicho muchas veces, el concepto de "PPSOE" o el canto de "PSOE y PP, la misma mierda es" se lo han ganado a pulso en las últimas décadas. 

En cuanto a la campaña que hemos vivido, lo cierto es que los tres candidatos han mostrado sus cartas desde el primer momento. Madina y Pedro Sánchez se han diferenciado relativamente poco en las propuestas programarias y Pérez Tapias, el más outsider de los que pasaron el corte, ha dado un toque de color más cercano a la ciudadanía que el de sus competidores, pero tampoco creo que fuese la solución para un PSOE que sigue en caída libre. Uno de los problemas del partido (porque es el partido, no quienes lo lideran) es que ha envejecido junto a sus militantes y no ha sabido atraer a un público joven (la media de sus votantes ronda entre los 46 y los 50 y largos). Sus votantes siguen siendo hijos de una Transición caduca y muchos siguen creyendo en ella a pesar que la sociedad ya va por otros caminos. La jugarreta de Rubalcaba de quedarse para asegurar la abdicación y proclamación reales va a pasar factura al partido, igual que el hecho de que Madina y Sánchez votasen a favor. Eso les quita toda credibilidad en términos de renovación. ¿Quién se creería a un candidato de un partido que, cuando tuvo la oportunidad de aprovechar la ocasión, la descartó para votar cual acólito junto al resto de sus compañeros de partido?

Para terminar, varias reflexiones. Pensando en el futuro cercano, en los próximos días se elegirá la Ejecutiva del PSOE y veremos quienes dirigirán las entrañas del partido. Espero equivocarme pero me extrañaría ver a muchos elementos renovadores en la misma. Posiblemente sí haya perfiles de las otras dos candidaturas, pero habrá que ver qué peso acaban teniendo. Pedro Sánchez y el PSOE andaluz llevarán la voz cantante del partido y eso marcará una senda que les mantendrá en el mismo camino que llevan tomando los últimos cinco años. Como ya he dicho en muchas ocasiones, lo que le pasó al PASOK será una broma comparado con lo que le pasará a este "nuevo" PSOE. Veremos, pero hay que recordar que ha ganado el candidato por quien apostaron el Partido Popular, la patronal y el sector bancario, reflexionemos sobre ello.