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dissabte, 3 de juny del 2017

La herramienta del referéndum

Últimamente se habla mucho del referéndum sobre la independencia de Cataluña, cuyo debate, por cierto, es un tanto absurdo por varias razones. 

En primer lugar, y lo más importante, los referéndums en España son consultivos. Es decir, no vinculantes. Ante tal perspectiva no entiendo sinceramente por qué Rajoy y el Gobierno están tan a la defensiva porque, aunque se debata algo que desde luego no gusta en muchas partes del país, en primer lugar el referéndum se debería ganar. En segundo lugar, si ese referéndum se ganase por parte de los independentistas, no tendría ningún tipo de trascendencia legal, ya que como hemos dicho, es consultivo, es decir, no vinculante. El Gobierno no tiene ninguna obligación en ejecutar lo que la población catalana elija en esa referéndum. Y conociendo a Rajoy, aunque tuviera la obligación tampoco lo haría. Políticamente, en términos legislativos, es un acto estéril. Demostrativo de lo que quiere la sociedad catalana, desde luego, pero en términos de obligatoriedad para el Gobierno, nulo completamente. La postura del Gobierno es, en todo caso, cobarde por no permitir expresarse a una parte del país. Una vez más, las convicciones democráticas de este Ejecutivo quedan en duda, como poco.


Por el lado independentista, en el que me encuentro personalmente, tampoco veo razón alguna por vender tanto la moto con el asunto. Ya me chirrió el 9-N (que sirvió a Convergència para coger fuerza y al PP para iniciar un camino de persecución legal que jamás debió tomar), y me ha chirriado también este referéndum. No porque no lo vea necesario para el camino a la independencia, sino porque tras el 9-N, la voluntad de la gente en Cataluña ya quedó clara. Una repetición, un nuevo retraso, un nuevo "fer bollir l'olla", en clave más partidista que de intención real de conseguir la tan ansiada independencia. 

Aún así, el Gobierno de España ha tomado un giro tristemente esperado, la persecución judicial de todo aquel que intervenga en la realización del referéndum. Hasta el punto de amenazar veladamente a los fabricantes de urnas, que simplemente quieren ganar dinero haciendo su trabajo. Desde luego, no es la reacción de un Gobierno democrático, sino el de un Estado policial y represor que ilegaliza todo aquello que no le gusta. Sean independentistas, manifestantes pacíficos o movimientos de izquierdas. 

España está en su peor estadio, el de una máscara rota que muchos se pusieron y asimilaron en el 78, por razones distintas. Esa ruptura de la máscara está mostrando lo que muchos no quisieron ver durante los últimos 40 años: La prácticamente nula separación de poderes del Estado, la inefectividad y la absoluta falta de recursos de la Justicia o la esterilidad ideológica y la subyugación al sistema del PSOE. Eso, sumado a un Partido Popular infestado con 800 imputados por corrupción y una absoluta falta de cultura democrática por parte de la clase política (y por añadidura, también de la sociedad que les apoya), nos deja un país podrido del que muchos, sean o no catalanes, se quieren marchar por pena, asco, rabia o desprecio. 

En el 78 se creó un país, no para ser realmente democrático, inclusivo y plural, sino para ser la continuación de un régimen totalitario y corrupto, en el que la mayoría absoluta significa la subyugación de la oposición y carta blanca durante 4 años. Una dictadura cuatrienal en el que sólo dos partidos tendrían opciones reales de gobernar. En definitiva, una dictadura encubierta con medios de comunicación privados semicontrolados y colaboracionistas. 

En definitiva, y volviendo al referéndum, estamos ante un juego de estrategias para justificar unas posturas u otras, para demostrar a Europa las intenciones políticas de un lado y del otro, pero no para conocer realmente lo que desea la población catalana. El referéndum es una herramienta política para lograr un objetivo, cuyo resultado es lo de menos. 

dimarts, 30 de juny del 2015

Matonismo preventivo

Cuando era niño, tenía una imagen idílica de la Unión Europea. Era una historia de unidad entre pueblos históricamente en conflicto, un cuento de ilusión, de derechos sociales, de oportunidades y de ayuda entre hermanos. La realidad y ese imaginario, 30 años más tarde, no podía ser más distinto. En las últimas semanas, desde 2010 en realidad, hemos comprobado que una parte de Europa no sólo no cree en la imagen que teníamos de la Europa moderna y cosmopolita, sino que parece precisamente todo lo opuesto. La situación en la que se encuentra Grecia y su relación con el Eurogrupo, mucho más desde la llegada de Alexis Tsipras y Syriza, es el mejor ejemplo para desenmascarar ese sueño en el que muchos europeos creímos (y en realidad, aún esperamos que llegue). 

Si uno fuera desconocedor de la política internacional, podría extrañarse de la actitud del Eurogrupo con Syriza, que ni creó la gigantesca (en relación a su PIB) deuda griega ni ocultó la mala situación económica del país, como sí hicieron lo conservadores de Nueva Democracia, en connivencia con el PASOK. El primero pagó su lacayismo hacia las instituciones europeas perdiendo las elecciones y el segundo, quedándose donde probablemente se merezca por su gestión, en el ostracismo y la irrelevancia. Como decía, uno podría extrañarse de la especial saña que ha aplicado Europa al actual gobierno griego, ya que no es culpable de lo ocurrido en su país, pero si analizamos las actuaciones de los estamentos europeos, sus intimísimas relaciones con el BCE y el FMI, vemos que no es nada nuevo. En la propia Grecia, el Primer Ministro socialista Papandreu fue obligado a dimitir por proponer un referéndum para preguntar al pueblo si debía aplicar las durísimas reformas que "recomendaba" Europa. En España, en 2010, Zapatero aplicó a desgana (pero aplicó) las medidas propuestas, en lo que supuso el fin de su carrera política y la primera ola de recortes en España. En Portugal o Irlanda ocurrieron situaciones similares. 

Viñeta de Ferreres publicada en El Periódico el 30-06-2015.
Es decir, Europa no quiere aliados, quiere lacayos. La Europa actual no es ya un ejemplo de democracia y derechos civiles (frente al comunismo en la Guerra Fría), sino que como si fuera un burdo usurero o prestamista, presiona, reprime, insulta y amenaza a quienes no se someten. Como vemos en la viñeta de Ferreres, actúan sin miramientos ante cualquier situación en la que la democracia pueda ponerse por delante de los estamentos económicos. Y es muy importante para Europa vencer la batalla de Grecia, ya que no se trata de contener al país heleno, sino que se trata de contener una Syrización de Europa que, por ejemplo, en España lleva el nombre de Podemos (y en otros países, otros). Un matonismo preventivo que tiene como misión proteger los intereses bancarios de Alemania y que tiene como esbirros a ministros de economía y a primeros ministros. 

A modo de ejemplo, vemos que en las negociaciones entre Grecia y Europa la actitud de los estamentos económicos parecía más predispuesta a decir NO a cualquier cosa que propusiera Tsipras que a llegar realmente a un acuerdo. Parecía que el objetivo real de estos era una humillación griega, más que un acuerdo de mínimos para conseguir solucionar el asunto. Es obvio que Grecia y el actual gobierno de Syriza han podido hacer mejor algunas cosas, pero no se les puede negar su intención de arreglar la situación, de llegar a un acuerdo, sin que ello suponga un mayor desgaste para sus ciudadanos más pobres. De hecho, hemos visto cómo Europa se ha sentido muy ofendida porque Tsipras haya querido negociar, en lugar de someterse. Y la propuesta de referéndum no es más que una otra forma de negociación, de presión y de aguantar el pulso de los mercados. Y prueba de ello es que Juncker ha hecho una propuesta de última hora a Grecia. 

Reflexionando, uno llega al a conclusión de que no se trata de un tema económico, ni de que se pueda devolver el dinero a Europa. Se trata de, como afirma el premio Nobel Paul Krugman, de derrotar al gobierno de Tsipras y echarle como se echó en su día a Papandreu. Por eso el mantra de que los mercados no tienen ideología es falso, una falacia, una burda mentira que se puede comprobar leyendo las propuesta de Europa a Grecia. Propuestas por cierto, que no se diferencian en casi nada a las que lleva ya aplicando los últimos 5 años y que no ha sacado a Grecia de la crisis, igual que no ha sacado a España de la suya, sólo la ha estancado en ella.  

dilluns, 26 de maig del 2014

Elecciones Europeas 2014

Estas elecciones europeas han dejado un resultado claro, una patada en el culo del bipartidismo y se mantiene de la abstención, que ha significado el 54,15%. La participación se ha quedado en el 45,85%, mejor de lo esperado y rompiendo el miedo de la baja participación, pero a hay que analizar el papel que ha jugado Cataluña. En esta comunidad ha subido la participación un 9% respecto a 2009, motivada por el voto independentista (tanto a favor como en contra), por lo que ha maquillado mucho lo que probablemente hubiese sido un nuevo año de descenso en la participación. En cuanto al bipartidismo, el gráfico comparativo no engaña, el PP ha perdido 8 eurodiputados y el PSOE, 9. Izquierda Unida ha conseguido un millón de votantes más y ha duplicado sus eurodiputados, de 3 a 6. Por su parte, hay que destacar el éxito rotundo de la formación de Pablo Iglesias, Podemos, que ha conseguido 5 eurodiputados, superando los 4 de UPyD (que también puede estar satisfecha con el resultado, ya que suben 3), mientras que CEU con 3, Cs y Esquerra con 2 y Los Pueblos Deciden y Primavera Europea con 1, obtienen resultados relativamente esperables, como indicaban las encuestas. 


Entre los partidos que no han obtenido eurodiputado, hay que destacar los buenos resultados que han obtenido algunas formaciones. Así, hay que destacar que partidos minoritarios como VOX (con 244 mil votos) se han quedado a las puertas, mientras que el partido animalista PACMA ha conseguido 175.000 votos. EB ha obtenido 114 mil votos, el Movimiento RED del juez Elpidio Silva 104 mil y el Partido X, 99 mil votos, por lo que, quedándose lejos de un eurodiputado. Es obvio que las europeas no son las generales y hay que distanciar unas de otras, porque las motivaciones de unas y otras varían siempre, pero hay que destacar la gran cantidad de votos que estos partidos, muchos de ellos de reciente creación, han recibido en estas elecciones. Probablemente algunas no llegarán a las próximas elecciones, o incluso llegando, algunas tampoco conseguirán representación, pero creo justo destacarlas por lo fragmentado del voto en el presente y también en próximas elecciones. Han recibido un importante apoyo para el poco tiempo que llevan existiendo y sólo por eso ya merecen ser mencionadas. De hecho, según Miguel García @Milhaud, los resultados obtenidos ayer, aplicados al Congreso de los Diputados, hubieran significado un cambio importante en los equilibrios de poder, como podéis ver en su post.

La polémica estúpida de la jornada, como ya sucedió la semana pasada, es que algunos se tiren de los pelos porque un exlíder socialista, Pascual Maragall, vaya a la sede de ERC, partido en el que ahora está su hermano Ernest. Quienes afirman que "el ex President ha sido manipulado" no tienen absolutamente ninguna fuente fidedigna ni información contrastada para afirmarlo, o no la han mostrado a nadie, al menos. Es decir, es pura opinión, por lo que parece un tanto absurdo afirmar eso sin tener prueba alguna o ninguna fuente fidedigna. Lo más normal es que un expolítico apoye a su hermano en la celebración de unos buenos resultados, como los conseguidos por Esquerra. 

Resumiendo, hasta ayer los peores pronósticos situaban al bipartidismo con un 60% de los votos, han obtenido apenas un 50%, cuando en 2009 sumaban un casi un 81%. Han perdido cinco millones de votos, un 30% de su electorado. Eso no hay reflexión que lo arregle, van en caída libre y las municipales y autonómicas de mayo de 2015 son el próximo objetivo para los partidos minoritarios para alzarse con nuevas victorias. El momento decisivo puede ser en noviembre de 2015, cuando termina la legislatura de Rajoy. Pero eso es otra historia, que os analizaré cuando llegue el momento.