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divendres, 20 de maig del 2022

Pegasus y la cultura política

 Hemos comentado muchas veces la doble vara de medir que se ha tomado con el independentismo y con determinadas posturas de izquierdas en este país. La persecución que han perpetrado determinados movimientos tectónicos del Estado para espiar a quien espiar, fabricar informaciones falsas, influir en elecciones de forma ilícita, se ha hecho más que evidente con el “Caso Pegasus”. Esta es una caja de truenos que ha evidenciado lo que a muchos españoles ya les parece bien, que contra la izquierda y el independentismo, como decíamos hace un mes en este blog, VALE TODO.

Es decir, poco importa que se espíe a otros partidos durante negociaciones de legislatura, poco importa que ese fabriquen noticias falsas para acabar con reputación de políticos independentistas o de Podemos, poco importa que determinados jueces crean que está justificado espiar al vicepresident de la Generalitat o a ganador de las elecciones a la alcaldía de Barcelona, Ernest Maragall. Poco importa, digo, porque como ya hemos mencionado alguna vez, a mucha gente le importa más la unidad de España que la democracia. El concepto de democracia real, me refiero, no el sistema político que hay en España, que no es una democracia. Y afirmo eso porque es muy difícil que exista una democracia en un lugar donde la mitad de la población cree que está bien espiar a rivales políticos o a futuros socios, o inventar noticias falsas para que determinados partidos no lleguen al poder. Es decir, que aprueban la corrupción política.

Porque la democracia es mucho más que el sistema político, mucho más que las instituciones, mucho más que la arquitectura democrática que se fundamenta en la Constitución, los poderes del Estado o los estamentos socioadministrativos que los forman. La cultura política de un país es fundamental para realizar una revisión de lo que ocurre en nuestra sociedad y los atajos, delitos o crímenes que algunos toman para conseguir sus objetivos. La cultura política es la que permite a una sociedad rechazar y repudiar determinadas tácticas políticas, determinadas acciones judiciales o determinados movimientos de lo que de forma simplista pero efectiva se ha denominado como las “cloacas del Estado”. Una sociedad acrítica con la corrupción, como es buena parte de la sociedad española, que prefiere que manden los suyos a que haya una democracia firme y consolidada, respetuosa con los derechos sociales y que no cometa “Casos Pegasus”, o “Watergates a la española”, que es lo que es este caso.

Al tener la sociedad española una falta de cultura política, de respeto por el adversario, de respeto por la diferencia, que no disidencia, política, está esta sociedad condenada a caer en la corrupción, en el espionaje (por muy justificado por la fiscalía y autorizado por un juez que esté). Cuando Villarejo es tildado de demonio que avergüenza al sistema por un lado, pero se le paga millones por otro  para que haga el trabajo sucio, la política española tiene un problema. Y cuando a la sociedad española esto ya le parece bien, o le queda muy lejos, o le importa tres mierdas, la democracia tiene un problema con España. Porque la permisividad con algunos es la condena futura para otros. Las vistas gordas en este sentido, salen caras. Los perseguidores de hoy son los perseguidos del mañana. Este es un concepto que desde muchos sectores no se quiere creer, pero con el que se tropezarán tan pronto como la ultraderecha vuelva al poder. Que volverá. Y cuando eso ocurra…

dimarts, 19 d’abril del 2022

Pegasus y la política del "TODO VALE"

Esta semana conocíamos una noticia que ya hace unos meses se publicó y pasó muy desapercibida en los grandes medios y la opinión pública, la utilización del software de espionaje Pegasus por parte del Estado para espiar, entre otros, a líderes independentistas, activistas, empresarios, abogados y varios familiares de todos ellos. En esta ocasión ha sido El País (y detrás suyo, todo el resto de medios) quien se ha hecho eco, ya que el grupo de expertos de ciberseguridad Citizen Lab, de Toronto, han confirmado el espionaje realizado. Pegasus es un software de espionaje creado por la empresa israelí NOS Group, y según los expertos, es probablemente el más puntero en la actualidad, hasta el punto que se vende exclusivamente a instituciones estatales y gubernamentales para luchar contra el terrorismo. Es decir, no se vende a personas o empresas privadas en ningún caso.

El Gobierno tiene un papel muy delicado en la actualidad, a pesar de que nieguen desde el PSOE estar implicados en el espionaje y desde Podemos exijan que “rueden cabezas y se depuren responsabilidades”, ya que el hecho que sólo Estados y Gobiernos puedan usar este software es una pistola humeante difícilmente ocultable. Aunque decidieran vender el relato de que lo compró y utilizó únicamente el Gobierno Rajoy, es altamente improbable que desde el Gobierno Sánchez, que ya llevan cuatro años al frente del Ejecutivo, desconociera de su existencia o de su uso por parte del PP. O incluso, que no hicieran uso del mismo.

Y sobre todo cuando, ante las peticiones de los socios de Gobierno, la respuesta es, siendo generosos, muy tibia y poco convincente. Bajo la alfombra estos temas visten mejor y ensucian menos al Estado, pero una vez fuera, son dificilmente ocultables porque la mancha ya está allí y no hay quien la quite. Probablemente porque, igual que en el caso del comisario Villarejo, es un arma que todos usan contra lo que ellos consideran “los enemigos del Estado”, aunque estos sean ciudadanos del mismo. No extraña entonces que medios clásicos de la derecha como El Mundo o ABC no traten a fondo un tema que podría ser carnaza para entorpecer o hacer caer al “Gobierno más progresista de la historia”. Ni un pam de net, como decía mi abuelo.

Aunque quizá lo más preocupante de todo es que buena parte de la ciudadanía (aunque no toda) se puede dividir entre los que les importa tres pepinos que se espíe a independentistas, porque les queda lejos, y aquellos a quienes les parece lógico usar este software contra quienes quieren romper España. Y contra sus abogados. Y contra sus conocidos. Y contra sus parejas. Porque en una guerra vale todo, por muy despreciable que sea, y hay que ganarla cueste lo que cueste.

dissabte, 19 d’octubre del 2019

Violencia policial

Estoy harto. En la última semana he tenido que escuchar en los medios sandeces sobre que España es una "democracia consolidada", que la sentencia del Procés está "ajustada a derecho" y ahora, tras los incidentes causados por decenas de encapuchados en Barcelona, me tengo que oír algo que Antena 3 y Telecinco llevan años diciendo, que el independentismo es un movimiento violento. "Ahora se ve claramente" dicen los voceros del apocalipsis.

Esos mismos voceros, por cierto, son los que no dicen absolutamente nada sobre las detenciones y agresiones a periodistas durante las últimas noches en Barcelona. En Mèdia.cat llevan un buen recuento de las mismas. https://twitter.com/MediacatCat/status/1185283240996884480

Detener periodistas no es propio de "democracias consolidadas". Me horroriza ver cómo los encapuchados destrozan la ciudad en la que nací y que la policía tenga luz verde para dar palizas, usar tácticas peligrosas como el llamado "carrusel" (conducir furgonetas a toda velocidad contra manifestantes para disolver una manifestación, con el peligro de cometer atropellos), agresiones con pelotas de goma (ilegales en Cataluña) y actitudes dictatoriales de antidisturbios agrediendo a periodistas y fotoperiodistas para evitar que filmen las agresiones a manifestantes. O para evitar que se vea cómo se dan palmaditas con manifestantes fascistas.

España desde hace muchos años va en un bólido hacia una dictadura y algunos creen que se salvarán por defenderla. Están muy equivocados. Otros no quieren creer que eso sea cierto... y por desgracia serán los segundos en caer.

Al Fascismo se lo combate, no se pone uno de lado, ni a mitad de camino. Ni se le describe con eufemismos como "constitucionalistas con banderas" en el Telediario. Porque entonces corres el peligro que alguien te llame "equidistante" o "colaboracionista pasivo" y que quizá no esté del todo equivocado.

Pero afortunadamente hoy hemos visto una reacción en todo el país (Zaragoza, Valencia, Asturias, Burgos y muchas otras ciudades), que se han manifestado contra la sentencia y en apoyo al "pueblo catalán" (así lo describían en las manifestaciones). Hay esperanza, esperemos que haya reacción y que los inútiles adictos a la demoscopia se den cuenta que la represión y las sentencias judiciales sólo son gasolina para incendiar y para evitar que se resuelva el "problema catalán". Pero claro, para darse cuenta de eso hay que tener altura política.

dilluns, 26 de març del 2018

Desmontando la democracia

Las democracias se destruyen poco a poco, decreto a decreto, hasta que se disuelven en un Estado totalitario en el que unos aplauden que se encarcele a gente por sus ideas y otros... no dicen nada. O culpan al encarcelado. #España #2018
Comenzó con el "estáis locos", siguió con el "¿qué os esperábais?", el "os lo merecéis", el "A por ellos" o el "son una banda criminal". No sé cómo va a continuar, pero no hace muy buena pinta. Mientras tanto, los que no aplauden las detenciones y los exilios, callan.
Culpáis a la víctima, os justificáis en la ley y os burláis de quien pierde su libertad por exilio o cárcel. Y os nombráis como "los que somos demócratas", cuando en realidad lo que sois es "drones" de un sistema de Estado, que tiene mucho de represor y poco de democrático.
Yo desde ayer llevo en mis redes sociales un lazo amarillo en el nombre (probablemente debí comenzar a llevarlo con los primeros encarcelados) y es una decisión totalmente personal. No es ilegal, ni radical, ni lo es ser independentista, a pesar de lo que muchos comienzan a creer.
Pongo el lazo porque llevo tiempo denunciándolo, porque es necesario y porque la equidistancia, en algunos casos, es cómplice.

diumenge, 18 de febrer del 2018

Conceptos: Peligrosidad

Para algunos en el Estado, los independentistas somos mucho más peligrosos que los etarras, porque al fin y al cabo ETA era sólo una banda mafiosa y asesina, mientras que los indepes quieren separarse de España de forma pacífica.

dimecres, 4 d’octubre del 2017

Conceptos: Amor y jaulas

Expreso mi amor más allá de los límites pero me exigen que me quede en la jaula. Yo quiero volar y ni quien me quiera me parará.

diumenge, 27 de setembre del 2015

Elecciones catalanas 2015

Viñeta de @ferranmartin
En estas elecciones tienen dos ganadores, los que están a favor de la independencia y los que no. Los que destacan de su lado los escaños y los que destacan del suyo los votos. Los que destacan que el independentismo no consigue votos suficientes para declarar la independencia y los que se sienten legitimados para seguir con un proceso independentista porque su victoria sobre el resto es contundente (más de 40 escaños por encima del resto de partidos) y duplican los votos del primer partido de la oposición (en este caso, Ciudadanos, que obtiene 711.000 votos frente a los 1.574.000 de Junts Pel Sí). 

Mapa de resultados de las poblaciones catalanas. 
Analizando los resultados, vemos que JxSí se quedan muy cerca de la mayoría absoluta, ganando en la gran mayoría de ayuntamientos y en todas las comarcas catalanas (como vemos en la foto). Ciutadans consiguen adueñarse del voto anti-independentista subiendo de los 9 a los 25 escaños actuales, el PSC del bailongo Iceta salva los muebles con 16 escaños (perdiendo 4 respecto a 2012), Catalunya Sí que es Pot (Podemos + ICV) tienen un mal inicio en Cataluña con sólo 11 escaños cuando las encuestas les ponían con 18, el PP se estrella a pesar de su candidato Xavier García Albiol y la CUP saca los mejores resultados de su historia con 10 escaños, triplicando los resultados de 2012 (muy destacable, teniendo en cuenta que son un partido anticapitalista en un territorio de burgeses). De los que se han quedado fuera, hay que destacar a Unió, que ha pagado cara su aventura sin Convergència y Pacma, que una vez más se queda como el más votado de los partidos minoritarios sin representación parlamentaria consiguiendo casi 28.000 votos. 

Es obvio que se puede elogiar los resultados de Cs y la CUP, que son quienes más suben en estas elecciones. También hay que mencionar los bailes de Iceta, que a pesar de no presentar ninguna idea le han mantenido en los telediarios, por tanto, en la mente de los votantes (lo cual dice mucho del ser humano). Es innegable que CSQP y PP no han entendido de qué va el tema. Los primeros han planteado una campaña errónea, con un mal candidato como Rabell, que ni es joven ni da la imágen ideal para el partido a quien representa, o con sonoras salidas de tono de Pablo Iglesias, creyendo que estaban en los 80 o 90 y que podrían aspirar al cinturón de Barcelona cuando el partido que se jugaba es otro muy distinto (curioso, viniendo de uno de los partidos de la "nueva política"). Por su parte, el PP, azote de todo lo que significa ser catalanista en las últimas décadas, ha pagado muy cara su durísima campaña del miedo y apostar por un candidato tan alto como xenófobo como García Albiol, que esperaba limpiar Cataluña y a quien le han acabado limpiándo la cara. Errores y actitudes así, se pagan caros. El PP no sólo no ha podido neutralizar el crecimiento de Ciudadanos, sino que ha perdido 8 escaños, se ha quedado como penúltima fuerza electoral y sólo supera en un escaño a un partido a quienes ellos consideran como "radicales". Deberían pensar en quien hace realmente el discurso más radical en Cataluña.

Es igual, pero no es lo mismo
Lo cierto es que interpretaciones y cábalas aparte, hay que valorar qué futuro le espera a Cataluña internamente y en sus relaciones con el resto de España. Lo cierto es que estos resultados no son suficientemente fuertes como para que el lunes 28 se declare uniteralmente la independencia, pero tampoco como para que todo siga igual. En el Parlament catalán ahora hay una mayoría absoluta de partidos independentistas, hecho que no había pasado jamás. Lo lea quien lo lea eso es una victoria para estos partidos. Además, que Junts pel Sí no tenga mayoría absoluta significa que la coalición va a tener una gran dependencia de la CUP, de quien necesitará 6 diputados. Eso, a pesar de lo que digan las tertulias y los titulares de la prensa del lunes, no sólo no detendrá el Procés, sino que posiblemente lo acelere. Para empezar porque han afirmado ya que no van a votar a Artur Mas en el proceso de investidura. La CUP, que es un partido ciudadano con casi tres de décadas de existencia, apuesta por la independencia y, como ha dicho el propio Antonio Baños, está más preocupado por el proceso que por quien gobernará la Generalitat. Por tanto, le guste a quien le guste, el proceso va a seguir. 

Mapa de resultados de las comarcas catalanas.
Y va a seguir a pesar de que (a la hora que escribo este artículo) los votos claramente a favor de la independencia son 1.900.000 y el resto, con sus muchos matices, son 2.050.000 (aprox). Eso no significa necesariamente una derrota plebiscitaria teniendo en cuenta que CSQP se ha mostrado a favor del voto a decidir, y técnicamente quizá no habría que incluirles en el voto del no, pero sí es muy indicativo de un empate técnico en cuanto a votos. Y el proceso también va a seguir posiblemente porque los independentistas poseen una legitimidad parlamentaria tras unas elecciones plebiscitarias (lo cual no deja de ser irónico). Y va a seguir sobre todo porque el inmobilismo, como su propio nombre indica, no lleva a ninguna parte, y menos en política. Otra cosa es a donde lleve ese proceso, qué consecuencias tenga o qué se consiga con él, pero eso el tiempo lo dirá. 

No quiero dejar de destacar la histórica participación del 77,46% de los votos (y más tratándose de unas elecciones autonómicas), difícilmente repetible en próximos comicios y elogiable en cualquiera de los sentidos. En resumen, creo que la situación del independentismo en Catalunya no sólo no se detiene, ni se acelera con un turbo, sino que se mantiene a la velocidad actual. La situación política, tras estas elecciones, va a cambiar muy poco. La actitud del resto de españoles respecto a los catalanes desde luego no va a cambiar, pero la actitud de los catalanes respecto a España sí ha cambiado comparándola con décadas atrás, han perdido el miedo. Y eso no es algo que desaparezca de un día para el otro. Los movilizados van a seguir movilizados y no hay campaña del terror bancario ni difamaciones gubernamentales que lo puedan evitar. Todo sigue igual, pero en cambio nada es lo mismo. 

dissabte, 26 de setembre del 2015

Campaña de tres ejes

Es obvio que estas no son una elecciones catalanas normales y que, por tanto, esta no ha sido una campaña electoral al uso. Sólo el hecho de que hayan provocado la separación entre Convergència e Unió (unidas desde los años 80) ya indica su importancia. En esta campaña ha roto, como otras elecciones de los últimos tiempos, un eje bipartidista que en Catalunya compartían tanto CiU como PSC tradicionalmente. Además, el auge del independentismo y la aparición a nivel estatal de partidos emergentes como Podemos y Ciudadanos, ha propiciado la creación de tres ejes distintos: El eje independentista, el eje pro-españolista y el eje "psé, pues ya veremos lo que hacemos". 

Los tres ejes de las elecciones catalanas

Raül Romeva ¿hombre de paja
o líder de consenso?
En el primero, Junts Pel Sí (ERC, Convergència Democràtica y otros partidos, asociaciones y agrupaciones sin participación en el Parlament) y la CUP (Candidatura d'Unitat Popular) conviven en el camino hacia la independencia. Unos liderando la corriente independentista y los otros apoyando sutilmente y con actitud vigilante a la vez, desde la distancia de ser un partido claramente anticapitalista con más interés por llegar a objetivos que por sus propios políticos. La CUP, hablaremos más tarde de ello, va a ser clave para estas elecciones. Por su parte, Junts pel Sí, candidatura encabezada por Raül Romeva como supuesto hombre de paja y Artur Mas y Oriol Junqueras como grandes arquitectos, lidera una corriente independentista que se hubiese llevado por delante a Convergència de no cambiar de rumbo radicalmente. El tsunami independentista visto en la Diada catalana de 2012 arrolló la política tradicional de CiU y provocó que Mas decidiera aprovecharlo para evitar caer en los siguientes comicios a causa de los fuertes recortes aplicados en mi tierra por el líder de CiU y que surfeara hacia un futuro incierto, pero menos negro electoralmente que si hubiese querido dar la espalda al independentismo. Esta candidatura de Junts Pel Sí tuvo un nacimiento tenso y lleno de baches, pero se consolidó al colocar una figura de consenso como Raül Romeva, que no militó jamás ni en CiU ni en ERC, sino en Iniciativa per Catalunya Verds. Con él todas las divergencias encontradas en el camino por estos dos partidos quedaron aparcadas y, a pesar de que se le considera un convidado de piedra a esta candidatura, tras su nombramiento se ha conseguido que JpS sea una balsa de aceite sin conflictos internos y que remen todos en un mismo y muy claro objetivo.

Los tres candidatos unionistas:
Albiol, Arrimadas e Iceta.
El segundo eje, llamado constitucionalista por unos y unionista por otros, incluye al PP, minoritario en Cataluña desde hace décadas, y a Ciudadanos, que vienen muy crecidos desde la campaña publicitaria e informativa de la que llevan disfrutando desde febrero de este año. Hay que reconocer al PP la capacidad de saber centrar el pulso mediático en lo que le interesa y de conseguir candidatos que hagan ruido en las elecciones. Colocar a Xavier García Albiol, el exalcalde de Badalona, con un fuerte perfil xenófobo, como cabeza de lista ha sido mediáticamente un acierto para su partido porque ha restado una gran fuerza en los medios a los Ciudadanos de una atractiva pero poco efectiva en su discurso Inés Arrimadas. A pesar de que Albert Rivera la sitúe como la próxima y primera presidenta catalana, lo cierto es que su discurso no tiene la fuerza del líder de su partido y su forma de polemizar en las tertulias es demasiado similar a otras políticas jóvenes del PP como Andrea Levy (de hecho, incluso su parecido físico es bastante notable). Este eje electoral destaca sobre todo por su claro discurso anti-independentista, de tendencia nacional-españolista y un gusto por el liberalismo económico. En él se puede unir también a Unió Democràtica, los democristianos que compartieron durante décadas en el viaje hacia el "peix al cove" de la Convergència pujolista y y se separaron de ellos cuando tomaron el camino hacia a Ítaca (ciudad de la Grecia clásica que ha simbolizado en Cataluña el viaje hacia independentismo). De existir todavía con la suficiente fuerza (que no es el caso) podríamos incluir a UPyD en este mismo saco unionista, aunque en realidad este partido jamás ha tenido representación en Cataluña.

Entre medias de este eje y el siguiente encontramos al PSC, y a su bailongo candidato Miquel Iceta. Digo a medias porque el PSC se diferencia mucho de PP y Ciudadanos en las formas, aunque no tanto en el fondo. El PSOE de Pedro Sánchez ha querido mantenerlo en el eje unionista a pesar de que el PSC ha tenido siempre una buena base de militantes catalanistas de izquierdas. Miquel Iceta, como buen militante del PSOE, más que de PSC, ha seguido el camino de su líder fielmente. Si hay que reconocer algo al PSC de Iceta es el haber sabido mantenerse en campaña, aunque haya sido con algo tan frívolo como sus bailes. Ayer en la fiesta de cierre de campaña de PSC se entregaron camisetas con una caricatura del candidato socialista bailando y un hashtag en el que se leía #IcetaLoPeta. Haya sido una campaña planificada (que me extrañaría) o casual, reaccionando astutamente ante el aspecto viral de los bailes de su candidato (me parece más creíble), lo cierto es que la jugada les ha salido redonda. Han ganado muchos más minutos de informativos gracias a esos bailes de los que hubiesen tenido con cualquier otro tipo de campaña.

Lluís Rabell y Pablo Iglesias, en un acto de CSQP.
El tercer eje incluye la candidatura de Catalunya Sí Que es Pot (Cataluña Sí se Puede), es decir, Podemos más ICV, y como decía anteriormente, también se podría haber incluido al PSC de Iceta, antes de sus bailes, por su cercanía ideológica con la izquierda. Este es claramente el eje más perdido de los tres o, si lo preferís, el eje que prefiere pasar de largo sin mojarse demasiado ante la tromba de agua independentista. Con un chubasquero mínimo pretenden pasar medio de largo, ya que Podemos tiene la vista puesta en las elecciones generales e Iniciativa no ha sabido muy bien qué hacer o decir ante el independentismo. CSQP tiene posiblemente al peor candidato de todos, Lluís Rabell, por sus formas y su manera de analizar la situación en Catalunya. Quizá por eso en las últimas semanas de campaña apenas le hemos visto en televisión y se ha primado las figuras de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, más expertos en lidiar con los medios. Aunque lo cierto es que Iglesias y su gente no han sabido llegar a la población catalana con su discurso. Han pecado de tópicos relacionados con el extrarradio catalán, buscando votantes en una zona tradicional del voto de la izquierda obrera inmigrante del sur, que fuera de esa zona de Barcelona han sonado bastante mal entre sus posibles votantes. Esos errores y su flagrante indefinición han llevado a muchos catalanes a desconfiar de esta formación a pesar del carismático líder de Podemos. Ahí los miembros de ICV podrían haber hecho más y haberlo hecho mejor en el asesoramiento para aportar una visión regional a los líderes foráneos, porque una vez más han pecado de simplistas.

Governem-nos, dijeron

Arriba, Quim Arrufat y David Fernández,
Abajo, Anna Gabriel y Antonio Baños
La CUP, como decíamos antes, es la clave de estas elecciones. Lo es porque posiblemente, según lo que proponen todas las encuestas, Junts Pel sí se quedará a las puertas de la mayoría absoluta y necesitará su apoyo para continuar con el Procés. Cierto es que las encuestas en España tienen la extraña costumbre de equivocarse estrepitosamente siempre antes de unos comicios, pero al parecer, la fuerza que pueda tener el independentismo va a depender de un partido tan peculiar como este. A pesar de los adjetivos de "radicalidad" con la que algunos les quieren etiquetar, la CUP es un partido en el que se prima la ideología y los objetivos políticos, más que a sus propios políticos. En eso sí es radical: Radicalmente distinto a cualquier otro partido en España. Sus portavoces y políticos profesionales sólo tienen oportunidad de serlo durante una sola legislatura. 

A pesar de que a muchos de sus acólitos les hace tirarse de los pelos el desprenderse de gente con el carisma y la valía de Quim Arrufat o David Fernández, esa es la forma que tiene este partido de que sus políticos no se conviertan en uno más, es decir, que no se apoltronen en sus cargos, como viene pasando en España desde la Transición. Que un partido así tenga la capacidad de decidir qué va a pasar en Cataluña en los próximos años va a ser un aspecto fundamental en el futuro de esta (al menos todavía) Comunidad Autónoma. Tras la última legislatura, en la que contaron con tres diputados, creo sinceramente que están infravalorados en las encuestas y que van a robar muchos votos a los partidos integrantes de JpS y CSQP, ya que serán premiados por su coherencia, su discurso y su forma distinta de encarar la política profesional. A pesar de que el anticapitalismo que enarbolan Antonio Baños, Anna Gabriel y el resto de la CUP tira un poco para atrás al votante catalanet conservador tradicional o al votante federalista ex del PSC, en los últimos años han convencido a mucha gente.  

Resumiendo, podemos decir que el hecho de tener unas elecciones con tres ejes ya es una novedad y lo es no sólo por haber acabado con el bipartidismo cláscico sino por partir una bipolarización del discurso indepes vs. unionistas. A pesar de su indefinición, el tercer eje va a ser importante también, además de la CUP, porque parte el voto de izquierdas catalán y porque aquellos que antes optaban por la abstención y ahora votan a Pablemos van  a tener representación en un Parlament bastante fragmentado. 

Sea como fuere, la campaña terminó, alea jacta est. El domingo, todos los catalanes a votar. Por quien queráis, pero a votar.

dimarts, 15 de setembre del 2015

Entrevista José Rodríguez @Trinitro: "La mayor parte de los que somos independentistas hoy, no lo somos en contra de España"

Tras un verano caluroso en lo político y lo meteorológico, volvemos a presentar una entrevista, en esta ocasión para entender muchas de las cosas que ocurren en Cataluña. José Rodríguez @Trinitro es un ejemplo de lo que está pasando allí ahora mismo. Es catalán de origen andaluz, miembro del colectivo Súmate, independentista, exmilitante socialista y de UGT, y le pudisteis ver en el programa Salvados de hace unos meses en el que se hablaba del creciente independentismo. De profesión, José es licenciado en física, DEA en sociología, y trabaja de webmaster y experto en redes. Con él intentaremos discernir qué ha ocurrido en Cataluña en los últimos años, qué ocurrirá tras las elecciones el 27S y cómo puede llegar a ser en los próximos años. 

JOSÉ RODRÍGUEZ @TRINITRO: "MUCHOS FEDERALISTAS TENEMOS LA PERCEPCIÓN DE QUE DESDE 2010 EN ADELANTE EL PSOE NOS HA TRAICIONADO"


Audio: Música: Decade in exile - Patti's Town
http://www.ivoox.com/entrevista-a-jose-rodriguez-atrinitro-audios-mp3_rf_8394542_1.html

- Voy a empezar con una pregunta muy vaga, pero creo que puede servirnos para empezar a hablar de la independencia. La pregunta es ¿Qué significa ser catalán, ahora mismo? 
Ahora mismo y desde hace ya mucho tiempo significa pertenecer a un territorio en el cual cada uno se puede sentir porque uno vive o trabaja en Cataluña lo puede hacer. Está muy superada la fase del catalanismo étnico o identitario en base a donde nacieron tus padres. Esto lo trabajó mucho la gente del PSUC desde los años 70, como el catalanismo cívico que representava el PSC o Iniciativa pero también la propia la derecha catalana, que en el fondo lo que querían es que hubiera una comunidad, no una fractura social en base a lengua, origen o nacimiento. Hoy si quieres ser catalán, vives en Cataluña o tienes alguna vinculación de algún tipo te puedes llamar catalán, que nadie te lo va a cuestionar. Al menos desde Cataluña.

- Siempre ha habido diferencias entre lo que es ser catalán, ser independentista o incluso ser de Convergència, aunque alguno lo quieran siempre ver todo junto, ¿no?
En realidad, Convergència es independentista desde hace cuatro días. El propio Artur Mas no es independentista porque lo tuviera en su ideología, sino porque se vió arrastrado por los acontecimientos y el independentismo social era hace 5 o 6 años sólo un 15%. (El independentismo) forma parte de muchos elementos identitarios que difícilmente podías encontrar en CDC, sobretodo se encontraban en en ERC y otros partidos minoritarios.

- ¿Por qué ha crecido tanto el independentismo en los últimos cinco años?
Hay politólogos que hacen análisis en base a eventos concretos, pero yo creo que el estudio debe ser más sociológico. Ser independentista o no, no es una opción de 0 o 1, no es una opción dual, se va graduando. Hay mucha gente que hoy es independentista que hubiese optado por un federalismo desde hace tres meses. Ha habido muchos eventos que han ido degradando la opción federalista y quitando la credibilidad a las opciones de cambio desde España y sobre todo han terminado cansando. Sí, hay una cuestión económica, hay una cuestión de reconocimiento nacional, hay una cuestión de encaje político... pero al final es un cansancio.

Ayer por ejemplo encontrar en los medios a Josep Borrell explicando unos números que sabe que son falsos y piensas "ostras, ¿ahora tenemos que entrar a debatir las balanzas fiscales en el Estado español? ¿A estas alturas estamos? ¿Otra vez esto? ¿O tenemos que debatir si Cataluña es una nación o no? ¿Otra vez?". Es un debate muy superado dentro de Cataluña y que siempre tenemos que hacerlo fuera. Es muy pesado. En realidad, muchos independentistas son federalistas que están cansados de estar cansados y han optado por salir.

- ¿Por qué se ha llegado a la situación en la que estamos en estos momentos?
Yo creo que en el fondo ha habido errores políticos de bulto. No se los quiero achacar todos a España, quizá desde el federalismo catalán no se ha sabido hacer la pedagogía necesaria. Luego hay unos indiscutibles errores de bulto de la derecha española pero no sólo esta. Lo que más ha movido ha sido la sensación de traición que ha tenido los que tendrían que haber defendido el federalismo en España que es el PSOE. Ahora comienza a haber la misma sensación de traición por parte de Podemos hacia el federalismo.

Pero en el fondo esos errores políticos representan preferencias políticas distintas y no sé por qué los catalanes no hemos sabido explicar al resto de España que en Cataluña hay preferencias políticas distintas. Eso no significa que seamos mejores o peores, sólo que queremos un encaje distinto. Desde fuera se ha percibido siempre eso como "queremos ser mejores, queremos ser diferentes porque queremos ser otra cosa, que no nos gusta ser españoles..." y esa percepción, esas dos Demos, al final se han creado y cuando haces encuestas de todo tipo las percepciones son totalmente distintas en agregado.

Creo que hay errores políticos de bulto pero al final se han construido dos opiniones distintas, dos sociedades que encajan en muchas cosas porque ambas somos occidentales y compartimos mucho y nos apreciamos, pero en cuestiones esenciales como los valores, la cultura, la lengua, el modelo de encaje político, no nos hemos sabido entender.

- Tú que eres exmilitante socialista ¿Qué papel ha jugado la izquierda tradicional española en que estemos en la situación actual? ¿Qué parte de culpa tiene?
En el fondo es el detonante. Es decir, desde una visión más o menos integradora, federalista, que intentaba Cataluña pudiera tener un encaje en España, que pudiéramos avanzar en una línea común, sabíamos que había una derecha española muy rancia y que a la derecha catalana le interesaba para la confrontación, eso lo dábamos por descontado. El problema es que la percepción es que desde 2010 en adelante el PSOE nos ha traicionado, nos ha dejado tirados.

Han optado por abandonar el intento de federalismo que hizo Zapatero, la llamada españa plurinacional, dejando ZP tirando a Maragall y al estatuto de 2010. Y es una sensación de traición y decir "otras, aquí no podemos avanzar". El gran problema que hay ahora y la nueva oleada de independentistas que hay en los últimos meses es la sensación de traición que se está viendo también en la otra izquierda, que es Podemos y en sus representantes en Cataluña. Por eso las encuestas están dando tan malos resultados a la opción de "Cataluña sí que es pot" y están haciendo una campaña tan agresiva, porque se están dando cuenta que parte de su electorado se está yendo a "Junts pel Sí" o a la CUP.

- Tú eres independentista, de origen andaluz ¿Cuando te definiste por primera vez como independentista y por qué has optado por esta opción?
En el fondo cuando tomas un decisión de este tipo hay muchos elementos racionales pero lo que te empuja son las emociones. Los elementos racionales los compartía como federalista y los comparto como independentista, al final es donde pones la credibilidad a la posibilidad de cambio. Para ser honesto con uno mismo, debo reconocer que fueron dos pasos. El primero fue el pacto de Granada (entre PSOE y PSC), que a mí me hizo ver que la opción del cambio en España no era viable porque el PSOE había dado pasos hacia atrás con respecto a lo que votó en el Congreso y allí me sentí realmente traicionado. Sentí que esta gente no entiende nada y que era imposible hacerlo entender a mis compañeros del PSOE del resto de España. Eso es un hecho objetivo, a mí me rechazó el federalismo pero no me hizo independentista.

Lo que me hizo independentista fue acercarme a la Vía Catalana del 2013. Iba con mucho miedo, pensé "como escuche un 'español quien no vote' o un 'puta España' o un comentario identitario agresivo, me voy", pero encontré un movimiento que tenía energías, fuerzas, ilusión, que tenía ganas, y que no era contrario a la identidad española, que no iban contra nadie. Pensé "este independentismo no lo reconozco" y me di cuenta que desde aquí puede haber suficientes fuerzas de cambio que a lo mejor lo logran. Al final fue eso, tener una experiencia muy positiva con el movimiento independentista y confiar en él. Igual que mucha gente confió en el movimiento 15M, el asunto es que nosotros todavía seguimos adelante.

- Ante los que dicen que hay una gran presión de los medios catalanes en pro de la independencia, que TV3 lava cerebros a los catalanes, etc. ¿Sientes que te manipulado, es decir, hay una parte de verdad en eso? 
En mi casa TV3 no la ponemos. Entre otras razones porque el mando a distancia está estropeado, hay que levantarse y solemos tener otros canales (dice bromeando). Más allá del 13% del share de TV3, la mayor parte de la gente de Cataluña ve las televisiones generalistas que se ven en el resto de España. Considerar que el independentismo puede llegar al 45 o 50% de la población en base a que un canal de televisión, que no supera el 13% de share, pueda estar manipulando, me resulta muy curioso. No sé cómo puede suceder eso con tan poca presencia.

Aparte de eso, tras ver estudios contrastados que comparan la presencia de tertulianos, políticos, etc., TV3 es mucho más ecuánime de lejos, que cualquier otro medio del ámbito español, sobre el tema de la independencia. Es muy fácil encontrarte en TV3 o Catalunya Radio a Garicano o al propio Josep Borrell, o un montón de opinadores hablando contra la independencia. En las tertulias hay un cierto equilibrio. No quiere decir que TV3 no sea un medio sesgado, pero el sesgo de TV3 es infinitamente menor que el que pueda tener, TVE, Cuatro, La Sexta, o cualquier medio español. En estos medios te puedes encontrar algún independentista, pero es siempre la muestra, la anécdota. Generalmente las tertulias están repletas de opinadores a favor la opción unionista. Tras la Diada, nadie invitó a Jordi Sánchez, pte. de la ANC, que fue quien convocó la manifestación de la Meridiana, pero sí estaba Albert Rivera, pte. de Ciudadanos.

- ¿Cómo ves el proceso ahora mismo?
Aquí dicen que los catalanes no queremos ser indepedentistas, sino procesistas. Como cualquier movimiento tan complejo con una sociedad organizada y con partidos con intereses propios, y muchos actores internos y externos implicados, es complejo y complicado. El 9N marcó una referencia diciendo "sois la mayoría minoritaria". Eso provocó muchas dudas. ERC o la ANC querían lanzarse a hacer unas plebiscitarias, Convergència no lo veía tan claro porque no había una mayoría social para ganarlas.

Se llegó a un 40% pero el 55% que nos hubiera dado una victoria segura y durante tiempo CiU y ERC jugaron sus cartas por debajo de la mesa y en julio pareció que las cosas iban mal. CiU ganó la mano de la lista única pero ERC consiguió el cabeza de lista que es Raül Romeva. Eso cambio mucho las cosas porque la ilusión que estaban esperando muchos independentistas floreció. La mala respuesta de las alternativas ha provocado que comiencen a ser una opción ganadora y viable incluso en votos. El proceso ha tenido y tendrá altibajos. Tras el 27S habrá quien valorará que hay que ir a una velocidad o a otra, habrá quien interprete que si la victoria del 51% se justifica, otros que hay que ir más allá, pero es normal en un proceso complejo como este.

- ¿Qué va a pasar el 28S? Algunos creen que saldrá elegido Mas, otros Junqueras e incluso hay quien cree que será Romeva. 
A nivel del president de la Generalitat, dependerá de la proporción de escaños entre Junts pel Sí i la CUP. Si la CUP tiene mucho a decir es probable que el presidente no será Artur Mas. Pero eso importa bastante poco porque como lo que se quiere es hacer un proceso que lleve a un referéndum dentro de 18 meses, quien sea el gestor de la Generalitat será menos importante que el resto de políticas de Estado que se orienten en esa línea. Como no hay diferencias entre Artur Mas, David Fernández, Raül Romeva o Oriol Jonqueras en este asunto ya que todos quieren llegar a ese escenario, al final tampoco importa demasiado.

Otra cosa es qué pasará más allá de la Generalitat. Los independentistas tienen un plan, pero el mundo es más amplio. Si Europa fuerza, en el caso de un buen resultado independentista, a tener que pactar con el Gobierno entrante catalán van a tener que negociar. Si al final "enchironan" a todo el Gobierno por hacer leyes ilegales según la legalidad española, habría que hacer algo distinto si el plan es llegar a hacer un referéndum dentro de 18 meses. Ya veremos lo que ocurre.

- ¿Ha sido acertada la opción de una lista unitaria? ¿O hubiese sido mejor otra opción como ir separados?
Yo pensaba que sería negativa, porque Mas provoca rechazo en sectores de centro izquierda (Iniciativa, PSC y votantes de este tipo), pero vistas la s energías demostradas por la lista unitaria en más de un sentido, no sólo por suman los cuadros internos de ERC y CDC por una misma candidatura, sino que sumas a la sociedad civil movilizada independentista que es muchísima y que demostró que puede mover a mucha gente. Así es más fácil movilizar voluntarios para ayudar a Junts pel Sí o la CUP, cuando se sienten unidos y, visto también que pone a un candidato como Romeva (que no es de Convergència o Esquerra) en la primera línea ha hecho que el proyecto sea más creíble interna y externamente. Ha aclarado muchas cosas y la suma ha mejorado el producto. No sé si también por errores de los contrarios o por méritos propios.

- ¿Puedo preguntarte a quien votarás el 27s?
A Junts pel Sí.

- ¿Y por qué les votarás? 
Primero porque no soy anticapitalista, Antonio Baños es amigo mío personal, le quiero un montón, me río un montón con él y creo que es una persona muy honesta, igual que David Fernández, es uno de los valores políticos más importantes del país, pero creo que voy a optar por la centralidad política. Yo soy de centro izquierda y donde me siento más cómodo ideológicamente es en Junts pel Sí, por mucho que esté Mas o por mucho que intuya que Convergència tiene muchos casos de corrupción, es donde me siento más cómodo.

- ¿Crees que los casos de corrupción de Convergència van a afectar al proceso?
Creo que la corrupción de Convergència se da por descontada, es decir, se ha hecho lo más gordo ya. La mayoría de gente cree que hay corrupción y que Artur Mas la conoce. No digo que sea así, digo que la mayoría de gente la da por descontado. La corrupción es endémica del propio sistema. La ha tenido el PSOE, el PSC, Iniciativa con el caso Innova, incluso uno de ERC fue descubierto trasportando tabaco ilegalmente desde Andorra, no hay nadie que se libre, el PP ya ni te digo. Incluso Ciudadanos, sin haber tocado poder, tiene casos de corrupción.

La cuestión es que mucha gente si quiere la independencia es para crear unas instituciones nuevas que permitan algo mejor. De hecho, la opción independentista es la única que tiene un plan para afrontar para eso. Puede funcionar, puede salir bien o salir mal, pero el resto de opciones no ofrece ninguna vía para luchar contra la corrupción en el fondo. Si seguimos con un sistema de partidos y un sistema de financiación de los mismos que es el que es, y eso no se quiere tocar porque muchas cosas dependen de la Constitución, vamos a tener un problema endémico de corrupción.

Eso al final ya ha calado, el discurso de mucha gente que votarán si no a Junts pel Sí, votarán a la CUP, lo hacen por optar por un proceso constituyente. La mayoría de gente no va a dejar de ser independentista anque que se declaren culpables a los hijos de Jordi Pujol, porque eso ya se da por descontado. Todo el mundo lo sabía cuando Maragall dijo eso de "Vosté té un problema amb el 3%". ¿Ha bajado el independentismo desde la intervención de la Guardia Civil en la sede de Convergència? No, más bien al contrario, ha subido en el mes de agosto y las semanas que llevamos de septiembre. Si la UDEF cree que eso va a afectar a las elecciones, que sigan.

- Posiblemente afecte, pero en sentido contrario, ¿no?
Muchos federalistas lo que están es cansados. Sólo falta que les den un impulso más para tirar el voto. Hay quien puede estar pensándose votar al PSC o a Catalunya Sí Que Es Pot, pero al ver la manipulación de los medios y diga, "Basta, se acabó".

La mayor parte de los que somos independentistas hoy no lo hacemos en contra de España. Queremos seguir vinculados emocionalmente, haciendo negocios, trabajando con los españoles, seguiremos teniendo familia y amigos y les seguiremos queriendo igual. No lo hacemos porque creamos que ser español sea malo, sino simplemente queremos tener instituciones nuevas, gobernando nosotros y poder tener una relación mucho mejor con el resto de España de la que tenemos hoy.

(Como siempre, hay una pregunta final oculta, que sólo podréis escuchar en la versión de audio)

dilluns, 31 d’agost del 2015

Carta abierta a Felipe González

Sr. González:

Soy un simple periodista catalán que hace casi 10 años que vive en Madrid. Me considero independentista, como me considero cercano al 15M, de izquierdas, republicano, del Barça, sincebollista y muchas otras cosas. Cuando llegué a Madrid en 2006 no era independentista, no estaba en contra de la independencia, pero no era un aspecto de mi vida tan importante como para llamarme a mí mismo independentista. Aunque alguno pudiera pensarlo, no ha sido mi estancia en Madrid ni el el trato con los madrileños lo que me ha llevado a ese cambio de postura. Madrid y sus habitantes (exceptuando a algún gilipollas, que los hay en todos lados) me han tratado excelentemente, de forma cordial y respetuosa, como se trata a un amigo y haciéndome sentir como en casa. Ha sido la situación política y social de España y Cataluña (y una conversación telefónica con el bueno de Rossend Sanglas) lo que me ha llevado a cambiar mi postura sobre el independentismo.

Como bien sabe, la vida le cambia a uno. Usted empezó siendo un referencia de la izquierda y ha terminado viajando en jets privados para reunirse con multimillonarios y cobrando fortunas en empresas energéticas. Definitivamente, la vida da muchas vueltas. Pero no le escribo para hablarle de mí, sino para aclararle, tras leer su "Carta abierta a los catalanes", un par de asuntos sobre el independentismo. Viviendo en Madrid, he visto desde una distancia cómo ha aumentado en los últimos años y un conocimiento de causa que a algunos les falta por estar demasiado lejos y a otros, por estar demasiado cerca. Le voy a poner algunos ejemplos:

Los medios de desinformación de masas

Me muero de risa, señor González, cuando escucho algunos compañeros de profesión denunciando que TV3 (que desde luego no es neutral) adoctrina en el asunto de la independencia cuando en los informativos de todas las cadenas nacionales que se habla de Cataluña y el independentismo se utilizan expresiones nada sesgadas y completamente neutrales como "desafío soberanista", "órdago separatista" y otras similares. O cuando siempre que se informa sobre Cataluña, únicamente se de voz a la oposición unionista y se ignora por completo al que opta por el independentismo. Ideologías y creencias aparte, me ofende como periodista este tratamiento sistemático de la información sobre Cataluña. Va en contra de la ética y la profesionalidad periodística, que obliga a contextualizar y, como mínimo, dar los dos lados del asunto. Temas como este (y muchos otros) son los que han llevado a que hace unas semanas apareciera un estudio que afirma que la credibilidad de los medios españoles está por los suelos (en este link, en este o en este otro pueden leer más sobre el ello). Información por cierto que no publicaron los grandes medios. Como puede ver, señor González, la información que se da sobre el asunto no es precisamente neutral, ni objetiva, ni tiene intención alguna de serlo, ni en Cataluña ni en el resto del Estado. 

Se da información sesgada para independentistas o para anti-independentistas, no se ofrece nunca (no lo he detectado nunca en ningún gran medio) una información que pretenda unir ambas sensibilidades. En esta visión maniquea de blanco o negro vivimos en este país. Igual que con información sobre Israel y Palestina o (hace unos años) sobre Cuba y sus refugiados de Florida, no hay término medio. Cataluña o España, conmigo o contra mí. Y en los últimos años se ha potenciado incluso dentro de Cataluña, siendo el debate "Catalunya o Cataluña". Por lo que me pregunto, ¿quien divide más? ¿Quien expresa su sentimiento de irse o quien afirma "te vas a quedar sí o sí"? ¿Quien informa hasta el aburrimiento sobre el independentismo (haya o no información sobre el tema) o quien sólo ofrece el lado nacional-españolista de la información?

Artur Mas

Decía Carod Rovira hace unos años que en España siempre tiene que haber un demonio catalán a quien apedrear desde lo que Joan Laporta definió una vez como "la caverna" (es decir los medios de ultraderecha españolista como ABC, La Razón y últimamente El País, entre otros). Decía el entonces líder de ERC que primero fue Pujol, luego él y hoy es Artur Mas. Como independentista de izquierdas, señor González, me ofende tremendamente que se me empaquete con el actual President de la Generalitat. Al no haber votado nunca (ni lo haré jamás) a CiU o a CDC, que se le señale como gran ideólogo y se diga que el independentismo es un desvarío de este señor, como si antes no lo hubiera, me revuelve las tripas. 

Usted sabe perfectamente que ni Jordi Pujol ni Convergència (no digamos, Unió) han sido jamás independentistas. Usted sabe perfectamente que, a pesar de que ahora se abrigue con la estelada, el interés de Convergència ha sido única y estrictamente mantenerse en el poder, a cualquier precio, de la forma que sea necesaria. Usted sabe perfectamente que Artur Mas ha aprovechado una ola de independentismo creciente, que como un tsunami iba a arrasar con su legislatura y, en lugar de dejar que se llevase por delante, prefirió en un acto de supervivencia nada honesto con su ideología, surfear el temporal. Es decir, el señor Mas no ha ideado nada. El señor Mas no se ha inventado el independentismo. El señor Mas vio como el 11 de septiembre de 2012, en lugar de reclamar pacto fiscal, la población catalana salió a la calle a reclamar la independencia. Igual que en 2013. Igual que en 2014. Y probablemente igual que en 2015. 

Como independentista, me ofende que se centralice en el señor Mas algo que surgió de la sociedad catalana. Igual que me ofende cuando en Podemos pretenden adueñarse de 15M. Igual que cuando en España el PP (y últimamente también Pedro Sánchez) pretenden adueñarse de la bandera rojigualda para ocultar las tramas de corrupción sistemática de su partido en unos y su falta de carisma, en el otro. Igual que me ofende que el señor Mas se abrigue con la estelada para ocultar sus recortes sanitarios, sus ajustes presupuestarios y su política neoliberal. Igual que hacía el señor Pujol con la senyera, para ocultar sus tramas de corrupción política (el famoso 3%). En resumidas cuentas, el señor Mas NO ES ni se ha inventado el independentismo. 

La izquierda española y Cataluña

Usted es probablemente y, mal que le pese a algunos, el mejor ejemplo de la relación entre la izquierda española y Cataluña. Es usted el ejemplo más claro de una España que va de buenrollista en la oposición pero que a la hora de gobernar, hace todo lo contrario a lo que propugna. Sólo hay que ver las primarias internas del PSOE, que no son primarias ni están hechas para elegir entre varios candidatos. A la izquierda española le he reprochado siempre el no interesarse por lo que desean los catalanes, por ser una muleta del PP en estos asuntos por miedo a ser tildados de antipatriotas, a llegar siempre tarde y mal. Como dicen los anglosajones "Too little, too late" (demasiado poco, demasiado tarde). La izquierda española (y me refiero a los partidos políticos, no a los ciudadanos), no sólo no ha tenido en cuenta la particularidad de la sociedad catalana, sino que no ha hecho absolutamente nada ante los foribundos ataques de la derecha, que ha insultado y vejado en los últimos 30 años en repetidas ocasiones la política y la cultura catalanas de la forma más grotesca. Y la respuesta de la izquierda española, el más absoluto de los silencios. Silencio cómplice que es claramente indicativo. 

Aunque no lo es tanto como cuando se recortó el Estatut catalán (que es parte del origen de toda la situación actual) por parte del PSOE de Zapatero, tras prometer que se aprobaría tal y como saliera del Parlament de Cataluña. Por eso me mondo de risa cuando los actuales líderes socialistas afirman que "queremos a Cataluña", que "querimos que sigáis con nosotros", pero que cuando se gobierna, nada se hace por que eso ocurra, sino todo lo contrario. Bien es conocida, señor González, la frase de su tantos años vicepresidente Alfonso Guerra de que "nos hemos cepillado el Estatuto catalán". Frase que nadie en Cataluña ha olvidado, créame.


Adeu, hasta pronto...

Resumiendo, señor González, como independentista catalán, de izquierdas y exvotante de PSOE, y en general como ciudadano, no me siento muy representado por usted, ni por sus opiniones, ni por sus pronósticos de lo que pueda pasarle a Cataluña en un futuro. Es indudable su labor como presidente del Gobierno de una España que acababa de salir del Franquismo, pero como líder de la izquierda, creo que usted ha defraudado a mucha gente en este país en repetidas ocasiones como para ir dando lecciones de nada a nadie. Por el tono paternalista de su "Carta abierta a los catalanes" imagino que no, pero si pretendía usted estrechar lazos entre Cataluña y España, créame que no lo ha conseguido. Créame también que comparar el movimiento independentista catalán con los nazis o el fascismo italiano no va a granjearle muchos amigos en Cataluña, a no ser que sean del PP o Ciudadanos. Más si pensamos que Cataluña fue una de las regiones más reprimidas por el franquismo, tanto cultural como políticamente. No sé si es que no ha reflexionado los suficiente al escribir esa frase o que, por su edad, le importa ya todo un carajo. Me inclino más por la segunda. 

Creo que su intención con su carta "A los catalanes" no era otra que tratar de desacreditar el independentismo, más que unir lazos con la tierra que me vio nacer. Ese asunto hace décadas que está fuera de la agenda, porque no da tantos votos a catalófobos como Esperanza Aguirre, Rodríguez Ibarra o José Bono, que utilizaron el odio a Cataluña en repetidas ocasiones para ganar sus respectivas elecciones. Me dijo en una ocasión el periodista y escritor Francesc Canosa que "no sé cómo será la relación entre Cataluña y España en los próximos años, pero estoy seguro de que no será como ha sido hasta ahora", porque la sociedad catalana (buena parte de ella, por lo menos) se ha hartado de la situación actual. 

Así que adéu, señor González. Que sea usted muy feliz, le deseo lo mejor, sinceramente. 

diumenge, 3 de novembre del 2013

Caballos de Troya

En esta presunta democracia, detectamos que últimamente hay partidos que comienzan a posicionarse en la sociedad, tomando la delantera a los clásicos PPSOE. Son partidos que no tienen encima el peso de gobernar, por lo que pueden campar a sus anchas en la zona en la que han estado siempre, la oposición. Y la utilizan más sabiamente que sus adversarios políticos, puesto que son nuevos en el juego y han aprendido de los errores de sus contrincantes. Hay que reconocerles que están actuando inteligentemente, a pesar de que uno (yo, al menos) jamás les votaría. 

Tanto en el caso de UPyD como en el de Ciutadans han sabido posicionarse bien en un electorado descontento, el primero, y en un electorado unionista en Cataluña, el segundo. En el caso del partido magenta de Rosa Díez, quien ha sido reelegida como líder absoluta de su partido con un 93% de los votos, ha recogido apoyos de descontentos del PP y del PSOE y mayoritariamente ha aglutinado en los últimos tiempos una buena parte de los liberales más puros y austríacos de la sociedad española, que no se sentían a gusto con el nacionalcatolicismo que impregna buena parte (aunque no todo) el Partido Popular. Además, los spin doctors de este partido han sabido mantener durante casi una semana a UPyD en las portadas de los periódicos, lo cual viviendo en la sociedad bipartidista que vivimos, tiene su mérito. La polémica en Asturias o las tensiones entre PSOE y PSC provocadas por una votación en el Congreso propuesta por UPyD han ayudado a tener muy presente a este partido y a su Primer Congreso en los medios. Y más sí tus contrincantes te hacen publicidad gratis, como hizo ayer Elena Valenciano. Incluso hace un par de semanas Toni Cantó estuvo relativamente bien en su intervención ante el Ministro Montoro

Por su parte, el Unionismo de Ciutadans se ha mimetizado muy bien con el independentismo, es decir, concretamente en su transversalidad, por lo que los unionistas pueden apoyarlo sean de la ideología que sean, si su objetivo es que Cataluña siga siendo parte de España. Esta estrategia de copiar al adversario, posicionándose en un lado opuesto no es nueva, pero sigue siendo muy efectiva. Sobretodo si vemos a su líder Albert Rivera paseándose por las tertulias de la capital y siendo, mal que nos pese a algunos, el personaje de la derecha más sensato que ha pasado por esos platós. Sus comentarios, cuando no habla de Cataluña, suelen tocar con los pies en el suelo, utilizar un lenguaje cercano sin abusar de populismos y hablar a la gente corriente, no a los votantes del PP o del PSOE que ya se saben el discurso, sino a los espectadores que ya se han cansado de ellos. Intenta (y lo consigue fuera de Cataluña) parecer un político normal, algo que escasea mucho en este país y por eso destaca tanto en los últimos tiempos. En mi editorial del pasado jueves en La Plaza en Llamas destaqué que echaba mucho de menos a la derecha respetuosa que encontramos en otros países. Albert Rivera quiere representar este tipo de derecha moderada y respetuosa, usando descaradamente el Unionismo como su principal caballo de batalla tanto dentro como fuera de Cataluña, aunque tenga que apoyar las más peregrinas teorías sobre persecuciones lingüísticas. 

Tanto para UPyD como para Ciutadanns, Cataluña es uno de los principales caballos de batalla, que usa para atacar a sus contrincantes, ya sea el Perdido Socialis...  perdón, Partido Socialista, como el PP. Y por desgracia para esta democracia, lo están utilizando muy bien, consiguiendo un protagonismo para UPyD y Rosa Díez. Creo que estos dos partidos no son precisamente una esperanza para nuestro país, más bien todo lo contrario, son caballos de Troya que utilizan las debilidades del sistema para atraer la atención sobre ellos mismos (como han hecho también el PP y el PSOE durante décadas). Lo malo de estos caballos de Troya es que, si alguna vez llegan al poder y a pesar de lo que proponen ahora en la oposición, extrañaríame mucho que reformasen la democracia. Sobre todo porque es muy difícil reformar la democracia cuando llevas más de 30 años viviendo de ella (en el caso de Rosa Díez) o cuando eres un político joven y ávido de poder, como en el caso de Albert Rivera. Además, el poder ya se encarga de que no lo reformes demasiado cuando, tras una larga y ardua escalada, llegas a su lado. 

diumenge, 27 d’octubre del 2013

Moderneces

Esta semana hemos escuchado a Mariano Rajoy decir eso de que “lo moderno es la unión, no la disgregación y el aislamiento”, en referencia al independentismo en Cataluña. Y claro, cuando uno ve a Rajoy dando lecciones a la gente de lo que es “lo moderno”, uno piensa OH SEÑOR, gracias por enviarnos al Shaman de lo cool, Conde del Funk, el Duque de la modernidad, el Ayatolá del Rock and Roll, para enseñarnos qué es moderno y qué no lo es. (estos calificativos irónicos fueron creados por el gran Ángel Calleja en su cuenta de Twitter)

Al señor Rajoy, en lugar de hacerse el enrollado, quizá debería dejarse de vendettas absurdas y chiquilladas de “yo no te dejo hablar pq no quisiste estar con nuestra vicepresidenta”. Ni Mas ni Rajoy han demostrado tener el más mínimo nivel para representar a los catalanes ni a los españoles, porque, entre otras cosas, su obligación como representantes públicos es ENTENDERSE. Sí, ya se que suena raro leerlo y más aún escucharlo en voz alta, pero los políticos, están OBLIGADOS, por el bien de la sociedad, a ENTENDERSE. No hace falta llevarse bien, no hace falta invitar a las familias a cenar y que sus niños jueguen juntos en el parque, pero sí es imprescindible entenderse institucionalmente. Si lo que realmente se quiere es destensar la situación sobre la independencia, lo normal no es enviar a la vicepresidenta a un acto al que deberías tú como Presidente del Gobierno, ni como President de Cataluña enviar a un conseller como respuesta a eso, ni mucho menos no dejar hablar a Artur Mas en un acto que se celebra en Barcelona. Esto NO ES ENTENDERSE. Esto es ser un par de inútiles, con una nula capacidad de diálogo. 

La situación en Cataluña está ya suficientemente exaltada como para andarse con chiquilladas y vendettas y aunque es cierto que uno es mucho más inútil que el otro y que 30 años de diálogo y buenas formas no han acabado sirviendo para nada en cuanto a este tema, hay situaciones como la de esta semana en el Foro Mediterráneo que no ayudan a apaciguar los ánimos. Nuestros políticos son suficientemente mayorcitos como para comprender que lo que han conseguido esta semana ha sido simple y llanamente hacer el ridículo y los ciudadanos les exigimos que estén a la altura de los cargos que representan. O por lo menos, cerca.

diumenge, 13 de gener del 2013

Catalunya o Cataluña

El futuro de Cataluña va a ser tendencia este 2013. Me atrevo a pronosticar que será uno de los más recurrentes para la política española. Como viene siendo costumbre, se utilizará el mal llamado "problema catalán" como cortina de humo para ocultar otros asuntos (recortes, subidas de IVA, aumento del desempleo,etc.) por ministros expertos en desviar la mirada de donde importa como José Ignacio Wert. No es un fenómeno nuevo en absoluto, ya que Aznar, Esperanza Aguirre, Bono, Rodríguez Ibarra (y últimamente también Monago y Feijóo) llevan utilizando la catalanofobia desde hace décadas, con excelentes réditos políticos y personales. 

De hecho, los catalanes (esos seres rarunos a quienes, dicen, nos gusta molestar, ser insolidarios y, sobre todo, romper Españas con nuestras reinvindicaciones inventadas y victimistas) solemos echar de menos que se nos comprenda. Que después de 30 años de democracia, los españoles no identifiquen (o no sepan identificar) la diferencia entre catalanismo, independentismo, nacionalismo catalán y Convergència i Unió, es ciertamente desconcertante. Admito que no es tarea fácil, que incluso para algunos catalanes es difícil entender estas diferencias, pero creo necesario definirlas para separarlas una de otra. 

- Catalanismo - Sentimiento de amor o admiración a Catalunya, su cultura, sus costumbres, su idioma, etc.
- Independentismo - Ideología política que reclama la independencia política, social y económica del territorio catalán (y en algunas de sus tendencias internas, también la unión del territorio valenciano y las Islas Baleares) como un estado propio separado de España. 
- Nacionalismo catalán - El nacionalismo catalán no sería más que un tipo de nacionalismo (como existe el  irlandés, el español, el francés, el de Quebec, el británico, el escocés, el estadounidense, el chino, o cualquier otro), en este caso que reivindica los valores del catalanismo (ver definición de Nacionalismo en Wikipedia, para más info). Precisamente, una característica del nacionalismo catalán es que no ha sido especialmente independentista, excepto en el último año. 
- Convergència i Unió - Partido político nacionalista catalán, con nula tendencia independentista, excepto en el último año (y por razones electorales). 

Vistas las diferencias, y aunque pueda parecer absurdo recalcarlo, alguien puede ser catalanista, no independentista, no nacionalista y por supuesto, no pro-Convergència i Unió. Es decir, un madrileño o un extremeño, pueden ser catalanistas, o si lo prefieren, catalanófilos, (que para mí son claramente sinónimos). Por tanto, un independentista es un catalanista que quiere la independencia de Catalunya (como mucha gente en ERC), mientras que un nacionalista catalán es un catalanista que desea la relevancia política de Catalunya, pero no necesariamente su independencia, ya que se encuentra cómodo en España (como Duran i Lleida). 

El economista Ignacio Trillo.
He creído necesario escribir este post después de leer uno publicado por el economista Ignacio Trillo en su blog. Este extenso e interesante artículo, escrito el pasado 20 de noviembre, explica de forma magistral el origen del catalanismo histórico y político, pero peca en mi opinión de confundir en varias ocasiones los cuatro términos antes descritos (o de no separarlos suficientemente, por lo menos). Esa es la mayor pega que encuentro a un muy buen artículo sobre Cataluña, Convergència i Unió y Artur Mas. También es cierto que en él se encuentran comentarios que describen una "política económica insolidaria (en caso de independencia)" por parte de Cataluña. Tengo que decir que a estas alturas, como análisis me parece inconcebible, tras 30 años de solidaridad económica catalana más que demostrable por las balanzas fiscales (las cuales permanecieron ocultas, por un hecho que aún no llego a comprender, hasta la llegada de Zapatero a la Moncloa). 

Por otro lado, explica muy bien cómo el nacionalismo español ha usado el independentismo como arma arrojadiza para ocultar males propios (exactamente igual que ha hecho CiU por su parte en Cataluña), pero el artículo parece dar a entender que el independentismo es obra y creación de Artur Mas y CiU, o por lo menos, que han patentado la idea, cuando el independentismo es una ideología política con décadas de existencia y un sentimiento más vivo que nunca en la ciudadanía catalana (incluso un pensamiento racional, como comentaba en mi artículo Independentismo racional). Así se entiende si vemos los resultados de las elecciones catalanas de 2012, en las que la mayoría de independentistas (de verdad) optaron por dar su apoyo al partido que lleva ya muchos años reclamando la independencia, Esquerra Republicana. Es de pura lógica. Entre una marca independentista y otra que se lo hace para conseguir mayoría absoluta, optas por la marca original, no por la imitación. 

El artículo refleja muy bien los distintos casos de corrupción ocurridos en los últimos años y lo que supondría económicamente para España y Cataluña la independencia, tema que no voy a abordar, porque no soy economista ni tengo ningún tipo de estudios similares, por lo que desde mi total desconocimiento doy por buena su interpretación de que no resultaría buena ni para unos ni para otros, económicamente. Eso tampoco significa que la deriva económica actual sea buena, ni muchísimo menos, ni que "unidos saldremos de esta" porque para ser sinceros, por el momento "unidos nos está yendo de puta pena". 

Por otro lado, no entiendo tampoco que en el artículo aparezcan reflejados argumentos contra la independencia como que "toda España debe decidir el futuro de Cataluña, porque les afecta" o que "no puede haber independencia porque no está recogida en la Constitución". En el primer caso es obvio: Cataluña no decide (ni debe decidir) sobre las cuentas fiscales o sobre las elecciones o sobre cualquier otro asunto que ocurra en Madrid, Extremadura, Valencia, País Vasco, Andalucía o Galicia, por lo tanto, creo que no deba decidir el resto sobre lo que quieren los catalanes. Y mi postura sería la misma si cualquiera de estas regiones decidiera independizarse o cambiar su legislación  para montar una Hacienda propia o un Eurovegas, por ejemplo, hecho que sin duda afectará al resto de comunidades, si acaban siguiendo su mismo ejemplo. Pasaríamos de la mayor chapuza de la Transición, el "café para todos", al "todos decidimos qué café toma Cataluña". Delirante.

En cuanto a la "ilegalidad constitucional" de la independencia, me gustaría saber cuantos países que se han acabado independizando lo han hecho porque la independencia estuviese recogida en la constitución del país al que pertenecían. Me temo que la cifra iba a estar rondando el cero. Dicho un argumento que se descalifica a sí mismo, en realidad. 

En todo caso, tenemos clara una cosa, una de las tendencias de opinión de 2013 va a ser sin duda Catalu_a, sea con "Ñ" o sea con "NY". Y estaremos aquí para analizarlo. 

dilluns, 26 de novembre del 2012

Elecciones Catalanas 2012

Antes que nada, dejadme comentar que pocas veces he visto en la prensa unos análisis tan opuestos para unos resultados de las elecciones, algunos por cierto, absolutamente peregrinos. Dicho esto, analicemos: 


En primer lugar, el independentismo se consolida en las urnas. Veámoslo en cifras: 

- Voto Soberanista: CiU + ERC + CUP suman 74 escaños
- Voto neutral o federalista: ICV + PSC suman 36 escaños
- Voto anti-soberanista / españolista: PP + C's suman 28 escaños

Aunque sumáramos al PSC y a ICV a PP y C's, sumarían 64, por lo que se puede decir que una mayoría clara ha votado a favor del independentismo. Aunque sumando ICV al grupo soberanista (ya que no son independentistas, pero sí favorables a un posible referéndum), sumarían 87, lo que da una visión clara de lo que opina la mayoría de catalanes. 

Yo que no he votado y jamás votaré a CiU (he sido siempre votante socialista) creo que es un error garrafal analizar estas elecciones como un fracaso de Artur Mas. Entiendo que los medios españoles lo analicen así porque se ha personalizado en exceso el proyecto independentista en un político que, en realidad, no lo ha sido nunca (nunca se había pronunciado independentista, por lo menos). Por lo tanto, los catalanes han decidido castigarle por los graves recortes que ha aplicado al pueblo catalán y han decidido apoyar un partido que sí ha demostrado históricamente ser independentista, Esquerra Republicana. Es decir, igual que ocurre con muchos productos: Entre una imitación y el original, te quedas con el original. Como comentaba @DannyBesteiro esta tarde en Twitter "A Catalunya le gusta decidir, pero no le gusta recortar" ("ser recortada", imagino que quería decir, pero ya sabemos que la falta de espacio en Twitter es la norma). 

Oriol Junqueras, de ERC, se coloca en una posición
ideal para liderar el independentismo.
Por otro lado, considerar fracasado el proyecto soberanista o independentista (o como queráis llamarlo) cuando las dos formaciones más votadas (CiU y ERC, que suman mayoría absoluta) apostaban por este proyecto, me parece un frívolo atrevimiento, como poco. También lo es si hablamos de un fracaso de CiU, ya que ha ganado en las 4 provincias catalanas y multiplica por dos y medio los resultados de sus principales rivales (PSC, ERC y PP). Seamos sensatos, si el PSC o el PP hubiesen sacado estos mismos resultados, nadie estaría pidiendo dimisiones a Camacho o Navarro, sino que estarían contentos como unas castañuelas. Si es cierto, y los resultados electorales son irrefutables, que los catalanes le han dicho a Mas que "no ha colado, porque sabemos que no eres independentista de verdad y porque llevas dos años jodiéndonos a recortes". Es decir, varapalo a Mas sí, pero no al independentismo, que no sólo se mantiene sino que sube un escaño. 

Por otro lado el enfrentamiento pro- y anti- soberanismo ha beneficiado también al PPC de Camacho y, sobre todo, al Ciutadans de Albert Rivera, que es premiado con nueve escaños, por la coherencia de un discurso que lleva ya dos legislaturas tomando y porque ha sabido quitarle a UPyD casi el 100% de sus votantes. Y lo recalco porque la formación de Rosa Díez sí se ha presentado a estas elecciones, obteniendo 14.500 votos (3.500 votos menos que el Partido Pirata, 6.000 menos que el PACMA o 13.000 votos menos que el partido Escaños en blanco). Sin comentarios... También es importante recalcar la llegada de un partido como las CUP al Parlament, que presenta una nota de color interesante, más cercana al ciudadano (como podrían ser Syriza en Grecia o Anova en Galicia, aunque con muchos matices y distancia con estas formaciones). Este pequeño partido ha conseguido movilizar al votante "abstencionista activo" (es decir, no el vago que no va a votar para irse a la playa, sino el que llena las plazas gritando eso de "Que no, que no, que no nos representan"). 

Quiero dedicar también un momento a analizar la altísima participación que se puede traducir en dos sentimientos claros: Hartazgo de lo vivido hasta ahora e ilusión por lo que pueda venir. Es decir, en primer lugar, el pueblo se ha dado cuenta que era un momento importante social y políticamente y no se ha querido perder este acontecimiento. En segundo lugar, han querido demostrar su  descontento a los recortes, la crisis y todo lo ocurrido en los últimos 30 años, que no es poco. Visto lo visto y analizado ya casi todo, ¿cuales van a ser las consecuencias?

Ahora Mas, si quiere realmente optar por la vía independentista, se ve forzado a pactar con ERC, quien le va obligar con mano firme a seguir por ese camino, sin permitirle jugar más a "la puta i la Ramoneta". Y ese camino puede parecer el peor desde el resto de España, aunque al españolismo rancio también le viene muy bien tener este panorama, para poder desviar la atención de los recortes del Gobierno con el proyecto soberanista catalán. Otra opción es que Mas se vea presionado por Unió y el estamento económico catalán a pactar con el PSC o con el PP de Camacho (aunque esta última la veo la más improbable, teniendo en cuenta que se la ha podido quitar de encima tras dos años difíciles y tras la campaña que han hecho cada uno de los partidos). Un pacto con el PP sería visto como anti-natura por los votantes de CiU (más, anti-natura de lo habitual, si cabe). 

Finalmente, no quiero terminar este post sin mandar un gran abrazo y muchos recuerdos a todos los que, durante los últimos tres meses, han presentado sondeos y encuestas que han resultado ser UN ESCANDALOSO FRAUDE, una vez más. Gracias de verdad, pero creo que la próxima vez preguntaré al pitoniso Sandro Rey, seguro que acierta más.