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dilluns, 25 de gener del 2021

El lío de las Catalanas'21

El siguiente artículo fue escrito para la Revista Luzes en gallego (podéis leerlo aquí). Esta es la versión original del mismo. 

Hace mucho tiempo que cuesta entender las resoluciones judiciales relacionadas con Cataluña. Y más si analizamos las últimas, relacionadas con el Covid. No negamos que las resoluciones estén ajustadas a derecho, pero en ocasiones algunos jueces, magistrados y fiscales parecen olvidar que estamos en un periodo de pandemia mundial, con una enfermedad mortal campando a sus anchas por todo el territorio y con un sistema sanitario al borde del colapso.

Pero demos un paso atrás: La inhabilitación de Quim Torra llevó a la convocatoria de elecciones el 22 de diciembre, fijando la fecha automáticamente (como estipula la LOREG) para 54 días más tarde, es decir, el 14 de febrero. El decreto de convocatoria ya incluía la posibilidad de aplazarlas a causa del Covid. Para evitar que las elecciones coincidieran con la tercera ola, el vicepresidente Aragonés firmó un decreto “de rectificación” en el que retrasaban las elecciones al 30 de mayo. Ese decreto es el que la Justicia ha paralizado. Una decisión difícilmente entendible a nivel sanitario ya que obliga a votantes y participantes en las mesas electorales a exponerse a un virus mortal, ya sea en su cepa británica o no, cuando se podría hacer en fechas menos peligrosas.

Todo ello con un ministro de Sanidad, Salvador Illa, recién nombrado como candidato y con un CIS bajo el brazo que, como analizaron en La Vanguardia, situaría al nacionalismo / independentismo con una cifra poco creíble del 40% de los votos, mientras el resto de sondeos les sitúan entre el 46 y el 52%. Es un dato tan poco creíble de hecho que no se registra desde 1980. Es mucho más probable que ERC gane las elecciones y gobierne con PSC como socio, por tanto, la tezanización del sondeo parece bastante obvia.

Pero quien debería velar por la salud de todos los votantes, parece muy interesado en que estas elecciones se celebren cuanto antes, a pesar de que nos ha recalcado hasta el aburrimiento que hasta que no empiece la campaña no dimitirá de su cargo de ministro y se dedicará “al 101%” a la salud de los españoles. Incluso el Presidente Sánchez está de acuerdo con jugar a la ruleta con la vida de los catalanes para poder cerrar “cuando antes un ciclo estéril, una década fracasada y abrir paso a un cambio” que “se llama Salvador Illa”. Suponemos que con “fracasadas” se refiere a todas las campañas del PSC de la última década.

En el resto del bloque unionista, Ciudadanos prevé una caída estrepitosa en escaños tras una legislatura decepcionante (recordamos que ganaron los últimos comicios y ni presentaron candidata en la investidura), en la que se produjo la dimisión del gran líder Albert Rivera, la marcha de Arrimadas a Madrid, la celebración de las primarias catalanas y la decapitación de la candidata ganadora de las mismas Lorena Roldán para que Carrizosa se pusiera al frente de los naranjas. Una jugada maestra que acabó con el fichaje de Roldán por el PP a pocos días de las elecciones. Además, se prevé que VOX entre por primera vez en el Parlament precisamente a costa de votos de PP y Cs, con lo que hacer pronósticos sobre cómo acabarán los porcentajes entre los tres partidos aún es un misterio digno de un catalán ilustre como Sandro Rey.

Mientras tanto, en el bloque independentista, si es que ERC aún lo es, las aguas están igual de alteradas que en otro bloque. La antigua Convergència, otrora “la casa grande” del nacionalismo catalán, se ha convertido en un “edificio de apartamentos” al estilo de La que se avecina, con todos los vecinos a la gresca. Junts acoge a los puigdemontistas, PDCat a los nacionalistas e independentistas más moderados y PNC (Partit Nacionalista Catalá, una suerte de PNV catalán), reúne a los restantes nacionalistas no independentistas (léase Marta Pascal, Carles Campuzano & Co). Todo esto, hijos míos, anteriormente era un solo partido.

Por su parte, también quedan la eterna aspirante al título, ERC, que en los últimos dos años se ha vestido de Convergència para intentar, por fin, reganar una Generalitat que no lideran desde tiempos de la II República. Este giro peixalcovista (es decir, decidido a pactar con el PSC en caso de ser necesario para volver a gobernar) podría funcionar en un determinado tipo de votantes, pero definitivamente les alejarían del votante independentista más arrauixat (o pasional, ahora con Puigdemont). Lo que ganen por un lado, quizá lo pierdan por el otro.

La CUP por su parte sigue viva, que ya es mucho dado el perfil bajo de este partido en las últimas legislaturas, y es probable que repita resultados a pesar de ello. Con más tiempo, incluso podríamos analizar el aplazamiento de las elecciones del Barça. Pero eso, como dicen los clásicos, ya es otra historia.

dijous, 17 de gener del 2019

Detenciones de alcaldes de la CUP

Ayer se produjeron detenciones SIN ORDEN JUDICIAL de dos alcaldes. La Policía fue a detenerles a su casa (nada habitual en este tipo de delitos) por una supuesta alteración del orden público en el aniversario del 1 de octubre. Todo ha sido una operación de represión sobre una ideología política (el independentismo). Fueron detenciones ilegales y, en el caso de Ignasi Sabater, alcalde de Verges, errónea, ya que no estaba en las vías del tren como se le atribuye en esa fecha, sino que estaba trabajando.
Es decir, un responsable policial decidió de cuenta propia detener a dos cargos electos en Girona, además de retrasar la entrada de sus abogados en comisaría (con la excusa de "me estás hablando en catalán, no te entiendo"). También se detuvo a periodistas, manifestantes y activistas. Ante esta vulneración de derechos, silencio en el PSOE.
Ni Teresa Conillera (delegada del Gobierno), ni Marlaska (ministro), ni Sánchez (Presidente de Gobierno) han dicho ni dirán nada porque significaria reconocer que A) estaban enterados y dieron el OK a las detenciones o B) no lo sabían y tienen unos policías descontrolados en Catalunya deteniendo a políticos sin orden judicial.
Mientras tanto, tenemos medios de la derecha haciendo gala del asunto, aunque sea en un recuadro de portada, para crear un clima que algunos están deseando desatar, el de la ilegalización de la CUP. La detención preparada de estos dos alcaldes de la CUP es otro de los pasos que desde algunos sectores se quiere potenciar para crear el clima necesario para la ilegalización de un partido que representa a miles de personas en Catalunya y que, oh casualidad, es independentista.
Si repasamos la hemeroteca, hemos leído a Pablo Casado (PP) pedir literalmente la ilegalización de la CUP en varias ocasiones. Albert Rivera (Cs) esta "dispuesto a discutirlo". Lo cierto es que desde ciertos partidos se llevan haciendo movimientos para conseguir una reacción violenta de Arran, para justificar una ilegalización del partido en su conjuto. Estos intentos han fracasado pq A) eran muy burdos (como el asedio policial ante la sede de la CUP el 20 de septiembre de 2017 mientras se producían registros en conselleries) y B) porque en la CUP no son idiotas.
La CUP es un partido democrático y no violento, a diferencia de la ultraderecha que asola partidos y cargos públicos en el resto del Estado. La ultraderecha cree que debe acabar con sus enemigos demonizándolos públicamente, provocando y esperando una reacción violenta. No llegará.
Y no llegará porque la CUP ha pisado mucha calle, mucha protesta social y lleva en las raíces de la sociedad democrática mucho más tiempo que quienes quieren acabar con ellos. Desconfiad de quienes quieren censurar e ilegalizar, porque hoy es la CUP, pero mañana puedes ser tú.
Y el silencio hace cómplice a quienes no denuncian las injusticias, como las detenciones ilegales y sin orden judicial de alcaldes de la CUP. Porque el silencio, de toda la vida, ha sido el mayor aliado de las corrientes ultraderechistas.

dilluns, 8 d’octubre del 2018

Parálisis indepe

El independentismo está parado, paralizado por peleas internas de los principales partidos políticos que, una vez más, como ha pasado una y otra vez en toda España, no están a la altura. De nuevo, el estamento político vuelve a fallar a la gente a quienes deberían representar. Ya se pueden empezar a poner las pilas porque los partidos políticos no han mostrado ni capacidad de diálogo, ni capacidad de planificación más allá del 1-Oct, ni tener una idea de qué hacer, más allá de aguantar hasta las próximas elecciones de finales de junio.
Los independentistas catalanes no se recibieron una paliza el 1 de octubre de 2017 para esto. Esperábamos más, sinceramente. Esperábamos más que un President como Quim Torra, quien se desacredita a sí mismo con ultimátums que todos saben que son un farol, con una ERC que dice lo opuesto a antes de las elecciones o una CUP menguada... en resumen, esperamos más.
Y para que no me llamen crítico desbocado, le recomendaría a la oposición al independentismo condenar la violencia de determinados grupos aficionados a las razzias de encapuchados. Igual, igual, darían algo de legitimidad a su discurso.

dimarts, 19 de gener del 2016

Las curvas del camino a la independencia

Recientemente en Malas Noticias, el blog de Ángel Calleja, publiqué este artículo sobre Cataluña y los recientes acontecimientos que han llevado a la formación del Govern y el nombramiento de Carles Puigdemont como el presidente nº 130 de la Generalitat. 

En una política convulsionada por los recientes resultados electorales, la consecución de un acuerdo, por muy a última hora que se haya producido, debería ser motivo de una cierta alegría. Tras el 20-D, muchos políticos enarbolaron la bandera del "es la hora de los pactos". El propio portavoz del PP Rafael Hernando, azote de la oposición en los últimos años, declaró en "Al Rojo Vivo" de laSexta que su partido defiende (ahora) gestos de acercamiento como el que representa "El abrazo" de Juan Genovés. Fracasado el "que gobierne la lista más votada" por imperativo legal de esta democracia parlamentaria en la que vivimos, al PP le parece que es hora de apostar por lo que ha votado el ciudadano, el maldito pacto. 

En Europa son habituales, pero en España se suelen interpretar como una subyugación del o al adversario. Por tanto, cuando estos se acaban materializando, dejan siempre una sensación de derrota en todos los partidos: en quienes no los desean, porque se han producido, y en quienes los consiguen, porque han perdido más de lo deseado por el camino.

Un ejemplo de ello es que, tras la política de líneas rojas impuesta después de las generales, todo hacía suponer que el siguiente paso en Cataluña iban a ser unos nuevos comicios, para enmendar lo que hasta el sábado 9 por la tarde no habían sabido hacer los partidos catalanes: pactar. La realidad se ha llevado por delante esa teoría.

Para entender por qué la CUP ha prestado su apoyo a Junts Pel Sí para formar un gobierno independentista a cambio de la retirada de Artur Mas hay que tener en cuenta varios aspectos.

El primero es que unos nuevos comicios no hubiesen ayudado a nadie. Junts Pel Sí y la CUP hubiesen perdido diputados, por lo que se hubiese terminado la mayoría absoluta independentista que actualmente hay en el Parlament. Convergència no quería cortar la cabeza de Mas, pero la perspectiva de que ERC fuera en solitario aterrorizaba a la cúpula de CDC, porque un sorpasso era más que probable. A la CUP, por su parte, la posible participación de Ada Colau en unos nuevos comicios les hubiese comido buena parte del voto social. En este escenario, las únicas alternativas eran pacto o fracaso.

El segundo es que, como explica Antonio Maestre en este texto publicado en La Marea, la CUP ha sacrificado parte de sus valores por un bien mayor: la soberanía.

La CUP lo sabe y ha pagado el precio más alto. Visto y leído el acuerdo in extremis, son Antonio Baños, excabeza de cartel de la formación asamblearia, y sus seguidores los que han asumido el desgaste. El lenguaje del documento los ha dejado a los pies de los caballos y ha desatado las críticas de la izquierda española. Como dice Manel Fontdevila en su viñeta, alguien de izquierdas puede ser cualquier cosa, menos independentista. 



Junts Pel Sí, que parecía doblegada, ha marcado muy bien los tiempos. La cabeza de un isrealita (Artur Mas) no ha costado la de diez palestinos (los diez diputados de la CUP) como desveló Anna Grabriel, pero sí ha destruido buena parte de la reputación de los anticapitalistas. De esta forma, va a ser muy difícil que la mitad más social de su electorado (y sobre todo, el resto de la izquierda estatal) vean coherencia en su actuación, aunque efectivamente hayan cumplido eso de "no investiremos a Mas ni permitiremos que el procés descabalgue".

Decía Baños en el programa Carne Cruda que muchos independentistas veían a Artur Mas como un tapón para que el independentismo siguiera adelante, que era una lacra demasiado grande para en el resto del Estado se tomasen el procés en serio. Ahora ese tapón ya no está y el independentismo sigue adelante con una cabeza nueva.

Las razones del independentismo

Si uno piensa fríamente cuales pueden ser las razones por las que la ciudanía y los partidos han optado por el independentismo, uno llega a la conclusión que a estas alturas, importa ya muy poco. Se ha llegado a un punto irreconciliable entre los dos bandos a nivel político y, en el aspecto social, visto el percal, cualquier razón parece buena para irse de España. Aun así, ¿merece la pena el independentismo, aún con una figura como la de Carles Puigdemont -compañero de Mas en CDC- al frente del proceso? La respuesta es obvia: si el objetivo es la República Catalana, debe ser la de todos. Convergents, peperos, ciutadans, cuperos, podemitas, de Esquerra y de cualquier otro partido o ideología. Y Convergència, guste o no, tiene el apoyo de centenares de miles de votantes a los que no se puede ni debe dejar de lado.

Es indudable que la imagen es fundamental en política y que la de la CUP ha caído por los suelos tras el acuerdo, pero las paradojas de la política española llevan a la izquierda española a criticar fieramente que se invista un independentista neoliberal (Carles Puigdemont) desde un partido anarquista, y al mismo tiempo ver perfectamente normal que el PSOE consiga un presidente del Congreso (Patxi López) con la ayuda de los dos partidos neoliberales de pulserita rojigualda (PP y Ciudadanos).

La duda que le podría quedar a un marciano si viniese a visitarnos es si a la mitad roja de este país le jode más investir neoliberales o poner en duda la unidad de España.

La reacción de ‘Madrit’

Siguiendo el tópico de que en ‘Madrit’ siempre necesitan demonizar a un líder catalán para sentirse bien (Jordi Pujol en los 80, Carod Rovira en los 90 o Artur Mas a partir del nuevo milenio), con el 130 president de la Generalitat no lo tendrán muy difícil.

La toma de posesión de Carles Puigdemont, sin mencionar ni al Rey ni a la Constitución, será investigada por el Estado y su frase final en su primera aparición en el Parlament, que acabó con un "visca Cataluña lliure", añadirá algo más leña al fuego.

Esta será la tónica en las próximas semanas y meses: gestos, leyes y proclamas desde Cataluña, seguidas de su inmediata investigación legal desde el Gobierno y sus respectivas ramificaciones judiciales (Tribunales Supremo y Constitucional, Abogacía del Estado) como ya ha ocurrido con la declaración del Parlament que suspendió el TC.

Hagan lo que hagan, estamos en un proceso de ruptura demasiado avanzado como para echarse atrás. El propio Puigdemont pedía a su nuevo Govern que no tuviera miedo y que “no nos tiemblen las piernas”, pronosticando una carretera llena de curvas en los próximos meses.

Mientras tanto, una figura institucional como la del Rey Felipe VI, quien teóricamente debe ser aglutinante, ha preferido rechazar recibir a Carme Forcadell, quien guste o no es otra figura institucional de peso, la presidenta del Parlament catalán.

Comunicacionalmente es una decisión perfectamente comprensible porque el desgaste interno (entiéndase interno como de la derecha cavernaria de la TDT española) que hubiera tenido el monarca al recibirla hubiese sido de órdago, teniendo en cuenta el escaso o nulo afecto que el independentismo ha mostrado por la Corona y lo que ella representa. Más aún teniendo en cuenta que ese mismo día la infanta Cristina se sentaba en el banquillo de los acusado por el "Caso Nóos". Por otro lado, no recibir a Forcadell da más argumentos al independentismo, que poco espera de la Corona ya.

El futuro de Cataluña

Internamente, la política catalana variará poco. Junts Pel Sí gobernará con mayoría y seguirá la hoja de ruta planeada. La CUP apretará todo lo posible y la oposición continuará, garrote en mano, alabando los beneficios de quedarse en España.

A pesar de que Mas y Convergencia han salvado, quizá, el match point más importante de su historia con este pacto, recomponerse y refundarse no va a ser una tarea fácil. El experto en relaciones públicas Agustí de Uribe-Salazar tiene muy claro que sería mucho más adecuado " limpiar el partido antes que tratar de crear una marca nueva que llegue a la población catalana tanto como la más que consolidada  de Convergencia. Es evidente que la credibilidad solo se podrá obtener de una radical y profunda higiene interna, apartando a todos aquellos individuos sospechosos o confesos de operaciones dudosas. La creación de una nueva marca sin haber efectuado esta regeneración en sus cuadros y militantes será percibida como maquillaje y no como realidad. Más de lo mismo, sin actuaciones rigurosas, no es de recibo." El fracaso electoral del grupo parlamentario "Democràcia i llibertat" (Convergència sin Unió en el Congreso) ha sido palpable y la elección del nombre, más que dudosa visto el resultado.

Lo cierto es que a pesar de sobrevivir, la formación conservadora catalana tiene un durísimo camino por delante si quiere volver a dirigir Cataluña, visto el enorme terreno que le ha comido ERC en esta etapa de crecimiento independentista, y por los aires de "nueva política" que traen los partidos emergentes, que obtuvieron muy buenos resultados en las últimas elecciones generales. 

El futuro de Cataluña parece un poco más claro que hace unas semanas, por primera vez en la historia con una mayoría absoluta independentista de escaños en el Parlament, que provocará un descarado "Pressing PSOE" para que apoye a Rajoy o, por lo menos, se abstenga en la investidura.

Por eso hay que destacar que el PSOE haya respaldado a ERC y Democràcia i Llibertat para que tengan grupo propio en el Senado. No es un gran gesto, pero sí puede entenderse como una cortesía o como un método para evitar que PP y PSOE sean los únicos grupos de esa cámara. Sea por querer diferenciarse del PP o por realizar un leve, levísimo, acercamiento a Cataluña, que siempre es bienvenido, aunque sea (como siempre en el PSOE) tarde y mal.

En cuanto a los primeros pasos de Puigdemont, ha afirmado en su primera entrevista televisiva tras ser nombrado que quizá se alargue el proceso de 18 meses hacia la soberanía. Oriol Junqueras (ERC), su vicepresidente, advierte de que se avecinan “dificultades enormes”. Esto, más que echar agua al vino o demostrar ganas de perpetuarse unos meses más en el cargo, parece una manera de dar al proceso el tiempo que necesite, más allá de los celebérrimos 18 meses. Sea como sea, parece claro que la carretera hacia la independencia va a estar llena de curvas y piedras en el camino. 

dimarts, 29 de desembre del 2015

Reflexiones navideñas sobre Cataluña y España

La política tiene giros inesperados y en ocasiones, caprichosos. Quien nos lo iba a decir que hallaríamos tantos paralelismos entre la política catalana y estatal, siendo al final casi un calco la una de la otra. Dos escenarios de difícil investidura, dos situaciones de difícil solución y mucho papel de periódico por vender en las próximas semanas. Mientras en mi tierra natal vemos un sorprendente empate en la asamblea de la CUP (había un 1,44% por ciento de posibilidades de que se produjera), en el Congreso de los Diputados vemos como el Neobipartidismo hace casi imposible la elección de un Gobierno estable. En realidad este hecho, la mal-llamada ingobernabilidad, no debe ser tan aterrador como algunos lo pintan. En Bélgica se pasaron casi un año sin gobierno y la gente allí, encantada. Mi buen amigo Pep Solano, que ha vivido en Bruselas por varios años, me contaba la tranquilidad con la que la gente vivía a pesar de no tener un ejecutivo formado, lo que quita algo de trascendencia (que nunca viene mal) a todo este circo político que a algunos tanto nos apasiona. 

Pedro Sánchez, sec. gral. del PSOE (foto de El Mundo).
Belgas aparte y volviendo a la península, el escenario político actual es histórico en varios sentidos. En España el PSOE vive, de nuevo, jornadas históricas que pueden llevarlo a ejercer el deporte favorito de este partido, la autodestrucción. Sin ser un líder carismático, ni prestigioso, ni talentoso ni poco más que tener una apariencia atractiva, Pedro Sánchez puede verse envuelto en una noche de los cristales rotos que cambie su etiqueta de "Pedro el Guapo"  a otra más lúgubre, "Pedro el Breve". La baronesa andaluza, Susana Díaz, arrendadora de los apoyos que Sánchez consiguió en la carrera hacia la secretaría general, podría decidir cortar la cabeza al susodicho si decide pactar con Podemos. Las luchas internas son encarnizadas en la casa socialista y más después de los mediocres resultados obtenidos el 20-D. Mucho deberá demostrar Sánchez para sobrevivir a tal envite y ganaría algo de respeto interno y externo si lo consigue. 

Al igual que como le pasa a Rafa Benítez, entrenador de la casa merengue, su cabeza pende de un hilo: en el caso de Sánchez, la próxima investidura. Haga lo que haga, podría acabar como el ínclito que Ned Stark, ya que si se abstiene en la segunda votación permitiría un gobierno de Rajoy, lo que sería un lastre electoral demasiado grande para un débil PSOE. De no abstenerse, será tildado como poco de traidor por los patrocinadores del bipartidismo. De aceptar un gobierno de concentración con el PP "a la alemana", incumpliría lo que ha repetido muchas veces en campaña y muchos podrían constatar el mantra que se ha ido confirmando día a día desde el 15M, que en el fondo ambos partidos son lo mismo. Aunque al Ibex 35 y a Felipe González les parezca una excelente idea, ello conllevaría la definitiva desaparición del PSOE. Y en el cuarto escenario, unas nuevas elecciones, el panorama tampoco sería muy halagüeño para los socialistas, ya que la tendencia es que los emergentes sigan subiendo, a pesar del pinchazo inicial de Ciudadanos. Sea como fuere, la tendencia de los de Pablo Iglesas sí continuaría adelante tras unas nuevas elecciones y podría llegar a conseguir un sorpasso, visto el desastre interno que, una vez más, está viviendo el PSOE, y más aún si la baronesa Díaz da un paso adelante. No se trata de que la presidenta andaluza sea mala candidata, tenga poco carisma o no tenga dominado a su partido, se trata de que más allá del voto interno, los inquietos votantes socialistas podrían ver en el nuevo degüello de su líder (por muy débil que este sea), una nueva demostración de que su partido no sabe hacia donde va.

Pablo Iglesias y Rajoy, durante su conversación
sobre la investudura (foto ABC).
Legislatura efímera y más
El hecho que se hable mucho más de Pedro Sánchez que de Rajoy tras el 20-D ya es muy indicativo de las escasas posibilidades que el aún presidente pueda ser reelegido. Por mucho que Rajoy se empeñe, en decir que España necesita un "Gobierno de amplio apoyo mayoritario", lo cierto es que tiene escasas o nulas posibilidades de conseguirlo. Dado que el PP se ha pasado las tres últimas legislaturas (como poco) ninguneando, demonizando, insultando o amenazando a los partidos de la oposición (no nos olvidemos de varias frases intimidatorias del ministro Montoro) lo lógico es que estos no estén dispuestos a pactar con Rajoy cuando más lo necesita. Quien siembra vientos recoge tempestades y en el PP lo van a comprobar, por mucho que crean estar en una democracia presidencialista. Lo más probable es que, aunque Rajoy o Sánchez consiguiesen ser investidos, lo serían a un alto precio y con una incertidumbre y soledad tales que cualquier moción de censura o incluso de confianza podría echarles a la calle. El río revuelto lo aprovecharán los partidos nuevos, que a pesar de no conseguir los resultados esperados por encuestas y sondeos, han hecho una entrada más que correcta para partidos de nuevo cuño parlamentario. O por lo menos, la que hubiesen soñado en IU o UPyD.

Son de destacar también los misteriosos movimientos que han ido uniendo a partidos tan dispares como Podemos y el PP. Los elogios de Rajoy preelectorales a la formación de Pablo Iglesias han dado mucho jugo en confidenciales y espacios conspiranoicos sobre un posible pacto secreto para acabar con la casa socialista y minimizar el ascenso del "efecto Ciudadanos" auspiciado por el Ibex. Si a ello sumamos que los dos líderes fueron los que más tiempo estuvieron reunidos en las conversaciones por la investidura y que Iglesias apenas criticó a Rajoy en la rueda de prensa posterior, el menú de conspiranoia política está servido.  

Escenarios pintorescos a la catalana
La asamblea de la CUP, que acabó en un sorprendente 
empate a 1515 (Foto "20 minutos").
En Catalunya, hemos visto un nuevo retraso del futuro nacional, con el surrealista empate entre los delegados de la CUP en la votación que debía decidir si investir o no a Artur Mas como President. Sea como fuere, el resultado de esa votación tampoco debería haberse llevado a cabo por unos pocos votos. A pesar de que como persona cercana al 15m me fascine que el futuro (no de un país, sino de dos) se decida en una asamblea, investir al President de la Generalitat es un acto con la suficiente importancia como para que lo puedan decidir sólo 3.500 personas. Dicho esto, lo cierto es que los votantes de este partido anarquista entregaron sus votos bajo la prerrogativa de que no se iba a investir al líder convergent y ese apoyo electoral debería ser suficiente como para que se decidiera el partido en este sentido. 

Ello, siendo coherente con el discurso de la CUP, sería un tropiezo para el proceso independentista que también defiende este partido, dado el empeño de Junts pel Sí de no cambiar de candidato. La jugada estratética inteligente probablemente debería ser convocar nuevas elecciones (a pesar del riesgo de no conseguir por segunda vez un mayoría absoluta independentista). Y si en ERC estuviesen un poco avispados, deberían ir por separado, dado el lastre que supone actualmente tanto las marcas de Convergència, de Artur Mas o incluso la recién inaugurada Democràcia i Llibertat. Ello les podría dar la victoria electoral y la posibilidad de formar Gobierno con la CUP, si consiguen quitar el electorado de los de Mas. Pero eso es mucho suponer de ERC, de los convergents y de la CUP. El futuro en unas posibles elecciones catalanas en marzo es todavía incierto porque tres meses en política son una pequeña eternidad y Artur Mas ha demostrado ser un superviviente, le pese a quien le pese.

El caricaturista Ferreres, de El Periódico, ha analizado
brillantemente el empate de la CUP con esta viñeta.

diumenge, 27 de setembre del 2015

Elecciones catalanas 2015

Viñeta de @ferranmartin
En estas elecciones tienen dos ganadores, los que están a favor de la independencia y los que no. Los que destacan de su lado los escaños y los que destacan del suyo los votos. Los que destacan que el independentismo no consigue votos suficientes para declarar la independencia y los que se sienten legitimados para seguir con un proceso independentista porque su victoria sobre el resto es contundente (más de 40 escaños por encima del resto de partidos) y duplican los votos del primer partido de la oposición (en este caso, Ciudadanos, que obtiene 711.000 votos frente a los 1.574.000 de Junts Pel Sí). 

Mapa de resultados de las poblaciones catalanas. 
Analizando los resultados, vemos que JxSí se quedan muy cerca de la mayoría absoluta, ganando en la gran mayoría de ayuntamientos y en todas las comarcas catalanas (como vemos en la foto). Ciutadans consiguen adueñarse del voto anti-independentista subiendo de los 9 a los 25 escaños actuales, el PSC del bailongo Iceta salva los muebles con 16 escaños (perdiendo 4 respecto a 2012), Catalunya Sí que es Pot (Podemos + ICV) tienen un mal inicio en Cataluña con sólo 11 escaños cuando las encuestas les ponían con 18, el PP se estrella a pesar de su candidato Xavier García Albiol y la CUP saca los mejores resultados de su historia con 10 escaños, triplicando los resultados de 2012 (muy destacable, teniendo en cuenta que son un partido anticapitalista en un territorio de burgeses). De los que se han quedado fuera, hay que destacar a Unió, que ha pagado cara su aventura sin Convergència y Pacma, que una vez más se queda como el más votado de los partidos minoritarios sin representación parlamentaria consiguiendo casi 28.000 votos. 

Es obvio que se puede elogiar los resultados de Cs y la CUP, que son quienes más suben en estas elecciones. También hay que mencionar los bailes de Iceta, que a pesar de no presentar ninguna idea le han mantenido en los telediarios, por tanto, en la mente de los votantes (lo cual dice mucho del ser humano). Es innegable que CSQP y PP no han entendido de qué va el tema. Los primeros han planteado una campaña errónea, con un mal candidato como Rabell, que ni es joven ni da la imágen ideal para el partido a quien representa, o con sonoras salidas de tono de Pablo Iglesias, creyendo que estaban en los 80 o 90 y que podrían aspirar al cinturón de Barcelona cuando el partido que se jugaba es otro muy distinto (curioso, viniendo de uno de los partidos de la "nueva política"). Por su parte, el PP, azote de todo lo que significa ser catalanista en las últimas décadas, ha pagado muy cara su durísima campaña del miedo y apostar por un candidato tan alto como xenófobo como García Albiol, que esperaba limpiar Cataluña y a quien le han acabado limpiándo la cara. Errores y actitudes así, se pagan caros. El PP no sólo no ha podido neutralizar el crecimiento de Ciudadanos, sino que ha perdido 8 escaños, se ha quedado como penúltima fuerza electoral y sólo supera en un escaño a un partido a quienes ellos consideran como "radicales". Deberían pensar en quien hace realmente el discurso más radical en Cataluña.

Es igual, pero no es lo mismo
Lo cierto es que interpretaciones y cábalas aparte, hay que valorar qué futuro le espera a Cataluña internamente y en sus relaciones con el resto de España. Lo cierto es que estos resultados no son suficientemente fuertes como para que el lunes 28 se declare uniteralmente la independencia, pero tampoco como para que todo siga igual. En el Parlament catalán ahora hay una mayoría absoluta de partidos independentistas, hecho que no había pasado jamás. Lo lea quien lo lea eso es una victoria para estos partidos. Además, que Junts pel Sí no tenga mayoría absoluta significa que la coalición va a tener una gran dependencia de la CUP, de quien necesitará 6 diputados. Eso, a pesar de lo que digan las tertulias y los titulares de la prensa del lunes, no sólo no detendrá el Procés, sino que posiblemente lo acelere. Para empezar porque han afirmado ya que no van a votar a Artur Mas en el proceso de investidura. La CUP, que es un partido ciudadano con casi tres de décadas de existencia, apuesta por la independencia y, como ha dicho el propio Antonio Baños, está más preocupado por el proceso que por quien gobernará la Generalitat. Por tanto, le guste a quien le guste, el proceso va a seguir. 

Mapa de resultados de las comarcas catalanas.
Y va a seguir a pesar de que (a la hora que escribo este artículo) los votos claramente a favor de la independencia son 1.900.000 y el resto, con sus muchos matices, son 2.050.000 (aprox). Eso no significa necesariamente una derrota plebiscitaria teniendo en cuenta que CSQP se ha mostrado a favor del voto a decidir, y técnicamente quizá no habría que incluirles en el voto del no, pero sí es muy indicativo de un empate técnico en cuanto a votos. Y el proceso también va a seguir posiblemente porque los independentistas poseen una legitimidad parlamentaria tras unas elecciones plebiscitarias (lo cual no deja de ser irónico). Y va a seguir sobre todo porque el inmobilismo, como su propio nombre indica, no lleva a ninguna parte, y menos en política. Otra cosa es a donde lleve ese proceso, qué consecuencias tenga o qué se consiga con él, pero eso el tiempo lo dirá. 

No quiero dejar de destacar la histórica participación del 77,46% de los votos (y más tratándose de unas elecciones autonómicas), difícilmente repetible en próximos comicios y elogiable en cualquiera de los sentidos. En resumen, creo que la situación del independentismo en Catalunya no sólo no se detiene, ni se acelera con un turbo, sino que se mantiene a la velocidad actual. La situación política, tras estas elecciones, va a cambiar muy poco. La actitud del resto de españoles respecto a los catalanes desde luego no va a cambiar, pero la actitud de los catalanes respecto a España sí ha cambiado comparándola con décadas atrás, han perdido el miedo. Y eso no es algo que desaparezca de un día para el otro. Los movilizados van a seguir movilizados y no hay campaña del terror bancario ni difamaciones gubernamentales que lo puedan evitar. Todo sigue igual, pero en cambio nada es lo mismo. 

dissabte, 26 de setembre del 2015

Campaña de tres ejes

Es obvio que estas no son una elecciones catalanas normales y que, por tanto, esta no ha sido una campaña electoral al uso. Sólo el hecho de que hayan provocado la separación entre Convergència e Unió (unidas desde los años 80) ya indica su importancia. En esta campaña ha roto, como otras elecciones de los últimos tiempos, un eje bipartidista que en Catalunya compartían tanto CiU como PSC tradicionalmente. Además, el auge del independentismo y la aparición a nivel estatal de partidos emergentes como Podemos y Ciudadanos, ha propiciado la creación de tres ejes distintos: El eje independentista, el eje pro-españolista y el eje "psé, pues ya veremos lo que hacemos". 

Los tres ejes de las elecciones catalanas

Raül Romeva ¿hombre de paja
o líder de consenso?
En el primero, Junts Pel Sí (ERC, Convergència Democràtica y otros partidos, asociaciones y agrupaciones sin participación en el Parlament) y la CUP (Candidatura d'Unitat Popular) conviven en el camino hacia la independencia. Unos liderando la corriente independentista y los otros apoyando sutilmente y con actitud vigilante a la vez, desde la distancia de ser un partido claramente anticapitalista con más interés por llegar a objetivos que por sus propios políticos. La CUP, hablaremos más tarde de ello, va a ser clave para estas elecciones. Por su parte, Junts pel Sí, candidatura encabezada por Raül Romeva como supuesto hombre de paja y Artur Mas y Oriol Junqueras como grandes arquitectos, lidera una corriente independentista que se hubiese llevado por delante a Convergència de no cambiar de rumbo radicalmente. El tsunami independentista visto en la Diada catalana de 2012 arrolló la política tradicional de CiU y provocó que Mas decidiera aprovecharlo para evitar caer en los siguientes comicios a causa de los fuertes recortes aplicados en mi tierra por el líder de CiU y que surfeara hacia un futuro incierto, pero menos negro electoralmente que si hubiese querido dar la espalda al independentismo. Esta candidatura de Junts Pel Sí tuvo un nacimiento tenso y lleno de baches, pero se consolidó al colocar una figura de consenso como Raül Romeva, que no militó jamás ni en CiU ni en ERC, sino en Iniciativa per Catalunya Verds. Con él todas las divergencias encontradas en el camino por estos dos partidos quedaron aparcadas y, a pesar de que se le considera un convidado de piedra a esta candidatura, tras su nombramiento se ha conseguido que JpS sea una balsa de aceite sin conflictos internos y que remen todos en un mismo y muy claro objetivo.

Los tres candidatos unionistas:
Albiol, Arrimadas e Iceta.
El segundo eje, llamado constitucionalista por unos y unionista por otros, incluye al PP, minoritario en Cataluña desde hace décadas, y a Ciudadanos, que vienen muy crecidos desde la campaña publicitaria e informativa de la que llevan disfrutando desde febrero de este año. Hay que reconocer al PP la capacidad de saber centrar el pulso mediático en lo que le interesa y de conseguir candidatos que hagan ruido en las elecciones. Colocar a Xavier García Albiol, el exalcalde de Badalona, con un fuerte perfil xenófobo, como cabeza de lista ha sido mediáticamente un acierto para su partido porque ha restado una gran fuerza en los medios a los Ciudadanos de una atractiva pero poco efectiva en su discurso Inés Arrimadas. A pesar de que Albert Rivera la sitúe como la próxima y primera presidenta catalana, lo cierto es que su discurso no tiene la fuerza del líder de su partido y su forma de polemizar en las tertulias es demasiado similar a otras políticas jóvenes del PP como Andrea Levy (de hecho, incluso su parecido físico es bastante notable). Este eje electoral destaca sobre todo por su claro discurso anti-independentista, de tendencia nacional-españolista y un gusto por el liberalismo económico. En él se puede unir también a Unió Democràtica, los democristianos que compartieron durante décadas en el viaje hacia el "peix al cove" de la Convergència pujolista y y se separaron de ellos cuando tomaron el camino hacia a Ítaca (ciudad de la Grecia clásica que ha simbolizado en Cataluña el viaje hacia independentismo). De existir todavía con la suficiente fuerza (que no es el caso) podríamos incluir a UPyD en este mismo saco unionista, aunque en realidad este partido jamás ha tenido representación en Cataluña.

Entre medias de este eje y el siguiente encontramos al PSC, y a su bailongo candidato Miquel Iceta. Digo a medias porque el PSC se diferencia mucho de PP y Ciudadanos en las formas, aunque no tanto en el fondo. El PSOE de Pedro Sánchez ha querido mantenerlo en el eje unionista a pesar de que el PSC ha tenido siempre una buena base de militantes catalanistas de izquierdas. Miquel Iceta, como buen militante del PSOE, más que de PSC, ha seguido el camino de su líder fielmente. Si hay que reconocer algo al PSC de Iceta es el haber sabido mantenerse en campaña, aunque haya sido con algo tan frívolo como sus bailes. Ayer en la fiesta de cierre de campaña de PSC se entregaron camisetas con una caricatura del candidato socialista bailando y un hashtag en el que se leía #IcetaLoPeta. Haya sido una campaña planificada (que me extrañaría) o casual, reaccionando astutamente ante el aspecto viral de los bailes de su candidato (me parece más creíble), lo cierto es que la jugada les ha salido redonda. Han ganado muchos más minutos de informativos gracias a esos bailes de los que hubiesen tenido con cualquier otro tipo de campaña.

Lluís Rabell y Pablo Iglesias, en un acto de CSQP.
El tercer eje incluye la candidatura de Catalunya Sí Que es Pot (Cataluña Sí se Puede), es decir, Podemos más ICV, y como decía anteriormente, también se podría haber incluido al PSC de Iceta, antes de sus bailes, por su cercanía ideológica con la izquierda. Este es claramente el eje más perdido de los tres o, si lo preferís, el eje que prefiere pasar de largo sin mojarse demasiado ante la tromba de agua independentista. Con un chubasquero mínimo pretenden pasar medio de largo, ya que Podemos tiene la vista puesta en las elecciones generales e Iniciativa no ha sabido muy bien qué hacer o decir ante el independentismo. CSQP tiene posiblemente al peor candidato de todos, Lluís Rabell, por sus formas y su manera de analizar la situación en Catalunya. Quizá por eso en las últimas semanas de campaña apenas le hemos visto en televisión y se ha primado las figuras de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, más expertos en lidiar con los medios. Aunque lo cierto es que Iglesias y su gente no han sabido llegar a la población catalana con su discurso. Han pecado de tópicos relacionados con el extrarradio catalán, buscando votantes en una zona tradicional del voto de la izquierda obrera inmigrante del sur, que fuera de esa zona de Barcelona han sonado bastante mal entre sus posibles votantes. Esos errores y su flagrante indefinición han llevado a muchos catalanes a desconfiar de esta formación a pesar del carismático líder de Podemos. Ahí los miembros de ICV podrían haber hecho más y haberlo hecho mejor en el asesoramiento para aportar una visión regional a los líderes foráneos, porque una vez más han pecado de simplistas.

Governem-nos, dijeron

Arriba, Quim Arrufat y David Fernández,
Abajo, Anna Gabriel y Antonio Baños
La CUP, como decíamos antes, es la clave de estas elecciones. Lo es porque posiblemente, según lo que proponen todas las encuestas, Junts Pel sí se quedará a las puertas de la mayoría absoluta y necesitará su apoyo para continuar con el Procés. Cierto es que las encuestas en España tienen la extraña costumbre de equivocarse estrepitosamente siempre antes de unos comicios, pero al parecer, la fuerza que pueda tener el independentismo va a depender de un partido tan peculiar como este. A pesar de los adjetivos de "radicalidad" con la que algunos les quieren etiquetar, la CUP es un partido en el que se prima la ideología y los objetivos políticos, más que a sus propios políticos. En eso sí es radical: Radicalmente distinto a cualquier otro partido en España. Sus portavoces y políticos profesionales sólo tienen oportunidad de serlo durante una sola legislatura. 

A pesar de que a muchos de sus acólitos les hace tirarse de los pelos el desprenderse de gente con el carisma y la valía de Quim Arrufat o David Fernández, esa es la forma que tiene este partido de que sus políticos no se conviertan en uno más, es decir, que no se apoltronen en sus cargos, como viene pasando en España desde la Transición. Que un partido así tenga la capacidad de decidir qué va a pasar en Cataluña en los próximos años va a ser un aspecto fundamental en el futuro de esta (al menos todavía) Comunidad Autónoma. Tras la última legislatura, en la que contaron con tres diputados, creo sinceramente que están infravalorados en las encuestas y que van a robar muchos votos a los partidos integrantes de JpS y CSQP, ya que serán premiados por su coherencia, su discurso y su forma distinta de encarar la política profesional. A pesar de que el anticapitalismo que enarbolan Antonio Baños, Anna Gabriel y el resto de la CUP tira un poco para atrás al votante catalanet conservador tradicional o al votante federalista ex del PSC, en los últimos años han convencido a mucha gente.  

Resumiendo, podemos decir que el hecho de tener unas elecciones con tres ejes ya es una novedad y lo es no sólo por haber acabado con el bipartidismo cláscico sino por partir una bipolarización del discurso indepes vs. unionistas. A pesar de su indefinición, el tercer eje va a ser importante también, además de la CUP, porque parte el voto de izquierdas catalán y porque aquellos que antes optaban por la abstención y ahora votan a Pablemos van  a tener representación en un Parlament bastante fragmentado. 

Sea como fuere, la campaña terminó, alea jacta est. El domingo, todos los catalanes a votar. Por quien queráis, pero a votar.

dimarts, 15 de setembre del 2015

Entrevista José Rodríguez @Trinitro: "La mayor parte de los que somos independentistas hoy, no lo somos en contra de España"

Tras un verano caluroso en lo político y lo meteorológico, volvemos a presentar una entrevista, en esta ocasión para entender muchas de las cosas que ocurren en Cataluña. José Rodríguez @Trinitro es un ejemplo de lo que está pasando allí ahora mismo. Es catalán de origen andaluz, miembro del colectivo Súmate, independentista, exmilitante socialista y de UGT, y le pudisteis ver en el programa Salvados de hace unos meses en el que se hablaba del creciente independentismo. De profesión, José es licenciado en física, DEA en sociología, y trabaja de webmaster y experto en redes. Con él intentaremos discernir qué ha ocurrido en Cataluña en los últimos años, qué ocurrirá tras las elecciones el 27S y cómo puede llegar a ser en los próximos años. 

JOSÉ RODRÍGUEZ @TRINITRO: "MUCHOS FEDERALISTAS TENEMOS LA PERCEPCIÓN DE QUE DESDE 2010 EN ADELANTE EL PSOE NOS HA TRAICIONADO"


Audio: Música: Decade in exile - Patti's Town
http://www.ivoox.com/entrevista-a-jose-rodriguez-atrinitro-audios-mp3_rf_8394542_1.html

- Voy a empezar con una pregunta muy vaga, pero creo que puede servirnos para empezar a hablar de la independencia. La pregunta es ¿Qué significa ser catalán, ahora mismo? 
Ahora mismo y desde hace ya mucho tiempo significa pertenecer a un territorio en el cual cada uno se puede sentir porque uno vive o trabaja en Cataluña lo puede hacer. Está muy superada la fase del catalanismo étnico o identitario en base a donde nacieron tus padres. Esto lo trabajó mucho la gente del PSUC desde los años 70, como el catalanismo cívico que representava el PSC o Iniciativa pero también la propia la derecha catalana, que en el fondo lo que querían es que hubiera una comunidad, no una fractura social en base a lengua, origen o nacimiento. Hoy si quieres ser catalán, vives en Cataluña o tienes alguna vinculación de algún tipo te puedes llamar catalán, que nadie te lo va a cuestionar. Al menos desde Cataluña.

- Siempre ha habido diferencias entre lo que es ser catalán, ser independentista o incluso ser de Convergència, aunque alguno lo quieran siempre ver todo junto, ¿no?
En realidad, Convergència es independentista desde hace cuatro días. El propio Artur Mas no es independentista porque lo tuviera en su ideología, sino porque se vió arrastrado por los acontecimientos y el independentismo social era hace 5 o 6 años sólo un 15%. (El independentismo) forma parte de muchos elementos identitarios que difícilmente podías encontrar en CDC, sobretodo se encontraban en en ERC y otros partidos minoritarios.

- ¿Por qué ha crecido tanto el independentismo en los últimos cinco años?
Hay politólogos que hacen análisis en base a eventos concretos, pero yo creo que el estudio debe ser más sociológico. Ser independentista o no, no es una opción de 0 o 1, no es una opción dual, se va graduando. Hay mucha gente que hoy es independentista que hubiese optado por un federalismo desde hace tres meses. Ha habido muchos eventos que han ido degradando la opción federalista y quitando la credibilidad a las opciones de cambio desde España y sobre todo han terminado cansando. Sí, hay una cuestión económica, hay una cuestión de reconocimiento nacional, hay una cuestión de encaje político... pero al final es un cansancio.

Ayer por ejemplo encontrar en los medios a Josep Borrell explicando unos números que sabe que son falsos y piensas "ostras, ¿ahora tenemos que entrar a debatir las balanzas fiscales en el Estado español? ¿A estas alturas estamos? ¿Otra vez esto? ¿O tenemos que debatir si Cataluña es una nación o no? ¿Otra vez?". Es un debate muy superado dentro de Cataluña y que siempre tenemos que hacerlo fuera. Es muy pesado. En realidad, muchos independentistas son federalistas que están cansados de estar cansados y han optado por salir.

- ¿Por qué se ha llegado a la situación en la que estamos en estos momentos?
Yo creo que en el fondo ha habido errores políticos de bulto. No se los quiero achacar todos a España, quizá desde el federalismo catalán no se ha sabido hacer la pedagogía necesaria. Luego hay unos indiscutibles errores de bulto de la derecha española pero no sólo esta. Lo que más ha movido ha sido la sensación de traición que ha tenido los que tendrían que haber defendido el federalismo en España que es el PSOE. Ahora comienza a haber la misma sensación de traición por parte de Podemos hacia el federalismo.

Pero en el fondo esos errores políticos representan preferencias políticas distintas y no sé por qué los catalanes no hemos sabido explicar al resto de España que en Cataluña hay preferencias políticas distintas. Eso no significa que seamos mejores o peores, sólo que queremos un encaje distinto. Desde fuera se ha percibido siempre eso como "queremos ser mejores, queremos ser diferentes porque queremos ser otra cosa, que no nos gusta ser españoles..." y esa percepción, esas dos Demos, al final se han creado y cuando haces encuestas de todo tipo las percepciones son totalmente distintas en agregado.

Creo que hay errores políticos de bulto pero al final se han construido dos opiniones distintas, dos sociedades que encajan en muchas cosas porque ambas somos occidentales y compartimos mucho y nos apreciamos, pero en cuestiones esenciales como los valores, la cultura, la lengua, el modelo de encaje político, no nos hemos sabido entender.

- Tú que eres exmilitante socialista ¿Qué papel ha jugado la izquierda tradicional española en que estemos en la situación actual? ¿Qué parte de culpa tiene?
En el fondo es el detonante. Es decir, desde una visión más o menos integradora, federalista, que intentaba Cataluña pudiera tener un encaje en España, que pudiéramos avanzar en una línea común, sabíamos que había una derecha española muy rancia y que a la derecha catalana le interesaba para la confrontación, eso lo dábamos por descontado. El problema es que la percepción es que desde 2010 en adelante el PSOE nos ha traicionado, nos ha dejado tirados.

Han optado por abandonar el intento de federalismo que hizo Zapatero, la llamada españa plurinacional, dejando ZP tirando a Maragall y al estatuto de 2010. Y es una sensación de traición y decir "otras, aquí no podemos avanzar". El gran problema que hay ahora y la nueva oleada de independentistas que hay en los últimos meses es la sensación de traición que se está viendo también en la otra izquierda, que es Podemos y en sus representantes en Cataluña. Por eso las encuestas están dando tan malos resultados a la opción de "Cataluña sí que es pot" y están haciendo una campaña tan agresiva, porque se están dando cuenta que parte de su electorado se está yendo a "Junts pel Sí" o a la CUP.

- Tú eres independentista, de origen andaluz ¿Cuando te definiste por primera vez como independentista y por qué has optado por esta opción?
En el fondo cuando tomas un decisión de este tipo hay muchos elementos racionales pero lo que te empuja son las emociones. Los elementos racionales los compartía como federalista y los comparto como independentista, al final es donde pones la credibilidad a la posibilidad de cambio. Para ser honesto con uno mismo, debo reconocer que fueron dos pasos. El primero fue el pacto de Granada (entre PSOE y PSC), que a mí me hizo ver que la opción del cambio en España no era viable porque el PSOE había dado pasos hacia atrás con respecto a lo que votó en el Congreso y allí me sentí realmente traicionado. Sentí que esta gente no entiende nada y que era imposible hacerlo entender a mis compañeros del PSOE del resto de España. Eso es un hecho objetivo, a mí me rechazó el federalismo pero no me hizo independentista.

Lo que me hizo independentista fue acercarme a la Vía Catalana del 2013. Iba con mucho miedo, pensé "como escuche un 'español quien no vote' o un 'puta España' o un comentario identitario agresivo, me voy", pero encontré un movimiento que tenía energías, fuerzas, ilusión, que tenía ganas, y que no era contrario a la identidad española, que no iban contra nadie. Pensé "este independentismo no lo reconozco" y me di cuenta que desde aquí puede haber suficientes fuerzas de cambio que a lo mejor lo logran. Al final fue eso, tener una experiencia muy positiva con el movimiento independentista y confiar en él. Igual que mucha gente confió en el movimiento 15M, el asunto es que nosotros todavía seguimos adelante.

- Ante los que dicen que hay una gran presión de los medios catalanes en pro de la independencia, que TV3 lava cerebros a los catalanes, etc. ¿Sientes que te manipulado, es decir, hay una parte de verdad en eso? 
En mi casa TV3 no la ponemos. Entre otras razones porque el mando a distancia está estropeado, hay que levantarse y solemos tener otros canales (dice bromeando). Más allá del 13% del share de TV3, la mayor parte de la gente de Cataluña ve las televisiones generalistas que se ven en el resto de España. Considerar que el independentismo puede llegar al 45 o 50% de la población en base a que un canal de televisión, que no supera el 13% de share, pueda estar manipulando, me resulta muy curioso. No sé cómo puede suceder eso con tan poca presencia.

Aparte de eso, tras ver estudios contrastados que comparan la presencia de tertulianos, políticos, etc., TV3 es mucho más ecuánime de lejos, que cualquier otro medio del ámbito español, sobre el tema de la independencia. Es muy fácil encontrarte en TV3 o Catalunya Radio a Garicano o al propio Josep Borrell, o un montón de opinadores hablando contra la independencia. En las tertulias hay un cierto equilibrio. No quiere decir que TV3 no sea un medio sesgado, pero el sesgo de TV3 es infinitamente menor que el que pueda tener, TVE, Cuatro, La Sexta, o cualquier medio español. En estos medios te puedes encontrar algún independentista, pero es siempre la muestra, la anécdota. Generalmente las tertulias están repletas de opinadores a favor la opción unionista. Tras la Diada, nadie invitó a Jordi Sánchez, pte. de la ANC, que fue quien convocó la manifestación de la Meridiana, pero sí estaba Albert Rivera, pte. de Ciudadanos.

- ¿Cómo ves el proceso ahora mismo?
Aquí dicen que los catalanes no queremos ser indepedentistas, sino procesistas. Como cualquier movimiento tan complejo con una sociedad organizada y con partidos con intereses propios, y muchos actores internos y externos implicados, es complejo y complicado. El 9N marcó una referencia diciendo "sois la mayoría minoritaria". Eso provocó muchas dudas. ERC o la ANC querían lanzarse a hacer unas plebiscitarias, Convergència no lo veía tan claro porque no había una mayoría social para ganarlas.

Se llegó a un 40% pero el 55% que nos hubiera dado una victoria segura y durante tiempo CiU y ERC jugaron sus cartas por debajo de la mesa y en julio pareció que las cosas iban mal. CiU ganó la mano de la lista única pero ERC consiguió el cabeza de lista que es Raül Romeva. Eso cambio mucho las cosas porque la ilusión que estaban esperando muchos independentistas floreció. La mala respuesta de las alternativas ha provocado que comiencen a ser una opción ganadora y viable incluso en votos. El proceso ha tenido y tendrá altibajos. Tras el 27S habrá quien valorará que hay que ir a una velocidad o a otra, habrá quien interprete que si la victoria del 51% se justifica, otros que hay que ir más allá, pero es normal en un proceso complejo como este.

- ¿Qué va a pasar el 28S? Algunos creen que saldrá elegido Mas, otros Junqueras e incluso hay quien cree que será Romeva. 
A nivel del president de la Generalitat, dependerá de la proporción de escaños entre Junts pel Sí i la CUP. Si la CUP tiene mucho a decir es probable que el presidente no será Artur Mas. Pero eso importa bastante poco porque como lo que se quiere es hacer un proceso que lleve a un referéndum dentro de 18 meses, quien sea el gestor de la Generalitat será menos importante que el resto de políticas de Estado que se orienten en esa línea. Como no hay diferencias entre Artur Mas, David Fernández, Raül Romeva o Oriol Jonqueras en este asunto ya que todos quieren llegar a ese escenario, al final tampoco importa demasiado.

Otra cosa es qué pasará más allá de la Generalitat. Los independentistas tienen un plan, pero el mundo es más amplio. Si Europa fuerza, en el caso de un buen resultado independentista, a tener que pactar con el Gobierno entrante catalán van a tener que negociar. Si al final "enchironan" a todo el Gobierno por hacer leyes ilegales según la legalidad española, habría que hacer algo distinto si el plan es llegar a hacer un referéndum dentro de 18 meses. Ya veremos lo que ocurre.

- ¿Ha sido acertada la opción de una lista unitaria? ¿O hubiese sido mejor otra opción como ir separados?
Yo pensaba que sería negativa, porque Mas provoca rechazo en sectores de centro izquierda (Iniciativa, PSC y votantes de este tipo), pero vistas la s energías demostradas por la lista unitaria en más de un sentido, no sólo por suman los cuadros internos de ERC y CDC por una misma candidatura, sino que sumas a la sociedad civil movilizada independentista que es muchísima y que demostró que puede mover a mucha gente. Así es más fácil movilizar voluntarios para ayudar a Junts pel Sí o la CUP, cuando se sienten unidos y, visto también que pone a un candidato como Romeva (que no es de Convergència o Esquerra) en la primera línea ha hecho que el proyecto sea más creíble interna y externamente. Ha aclarado muchas cosas y la suma ha mejorado el producto. No sé si también por errores de los contrarios o por méritos propios.

- ¿Puedo preguntarte a quien votarás el 27s?
A Junts pel Sí.

- ¿Y por qué les votarás? 
Primero porque no soy anticapitalista, Antonio Baños es amigo mío personal, le quiero un montón, me río un montón con él y creo que es una persona muy honesta, igual que David Fernández, es uno de los valores políticos más importantes del país, pero creo que voy a optar por la centralidad política. Yo soy de centro izquierda y donde me siento más cómodo ideológicamente es en Junts pel Sí, por mucho que esté Mas o por mucho que intuya que Convergència tiene muchos casos de corrupción, es donde me siento más cómodo.

- ¿Crees que los casos de corrupción de Convergència van a afectar al proceso?
Creo que la corrupción de Convergència se da por descontada, es decir, se ha hecho lo más gordo ya. La mayoría de gente cree que hay corrupción y que Artur Mas la conoce. No digo que sea así, digo que la mayoría de gente la da por descontado. La corrupción es endémica del propio sistema. La ha tenido el PSOE, el PSC, Iniciativa con el caso Innova, incluso uno de ERC fue descubierto trasportando tabaco ilegalmente desde Andorra, no hay nadie que se libre, el PP ya ni te digo. Incluso Ciudadanos, sin haber tocado poder, tiene casos de corrupción.

La cuestión es que mucha gente si quiere la independencia es para crear unas instituciones nuevas que permitan algo mejor. De hecho, la opción independentista es la única que tiene un plan para afrontar para eso. Puede funcionar, puede salir bien o salir mal, pero el resto de opciones no ofrece ninguna vía para luchar contra la corrupción en el fondo. Si seguimos con un sistema de partidos y un sistema de financiación de los mismos que es el que es, y eso no se quiere tocar porque muchas cosas dependen de la Constitución, vamos a tener un problema endémico de corrupción.

Eso al final ya ha calado, el discurso de mucha gente que votarán si no a Junts pel Sí, votarán a la CUP, lo hacen por optar por un proceso constituyente. La mayoría de gente no va a dejar de ser independentista anque que se declaren culpables a los hijos de Jordi Pujol, porque eso ya se da por descontado. Todo el mundo lo sabía cuando Maragall dijo eso de "Vosté té un problema amb el 3%". ¿Ha bajado el independentismo desde la intervención de la Guardia Civil en la sede de Convergència? No, más bien al contrario, ha subido en el mes de agosto y las semanas que llevamos de septiembre. Si la UDEF cree que eso va a afectar a las elecciones, que sigan.

- Posiblemente afecte, pero en sentido contrario, ¿no?
Muchos federalistas lo que están es cansados. Sólo falta que les den un impulso más para tirar el voto. Hay quien puede estar pensándose votar al PSC o a Catalunya Sí Que Es Pot, pero al ver la manipulación de los medios y diga, "Basta, se acabó".

La mayor parte de los que somos independentistas hoy no lo hacemos en contra de España. Queremos seguir vinculados emocionalmente, haciendo negocios, trabajando con los españoles, seguiremos teniendo familia y amigos y les seguiremos queriendo igual. No lo hacemos porque creamos que ser español sea malo, sino simplemente queremos tener instituciones nuevas, gobernando nosotros y poder tener una relación mucho mejor con el resto de España de la que tenemos hoy.

(Como siempre, hay una pregunta final oculta, que sólo podréis escuchar en la versión de audio)

dissabte, 5 de juliol del 2014

Nivel de exigencia

Reflexionando sobre las razones por las que la política en nuestro país está como está, uno puede considerar varios factores. Como he comentado en otras ocasiones, el marco no ayuda. Tenemos un Estado creado de espalda al ciudadano en casi todas sus facetas. No hay control ciudadano posible sobre la clase política, las ILPs son inservibles, la posibilidad de convocar un referéndum por parte de la ciudadanía no existe, el Senado es inútil ya que no sirve de contrapunto al Congreso de los Diputados y, finalmente, los indultos del Gobierno no se deben justificar, por lo que se entregan a diestro y siniestro sin necesidad de dar explicación alguna. Y estos son sólo algunos aspectos de la democracia (teórica) de nuestro país. Es casi comprensible que los partidos políticos españoles se comporten de forma irresponsable, con este marco.

En el último programa de la 3ª Temporada de La Plaza en Llamas debatíamos sobre la Reforma Fiscal recién aprobada por el gobierno y acabamos derivando el tema en las SICAV, que como se dice siempre, son legales. Este argumento de la legalidad ha sido siempre un dolor de cabeza para los demócratas que exigen ética a nuestros políticos, porque bajo el manto de la legalidad, la clase política de este país ha justificado decisiones lamentables como la evasión de impuestos encubierta (con la ayuda de los famosos 99 mariachis). Bajo el mantra del "es legal", los políticos han sucumbido a la corrupción encubierta, legalizada, de engañar al Estado y a la Hacienda Pública, mientras alardean de defender el Estado del Bienestar o nos hacen pagar a todos campañas de publicidad (como esta) en las que se sugiere que los ciudadanos rasos somos los que solemos defraudar. Para quien no lo sepa, Intermon Oxfam presentó un informe que demuestra que quien más defraudan, son las grandes fortunas.

Borja Gutiérrez e Isabel Cotrina, en una foto de larepublica.com.
Esta semana conocíamos el caso del alcalde de Brunete, Borja Gutiérrez, (en este link os podéis informar más sobre el tema), de quien se han hecho públicas una conversación con otra edil de UPyD, Isabel Cotrina, a quien intentó sobornar. Concretamente dijo "Estoy dispuesto a cualquier esfuerzo. Los fáciles, que tú tengas la concejalía que quieras. Que profesionalmente, lo que quieras...". En el manual del corrupto español, la primera reacción es criticar al denunciante, en este caso, a la edil de UPyD, en el siguiente pleno y, por supuesto, afirmar que no vas a dimitir porque esas conversaciones "se han sacado de contexto". Vamos, nada que no hayamos visto ya en nuestra pseudo-democracia a lo largo de los últimos 40 años. Es quizá el ejemplo más claro de la indignidad política y del bajo nivel que existe en nuestro país, ya que, más allá del partido en el que milite el edil, el no dimitir ya demuestra una falta de escrúpulos sin precedentes. En Ciutadella, otro alcalde del PP demostraba absolutamente lo contrario, es decir, dignidad en el cargo, tras el fallecimiento de una mujer en unas fiestas populares. Como podéis ver en este link, José María Sintas demuestra humanidad y cercanía a la ciudadanía, al admitir su culpa en un suceso en el que él no participó directamente, pero del cual, era el responsable (la organización de las fiestas de Sant Joan).

El nivel de exigencia hacia nuestros políticos debe aumentar, más allà del marco y más allá de los ejemplos que queramos poner. Cuando un político se cree impune, como el de Brunete, es capaz de cualquier cosa y la corrupción estará al orden del día. Más aún si "tu jefe" (en este caso, Ignacio González, Pte. de la Comunidad de Madrid, te ampara y defiende con sus declaraciones). Cuando das ejemplo, como el alcalde de Ciutadella, también del PP, no sólo beneficias a tu partido, sino que también se beneficia de ello la democracia. No por el hecho de dimitir o no (no es lo imortante) sino por el hecho de que das ejemplo. Dar ejemplo es algo que hace décadas que no hacen nuestros políticos y una de las principales razones por las que Podemos, Guanyem, la CUP y otros partidos con un cariz más social están creciendo en los últimos meses. 

Nicolas Sarkozy, durante su entrevista televisiva.
Veamos, por ejemplo, el caso de Nicolas Sarkozy. Un claro ejemplo de lo que no puede pasar en nuestro país: Que un exjefe de Estado haya sido interrogado por la policía durante 12 horas y que haya dado la cara en televisión al día siguiente. Es un ejemplo de buen hacer policial, investigaciones e indagaciones desde antes de aparecer en ningún medio de comunicación, interrogatorios a sospechosos, sean quienes sean, teléfonos pinchados y una independencia judicial que ya querríamos más abajo de los Pirineos. Aquí, en CorruptLand, eso es poco menos que impensable. Sólo hay que ver el juicio y la investigación policial llevada a cabo en el caso Bárcenas. No se registró la casa del extesorero, no se consigue interrogar a Álvaro Lapuerta (antecesor de Bárcenas) por ningún método, no se registra la sede del PP tras pasados ya muchos meses, se reconoce que el 65% de la financiación de este partido era ilegal en este partido en el programa Salvados y, aunque sean delitos ya prescritos, ello no provoca una sola dimisión. Me centro en el Partido Popular porque acumula los últimos 20 casos de corrupción  en nuestro país, aunque todos sabemos que ni el PSOE ni UGT están exemptos. 

Con todo ello, no es extraño que la ciudadanía, despierta políticamente desde antes del 15M, se rebele y no sólo cambie de voto, sino que cree nuevos partidos, reclame una nueva constitución, una república y refundación a fondo de este país, que claramente ha perdido el rumbo democrático.