Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris CiU. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris CiU. Mostrar tots els missatges

dimarts, 16 de gener del 2018

Good morning, España

Bon dia malandrins. A estas horas Ferreras ya está dando el peñazo, se acaban los programas de radio de la mañana y la mayoría de gente ya mira el móvil pensando "2 horas y a comer". Felípe González ya ha dicho las estupideces habituales que dicen los jarrones chinos, Rajoy no ha dimitido (ni lo hará) por presidir el partido más corrupto de Europa y PdeCat sigue pensando "que nuestra cúpula y la de CiU sean clónicas, pura casualidad". La izquierda buenista sigue sonriendo sin hacer nada de nada, la izquierda malista sigue poniendo la alfombra roja y reverenciándose ante la ultra derecha y los fascistas siguen como siempre, de puta madre en España.
Resumiendo: Pasen ustedes un buen día.

dimarts, 29 de desembre del 2015

Reflexiones navideñas sobre Cataluña y España

La política tiene giros inesperados y en ocasiones, caprichosos. Quien nos lo iba a decir que hallaríamos tantos paralelismos entre la política catalana y estatal, siendo al final casi un calco la una de la otra. Dos escenarios de difícil investidura, dos situaciones de difícil solución y mucho papel de periódico por vender en las próximas semanas. Mientras en mi tierra natal vemos un sorprendente empate en la asamblea de la CUP (había un 1,44% por ciento de posibilidades de que se produjera), en el Congreso de los Diputados vemos como el Neobipartidismo hace casi imposible la elección de un Gobierno estable. En realidad este hecho, la mal-llamada ingobernabilidad, no debe ser tan aterrador como algunos lo pintan. En Bélgica se pasaron casi un año sin gobierno y la gente allí, encantada. Mi buen amigo Pep Solano, que ha vivido en Bruselas por varios años, me contaba la tranquilidad con la que la gente vivía a pesar de no tener un ejecutivo formado, lo que quita algo de trascendencia (que nunca viene mal) a todo este circo político que a algunos tanto nos apasiona. 

Pedro Sánchez, sec. gral. del PSOE (foto de El Mundo).
Belgas aparte y volviendo a la península, el escenario político actual es histórico en varios sentidos. En España el PSOE vive, de nuevo, jornadas históricas que pueden llevarlo a ejercer el deporte favorito de este partido, la autodestrucción. Sin ser un líder carismático, ni prestigioso, ni talentoso ni poco más que tener una apariencia atractiva, Pedro Sánchez puede verse envuelto en una noche de los cristales rotos que cambie su etiqueta de "Pedro el Guapo"  a otra más lúgubre, "Pedro el Breve". La baronesa andaluza, Susana Díaz, arrendadora de los apoyos que Sánchez consiguió en la carrera hacia la secretaría general, podría decidir cortar la cabeza al susodicho si decide pactar con Podemos. Las luchas internas son encarnizadas en la casa socialista y más después de los mediocres resultados obtenidos el 20-D. Mucho deberá demostrar Sánchez para sobrevivir a tal envite y ganaría algo de respeto interno y externo si lo consigue. 

Al igual que como le pasa a Rafa Benítez, entrenador de la casa merengue, su cabeza pende de un hilo: en el caso de Sánchez, la próxima investidura. Haga lo que haga, podría acabar como el ínclito que Ned Stark, ya que si se abstiene en la segunda votación permitiría un gobierno de Rajoy, lo que sería un lastre electoral demasiado grande para un débil PSOE. De no abstenerse, será tildado como poco de traidor por los patrocinadores del bipartidismo. De aceptar un gobierno de concentración con el PP "a la alemana", incumpliría lo que ha repetido muchas veces en campaña y muchos podrían constatar el mantra que se ha ido confirmando día a día desde el 15M, que en el fondo ambos partidos son lo mismo. Aunque al Ibex 35 y a Felipe González les parezca una excelente idea, ello conllevaría la definitiva desaparición del PSOE. Y en el cuarto escenario, unas nuevas elecciones, el panorama tampoco sería muy halagüeño para los socialistas, ya que la tendencia es que los emergentes sigan subiendo, a pesar del pinchazo inicial de Ciudadanos. Sea como fuere, la tendencia de los de Pablo Iglesas sí continuaría adelante tras unas nuevas elecciones y podría llegar a conseguir un sorpasso, visto el desastre interno que, una vez más, está viviendo el PSOE, y más aún si la baronesa Díaz da un paso adelante. No se trata de que la presidenta andaluza sea mala candidata, tenga poco carisma o no tenga dominado a su partido, se trata de que más allá del voto interno, los inquietos votantes socialistas podrían ver en el nuevo degüello de su líder (por muy débil que este sea), una nueva demostración de que su partido no sabe hacia donde va.

Pablo Iglesias y Rajoy, durante su conversación
sobre la investudura (foto ABC).
Legislatura efímera y más
El hecho que se hable mucho más de Pedro Sánchez que de Rajoy tras el 20-D ya es muy indicativo de las escasas posibilidades que el aún presidente pueda ser reelegido. Por mucho que Rajoy se empeñe, en decir que España necesita un "Gobierno de amplio apoyo mayoritario", lo cierto es que tiene escasas o nulas posibilidades de conseguirlo. Dado que el PP se ha pasado las tres últimas legislaturas (como poco) ninguneando, demonizando, insultando o amenazando a los partidos de la oposición (no nos olvidemos de varias frases intimidatorias del ministro Montoro) lo lógico es que estos no estén dispuestos a pactar con Rajoy cuando más lo necesita. Quien siembra vientos recoge tempestades y en el PP lo van a comprobar, por mucho que crean estar en una democracia presidencialista. Lo más probable es que, aunque Rajoy o Sánchez consiguiesen ser investidos, lo serían a un alto precio y con una incertidumbre y soledad tales que cualquier moción de censura o incluso de confianza podría echarles a la calle. El río revuelto lo aprovecharán los partidos nuevos, que a pesar de no conseguir los resultados esperados por encuestas y sondeos, han hecho una entrada más que correcta para partidos de nuevo cuño parlamentario. O por lo menos, la que hubiesen soñado en IU o UPyD.

Son de destacar también los misteriosos movimientos que han ido uniendo a partidos tan dispares como Podemos y el PP. Los elogios de Rajoy preelectorales a la formación de Pablo Iglesias han dado mucho jugo en confidenciales y espacios conspiranoicos sobre un posible pacto secreto para acabar con la casa socialista y minimizar el ascenso del "efecto Ciudadanos" auspiciado por el Ibex. Si a ello sumamos que los dos líderes fueron los que más tiempo estuvieron reunidos en las conversaciones por la investidura y que Iglesias apenas criticó a Rajoy en la rueda de prensa posterior, el menú de conspiranoia política está servido.  

Escenarios pintorescos a la catalana
La asamblea de la CUP, que acabó en un sorprendente 
empate a 1515 (Foto "20 minutos").
En Catalunya, hemos visto un nuevo retraso del futuro nacional, con el surrealista empate entre los delegados de la CUP en la votación que debía decidir si investir o no a Artur Mas como President. Sea como fuere, el resultado de esa votación tampoco debería haberse llevado a cabo por unos pocos votos. A pesar de que como persona cercana al 15m me fascine que el futuro (no de un país, sino de dos) se decida en una asamblea, investir al President de la Generalitat es un acto con la suficiente importancia como para que lo puedan decidir sólo 3.500 personas. Dicho esto, lo cierto es que los votantes de este partido anarquista entregaron sus votos bajo la prerrogativa de que no se iba a investir al líder convergent y ese apoyo electoral debería ser suficiente como para que se decidiera el partido en este sentido. 

Ello, siendo coherente con el discurso de la CUP, sería un tropiezo para el proceso independentista que también defiende este partido, dado el empeño de Junts pel Sí de no cambiar de candidato. La jugada estratética inteligente probablemente debería ser convocar nuevas elecciones (a pesar del riesgo de no conseguir por segunda vez un mayoría absoluta independentista). Y si en ERC estuviesen un poco avispados, deberían ir por separado, dado el lastre que supone actualmente tanto las marcas de Convergència, de Artur Mas o incluso la recién inaugurada Democràcia i Llibertat. Ello les podría dar la victoria electoral y la posibilidad de formar Gobierno con la CUP, si consiguen quitar el electorado de los de Mas. Pero eso es mucho suponer de ERC, de los convergents y de la CUP. El futuro en unas posibles elecciones catalanas en marzo es todavía incierto porque tres meses en política son una pequeña eternidad y Artur Mas ha demostrado ser un superviviente, le pese a quien le pese.

El caricaturista Ferreres, de El Periódico, ha analizado
brillantemente el empate de la CUP con esta viñeta.

dissabte, 26 de setembre del 2015

Campaña de tres ejes

Es obvio que estas no son una elecciones catalanas normales y que, por tanto, esta no ha sido una campaña electoral al uso. Sólo el hecho de que hayan provocado la separación entre Convergència e Unió (unidas desde los años 80) ya indica su importancia. En esta campaña ha roto, como otras elecciones de los últimos tiempos, un eje bipartidista que en Catalunya compartían tanto CiU como PSC tradicionalmente. Además, el auge del independentismo y la aparición a nivel estatal de partidos emergentes como Podemos y Ciudadanos, ha propiciado la creación de tres ejes distintos: El eje independentista, el eje pro-españolista y el eje "psé, pues ya veremos lo que hacemos". 

Los tres ejes de las elecciones catalanas

Raül Romeva ¿hombre de paja
o líder de consenso?
En el primero, Junts Pel Sí (ERC, Convergència Democràtica y otros partidos, asociaciones y agrupaciones sin participación en el Parlament) y la CUP (Candidatura d'Unitat Popular) conviven en el camino hacia la independencia. Unos liderando la corriente independentista y los otros apoyando sutilmente y con actitud vigilante a la vez, desde la distancia de ser un partido claramente anticapitalista con más interés por llegar a objetivos que por sus propios políticos. La CUP, hablaremos más tarde de ello, va a ser clave para estas elecciones. Por su parte, Junts pel Sí, candidatura encabezada por Raül Romeva como supuesto hombre de paja y Artur Mas y Oriol Junqueras como grandes arquitectos, lidera una corriente independentista que se hubiese llevado por delante a Convergència de no cambiar de rumbo radicalmente. El tsunami independentista visto en la Diada catalana de 2012 arrolló la política tradicional de CiU y provocó que Mas decidiera aprovecharlo para evitar caer en los siguientes comicios a causa de los fuertes recortes aplicados en mi tierra por el líder de CiU y que surfeara hacia un futuro incierto, pero menos negro electoralmente que si hubiese querido dar la espalda al independentismo. Esta candidatura de Junts Pel Sí tuvo un nacimiento tenso y lleno de baches, pero se consolidó al colocar una figura de consenso como Raül Romeva, que no militó jamás ni en CiU ni en ERC, sino en Iniciativa per Catalunya Verds. Con él todas las divergencias encontradas en el camino por estos dos partidos quedaron aparcadas y, a pesar de que se le considera un convidado de piedra a esta candidatura, tras su nombramiento se ha conseguido que JpS sea una balsa de aceite sin conflictos internos y que remen todos en un mismo y muy claro objetivo.

Los tres candidatos unionistas:
Albiol, Arrimadas e Iceta.
El segundo eje, llamado constitucionalista por unos y unionista por otros, incluye al PP, minoritario en Cataluña desde hace décadas, y a Ciudadanos, que vienen muy crecidos desde la campaña publicitaria e informativa de la que llevan disfrutando desde febrero de este año. Hay que reconocer al PP la capacidad de saber centrar el pulso mediático en lo que le interesa y de conseguir candidatos que hagan ruido en las elecciones. Colocar a Xavier García Albiol, el exalcalde de Badalona, con un fuerte perfil xenófobo, como cabeza de lista ha sido mediáticamente un acierto para su partido porque ha restado una gran fuerza en los medios a los Ciudadanos de una atractiva pero poco efectiva en su discurso Inés Arrimadas. A pesar de que Albert Rivera la sitúe como la próxima y primera presidenta catalana, lo cierto es que su discurso no tiene la fuerza del líder de su partido y su forma de polemizar en las tertulias es demasiado similar a otras políticas jóvenes del PP como Andrea Levy (de hecho, incluso su parecido físico es bastante notable). Este eje electoral destaca sobre todo por su claro discurso anti-independentista, de tendencia nacional-españolista y un gusto por el liberalismo económico. En él se puede unir también a Unió Democràtica, los democristianos que compartieron durante décadas en el viaje hacia el "peix al cove" de la Convergència pujolista y y se separaron de ellos cuando tomaron el camino hacia a Ítaca (ciudad de la Grecia clásica que ha simbolizado en Cataluña el viaje hacia independentismo). De existir todavía con la suficiente fuerza (que no es el caso) podríamos incluir a UPyD en este mismo saco unionista, aunque en realidad este partido jamás ha tenido representación en Cataluña.

Entre medias de este eje y el siguiente encontramos al PSC, y a su bailongo candidato Miquel Iceta. Digo a medias porque el PSC se diferencia mucho de PP y Ciudadanos en las formas, aunque no tanto en el fondo. El PSOE de Pedro Sánchez ha querido mantenerlo en el eje unionista a pesar de que el PSC ha tenido siempre una buena base de militantes catalanistas de izquierdas. Miquel Iceta, como buen militante del PSOE, más que de PSC, ha seguido el camino de su líder fielmente. Si hay que reconocer algo al PSC de Iceta es el haber sabido mantenerse en campaña, aunque haya sido con algo tan frívolo como sus bailes. Ayer en la fiesta de cierre de campaña de PSC se entregaron camisetas con una caricatura del candidato socialista bailando y un hashtag en el que se leía #IcetaLoPeta. Haya sido una campaña planificada (que me extrañaría) o casual, reaccionando astutamente ante el aspecto viral de los bailes de su candidato (me parece más creíble), lo cierto es que la jugada les ha salido redonda. Han ganado muchos más minutos de informativos gracias a esos bailes de los que hubiesen tenido con cualquier otro tipo de campaña.

Lluís Rabell y Pablo Iglesias, en un acto de CSQP.
El tercer eje incluye la candidatura de Catalunya Sí Que es Pot (Cataluña Sí se Puede), es decir, Podemos más ICV, y como decía anteriormente, también se podría haber incluido al PSC de Iceta, antes de sus bailes, por su cercanía ideológica con la izquierda. Este es claramente el eje más perdido de los tres o, si lo preferís, el eje que prefiere pasar de largo sin mojarse demasiado ante la tromba de agua independentista. Con un chubasquero mínimo pretenden pasar medio de largo, ya que Podemos tiene la vista puesta en las elecciones generales e Iniciativa no ha sabido muy bien qué hacer o decir ante el independentismo. CSQP tiene posiblemente al peor candidato de todos, Lluís Rabell, por sus formas y su manera de analizar la situación en Catalunya. Quizá por eso en las últimas semanas de campaña apenas le hemos visto en televisión y se ha primado las figuras de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, más expertos en lidiar con los medios. Aunque lo cierto es que Iglesias y su gente no han sabido llegar a la población catalana con su discurso. Han pecado de tópicos relacionados con el extrarradio catalán, buscando votantes en una zona tradicional del voto de la izquierda obrera inmigrante del sur, que fuera de esa zona de Barcelona han sonado bastante mal entre sus posibles votantes. Esos errores y su flagrante indefinición han llevado a muchos catalanes a desconfiar de esta formación a pesar del carismático líder de Podemos. Ahí los miembros de ICV podrían haber hecho más y haberlo hecho mejor en el asesoramiento para aportar una visión regional a los líderes foráneos, porque una vez más han pecado de simplistas.

Governem-nos, dijeron

Arriba, Quim Arrufat y David Fernández,
Abajo, Anna Gabriel y Antonio Baños
La CUP, como decíamos antes, es la clave de estas elecciones. Lo es porque posiblemente, según lo que proponen todas las encuestas, Junts Pel sí se quedará a las puertas de la mayoría absoluta y necesitará su apoyo para continuar con el Procés. Cierto es que las encuestas en España tienen la extraña costumbre de equivocarse estrepitosamente siempre antes de unos comicios, pero al parecer, la fuerza que pueda tener el independentismo va a depender de un partido tan peculiar como este. A pesar de los adjetivos de "radicalidad" con la que algunos les quieren etiquetar, la CUP es un partido en el que se prima la ideología y los objetivos políticos, más que a sus propios políticos. En eso sí es radical: Radicalmente distinto a cualquier otro partido en España. Sus portavoces y políticos profesionales sólo tienen oportunidad de serlo durante una sola legislatura. 

A pesar de que a muchos de sus acólitos les hace tirarse de los pelos el desprenderse de gente con el carisma y la valía de Quim Arrufat o David Fernández, esa es la forma que tiene este partido de que sus políticos no se conviertan en uno más, es decir, que no se apoltronen en sus cargos, como viene pasando en España desde la Transición. Que un partido así tenga la capacidad de decidir qué va a pasar en Cataluña en los próximos años va a ser un aspecto fundamental en el futuro de esta (al menos todavía) Comunidad Autónoma. Tras la última legislatura, en la que contaron con tres diputados, creo sinceramente que están infravalorados en las encuestas y que van a robar muchos votos a los partidos integrantes de JpS y CSQP, ya que serán premiados por su coherencia, su discurso y su forma distinta de encarar la política profesional. A pesar de que el anticapitalismo que enarbolan Antonio Baños, Anna Gabriel y el resto de la CUP tira un poco para atrás al votante catalanet conservador tradicional o al votante federalista ex del PSC, en los últimos años han convencido a mucha gente.  

Resumiendo, podemos decir que el hecho de tener unas elecciones con tres ejes ya es una novedad y lo es no sólo por haber acabado con el bipartidismo cláscico sino por partir una bipolarización del discurso indepes vs. unionistas. A pesar de su indefinición, el tercer eje va a ser importante también, además de la CUP, porque parte el voto de izquierdas catalán y porque aquellos que antes optaban por la abstención y ahora votan a Pablemos van  a tener representación en un Parlament bastante fragmentado. 

Sea como fuere, la campaña terminó, alea jacta est. El domingo, todos los catalanes a votar. Por quien queráis, pero a votar.

dimarts, 15 de setembre del 2015

Entrevista José Rodríguez @Trinitro: "La mayor parte de los que somos independentistas hoy, no lo somos en contra de España"

Tras un verano caluroso en lo político y lo meteorológico, volvemos a presentar una entrevista, en esta ocasión para entender muchas de las cosas que ocurren en Cataluña. José Rodríguez @Trinitro es un ejemplo de lo que está pasando allí ahora mismo. Es catalán de origen andaluz, miembro del colectivo Súmate, independentista, exmilitante socialista y de UGT, y le pudisteis ver en el programa Salvados de hace unos meses en el que se hablaba del creciente independentismo. De profesión, José es licenciado en física, DEA en sociología, y trabaja de webmaster y experto en redes. Con él intentaremos discernir qué ha ocurrido en Cataluña en los últimos años, qué ocurrirá tras las elecciones el 27S y cómo puede llegar a ser en los próximos años. 

JOSÉ RODRÍGUEZ @TRINITRO: "MUCHOS FEDERALISTAS TENEMOS LA PERCEPCIÓN DE QUE DESDE 2010 EN ADELANTE EL PSOE NOS HA TRAICIONADO"


Audio: Música: Decade in exile - Patti's Town
http://www.ivoox.com/entrevista-a-jose-rodriguez-atrinitro-audios-mp3_rf_8394542_1.html

- Voy a empezar con una pregunta muy vaga, pero creo que puede servirnos para empezar a hablar de la independencia. La pregunta es ¿Qué significa ser catalán, ahora mismo? 
Ahora mismo y desde hace ya mucho tiempo significa pertenecer a un territorio en el cual cada uno se puede sentir porque uno vive o trabaja en Cataluña lo puede hacer. Está muy superada la fase del catalanismo étnico o identitario en base a donde nacieron tus padres. Esto lo trabajó mucho la gente del PSUC desde los años 70, como el catalanismo cívico que representava el PSC o Iniciativa pero también la propia la derecha catalana, que en el fondo lo que querían es que hubiera una comunidad, no una fractura social en base a lengua, origen o nacimiento. Hoy si quieres ser catalán, vives en Cataluña o tienes alguna vinculación de algún tipo te puedes llamar catalán, que nadie te lo va a cuestionar. Al menos desde Cataluña.

- Siempre ha habido diferencias entre lo que es ser catalán, ser independentista o incluso ser de Convergència, aunque alguno lo quieran siempre ver todo junto, ¿no?
En realidad, Convergència es independentista desde hace cuatro días. El propio Artur Mas no es independentista porque lo tuviera en su ideología, sino porque se vió arrastrado por los acontecimientos y el independentismo social era hace 5 o 6 años sólo un 15%. (El independentismo) forma parte de muchos elementos identitarios que difícilmente podías encontrar en CDC, sobretodo se encontraban en en ERC y otros partidos minoritarios.

- ¿Por qué ha crecido tanto el independentismo en los últimos cinco años?
Hay politólogos que hacen análisis en base a eventos concretos, pero yo creo que el estudio debe ser más sociológico. Ser independentista o no, no es una opción de 0 o 1, no es una opción dual, se va graduando. Hay mucha gente que hoy es independentista que hubiese optado por un federalismo desde hace tres meses. Ha habido muchos eventos que han ido degradando la opción federalista y quitando la credibilidad a las opciones de cambio desde España y sobre todo han terminado cansando. Sí, hay una cuestión económica, hay una cuestión de reconocimiento nacional, hay una cuestión de encaje político... pero al final es un cansancio.

Ayer por ejemplo encontrar en los medios a Josep Borrell explicando unos números que sabe que son falsos y piensas "ostras, ¿ahora tenemos que entrar a debatir las balanzas fiscales en el Estado español? ¿A estas alturas estamos? ¿Otra vez esto? ¿O tenemos que debatir si Cataluña es una nación o no? ¿Otra vez?". Es un debate muy superado dentro de Cataluña y que siempre tenemos que hacerlo fuera. Es muy pesado. En realidad, muchos independentistas son federalistas que están cansados de estar cansados y han optado por salir.

- ¿Por qué se ha llegado a la situación en la que estamos en estos momentos?
Yo creo que en el fondo ha habido errores políticos de bulto. No se los quiero achacar todos a España, quizá desde el federalismo catalán no se ha sabido hacer la pedagogía necesaria. Luego hay unos indiscutibles errores de bulto de la derecha española pero no sólo esta. Lo que más ha movido ha sido la sensación de traición que ha tenido los que tendrían que haber defendido el federalismo en España que es el PSOE. Ahora comienza a haber la misma sensación de traición por parte de Podemos hacia el federalismo.

Pero en el fondo esos errores políticos representan preferencias políticas distintas y no sé por qué los catalanes no hemos sabido explicar al resto de España que en Cataluña hay preferencias políticas distintas. Eso no significa que seamos mejores o peores, sólo que queremos un encaje distinto. Desde fuera se ha percibido siempre eso como "queremos ser mejores, queremos ser diferentes porque queremos ser otra cosa, que no nos gusta ser españoles..." y esa percepción, esas dos Demos, al final se han creado y cuando haces encuestas de todo tipo las percepciones son totalmente distintas en agregado.

Creo que hay errores políticos de bulto pero al final se han construido dos opiniones distintas, dos sociedades que encajan en muchas cosas porque ambas somos occidentales y compartimos mucho y nos apreciamos, pero en cuestiones esenciales como los valores, la cultura, la lengua, el modelo de encaje político, no nos hemos sabido entender.

- Tú que eres exmilitante socialista ¿Qué papel ha jugado la izquierda tradicional española en que estemos en la situación actual? ¿Qué parte de culpa tiene?
En el fondo es el detonante. Es decir, desde una visión más o menos integradora, federalista, que intentaba Cataluña pudiera tener un encaje en España, que pudiéramos avanzar en una línea común, sabíamos que había una derecha española muy rancia y que a la derecha catalana le interesaba para la confrontación, eso lo dábamos por descontado. El problema es que la percepción es que desde 2010 en adelante el PSOE nos ha traicionado, nos ha dejado tirados.

Han optado por abandonar el intento de federalismo que hizo Zapatero, la llamada españa plurinacional, dejando ZP tirando a Maragall y al estatuto de 2010. Y es una sensación de traición y decir "otras, aquí no podemos avanzar". El gran problema que hay ahora y la nueva oleada de independentistas que hay en los últimos meses es la sensación de traición que se está viendo también en la otra izquierda, que es Podemos y en sus representantes en Cataluña. Por eso las encuestas están dando tan malos resultados a la opción de "Cataluña sí que es pot" y están haciendo una campaña tan agresiva, porque se están dando cuenta que parte de su electorado se está yendo a "Junts pel Sí" o a la CUP.

- Tú eres independentista, de origen andaluz ¿Cuando te definiste por primera vez como independentista y por qué has optado por esta opción?
En el fondo cuando tomas un decisión de este tipo hay muchos elementos racionales pero lo que te empuja son las emociones. Los elementos racionales los compartía como federalista y los comparto como independentista, al final es donde pones la credibilidad a la posibilidad de cambio. Para ser honesto con uno mismo, debo reconocer que fueron dos pasos. El primero fue el pacto de Granada (entre PSOE y PSC), que a mí me hizo ver que la opción del cambio en España no era viable porque el PSOE había dado pasos hacia atrás con respecto a lo que votó en el Congreso y allí me sentí realmente traicionado. Sentí que esta gente no entiende nada y que era imposible hacerlo entender a mis compañeros del PSOE del resto de España. Eso es un hecho objetivo, a mí me rechazó el federalismo pero no me hizo independentista.

Lo que me hizo independentista fue acercarme a la Vía Catalana del 2013. Iba con mucho miedo, pensé "como escuche un 'español quien no vote' o un 'puta España' o un comentario identitario agresivo, me voy", pero encontré un movimiento que tenía energías, fuerzas, ilusión, que tenía ganas, y que no era contrario a la identidad española, que no iban contra nadie. Pensé "este independentismo no lo reconozco" y me di cuenta que desde aquí puede haber suficientes fuerzas de cambio que a lo mejor lo logran. Al final fue eso, tener una experiencia muy positiva con el movimiento independentista y confiar en él. Igual que mucha gente confió en el movimiento 15M, el asunto es que nosotros todavía seguimos adelante.

- Ante los que dicen que hay una gran presión de los medios catalanes en pro de la independencia, que TV3 lava cerebros a los catalanes, etc. ¿Sientes que te manipulado, es decir, hay una parte de verdad en eso? 
En mi casa TV3 no la ponemos. Entre otras razones porque el mando a distancia está estropeado, hay que levantarse y solemos tener otros canales (dice bromeando). Más allá del 13% del share de TV3, la mayor parte de la gente de Cataluña ve las televisiones generalistas que se ven en el resto de España. Considerar que el independentismo puede llegar al 45 o 50% de la población en base a que un canal de televisión, que no supera el 13% de share, pueda estar manipulando, me resulta muy curioso. No sé cómo puede suceder eso con tan poca presencia.

Aparte de eso, tras ver estudios contrastados que comparan la presencia de tertulianos, políticos, etc., TV3 es mucho más ecuánime de lejos, que cualquier otro medio del ámbito español, sobre el tema de la independencia. Es muy fácil encontrarte en TV3 o Catalunya Radio a Garicano o al propio Josep Borrell, o un montón de opinadores hablando contra la independencia. En las tertulias hay un cierto equilibrio. No quiere decir que TV3 no sea un medio sesgado, pero el sesgo de TV3 es infinitamente menor que el que pueda tener, TVE, Cuatro, La Sexta, o cualquier medio español. En estos medios te puedes encontrar algún independentista, pero es siempre la muestra, la anécdota. Generalmente las tertulias están repletas de opinadores a favor la opción unionista. Tras la Diada, nadie invitó a Jordi Sánchez, pte. de la ANC, que fue quien convocó la manifestación de la Meridiana, pero sí estaba Albert Rivera, pte. de Ciudadanos.

- ¿Cómo ves el proceso ahora mismo?
Aquí dicen que los catalanes no queremos ser indepedentistas, sino procesistas. Como cualquier movimiento tan complejo con una sociedad organizada y con partidos con intereses propios, y muchos actores internos y externos implicados, es complejo y complicado. El 9N marcó una referencia diciendo "sois la mayoría minoritaria". Eso provocó muchas dudas. ERC o la ANC querían lanzarse a hacer unas plebiscitarias, Convergència no lo veía tan claro porque no había una mayoría social para ganarlas.

Se llegó a un 40% pero el 55% que nos hubiera dado una victoria segura y durante tiempo CiU y ERC jugaron sus cartas por debajo de la mesa y en julio pareció que las cosas iban mal. CiU ganó la mano de la lista única pero ERC consiguió el cabeza de lista que es Raül Romeva. Eso cambio mucho las cosas porque la ilusión que estaban esperando muchos independentistas floreció. La mala respuesta de las alternativas ha provocado que comiencen a ser una opción ganadora y viable incluso en votos. El proceso ha tenido y tendrá altibajos. Tras el 27S habrá quien valorará que hay que ir a una velocidad o a otra, habrá quien interprete que si la victoria del 51% se justifica, otros que hay que ir más allá, pero es normal en un proceso complejo como este.

- ¿Qué va a pasar el 28S? Algunos creen que saldrá elegido Mas, otros Junqueras e incluso hay quien cree que será Romeva. 
A nivel del president de la Generalitat, dependerá de la proporción de escaños entre Junts pel Sí i la CUP. Si la CUP tiene mucho a decir es probable que el presidente no será Artur Mas. Pero eso importa bastante poco porque como lo que se quiere es hacer un proceso que lleve a un referéndum dentro de 18 meses, quien sea el gestor de la Generalitat será menos importante que el resto de políticas de Estado que se orienten en esa línea. Como no hay diferencias entre Artur Mas, David Fernández, Raül Romeva o Oriol Jonqueras en este asunto ya que todos quieren llegar a ese escenario, al final tampoco importa demasiado.

Otra cosa es qué pasará más allá de la Generalitat. Los independentistas tienen un plan, pero el mundo es más amplio. Si Europa fuerza, en el caso de un buen resultado independentista, a tener que pactar con el Gobierno entrante catalán van a tener que negociar. Si al final "enchironan" a todo el Gobierno por hacer leyes ilegales según la legalidad española, habría que hacer algo distinto si el plan es llegar a hacer un referéndum dentro de 18 meses. Ya veremos lo que ocurre.

- ¿Ha sido acertada la opción de una lista unitaria? ¿O hubiese sido mejor otra opción como ir separados?
Yo pensaba que sería negativa, porque Mas provoca rechazo en sectores de centro izquierda (Iniciativa, PSC y votantes de este tipo), pero vistas la s energías demostradas por la lista unitaria en más de un sentido, no sólo por suman los cuadros internos de ERC y CDC por una misma candidatura, sino que sumas a la sociedad civil movilizada independentista que es muchísima y que demostró que puede mover a mucha gente. Así es más fácil movilizar voluntarios para ayudar a Junts pel Sí o la CUP, cuando se sienten unidos y, visto también que pone a un candidato como Romeva (que no es de Convergència o Esquerra) en la primera línea ha hecho que el proyecto sea más creíble interna y externamente. Ha aclarado muchas cosas y la suma ha mejorado el producto. No sé si también por errores de los contrarios o por méritos propios.

- ¿Puedo preguntarte a quien votarás el 27s?
A Junts pel Sí.

- ¿Y por qué les votarás? 
Primero porque no soy anticapitalista, Antonio Baños es amigo mío personal, le quiero un montón, me río un montón con él y creo que es una persona muy honesta, igual que David Fernández, es uno de los valores políticos más importantes del país, pero creo que voy a optar por la centralidad política. Yo soy de centro izquierda y donde me siento más cómodo ideológicamente es en Junts pel Sí, por mucho que esté Mas o por mucho que intuya que Convergència tiene muchos casos de corrupción, es donde me siento más cómodo.

- ¿Crees que los casos de corrupción de Convergència van a afectar al proceso?
Creo que la corrupción de Convergència se da por descontada, es decir, se ha hecho lo más gordo ya. La mayoría de gente cree que hay corrupción y que Artur Mas la conoce. No digo que sea así, digo que la mayoría de gente la da por descontado. La corrupción es endémica del propio sistema. La ha tenido el PSOE, el PSC, Iniciativa con el caso Innova, incluso uno de ERC fue descubierto trasportando tabaco ilegalmente desde Andorra, no hay nadie que se libre, el PP ya ni te digo. Incluso Ciudadanos, sin haber tocado poder, tiene casos de corrupción.

La cuestión es que mucha gente si quiere la independencia es para crear unas instituciones nuevas que permitan algo mejor. De hecho, la opción independentista es la única que tiene un plan para afrontar para eso. Puede funcionar, puede salir bien o salir mal, pero el resto de opciones no ofrece ninguna vía para luchar contra la corrupción en el fondo. Si seguimos con un sistema de partidos y un sistema de financiación de los mismos que es el que es, y eso no se quiere tocar porque muchas cosas dependen de la Constitución, vamos a tener un problema endémico de corrupción.

Eso al final ya ha calado, el discurso de mucha gente que votarán si no a Junts pel Sí, votarán a la CUP, lo hacen por optar por un proceso constituyente. La mayoría de gente no va a dejar de ser independentista anque que se declaren culpables a los hijos de Jordi Pujol, porque eso ya se da por descontado. Todo el mundo lo sabía cuando Maragall dijo eso de "Vosté té un problema amb el 3%". ¿Ha bajado el independentismo desde la intervención de la Guardia Civil en la sede de Convergència? No, más bien al contrario, ha subido en el mes de agosto y las semanas que llevamos de septiembre. Si la UDEF cree que eso va a afectar a las elecciones, que sigan.

- Posiblemente afecte, pero en sentido contrario, ¿no?
Muchos federalistas lo que están es cansados. Sólo falta que les den un impulso más para tirar el voto. Hay quien puede estar pensándose votar al PSC o a Catalunya Sí Que Es Pot, pero al ver la manipulación de los medios y diga, "Basta, se acabó".

La mayor parte de los que somos independentistas hoy no lo hacemos en contra de España. Queremos seguir vinculados emocionalmente, haciendo negocios, trabajando con los españoles, seguiremos teniendo familia y amigos y les seguiremos queriendo igual. No lo hacemos porque creamos que ser español sea malo, sino simplemente queremos tener instituciones nuevas, gobernando nosotros y poder tener una relación mucho mejor con el resto de España de la que tenemos hoy.

(Como siempre, hay una pregunta final oculta, que sólo podréis escuchar en la versión de audio)

dilluns, 31 d’agost del 2015

Carta abierta a Felipe González

Sr. González:

Soy un simple periodista catalán que hace casi 10 años que vive en Madrid. Me considero independentista, como me considero cercano al 15M, de izquierdas, republicano, del Barça, sincebollista y muchas otras cosas. Cuando llegué a Madrid en 2006 no era independentista, no estaba en contra de la independencia, pero no era un aspecto de mi vida tan importante como para llamarme a mí mismo independentista. Aunque alguno pudiera pensarlo, no ha sido mi estancia en Madrid ni el el trato con los madrileños lo que me ha llevado a ese cambio de postura. Madrid y sus habitantes (exceptuando a algún gilipollas, que los hay en todos lados) me han tratado excelentemente, de forma cordial y respetuosa, como se trata a un amigo y haciéndome sentir como en casa. Ha sido la situación política y social de España y Cataluña (y una conversación telefónica con el bueno de Rossend Sanglas) lo que me ha llevado a cambiar mi postura sobre el independentismo.

Como bien sabe, la vida le cambia a uno. Usted empezó siendo un referencia de la izquierda y ha terminado viajando en jets privados para reunirse con multimillonarios y cobrando fortunas en empresas energéticas. Definitivamente, la vida da muchas vueltas. Pero no le escribo para hablarle de mí, sino para aclararle, tras leer su "Carta abierta a los catalanes", un par de asuntos sobre el independentismo. Viviendo en Madrid, he visto desde una distancia cómo ha aumentado en los últimos años y un conocimiento de causa que a algunos les falta por estar demasiado lejos y a otros, por estar demasiado cerca. Le voy a poner algunos ejemplos:

Los medios de desinformación de masas

Me muero de risa, señor González, cuando escucho algunos compañeros de profesión denunciando que TV3 (que desde luego no es neutral) adoctrina en el asunto de la independencia cuando en los informativos de todas las cadenas nacionales que se habla de Cataluña y el independentismo se utilizan expresiones nada sesgadas y completamente neutrales como "desafío soberanista", "órdago separatista" y otras similares. O cuando siempre que se informa sobre Cataluña, únicamente se de voz a la oposición unionista y se ignora por completo al que opta por el independentismo. Ideologías y creencias aparte, me ofende como periodista este tratamiento sistemático de la información sobre Cataluña. Va en contra de la ética y la profesionalidad periodística, que obliga a contextualizar y, como mínimo, dar los dos lados del asunto. Temas como este (y muchos otros) son los que han llevado a que hace unas semanas apareciera un estudio que afirma que la credibilidad de los medios españoles está por los suelos (en este link, en este o en este otro pueden leer más sobre el ello). Información por cierto que no publicaron los grandes medios. Como puede ver, señor González, la información que se da sobre el asunto no es precisamente neutral, ni objetiva, ni tiene intención alguna de serlo, ni en Cataluña ni en el resto del Estado. 

Se da información sesgada para independentistas o para anti-independentistas, no se ofrece nunca (no lo he detectado nunca en ningún gran medio) una información que pretenda unir ambas sensibilidades. En esta visión maniquea de blanco o negro vivimos en este país. Igual que con información sobre Israel y Palestina o (hace unos años) sobre Cuba y sus refugiados de Florida, no hay término medio. Cataluña o España, conmigo o contra mí. Y en los últimos años se ha potenciado incluso dentro de Cataluña, siendo el debate "Catalunya o Cataluña". Por lo que me pregunto, ¿quien divide más? ¿Quien expresa su sentimiento de irse o quien afirma "te vas a quedar sí o sí"? ¿Quien informa hasta el aburrimiento sobre el independentismo (haya o no información sobre el tema) o quien sólo ofrece el lado nacional-españolista de la información?

Artur Mas

Decía Carod Rovira hace unos años que en España siempre tiene que haber un demonio catalán a quien apedrear desde lo que Joan Laporta definió una vez como "la caverna" (es decir los medios de ultraderecha españolista como ABC, La Razón y últimamente El País, entre otros). Decía el entonces líder de ERC que primero fue Pujol, luego él y hoy es Artur Mas. Como independentista de izquierdas, señor González, me ofende tremendamente que se me empaquete con el actual President de la Generalitat. Al no haber votado nunca (ni lo haré jamás) a CiU o a CDC, que se le señale como gran ideólogo y se diga que el independentismo es un desvarío de este señor, como si antes no lo hubiera, me revuelve las tripas. 

Usted sabe perfectamente que ni Jordi Pujol ni Convergència (no digamos, Unió) han sido jamás independentistas. Usted sabe perfectamente que, a pesar de que ahora se abrigue con la estelada, el interés de Convergència ha sido única y estrictamente mantenerse en el poder, a cualquier precio, de la forma que sea necesaria. Usted sabe perfectamente que Artur Mas ha aprovechado una ola de independentismo creciente, que como un tsunami iba a arrasar con su legislatura y, en lugar de dejar que se llevase por delante, prefirió en un acto de supervivencia nada honesto con su ideología, surfear el temporal. Es decir, el señor Mas no ha ideado nada. El señor Mas no se ha inventado el independentismo. El señor Mas vio como el 11 de septiembre de 2012, en lugar de reclamar pacto fiscal, la población catalana salió a la calle a reclamar la independencia. Igual que en 2013. Igual que en 2014. Y probablemente igual que en 2015. 

Como independentista, me ofende que se centralice en el señor Mas algo que surgió de la sociedad catalana. Igual que me ofende cuando en Podemos pretenden adueñarse de 15M. Igual que cuando en España el PP (y últimamente también Pedro Sánchez) pretenden adueñarse de la bandera rojigualda para ocultar las tramas de corrupción sistemática de su partido en unos y su falta de carisma, en el otro. Igual que me ofende que el señor Mas se abrigue con la estelada para ocultar sus recortes sanitarios, sus ajustes presupuestarios y su política neoliberal. Igual que hacía el señor Pujol con la senyera, para ocultar sus tramas de corrupción política (el famoso 3%). En resumidas cuentas, el señor Mas NO ES ni se ha inventado el independentismo. 

La izquierda española y Cataluña

Usted es probablemente y, mal que le pese a algunos, el mejor ejemplo de la relación entre la izquierda española y Cataluña. Es usted el ejemplo más claro de una España que va de buenrollista en la oposición pero que a la hora de gobernar, hace todo lo contrario a lo que propugna. Sólo hay que ver las primarias internas del PSOE, que no son primarias ni están hechas para elegir entre varios candidatos. A la izquierda española le he reprochado siempre el no interesarse por lo que desean los catalanes, por ser una muleta del PP en estos asuntos por miedo a ser tildados de antipatriotas, a llegar siempre tarde y mal. Como dicen los anglosajones "Too little, too late" (demasiado poco, demasiado tarde). La izquierda española (y me refiero a los partidos políticos, no a los ciudadanos), no sólo no ha tenido en cuenta la particularidad de la sociedad catalana, sino que no ha hecho absolutamente nada ante los foribundos ataques de la derecha, que ha insultado y vejado en los últimos 30 años en repetidas ocasiones la política y la cultura catalanas de la forma más grotesca. Y la respuesta de la izquierda española, el más absoluto de los silencios. Silencio cómplice que es claramente indicativo. 

Aunque no lo es tanto como cuando se recortó el Estatut catalán (que es parte del origen de toda la situación actual) por parte del PSOE de Zapatero, tras prometer que se aprobaría tal y como saliera del Parlament de Cataluña. Por eso me mondo de risa cuando los actuales líderes socialistas afirman que "queremos a Cataluña", que "querimos que sigáis con nosotros", pero que cuando se gobierna, nada se hace por que eso ocurra, sino todo lo contrario. Bien es conocida, señor González, la frase de su tantos años vicepresidente Alfonso Guerra de que "nos hemos cepillado el Estatuto catalán". Frase que nadie en Cataluña ha olvidado, créame.


Adeu, hasta pronto...

Resumiendo, señor González, como independentista catalán, de izquierdas y exvotante de PSOE, y en general como ciudadano, no me siento muy representado por usted, ni por sus opiniones, ni por sus pronósticos de lo que pueda pasarle a Cataluña en un futuro. Es indudable su labor como presidente del Gobierno de una España que acababa de salir del Franquismo, pero como líder de la izquierda, creo que usted ha defraudado a mucha gente en este país en repetidas ocasiones como para ir dando lecciones de nada a nadie. Por el tono paternalista de su "Carta abierta a los catalanes" imagino que no, pero si pretendía usted estrechar lazos entre Cataluña y España, créame que no lo ha conseguido. Créame también que comparar el movimiento independentista catalán con los nazis o el fascismo italiano no va a granjearle muchos amigos en Cataluña, a no ser que sean del PP o Ciudadanos. Más si pensamos que Cataluña fue una de las regiones más reprimidas por el franquismo, tanto cultural como políticamente. No sé si es que no ha reflexionado los suficiente al escribir esa frase o que, por su edad, le importa ya todo un carajo. Me inclino más por la segunda. 

Creo que su intención con su carta "A los catalanes" no era otra que tratar de desacreditar el independentismo, más que unir lazos con la tierra que me vio nacer. Ese asunto hace décadas que está fuera de la agenda, porque no da tantos votos a catalófobos como Esperanza Aguirre, Rodríguez Ibarra o José Bono, que utilizaron el odio a Cataluña en repetidas ocasiones para ganar sus respectivas elecciones. Me dijo en una ocasión el periodista y escritor Francesc Canosa que "no sé cómo será la relación entre Cataluña y España en los próximos años, pero estoy seguro de que no será como ha sido hasta ahora", porque la sociedad catalana (buena parte de ella, por lo menos) se ha hartado de la situación actual. 

Así que adéu, señor González. Que sea usted muy feliz, le deseo lo mejor, sinceramente. 

diumenge, 27 de juliol del 2014

La confesión de Pujol

Escribir sobre el hombre que ha representado la figura de "El President" como nadie y que ha construido buena parte de la Catalunya que conocemos hoy en día merece una reflexión más profunda de la que hemos visto últimamente. El impacto que ha tenido su confesión en la sociedad catalana y española ha sido muy grande. Las noticias publicadas, por ejemplo en El Mundo o en El Confidencial, destacan este aspecto y han desatado un sinfín de reacciones políticas y periodísticas sin precedentes. Uno de los periodistas de La Vanguardia más cercanos a CiU y al 'President' Pujol, Francesc Marc Álvaro, ha escrito un extenso artículo, que os recomiendo leer, sobre el hombre que se escondía tras el cargo y la relación que tenía con su familia. Las reacciones políticas a la noticia han sido inmediatas y contundentes, pidiendo explicaciones a Pujol y su familia sobre la confesión de ocultación de dinero al fisco en paraísos fiscales, los más suaves, y pidiendo que dimita de sus cargos y abandone todas sus prebendas, los más afanados. La sensación que se le queda a uno al leerlas, a pesar de no ser de CiU y de no haberles votado nunca, es la de una jauría de hienas (dicho con todo el respeto) despedazando el cadáver político de un hombre que hasta su confesión, había sido intocable para todos ellos. Más de 30 años esperando dan para mucha hambre atrasada, imagino. En todo caso, más de un político de cierto partido debiera contener un poco ese afán, vistos los casos de corrupción y los imputados de su propio partido. 

En cuanto al hecho en sí, la confesión, se ha especulado en informativos y en debates que podría ser una jugada de Jordi Pujol para ocultar otros casos de corrupción de su familia, sabiendo que a su edad no va a entrar en prisión y, de esa forma, matar dos pájaros de un tiro, al librarse de un castigo legal (más allá del castigo público y mediático que ya está sufriendo). Lo que permanece es también la sospecha, de la que no tengo ninguna prueba, de que Jordi Pujol organizó una trama de corrupción política en la cual se llevaba el 3% de todas las adjudicaciones que llevó a cabo la Generalitat en los 20 años que estuvo al cargo de la misma. Con esta confesión, Pujol teóricamente se libraría de esa acusación afirmando que el dinero provenía de una herencia no declarada en estos 30 años y ocultada en paraísos fiscales. Esa es la trama a la que se refería Pascual Maragall cuando asombró al Parlament con sus conocidas declaraciones sobre "el 3%", aunque siempre he considerado que lo sorprendente del tema no fue la acusación, sino que todos supieran a qué se estaba refiriendo el entonces President de la Generalitat socialista. Esa sensación de que Omertá, de silencio implícito, que hasta la acusación de Maragall nadie se había atrevido a verbalizar, dada la trascendencia y la importancia de Jordi Pujol en la sociedad catalana. 

Todo esto me ha hecho recordar una anécdota con un amigo mío muy convergent, a quien provoqué un gran enfado cuando sugerí que la lógica más pura me llevaba a pensar que era imposible que un político que lleva 20 años en el poder no hubiera estado implicado en un solo caso de corrupción política. Al principio creí que se enfadaba por estar atacando al President Pujol, pero más tarde sus ojos me revelaron que fue más bien el hecho de que no había querido darse cuenta del tema durante todos estos años, lo que le enfadó. Del mismo modo que a muchas personas de izquierdas les sentó como una patada en el estómago el docufake de Jordi Évole "Operación Palace", a mi amigo lo que le fastidió, creo, fue el hecho de despertarse de la ensoñación en la que había dormido 20 años. En ambos casos se atacó a quien despertó a todos de esa ensoñación, en lugar de a las personas que se la hicieron creer. 


Eso ocurrió en 2006, en pleno debate del Estatut, una época pésimamente gestionada por la política española que ha provocado el estado de ánimo actual en Cataluña. Hoy en día vivimos una situación análoga, en la que es notorio y poco casual que aparezcan este tipo de informaciones, en plena efervescencia del independentismo catalán, que algunos, muy ofendidos y usando lenguaje de guerra, describen como el "desafío secesionista". Y con una clara estrategia prebélica, se ha encendido el ventilador para que aparezcan este tipo de informaciones, a menos de una semana de la celebérrima reunión entre los Presidentes Rajoy y Mas. No es necesario ser un conspiranoico para darse cuenta de que las casualidades no existen, y menos cuando hablamos de política estatal. 

diumenge, 27 d’octubre del 2013

Moderneces

Esta semana hemos escuchado a Mariano Rajoy decir eso de que “lo moderno es la unión, no la disgregación y el aislamiento”, en referencia al independentismo en Cataluña. Y claro, cuando uno ve a Rajoy dando lecciones a la gente de lo que es “lo moderno”, uno piensa OH SEÑOR, gracias por enviarnos al Shaman de lo cool, Conde del Funk, el Duque de la modernidad, el Ayatolá del Rock and Roll, para enseñarnos qué es moderno y qué no lo es. (estos calificativos irónicos fueron creados por el gran Ángel Calleja en su cuenta de Twitter)

Al señor Rajoy, en lugar de hacerse el enrollado, quizá debería dejarse de vendettas absurdas y chiquilladas de “yo no te dejo hablar pq no quisiste estar con nuestra vicepresidenta”. Ni Mas ni Rajoy han demostrado tener el más mínimo nivel para representar a los catalanes ni a los españoles, porque, entre otras cosas, su obligación como representantes públicos es ENTENDERSE. Sí, ya se que suena raro leerlo y más aún escucharlo en voz alta, pero los políticos, están OBLIGADOS, por el bien de la sociedad, a ENTENDERSE. No hace falta llevarse bien, no hace falta invitar a las familias a cenar y que sus niños jueguen juntos en el parque, pero sí es imprescindible entenderse institucionalmente. Si lo que realmente se quiere es destensar la situación sobre la independencia, lo normal no es enviar a la vicepresidenta a un acto al que deberías tú como Presidente del Gobierno, ni como President de Cataluña enviar a un conseller como respuesta a eso, ni mucho menos no dejar hablar a Artur Mas en un acto que se celebra en Barcelona. Esto NO ES ENTENDERSE. Esto es ser un par de inútiles, con una nula capacidad de diálogo. 

La situación en Cataluña está ya suficientemente exaltada como para andarse con chiquilladas y vendettas y aunque es cierto que uno es mucho más inútil que el otro y que 30 años de diálogo y buenas formas no han acabado sirviendo para nada en cuanto a este tema, hay situaciones como la de esta semana en el Foro Mediterráneo que no ayudan a apaciguar los ánimos. Nuestros políticos son suficientemente mayorcitos como para comprender que lo que han conseguido esta semana ha sido simple y llanamente hacer el ridículo y los ciudadanos les exigimos que estén a la altura de los cargos que representan. O por lo menos, cerca.

diumenge, 13 de gener del 2013

Catalunya o Cataluña

El futuro de Cataluña va a ser tendencia este 2013. Me atrevo a pronosticar que será uno de los más recurrentes para la política española. Como viene siendo costumbre, se utilizará el mal llamado "problema catalán" como cortina de humo para ocultar otros asuntos (recortes, subidas de IVA, aumento del desempleo,etc.) por ministros expertos en desviar la mirada de donde importa como José Ignacio Wert. No es un fenómeno nuevo en absoluto, ya que Aznar, Esperanza Aguirre, Bono, Rodríguez Ibarra (y últimamente también Monago y Feijóo) llevan utilizando la catalanofobia desde hace décadas, con excelentes réditos políticos y personales. 

De hecho, los catalanes (esos seres rarunos a quienes, dicen, nos gusta molestar, ser insolidarios y, sobre todo, romper Españas con nuestras reinvindicaciones inventadas y victimistas) solemos echar de menos que se nos comprenda. Que después de 30 años de democracia, los españoles no identifiquen (o no sepan identificar) la diferencia entre catalanismo, independentismo, nacionalismo catalán y Convergència i Unió, es ciertamente desconcertante. Admito que no es tarea fácil, que incluso para algunos catalanes es difícil entender estas diferencias, pero creo necesario definirlas para separarlas una de otra. 

- Catalanismo - Sentimiento de amor o admiración a Catalunya, su cultura, sus costumbres, su idioma, etc.
- Independentismo - Ideología política que reclama la independencia política, social y económica del territorio catalán (y en algunas de sus tendencias internas, también la unión del territorio valenciano y las Islas Baleares) como un estado propio separado de España. 
- Nacionalismo catalán - El nacionalismo catalán no sería más que un tipo de nacionalismo (como existe el  irlandés, el español, el francés, el de Quebec, el británico, el escocés, el estadounidense, el chino, o cualquier otro), en este caso que reivindica los valores del catalanismo (ver definición de Nacionalismo en Wikipedia, para más info). Precisamente, una característica del nacionalismo catalán es que no ha sido especialmente independentista, excepto en el último año. 
- Convergència i Unió - Partido político nacionalista catalán, con nula tendencia independentista, excepto en el último año (y por razones electorales). 

Vistas las diferencias, y aunque pueda parecer absurdo recalcarlo, alguien puede ser catalanista, no independentista, no nacionalista y por supuesto, no pro-Convergència i Unió. Es decir, un madrileño o un extremeño, pueden ser catalanistas, o si lo prefieren, catalanófilos, (que para mí son claramente sinónimos). Por tanto, un independentista es un catalanista que quiere la independencia de Catalunya (como mucha gente en ERC), mientras que un nacionalista catalán es un catalanista que desea la relevancia política de Catalunya, pero no necesariamente su independencia, ya que se encuentra cómodo en España (como Duran i Lleida). 

El economista Ignacio Trillo.
He creído necesario escribir este post después de leer uno publicado por el economista Ignacio Trillo en su blog. Este extenso e interesante artículo, escrito el pasado 20 de noviembre, explica de forma magistral el origen del catalanismo histórico y político, pero peca en mi opinión de confundir en varias ocasiones los cuatro términos antes descritos (o de no separarlos suficientemente, por lo menos). Esa es la mayor pega que encuentro a un muy buen artículo sobre Cataluña, Convergència i Unió y Artur Mas. También es cierto que en él se encuentran comentarios que describen una "política económica insolidaria (en caso de independencia)" por parte de Cataluña. Tengo que decir que a estas alturas, como análisis me parece inconcebible, tras 30 años de solidaridad económica catalana más que demostrable por las balanzas fiscales (las cuales permanecieron ocultas, por un hecho que aún no llego a comprender, hasta la llegada de Zapatero a la Moncloa). 

Por otro lado, explica muy bien cómo el nacionalismo español ha usado el independentismo como arma arrojadiza para ocultar males propios (exactamente igual que ha hecho CiU por su parte en Cataluña), pero el artículo parece dar a entender que el independentismo es obra y creación de Artur Mas y CiU, o por lo menos, que han patentado la idea, cuando el independentismo es una ideología política con décadas de existencia y un sentimiento más vivo que nunca en la ciudadanía catalana (incluso un pensamiento racional, como comentaba en mi artículo Independentismo racional). Así se entiende si vemos los resultados de las elecciones catalanas de 2012, en las que la mayoría de independentistas (de verdad) optaron por dar su apoyo al partido que lleva ya muchos años reclamando la independencia, Esquerra Republicana. Es de pura lógica. Entre una marca independentista y otra que se lo hace para conseguir mayoría absoluta, optas por la marca original, no por la imitación. 

El artículo refleja muy bien los distintos casos de corrupción ocurridos en los últimos años y lo que supondría económicamente para España y Cataluña la independencia, tema que no voy a abordar, porque no soy economista ni tengo ningún tipo de estudios similares, por lo que desde mi total desconocimiento doy por buena su interpretación de que no resultaría buena ni para unos ni para otros, económicamente. Eso tampoco significa que la deriva económica actual sea buena, ni muchísimo menos, ni que "unidos saldremos de esta" porque para ser sinceros, por el momento "unidos nos está yendo de puta pena". 

Por otro lado, no entiendo tampoco que en el artículo aparezcan reflejados argumentos contra la independencia como que "toda España debe decidir el futuro de Cataluña, porque les afecta" o que "no puede haber independencia porque no está recogida en la Constitución". En el primer caso es obvio: Cataluña no decide (ni debe decidir) sobre las cuentas fiscales o sobre las elecciones o sobre cualquier otro asunto que ocurra en Madrid, Extremadura, Valencia, País Vasco, Andalucía o Galicia, por lo tanto, creo que no deba decidir el resto sobre lo que quieren los catalanes. Y mi postura sería la misma si cualquiera de estas regiones decidiera independizarse o cambiar su legislación  para montar una Hacienda propia o un Eurovegas, por ejemplo, hecho que sin duda afectará al resto de comunidades, si acaban siguiendo su mismo ejemplo. Pasaríamos de la mayor chapuza de la Transición, el "café para todos", al "todos decidimos qué café toma Cataluña". Delirante.

En cuanto a la "ilegalidad constitucional" de la independencia, me gustaría saber cuantos países que se han acabado independizando lo han hecho porque la independencia estuviese recogida en la constitución del país al que pertenecían. Me temo que la cifra iba a estar rondando el cero. Dicho un argumento que se descalifica a sí mismo, en realidad. 

En todo caso, tenemos clara una cosa, una de las tendencias de opinión de 2013 va a ser sin duda Catalu_a, sea con "Ñ" o sea con "NY". Y estaremos aquí para analizarlo. 

dilluns, 26 de novembre del 2012

Elecciones Catalanas 2012

Antes que nada, dejadme comentar que pocas veces he visto en la prensa unos análisis tan opuestos para unos resultados de las elecciones, algunos por cierto, absolutamente peregrinos. Dicho esto, analicemos: 


En primer lugar, el independentismo se consolida en las urnas. Veámoslo en cifras: 

- Voto Soberanista: CiU + ERC + CUP suman 74 escaños
- Voto neutral o federalista: ICV + PSC suman 36 escaños
- Voto anti-soberanista / españolista: PP + C's suman 28 escaños

Aunque sumáramos al PSC y a ICV a PP y C's, sumarían 64, por lo que se puede decir que una mayoría clara ha votado a favor del independentismo. Aunque sumando ICV al grupo soberanista (ya que no son independentistas, pero sí favorables a un posible referéndum), sumarían 87, lo que da una visión clara de lo que opina la mayoría de catalanes. 

Yo que no he votado y jamás votaré a CiU (he sido siempre votante socialista) creo que es un error garrafal analizar estas elecciones como un fracaso de Artur Mas. Entiendo que los medios españoles lo analicen así porque se ha personalizado en exceso el proyecto independentista en un político que, en realidad, no lo ha sido nunca (nunca se había pronunciado independentista, por lo menos). Por lo tanto, los catalanes han decidido castigarle por los graves recortes que ha aplicado al pueblo catalán y han decidido apoyar un partido que sí ha demostrado históricamente ser independentista, Esquerra Republicana. Es decir, igual que ocurre con muchos productos: Entre una imitación y el original, te quedas con el original. Como comentaba @DannyBesteiro esta tarde en Twitter "A Catalunya le gusta decidir, pero no le gusta recortar" ("ser recortada", imagino que quería decir, pero ya sabemos que la falta de espacio en Twitter es la norma). 

Oriol Junqueras, de ERC, se coloca en una posición
ideal para liderar el independentismo.
Por otro lado, considerar fracasado el proyecto soberanista o independentista (o como queráis llamarlo) cuando las dos formaciones más votadas (CiU y ERC, que suman mayoría absoluta) apostaban por este proyecto, me parece un frívolo atrevimiento, como poco. También lo es si hablamos de un fracaso de CiU, ya que ha ganado en las 4 provincias catalanas y multiplica por dos y medio los resultados de sus principales rivales (PSC, ERC y PP). Seamos sensatos, si el PSC o el PP hubiesen sacado estos mismos resultados, nadie estaría pidiendo dimisiones a Camacho o Navarro, sino que estarían contentos como unas castañuelas. Si es cierto, y los resultados electorales son irrefutables, que los catalanes le han dicho a Mas que "no ha colado, porque sabemos que no eres independentista de verdad y porque llevas dos años jodiéndonos a recortes". Es decir, varapalo a Mas sí, pero no al independentismo, que no sólo se mantiene sino que sube un escaño. 

Por otro lado el enfrentamiento pro- y anti- soberanismo ha beneficiado también al PPC de Camacho y, sobre todo, al Ciutadans de Albert Rivera, que es premiado con nueve escaños, por la coherencia de un discurso que lleva ya dos legislaturas tomando y porque ha sabido quitarle a UPyD casi el 100% de sus votantes. Y lo recalco porque la formación de Rosa Díez sí se ha presentado a estas elecciones, obteniendo 14.500 votos (3.500 votos menos que el Partido Pirata, 6.000 menos que el PACMA o 13.000 votos menos que el partido Escaños en blanco). Sin comentarios... También es importante recalcar la llegada de un partido como las CUP al Parlament, que presenta una nota de color interesante, más cercana al ciudadano (como podrían ser Syriza en Grecia o Anova en Galicia, aunque con muchos matices y distancia con estas formaciones). Este pequeño partido ha conseguido movilizar al votante "abstencionista activo" (es decir, no el vago que no va a votar para irse a la playa, sino el que llena las plazas gritando eso de "Que no, que no, que no nos representan"). 

Quiero dedicar también un momento a analizar la altísima participación que se puede traducir en dos sentimientos claros: Hartazgo de lo vivido hasta ahora e ilusión por lo que pueda venir. Es decir, en primer lugar, el pueblo se ha dado cuenta que era un momento importante social y políticamente y no se ha querido perder este acontecimiento. En segundo lugar, han querido demostrar su  descontento a los recortes, la crisis y todo lo ocurrido en los últimos 30 años, que no es poco. Visto lo visto y analizado ya casi todo, ¿cuales van a ser las consecuencias?

Ahora Mas, si quiere realmente optar por la vía independentista, se ve forzado a pactar con ERC, quien le va obligar con mano firme a seguir por ese camino, sin permitirle jugar más a "la puta i la Ramoneta". Y ese camino puede parecer el peor desde el resto de España, aunque al españolismo rancio también le viene muy bien tener este panorama, para poder desviar la atención de los recortes del Gobierno con el proyecto soberanista catalán. Otra opción es que Mas se vea presionado por Unió y el estamento económico catalán a pactar con el PSC o con el PP de Camacho (aunque esta última la veo la más improbable, teniendo en cuenta que se la ha podido quitar de encima tras dos años difíciles y tras la campaña que han hecho cada uno de los partidos). Un pacto con el PP sería visto como anti-natura por los votantes de CiU (más, anti-natura de lo habitual, si cabe). 

Finalmente, no quiero terminar este post sin mandar un gran abrazo y muchos recuerdos a todos los que, durante los últimos tres meses, han presentado sondeos y encuestas que han resultado ser UN ESCANDALOSO FRAUDE, una vez más. Gracias de verdad, pero creo que la próxima vez preguntaré al pitoniso Sandro Rey, seguro que acierta más. 

dimarts, 11 de setembre del 2012

Independentismo racional

En un día como hoy, la Diada Nacional de Catalunya, son muchas las interpretaciones que se pueden hacer del sentir de la ciudadanía catalana en los últimos meses y años. Pero creo que lo más significativo sin duda es el cambio de perfil del independentista en Cataluña. De un aguerrido y pasional separatista movido por una necesidad del corazón, hemos pasado a una madre de familia que entiende y comprende que la relación con España es negativa social y económicamente y que, por tanto, debe terminarse cuanto antes. Es decir, de un sentimiento irracional y pasional, hemos pasado a un razonamiento complejo, argumentado y estructurado en la necesidad de una vida más satisfactoria. Ese paso de la irracionalidad a la racionalidad es fundamental para entender el estado de ánimo catalán, en el que el independentismo ha ganado cientos de miles de adeptos en los últimos años. 

No se trata de nombres (Carod Rovira, Mas, Pujol o Maragall), ni de pasiones desenfrenadas por una bandera, se trata de razonamientos económicos claros, en los que Catalunya en 2011 fue la Comunidad Autónoma con mayor PIB Nominal (200.000 millones de euros), pero que tras el reparto de impuestos se queda en la cuarta posición per cápita (27.430 €/habitante). Caso opuesto es el del País Vasco, que con 66.575 millones de euros es la 5º CC.AA. en el PIB Nominal, pero la primera en el PIB per cápita, con 31.288 euros por habitante (cómo puede verse claramente en este gráfico del blog "Crear mi empresa"). Por esta razón, desde CiU se ha pedido (sabiendo que no lo concederían) un Pacto Fiscal similar al del País Vasco, que va a ser negado por el Gobierno de Rajoy porque no cree en él y quiere que las cosas continúen como están y porque de hacerlo o incluso sentarse a negociarlo, provocaría las iras del ala más dura de la derecha y la izquierda nacional anticatalana. Porque sí amigos, también hay catalanófobos en la izquierda. Y muchos.

Pero como decía, la racionalidad del independentismo, el hartazgo del habitual maltrato a Catalunya en las formas y en el fondo por parte del resto del país, el desprecio que se siente por su cultura, su lengua y su identidad, sumado al tema económico, han llevado a muchos catalanes de a pie, quienes no habían considerado nunca su independentismo, a creer en él firmemente. El llamado "Català Emprenyat" ('el catalán cabreado' con su situación actual) ha evolucionado en el "Català Convençut" ('el catalán convencido' racionalmente de que la independencia es la única forma de una supervivencia digna), ya que no se trata sólo de banderas, himnos y proclamas, sino que se trata de pura necesidad social y económica para un territorio que lleva reclamando durante años una mejora de sus condiciones nacionales. Una reclamación que ha sido exigida no por un grupo de separatistas tarados, sino por algunos de los más altos estamentos económicos de país como la patronal catalana o el Cercle d'Economía


Una mejora (no un hecho diferencial, ni la independencia, sino una simple mejora) que ha sido año tras año  negada y contestada con declaraciones y salidas de tono como la del Coronel Alamán y frases como la del Presidente extremeño, José Antonio Monago: "Mientras Cataluña pide, Extremadura paga" (frase que por cierto tampoco es invención suya, sino de Núñez Feijoo, utilizada hace unas semanas durante la campaña electoral gallega). Ya nos comentará con detalle, por cierto, el Sr. Monago, como piensa compensar todo el IVA de toda su comunidad con un PIB de 17.000 millones de euros, el 2º más bajo de todas las Comunidades Autónomas. 


España va a tener que empezar a pensar seriamente en cómo tratar, no el mal-llamado "problema catalán", sino las reivindicaciones de la región que más ingresos representa para su PIB. No me parece que ignorar un malestar colectivo en una parte del territorio sea la mejor forma para sanar la relación entre ambos. Aunque me temo que "la buena relación entre ambos" jamás ha sido una prioridad para buena parte de la sociedad española.