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dissabte, 3 d’agost del 2013

Piel de Rajoy

Rajoy, durante su comparecencia en el Senado.
En las últimas semanas estamos viviendo lo que parecen los últimos meses de Mariano Rajoy en el Gobierno. Y he usado el verbo parecer porque, mal que nos pese a algunos, el Presidente ha demostrado tener mucho más aguante de lo que se podría esperar. Su forma de gobernar de perfil bajo (bajísimo, de hecho, ya que apenas aparece en los medios a pesar de tener el cargo más influyente de país) le ha proporcionado en más de una ocasión una excusa para seguir adelante. Suele dar explicaciones con meses de distancia (habitualmente, no menos de seis semanas), lo hace sin responder apenas preguntas o, en su mayor homenaje al absurdo y a su falta de valores democráticos, comparece en un plasma. Un ejemplo de lo que no debe ser jamás un Presidente de Gobierno. 

Pero todas estas tácticas de guerrilla politológica no le están salvando de una pésima gestión que está hundiendo a su país y, sobretodo, no le están salvando del caso Bárcenas. Tener un tesorero corrupto es una cosa, pero formar parte de la mayor trama de corrupción y financiación ilegal de un partido en España, es otra muy distinta, de la que difícilmente va a poder librarse. Hace unos meses publiqué en este mismo blog "Nixon también lo negó", y aunque hicieron falta casi tres años para echar al presidente republicano, al verse rodeado por la corrupción, creo que en esta ocasión no van a ser tan largos los tiempos. Por mucho que quiera el PP no va a poder hacer creer a la gente que Bárcenas es una oveja negra descarriada. Cuando todo el árbol está corrupto, es complicado hacer creer a tu gente que sólo hay una manzana podrida. 

¿Va a ser Sáenz de Santamaría la próxima Presidenta?
Con "El Mundo" en contra y publicando papeles y otras filtraciones y con un proceso judicial en marcha, va a ser complicado que este Gobierno sobreviva. No porque vayan a dimitir (ya que el mantra de la mayoría absoluta les va a seguir dando una pobre excusa para no llevar a cabo esta acción), sino porque creo que la presión exterior va a hacer que se acabe tomando un relevo generacional. En su día Zapatero recibió llamadas de Obama y Merkel y creo que esta acción contra la soberanía de nuestro país va a producirse de nuevo. Veremos qué ocurre, pero de momento parece que Mariano Rajoy va a llegar a duras penas a la mitad de su legislatura (y repito el verbo "parecer" porque en político uno nunca sabe). 

Lo que muchos ya atisban es un futuro con la vicepresidenta liderando al país, no sólo de facto, sino como máxima dirigente, para lavar la cara al partido, al Gobierno y a la derecha española. En los medios extranjeros ya la señalan como la sucesora natural, alejada del escándalo Bárcenas, aportando un perfil serio al gobierno y sin el histrionismo de Cospedal, Esperanza Aguirre o Ruiz Gallardón. Las pieles de cordero siempre han sido el mejor modo de progresar sin destacar en política. En eso Sáenz de Santamaría es una experta, y lo aprendió muy bien de su maestro Rajoy. 

dissabte, 2 de febrer del 2013

Nixon también lo negó

¿Correrá Rajoy la misma suerte
que Richard Nixon?
A medida que pasan los días, vemos como la figura de Mariano Rajoy va pareciéndose cada día más a la de Richard Nixon. El ex Presidente de Estados Unidos vivió en sus carnes un proceso similar al que ya ha empezado a vivir Rajoy. Todo empieza con la publicación de escándalos difícilmente negables (el Caso Bárcenas, la relación directa con la trama Gürtel, los viajes de la ministra Ana Mato, y lo que caerá...). La reacción lógica del político en este caso es, como cualquier persona adicta que no quiere reconocerlo, la negación. "Esh falso" ha afirmado en su comparecencia de hoy. Con eso ha querido cortar de raíz cualquier posible implicación con los escándalos (otra acción lógica, sobretodo tras los "no me consta" de hace un par de semanas), pero me temo que no le ha salido demasiado bien. Ha sido una comparecencia muy peculiar, no sólo porque no ha admitido preguntas ni porque no había ni un sólo periodista en la sala en la que ha comparecido (razón por la cual son Trending Topic en Twitter los hashtags #Rajoynocontesta, #ComparecenciaTróspida y #SinpreguntasnohayCobertura), sino porque la ha concluido diciendo "estoy a su disposición", frase habitualmente usada para dar paso a los periodistas. Es decir, el Presidente del Gobierno no sólo no muestra ningún tipo de transparencia, sino que además intenta simularla en un lamentable acto de cutrez comunicativa. Como si el hecho de decir "estoy a su disposición" provocara que el pueblo español fuera a creer que la sala está llena de periodistas, cuando se sabe desde ayer que no es así. 

Richard Nixon, anunciando su dimisión en Tv.
Volviendo a Nixon, el siguiente paso es que se hagan públicos más escándalos del Partido Popular, dejando de nuevo al descubierto al actual partido de Gobierno. Ante ello, reiteración de la negación, ensalzamiento de la honorabilidad del líder y de sus hombres más cercanos. Pero habrá un punto, como le sucedió a Nixon, que la presión los escándalos serán tan indiscutibles que se verán obligados a soltar lastre y con ello llegará la primera dimisión. Y una vez iniciado ése proceso, como si fueran piezas de dominó, caerán una detrás de otra. Y es posible incluso (aunque admito que eso ya sería política-ficción) que llegue también la caída del presidente, como le ocurrió a mi tocayo americano. Pero la gran diferencia entre Nixon y Rajoy es que, como decía @mart1nMucha en Twitter: "Hasta Nixon tuvo dignidad. Ni él se atrevió a impedir preguntas tras el Watergate. Temblaba, mentía, sudaba. Pero le contestaba a su país". Creo que no me equivoco cuando digo que, comunicacionalmente, Mariano Rajoy es el Presidente peor asesorado de la historia de España. Eso, o es el Presidente que menos escucha a sus asesores en materia de comunicación. Por no hablar del Social Media Manager del Partido Popular, que ha lanzado un hashtag #YocreoenRajoy, intentando que las redes se disipen con el tema, cosa que desde luego no ha ocurrido. 

De forma casi premonitoria, el pasado lunes la Revista Mongolia publicaba una polémica portada en la que incluía una esquela del Presidente. Se justificaban, con su habitual sentido del humor, diciendo que no habían logrado "verificar las circunstancias, el lugar o la fecha en que había ocurrido el fallecimiento". Y eso es porque el Presidente lleva encerrado en un Búnker mediático más de 3 años. Y, tras la publicación de la Contabilidad B de Luis Bárcenas, en la que se describe con cifras la implicación de Rajoy en el caso, el presidente es posiblemente, un cadáver político viviente. Nixon en su día intentó lo mismo, encerrarse cuando salieron, uno tras otro, los casos de corrupción destapados por Woodward y Bernstein. Nixon, como Rajoy, también lo negó, esperando que el tiempo amainase. Pero no amainó. Y todos sabemos el resultado.