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dilluns, 31 d’octubre del 2022

Els polítics i la història d'Espanya

Poques vegades es parla del paper real dels polítics a la societat. Se’ls acusa de no fer propostes, de ser destructius quan son a la oposició, d’estar venuts al capital y, en molts casos, tot això és completament cert. També ho están alguns sectors dels jutges o dels periodistes, però per alguna raó, si exceptuem els casos flagrants, no es posa tan el focus en ells com en els polítics.

Potser hauriem d’apostar per una nova forma de fer política, més propera al ciutadà i més allunyada de la politiqueria interna dels partits. Probablement un dels grans problemes d’aquesta societat és la propia estructura que s’ha donat a l’Estat. El fet de que els partits acumulin bona part del poder, enlloc de la representativitat, porta a que la representació dels diputats per les seves circumscripcions sigui purament anecdòtica i casos com els de Rubalcaba a Càdis o Macarena Olona també a Andalusia, quan mai cap dels dos hi va viure mai, siguin el pa de cada dia.

És a dir, per canviar la política, s’ha de canviar l’estat sencer. Seria impossible imagirnar-se al nostre país una presidenta del Govern destituida pel seu propi partit com ha passat a Anglaterra. Menys encara quan també ho va ser el seu antecessor. Aquí els partits tenen tant poder que están per sobre del propi Estat. El líder polític, per herència probablement del Franquisme, és reverenciat i protegit a nivells inimaginables. Aznar, Rajoy, Felipe González, han sortit indemnes de les seves presidències, igual que Esperanza Aguirre que ho era tot a Madrid, o sense anar tant lluny, Pujol a Catalunya. I molts d’altres, a qui els seus partits i l’Estat han protegit. El trilerisme judicial en aquest sentit ha estat de traca.

La falàcia de la Transició no va ser que els “pares fundadors de la democràcia” visquessin una situació complicada post Franquista, que és cert, es vivia en un ambient altament inflamat, sino que es donés l’aparença de democràcia a una cosa que realment no ho és. És obvi que entenem que no es podia fer un canvi (o potser sí) radical i tornar a la legitimitat d’una república que va ser derrocada amb un cop d’Estat i la consegüent guerra civil espanyola. 40 anys de franquisme i més de la meitat de la població espanyola en contra de “tornin els rojos” van posar molt difícil el canvi necessari, sobre tot amb tot l’exercit encara molt present a la vida pública i buscant excuses per fer un cop d’Estat.

Però aquell Franquisme que no va ser mai netejat de la societat espanyola segueix present avui en dia: A la política, als mitjans, als estaments judicials… 


dissabte, 31 de març del 2018

Luchas entre izquierdas

Existe un grave problema en la izquierda española, nos cuesta mucho colaborar. Vemos rivales por todas partes y tenemos la absurda concepción de que unas luchas ocultan o ningunean a otras. Y lo más absurdo, que lo hacen a propósito para destacar más. Hemos visto miles de ejemplos a lo largo de la historia que han terminado en el tópico de que la izquierda siempre pierde pq está dividida, lo que electoralmente es cierto, por desgracia.
En Madrid lo viví durante años cuando (entre 2011 y 2016) desde algunas luchas se miraba con desdén el independentismo y se negaba que fuera realmente un movimiento social y el gran argumento para discutir el tema fuera "Los Pujol". De una tajada, sin tener ni puta idea del tema, se usaba el celebérrimo entrecomillado para desprestigiar la lucha por una república, cuando eso jamás ha sido excluyente de luchar por conseguir otra.
Porque, créanme amigos, que el querer luchar, no por una, sino por dos repúblicas no son luchas que se anulen la una a la otra. Del mismo modo que no es excluyente luchar por las derechos de las mujeres o de la Educación o la Sanidad Públicas. Las famosas mareas del 15-M precisamente ponían en valor el luchar de forma conjunta con objetivos particulares, pero con una idea social muy similar.
Para algunos, el querer una república en Cataluña no es lícito, porque en el fondo rompe el marco mental creado en el 78 y que, a pesar de que se le critica, jamás se hace realmente nada para romperlo. Cuando algunos se han propuesto realmente acabar con ese régimen, se les persigue judicialmente, se les encarcela preventivamente o tienen que exiliarse.
Y cuando individuos como José Luis Ábalos, del PE (el supuesto PSOE) les llama cobardes, filo-etarras o Kale Borroca con un tono, un argumentario y una locución como la del NO-DO, lo único que hacen es demostrar que realmente hace décadas que han perdido su esencia. Una simple muleta del Ciudadanismo nuevo y del PP más rancio.
Pero volviendo a las izquierdas, quiero creer que un día volverán a actuar conjuntamente, quiero creer que dejarán de mirarse con recelo y quiero creer que algún día estarán más preocupadas de conseguir sus objetivos que de imponer sus marcas partidistas por encima del resto. Igual, ese día, intentarán hacer algo por conseguir realmente una república, como ha hecho el independentismo. Y ojalá, en un futuro no muy lejano, existan dos repúblicas, una catalana y años más tarde, una española.

dimarts, 19 de gener del 2016

Las curvas del camino a la independencia

Recientemente en Malas Noticias, el blog de Ángel Calleja, publiqué este artículo sobre Cataluña y los recientes acontecimientos que han llevado a la formación del Govern y el nombramiento de Carles Puigdemont como el presidente nº 130 de la Generalitat. 

En una política convulsionada por los recientes resultados electorales, la consecución de un acuerdo, por muy a última hora que se haya producido, debería ser motivo de una cierta alegría. Tras el 20-D, muchos políticos enarbolaron la bandera del "es la hora de los pactos". El propio portavoz del PP Rafael Hernando, azote de la oposición en los últimos años, declaró en "Al Rojo Vivo" de laSexta que su partido defiende (ahora) gestos de acercamiento como el que representa "El abrazo" de Juan Genovés. Fracasado el "que gobierne la lista más votada" por imperativo legal de esta democracia parlamentaria en la que vivimos, al PP le parece que es hora de apostar por lo que ha votado el ciudadano, el maldito pacto. 

En Europa son habituales, pero en España se suelen interpretar como una subyugación del o al adversario. Por tanto, cuando estos se acaban materializando, dejan siempre una sensación de derrota en todos los partidos: en quienes no los desean, porque se han producido, y en quienes los consiguen, porque han perdido más de lo deseado por el camino.

Un ejemplo de ello es que, tras la política de líneas rojas impuesta después de las generales, todo hacía suponer que el siguiente paso en Cataluña iban a ser unos nuevos comicios, para enmendar lo que hasta el sábado 9 por la tarde no habían sabido hacer los partidos catalanes: pactar. La realidad se ha llevado por delante esa teoría.

Para entender por qué la CUP ha prestado su apoyo a Junts Pel Sí para formar un gobierno independentista a cambio de la retirada de Artur Mas hay que tener en cuenta varios aspectos.

El primero es que unos nuevos comicios no hubiesen ayudado a nadie. Junts Pel Sí y la CUP hubiesen perdido diputados, por lo que se hubiese terminado la mayoría absoluta independentista que actualmente hay en el Parlament. Convergència no quería cortar la cabeza de Mas, pero la perspectiva de que ERC fuera en solitario aterrorizaba a la cúpula de CDC, porque un sorpasso era más que probable. A la CUP, por su parte, la posible participación de Ada Colau en unos nuevos comicios les hubiese comido buena parte del voto social. En este escenario, las únicas alternativas eran pacto o fracaso.

El segundo es que, como explica Antonio Maestre en este texto publicado en La Marea, la CUP ha sacrificado parte de sus valores por un bien mayor: la soberanía.

La CUP lo sabe y ha pagado el precio más alto. Visto y leído el acuerdo in extremis, son Antonio Baños, excabeza de cartel de la formación asamblearia, y sus seguidores los que han asumido el desgaste. El lenguaje del documento los ha dejado a los pies de los caballos y ha desatado las críticas de la izquierda española. Como dice Manel Fontdevila en su viñeta, alguien de izquierdas puede ser cualquier cosa, menos independentista. 



Junts Pel Sí, que parecía doblegada, ha marcado muy bien los tiempos. La cabeza de un isrealita (Artur Mas) no ha costado la de diez palestinos (los diez diputados de la CUP) como desveló Anna Grabriel, pero sí ha destruido buena parte de la reputación de los anticapitalistas. De esta forma, va a ser muy difícil que la mitad más social de su electorado (y sobre todo, el resto de la izquierda estatal) vean coherencia en su actuación, aunque efectivamente hayan cumplido eso de "no investiremos a Mas ni permitiremos que el procés descabalgue".

Decía Baños en el programa Carne Cruda que muchos independentistas veían a Artur Mas como un tapón para que el independentismo siguiera adelante, que era una lacra demasiado grande para en el resto del Estado se tomasen el procés en serio. Ahora ese tapón ya no está y el independentismo sigue adelante con una cabeza nueva.

Las razones del independentismo

Si uno piensa fríamente cuales pueden ser las razones por las que la ciudanía y los partidos han optado por el independentismo, uno llega a la conclusión que a estas alturas, importa ya muy poco. Se ha llegado a un punto irreconciliable entre los dos bandos a nivel político y, en el aspecto social, visto el percal, cualquier razón parece buena para irse de España. Aun así, ¿merece la pena el independentismo, aún con una figura como la de Carles Puigdemont -compañero de Mas en CDC- al frente del proceso? La respuesta es obvia: si el objetivo es la República Catalana, debe ser la de todos. Convergents, peperos, ciutadans, cuperos, podemitas, de Esquerra y de cualquier otro partido o ideología. Y Convergència, guste o no, tiene el apoyo de centenares de miles de votantes a los que no se puede ni debe dejar de lado.

Es indudable que la imagen es fundamental en política y que la de la CUP ha caído por los suelos tras el acuerdo, pero las paradojas de la política española llevan a la izquierda española a criticar fieramente que se invista un independentista neoliberal (Carles Puigdemont) desde un partido anarquista, y al mismo tiempo ver perfectamente normal que el PSOE consiga un presidente del Congreso (Patxi López) con la ayuda de los dos partidos neoliberales de pulserita rojigualda (PP y Ciudadanos).

La duda que le podría quedar a un marciano si viniese a visitarnos es si a la mitad roja de este país le jode más investir neoliberales o poner en duda la unidad de España.

La reacción de ‘Madrit’

Siguiendo el tópico de que en ‘Madrit’ siempre necesitan demonizar a un líder catalán para sentirse bien (Jordi Pujol en los 80, Carod Rovira en los 90 o Artur Mas a partir del nuevo milenio), con el 130 president de la Generalitat no lo tendrán muy difícil.

La toma de posesión de Carles Puigdemont, sin mencionar ni al Rey ni a la Constitución, será investigada por el Estado y su frase final en su primera aparición en el Parlament, que acabó con un "visca Cataluña lliure", añadirá algo más leña al fuego.

Esta será la tónica en las próximas semanas y meses: gestos, leyes y proclamas desde Cataluña, seguidas de su inmediata investigación legal desde el Gobierno y sus respectivas ramificaciones judiciales (Tribunales Supremo y Constitucional, Abogacía del Estado) como ya ha ocurrido con la declaración del Parlament que suspendió el TC.

Hagan lo que hagan, estamos en un proceso de ruptura demasiado avanzado como para echarse atrás. El propio Puigdemont pedía a su nuevo Govern que no tuviera miedo y que “no nos tiemblen las piernas”, pronosticando una carretera llena de curvas en los próximos meses.

Mientras tanto, una figura institucional como la del Rey Felipe VI, quien teóricamente debe ser aglutinante, ha preferido rechazar recibir a Carme Forcadell, quien guste o no es otra figura institucional de peso, la presidenta del Parlament catalán.

Comunicacionalmente es una decisión perfectamente comprensible porque el desgaste interno (entiéndase interno como de la derecha cavernaria de la TDT española) que hubiera tenido el monarca al recibirla hubiese sido de órdago, teniendo en cuenta el escaso o nulo afecto que el independentismo ha mostrado por la Corona y lo que ella representa. Más aún teniendo en cuenta que ese mismo día la infanta Cristina se sentaba en el banquillo de los acusado por el "Caso Nóos". Por otro lado, no recibir a Forcadell da más argumentos al independentismo, que poco espera de la Corona ya.

El futuro de Cataluña

Internamente, la política catalana variará poco. Junts Pel Sí gobernará con mayoría y seguirá la hoja de ruta planeada. La CUP apretará todo lo posible y la oposición continuará, garrote en mano, alabando los beneficios de quedarse en España.

A pesar de que Mas y Convergencia han salvado, quizá, el match point más importante de su historia con este pacto, recomponerse y refundarse no va a ser una tarea fácil. El experto en relaciones públicas Agustí de Uribe-Salazar tiene muy claro que sería mucho más adecuado " limpiar el partido antes que tratar de crear una marca nueva que llegue a la población catalana tanto como la más que consolidada  de Convergencia. Es evidente que la credibilidad solo se podrá obtener de una radical y profunda higiene interna, apartando a todos aquellos individuos sospechosos o confesos de operaciones dudosas. La creación de una nueva marca sin haber efectuado esta regeneración en sus cuadros y militantes será percibida como maquillaje y no como realidad. Más de lo mismo, sin actuaciones rigurosas, no es de recibo." El fracaso electoral del grupo parlamentario "Democràcia i llibertat" (Convergència sin Unió en el Congreso) ha sido palpable y la elección del nombre, más que dudosa visto el resultado.

Lo cierto es que a pesar de sobrevivir, la formación conservadora catalana tiene un durísimo camino por delante si quiere volver a dirigir Cataluña, visto el enorme terreno que le ha comido ERC en esta etapa de crecimiento independentista, y por los aires de "nueva política" que traen los partidos emergentes, que obtuvieron muy buenos resultados en las últimas elecciones generales. 

El futuro de Cataluña parece un poco más claro que hace unas semanas, por primera vez en la historia con una mayoría absoluta independentista de escaños en el Parlament, que provocará un descarado "Pressing PSOE" para que apoye a Rajoy o, por lo menos, se abstenga en la investidura.

Por eso hay que destacar que el PSOE haya respaldado a ERC y Democràcia i Llibertat para que tengan grupo propio en el Senado. No es un gran gesto, pero sí puede entenderse como una cortesía o como un método para evitar que PP y PSOE sean los únicos grupos de esa cámara. Sea por querer diferenciarse del PP o por realizar un leve, levísimo, acercamiento a Cataluña, que siempre es bienvenido, aunque sea (como siempre en el PSOE) tarde y mal.

En cuanto a los primeros pasos de Puigdemont, ha afirmado en su primera entrevista televisiva tras ser nombrado que quizá se alargue el proceso de 18 meses hacia la soberanía. Oriol Junqueras (ERC), su vicepresidente, advierte de que se avecinan “dificultades enormes”. Esto, más que echar agua al vino o demostrar ganas de perpetuarse unos meses más en el cargo, parece una manera de dar al proceso el tiempo que necesite, más allá de los celebérrimos 18 meses. Sea como sea, parece claro que la carretera hacia la independencia va a estar llena de curvas y piedras en el camino. 

diumenge, 27 de juliol del 2014

La confesión de Pujol

Escribir sobre el hombre que ha representado la figura de "El President" como nadie y que ha construido buena parte de la Catalunya que conocemos hoy en día merece una reflexión más profunda de la que hemos visto últimamente. El impacto que ha tenido su confesión en la sociedad catalana y española ha sido muy grande. Las noticias publicadas, por ejemplo en El Mundo o en El Confidencial, destacan este aspecto y han desatado un sinfín de reacciones políticas y periodísticas sin precedentes. Uno de los periodistas de La Vanguardia más cercanos a CiU y al 'President' Pujol, Francesc Marc Álvaro, ha escrito un extenso artículo, que os recomiendo leer, sobre el hombre que se escondía tras el cargo y la relación que tenía con su familia. Las reacciones políticas a la noticia han sido inmediatas y contundentes, pidiendo explicaciones a Pujol y su familia sobre la confesión de ocultación de dinero al fisco en paraísos fiscales, los más suaves, y pidiendo que dimita de sus cargos y abandone todas sus prebendas, los más afanados. La sensación que se le queda a uno al leerlas, a pesar de no ser de CiU y de no haberles votado nunca, es la de una jauría de hienas (dicho con todo el respeto) despedazando el cadáver político de un hombre que hasta su confesión, había sido intocable para todos ellos. Más de 30 años esperando dan para mucha hambre atrasada, imagino. En todo caso, más de un político de cierto partido debiera contener un poco ese afán, vistos los casos de corrupción y los imputados de su propio partido. 

En cuanto al hecho en sí, la confesión, se ha especulado en informativos y en debates que podría ser una jugada de Jordi Pujol para ocultar otros casos de corrupción de su familia, sabiendo que a su edad no va a entrar en prisión y, de esa forma, matar dos pájaros de un tiro, al librarse de un castigo legal (más allá del castigo público y mediático que ya está sufriendo). Lo que permanece es también la sospecha, de la que no tengo ninguna prueba, de que Jordi Pujol organizó una trama de corrupción política en la cual se llevaba el 3% de todas las adjudicaciones que llevó a cabo la Generalitat en los 20 años que estuvo al cargo de la misma. Con esta confesión, Pujol teóricamente se libraría de esa acusación afirmando que el dinero provenía de una herencia no declarada en estos 30 años y ocultada en paraísos fiscales. Esa es la trama a la que se refería Pascual Maragall cuando asombró al Parlament con sus conocidas declaraciones sobre "el 3%", aunque siempre he considerado que lo sorprendente del tema no fue la acusación, sino que todos supieran a qué se estaba refiriendo el entonces President de la Generalitat socialista. Esa sensación de que Omertá, de silencio implícito, que hasta la acusación de Maragall nadie se había atrevido a verbalizar, dada la trascendencia y la importancia de Jordi Pujol en la sociedad catalana. 

Todo esto me ha hecho recordar una anécdota con un amigo mío muy convergent, a quien provoqué un gran enfado cuando sugerí que la lógica más pura me llevaba a pensar que era imposible que un político que lleva 20 años en el poder no hubiera estado implicado en un solo caso de corrupción política. Al principio creí que se enfadaba por estar atacando al President Pujol, pero más tarde sus ojos me revelaron que fue más bien el hecho de que no había querido darse cuenta del tema durante todos estos años, lo que le enfadó. Del mismo modo que a muchas personas de izquierdas les sentó como una patada en el estómago el docufake de Jordi Évole "Operación Palace", a mi amigo lo que le fastidió, creo, fue el hecho de despertarse de la ensoñación en la que había dormido 20 años. En ambos casos se atacó a quien despertó a todos de esa ensoñación, en lugar de a las personas que se la hicieron creer. 


Eso ocurrió en 2006, en pleno debate del Estatut, una época pésimamente gestionada por la política española que ha provocado el estado de ánimo actual en Cataluña. Hoy en día vivimos una situación análoga, en la que es notorio y poco casual que aparezcan este tipo de informaciones, en plena efervescencia del independentismo catalán, que algunos, muy ofendidos y usando lenguaje de guerra, describen como el "desafío secesionista". Y con una clara estrategia prebélica, se ha encendido el ventilador para que aparezcan este tipo de informaciones, a menos de una semana de la celebérrima reunión entre los Presidentes Rajoy y Mas. No es necesario ser un conspiranoico para darse cuenta de que las casualidades no existen, y menos cuando hablamos de política estatal. 

dilluns, 26 de novembre del 2012

Elecciones Catalanas 2012

Antes que nada, dejadme comentar que pocas veces he visto en la prensa unos análisis tan opuestos para unos resultados de las elecciones, algunos por cierto, absolutamente peregrinos. Dicho esto, analicemos: 


En primer lugar, el independentismo se consolida en las urnas. Veámoslo en cifras: 

- Voto Soberanista: CiU + ERC + CUP suman 74 escaños
- Voto neutral o federalista: ICV + PSC suman 36 escaños
- Voto anti-soberanista / españolista: PP + C's suman 28 escaños

Aunque sumáramos al PSC y a ICV a PP y C's, sumarían 64, por lo que se puede decir que una mayoría clara ha votado a favor del independentismo. Aunque sumando ICV al grupo soberanista (ya que no son independentistas, pero sí favorables a un posible referéndum), sumarían 87, lo que da una visión clara de lo que opina la mayoría de catalanes. 

Yo que no he votado y jamás votaré a CiU (he sido siempre votante socialista) creo que es un error garrafal analizar estas elecciones como un fracaso de Artur Mas. Entiendo que los medios españoles lo analicen así porque se ha personalizado en exceso el proyecto independentista en un político que, en realidad, no lo ha sido nunca (nunca se había pronunciado independentista, por lo menos). Por lo tanto, los catalanes han decidido castigarle por los graves recortes que ha aplicado al pueblo catalán y han decidido apoyar un partido que sí ha demostrado históricamente ser independentista, Esquerra Republicana. Es decir, igual que ocurre con muchos productos: Entre una imitación y el original, te quedas con el original. Como comentaba @DannyBesteiro esta tarde en Twitter "A Catalunya le gusta decidir, pero no le gusta recortar" ("ser recortada", imagino que quería decir, pero ya sabemos que la falta de espacio en Twitter es la norma). 

Oriol Junqueras, de ERC, se coloca en una posición
ideal para liderar el independentismo.
Por otro lado, considerar fracasado el proyecto soberanista o independentista (o como queráis llamarlo) cuando las dos formaciones más votadas (CiU y ERC, que suman mayoría absoluta) apostaban por este proyecto, me parece un frívolo atrevimiento, como poco. También lo es si hablamos de un fracaso de CiU, ya que ha ganado en las 4 provincias catalanas y multiplica por dos y medio los resultados de sus principales rivales (PSC, ERC y PP). Seamos sensatos, si el PSC o el PP hubiesen sacado estos mismos resultados, nadie estaría pidiendo dimisiones a Camacho o Navarro, sino que estarían contentos como unas castañuelas. Si es cierto, y los resultados electorales son irrefutables, que los catalanes le han dicho a Mas que "no ha colado, porque sabemos que no eres independentista de verdad y porque llevas dos años jodiéndonos a recortes". Es decir, varapalo a Mas sí, pero no al independentismo, que no sólo se mantiene sino que sube un escaño. 

Por otro lado el enfrentamiento pro- y anti- soberanismo ha beneficiado también al PPC de Camacho y, sobre todo, al Ciutadans de Albert Rivera, que es premiado con nueve escaños, por la coherencia de un discurso que lleva ya dos legislaturas tomando y porque ha sabido quitarle a UPyD casi el 100% de sus votantes. Y lo recalco porque la formación de Rosa Díez sí se ha presentado a estas elecciones, obteniendo 14.500 votos (3.500 votos menos que el Partido Pirata, 6.000 menos que el PACMA o 13.000 votos menos que el partido Escaños en blanco). Sin comentarios... También es importante recalcar la llegada de un partido como las CUP al Parlament, que presenta una nota de color interesante, más cercana al ciudadano (como podrían ser Syriza en Grecia o Anova en Galicia, aunque con muchos matices y distancia con estas formaciones). Este pequeño partido ha conseguido movilizar al votante "abstencionista activo" (es decir, no el vago que no va a votar para irse a la playa, sino el que llena las plazas gritando eso de "Que no, que no, que no nos representan"). 

Quiero dedicar también un momento a analizar la altísima participación que se puede traducir en dos sentimientos claros: Hartazgo de lo vivido hasta ahora e ilusión por lo que pueda venir. Es decir, en primer lugar, el pueblo se ha dado cuenta que era un momento importante social y políticamente y no se ha querido perder este acontecimiento. En segundo lugar, han querido demostrar su  descontento a los recortes, la crisis y todo lo ocurrido en los últimos 30 años, que no es poco. Visto lo visto y analizado ya casi todo, ¿cuales van a ser las consecuencias?

Ahora Mas, si quiere realmente optar por la vía independentista, se ve forzado a pactar con ERC, quien le va obligar con mano firme a seguir por ese camino, sin permitirle jugar más a "la puta i la Ramoneta". Y ese camino puede parecer el peor desde el resto de España, aunque al españolismo rancio también le viene muy bien tener este panorama, para poder desviar la atención de los recortes del Gobierno con el proyecto soberanista catalán. Otra opción es que Mas se vea presionado por Unió y el estamento económico catalán a pactar con el PSC o con el PP de Camacho (aunque esta última la veo la más improbable, teniendo en cuenta que se la ha podido quitar de encima tras dos años difíciles y tras la campaña que han hecho cada uno de los partidos). Un pacto con el PP sería visto como anti-natura por los votantes de CiU (más, anti-natura de lo habitual, si cabe). 

Finalmente, no quiero terminar este post sin mandar un gran abrazo y muchos recuerdos a todos los que, durante los últimos tres meses, han presentado sondeos y encuestas que han resultado ser UN ESCANDALOSO FRAUDE, una vez más. Gracias de verdad, pero creo que la próxima vez preguntaré al pitoniso Sandro Rey, seguro que acierta más. 

dimarts, 11 de setembre del 2012

Independentismo racional

En un día como hoy, la Diada Nacional de Catalunya, son muchas las interpretaciones que se pueden hacer del sentir de la ciudadanía catalana en los últimos meses y años. Pero creo que lo más significativo sin duda es el cambio de perfil del independentista en Cataluña. De un aguerrido y pasional separatista movido por una necesidad del corazón, hemos pasado a una madre de familia que entiende y comprende que la relación con España es negativa social y económicamente y que, por tanto, debe terminarse cuanto antes. Es decir, de un sentimiento irracional y pasional, hemos pasado a un razonamiento complejo, argumentado y estructurado en la necesidad de una vida más satisfactoria. Ese paso de la irracionalidad a la racionalidad es fundamental para entender el estado de ánimo catalán, en el que el independentismo ha ganado cientos de miles de adeptos en los últimos años. 

No se trata de nombres (Carod Rovira, Mas, Pujol o Maragall), ni de pasiones desenfrenadas por una bandera, se trata de razonamientos económicos claros, en los que Catalunya en 2011 fue la Comunidad Autónoma con mayor PIB Nominal (200.000 millones de euros), pero que tras el reparto de impuestos se queda en la cuarta posición per cápita (27.430 €/habitante). Caso opuesto es el del País Vasco, que con 66.575 millones de euros es la 5º CC.AA. en el PIB Nominal, pero la primera en el PIB per cápita, con 31.288 euros por habitante (cómo puede verse claramente en este gráfico del blog "Crear mi empresa"). Por esta razón, desde CiU se ha pedido (sabiendo que no lo concederían) un Pacto Fiscal similar al del País Vasco, que va a ser negado por el Gobierno de Rajoy porque no cree en él y quiere que las cosas continúen como están y porque de hacerlo o incluso sentarse a negociarlo, provocaría las iras del ala más dura de la derecha y la izquierda nacional anticatalana. Porque sí amigos, también hay catalanófobos en la izquierda. Y muchos.

Pero como decía, la racionalidad del independentismo, el hartazgo del habitual maltrato a Catalunya en las formas y en el fondo por parte del resto del país, el desprecio que se siente por su cultura, su lengua y su identidad, sumado al tema económico, han llevado a muchos catalanes de a pie, quienes no habían considerado nunca su independentismo, a creer en él firmemente. El llamado "Català Emprenyat" ('el catalán cabreado' con su situación actual) ha evolucionado en el "Català Convençut" ('el catalán convencido' racionalmente de que la independencia es la única forma de una supervivencia digna), ya que no se trata sólo de banderas, himnos y proclamas, sino que se trata de pura necesidad social y económica para un territorio que lleva reclamando durante años una mejora de sus condiciones nacionales. Una reclamación que ha sido exigida no por un grupo de separatistas tarados, sino por algunos de los más altos estamentos económicos de país como la patronal catalana o el Cercle d'Economía


Una mejora (no un hecho diferencial, ni la independencia, sino una simple mejora) que ha sido año tras año  negada y contestada con declaraciones y salidas de tono como la del Coronel Alamán y frases como la del Presidente extremeño, José Antonio Monago: "Mientras Cataluña pide, Extremadura paga" (frase que por cierto tampoco es invención suya, sino de Núñez Feijoo, utilizada hace unas semanas durante la campaña electoral gallega). Ya nos comentará con detalle, por cierto, el Sr. Monago, como piensa compensar todo el IVA de toda su comunidad con un PIB de 17.000 millones de euros, el 2º más bajo de todas las Comunidades Autónomas. 


España va a tener que empezar a pensar seriamente en cómo tratar, no el mal-llamado "problema catalán", sino las reivindicaciones de la región que más ingresos representa para su PIB. No me parece que ignorar un malestar colectivo en una parte del territorio sea la mejor forma para sanar la relación entre ambos. Aunque me temo que "la buena relación entre ambos" jamás ha sido una prioridad para buena parte de la sociedad española.

dimecres, 15 de juny del 2011

Las cosas así no se hacen

Los indignados de Barcelona, ante el Parc de la Ciutadella.
El movimiento 15M ha provocado en mí varios estados de ánimo y opinión. Comencé desconfiando un poco de ellos, por lo absurdo o teóricamente inalcanzable de algunas de sus propuestas y continué por estar completamente de acuerdo con ellos, puesto que sus acciones de protesta fueron un ejemplo en todo el mundo. Creí que era necesario que se quedaran el máximo tiempo posible en Sol (y aún lo creo) puesto que es allí donde más se les va a ver, donde más van a ser un "problema" para los políticos. Así se hablará de ellos. Me indigna que les llamen "perroflautas", "guerrilla urbana" o incluso algún desalmado les ha llamado "kale borroka", y que se les desprestigie de forma banal mientras se apropian de sus propuestas (Esperanza Aguirre, por ejemplo, pedía esta semana listas abiertas, vaya, qué casualidad proponerlas ahora, después de que lo hicieran en la #AcampadaSol). El catedrático Jordi García opinaba en El País sobre las tácticas usadas contra el movimiento 15M y Antón Losada, define estos ataques en El Periódico como la "maquina de machacar al 15M". Todo ello recuerda a cómo el PP desprestigió al movimiento "Nunca Mais" tras el desastre del Prestige.

Pero desde hace unos días han cometido algunos errores de bulto, relacionados con la violencia. Es muy probable que se trate de "infiltrados" (como teoriza Carlos Carnicero en su blog) que, desde los partidos políticos y los Mossos, intentan desprestigiar el movimiento. No es nada nuevo, es una práctica que lleva décadas haciéndose aquí, en Estados Unidos y en todo el mundo. El movimiento hippie sufrió las mismas tácticas de demócratas y republicanos que no estaban de acuerdo con ellos y les consideraban "peligrosos" (¿qué hay menos peligroso que un hippie? ¿Bamby?). En fin, sin saber si son indignados o inflitrados, se han producido actos violentos y eso no se puede permitir. Y si se produce, el movimiento debe condenar esos actos con mucha más rapidez y celeridad. Se ha echado de menos un poco más de reflejos en este sentido. 

Otro acto que me parece un error es que los indignados de Barcelona no dejen pasar al Parlament a los diputados, ya que si hay algo democrático en este mundo es un parlamento y no dejarles entrar da pie a que los medios de ultraderecha te comparen con sus ídolos fascistas y eso hay que evitarlo. Hay que evitar meter la pata para que te desprestigien, sobretodo cuando tienes razón y luchas por derechos que no deberíamos haber perdido jamás. Hubiera sido muy preferible acampar igualmente ante La Ciutadella y abuchear a los políticos en masa. Es perfecto: Desprecias a la clase política, no agredes, no impides a nadie ejercer su derecho al trabajo y no te desprestigias, en un mismo acto. Además, si los Mossos actúan contra tí, es tu discurso el legítimo, no el suyo. Falta un asesor comunicacional y un politólogo, entre los amigos del 15M. Y rápido, o todo el trabajo hecho en este mes de existencia del movimiento se irá al garete por no haber sabido actuar en su momento adecuado de la forma adecuada.

A Mas le harían falta un par de trucos del viejo Pujol.

Por otra parte, lo de Artur Mas en helicóptero ha sido una "charlotada", una tontería supina, que lo único que hace es alejarle más, por los aires, del pueblo (Carnicero en su blog lo compara con la huída de De la Rúa tras el corralito en Argentina). Sabéis que disto mucho, pero mucho, de ser convergent, pero esto el viejo Pujol no lo hubiera hecho nunca. Él hubiera ido en coche, se hubiera acercado, hubiese bajado del vehículo oficial y discutido con los del 15M durante un buen rato hasta que les hubiesen dejado pasar y habría tenido a las cámaras encima durante todo ése rato. Un monstruo comunicacional, este Pujol.