Tras un año de movilización y protestas. Tras un año de acampadas y detención de desahucios. Tras un año despertando a la sociedad y consiguiendo colocar temas olvidados la agenda de los partidos políticos. Tras un año de iniciar proyectos de calado social y profesional. Tras un año en el que se ha recuperado el espíritu político a los jóvenes. Tras un año en el que han nacido medios de comunicación independientes y asamblearios. Tras un año de 15-M... ¿ahora qué?
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| La concentración en Sol el 12M, durante el grito mudo de las 12 de la noche. |
Creo que es quizá una de las preguntas más complicadas a las que me he propuesto responder. Y de hecho, no sé si voy a ser capaz. En todas partes (dentro y fuera del movimiento) se escuchan voces de claman por un sistema más práctico de llevar a cabo propuestas al parlamento, de participar políticamente o de hacer acciones efectivas de lobby. Asumir un consenso de mínimos e ir a por él es otra reivindicación que tienen algunos de los que debaten activamente sobre el movimiento. Aunque el sistema asambleario sea una de las señas de identidad del 15-M ¿debe seguir utilizándose? ¿Se debe optar por otro método? ¿Se deben elegir unos líderes o se debe seguir optando por la horizontalidad? ¿El 15-M debe seguir siendo un movimiento que se limite a animar a la gente a mover el culo del sofá e intentar cambiar la realidad que le rodea? ¿o debe optar por una estructura distinta con la que, en busca de un sistema más efectivo, pierda la identidad de lo que ha sido el movimiento hasta ahora? Y en el caso de decidir cambiar ¿qué forma debe tener esta nueva estructura sociopolítica? ¿un partido? ¿una asociación? ¿una red de nodos asamblearios? ¿una fundación? ¿una cooperativa? ¿una ONG? ¿un lobby? Y lo más importante ¿cómo aunar los centenares de sensibilidades que agrupa el movimiento sin traicionar su esencia? ¿Es necesario traicionar su esencia para seguir adelante...?
Son muchas las preguntas que se puede uno formular y que se resumen en ¿cual es el futuro del 15-M...?
Y entonces se produce un incómodo silencio. Un silencio que indica varias cosas. La primera es que nadie sabe si el movimiento va a mutar (como ya lo ha empezado a hacer una parte del mismo) o va a continuar del mismo modo. Si va a fallecer por el desánimo de no conseguir objetivos concretos o si va a refundarse para seguir adelante con más fuerza. O si el movimiento está ya tan asentado que no sea posible vencerlo. Nadie sabe lo que va a ocurrir y estamos a la expectativa. El segundo aspecto a destacar es que en este año han surgido muchos proyectos ilusionantes que van a continuar sí o sí, suceda lo que suceda con el movimiento. Medios de comunicación surgidos al calor del 15-M como Toma La Tele, como el Periódico 15-M, como AudiviSol, como Agorasol Radio, propuestas como el 15M.CC, como la Plataforma Anti-Desahucios (que existía previamente al movimiento pero que se ha visto reforzada con el mismo) y muchos otros demuestran que cuando se junta la gente por un bien común, son capaces de llegar muy lejos. Esos proyectos van a durar muchos años, de ello no me cabe duda. Posiblemente sobrevivan al propio movimiento. Tampoco dudo que el asamblearismo ha vuelto para quedarse en los barrios, para mejorarlos de forma colaborativa y para formar cooperativas como las que se han montado a lo largo de todo el país.
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Agorasol Radio es uno de los muchos proyectos
que ha nacido con el 15-M. |
Como se suele decir "esto es muy bonito pero..." ha pasado un año. Es un punto de inflexión. El 15-M debe seguir siendo valiente y decidir en qué quiere evolucionar. En qué quiere convertirse. Debe levantarse y, de la misma manera que lo hace para exigir los derechos que nos están robando, la gente del 15-M exigir un debate interno y crear una "comisión de evolución" o como quieran llamarlo y trazar un plan, trazar un objetivo. Plantear propuestas, votarlas, decidir. Y hacerlo con serenidad, pero sin perder tiempo. Porque cuanto más se posponga este debate, más va a durar una indefinición que es lo mejor y lo peor de este movimiento.
Si me lo permitís, tengo algo que proponer (porque ya que exijo valentía, voy a mostrarla yo mismo proponiendo algo). Si en algo tenemos fuerza es en nuestro número. Somos muchos. Hoy mismo decía Iñaki Gabilondo que somos millones. Esto nos da una fuerza mayor de la que creemos. Hay que considerar en primer lugar, en qué tipo de guerra nos encontramos y claramente se puede decir que es económica. En cualquier guerra, si un grupo de personas actúa conjuntamente suele tener poder para alterar las cosas. Hay que atacar su estructura económica, retirando nuestro dinero de algunos lugares para desestabilizar aquellos estamentos que queramos cambiar. Es decir, actuar como un lobby económico de consumidores unidos. A diferencia de una asociación de consumidores (que tienen todo mi respeto porque hacen un gran trabajo, pero que se limitan a informar y recomendar), el 15-M debería realizar acciones conjuntas de todo el movimiento. Si mañana el 15-M amanece diciendo "sacad todo el dinero que tengáis en el banco X", y todos los miembros del movimiento sacan su dinero, el banco X va a comenzar a temblar. Si mañana el 15-M se levanta diciendo "no compréis el producto X, porque la patronal que lo fabrica explota descaradamente a sus trabajadores", la patronal del producto X se va a enfadar bastante. Si mañana el 15-M dice "todos los que tengáis acciones de tal empresa, vendedlas", la empresa va a enfadarse. Si mañana el 15-M dice "este empresario explota descaradamente a sus trabajadores, no le compréis sus productos o servicios" y lo hacemos, este empresario va a empezar a tomarnos en serio. Eso es poder.
Hay que empezar a tomar las riendas de la sociedad. Y para hacerlo debemos empezar a hacerlo como una unidad económica. Sólo así nos tomaran en serio. Sólo así vamos a tener la fuerza para enfrentarnos a ellos. Sólo así venceremos.



















