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dilluns, 25 de gener del 2021

El lío de las Catalanas'21

El siguiente artículo fue escrito para la Revista Luzes en gallego (podéis leerlo aquí). Esta es la versión original del mismo. 

Hace mucho tiempo que cuesta entender las resoluciones judiciales relacionadas con Cataluña. Y más si analizamos las últimas, relacionadas con el Covid. No negamos que las resoluciones estén ajustadas a derecho, pero en ocasiones algunos jueces, magistrados y fiscales parecen olvidar que estamos en un periodo de pandemia mundial, con una enfermedad mortal campando a sus anchas por todo el territorio y con un sistema sanitario al borde del colapso.

Pero demos un paso atrás: La inhabilitación de Quim Torra llevó a la convocatoria de elecciones el 22 de diciembre, fijando la fecha automáticamente (como estipula la LOREG) para 54 días más tarde, es decir, el 14 de febrero. El decreto de convocatoria ya incluía la posibilidad de aplazarlas a causa del Covid. Para evitar que las elecciones coincidieran con la tercera ola, el vicepresidente Aragonés firmó un decreto “de rectificación” en el que retrasaban las elecciones al 30 de mayo. Ese decreto es el que la Justicia ha paralizado. Una decisión difícilmente entendible a nivel sanitario ya que obliga a votantes y participantes en las mesas electorales a exponerse a un virus mortal, ya sea en su cepa británica o no, cuando se podría hacer en fechas menos peligrosas.

Todo ello con un ministro de Sanidad, Salvador Illa, recién nombrado como candidato y con un CIS bajo el brazo que, como analizaron en La Vanguardia, situaría al nacionalismo / independentismo con una cifra poco creíble del 40% de los votos, mientras el resto de sondeos les sitúan entre el 46 y el 52%. Es un dato tan poco creíble de hecho que no se registra desde 1980. Es mucho más probable que ERC gane las elecciones y gobierne con PSC como socio, por tanto, la tezanización del sondeo parece bastante obvia.

Pero quien debería velar por la salud de todos los votantes, parece muy interesado en que estas elecciones se celebren cuanto antes, a pesar de que nos ha recalcado hasta el aburrimiento que hasta que no empiece la campaña no dimitirá de su cargo de ministro y se dedicará “al 101%” a la salud de los españoles. Incluso el Presidente Sánchez está de acuerdo con jugar a la ruleta con la vida de los catalanes para poder cerrar “cuando antes un ciclo estéril, una década fracasada y abrir paso a un cambio” que “se llama Salvador Illa”. Suponemos que con “fracasadas” se refiere a todas las campañas del PSC de la última década.

En el resto del bloque unionista, Ciudadanos prevé una caída estrepitosa en escaños tras una legislatura decepcionante (recordamos que ganaron los últimos comicios y ni presentaron candidata en la investidura), en la que se produjo la dimisión del gran líder Albert Rivera, la marcha de Arrimadas a Madrid, la celebración de las primarias catalanas y la decapitación de la candidata ganadora de las mismas Lorena Roldán para que Carrizosa se pusiera al frente de los naranjas. Una jugada maestra que acabó con el fichaje de Roldán por el PP a pocos días de las elecciones. Además, se prevé que VOX entre por primera vez en el Parlament precisamente a costa de votos de PP y Cs, con lo que hacer pronósticos sobre cómo acabarán los porcentajes entre los tres partidos aún es un misterio digno de un catalán ilustre como Sandro Rey.

Mientras tanto, en el bloque independentista, si es que ERC aún lo es, las aguas están igual de alteradas que en otro bloque. La antigua Convergència, otrora “la casa grande” del nacionalismo catalán, se ha convertido en un “edificio de apartamentos” al estilo de La que se avecina, con todos los vecinos a la gresca. Junts acoge a los puigdemontistas, PDCat a los nacionalistas e independentistas más moderados y PNC (Partit Nacionalista Catalá, una suerte de PNV catalán), reúne a los restantes nacionalistas no independentistas (léase Marta Pascal, Carles Campuzano & Co). Todo esto, hijos míos, anteriormente era un solo partido.

Por su parte, también quedan la eterna aspirante al título, ERC, que en los últimos dos años se ha vestido de Convergència para intentar, por fin, reganar una Generalitat que no lideran desde tiempos de la II República. Este giro peixalcovista (es decir, decidido a pactar con el PSC en caso de ser necesario para volver a gobernar) podría funcionar en un determinado tipo de votantes, pero definitivamente les alejarían del votante independentista más arrauixat (o pasional, ahora con Puigdemont). Lo que ganen por un lado, quizá lo pierdan por el otro.

La CUP por su parte sigue viva, que ya es mucho dado el perfil bajo de este partido en las últimas legislaturas, y es probable que repita resultados a pesar de ello. Con más tiempo, incluso podríamos analizar el aplazamiento de las elecciones del Barça. Pero eso, como dicen los clásicos, ya es otra historia.

dimecres, 6 de novembre del 2019

¿Qué podría salir mal?

Escribo este texto hoy, 6-11-2019, antes de las elecciones del 10 de noviembre para que no se diga que puedo llegar a ser ventajista o que este mismo texto pueda tener un tono de "a toro pasado...". Lo cierto es que uno se pregunta a veces en qué narices piensan algunos políticos de nuestro país cuando planifican las estrategias de campaña electoral.

Es cierto que España se está volviendo "majara" (y perdón por el palabro científico) en cuanto a política se refiere, pero lo cierto es que uno no entiende muy bien qué narices le ha pasado al PSOE en las últimas décadas. De ser un partido en el exilio en el Franquismo, ilegalizado y en la clandestinidad, ha pasado a realizar el mayor spot franquista de los últimos 40 años, cuando hace unas semanas promocionaron y televisaron el 2º entierro de Estado del dictador.

A Pedro Sánchez por su apariencia física le acusaban en sus primeras semanas de político de 1ª línea (cuando se presentó a la secretaría general y no le conocía nadie) de ser un maniquí. Hoy posiblemente esa descripción no podría ser más adecuada, por razones distintas. Es un político que le pongas la chaqueta que le pongas, le queda estupendamente. Hoy una roja, y le queda bien, hoy una naranja, y le queda bien, hoy una azul, y le queda bien, hoy una de VOX, y ...

Los políticos como Pedro Sánchez son así, completamente vacíos de contenido y les queda bien casi cualquier cosa. Pero la política es algo más que eso. "Quedar bien" es un buen valor como candidato electoral pero no debería ser lo único que presentar a un electorado. Más aún si has sido incapaz de que te elijan como candidato en 4 intentos de investidura y sólo has conseguido ser Presidente tras una moción de censura. Más aún si acabas de repetir elecciones porque querías ganar con mayor margen para no depender de los independentistas. Pero a pesar de lo que muchos analistas y políticos piensan, la gente no es idiota.

Si llevan ya unos cuantos años votando una mayor diversidad de partidos, si acabaron con el bipartidismo, es porque este demostró un sistema político corrupto, ineficaz y de espaldas a la ciudadanía. Este país necesitaba ventilar el aire podrido que asfixiaba a la política estatal. Si Pedro Sánchez y sus asesores no han entendido eso es probable que les quede poco tiempo en el poder.

Otro factor que podría llevar al PSOE a la oposición a pesar de encabezar las encuestas es el cambio de discurso de los supuestos socialistas. De un "hay que pactar con Catalunya" hemos pasado a un sutil "tenemos que acabar con lo que no sea españolismo en Cataluña". Por ejemplo, en el pasado debate electoral las propuestas de Pedro Sánchez en su minuto final fueron sobre la escuela catalana, sobre TV3 y sobre los referéndums. Joder, cualquiera diría que preside VOX.

Pero la derechización del mensaje del PSOE no es algo nuevo, este partido lleva décadas perdido, comprando ideas al PP y a la ultraderecha. Cuando tu mensaje en campaña elctoral es "bandera de España" en lugar de "derechos sociales e igualdad" (como solía ser años atrás), es que algo va mal. Muy mal.

Y más aún con unas elecciones en ciernes, con un partido de ultraderecha normalizado e institucionalizado gracias a Partido Popular fundado en su origen de AP por los 7 líderes del Franquismo, gracias a los años de radicalización política de Ciudadanos y gracias a un PSOE que necesita un coco para disimular que ahora son de derechas a cara descubierta.

Así que cuando al PSOE le vayan bastante mal las elecciones (a pesar de ganar) y el Trifachito vuelva a gobernar en España, espero que alguien en ese partido reflexione sobre su cambio de mensaje, su constante derechización y le den de collejas hasta que le quede el occipucio bien rojo al que propuso imitar los mensajes de VOX en campaña con el argumento "¿Qué podría salir mal?".

dilluns, 27 de juny del 2016

Elecciones 26J: Depresión por escaños

Lo cierto es que es complicado analizar los resultados electorales con algo de frialdad y distancia. La hostia ha sido demasiado grande. Pero lo cierto es que ha sido la gestión de las expectativas lo que ha vuelto a deprimir al votante de izquierdas. Tras semanas, semanas y semanas con la palabra "Sorpasso" en la boca, al no conseguirle el mismo muchos la han cambiado por otra, "fracaso". ¿Pero realmente es un fracaso? Técnicamente lo es, en el sentido que a pesar de sumar a Podemos e IU, no se han mejorado los resultados del 20D y desde luego no se ha superado al PSOE, que aguanta. Hace tiempo comenté que los dinosaurios mueren lento y mueren matando, en referencia al bipartidismo. Como esto no cambie un poco (la ley electoral, para empezar), no van a morir nunca. 

A alguna mente privilegiada se le ocurrió tras ver varias encuestas, que el sorpasso era posible. En Podemos compraron la idea y todos nos lo creímos. Y prácticamente todas las encuestas lo reflejaron ininterrumpidamente desde esa fecha hasta el día de las elecciones. Desde luego, fue un error en Podemos comprar ese mensaje, visto lo visto. A toro pasado es fácil decirlo, pero lo cierto es que los votos cambian siempre muy poco en un espacio tan reducido de tiempo. La izquierda y la derecha prácticamente han repetido resultados en escaños, con un destacable regreso del voto del PP, prestado a Ciudadanos en las pasadas elecciones. La gestión de la ilusión es buena y necesaria, pero al parecer en Podemos siempre se les va un poco la mano. Desconozco si la campaña del sorpasso era una estrategia para hundir moralmente al votante de Podemos, quien tanto el domingo 26 como el lunes 27 han mostrado en las redes sociales su desencanto y su exasperación más grande. La desmovilización del voto de izquierda parecía ser un objetivo, vistos los resultados. Un objetivo que en PP y Ciudadanos pueden dar por conseguido, ya que el voto de izquierdas es un voto emocional y tras una decepción de tal calibre probablemente muchos votantes han abandonado la ilusión.

Fuente: CadenaSER.com.
No digo que no tenga un cierto sentido, visto el espectacular ascenso de escaños del PP tras los mil y uno casos de corrupción que han ocurrido en los últimos años en España (el Fernandez Díaz Gate, sin ir muy lejos). Precisamente ese es el reto de Podemos e Izquierda Unida, intentar superar la "depresión por escaños" y mantener a su electorado a pesar de lo que algunos consideran un batacazo, a causa de no haber conseguido el tan deseado sorpasso. Podemos, en este sentido, debe hacer autocrítica y tener claro que se debe mantener la cabeza más fría en cuanto a los sondeos. Como decíamos antes, la intención de voto no cambia tán rápidamente como las encuestas de Metroscopia, y quizá una estrategia de intentar superar al PSOE, no al PP (es decir, no dar por hecho el sorpasso), hubiese sido más acertada. En primer lugar porque el mantenimiento del voto propio hubiese sido más valorado en un sistema bipartidista como este y en segundo lugar porque se hubiese evitado la depresión que siente a día de hoy el votante de izquierdas y frases como "no voto más, esto no sirve para nada". Repito que "a toro pasado" las cosas se ven muy sencillas, pero lo cierto es que un equipo de gente preparada como la cúpula de profesores universitarios de Podemos debería haber previsto que el voto no cambia de manos con tanta facilidad en escasos seis meses.

En realidad, ése es el gran problema de los partidos de izquierdas, la gestión de la ilusión y la fidelización de un voto en ocasiones demasiado volátil. Y ello es más difícil todavía si le sumamos la constante compra de argumentos de la derecha por parte de partidos de izquierda. Un ejemplo de compra de argumentos: El mal llamado "problema catalán", en el que lo que decía el PSOE en la Transición (o sin ir tan lejos, hace escasamente 5 años) y lo que dice ahora, no tiene absolutamente nada que ver. 

Un sistema electoral perverso 
No hace falta ser politólogo para ver que el sistema D'Hondt y las circunscripciones electorales son una gran lacra para este país. Sin querer presentar un argumento llorón, lo cierto es que parece un poco perverso el reparto de escaños. Veamos esta tabla. 

  • PP - 8 millones de votos (33%) - 133 escaños
  • PSOE - Casi 5,5 millones (22,6%) - 85 escaños
  • Unidos Podemos - 5 mill (21%) - 71 escaños
  • Ciudadanos - 3 millones (13%) - 32 escaños

Parece poco entendible que un partido que ha conseguido un 22% de los votos tenga 14 escaños más que uno que ha obtenido un 21%. O que si sumamos los votos de Ciudadanos y PSOE (35%) sumen más votos que el PP (33%), pero los de Rajoy obtengan 21 escaños más que estas dos formaciones sumanas. La desproporción es obvia y ya conocida desde hace años, pero no por ello menos indignante. Obviamente, vistos los resultados, ni PP y PSOE moverán ni un dedo para cambiar esa ley electoral, la proporcionalidad o las circunscripciones electorales (que es donde se juega el meollo del asunto). Si nos fijamos en la zona baja, lo veremos más claro todavía:

  • PNV - 286.000 votos (1,2%) - 5 escaños
  • Partido Pacma - 284.000 votos (1,1%) - 0 escaños
  • EH Bildu - 184.000 votos (0,77%) - 2 escaños
  • Coalición Canaria - 78.000 votos (0,33%) - 1 escaño

Igual que en la tabla anterior, vemos que el PNV, EH Bildu y Coalición Canaria obtienen una proporción de escaños excesivamente representada, respecto a otros partidos que se presentan en más de una circunscripción. Es decir, Pacma no obtiene escaños mientras que Coalición Canaria, que ha obtenido 210.000 votos menos, es premiada con uno. Este es y ha sido siempre un sistema injusto instalado a sus anchas en un país ya de por sí corrupto. 

Los pactos 
En este sentido, lo cierto es que el PP necesitará a Ciudadanos para gobernar, además de la abstención de varios partidos minoritarios. Un PP en minoría es siempre mejor que uno con mayoría absoluta, pero la peor noticia de estas elecciones probablemente sea que los escaños de PP y Ciudadanos (169 sumados) superan claramente a los 151 de PSOE y Unidos Podemos, con lo que el Gobierno de izquierdas es más inviable que hace seis meses. En este sentido, Rajoy lo tiene muy fácil para repetir, ya que dificilmente Ciudadanos podrá imponer la marcha del presidente en funciones, habiéndose dejado ocho escaños por el camino respecto al 20D. Por mucho que Albert Rivera insista en que se marche Rajoy para apoyar al PP en la investidura, la alternativa serían unas terceras elecciones que nada bueno pueden augurar a casi ningún partido. El "virgencita virgencita" será la canción del verano, al parecer. A menos que se produzca una improbable gran coalición PSOE-Ciudadanos-Podemos, es más que posible que volvamos a sufrir a Rajoy por los próximos cuatro años.