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dimarts, 19 d’abril del 2022

Pegasus y la política del "TODO VALE"

Esta semana conocíamos una noticia que ya hace unos meses se publicó y pasó muy desapercibida en los grandes medios y la opinión pública, la utilización del software de espionaje Pegasus por parte del Estado para espiar, entre otros, a líderes independentistas, activistas, empresarios, abogados y varios familiares de todos ellos. En esta ocasión ha sido El País (y detrás suyo, todo el resto de medios) quien se ha hecho eco, ya que el grupo de expertos de ciberseguridad Citizen Lab, de Toronto, han confirmado el espionaje realizado. Pegasus es un software de espionaje creado por la empresa israelí NOS Group, y según los expertos, es probablemente el más puntero en la actualidad, hasta el punto que se vende exclusivamente a instituciones estatales y gubernamentales para luchar contra el terrorismo. Es decir, no se vende a personas o empresas privadas en ningún caso.

El Gobierno tiene un papel muy delicado en la actualidad, a pesar de que nieguen desde el PSOE estar implicados en el espionaje y desde Podemos exijan que “rueden cabezas y se depuren responsabilidades”, ya que el hecho que sólo Estados y Gobiernos puedan usar este software es una pistola humeante difícilmente ocultable. Aunque decidieran vender el relato de que lo compró y utilizó únicamente el Gobierno Rajoy, es altamente improbable que desde el Gobierno Sánchez, que ya llevan cuatro años al frente del Ejecutivo, desconociera de su existencia o de su uso por parte del PP. O incluso, que no hicieran uso del mismo.

Y sobre todo cuando, ante las peticiones de los socios de Gobierno, la respuesta es, siendo generosos, muy tibia y poco convincente. Bajo la alfombra estos temas visten mejor y ensucian menos al Estado, pero una vez fuera, son dificilmente ocultables porque la mancha ya está allí y no hay quien la quite. Probablemente porque, igual que en el caso del comisario Villarejo, es un arma que todos usan contra lo que ellos consideran “los enemigos del Estado”, aunque estos sean ciudadanos del mismo. No extraña entonces que medios clásicos de la derecha como El Mundo o ABC no traten a fondo un tema que podría ser carnaza para entorpecer o hacer caer al “Gobierno más progresista de la historia”. Ni un pam de net, como decía mi abuelo.

Aunque quizá lo más preocupante de todo es que buena parte de la ciudadanía (aunque no toda) se puede dividir entre los que les importa tres pepinos que se espíe a independentistas, porque les queda lejos, y aquellos a quienes les parece lógico usar este software contra quienes quieren romper España. Y contra sus abogados. Y contra sus conocidos. Y contra sus parejas. Porque en una guerra vale todo, por muy despreciable que sea, y hay que ganarla cueste lo que cueste.

dilluns, 12 d’octubre del 2015

Benditas redes

Me permitiréis que hable un poco de mi profesión, el periodismo. Llevamos años viendo cómo la prensa escrita pierde lectores, pierde apoyos y, en definitiva, pierde el norte. El ejemplo del periódico El País es casi el más sangrante de todos. No es que fuera la perfección hecha periódico hace unos años, pero desde luego e irrefutablemente era el periódico de referencia en este país. Ahora, pobres, no llegan a aspirantes a ABC. Y ello se constata tras el cambio de varios directores, tras los varios EREs realizados, tras el despido de prestigiosos profesionales para sustituirles por becarios (que no son intrínsecamente malos, pero no tienen ni una décima parte de la experiencia de los profesionales y son mucho más manejables por su precaria situación) y tras su último cambio de rumbo editorial, más derechizado, alejándole de su lector habitual. 

El acercamiento de Juan Luis Cebrián a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría parece constatarse a diario con titulares, editoriales y portadas del periódico abanderado de Prisa. De una posición de centro-izquierda moderada, han virado hacia un mercado de derecha liberal reaccionaria contra todo lo que suponga un simple cambio en el sistema. Quienes queremos un poco esta profesión, recordamos con tristeza la publicación de una fotografía de un falso Hugo Chávez entubado tras una operación. Ese, junto al cambio de su histórico lema (de «Diario independiente de la mañana» se pasó a «El periódico global en español»), fue para muchos el inicio del fin de El País. No sólo por publicar la fotografía de un momento íntimo y delicado de un dirigente político (inimaginable con Rajoy, Rubalcaba o cualquier otro), sino por que ni siquiera era Hugo Chávez. Esa falta de comprobación de la foto-noticia, esa falta de respeto a la intimidad de una persona, sea quien sea, y un titular sensacionalista como "El secreto de la enfermedad de Chávez" muestran lo bajo que, con una sola portada, puede caer un periódico antes respetado. Todo ello, sumado a las críticas burdas y sin matices al movimiento 15M, al partido Podemos y sus líderes o a la ideología izquierdista latinoamericana, han provocado la huída de muchos de sus lectores tradicionales de izquierda socialdemócrata. Desde luego este no es el único periódico que actúa de este modo, pero sí el más significativo, dado su pasado como periódico que solía tender hacia la objetividad más que a sus intereses empresariales.


El periodismo con aire rancio
Por su parte, La Razón o ABC llevan décadas avergonzando al periodismo español, no por tener ideología de derechas (que es no solo legítimo y respetable además de necesario para hacer un contraste con los periódicos de izquierdas), sino por mentir, difamar e insultar a quienes no están de acuerdo con sus postulados. El primero, La Razón, tanto en su etapa primeriza con Ansón como bajo la actual tutela de Paco Marhuenda, se ha hartado de presentarnos portadas muy alejadas de lo que debería ser el periodismo, con fotomontajes históricos como el de Carod Rovira dando la mano a un etarra, el de Arzallus implantado en el rostro de Bin Laden, o como el del señalamiento público de un grupo de cinco estudiantes por "agitar la Educación". Pero más allá de sus portadas, si La Razón destaca por algo es por ser simplemente un panfleto propagandístico del PP de Rajoy (ni siquiera del PP en general o de la derecha, sino del PP de Rajoy en concreto). 

Qué decir de ABC, que siempre ha sido el periódico de referencia de la derecha española y del españolismo más rancio y lo ha justificado con ¿buen periodismo? Pues no, con un pasado innegablemente franquista, en el que ensalzaba a dictadores y celebrada "la caída" de presidentes electos como Allende, sin olvidar los habituales insultos a quienes se distancian un poco de su ideario. ABC, que se ha vendido siempre a sí mismo como un periódico serio alejado de la llamada radicalidad, se ha sentido muy cómodo en la misma a la hora de atacar o desprestigiar asuntos que atañen a la unidad de España, el aborto o la Monarquía. Eso habitualmente le ha llevado a tener enfrentamientos editoriales con otras cabeceras de perfil similar, para intentar acaparar el lector de la derecha, llegando al punto incluso de robarse columnistas entre este tipo de periódicos.

La conspiranoia hecha periódico


Las portadas de El País y El Mundo en sus ediciones especiales
del 11 de marzo de 2004, tras los atentados islamistas.
En cuanto a El Mundo, ha sido siempre un periódico sensacionalista disfrazado de serio. Sólo hay que leer sus titulares para darse cuenta de ello. A pesar de que en algunos momentos clave se ha mantenido más cerca del periodismo que del apoyo institucional, como el día siguiente al 11-M, en el que a diferencia de El País no quiso implicar a ETA por falta de confirmación, sí se pasó luego años realizando portadas y portadas de lo que en universidades se estudia ya como la etapa conspiranoica de este periódico.

Entre 2004 y bien entrado 2010 (aunque sobre todo en los 4 primeros años tras los atentados), el periódico entonces dirigido por Pedro J. Ramírez se dedicó a publicar portadas intentando montar la teoría de que ETA era la responsable del 11-M, para exonerar al gobierno de Aznar de cualquier posible responsabilidad de los atentados islamistas en Madrid, a causa de la participación de España en la Guerra de Irak. Tal desfachatez periodística, aparte de una patada a cualquier libro de ética profesional, llevó a este periódico a publicar titulares a cinco columnas sobre cassettes de la orquestra Mondragón para justificar una teoría sin sentido y en muchas ocasiones desautorizada por las Fuerzas de Seguridad del Estado. La cabezonería de la cúpula de este periódico (junto a algunos otros medios como la Cope de Federico Jiménez Losantos) llevaron al periodismo español conservador a una deriva rancia generadora de odios, que nos ha avergonzado a muchos periodistas. Cierto es que este periódico en ocasiones ha sorprendido gratamente con informaciones relativas a la corrupción de los grandes partidos y que han acabado afectando a la política de este país, como la corrupción del PSOE en los 90, los papeles de Bárcenas o las recientes informaciones sobre Rodrigo Rato, pero si por algo se ha hecho famoso precisamente ha sido por presentar con titulares a cinco columnas lo que finalmente se demostró que eran bulos, rumores, informes policiales inacabados e informaciones sin confirmar.

Ya no existe el Cuarto Poder... impreso
Desde 2011, llevo analizando en varios artículos (reunidos en la etiqueta periodismo de este mismo blog) el estado en el que mi profesión, en concreto, los medios de comunicación. El de 2015 no difiere demasiado del resto, por desgracia, porque la prensa escrita ha dejado de ser un cuarto poder para convertirse en un brazo represor más de las élites económicas y políticas. Lo que os puede parecer una frase hecha es una realidad palpable comprobable leyendo las portadas de los cuatro periódicos analizados en los últimos 4 o 5 años. Quiero aclarar que mi crítica no es por la ideología de estos medios, sino por su forma de ejercer el periodismo. En países como Inglaterra o Alemania leemos diarios conservadores serios que son respetuosos con sus oponentes y que no desprenden el odio (incluso el asco) que determinados diarios españoles muestran por aquellos que se oponen a su ideología. Valdría la pena condenar más a menudo este tipo de actitudes.

Creo que actualmente sólo algunos medios online (Eldiario.es, LaMarea.com, ElConfidencial.com y algunos otros) representan o quieren, por lo menos, representar lo que tradicionalmente fue el Cuarto Poder. Lo que ha sido tradicionalmente en otros países contrarrestar lo que los poderes afirman. En España desde hace unos cuantos años, 10 o quizá más, los medios de comunicación impresos (y el resto, pero sobre todo estos, que son el paradigma del periodismo tradicional), se han convertido en puras herramientas políticas y financieras. No se trata de informar sino de sacar beneficios, no se trata de ser un Cuarto Poder, sino de ser un elemento de propaganda sin complejos del resto de poderes. No hablo sólo de La Razón (quien se ha ganado a pulso esa reputación), sino que en general todos los medios de comunicación se autocensuran a la hora de tocar algunos temas, temiendo las consecuencias. Incluso vemos a grandes profesionales de prestigio participar en este juego, probablemente a disgusto, pero participando. No les juzgo, todos tenemos facturas que pagar, pero entristece oírles informar y usar expresiones salidas de un gabinete de comunicación de un partido, como si fueran una realidad confirmada periodísticamente.

División interna, perjuicio global
Lo cierto es que una de las grandes lacras del periodismo español es la falta de unión entre sus profesionales. El "divididos mejor" ha sido muy útil a algunos estamentos políticos y financieros, y no sólo en el caso de los propios compañeros de trabajo de un mismo medio. Esta confrontación entre medios ha tenido como consecuencia la ya tradicional desunión de una profesión que ha vivido tiempos de conflictos internos y externos, rivalidades para ver quien apoyaba más a un partido o guerras de informaciones contrapuestas según el interés del editor o el partido a quien este apoya. Eso, sumado a una de las mayores precariedades laborales de toda Europa, deja el periodismo español en un estado claramente mejorable.

Siempre he creído que era necesario un sindicato periodístico o una organización aglutinadora fuerte, más allá de los colegios regionales del gremio, que poco o nada han hecho por la profesión, aparte de denunciar ciertas prácticas de empresarios, la ya mencionada precariedad laboral o la peligrosidad para trabajar en ciertos países. Prácticamente nada se ha hecho respecto a legislación laboral o ser un elemento de presión contra empresarios de la comunicación o los partidos políticos. El ejemplo más claro es el sometimiento de los medios respecto a los partidos políticos, que a diario ofrecen comparecencias sin preguntas, vídeos y audios ya editados y un obscurantismo interno que, aunque denunciado, en el fondo ha sido siempre permitido por el periodismo. El día que todos los directores de periódicos y jefes de sección entiendan que marcharse de una rueda de prensa es mucho más que un acto simbólico, que es una declaración de intenciones que se va a repetir siempre que los partidos no se comporten de forma ética con los informadores, el periodismo de este país habrá dado varios pasos adelante. Y más aún si lo hacen todos los medios, porque es precisamente la unión lo que daría fuerza al gesto. Este sería sólo un primer paso de muchos que todavía debemos dar los periodistas de este país.

Si no fuera por las redes sociales y por determinados medios online, el panorama del llamado periodismo digno en España sería un triste páramo. De nuevo, benditas redes que nos informan o, al menos, nos ponen sobre la pista de lo que está ocurriendo. 

dilluns, 31 d’agost del 2015

Carta abierta a Felipe González

Sr. González:

Soy un simple periodista catalán que hace casi 10 años que vive en Madrid. Me considero independentista, como me considero cercano al 15M, de izquierdas, republicano, del Barça, sincebollista y muchas otras cosas. Cuando llegué a Madrid en 2006 no era independentista, no estaba en contra de la independencia, pero no era un aspecto de mi vida tan importante como para llamarme a mí mismo independentista. Aunque alguno pudiera pensarlo, no ha sido mi estancia en Madrid ni el el trato con los madrileños lo que me ha llevado a ese cambio de postura. Madrid y sus habitantes (exceptuando a algún gilipollas, que los hay en todos lados) me han tratado excelentemente, de forma cordial y respetuosa, como se trata a un amigo y haciéndome sentir como en casa. Ha sido la situación política y social de España y Cataluña (y una conversación telefónica con el bueno de Rossend Sanglas) lo que me ha llevado a cambiar mi postura sobre el independentismo.

Como bien sabe, la vida le cambia a uno. Usted empezó siendo un referencia de la izquierda y ha terminado viajando en jets privados para reunirse con multimillonarios y cobrando fortunas en empresas energéticas. Definitivamente, la vida da muchas vueltas. Pero no le escribo para hablarle de mí, sino para aclararle, tras leer su "Carta abierta a los catalanes", un par de asuntos sobre el independentismo. Viviendo en Madrid, he visto desde una distancia cómo ha aumentado en los últimos años y un conocimiento de causa que a algunos les falta por estar demasiado lejos y a otros, por estar demasiado cerca. Le voy a poner algunos ejemplos:

Los medios de desinformación de masas

Me muero de risa, señor González, cuando escucho algunos compañeros de profesión denunciando que TV3 (que desde luego no es neutral) adoctrina en el asunto de la independencia cuando en los informativos de todas las cadenas nacionales que se habla de Cataluña y el independentismo se utilizan expresiones nada sesgadas y completamente neutrales como "desafío soberanista", "órdago separatista" y otras similares. O cuando siempre que se informa sobre Cataluña, únicamente se de voz a la oposición unionista y se ignora por completo al que opta por el independentismo. Ideologías y creencias aparte, me ofende como periodista este tratamiento sistemático de la información sobre Cataluña. Va en contra de la ética y la profesionalidad periodística, que obliga a contextualizar y, como mínimo, dar los dos lados del asunto. Temas como este (y muchos otros) son los que han llevado a que hace unas semanas apareciera un estudio que afirma que la credibilidad de los medios españoles está por los suelos (en este link, en este o en este otro pueden leer más sobre el ello). Información por cierto que no publicaron los grandes medios. Como puede ver, señor González, la información que se da sobre el asunto no es precisamente neutral, ni objetiva, ni tiene intención alguna de serlo, ni en Cataluña ni en el resto del Estado. 

Se da información sesgada para independentistas o para anti-independentistas, no se ofrece nunca (no lo he detectado nunca en ningún gran medio) una información que pretenda unir ambas sensibilidades. En esta visión maniquea de blanco o negro vivimos en este país. Igual que con información sobre Israel y Palestina o (hace unos años) sobre Cuba y sus refugiados de Florida, no hay término medio. Cataluña o España, conmigo o contra mí. Y en los últimos años se ha potenciado incluso dentro de Cataluña, siendo el debate "Catalunya o Cataluña". Por lo que me pregunto, ¿quien divide más? ¿Quien expresa su sentimiento de irse o quien afirma "te vas a quedar sí o sí"? ¿Quien informa hasta el aburrimiento sobre el independentismo (haya o no información sobre el tema) o quien sólo ofrece el lado nacional-españolista de la información?

Artur Mas

Decía Carod Rovira hace unos años que en España siempre tiene que haber un demonio catalán a quien apedrear desde lo que Joan Laporta definió una vez como "la caverna" (es decir los medios de ultraderecha españolista como ABC, La Razón y últimamente El País, entre otros). Decía el entonces líder de ERC que primero fue Pujol, luego él y hoy es Artur Mas. Como independentista de izquierdas, señor González, me ofende tremendamente que se me empaquete con el actual President de la Generalitat. Al no haber votado nunca (ni lo haré jamás) a CiU o a CDC, que se le señale como gran ideólogo y se diga que el independentismo es un desvarío de este señor, como si antes no lo hubiera, me revuelve las tripas. 

Usted sabe perfectamente que ni Jordi Pujol ni Convergència (no digamos, Unió) han sido jamás independentistas. Usted sabe perfectamente que, a pesar de que ahora se abrigue con la estelada, el interés de Convergència ha sido única y estrictamente mantenerse en el poder, a cualquier precio, de la forma que sea necesaria. Usted sabe perfectamente que Artur Mas ha aprovechado una ola de independentismo creciente, que como un tsunami iba a arrasar con su legislatura y, en lugar de dejar que se llevase por delante, prefirió en un acto de supervivencia nada honesto con su ideología, surfear el temporal. Es decir, el señor Mas no ha ideado nada. El señor Mas no se ha inventado el independentismo. El señor Mas vio como el 11 de septiembre de 2012, en lugar de reclamar pacto fiscal, la población catalana salió a la calle a reclamar la independencia. Igual que en 2013. Igual que en 2014. Y probablemente igual que en 2015. 

Como independentista, me ofende que se centralice en el señor Mas algo que surgió de la sociedad catalana. Igual que me ofende cuando en Podemos pretenden adueñarse de 15M. Igual que cuando en España el PP (y últimamente también Pedro Sánchez) pretenden adueñarse de la bandera rojigualda para ocultar las tramas de corrupción sistemática de su partido en unos y su falta de carisma, en el otro. Igual que me ofende que el señor Mas se abrigue con la estelada para ocultar sus recortes sanitarios, sus ajustes presupuestarios y su política neoliberal. Igual que hacía el señor Pujol con la senyera, para ocultar sus tramas de corrupción política (el famoso 3%). En resumidas cuentas, el señor Mas NO ES ni se ha inventado el independentismo. 

La izquierda española y Cataluña

Usted es probablemente y, mal que le pese a algunos, el mejor ejemplo de la relación entre la izquierda española y Cataluña. Es usted el ejemplo más claro de una España que va de buenrollista en la oposición pero que a la hora de gobernar, hace todo lo contrario a lo que propugna. Sólo hay que ver las primarias internas del PSOE, que no son primarias ni están hechas para elegir entre varios candidatos. A la izquierda española le he reprochado siempre el no interesarse por lo que desean los catalanes, por ser una muleta del PP en estos asuntos por miedo a ser tildados de antipatriotas, a llegar siempre tarde y mal. Como dicen los anglosajones "Too little, too late" (demasiado poco, demasiado tarde). La izquierda española (y me refiero a los partidos políticos, no a los ciudadanos), no sólo no ha tenido en cuenta la particularidad de la sociedad catalana, sino que no ha hecho absolutamente nada ante los foribundos ataques de la derecha, que ha insultado y vejado en los últimos 30 años en repetidas ocasiones la política y la cultura catalanas de la forma más grotesca. Y la respuesta de la izquierda española, el más absoluto de los silencios. Silencio cómplice que es claramente indicativo. 

Aunque no lo es tanto como cuando se recortó el Estatut catalán (que es parte del origen de toda la situación actual) por parte del PSOE de Zapatero, tras prometer que se aprobaría tal y como saliera del Parlament de Cataluña. Por eso me mondo de risa cuando los actuales líderes socialistas afirman que "queremos a Cataluña", que "querimos que sigáis con nosotros", pero que cuando se gobierna, nada se hace por que eso ocurra, sino todo lo contrario. Bien es conocida, señor González, la frase de su tantos años vicepresidente Alfonso Guerra de que "nos hemos cepillado el Estatuto catalán". Frase que nadie en Cataluña ha olvidado, créame.


Adeu, hasta pronto...

Resumiendo, señor González, como independentista catalán, de izquierdas y exvotante de PSOE, y en general como ciudadano, no me siento muy representado por usted, ni por sus opiniones, ni por sus pronósticos de lo que pueda pasarle a Cataluña en un futuro. Es indudable su labor como presidente del Gobierno de una España que acababa de salir del Franquismo, pero como líder de la izquierda, creo que usted ha defraudado a mucha gente en este país en repetidas ocasiones como para ir dando lecciones de nada a nadie. Por el tono paternalista de su "Carta abierta a los catalanes" imagino que no, pero si pretendía usted estrechar lazos entre Cataluña y España, créame que no lo ha conseguido. Créame también que comparar el movimiento independentista catalán con los nazis o el fascismo italiano no va a granjearle muchos amigos en Cataluña, a no ser que sean del PP o Ciudadanos. Más si pensamos que Cataluña fue una de las regiones más reprimidas por el franquismo, tanto cultural como políticamente. No sé si es que no ha reflexionado los suficiente al escribir esa frase o que, por su edad, le importa ya todo un carajo. Me inclino más por la segunda. 

Creo que su intención con su carta "A los catalanes" no era otra que tratar de desacreditar el independentismo, más que unir lazos con la tierra que me vio nacer. Ese asunto hace décadas que está fuera de la agenda, porque no da tantos votos a catalófobos como Esperanza Aguirre, Rodríguez Ibarra o José Bono, que utilizaron el odio a Cataluña en repetidas ocasiones para ganar sus respectivas elecciones. Me dijo en una ocasión el periodista y escritor Francesc Canosa que "no sé cómo será la relación entre Cataluña y España en los próximos años, pero estoy seguro de que no será como ha sido hasta ahora", porque la sociedad catalana (buena parte de ella, por lo menos) se ha hartado de la situación actual. 

Así que adéu, señor González. Que sea usted muy feliz, le deseo lo mejor, sinceramente. 

dissabte, 27 de desembre del 2014

Coaliciones y bisagras

Mucho se habla últimamente de pactos para salvar el régimen del 78, de partidos bisagra y del PPSOE. Los medios tradicionales (El Mundo, El País...) se hacen eco de lo que se masca desde la llegada de Pedro Sánchez "el guapo" a la Secretaría Gral. del PSOE, es decir, un pacto entre los dos grandes partidos. Ante la imposibilidad de formar una mayoría absoluta por separado, parece obvio que van a pactar para seguir gobernando. A pesar de que Sánchez ha rechazado repetidamente que no va a producirse una coalición en firme (con toda la obviedad electoral de esa afirmación), está claro que si el PSOE quiere ser bisagra (donde te has quedado PSOE, con lo que tú habías sido), va a tener que pactar con el PP. La forma lógica serán los pactos puntuales, porque otra cosa destruiría al PSOE (más aún), quien lleva años intentando negar conceptos que han calado mucho en la sociedad desde el 15-M, como "PPSOE" y "PSOE y PP la misma mierda es". Por mucho que se repita el "no son lo mismo", un pacto de esta clase acabaría con el partido de la supuesta izquierda tradicional española. 

De hecho, el PSOE está en una encrucijada ya que, si se volvieran absolutamente locos y decidieran, en un acto de patriotismo social, apoyar a Podemos lo tendrían igual de mal que si apoyasen al PP. ¿Por qué razón? Porque pasarían a ser la IU de las legislaturas de Zapatero o la ERC de las primeras legislaturas de Pujol, entes debilitados por el discurso de izquierdas, el primero, y catalanista el segundo, de los entonces Presidentes. En este caso, Pablo Iglesias fagocitaría todo el rédito electoral, por lo que la "traición al régimen de 78" le saldría también muy cara al PSOE. La aspiración a ser partido bisagra aunque electoralmente lógica, quizá no ha sido bien considerada por los dirigentes socialistas, ya que para eso se necesita una ductilidad que el PSOE no tiene. Y es preferible no haber tocado poder en mucho mucho tiempo para que te puedan reprochar de los anteriores dirigentes, y las legislaturas de Zapatero son demasiado recientes para eso. El gran problema actual del PSOE es que no es partido bisagra desde los primeros años 80 y no saben serlo. Y el gran problema estructural del PSOE es que hace años que no sale a ganar el partido, a diferencia de Podemos. 

El simple hecho que el partido de Pablo Iglesias haya afirmado que quieren ganar las elecciones ya ha descolocado al PSOE, le ha envejecido y le ha postrado a la segunda división de los partidos bisagra Como el régimen del 78, el PSOE no se ha sabido refundar, ni siquiera reciclar, ni ha sabido ver que si se está demasiado tiempo de cara al aparato, cuando necesitas al ciudadano este ya se ha ido, harto de que le ignores.

dimarts, 22 de juliol del 2014

Mi modesta opinión sobre Gaza

Viñeta de Polo sobre la ofensiva israelí en Gaza.
Siempre me he resistido a escribir sobre Israel y Palestina. No sólo porque ha sido un tema lejano para mí, a pesar de las veces que aparece en televisión, sino también me ha parecido siempre un tema complejo, estancado desde hace décadas y en el cual, ninguna de las partes va a acceder a ceder un milímetro en su postura. En este sentido, es un debate estéril, en el que es una absoluta pérdida de tiempo discutir, ya que ambas partes son absolutamente impermeables a cualquier argumento del otro y ambos demuestran una absoluta falta de empatía en cuanto al sufrimiento del prójimo. Igual que ocurre en debates sobre Cuba / Miami, Aborto sí / aborto no o, en algunos perfiles de personas, Cataluña / España, una discusión entre pro palestinos y pro israelíes es muy probable que termine con ambos bandos en el mismo punto vista inicial, sin haber modificado ni medio ápice su opinión. Y orgullosos de ello. Por otro lado, no podría importarme menos quien gane esta guerra eterna. Entre un Estado democrático ultra-armado y que invade territorios y mata a ciudadanos palestinos con total impunidad y se pasa las resoluciones de la ONU por ya sabéis donde, y un Estado palestino no democrático que aplica la Sharia en su población, como podéis comprender, no voy a defender a ninguno de los dos. Igual que no defiendo ni al Estado comunista cubano ni a los ultraconservadores cubanos de Miami, porque ninguno de los dos bandos tiene nada que me parezca defendible.

Viñeta de Latuff, de 2009.
Dicho esto, hay datos que son irrefutables. Israel, una vez más, ha atacado territorios palestinos impunemente, sin que la comunidad internacional mueva un músculo para defender a la población palestina bombardeada en la franja de Gaza. La invasión de la franja (porque es lo que es, una invasión pura y dura con tropas, tanques y bombardeos diarios desde hace dos semanas), a día de hoy, ha provocado más de 500 muertos (como han publicado El País o ElDiario.es) de los cuales 100 de ellos son niños. No veo cómo alguien puede defender o intentar argumentar el asesinato de niños, sean de donde sean. No hay argumento, el que sea, que justifique la muerte de niños. La matanza que se está produciendo en la Franja de Gaza, en mi opinión, no es más que otra acción desproporcionada del gobierno israelí, que servirá de excusa para apoderarse de más territorios palestinos, probablemente, buena parte de la franja de Gaza. Las tácticas israelíes de invasión (avisando a la población de los bombardeos) son dignas del peor terrorismo de Estado. "Te voy a bombardear. O te quedas o mueres, tu decides". Recuerdan a otros tiempos y son tan injustificables hoy en día como lo fueron en su época. Por otro lado, estos ataques han provocado ya más de 100.000 palestinos desplazados. Gente que ha perdido sus hogares, sus pertenencias, sus hijos, sus vidas y que probablemente jamás vayan a recuperarlos. Ocupación, colonización y olvido. Eso es lo que van a sufrir las víctimas de esta guerra.  

Viñeta de Latuff, de 2014.
Decía Pedro Blanco en su editorial de 'Hora 25': "¿Qué tiene que ver el derecho a la defensa con el asesinato de niños? (...) ¿Por qué se va a sentir más seguro un israelí con la muerte de un niño (palestino) cada 90 minutos? (...) ¿Por qué el derecho a la protección de Israel se ejerce destruyendo instalaciones médicas, atacando hospitales, matando a civiles o acabando con la vida de inocentes?". Muy buenas preguntas. Igual que también lo son ¿por qué la comunidad internacional no hace nada al respecto? ¿Por qué razón permiten la invasión de territorios palestinos por parte de Israel? ¿Por qué razón la ONU convoca una reunión de urgencia para debatir el tema del avión MH17 abatido en Ucrania, pero ignora por completo la invasión y matanza en la franja de Gaza? No se entiende este silencio internacional, si no es por la defensa que EE.UU. hace de los intereses israelíes en el mundo, como hemos visto en muchas viñetas, como la de Latuff. 

Volviendo al principio, otra de las razones por las que siempre me resisto a opinar sobre el conflicto palestino/israelí es que puedo apuntar relativamente poco al asunto. Hay gente mucho más formada que yo en este aspecto, más preparada, con más experiencia y que tienen un conocimiento más de primera mano, como Olga Rodríguez. Hablar de oídas es fácil, opinar viendo el telediario, peligroso, y negar lo que está ocurriendo, execrable. Pero creo que es preferible denunciar qué está ocurriendo a quedarse callado, aportar mi minúsculo punto de vista, por insignificante que sea, a una situación que debe ser denunciada ante todo el mundo, porque todas estas muertes no pueden quedar impunes. Lo que me temo es que la historia va a colocar a cada uno en su sitio, cuando ya sea demasiado tarde.

En mi opinión, la viñeta más estremecedora y acertada sobre Gaza, de Miki y Duarte.

dimecres, 6 de març del 2013

Chávez en los medios

El tratamiento que los medios de comunicación han hecho sobre la muerte de Hugo Chávez merece sin duda un análisis profundo. Muchos de ellos destacan la incertidumbre que el fallecimiento del Presidente venezolano va a provocar en todo el país, aunque creo que hoy es especialmente importante analizar más la forma que el contenido. En muchos de los subtítulos vemos cómo se califica de "Caudillo" (intentando igualarle con Franco, posiblemente) a un presidente que, guste o no, ganó elecciones una tras otra. El Rey no puede decir lo mismo y muchos llevan 30 años tildándole de demócrata. Por mucho que "rey" y "democracia" sean términos que casan poco y mal en su significado. 

La portada más destacable, en mi opinión, es la del periódico ABC, que por una vez trata al fallecido con respeto. No le tildan de asesino ni de sátrapa ni siquiera de caudillo. Sobre un fondo rojo vemos que titulan con un simple "Muere Chávez" (aunque podrían apostillar "esta vez sí" por la cantidad de veces que este periódico ha anunciado erróneamente su muerte). Todos y cada uno de los textos de portada son simplemente informativos y respetuosos con el personaje (algo inédito en este periódico, tratándose de Chávez) y parece que desde la dirección del periódico se ha optado por una portada pensada para la Historia más que para vender periódicos al día siguiente. Felicidades. Otros periódicos que analizaremos a continuación deberían de haber hecho lo mismo. 

La portada del periódico El País parece le sigue la estela a la de ABC, por ser relativamente respetuosa con los cánones del periodismo y con la persona de quien se informa. En la portada, sólo encontramos la palabra "caudillo" en el título de un articulista, es decir, en el apartado de opinión y en el texto central del artículo. Esta palabra no aparece en gran tamaño como en otras portadas y se puede decir que relativamente guardan las formas, a pesar de que usarla es un error grave. El titular destaca que "La enfermedad derrota a Hugo Chávez", lo cual se podría interpretar (haciendo un esfuerzo, eso sí) como un guiño a la teoría de la conspiración de Maduro sobre el envenenamiento de Hugo Chávez. Eso, o simplemente han querido optar por un titular distinto a "Muere Hugo Chávez". 

En El Mundo, destacan la teoría de Nicolás Maduro por encima del fallecimiento del personaje titulando "Maduro convierte la muerte de Chávez en un asesinato imperialista". Me parece un error, porque la noticia más importante de ayer no es el titular de Maduro, sino el fallecimiento de un personaje conocido en todo el mundo. Si eres Pedro J y esta teoría te parece descabellada, lo más normal sería descartarla, y no convertirla en el titular de portada de una de las noticias del año, ¿no?

Otra de las portadas que me gusta, la de La Vanguardia. Destacan la importancia del fallecimiento para el país que hasta ayer mismo gobernó. Es decir, la portada, sin llamar caudillo al personaje, analiza con el titular "La muerte de Chávez sacude Venezuela" las implicaciones que la muerte de este personaje va a causar en una Venezuela en la que se le venera y se le odia. La conmoción causada por la muerte de Hugo Chávez, aunque esperada, deja un panorama político y social de desconcierto por la figura del personaje, que ha sido un referente y  un guía tanto para sus seguidores como para sus detractores. 

Los destacados son también informativos, recordando la fecha de  inicio del cáncer que acabó con su vida y la teoría del "complot" que El Mundo llevaba a su titular principal. En este caso, está tratado de forma aséptica, explicando lo que afirma el Gobierno venezolano, más que lo disparatado o no de la afirmación, como hacía Pedro J.

Una de las portadas que más me ha sorprendido es la de El Periódico de Catalunya. Veámosla. 

Dejando de lado la palabra caudillo, que ya hemos analizado ampliamente, me parece que es de muy mal gusto hacer un juego de palabras con una persona que acaba de fallecer, por muy mal que a este periódico le caiga. Recordar el "¿por qué no te callas?" no es del todo incorrecto, ya que fue una de las frases más ligadas a su persona, pero hacerlo para informar, repito, PARA INFORMAR, de la muerte del Presidente venezolano me parece muy poco apropiado. Otra cosa sería que un columnista titulara su artículo de esta forma, pero para un titular informativo de portada me parece muy desafortunado y falto de tacto.

Parece obvio que la distancia ayuda a banalizar lo que aquí no se nos ocurriría hacer. El Periódico tiene una cierta tradición en portadas impactantes que a veces rozan el mal gusto, al tratarse de temas internacionales. Es un mal común en nuestro país (e imagino que también en otros), pero ello no lo hace más justificable. El periodista debe tratar los temas con el mismo respeto cuando se trata de temas cercanos como cuando hablamos de temas de cariz internacional. La Razón ha titulado también de esta forma ("Chávez, muerte del caudillo"), pero que lo hagan otros no puede servir de excusa y, sinceramente, espero que el pamfleto de Maruhenda no sea el referente del consejo de redacción de El Periódico de Catalunya. Pero vamos, quien sabe, en los tiempos que corren...

dimecres, 7 de març del 2012

La muerte del periodismo

Hace semanas que me ronda por la cabeza hablar de periodismo. De las esencias del mismo y de la deriva que lleva tomando en los últimos años. Su pérdida del prestigio, su falta de adaptación a los nuevos tiempos, su crisis económica, son temas sobre los que llevo reflexionando un tiempo. En realidad, desde que leí la despedida de Mercedes Pérez Oliva como Defensora del Lector del diario El País, me quedó claro que el periodismo se ha convertido en una balanza de versiones sobre los hechos. Es decir, lo que ocurre (pongamos un ejemplo: las manifestaciones contra la reforma laboral en Barcelona) es analizado por los medios de comunicación con distintas interpretaciones, a menudo opuestas. Pero como dice Pérez Oliva, esta media ponderada de "verdades" o puntos de vista opuestos no suman LA VERDAD con mayúsculas. Es más, el ruido intenta apagar la importancia de los hechos ocurridos. O dicho de otra forma, una cosa son los hechos y otra, la interpretación periodística que de ellos se hace. En los últimos años, se ha vapuleado y maltratado el concepto de verdad, intentando hacer creer que una suma de hechos reales y falsedades, opiniones neutrales e interesadas e incluso, fotos netas y fotos manipuladas, suman para convertirse en La Verdad con mayúsculas, cuando lo único que hacen es alejarla de la neutralidad. 

La supuesta objetividad a la que debe tender el periodismo ha desaparecido hace décadas de la mente de los propietarios y directores de periódicos. Podéis culpar a una estrategia de mercado, a un clientelismo con un partido político, a unos favores debidos para con estos... Razones las hay a patadas y ciertas la mayoría de ellas. Por otro lado, los lectores (es decir, los compradores, los clientes) no buscan objetividad periodística (quimera gremial que no suele importar demasiado a un comprador de periódicos) sino que buscan que les digan lo que quieren oír. Si un oyente escucha la SER, Onda Cero o la Cope, no lo hace porque crea que es la radio más objetiva (aunque este crea que es así), sino porque es la radio que se acerca más a su espectro sociopolítico. Porque cree que lo que él piensa es lo más cercano a la objetividad. En resumen, porque le cuentan lo que quiere escuchar. Lee ABC, La Razón, El Mundo, El País o el ya desaparecido Público (incluso La Gaceta, si le apasiona la Ciencia Ficción) porque quiere leer lo que piensa, no lo que se acerca más a LA VERDAD, si no a SU verdad.

Una de las muchas polémicas portada de ABC.
Otro gran defecto del periodismo español es la continua pelea bipartidista PP - PSOE, que podía tener un sentido hace unos años. Ahora, en cambio, en una sociedad en los conceptos ideológicos del 15M se han infiltrado en la mente de muchos, y con una sociedad harta de la bipolarización de España, suenan no sólo vomitivas y manipuladoras, sino también desfasadas y absurdas las portadas de ABC o La Razón sobre la manifestación de Barcelona. Iñaki Gabilondo opinaba en su videoblog sobre ello afirmando que esta eterna lucha bipartidista era "un tostón insoportable" y, ciertamente, no puedo estar más de acuerdo. Una cosa es la confrontación política y otra el maniqueísmo desproporcionado de algunos medios de comunicación. Sobretodo porque afirmar que el PSOE es culpable de que se hayan quemado unos contenedores es falsear la verdad, pero lo más grave no es eso, sino que la intención real es intentar apagar el efecto de miles de personas en la calle protestando por sus derechos. Por otra parte, ya le gustaría al PSOE en estos momentos tener este poder de convocatoria.

Otro caso de periodismo a estudiar en las facultades (por despreciable), es el de la sección de Madrid de El Mundo, en el que se afirmaba que un convocante del referéndum contra la privatización del Canal de Isabel II (la empresa pública del agua madrileña) era un "terrateniente". La cantidad de falsedades por palabra escrita era tal que el propio Pedro J Ramírez se vió obligado a decir en Twitter que investigaría el tema (¡¡cómo sxzi no supiera nada del tema!! Desorinante...). Ignacio Escolar (personaje que no es muy de mi agrado, pero que en ocasiones realiza grandes artículos) desenmascaró las mentiras vertidas por la sección local madrileña de El Mundo, en su blog personal. Sin querer entrar en el tema del futuro de los periódicos de papel, que daría para mucho, creo que el periodismo necesita despertar. El modelo actual es una vergüenza y avergüenza a muchos de los que lo ejercemos. Si consideramos que el desprestigio de la clase política está bien merecido, el del periodismo no es menor, ni menos merecido. Se llevan haciendo mal las cosas mucho tiempo y la dirección de los medios de comunicación (la forma de dirigirlos, de apostar por una determinada forma de trabajar) debe cambiar si no quiere acabar desapareciendo. Y una sociedad sin periodismo de calidad no es una democracia, es una dictadura encubierta.

La entrevista de Jordi Évole a Jaume Matas. 

En este país, uno de los tipos con más prestigio periodístico es Jordi Évole. Hace relativamente poco le han otorgado el premio Blanquerna de la facultad de periodismo de la Universidad Ramón Llull (donde yo estudié), premio que es votado por todos los estudiantes. En mi opinión se lo merece, igual que todo el resto de premios que se ha llevado por hacer uno de los mejores programas periodísticos de la televisión actual, pero lo que me parece sintomático es que Jordi Évole es un tipo que simplemente se dedica a hacer buen periodismo. Ni más ni menos. Es el único secreto de su programa. Y que destaque tanto en televisión dice mucho de lo poco que destacan el resto de canales de televisión y muchos otros medios tradicionales. Y que tenga tanto éxito el llamado "periodismo ciudadano" (tan necesario en estos días, y benditos seamos todos por tenerlo") también dice mucho del mal estado en el que se encuentra la forma de informar en nuestro país y las plataformas tradicionales de información. 

dilluns, 20 de febrer del 2012

Aporrea que algo queda

Manifestaciones del 19F contra la Reforma Laboral.
Es obvio que los acontecimientos en los últimos días se han visto reflejados por un rechazo total a la reforma laboral y a la peligrosa deriva que está tomando este país y Europa entera en los últimos meses. Vemos que en Grecia y Portugal se toman medidas draconianas contra los ciudadanos para sufragar las pérdidas que hayan tenido los bancos alemanes en estos países. Lo mismo está empezando a ocurrir en España. Este expolio descarado de la banca sobre, no solo el dinero, sino también los derechos de los trabajadores y ciudadanos europeos está causando un caldo de cultivo que podría tener consecuencias de difícil predicción si no se da marcha atrás. Pero en España esta marcha atrás, con mayoría absoluta del PP, parece harto complicada. Más aún si desde el PSOE se da carta blanca (o casi) a estas políticas. Hablando de otro modo, si Rubalcaba cree que va a dirigir este país haciendo una oposición suave, es que no se entera de la misa la mitad. En tiempos convulsos la gente sigue a gente con empuje, a líderes carismáticos o a gente con ideas. No es el caso de Rubalcaba, claramente, en ninguna de los tres casos. Chacón tampoco es especialmente carismática ni es conocida por sus profundas convicciones ideológicas, pero al menos tiene empuje, que es algo que la ciudadanía y el Partido Socialista necesitan. 

La actuación policial en el IES Lluís Vives. 
En todo caso, si desde la propia izquierda se critica a quienes salen a protestar por nuestros derechos, mal vamos. El otro día tuve la oportunidad de discutir vía Twitter con Carmen del Riego. Es una experimentada y reputada periodista de La Vanguardia, que en la actualidad está haciendo también un gran trabajo al frente de la Asociación de la Prensa de Madrid, pero que ha tenido una especial aversión por el 15M desde hace meses. El pasado viernes 17 de febrero, Del Riego tuvo en mi opinión una actuación como poco sorprendente hablando en el último tramo de Hora 25 de la Cadena SER sobre el IES Lluís Vives de Valencia. En esta caso, daba prácticamente por hecho que la policía había actuado con total normalidad (cargando y propinando porrazos a simples estudiantes adolescentes que se quejaban porque se congelaban en sus clases sin calefacción) y criminalizando veladamente a dichos estudiantes. No me lo invento, aquí tenéis el audio (este tramo de discusión se encuentra a partir del minuto 20 aproximadamente). El hecho me enfadó bastante, porque me pareció vergonzoso que disculpara tales agresiones policiales (que se han repetido hoy mismo) a unos adolescentes que desarmados que lo único que hacían era protestar porque pasaban frío. Eso sí, justificó su comentario afirmando que su falta de información no le permitía un "pronunciamiento rotundo" que posteriormente sí realizó indirectamente con las mencionadas acusaciones veladas sobre los estudiantes. 

Viñeta de J.R. Mora sobre la violencia policial.
La poca repercusión de los hechos en los medios tradicionales no me causa ya ningún enfado, porque acostumbrados estamos, pero cansa un poco este silencio que podríamos calificar de "colaboracionista" con quienes golpean a adolescentes. No me sorprenden tampoco portadas como la de un periódico de tirada nacional como "La Razón", que se califica a sí mismo cada día con sus primeras páginas (la de hoy, sin duda, vergonzosa y digna del ex director de gabinete de Rajoy). En la foto, tres sindicalistas, uno retirado y, a pesar de lo que dice el pie de foto, ninguno de ellos liberado sindical. No me sorprende una mentira viniendo de parte de La Razón, pero oigan ¡al menos no las pongan en portada! Todo ello me lleva a reflexionar que se ha dado carta blanca a la violencia policial, no solo desde los estamentos públicos, sino también desde muchos medios de comunicación que no informan o que informan poco o que informan y dan opiniones legítimas, pero completamente en contra de los manifestantes. Los políticos ordenan a la policía golpear y ellos golpean duro, porque si, como decía hoy Santiago Carrillo en este artículo de El País, golpeas duro al principio, luego el pueblo va a tener miedo de seguir protestando. Es la clásica política del "Aporrea que algo queda", ya que el miedo es como el frío, que va calando poco a poco y luego cuesta mucho quitarlo. Probablemente muchos padres y madres tengan miedo por sus hijos, quienes pueden ser víctimas de la medicina policial de porras y gases lacrimógenos (como esta chica golpeada en la cabeza cuando estaba en el suelo), y les pedirán que no salgan a protestar. Yo lo haría, si fuera padre, probablemente. Y lo haría como consecuencia del miedo represor, preventivo, que están intentando aplicar hoy en día, de nuevo, para evitar manifestaciones posteriores. 

Afortunadamente, estos son otros tiempos, en los que las redes sociales consiguen que la sociedad se mueva, mucho más que los sindicatos, quienes se han anquilosado tanto como los partidos políticos y quienes se atribuyen el mérito de las manifestaciones de ayer, cuando es la gente quien se ha movilizado, exigiendo un país más justo. 

dijous, 19 de gener del 2012

Lo que parecen las cosas

Esta semana posteé en Twitter dos posturas distintas de izquierdas respecto al juicio del juez Garzón. La primera, la de Carlos Carnicero, la segunda, la de Iñaki Gabilondo. Dos posturas muy respetables que analizan ‘desde fuera’, es decir, desde un punto de vista periodístico, al personaje y la situación en la que se encuentra. Otra opinión muy interesante es la del abogado y exdiputado del Partido Popular Jorge Trías Sagnier, publicada en este artículo de El País. Al ser un desconocedor de los procedimientos judiciales y, por tanto, estando muy lejos de ser un experto en estos casos tan complejos que rodean al todavía juez Garzón, me cuesta mucho expresar una opinión sobre este asunto. Pero siempre he tenido en cuenta ‘Lo que parecen las cosas’.

El juez Garzón, junto a su abogado Francisco Baena Bocanegra.
Sin tener ninguna prueba de ello, ‘lo que parece’ es que, como el juez cometió (como comenta Carnicero) algún error procedimental, se está aprovechando este hecho para ir a la caza de un juez. No sabemos si van a conseguir condenarle, pero ‘lo que parece’ es que se ha producido una vendetta, como comenta Gabilondo, de todos aquellos, que no son pocos, que le tenían ganas. También es verdad que, sin poder asegurar si es cierto o no, ‘lo que parece’ es que el Partido Popular (como afirma el abogado Jorge Trías) ha ido a degüello a por el juez Garzón cuando comenzó a investigar “las cuentas del partido”, es decir, el caso Gürtel. En primer lugar, y sirviéndose de un sindicato fascista mal-llamado Manos Limpias, le presentó una causa por meter las narices en el Franquismo. Y tras la causa de la Gürtel, le acusaron de cobrar por unas conferencias en Estados Unidos financiadas por el Banco Santander. En este caso, ‘lo que parece’ es que han querido acabar con su buena imagen a nivel nacional e internacional, como comenta Trias Sagnier en El País, a nivel procedimental, económico y personal.

En todo caso, es cierto lo que comenta Carlos Carnicero en su artículo: Si es inocente, saldrá libre porque hay muchas formas de demostrar su inocencia y si es culpable, pagará por sus delitos. A pesar de eso, ‘lo que parece’ es que el hecho de que las causas contra Garzón pasaran a trámite, teniendo en cuenta la debilidad de algunas de ellas, le deja en una posición de inferioridad respecto a otros dirigentes que, Oh Sorpresa, se han ido de rositas. No sólo porque si se condena al juez Garzón, las escuchas de la trama Gürtel deberán de anularse y, con ello, posiblemente sobreseerse el juicio casi entero (matando dos pájaros de un tiro), sino también porque este país volvería a dar una imagen lamentable si el primero en sentarse en el banquillo por este escandaloso caso de corrupción del Partido Popular haya sido el juez que intentaba juzgarlas. Como he dicho al principio, yo no soy un entendido en estos temas, pero ‘lo que parece’ es que la Justicia de este país es muy mejorable.

diumenge, 26 de juny del 2011

El hartazgo del líder mediático

Leyendo un artículo de Manuel Vicent (que encontraréis aquí) en la versión online de El País (ya hace mucho que no lo leo en papel, si no es en los bares), me doy damos cuenta de varias cosas. El Movimiento 15M no es sólo una nueva forma de hacer política, sino una manera ejercerla que muchos todavía no han comprendido del todo. Acostumbrados en los sistemas políticos de liderazgo personal (¿cuantas toneladas y toneladas de libros se han publicado con este tema, el liderazgo, en todo el mundo?), se encuentran con una Spanish Revolution de liderazgo repartido y celular, como portavoces ocasionales que vuelven al anonimato de la misma forma que han aparecido. Esta intrascendencia del personalismo es lo que diferencia a este movimiento de otros y es lo que desquicia a periodistas y políticos del siglo XX, acostumbrados a cargar contra objetivos concretos (González, ZP y Rubalcaba en la izquierda; Suárez, Fraga, Aznar o Esperanza Aguirre en la derecha) a los que se dispara sin piedad y se analiza cualquier acto, pose o comentario para escarnio, crítica o insulto. 

Miles de personas se han reunido en acampadas a lo largo de la geografía española. 
Por eso desde algunos medios se ataca tan ferozmente a un movimiento que busca una mejor democracia y que la política partidista, la banca, los sindicatos y otros estamentos sociales despierten del apalancamiento en el que llevan décadas instalados. Llamarles "Kale Borroka", "guerrilla urbana" o "violencia profesional" (como hizo Felip Puig) es un insulto a la inteligencia, puesto que son un movimiento pacífico, como se ha visto en las muchas manifestaciones y acampadas realizadas, de las cuales, sólo una (que ya criticamos en este blog) se puede considerar equivocada. Pero la globalidad de este movimiento, la estructura de red horizontal es lo que hace de este movimiento social una representación válida y legítima. Una red que crece día a día y que, en un mes y medio, ya ha puesto en solfa la validez del sistema establecido. No para cambiarlo por otro distinto, sino para mejorar sustancialmente el existente. Los que reclaman ante ayuntamientos y entidades no lo hacen para derrocar la democracia como algún malintencionado ha dicho y escrito, sino para que en esta ilusión de democracia no ganen siempre los mismos, porque un voto cada cuatro años no significa carta blanca y porque los cambios no siempre deben ser a peor.

¿El líder anónimo sustituirá al líder mediático?
En la foto, un indignado anónimo muestra un cartel del 15M

que emula una famosa frase de los Monty Python.
La crisis ha removido conciencias, ha despertado a los dormidos, que exigen ahora un trato justo y lo hacen en comunidad, en una red de gente que ha empezado con acampadas, que continúa luchando contra los desahucios y que quién sabe cómo va a evolucionar. El otro día leía (en este link) la opinión del cantante islandés Hördur Torfason, que el 15M necesita un líder. Hessel, el autor de "Indignados", comentaba lo mismo (en este otro link). Yo no estoy de acuerdo. Es cierto que aceleraría el ritmo y centraría el movimiento en unos objetivos más concretos, pero por otra parte convertiría al 15M en un estamento mucho más vulnerable, más personalizable y desacreditable, a merced de la nobleza de un personaje-líder que podría decepcionar a muchos. No, el 15M debe seguir su rumbo sin un líder concreto, que la multitud se represente a sí misma día a día con acciones y movilizaciones, no con declaraciones ante las cámaras. Si la gente está harta de la política de declaraciones, de gestos vacíos y de portavoces que no admiten preguntas, tener a un líder mediático, que haga eso mismo, podría ser lo peor que le pasara al 15M. 

dimecres, 15 de juny del 2011

Las cosas así no se hacen

Los indignados de Barcelona, ante el Parc de la Ciutadella.
El movimiento 15M ha provocado en mí varios estados de ánimo y opinión. Comencé desconfiando un poco de ellos, por lo absurdo o teóricamente inalcanzable de algunas de sus propuestas y continué por estar completamente de acuerdo con ellos, puesto que sus acciones de protesta fueron un ejemplo en todo el mundo. Creí que era necesario que se quedaran el máximo tiempo posible en Sol (y aún lo creo) puesto que es allí donde más se les va a ver, donde más van a ser un "problema" para los políticos. Así se hablará de ellos. Me indigna que les llamen "perroflautas", "guerrilla urbana" o incluso algún desalmado les ha llamado "kale borroka", y que se les desprestigie de forma banal mientras se apropian de sus propuestas (Esperanza Aguirre, por ejemplo, pedía esta semana listas abiertas, vaya, qué casualidad proponerlas ahora, después de que lo hicieran en la #AcampadaSol). El catedrático Jordi García opinaba en El País sobre las tácticas usadas contra el movimiento 15M y Antón Losada, define estos ataques en El Periódico como la "maquina de machacar al 15M". Todo ello recuerda a cómo el PP desprestigió al movimiento "Nunca Mais" tras el desastre del Prestige.

Pero desde hace unos días han cometido algunos errores de bulto, relacionados con la violencia. Es muy probable que se trate de "infiltrados" (como teoriza Carlos Carnicero en su blog) que, desde los partidos políticos y los Mossos, intentan desprestigiar el movimiento. No es nada nuevo, es una práctica que lleva décadas haciéndose aquí, en Estados Unidos y en todo el mundo. El movimiento hippie sufrió las mismas tácticas de demócratas y republicanos que no estaban de acuerdo con ellos y les consideraban "peligrosos" (¿qué hay menos peligroso que un hippie? ¿Bamby?). En fin, sin saber si son indignados o inflitrados, se han producido actos violentos y eso no se puede permitir. Y si se produce, el movimiento debe condenar esos actos con mucha más rapidez y celeridad. Se ha echado de menos un poco más de reflejos en este sentido. 

Otro acto que me parece un error es que los indignados de Barcelona no dejen pasar al Parlament a los diputados, ya que si hay algo democrático en este mundo es un parlamento y no dejarles entrar da pie a que los medios de ultraderecha te comparen con sus ídolos fascistas y eso hay que evitarlo. Hay que evitar meter la pata para que te desprestigien, sobretodo cuando tienes razón y luchas por derechos que no deberíamos haber perdido jamás. Hubiera sido muy preferible acampar igualmente ante La Ciutadella y abuchear a los políticos en masa. Es perfecto: Desprecias a la clase política, no agredes, no impides a nadie ejercer su derecho al trabajo y no te desprestigias, en un mismo acto. Además, si los Mossos actúan contra tí, es tu discurso el legítimo, no el suyo. Falta un asesor comunicacional y un politólogo, entre los amigos del 15M. Y rápido, o todo el trabajo hecho en este mes de existencia del movimiento se irá al garete por no haber sabido actuar en su momento adecuado de la forma adecuada.

A Mas le harían falta un par de trucos del viejo Pujol.

Por otra parte, lo de Artur Mas en helicóptero ha sido una "charlotada", una tontería supina, que lo único que hace es alejarle más, por los aires, del pueblo (Carnicero en su blog lo compara con la huída de De la Rúa tras el corralito en Argentina). Sabéis que disto mucho, pero mucho, de ser convergent, pero esto el viejo Pujol no lo hubiera hecho nunca. Él hubiera ido en coche, se hubiera acercado, hubiese bajado del vehículo oficial y discutido con los del 15M durante un buen rato hasta que les hubiesen dejado pasar y habría tenido a las cámaras encima durante todo ése rato. Un monstruo comunicacional, este Pujol.