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dilluns, 25 de febrer del 2013

Toni Cantonismo

En los últimos tiempos hemos venido observando como cierto político de un partido que se vende como "de centro" tiene la capacidad de hacerse notar en el Parlamento y en las redes sociales. Especialmente en estas últimas. Es un actor (no voy a valorar si bueno o malo) que se ha pasado a la política y que en los últimos meses ha protagonizado las más agrias polémicas por varias declaraciones salidas de tono. Alguien podría pensar que es un inepto que la caga cada vez que habla, pero no creo que sea adecuado ese análisis. Hay varias virtudes que debe tener un político para ascender en el escalafón de su partido y el de hacerse notar es uno de ellos. Hay que admitir que en eso excele, porque cada vez que habla sube el pan y arden las redes.

Hace unas semanas nos sorprendió con unas declaraciones en las que afirmaba que "los animales no tienen derechos" (Ver video desde minuto 4:35)  


Evidentemente, dichas declaraciones causaron una gran repulsa por parte de organizaciones ecologistas y, en realidad, de cualquier persona con sentido común, a pesar de que él se refería estrictamente a la ley que al hecho moral de que deban o no tenerlos. Pero hoy nos hemos despertado con un tuit del susodicho en el que afirmaba lo siguiente: 


Y de nuevo han ardido las redes. Y todos le hemos retuiteado y criticado y denunciado, merecidamente por la falsedad de sus declaraciones. Pero con ello no hemos hecho otra cosa que ponerle el foco encima. Es decir, darle una popularidad que no merece. Al igual que otros intrusistas laborales, como el tertuliano J. I. Wert (pasado recientemente a ministro), este político consigue que con cada intervención se hable de él, se centre la crítica en su figura para, en teoría, desprestigiarle, cuando en realidad lo que estamos creando (yo incluido, escribiendo este post) es hacerle un flaco favor a la política con mayúsculas. En mi post El famoso populismo ya le cité como sucesor de otro gran imán de medios de comunicación, Esperanza Aguirre. Años atrás, fue el reportero de "Caiga Quien Caiga" Pablo Carbonell quien popularizó una pésima Ministra de Educación de José María Aznar y la catapultó hacia la Presidencia del Senado y de la Comunidad de Madrid. Haríamos muy bien todos dejando a estos personajes muy lejos de los focos, cámaras y micrófonos e ignorarles cuando pretendan atraer la atención hacia su formación política y, sobre todo, su persona. O corremos el peligro de ver como en unos años son nombrados presidentes de una región o, quien sabe, de un país entero. Escalofríos... 

divendres, 3 d’agost del 2012

El famoso populismo

Vivimos gobernados por inútiles. Pero no son inútiles porque sean malos políticos, que lo son, ni porque no se den cuenta de ello, que se dan cuenta. Vivimos gobernados por inútiles porque a pesar de saberlo, lo ignoran por completo. Siguen adelante con su inutilidad social y suponen un lastre. Un lastre que el pueblo, que no es tonto, observa. Un lastre que les sitúa como el tercer problema de nuestra sociedad según la encuesta del CIS. ¿Y qué ocurre con los lastres, cuando nos impiden avanzar? Que nos deshacemos de ellos. Si alguien cree que sólo hablo del PP, está equivocado. El PSOE es primer lastre que ya hemos empezado a soltar. Los resultados en las últimas elecciones fueron los peores de la historia en unas Elecciones Generales. Se debió a que el partido llevaba su propio lastre (Zapatero), a que el propio partido se libró de su aún líder y Presidente del Gobierno (¿cómo vas a votar a un partido que intenta acabar con su propio líder?), a que se impidió llevar a cabo unas Primarias y a que Rubalcaba tiene menos carisma como candidato que Rajoy, que ya es decir. 

Esta sucesión de pésimas decisiones llevó a la pérdida de 4 millones de votos el 20N de 2011 y ello, sumado a la fragmentación del resto del Parlamento, provocó una mayoría absoluta del PP. Pero si el PSOE lleva el mismo camino que el PASOK (el partido socialista griego, que perdió muchos votes ante Syriza, el IU griego), el PP no está mucho mejor, a pesar de la mayoría absoluta. Su pésima gestión está convirtiendo el Estado del Bienestar en "El Estado del Bienestuvo", como ya ha ocurrido en Grecia y Portugal y sus propios votantes, tradicionalmente fieles, están demostrando que se les ha acabado la paciencia. Muchos de los llamados "liberales" (votante económicamente conservador pero que no comulga, nunca mejor dicho, con la derechona democristiana ultracatólica que domina al PP) se están yendo a UPyD. El partido fucsia, viendo el destrozo que hacen unos y otros, espera recoger los votos de centro socialistas y los votos centro-liberales populares con varias palas cargadoras marca Caterpillar... o JCB, o John Deere o Komatsu o la brand que más os pitufe. 

Además, tanto Izquierda Unida como UPyD están creciendo, ya que en tiempos de crisis los partidos tradicionales caen y los extremos crecen y es entonces cuando aparecen esos grandes personajes de la historia que son los "políticos populistas". Porque uno se fija en algunos países y le viene a la cabeza una reflexión: "Cómo tenían que ser los otros políticos para que la gente cayera en manos de tipejos como Evo Morales, Berlusconi, Chávez o cualquier político argentino de los últimos 100 años". Quiero decir, la culpa no es de estos presidentes, ni de la gente que les votó, sino de los políticos que gobernaron y que no supieron hacerlo para el pueblo. De los políticos que, en lugar de conseguir mejorar al país, se dedicaron a llenarse los bolsillos con, por ejemplo, manutención para un piso cuando ya disponen de varios en la capital.



Pero hay algo que está claro, si los políticos hacen bien su trabajo, salen reelegidos, y si no lo hacen, se los suelen petar. Y si además lo hacen mal durante décadas y la política llega a extremos de desprestigio como los que tenemos en España, aparecen estos tipejos, los políticos populistas, que se presentan como salvadores de la Patria, que dicen luchar contra la corrupción, que usan argumentos de izquierda y derecha y que a la larga acaban con los partidos tradicionales. De ésa forma llegan al poder y de allí, como se ha visto, es muy complicado sacarles. Y no sé porque, después de escribir este post, me viene el nombre de Toni Cantó a la cabeza. Que nos coja confesados.