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dissabte, 15 de febrer del 2014

Alevosía en Ceuta

La inmigración es uno de los casos habituales de dolor inocuo que nos acecha a diario en los medios. Inocuo porque es un dolor lejano y que afecta cada día menos a la sociedad. La distancia es sin duda un antiinflamatorio moral muy eficaz. En el caso de la inmigración, más acuciante todavía. Al inmigrante se le explota laboralmente, se le culpa de aprovecharse de nuestro sistema sanitario, se le insulta con epítetos que suelen acabar en “… de mierda” y se les persigue policialmente aunque hayan entrado de forma legal en el país. Pero eso no inquieta a la ciudadanía, se considera normal y, en algunos casos, hasta comprensible. 

Incluso en los casos más extremos, la inocuidad del dolor inmigrante es más palpable que nunca cuando mueren más de 100 personas en Lampedusa. ¿Quién lo diría, verdad?, pero sí, son personas. Y sí, mueren. No son personajes ficticios de The Walking Dead, zombies hambrientos con ansias de acabar con la sociedad tranquila y urbanizada en la que tan cómodamente vivíamos. Aunque a alguien pueda parecerle noticiable, es fundamental aclarar que, a pesar de no llamarse Juan, José, María, Esperanza, Pedro o Sonia, o de tener una piel clara, o de creer en una religión distinta a la cristiana, siguen siendo seres humanos. 

Foto: Samuel Aranda, WP Photo2012
Pero cuando el dolor se va acercando a nosotros, aunque sea en forma de inmigrante subsahariano, se hace un poco menos soportable. Si es en nuestras propias costas y no en las italianas y si son Guardia Civiles los que no les socorren y no lanchas del “Salvamento Marítimo italiano” (salvamento, qué paradoja), notamos más de cerca el dolor que sufren quienes intentan entrar en España. Dejando de lado el hecho de que hay que estar realmente desesperado para querer entrar en el país de Rajoy, hay que destacar que si estos hombres y mujeres han cruzado medio continente sobreviviendo a desiertos, a mafias y las enfermedades, obviamente no se van a detener por unas concertinas, por muy dolorosas que estas sean (y lo son). 

Lo que en las redes se llamó #MuertesCeuta debería haberse llamado #AsesinatoAlevosoCeuta, dado que según Wikipedia el concepto de asesinato alevoso “consiste en el empleo de medios, modos o formas en la ejecución que tiendan directa y especialmente a asegurarla, sin riesgo para el agresor que proceda de la defensa que pudiera hacer la víctima o con la búsqueda consciente de que el delito quede impune. Son casos de alevosía aquellos en los que se aprovecha la particular situación de desvalimiento e indefensión del agredido, cuando la ejecución es súbita e inesperada, por sorpresa, o cuando se hace mediante acechanza, apostamiento, trampa, emboscada o celada”. Por cómo se han producido, parece que la definición es bastante atinada. 

La inhumanidad de quien dirige la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, y de quien dirige el ministerio del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha quedado clara en menos de 7 días. El primero, tardando seis días en llegar a Ceuta a investigar lo ocurrido y anunciando cual pavo real varias querellas contra las ONGs que han “atacado” a la Guardia Civil. El segundo, mintiendo en primer lugar, no reconociendo errores, no cesando al director de la Guardia Civil y dando una segunda versión aún más inverosímil todavía, en la que la GC ejerció una “acción proporcionada”. Si más de una decena de muertos es una acción proporcionada, deberíamos asustarnos cuando sea desproporcionada. 

Más de una decena de asesinados, tanto en tierra, por acción, como en el agua, por inacción, deberían ser más que suficientes para provocar la dimisión de cualquiera de ellos, o de ambos. Ah, no, perdón, son cargos políticos, de eso no se dimite. No importa si sus muertos son inmigrantes ahogados, inmigrantes peloteados con bolas de goma, españoles fallecidos en un tren de Angrois, en un metro de Valencia o por suicidio tras un desahucio. En España, de forma alevosa, no se dimite. 

diumenge, 22 de desembre del 2013

Y los gays seran los siguientes...

Hemos leido a lo largo de los ultimos dias varios posts sobre las ultimas acciones del gobierno "moderado" de Rajoy, ese flojeras y maricomplejines a quien algunos aplaudieron cuando gano la partida a Esperanza Aguirre, para mantenerse al frente de su partido tras la segunda derrota electoral contra Zapatero en 2008. En esos posts, como el de Patricia Horrillo o de Strambotic, se decribe como este "moderado" no solo ha acabado con el Estado del Bienestar, sino que ha recortado en servicios sociales (como la Sanidad y la Educacion publicas), ha recortado en derechos constitucionales como el de manifestacion o el de un aborto libre, ha subvencionado la Iglesia Catolica con 12 millones de euros al mes, ha devuelto la clase de religion a la Escuela Publica y eso si, de forma muy muy moderada, ha participado en la mayor trama de corrupcion y financiacion ilegal de un partido del ultimo siglo en este pais. Pero si, muy moderado el tipo. 

Dibujo de El Roto sobre represion. 
Pero esto solo en dos anos. A partir de ahora va a ir todo... a peor. Se van a seguir recortando derechos fundamentales, servicios sociales y "se daran pasos adelante" en la reforma laboral, es decir, nos van a seguir quitando derechos adquiridos para que unos pocos se puedan beneficiar mucho de ello. No soy capaz de imaginar los proximos robos de derechos, porque ya se han producido unos cuantos. Si me imagino los que impondran tras ganar las proximas elecciones (porque creedme, van a ganarlas, porque nadie en la oposicion hace oposicion ni tiene capacidad de ganar unos comicios), y no pueden ser otras medidas que el regreso de la pena de muerte. No sera de un dia para el otro, evidente. Van a seguir apretando la cuerda hasta que alguien explote y coja las armas. Porque la mal llamada Ley de Seguridad Ciudadana promueve precisamente que se cometan delitos, ya que es mas practico cometerlos, siendo las penas mas suaves que las de las faltas, por manifestarse. 

Esa no es mas que una estrategia de cualquier Estado represor para generar violencia. Una ciudadania que se ha manifestado mas de 6.000 veces y solo en 16 de esas 6.000 se hayan producido altercados no interesa a un Estado represor, porque no justifica asi las agresiones policiales desmedidas. Con la llegada de la violencia, llegan las excusas para reformar las leyes fundadas en los Derechos Humanos y, reinstaurar asi, acciones despreciables como la pena de muerte. Porque nunca es repentino, siempre se busca alguna excusa para retroceder. Siempre hay voceros despreciables (no hace falta ni nombrarlos) que la fomentan durante meses hasta que a algunos les parece justificable. Se que por escribir estas palabras me llamaran demagogo, alarmista o extremista radical (que ilusos...), pero temo (temo, realmente) que el tiempo acabara dandome la razon. 

Pero entre el dia de hoy y el dia que regrese la pena de muerte quedan aun muchos recortes, robos de derechos, amnistias a corruptos, politizacion del poder judicial, perdon a infantas y prescipcion de delitos politicos. Y si el colectivo homosexual sonaba con librarse de esta, por desgracia, ya puede ir preparandose. Al matrimonio gay le quedan dos telediarios.  



(Este post no tiene tildes pq el ordenador desde el que ha sido escrito no los tiene, disculpas)

dimarts, 19 de novembre del 2013

Ley de Represión

No me gusta hablar de leyes porque no soy abogado, ni experto en estos temas, pero la música que suena en el anteproyecto de la mal llamada "Ley de Seguridad Ciudadana" tiene una melodía muy parecida a las leyes de represión de antaño. No es por hacer el símil barato de PP=Franquismo, pero lo cierto es que este partido demuestra ley a ley y declaración a declaración, que prefiere amenazar con endeudar a la población de por vida si se manifiestan contra el sistema a mantener la libertad de expresión y manifestación. Esa locura de la que que algunos demócratas estamos tan orgullosos, el poder decir lo que pensamos, tanto en las redes como en las calles. 

Esta nueva versión de la Ley de Vagos y Maleantes sancionará con entre 30.001 y 600.000 las manifestaciones ante el Congreso de los Diputados y los escraches (aunque ya hace meses que no se produce ninguno) "siempre y cuando no se comuniquen previamente e independientemente estén o no los diputados reunidos", es decir, los participantes en cualquier manifestación espontánea podría recibir multas que les endeudarían de por vida, al tratarse de una infracción administrativa muy grave. Pero no sólo eso, porque quienes la convoquen en las redes sociales, recibirán el mismo castigo económico, con lo ambiguo que puede ser el término "convocar" en una red social. Básicamente, todo esto puede resumirse en lenguaje llano como la clásica REPRESIÓN de toda la vida. 

Recibirán el mismo castigo (entre 30.001 y 600.000 euros de multa) aquellas personas que usen imágenes y fotografías de miembros y cuerpos de Fuerzas y Seguridad del Estado, es decir, se pena a aquellos ciudadanos que graben o fotografíen a los policías, para evitar, ni más ni menos, poder demostrar casos como la paliza al empresario gay de Barcelona asesinado por un grupo de Mossos, las cargas desproporcionadas e injustificadas en manifestaciones del 15M y de cualquiera de sus mareas o las agresiones policiales a ciudadanos, como las sucedidas en la estación de Atocha de Madrid el 25 de septiembre de 2012. De nuevo, REPRESIÓN y legislación para evitar la persecución judicial del brazo armado del poder político.

También serán castigadas, con multas de entre 1.001 y 30.000 euros, las alteraciones del orden público usando capuchas o gorros para evitar la identificación o las amenazas, coacciones o vejaciones (lo que sería insultar) a los policías, al considerarse infracciones administrativas graves. Imagino que a los policías infiltrados que alteraron el orden público en varias manifestaciones se les caerá el pelo si vuelven a hacerlo (Modo Ironía ON, por si no se había notado). He dejado en el tintero muchos temas que trata esta ley, pero podéis leer sobre ella más a fondo en estos artículos de ElDiario.es, El País o El Mundo.

Probablemente, la ley se va a aprobar este viernes, a falta de pasar por varios ministerios, pero parece bastante claro que con la mayoría absoluta de PP no se va a modificar en demasía (por no decir casi nada). Si nos manifestamos, es posible que la retrasen una o dos semanas, como ya sucedió con la ley de Educación de Wert, pero la acabaran aprobando de todas formas. Y España seguirá incesantemente caminando hacia una dictadura, ley a ley, día a día, en la que estará penado manifestarse, en la que se seguirán robando derechos uno a uno y en la que, cuando el gobierno del PP se marche, costará mucho volver a dejar el Estado como estaba, ya que muy posiblemente apenas quede nada de él.

Como decía esta mañana @Arma_pollo en Twitter...