Noticias para estar 'al loro'

Loading...

dimarts, 30 de juny de 2015

Matonismo europeo

Cuando era niño, tenía una imagen idílica de la Unión Europea. Era una historia de unidad entre pueblos históricamente en conflicto, un cuento de ilusión, de derechos sociales, de oportunidades y de ayuda entre hermanos. La realidad y ese imaginario, 30 años más tarde, no podía ser más distinto. En las últimas semanas, desde 2010 en realidad, hemos comprobado que una parte de Europa no sólo no cree en la imagen que teníamos de la Europa moderna y cosmopolita, sino que parece precisamente todo lo opuesto. La situación en la que se encuentra Grecia y su relación con el Eurogrupo, mucho más desde la llegada de Alexis Tsipras y Syriza, es el mejor ejemplo para desenmascarar ese sueño en el que muchos europeos creímos (y en realidad, aún esperamos que llegue). 

Si uno fuera desconocedor de la política internacional, podría extrañarse de la actitud del Eurogrupo con Syriza, que ni creó la gigantesca (en relación a su PIB) deuda griega ni ocultó la mala situación económica del país, como sí hicieron lo conservadores de Nueva Democracia, en connivencia con el PASOK. El primero pagó su lacayismo hacia las instituciones europeas perdiendo las elecciones y el segundo, quedándose donde probablemente se merezca por su gestión, en el ostracismo y la irrelevancia. Como decía, uno podría extrañarse de la especial saña que ha aplicado Europa al actual gobierno griego, ya que no es culpable de lo ocurrido en su país, pero si analizamos las actuaciones de los estamentos europeos, sus intimísimas relaciones con el BCE y el FMI, vemos que no es nada nuevo. En la propia Grecia, el Primer Ministro socialista Papandreu fue obligado a dimitir por proponer un referéndum para preguntar al pueblo si debía aplicar las durísimas reformas que "recomendaba" Europa. En España, en 2010, Zapatero aplicó a desgana (pero aplicó) las medidas propuestas, en lo que supuso el fin de su carrera política y la primera ola de recortes en España. En Portugal o Irlanda ocurrieron situaciones similares. 

Viñeta de Ferreres publicada en El Periódico el 30-06-2015.
Es decir, Europa no quiere aliados, quiere lacayos. La Europa actual no es ya un ejemplo de democracia y derechos civiles (frente al comunismo en la Guerra Fría), sino que como si fuera un burdo usurero o prestamista, presiona, reprime, insulta y amenaza a quienes no se someten. Como vemos en la viñeta de Ferreres, actúan sin miramientos ante cualquier situación en la que la democracia pueda ponerse por delante de los estamentos económicos. Y es muy importante para Europa vencer la batalla de Grecia, ya que no se trata de contener al país heleno, sino que se trata de contener una Syrización de Europa que, por ejemplo, en España lleva el nombre de Podemos (y en otros países, otros). 

A modo de ejemplo, vemos que en las negociaciones entre Grecia y Europa la actitud de los estamentos económicos parecía más predispuesta a decir NO a cualquier cosa que propusiera Tsipras que a llegar realmente a un acuerdo. Parecía que el objetivo real de estos era una humillación griega, más que un acuerdo de mínimos para conseguir solucionar el asunto. Es obvio que Grecia y el actual gobierno de Syriza han podido hacer mejor algunas cosas, pero no se les puede negar su intención de arreglar la situación, de llegar a un acuerdo, sin que ello suponga un mayor desgaste para sus ciudadanos más pobres. De hecho, hemos visto cómo Europa se ha sentido muy ofendida porque Tsipras haya querido negociar, en lugar de someterse. Y la propuesta de referéndum no es más que una otra forma de negociación, de presión y de aguantar el pulso de los mercados. Y prueba de ello es que Juncker ha hecho una propuesta de última hora a Grecia. 

Reflexionando, uno llega al a conclusión de que no se trata de un tema económico, ni de que se pueda devolver el dinero a Europa. Se trata de, como afirma el premio Nobel Paul Krugman, de derrotar al gobierno de Tsipras y echarle como se echó en su día a Papandreu. Por eso el mantra de que los mercados no tienen ideología es falso, una falacia, una burda mentira que se puede comprobar leyendo las propuesta de Europa a Grecia. Propuestas por cierto, que no se diferencian en casi nada a las que lleva ya aplicando los últimos 5 años y que no ha sacado a Grecia de la crisis, igual que no ha sacado a España de la suya, sólo la ha estancado en ella.  

diumenge, 14 de juny de 2015

Entrad en política, dijeron

Imagen de Javirroyo, sobre las elecciones del 24-M.
En el post anterior "Aprender a pactar", destacaba antes de las elecciones el nuevo panorama que se planteaba ante el fin del bipartidismo y el inicio de una era de pactos políticos. Quien ha salido más perjudicado es obviamente el Partido Popular, que ha sido incapaz durante los cuatro últimos años (y hay quien diría "ni en los últimos 20") de tener una buena relación con otros partidos. De ahí que se haya formado lo que en el PP denominan como un "cordón sanitario" contra su partido para echarles de alcaldías y comunidades autónomas. Badalona sería su ejemplo más claro, en el que el resto del arco político del consistorio se ha unido par echar de la alcaldía a Xavier García Albiol, el ya exalcalde que no dudó ni medio minuto en usar terminología claramente xenófoba para intentar ser reelegido. A pesar de ganar las elecciones e incluso sacar mejores resultados, no ha sido suficiente para conseguir la mayoría absoluta y el resto de partidos se han unido contra él. No puedo decir que me apene, todo lo contrario, ya que Albiol lleva toda su carrera política en Badalona usando sin miedo el odio al diferente y usando eslóganes como "Limpiando Badalona", en clara referencia a los inmigrantes. 

Se verá la efectividad de los acuerdos anti-PP y la estabilidad de los partidos gobernantes, pero lo cierto es que es muy indicativo con respecto a la gestión realizada que la mayoría de partidos hayan optado por no apoyar a los populares. En los últimos 4 años el PP ha tenido más poder que ningún otro partido en la democracia española, dominando alcaldías, comunidades autónomas y el Gobierno. Que hayan perdido gran cantidad de mayorías absolutas y que se vean fuera de consistorios y gobiernos regionales claramente refleja la disconformidad de la sociedad con su gestión y con su modo de tratar al ciudadano y a sus contrincantes políticos. 

Manuela Carmena y Esperanza Aguirre.
Centrándonos en la capital, la historia del cambio en el ayuntamiento de Madrid llega, como no podía ser de otra forma, gracias a Esperanza Aguirre. No porque vaya a llevar a cabo la "renovación del PP madrileño" que esta veterana política liberal quería encabezar (curiosa renovación, viniendo de alguien que lleva 30 años viviendo del erario público), sino porque el cambio llegó gracias a un medio que Aguirre domina casi a la perfección, la televisión. Miembros de Podemos y de Ahora Madrid reconocieron que Manuela Carmena era reacia a presentarse a la alcaldía de Madrid. No por el cargo o por la oportunidad de representar a los ciudadanos, sino porque no le convencía la propuesta de Pablo Iglesias (hecho que se ha confirmado en campaña, en la que la candidata reiteró en varias ocasiones que no era de Podemos, sino de Ahora Madrid, para diferenciarse). 

Fue entonces cuando Esperanza Aguirre apareció en televisión en su primera entrevista de campaña, en la que afirmó que estudiaría prohibir que vagabundos duerman en las calles del centro madrileño porque eso 'ahuyenta a los turistas'. La reacción fue inmediata, Carmena habló con su entorno más cercano y decidió presentarse a la alcaldía, lo anunció públicamente, antes incluso de avisar a la cúpula de Podemos, que se enteró del asunto por los medios y las redes sociales. Fue sin duda un momento decisivo en la carrera de ambas. 

Mirando atrás en el tiempo, encontramos el origen de lo ocurrido el 24-M. Fue hace cuatro años, en el 15M, cuando las acampadas llenaban las plazas y las manifestaciones, las calles. Los políticos tradicionales, creyéndose intocables, lanzaron a la ciudadanía un  reto que no era nuevo, pero que visto lo visto no fue debidamente sopesado. En lugar de escuchar las peticiones de la calle, como por otro lado es el deber de un político, espetaron a los indignados: "Dejad la calle y entrad en (lo que ellos considera que es) la política de verdad", y el pueblo recogió el guante. No era nada nuevo, en otras ocasiones la política tradicional había asimilado a movimientos sociales incluyéndoles en los partidos tradicionales, tanto en el PSOE como en Izquierda Unida, desinflando la protesta social y asimilando a sus propios activos para la estructura interna de sus partidos, donde se veían incapaces de conseguir sus objetivos por la rigidez interna de esas formaciones.  

Ada Colau, conocida activista de la PAH que
ha conseguido la alcaldía de Barcelona.
Pero semejante reto, con una población movilizada como la española entre 2011 y 2014, no fue sino el primer paso hacia un cambio político. La aparición de partidos como Podemos y la consolidación a nivel nacional de otros como Ciudadanos fue clave, ya que aparecen ante la opinión pública como libres de determinadas mochilas. La mera presencia de estos partidos (y los muchos otros que han aparecido a nivel local en los ayuntamientos) ya es un éxito, sobre todo si se consiguen alcaldías tan representativas y simbólicas como Madrid y Barcelona. El 15M y los resultados del 24-M son hijos directos de la negación continua de la clase política tradicional, que lleva décadas de espaldas a la ciudadanía. Esta, como respuesta, ha asimilado la importancia de su papel activo en política (tanto a nivel de protesta social, de activismo social asociacional como en las propias instituciones políticas del Estado), abandonando el papel de espectadores en el que tan cómoda se sentía hasta que empezó a sufrir las consecuencias de tal apatía política. 

Por tanto, ese "en lugar de manifestaros tanto, entrad en política", no sólo no ha servido para neutralizar la protesta social sino que ha servido para echar del poder a quienes querían mantenerlo. Lo que viene siendo un tiro por la culata de proporciones épicas, a nivel político. Porque aunque varias plataformas políticas ciudadanas se hayan quedado a las puertas de conseguir ayuntamientos y comunidades, el hecho de que estén presentes en la vida política, consigan cuotas de poder y aparezcan en los medios de comunicación como representantes de la ciudadanía, ya es un gran éxito y un primer paso hacia la nueva forma de hacer política que tanto viene necesitando este país. 

diumenge, 10 de maig de 2015

Aprender a pactar

¿Sabemos qué es la democracia? Porque más allá de enarbolar Constituciones o banderitas de uno u otro color, más allá de condenar bandas terroristas españolas o extranjeras, la cultura democrática se demuestra defendiendo y entendiendo qué significa la democracia, con todas sus consecuencias. El respeto a la libertad de expresión, de prensa, de manifestación y el fomento de la igualdad ante la ley o en la educación se han visto claramente disminuidos en los últimos cinco o seis años. Hemos sufrido una gran pérdida de calidad democrática y las distintas leyes Mordaza, las tasas universitarias, las tasas judiciales o el gran crecimiento del índice de desigualdad en España son claros ejemplos de ello. 

Pero cuando hablamos estrictamente de política vemos cómo los políticos españoles son poco amigos (o más bien enemigos acérrimos) de los pactos. La cultura democrática de este país tiene un gran déficit en este sentido. A la falta de mayorías, de mayorías absolutas o de claro bipartidismo se le llama despectivamente "ingobernabilidad". Eso es consecuencia de un sistema electoral que potencia los caciquismos, que da un poder absoluto a quien vence con mayoría, y que potencia los partidos por encima de los ciudadanos, porque entiende que es preferible la estabilidad política a la representación real de los votantes. 

Fotografía de Esther Lobato para "El Mundo".
El caso más claro es el reciente fracaso de Susana Díaz en conseguir ser investida como presidenta de Andalucía. Por lo vísto, Díaz no se quiere dar cuenta de que el paradigma político ha cambiado y que lo que funcionaba en el s. XX no sirve ya ahora. Los nuevos partidos, a pesar de la dificultad de conseguir escaños, son suficientemente fuertes como para poner contra las cuerdas a cualquier partido con intenciones de gobierno. "Esto comienza a ser surrealista" afirmaba Díaz al fracasar su segundo intento de investidura, en un claro ejemplo de una política que no ha comprendido que no tiene cartas suficientes para imponer sus condiciones, que no ha querido ceder a quienes pueden hacerla presidenta. Podemos y Ciudadanos controlan el destino de los andaluces, pero no por poner sus condiciones, no por "hacer chantajes" como dijo Manuel Chávez, sino porque Susana Díaz no ha comprendido que con las migajas ya no se contenta ningún partido de nuevo cuño, como ocurría antes. La incomprensión la puede llevar a la oposición, paradójicamente, o por lo menos, a unas nuevas elecciones. 

En un mismo sentido, el tuitero Miguel García afirmaba "El "NO" del resto de Fuerzas al Gobierno de @_susanadiaz sin dar propuesta alternativa, es el "NO" a los Andaluces". Otro error de concepto. Muchos andaluces pueden haber votado al PSOE, pero el resto decide que si no se llevan a cabo determinados cambios, no la van a apoyar como presidenta. De la misma forma que cuando Rajoy se refiere a sus 11 millones de votantes que le dieron la mayoría absoluta, parece no querer recordar que los 29 millones restantes también sufren las consecuencias de sus decisiones y leyes aprobadas a golpe de decreto. De nuevo, el paradigma ha cambiado y las próximas elecciones del 24M van a ser ejemplo de ello. 

Sólo por el hecho de que en la mayoría de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas no se va a conseguir seguro una mayoría absoluta, ya se ha ganado mucho. El verse forzados a entenderse, el estar obligados a pactar para formar gobierno, generará unas dinámicas distintas a nivel municipal y autonómico, que romperán con la forma actual de hacer política. El Partido Popular va a perder mucho poder en este país y lo hará a expensas tanto de tener que pactar con Ciudadanos, como por la formación de gobiernos multipartito que sumen una mayoría suficiente para echarles.  

Será un primer paso para valorar quien está más fuerte cara a las elecciones Generales. Habrá que valorar si Podemos va a despertar del letargo que el caso Monedero le ha generado, veremos si Ciudadanos cumplirá las altísimas expectativas que han generado las encuestas, si el Partido Socialista se recupera levemente como todos afirman o si se acaba de hundir completamente o si el Partido Popular es capaz de entender el paradigma político que se les viene encima. Lo cierto es que la mayor característica de la política actual es la impredecibilidad. Los resultados electorales en Reino Unido de esta semana han mostrado que la política no se fabrica sólo desde los medios. De nuevo, el mundo real deja en evidencia y refleja el fracaso de las encuestas. Si esto ocurre en España, si los votantes de izquierda no van a votar, si los de centro optan por lo de siempre, si los indecisos se abstienen, todo continuará exactamente igual que hasta ahora. Pero si la ciudadanía está a la altura, los políticos van a tener que aprender a pactar. Y ese, créanme, será uno de los mayores avances en democracia que habrá experimentado este país.

diumenge, 26 d’abril de 2015

Lo que quizá no sabes de Albert Rivera

En política (y en muchos otros ámbitos de la vida) es necesario seguir los hechos, no las palabras, para descubrir el fondo real de aquellos en quienes depositamos nuestra confianza. Aplicando el facta non verba, uno puede discernir si un político es renovador o un simple vendedor de crecepelo. Por ejemplo, si uno se define de centroizquierda, renovador y progresista, pero a la vez se presenta a las elecciones europeas con un grupo ultracatólico o acude a manifestaciones con falangistas, podemos decir que hay un gran océano de distancia entre las palabras y los hechos. El PSOE lleva décadas pecando de incoherencia hasta en su propio nombre, pero hoy no vamos a hablar de la casa del puño y la rosa, sino de uno de los estandartes de la mal llamada "nueva política", Albert Rivera. 

Por muchos es sabido que Albert Rivera, como demostraron los compañeros de "El objetivo" en su "Maldita Hemeroteca", fue miembro de Nuevas Generaciones del Partido Popular, es decir, miembro contabilizado del partido de Aznar y Rajoy desde septiembre de 2002. No es nada nuevo ya que él mismo lo afirmó en público con la naturalidad que suele contar las cosas, a pesar de que él diga que sólo era simpatizante, cuando los documentos demuestran que era militante. El joven político que se hizo famoso por desnudarse en su primera campaña electoral, quien ahora se erige como salvador de la patria y recibe de buen grado el apoyo de gran cantidad de medios de comunicación, no es precisamente nuevo en esto de la política. Lleva ya casi legislaturas en el Parlament y casi una década en la política profesional, desde que Ciutadans se presentó a las elecciones catalanas del 1 de noviembre de 2006. Sí amigos, no es "nueva política" todo lo que reluce. 

En su tránsito y fogueo en la política catalana, Rivera y sus chicos han tenido que pronunciarse en varias ocasiones sobre temas que obligaban a posicionarse en temas como la lengua, las minorías, la inmigración, la Sanidad, la Educación, etc. y a menudo se han posicionado junto al Partido Popular. Más allá de su posición claramente nacionalista española y antinacionalista catalana, que quedó clara desde el minuto 1, en su formación se empezaron definiendo como de centro izquierda, aunque han querido ocupar siempre una posición de centro derecha, y por sus decisiones les conoceréis. 

En las elecciones europeas de 2009 decidieron compartir cartel con el partido Libertas, liderado en España por el Miguel Durán, que a pesar de que su nombre pueda parecer ser un partido liberal estilo europeo, es una amalgama indeterminada de partidos políticos minoritarios que pretendían hacer piña. En España, su cariz era claramente católico y ultraderechista, con lo que algunos afiliados a Ciutadans decidieron marcharse del partido en desacuerdo con esa extraña alianza europeísta. 

El 26 de septiembre de 2010, Rivera y sus Ciutadans hicieron gala de su españolidad saliendo de la plaza de toros Monumental de Barcelona al grito de "libertad para nuestra cultura", para demostrar su rechazo a la ILP del Parlament que poco después significaría la prohibición de los toros en Cataluña. De nuevo, se posicionaron con el Partido Popular para intentar detener, sin éxito, esta ILP contra el maltrato animal en Cataluña. 

En las elecciones autonómicas de 2012, cuando el independentismo comenzó a subir con fuerza, obtuvo su mejor resultado hasta el momento en el Parlament con nueve diputados y se granjeó el apoyo de personalidades como Albert Boadella, Javier Nart, César Cabo, Juan Carlos Girauta, Arcadi Espada, Tomás Guasch o la abogada, exportavoz y política del Partido Popular durante casi 20 años, Carina Mejías. Con el lema "Mejor unidos", se hizo estandarte del unionismo (junto a Alicia Sánchez-Camacho, del Partido Popular) y comenzó a aparecer en programas televisivos de ámbito estatal asiduamente, en los cuales paradójicamente se quejaba de que no le sacaban nunca en televisión. 

El 23 de abril de 2013, la propia Carina Mejías, ya en Ciutadans, propuso al Parlament pedir al Congreso la prohibición del burka, hecho que fue calificado por los partidos de izquierda catalanes como una medida "populista e inútil".

Dos días más tarde, el 25 de abril de 2013, Ciudadanos propuso, mediante su parlamentario Manuel Villegas, retirar la atención sanitaria a los inmigrantes sin papeles, recordando a ciertos partidos europeos poco amigos de la inmigración, y el 13 de octubre de ese mismo año, tanto el partido de Rivera como el Partido Popular abandonaron el Parlament para no votar una moción de ICV para condenar “toda declaración o actividad que comporte cualquier clase de enaltecimiento, trivialización, exculpación o negación del nazismo, franquismo y el resto de regímenes fascitas”. Al parecer, como podemos ver, eso fue demasiado para ambas formaciones y decidieron marcharse haciendo claros aspavientos. 



Tres mese más tarde, en febrero de 2014, se abstuvieron en una moción para no aplicar la ley del aborto (que no se llegó a aprobar) del entonces ministro Gallardón, haciendo malabares, afirmando que no compartían la literalidad del escrito aunque afirmaban que el proyecto es "inoportuno y empeora la legislación anterior". de hecho, el tema del aborto en Ciutadans ha sido siempre un juego de trileros, ya que la propia candidata al Ayuntamiento de Madrid Begoña Villacís afirmaba recientemente en "Un tiempo nuevo" de Telecinco que "El aborto no es un derecho, es un fracaso educacional".  

El nacimiento de "Ciudadanos"

De todos es sabido que a partir de las elecciones europeas de 2014, la política española cambió. Los cinco eurodiputados conseguidos por Podemos, a pesar de que las encuestas y analistas (yo incluído) les dábamos tres como mucho, supuso una ruptura mental casi definitiva con el régimen del 78 y propició la escalada de los nuevos partidos de origen ciudadano (en el sentido de "ciudadanía" no de "Ciutadans"). Tras la escalada de Podemos en medios de comunicación y encuestas y el fracaso de intentar descabalgarlos con descalificaciones, hecho que en realidad les reforzó, los poderes fácticos de este país buscaron nuevas fórmulas de neutralizar el fervor del partido de Pablo Iglesias. Además de fomentar las polémicas respectivas de Iñigo Errejón y Juan Carlos Monedero, desde sectores económicos como FEDEA, lobby que como explicó Antonio Maestre tiene fuertes vínculos con el partido de Rivera, se propuso la creación de un "Podemos de derechas". Josep Oliu, el a la vez presidente de Banc de Sabadell y del mencionado patronato, afirmó que "el Podemos que tenemos nos asusta un poco" y habría que crear otro orientado a la iniciativa privada y al desarrollo económico. 

Este apoyo velado a Ciutadans fue respondido por Rivera con un nuevo ofrecimiento de pacto a UPyD en noviembre de ese mismo año para comparecer juntos a las elecciones. No era el primero, pero seguro que será el último, ya que tras rechazar Rosa Díez dicho pacto, el partido magenta ha caído en picado y se ha iniciado un gran trasvase de votantes de una formación a la otra. Tras la ruptura de negociaciones y el consiguiente hundimiento magenta, comenzamos a leer en febrero de 2015 en varios medios un apoyo claro hacia Albert Rivera y su equipo. En marzo de 2015, El País publicó un barómetro de Metroscopia en la que se daba por hecho el cuatripartito político, que fue consolidado en los siguientes barómetros de este mismo periódico. 

Con el nuevo año, "Ciutadans" pasó a denominarse "Ciudadanos", para evitar el rechazo por lo catalán en el votante potencial de la formación naranja. Y de hecho, el cambio de Ciudadanos por UPyD se ha producido paulatina, pero inexorablemente. Un par de ejemplos: en las tertulias de más éxito como "La Sexta Noche" se ha sustituido a los tertulianos de magenta por cargos medios de Albert Rivera, un cambio frívolo si se quiere, pero que indica en el espectador qué partidos están de moda y cuales no. Otro hecho destacable es que la propia banca, como contaban en La Cadena SER, ha decidido cortar el grifo económico a UPyD, ahora, en plena "campaña de promoción" a nivel nacional del nuevo estandarte de la política española. Dejando a un lado posibles conspiranoias, la falta de financiación de UPyD por sus malas expectativas en las encuestas no parece en absoluto casual. 

Tampoco ha destacado el partido de Rivera por su transparencia. Desde la web Transparencia.org elaboraron un informe de evaluación de la transparencia de los partidos políticos, en el que este partido recibía un 3 sobre 10 en transparencia, cuarto por la cola junto al PSOE. Y aunque denuncian habitualmente la corrupción en otros partidos, Ciudadanos tiene sus propias manzanas podridas en Jordi Cañas, quien renunció a su escaño en el Parlament tras ser imputado por fraude fiscal y ahora ejerce en el Parlamento Europeo como asesor. Por su parte, es público que el eurodiputado naranja Javier Nart tenía dinero en Suiza, según su versión, como herencia de su padre (¿les suena la excusa?) y que ocultó en el país trasalpino por miedo a ETA. Juzguen ustedes mismos. 

Propuestas electorales 2015

A pesar de que Ciudadanos se definen como "liberales con sensibilidad social", han optado por aparcar su método que los militantes escojan por qué medidas apostará su partido, como sí hicieron en sus inicios, y han fichado a un economista de renombre, también vinculado a FEDEA, como Luis Garicano. Bajo su tutela, el partido naranja ha propuesto medidas como el tipo único de IVA, impuesto que se aplica igual a todas las rentas y que afecta a productos básicos, hecho que ya ha provocado reacciones negativas del resto de partidos y de las redes sociales. Como explica la web Libremercado.com, en realidad lo que propone Ciudadanos es pasar de tres tipos de IVA (General 21%, reducido 10% y superreducido 4%) a sólo dos (General 18% y reducido 7%), con lo cual se pagarían al 7% productos que antes ahora se venden al 4% como el "pan, leche, huevos, frutas, verduras, hortalizas, cereales y quesos, libros, periódicos y revistas no publicitarios; medicamentos de uso humano; sillas de ruedas para minusválidos y prótesis y Viviendas de Protección Oficial o VPO". En este mismo artículo descobrimos que para compensar Rivera plantea rebajar el IRPF para las rentas más bajas, como indica el siguiente gráfico. 


Otra propuesta polémica fue la de legalizar la prostitución como medida recaudatoria, hecho que le ha granjeado críticas del resto de partidos por considerar poco adecuado ganar dinero con la explotación de mujeres. 

Relaciones peligrosas

Ciudadanos ha recibido también críticas de tener aliados poco adecuados, de tendencia xenófoba, por las ya mencionadas medidas que echarían los inmigrantes sin papeles de la Sanidad, por manifestarse junto a Falange en una manifestación de l2 de octubre de 2012, por la gestora que ha tenido que montar en Getafe por tener candidatos falangistas o por declaraciones como la de su ya expulsado coordinador de jóvenes de Madrid, por tuitear lindezas como que "escuchar durante más de 15 minutos una conversación en acento latino es perjudicial para su salud".

En definitiva, hemos podido comprobar qué pasado tiene tanto Albert Rivera como sus Ciudadanos y podemos diferenciar ahora qué es facta y qué es verba en este partido, cuales son sus aliados y con quien se ha manifestado. Lo cierto es que es muy complicado ser regenerador de la política cuando llevas tres legislaturas en un parlamento autonómico con apenas 35 años, cuando quien te apoya es FEDEA, think tank de la banca y del Ibex 35 o cuando totems de la política tradicional como José Bono o Esperanza Aguirre ven con muy buenos ojos las medidas que propones. 

diumenge, 12 d’abril de 2015

Ya no hay excusa

En las últimas semanas vemos a partidos nuevos y viejos dándolo todo para las elecciones municipales y autonómicas. Se esfuerzan en llegar, en ser escuchados, en proponer medidas (eso sí, con la mayor de las cautelas) y en conseguir, en definitiva, el voto del votante medio. Ha cambiado tan claramente el paradigma de la política española desde las elecciones europeas que ya no tenemos excusa para no ir a votar. Yo mismo era abstencionista convencido en mis primeros años, en los que no confiaba en ninguno de los partidos del régimen del 78, igual que sigo sin confiar en ellos, y tampoco me entusiasmaban los partidos minoritarios que, sin el apoyo de las redes sociales, apenas tenían relevancia mediática. Ello me llevaba irremediablemente a no votar voluntariamente a ninguno de ellos. 

Pero como decía, hoy ya no tenemos excusa. Hoy existen partidos grandes, pequeños, medianos,  de formación clásica, auspiciados por la ciudadanía, por la banca, renovadores, transformadores, inmovilizas... todos con posibilidad de hacerse visibles, sino en radio o Tv, sí en redes sociales, por lo que sus medidas pueden llegar al ciudadano y se puede ejercer sobre todos ellos una labor de seguimiento y control. Hoy, con la gran cantidad de partidos con posibilidades de gobernar que hay, quien no vota es porque no le interesa la política. 

Para poner un ejemplo un poco cómico, una amiga de una ciudad castellana me comentó ayer que la habían convencido para presentarse a las elecciones. Al preguntarle por el abanico de partidos de su pueblo me dijo "pues mira, se presentan PP, PSOE, una facción del PP que se presenta con Ciudadanos, una facción del PSOE que se presenta por UPyD, los independientes de toda la vida (que tienen el apoyo de un alcalde socialista de toda la vida), IU que va en coalición con Podemos (que es sobrino de la candidatura independiente), la líder de UPyD local, que no sabemos si se presenta o no porque acaba de dimitir el candidato que tenían para la capital, y un candidato que ha creado un partido propio para (dicho por él) "velar por mis negocios". Vamos, un circo de siete pistas. 

Pero ejemplos esperpénticos aparte,  este es un circo en el que la abstención pierde todo el sentido. Quien solía decir la frase de que "son siempre los mismos", quien argumentaba que "no hay partidos nuevos con capacidad de ganar", quien había perdido la fe en la política, en esta ocasión no tiene excusa para no votar. Hoy, en un panorama en el que nuevos y viejos partidos pueden competir casi casi en igualdad de condiciones, hay que decidirse a tomar las riendas de nuestra vida política, ser adultos y dar nuestro voto a quienes consideremos. Como dice el tópico "si tú no haces política, otros la harán por ti" y no para velar por tus intereses, precisamente. Si hay un momento para decidirse y votar este es ahora, porque los próximos cuatro años están en nuestras manos.

diumenge, 22 de març de 2015

Ingobernabilidad y Elecciones Andaluzas

En los últimos días escuchamos a muchos analistas políticos usar el término "ingobernabilidad". Se trata de un término que pretende hacer creer al ciudadano que los pactos entre partidos políticos es un lío morrocotudo y que es mejor gobernar en minoría que hacerlo con otros. No sólo eso, sino que ese término da a entender también que el método ideal de gobernar es la mayoría absoluta. Si ponemos como ejemplo Andalucía, vemos que el escenario, según las encuestas va a ser lo que algunos calificarían como "ingobernable", como indica el siguiente gráfico: 


Pero como todos los viejos políticos de este país han olvidado, su deber como representantes públicos es representar a los ciudadanos, satisfacer y cubrir sus necesidades mínimas y, en definitiva, cumplir el mandado de aquellos quienes le dan el poder, los ciudadanos. Por tanto, "ingobernabilidad" no es otra cosa que la obligación de abandonar objetivos partidistas y ponerse de acuerdo con otros partidos. Sí, aquello que a muchos les suena a Mordor, a infamia, a "así no se puede gobernar, es un jaleo", no es más ni menos que subyugarse a la voluntad del pueblo. Y lo es porque el pueblo te ha votado de una forma que te obliga a pactar. La ciudadanía ha afirmado que no quiere que tengas suficiente poder como para ser un rodillo, por lo que voto a varios partidos distintos, les doy poder suficiente para les necesites. 

Hay quien podría afirmar que los políticos españoles son alérgicos al pacto, por su carácter caciquil. Siendo eso parcialmente cierto, no deja de ser sólo un aspecto de la verdad. Lo cierto es que el marco democrático español creado en 1978 predispuso a la clase política a comportarse de ese modo. Un esqueleto democrático como el que tenemos, no sólo fomenta el bipartidismo y la corrupción, sino que premia a aquellos partidos que utilizan la mayoría absoluta de forma indiscriminada, convirtiéndose el país en un cortijo de los intereses de ese partido durante cuatro años sin forma alguna de contrarrestarlo, ya que el Senado es inoperante y no hay medidas para sacar a un gobierno del poder, teniendo su partido mayoría absoluta en el Congreso. 

En este post hemos hablado muchas veces de ello, además de lo que debería ser este país, lo necesario que es reformarlo desde abajo arriba e iniciar un nuevo proceso constituyente que abandone los viejos vicios bipartidistas para iniciar una senda del pacto obligatorio o, como mínimo, la senda del "obligados a entenderse", ya que de esa forma se premiará la voluntad de la ciudadanía, más que los objetivos privados de un partido político. Quizá la mejor forma de eliminar la posibilidad de mayorías absolutas sería elevar los escaños necesarios para conseguir la mayoría absoluta al 60%, aunque sin duda ayudaría mucho a esta democracia que el Senado no fuera el cementerio de elefantes que es actualmente y tuviera poder para contrarrestar y rechazar las leyes del Congreso de los Diputados. 

Sea como fuere, hay que tener claro que "ingobernabilidad" es un término que deja en evidencia a quien cree en él, porque resalta su caciquismo y su falta de voluntad de pacto. Porque quienes creen que lo más práctico es gobernar cuatro años en un sistema que fomenta la corrupción como ocurre en las mayorías absolutas (ejemplos de ellos tenemos varios y variados, en este país), quizá lo que deberían hacer es dejar de llamarse demócratas y comenzar a asimilar que son partidarios de otros regímenes. 

Elecciones en Andalucía

Gráfico electoral de Andalucía 2015 (Fuente: CademaSer.com).
Vistos los resultados en Andalucía se me ocurren varias reflexiones. La primera y menos importante, aunque indicativa, ha sido el enésimo fallo de previsión de la mayoría de encuestas, sobre todo en lo referente a los partidos minoritarios en el parlamento andaluz. Se infravaloró a Podemos (con 12, cuando ha obtenido 15 y se sobrevaloró a Ciudadanos, que se ha quedado en los 9. 

Analizando los resultados en sí, Susana Díaz consolida su liderazgo quedándose con los mismos escaños que en 2012, que es capaz de anular la pésima marca que su partido representa, teniendo en cuenta los graves casos de corrupción y los muchos imputados que acumula por ellos. El PP se estrella perdiendo 17 escaños gracias a un candidato más insulso que desconocido y a un Rajoy que, igual que le pasó a Zapatero, se está convirtiendo en un lastre para su propio partido y Podemos, a pesar de lo que muchos creen, saca un buen resultado en una plaza muy difícil. Buenos resultados porque si alguien se cree que es fácil sacar 15 escaños en un parlamento donde la fuerza dominante es (teóricamente) de izquierdas, es que no ha repasado los resultados de IU de los últimos 20 años. De hecho, desde 1996 IU no supera los 13, por lo que una formación acabada de crear consiga 15, llamadme loco si queréis, pero me parece unos muy buenos resultados. Si no, preguntadle a UPyD, que se ha quedado fuera o al partido de Maíllo, que se ha quedado sólo en 4. 

Por otro lado Ciudadanos entra también con fuerza suficiente en el parlamento andaluz como para ser partido bisagra, que era precisamente su intención. Como en este partido son inteligentes no entrarán en el gobierno y se limitarán a hacer pactos esporádicos. Aún así, el resultado muestra que Ciudadanos ha sabido quitarle votos a su caladero natural, la derecha harta de la corrupción interna en el PP, aunque aún no con la suficiente fuerza como para anular a Podemos, como es la intención de muchos. De hecho, se demuestra que el partido de Albert Rivera sigue sobrevalorado por los grandes medios de comunicación, que llevan desde la mitad de febrero de 2015 con una intensa campaña a su favor, como decíamos antes, para servir de contrapunto al partido de Pablo Iglesias. 

El Podemos de derechas y optimismo bipartidista

Eso se produce porque, visto el fracaso estrepitoso de la campaña anti-Podemos, que lejos de alejar el voto, lo consolidaba y atraía a más, han decidido crear un candidato nuevo, un Podemos de derechas como sugirió Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell. Ese Podemos de derechas es Ciudadanos (antiguo Ciutadans y actual "Siudatans", según el Gobierno Rajoy) y Albert Rivera, el nuevo Pablo Iglesias. Una estrategia inteligente por parte del poder financiero, más efectiva que demonizar al candidato de la coleta y que además debilita a un PP que, si todo sigue así, va a perder el favor de los poderes fácticos de este país. La mancha de la Gürtel, las tarjetas black y las mil y una corrupciones del partido de Rajoy han manchado demasiado a una marca como para representar al capital, al que por cierto se ha vendido como ningún partido lo había hecho antes, ni el PP de Aznar. 

Para terminar, una reflexión sobre el optimismo de algunos medios bipartidistas. El análisis de la victoria de Susana Díaz no es desacertado en un principio, los resultados en su región son buenos, dado el caso ERE y los muchos implicados en él. Pero una cosa es eso y otra extrapolar esos resultados fuera de una región con un voto muy particular, que vota muy acríticamente al PSOE, como ocurre en Madrid, Galicia y Valencia con el PP, con CiU en Cataluña o con el PNV en Euskadi. Muy al contrario, creo que el PP seguirá cayendo y que el PSOE no va a recuperarse, a pesar de esta victoria. No lo creo porque aunque mañana mismo Susana Díaz se presentase en Ferraz y echase a Pedro Sánchez, eso crearía un cierto rechazo por echar al candidato elegido, es decir, en la casa Socialista deberán decidir ahora entre la bicefalia o la incoherencia de echar al actual líder (por muy guapo y soso que este sea). Y ninguno de esos escenarios es muy halagüeño para el PSOE, sinceramente. 

dissabte, 28 de febrer de 2015

Cinco años sin piedad


Cinco años sin piedad, de la editorial Lapsus Calami, escrito por Ricard Arís, director de La Plaza en Llamas, analiza qué ha ocurrido en los últimos cinco años. Podéis comprarlo en este link.

Si los españoles podemos tener una idea aproximada de qué ha ocurrido en este país en los últimos años, este libro de entrevistas es una fotografía en alta resolución que aclara y revela muchos matices de lo realmente acontecido. A través de quince entrevistas a personajes relevantes y expertos, este libro analiza en profundidad qué ha pasado en materia de periodismopolítica profesionaleconomíaactivismo y en el ámbito judicial

Con tres expertos por tema, el libro analiza cómo se ha pasado de un Estado de bienestar a una situación de graves recortes en el ámbito social, cómo ha cambiado el paradigma de la democracia española, la enorme falta de recurso del estamento judicial o cómo el periodismo ha sufrido una crisis que se ha llevado por delante a una gran cantidad de medios de comunicación tradicionales. 

Concretamente, los periodistas Olga RodríguezJuan Pablo Colmenarejo y Virginia Alonso analizan el periodismo, los profesionales de la economía José Ignacio Gutiérrez LasoDavid Lacalle y Javier Flores se encargan del aspecto financiero del libro; los activistas Stéphane GruesoAda Colau y el sindicalista Pepe Aranda analizan cómo ha evolucionado activismo en los últimos cinco años, el abogado Javier de la Cueva, el fiscal Emilio Frías y el juez Marcelino Sexmero desgranan a fondo la gran falta de medios del estamento judicial y completan este elenco los asesores políticos Ismael Crespo y Agustín de Uribe y el político de la CUP David Fernández, quienes realizan un claro análisis de los cambios que ha sufrido la democracia y política profesional en los últimos años.

Un total de quince entrevistas que, sumadas, dejan en el lector una impresión de alta resolución de los cambios que ha vivido este país y que ha sufrido su sociedad. 

En la prensa: 

- Entrevista en "Tertulia Ciudadana" de Canal 33.
- Programa literario de Ràdio Barcelona "Punt de Llibre" de la Cadena SER 
- Artículo en Estrella Digital
- Artículo en Canal 33 Madrid.

diumenge, 22 de febrer de 2015

Ciutademos

Encuesta sobre los resultados en la Comunidad de Madrid.
Los que vigilamos semanalmente la política de nuestro país, vemos cómo nuestros políticos son cada vez más esclavos de las encuestas electorales, como la de El País o La Vanguardia. Ayer mismo, como explicó Sonia Sánchez en su comentario semanal de la SER, la vicepresidenta volvió a usar la mesa del Consejo de Ministros para atacar a otros partidos. No es la primera vez. A pesar de alardear durante mucho tiempo que no se debe hacer eso desde una posición institucional como la de los viernes a mediodía, lo cierto es que Juan Carlos Monedero y Podemos llevan ya unas semanas siendo su objetivo y este viernes se ha sumado (dos puntos, redoble de tambores...) Ciudadanos. En casa de Albert Rivera tienen que estar fregándose las manos. Publicidad gratis y la certeza de que su mensaje comienza a hacer daño. Nadie es atacado si no representa un peligro, en política, y menos desde una tribuna institucional del calibre del Consejo de Ministros. 

Hay quien verá en estos ataques un signo de debilidad del poder establecido, desde luego son indicativos. Teniendo en cuenta que los dinosaurios siempre mueren lentamente, muy mal harían los partidos aspirantes en confiarse y creer que está todo ganado. Hay pocas cosas peores que la arrogancia del que está en el poder y una de ellas es la inconsciencia de quien quiere conseguirlo. Precaución, amigos, el camino está lleno de trampas, pero para todos. La propia Santamaría en un acto en Andalucía criticaba la convocatoria de elecciones y se atrevía a ponerles precio. Comentaba: "En mi gobierno se hacen virguerías sociales con esos dos millones". En mi gobierno. No en el de Rajoy. En el mío. Hay lapsus que no necesitan más explicación. Sí merece una explicación el empeño de su gobierno y de su presidente Rajoy en hacer declaraciones que critican la convocatoria de elecciones. Cada presidente (autonómico, del Gobierno, o el que sea) tiene el derecho de convocar las elecciones cuando más le convenga y él mismo probablemente las retrasará hasta inicio de 2016, pero el hecho de criticar que se pregunte a los españoles qué opinan es un gesto un tanto feo en una democracia. Da la impresión de que nuestro presidente opina que son la fiesta de la democracia cuando le interesan a él ya su partido pero que son pamplinas, cosas de las que no hay que abusar cuando las convocan otros.

Por otro lado, no dejo de sorprenderme con la buena capacidad de crear un escenario propicio desde la cúpula de Podemos. En el caso la rueda de prensa de esta semana de Monedero por ejemplo, retardaron una rueda de prensa (camarero del Prado incluido) causando una expectación tremenda en las redes. Luego el mismo Juan Carlos, arropado por toda la cúpula de su partido, estuvo hora y cuarto explicando y respondiendo (a algunos compañeros periodistas hasta se le hizo larga su comparecencia), queriendo demostrar que no tiene miedo a dar explicaciones, a pesar de haber tardado tres semanas en darlas y de "no poder" mostrar nada más que las facturas y no el contrato. En todo caso, en otros ejemplos de ruedas de prensa un periodista agradece que le presenten facturas o que nos podamos quedar con la documentación que se presenta, en lugar de ser retirada al final de la intervención del político de turno, como ocurrió con la famosa rueda de prensa de Monago (de quien por cierto, aún esperamos las facturas prometidas de sus viajes). Son pequeños detalles que no justifican un comportamiento, pero que demuestran una cierta diferencia entre las mal-llamadas "nueva" y "vieja política". 

Albert Rivera, por su parte, va por buen camino como indican las encuestas y los ataques de Sáenz de Santamaría, aunque debiera dejar de usar el argumento de que no le invitan nunca a la televisión, teniendo en cuenta que aparece semana sí, semana también en cadenas de nivel estatal. Y eso amigos, ocurre ya desde hace casi dos años, sobre todo en La Sexta. 

Si todo sigue este mismo camino, como comentaba en el pasado artículo "¿Un nuevo orden?", probablemente veremos un cambio en los partidos tradicionales y en 5 o 10 años seremos testigos de los enfrentamientos Pablo Iglesias - Albert Rivera en el Congreso de los Diputados. ¿Es eso realmente un cambio? ¿Es suficiente cambiar cambiar el PPSOE por el Ciutademos? Si viene con un cambio constitucional, sí, desde luego, el país necesita un revolcón de los buenos, pero si a la postre en 30 años seguimos estando exactamente igual que ahora, quizá nos acordaremos del amigo Sancho y sus alforjas. El Nuevo Orden debe ser mucho más que un simple cambio de siglas y debe ir acompañado por medidas que garanticen y blinden los derechos de los ciudadanos, por encima de intereses personales, partidistas o financieros. 

En todo caso, tiempo queda para ese escenario y este sin duda va a ser el año más convulso y transformador que va a vivir la política de este país en mucho tiempo. 

dilluns, 2 de febrer de 2015

¿Un nuevo orden?

La política en España está cambiando. Y lo hace lenta, pero inexorablemente. Los viejos partidos ven como se les está escapando el tren y son incapaces de levantar la mano para atrapar una agarradera. El problema es que los trenes de ahora no son como los viejos ferrocarriles a vapor, no tienen agarraderas, o te subes o no. En el AVE que se ha convertido la política española, muchos van a quedarse en la estación y aún no lo saben, porque pasan demasiado tiempo recordando los viejos tiempos, porque tienen mochilas demasiado pesadas o porque están demasiado ocupados negando la realidad, afirmando que los trenes todavía se propulsan con carbón. Negro es el futuro que les espera. 

El pasado sábado 31 Podemos hizo una contundente demostración de poder, llenando la madrileña Puerta del Sol sin ninguna causa concreta. Podéis pensar que no son muchos, que no son tantos como parecen o que otros movimientos sociales han convocado a más gente recientemente, pero lo cierto es que en los últimos años no se ha dado el caso de que un partido político consiga reunir a tanta gente sin reivindicar una causa social concreta (como por ejemplo la dependencia, la Hepatitis C, los desahucios o la privatización de la Sanidad y la Educación). El hecho de que un partido político llene una plaza únicamente apostando por un concepto político, no social, como "el cambio" (concepto escuchado mil y una veces los últimos 30 años, por cierto) es sin duda un éxito rotundo. Que se lo pregunten a UPyD, que apenas convocó a una veintena de personas en el mismo lugar semanas antes, al pedir la dimisión de Rajoy. 

Discurso completo de Pablo Iglesias el 31 de enero de 2015.

Eso significa que Podemos está capitalizando el lenguajes y los símbolos del 15M (la elección del escenario no fue casual y las continuas referencias a este movimiento durante el discurso final de Pablo Iglesias, tampoco). Con ello, este partido consigue apropiarse del concepto del "cambio" (que aunque muchas veces repetido, a menudo es efectivo) y más importante, consigue generar ilusión en sus votantes, que para quien no lo sepa, es el arma más efectiva para llegar a la Moncloa. Por ello el líder de Podemos usó repetidamente frases emotivas como "soñamos y nos tomamos muy en serio nuestros sueños", para llegar al corazón de los ciudadanos que llevan sufriendo ya años la crisis y que, como él afirma, se consideran "los de abajo". Podemos utiliza este tipo de estrategias de forma magistral, porque se sienten legitimados para ello, porque se sienten apoyados por mucha gente y por la magnética personalidad de su líder, que cada vez que va a la televisión las audiencias suben como la espuma. 

Pero este no es el único partido que apuesta por otra forma de hacer política. Mucho más silencioso, otro líder lleva haciendo algo similar, aunque siendo mucho menos renovador que Pablo Iglesias. Ya hace tiempo que dije en este blog y en varias tertulias que Albert Rivera me parecía un candidato muy peligroso para la política de este país. Peligroso, en primer lugar, porque puede llegar muy lejos. Como candidato electoral (joven, con buena planta, renovador en su discurso) desde luego cumple todas las normas para salir elegido. Mucho más moderado que Pablo Iglesias y mucho menos magnético, pero sin miedo a decir al poder establecido que España necesita un cambio. Teniendo un mensaje muy parecido al de UPyD, parece estar adelantando al partido de Rosa Díez, dada la consabida incoherencia de proponer el cambio siendo una política que lleva 30 años en cargos públicos. Esa mochila no la lleva Albert Rivera y es por ello que tiene muchas más posibilidades que los magentas de acercarse a la Moncloa. Pero el objetivo de este catalán antinacionalista es asentarse en la política española, ocupando el lugar de UPyD y, si juega sus cartas, el lugar del Partido Popular. Creo que no sería de extrañar dentro de 10 años ver un parlamento español con Pablo Iglesias como principal estandarte y Albert Rivera en la oposición, y transformar juntos una España que pide a gritos un nuevo orden enterrando la Transición y redemocratizando un país desde sus raíces. Y Rivera, si es un poco inteligente, no luchará contra los cambios que propondrá Pablo Iglesias, primero por coherencia, porque es lo que él mismo lleva pregonando en los platós durante mucho tiempo y, más importante, porque es lo que necesitan los ciudadanos de este país.

Pero aunque los dinosaurios tengan fecha de caducidad, creo que el PPSOE va a tardar un tiempo todavía en extinguirse, sobre todo hablando de la derecha española. Si todo les sale bien, Ciutadans debería dejar al PP en minoritario techo electoral que tenían antes de la llegada de José Mª Aznar, porque los de Rivera tienen potencial para ello. Pero la existencia de UPyD y la fortaleza interna del PP, a pesar de los continuos aguaceros que causan sus estructurales casos de corrupción, van a hacer más dificil que esta fuerza política liberal se consolide como tal. Porque como he dicho muchas veces, una fuerza de derechas es necesaria en España, pero una fuerza de derechas respetuosa, democrática, liberal y que no tenga mochilas franquistas o que rechace claramente el voto fascista. 

Sea como fuere, el tiempo dirá si mi pronóstico es el acertado o si, como ese grupo de despistados, me he quedado en la estación preguntándome qué ha ocurrido.
.

dissabte, 27 de desembre de 2014

Coaliciones y bisagras

Mucho se habla últimamente de pactos para salvar el régimen del 78, de partidos bisagra y del PPSOE. Los medios tradicionales (El Mundo, El País...) se hacen eco de lo que se masca desde la llegada de Pedro Sánchez "el guapo" a la Secretaría Gral. del PSOE, es decir, un pacto entre los dos grandes partidos. Ante la imposibilidad de formar una mayoría absoluta por separado, parece obvio que van a pactar para seguir gobernando. A pesar de que Sánchez ha rechazado repetidamente que no va a producirse una coalición en firme (con toda la obviedad electoral de esa afirmación), está claro que si el PSOE quiere ser bisagra (donde te has quedado PSOE, con lo que tú habías sido), va a tener que pactar con el PP. La forma lógica serán los pactos puntuales, porque otra cosa destruiría al PSOE (más aún), quien lleva años intentando negar conceptos que han calado mucho en la sociedad desde el 15-M, como "PPSOE" y "PSOE y PP la misma mierda es". Por mucho que se repita el "no son lo mismo", un pacto de esta clase acabaría con el partido de la supuesta izquierda tradicional española. 

De hecho, el PSOE está en una encrucijada ya que, si se volvieran absolutamente locos y decidieran, en un acto de patriotismo social, apoyar a Podemos lo tendrían igual de mal que si apoyasen al PP. ¿Por qué razón? Porque pasarían a ser la IU de las legislaturas de Zapatero o la ERC de las primeras legislaturas de Pujol, entes debilitados por el discurso de izquierdas, el primero, y catalanista el segundo, de los entonces Presidentes. En este caso, Pablo Iglesias fagocitaría todo el rédito electoral, por lo que la "traición al régimen de 78" le saldría también muy cara al PSOE. La aspiración a ser partido bisagra aunque electoralmente lógica, quizá no ha sido bien considerada por los dirigentes socialistas, ya que para eso se necesita una ductilidad que el PSOE no tiene. Y es preferible no haber tocado poder en mucho mucho tiempo para que te puedan reprochar de los anteriores dirigentes, y las legislaturas de Zapatero son demasiado recientes para eso. El gran problema actual del PSOE es que no es partido bisagra desde los primeros años 80 y no saben serlo. Y el gran problema estructural del PSOE es que hace años que no sale a ganar el partido, a diferencia de Podemos. 

El simple hecho que el partido de Pablo Iglesias haya afirmado que quieren ganar las elecciones ya ha descolocado al PSOE, le ha envejecido y le ha postrado a la segunda división de los partidos bisagra Como el régimen del 78, el PSOE no se ha sabido refundar, ni siquiera reciclar, ni ha sabido ver que si se está demasiado tiempo de cara al aparato, cuando necesitas al ciudadano este ya se ha ido, harto de que le ignores.