Noticias para estar 'al loro'

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diumenge, 22 març de 2015

Ingobernabilidad y Elecciones Andaluzas

En los últimos días escuchamos a muchos analistas políticos usar el término "ingobernabilidad". Se trata de un término que pretende hacer creer al ciudadano que los pactos entre partidos políticos es un lío morrocotudo y que es mejor gobernar en minoría que hacerlo con otros. No sólo eso, sino que ese término da a entender también que el método ideal de gobernar es la mayoría absoluta. Si ponemos como ejemplo Andalucía, vemos que el escenario, según las encuestas va a ser lo que algunos calificarían como "ingobernable", como indica el siguiente gráfico: 


Pero como todos los viejos políticos de este país han olvidado, su deber como representantes públicos es representar a los ciudadanos, satisfacer y cubrir sus necesidades mínimas y, en definitiva, cumplir el mandado de aquellos quienes le dan el poder, los ciudadanos. Por tanto, "ingobernabilidad" no es otra cosa que la obligación de abandonar objetivos partidistas y ponerse de acuerdo con otros partidos. Sí, aquello que a muchos les suena a Mordor, a infamia, a "así no se puede gobernar, es un jaleo", no es más ni menos que subyugarse a la voluntad del pueblo. Y lo es porque el pueblo te ha votado de una forma que te obliga a pactar. La ciudadanía ha afirmado que no quiere que tengas suficiente poder como para ser un rodillo, por lo que voto a varios partidos distintos, les doy poder suficiente para les necesites. 

Hay quien podría afirmar que los políticos españoles son alérgicos al pacto, por su carácter caciquil. Siendo eso parcialmente cierto, no deja de ser sólo un aspecto de la verdad. Lo cierto es que el marco democrático español creado en 1978 predispuso a la clase política a comportarse de ese modo. Un esqueleto democrático como el que tenemos, no sólo fomenta el bipartidismo y la corrupción, sino que premia a aquellos partidos que utilizan la mayoría absoluta de forma indiscriminada, convirtiéndose el país en un cortijo de los intereses de ese partido durante cuatro años sin forma alguna de contrarrestarlo, ya que el Senado es inoperante y no hay medidas para sacar a un gobierno del poder, teniendo su partido mayoría absoluta en el Congreso. 

En este post hemos hablado muchas veces de ello, además de lo que debería ser este país, lo necesario que es reformarlo desde abajo arriba e iniciar un nuevo proceso constituyente que abandone los viejos vicios bipartidistas para iniciar una senda del pacto obligatorio o, como mínimo, la senda del "obligados a entenderse", ya que de esa forma se premiará la voluntad de la ciudadanía, más que los objetivos privados de un partido político. Quizá la mejor forma de eliminar la posibilidad de mayorías absolutas sería elevar los escaños necesarios para conseguir la mayoría absoluta al 60%, aunque sin duda ayudaría mucho a esta democracia que el Senado no fuera el cementerio de elefantes que es actualmente y tuviera poder para contrarrestar y rechazar las leyes del Congreso de los Diputados. 

Sea como fuere, hay que tener claro que "ingobernabilidad" es un término que deja en evidencia a quien cree en él, porque resalta su caciquismo y su falta de voluntad de pacto. Porque quienes creen que lo más práctico es gobernar cuatro años en un sistema que fomenta la corrupción como ocurre en las mayorías absolutas (ejemplos de ellos tenemos varios y variados, en este país), quizá lo que deberían hacer es dejar de llamarse demócratas y comenzar a asimilar que son partidarios de otros regímenes. 

Elecciones en Andalucía

Gráfico electoral de Andalucía 2015 (Fuente: CademaSer.com).
Vistos los resultados en Andalucía se me ocurren varias reflexiones. La primera y menos importante, aunque indicativa, ha sido el enésimo fallo de previsión de la mayoría de encuestas, sobre todo en lo referente a los partidos minoritarios en el parlamento andaluz. Se infravaloró a Podemos (con 12, cuando ha obtenido 15 y se sobrevaloró a Ciudadanos, que se ha quedado en los 9. 

Analizando los resultados en sí, Susana Díaz consolida su liderazgo quedándose con los mismos escaños que en 2012, que es capaz de anular la pésima marca que su partido representa, teniendo en cuenta los graves casos de corrupción y los muchos imputados que acumula por ellos. El PP se estrella perdiendo 17 escaños gracias a un candidato más insulso que desconocido y a un Rajoy que, igual que le pasó a Zapatero, se está convirtiendo en un lastre para su propio partido y Podemos, a pesar de lo que muchos creen, saca un buen resultado en una plaza muy difícil. Buenos resultados porque si alguien se cree que es fácil sacar 15 escaños en un parlamento donde la fuerza dominante es (teóricamente) de izquierdas, es que no ha repasado los resultados de IU de los últimos 20 años. De hecho, desde 1996 IU no supera los 13, por lo que una formación acabada de crear consiga 15, llamadme loco si queréis, pero me parece unos muy buenos resultados. Si no, preguntadle a UPyD, que se ha quedado fuera o al partido de Maíllo, que se ha quedado sólo en 4. 

Por otro lado Ciudadanos entra también con fuerza suficiente en el parlamento andaluz como para ser partido bisagra, que era precisamente su intención. Como en este partido son inteligentes no entrarán en el gobierno y se limitarán a hacer pactos esporádicos. Aún así, el resultado muestra que Ciudadanos ha sabido quitarle votos a su caladero natural, la derecha harta de la corrupción interna en el PP, aunque aún no con la suficiente fuerza como para anular a Podemos, como es la intención de muchos. De hecho, se demuestra que el partido de Albert Rivera sigue sobrevalorado por los grandes medios de comunicación, que llevan desde la mitad de febrero de 2015 con una intensa campaña a su favor, como decíamos antes, para servir de contrapunto al partido de Pablo Iglesias. 

El Podemos de derechas y optimismo bipartidista

Eso se produce porque, visto el fracaso estrepitoso de la campaña anti-Podemos, que lejos de alejar el voto, lo consolidaba y atraía a más, han decidido crear un candidato nuevo, un Podemos de derechas como sugirió Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell. Ese Podemos de derechas es Ciudadanos (antiguo Ciutadans y actual "Siudatans", según el Gobierno Rajoy) y Albert Rivera, el nuevo Pablo Iglesias. Una estrategia inteligente por parte del poder financiero, más efectiva que demonizar al candidato de la coleta y que además debilita a un PP que, si todo sigue así, va a perder el favor de los poderes fácticos de este país. La mancha de la Gürtel, las tarjetas black y las mil y una corrupciones del partido de Rajoy han manchado demasiado a una marca como para representar al capital, al que por cierto se ha vendido como ningún partido lo había hecho antes, ni el PP de Aznar. 

Para terminar, una reflexión sobre el optimismo de algunos medios bipartidistas. El análisis de la victoria de Susana Díaz no es desacertado en un principio, los resultados en su región son buenos, dado el caso ERE y los muchos implicados en él. Pero una cosa es eso y otra extrapolar esos resultados fuera de una región con un voto muy particular, que vota muy acríticamente al PSOE, como ocurre en Madrid, Galicia y Valencia con el PP, con CiU en Cataluña o con el PNV en Euskadi. Muy al contrario, creo que el PP seguirá cayendo y que el PSOE no va a recuperarse, a pesar de esta victoria. No lo creo porque aunque mañana mismo Susana Díaz se presentase en Ferraz y echase a Pedro Sánchez, eso crearía un cierto rechazo por echar al candidato elegido, es decir, en la casa Socialista deberán decidir ahora entre la bicefalia o la incoherencia de echar al actual líder (por muy guapo y soso que este sea). Y ninguno de esos escenarios es muy halagüeño para el PSOE, sinceramente. 

dissabte, 28 febrer de 2015

Cinco años sin piedad


Cinco años sin piedad, de la editorial Lapsus Calami, escrito por Ricard Arís, director de La Plaza en Llamas, analiza qué ha ocurrido en los últimos cinco años. Podéis comprarlo en este link.

Si los españoles podemos tener una idea aproximada de qué ha ocurrido en este país en los últimos años, este libro de entrevistas es una fotografía en alta resolución que aclara y revela muchos matices de lo realmente acontecido. A través de quince entrevistas a personajes relevantes y expertos, este libro analiza en profundidad qué ha pasado en materia de periodismopolítica profesionaleconomíaactivismo y en el ámbito judicial

Con tres expertos por tema, el libro analiza cómo se ha pasado de un Estado de bienestar a una situación de graves recortes en el ámbito social, cómo ha cambiado el paradigma de la democracia española, la enorme falta de recurso del estamento judicial o cómo el periodismo ha sufrido una crisis que se ha llevado por delante a una gran cantidad de medios de comunicación tradicionales. 

Concretamente, los periodistas Olga RodríguezJuan Pablo Colmenarejo y Virginia Alonso analizan el periodismo, los profesionales de la economía José Ignacio Gutiérrez LasoDavid Lacalle y Javier Flores se encargan del aspecto financiero del libro; los activistas Stéphane GruesoAda Colau y el sindicalista Pepe Aranda analizan cómo ha evolucionado activismo en los últimos cinco años, el abogado Javier de la Cueva, el fiscal Emilio Frías y el juez Marcelino Sexmero desgranan a fondo la gran falta de medios del estamento judicial y completan este elenco los asesores políticos Ismael Crespo y Agustín de Uribe y el político de la CUP David Fernández, quienes realizan un claro análisis de los cambios que ha sufrido la democracia y política profesional en los últimos años.

Un total de quince entrevistas que, sumadas, dejan en el lector una impresión de alta resolución de los cambios que ha vivido este país y que ha sufrido su sociedad. 

En la prensa: 

- Entrevista en "Tertulia Ciudadana" de Canal 33.
- Programa literario de Ràdio Barcelona "Punt de Llibre" de la Cadena SER 
- Artículo en Estrella Digital
- Artículo en Canal 33 Madrid.

diumenge, 22 febrer de 2015

Ciutademos

Encuesta sobre los resultados en la Comunidad de Madrid.
Los que vigilamos semanalmente la política de nuestro país, vemos cómo nuestros políticos son cada vez más esclavos de las encuestas electorales, como la de El País o La Vanguardia. Ayer mismo, como explicó Sonia Sánchez en su comentario semanal de la SER, la vicepresidenta volvió a usar la mesa del Consejo de Ministros para atacar a otros partidos. No es la primera vez. A pesar de alardear durante mucho tiempo que no se debe hacer eso desde una posición institucional como la de los viernes a mediodía, lo cierto es que Juan Carlos Monedero y Podemos llevan ya unas semanas siendo su objetivo y este viernes se ha sumado (dos puntos, redoble de tambores...) Ciudadanos. En casa de Albert Rivera tienen que estar fregándose las manos. Publicidad gratis y la certeza de que su mensaje comienza a hacer daño. Nadie es atacado si no representa un peligro, en política, y menos desde una tribuna institucional del calibre del Consejo de Ministros. 

Hay quien verá en estos ataques un signo de debilidad del poder establecido, desde luego son indicativos. Teniendo en cuenta que los dinosaurios siempre mueren lentamente, muy mal harían los partidos aspirantes en confiarse y creer que está todo ganado. Hay pocas cosas peores que la arrogancia del que está en el poder y una de ellas es la inconsciencia de quien quiere conseguirlo. Precaución, amigos, el camino está lleno de trampas, pero para todos. La propia Santamaría en un acto en Andalucía criticaba la convocatoria de elecciones y se atrevía a ponerles precio. Comentaba: "En mi gobierno se hacen virguerías sociales con esos dos millones". En mi gobierno. No en el de Rajoy. En el mío. Hay lapsus que no necesitan más explicación. Sí merece una explicación el empeño de su gobierno y de su presidente Rajoy en hacer declaraciones que critican la convocatoria de elecciones. Cada presidente (autonómico, del Gobierno, o el que sea) tiene el derecho de convocar las elecciones cuando más le convenga y él mismo probablemente las retrasará hasta inicio de 2016, pero el hecho de criticar que se pregunte a los españoles qué opinan es un gesto un tanto feo en una democracia. Da la impresión de que nuestro presidente opina que son la fiesta de la democracia cuando le interesan a él ya su partido pero que son pamplinas, cosas de las que no hay que abusar cuando las convocan otros.

Por otro lado, no dejo de sorprenderme con la buena capacidad de crear un escenario propicio desde la cúpula de Podemos. En el caso la rueda de prensa de esta semana de Monedero por ejemplo, retardaron una rueda de prensa (camarero del Prado incluido) causando una expectación tremenda en las redes. Luego el mismo Juan Carlos, arropado por toda la cúpula de su partido, estuvo hora y cuarto explicando y respondiendo (a algunos compañeros periodistas hasta se le hizo larga su comparecencia), queriendo demostrar que no tiene miedo a dar explicaciones, a pesar de haber tardado tres semanas en darlas y de "no poder" mostrar nada más que las facturas y no el contrato. En todo caso, en otros ejemplos de ruedas de prensa un periodista agradece que le presenten facturas o que nos podamos quedar con la documentación que se presenta, en lugar de ser retirada al final de la intervención del político de turno, como ocurrió con la famosa rueda de prensa de Monago (de quien por cierto, aún esperamos las facturas prometidas de sus viajes). Son pequeños detalles que no justifican un comportamiento, pero que demuestran una cierta diferencia entre las mal-llamadas "nueva" y "vieja política". 

Albert Rivera, por su parte, va por buen camino como indican las encuestas y los ataques de Sáenz de Santamaría, aunque debiera dejar de usar el argumento de que no le invitan nunca a la televisión, teniendo en cuenta que aparece semana sí, semana también en cadenas de nivel estatal. Y eso amigos, ocurre ya desde hace casi dos años, sobre todo en La Sexta. 

Si todo sigue este mismo camino, como comentaba en el pasado artículo "¿Un nuevo orden?", probablemente veremos un cambio en los partidos tradicionales y en 5 o 10 años seremos testigos de los enfrentamientos Pablo Iglesias - Albert Rivera en el Congreso de los Diputados. ¿Es eso realmente un cambio? ¿Es suficiente cambiar cambiar el PPSOE por el Ciutademos? Si viene con un cambio constitucional, sí, desde luego, el país necesita un revolcón de los buenos, pero si a la postre en 30 años seguimos estando exactamente igual que ahora, quizá nos acordaremos del amigo Sancho y sus alforjas. El Nuevo Orden debe ser mucho más que un simple cambio de siglas y debe ir acompañado por medidas que garanticen y blinden los derechos de los ciudadanos, por encima de intereses personales, partidistas o financieros. 

En todo caso, tiempo queda para ese escenario y este sin duda va a ser el año más convulso y transformador que va a vivir la política de este país en mucho tiempo. 

dilluns, 2 febrer de 2015

¿Un nuevo orden?

La política en España está cambiando. Y lo hace lenta, pero inexorablemente. Los viejos partidos ven como se les está escapando el tren y son incapaces de levantar la mano para atrapar una agarradera. El problema es que los trenes de ahora no son como los viejos ferrocarriles a vapor, no tienen agarraderas, o te subes o no. En el AVE que se ha convertido la política española, muchos van a quedarse en la estación y aún no lo saben, porque pasan demasiado tiempo recordando los viejos tiempos, porque tienen mochilas demasiado pesadas o porque están demasiado ocupados negando la realidad, afirmando que los trenes todavía se propulsan con carbón. Negro es el futuro que les espera. 

El pasado sábado 31 Podemos hizo una contundente demostración de poder, llenando la madrileña Puerta del Sol sin ninguna causa concreta. Podéis pensar que no son muchos, que no son tantos como parecen o que otros movimientos sociales han convocado a más gente recientemente, pero lo cierto es que en los últimos años no se ha dado el caso de que un partido político consiga reunir a tanta gente sin reivindicar una causa social concreta (como por ejemplo la dependencia, la Hepatitis C, los desahucios o la privatización de la Sanidad y la Educación). El hecho de que un partido político llene una plaza únicamente apostando por un concepto político, no social, como "el cambio" (concepto escuchado mil y una veces los últimos 30 años, por cierto) es sin duda un éxito rotundo. Que se lo pregunten a UPyD, que apenas convocó a una veintena de personas en el mismo lugar semanas antes, al pedir la dimisión de Rajoy. 

Discurso completo de Pablo Iglesias el 31 de enero de 2015.

Eso significa que Podemos está capitalizando el lenguajes y los símbolos del 15M (la elección del escenario no fue casual y las continuas referencias a este movimiento durante el discurso final de Pablo Iglesias, tampoco). Con ello, este partido consigue apropiarse del concepto del "cambio" (que aunque muchas veces repetido, a menudo es efectivo) y más importante, consigue generar ilusión en sus votantes, que para quien no lo sepa, es el arma más efectiva para llegar a la Moncloa. Por ello el líder de Podemos usó repetidamente frases emotivas como "soñamos y nos tomamos muy en serio nuestros sueños", para llegar al corazón de los ciudadanos que llevan sufriendo ya años la crisis y que, como él afirma, se consideran "los de abajo". Podemos utiliza este tipo de estrategias de forma magistral, porque se sienten legitimados para ello, porque se sienten apoyados por mucha gente y por la magnética personalidad de su líder, que cada vez que va a la televisión las audiencias suben como la espuma. 

Pero este no es el único partido que apuesta por otra forma de hacer política. Mucho más silencioso, otro líder lleva haciendo algo similar, aunque siendo mucho menos renovador que Pablo Iglesias. Ya hace tiempo que dije en este blog y en varias tertulias que Albert Rivera me parecía un candidato muy peligroso para la política de este país. Peligroso, en primer lugar, porque puede llegar muy lejos. Como candidato electoral (joven, con buena planta, renovador en su discurso) desde luego cumple todas las normas para salir elegido. Mucho más moderado que Pablo Iglesias y mucho menos magnético, pero sin miedo a decir al poder establecido que España necesita un cambio. Teniendo un mensaje muy parecido al de UPyD, parece estar adelantando al partido de Rosa Díez, dada la consabida incoherencia de proponer el cambio siendo una política que lleva 30 años en cargos públicos. Esa mochila no la lleva Albert Rivera y es por ello que tiene muchas más posibilidades que los magentas de acercarse a la Moncloa. Pero el objetivo de este catalán antinacionalista es asentarse en la política española, ocupando el lugar de UPyD y, si juega sus cartas, el lugar del Partido Popular. Creo que no sería de extrañar dentro de 10 años ver un parlamento español con Pablo Iglesias como principal estandarte y Albert Rivera en la oposición, y transformar juntos una España que pide a gritos un nuevo orden enterrando la Transición y redemocratizando un país desde sus raíces. Y Rivera, si es un poco inteligente, no luchará contra los cambios que propondrá Pablo Iglesias, primero por coherencia, porque es lo que él mismo lleva pregonando en los platós durante mucho tiempo y, más importante, porque es lo que necesitan los ciudadanos de este país.

Pero aunque los dinosaurios tengan fecha de caducidad, creo que el PPSOE va a tardar un tiempo todavía en extinguirse, sobre todo hablando de la derecha española. Si todo les sale bien, Ciutadans debería dejar al PP en minoritario techo electoral que tenían antes de la llegada de José Mª Aznar, porque los de Rivera tienen potencial para ello. Pero la existencia de UPyD y la fortaleza interna del PP, a pesar de los continuos aguaceros que causan sus estructurales casos de corrupción, van a hacer más dificil que esta fuerza política liberal se consolide como tal. Porque como he dicho muchas veces, una fuerza de derechas es necesaria en España, pero una fuerza de derechas respetuosa, democrática, liberal y que no tenga mochilas franquistas o que rechace claramente el voto fascista. 

Sea como fuere, el tiempo dirá si mi pronóstico es el acertado o si, como ese grupo de despistados, me he quedado en la estación preguntándome qué ha ocurrido.
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dissabte, 27 desembre de 2014

Coaliciones y bisagras

Mucho se habla últimamente de pactos para salvar el régimen del 78, de partidos bisagra y del PPSOE. Los medios tradicionales (El Mundo, El País...) se hacen eco de lo que se masca desde la llegada de Pedro Sánchez "el guapo" a la Secretaría Gral. del PSOE, es decir, un pacto entre los dos grandes partidos. Ante la imposibilidad de formar una mayoría absoluta por separado, parece obvio que van a pactar para seguir gobernando. A pesar de que Sánchez ha rechazado repetidamente que no va a producirse una coalición en firme (con toda la obviedad electoral de esa afirmación), está claro que si el PSOE quiere ser bisagra (donde te has quedado PSOE, con lo que tú habías sido), va a tener que pactar con el PP. La forma lógica serán los pactos puntuales, porque otra cosa destruiría al PSOE (más aún), quien lleva años intentando negar conceptos que han calado mucho en la sociedad desde el 15-M, como "PPSOE" y "PSOE y PP la misma mierda es". Por mucho que se repita el "no son lo mismo", un pacto de esta clase acabaría con el partido de la supuesta izquierda tradicional española. 

De hecho, el PSOE está en una encrucijada ya que, si se volvieran absolutamente locos y decidieran, en un acto de patriotismo social, apoyar a Podemos lo tendrían igual de mal que si apoyasen al PP. ¿Por qué razón? Porque pasarían a ser la IU de las legislaturas de Zapatero o la ERC de las primeras legislaturas de Pujol, entes debilitados por el discurso de izquierdas, el primero, y catalanista el segundo, de los entonces Presidentes. En este caso, Pablo Iglesias fagocitaría todo el rédito electoral, por lo que la "traición al régimen de 78" le saldría también muy cara al PSOE. La aspiración a ser partido bisagra aunque electoralmente lógica, quizá no ha sido bien considerada por los dirigentes socialistas, ya que para eso se necesita una ductilidad que el PSOE no tiene. Y es preferible no haber tocado poder en mucho mucho tiempo para que te puedan reprochar de los anteriores dirigentes, y las legislaturas de Zapatero son demasiado recientes para eso. El gran problema actual del PSOE es que no es partido bisagra desde los primeros años 80 y no saben serlo. Y el gran problema estructural del PSOE es que hace años que no sale a ganar el partido, a diferencia de Podemos. 

El simple hecho que el partido de Pablo Iglesias haya afirmado que quieren ganar las elecciones ya ha descolocado al PSOE, le ha envejecido y le ha postrado a la segunda división de los partidos bisagra Como el régimen del 78, el PSOE no se ha sabido refundar, ni siquiera reciclar, ni ha sabido ver que si se está demasiado tiempo de cara al aparato, cuando necesitas al ciudadano este ya se ha ido, harto de que le ignores.

dilluns, 15 desembre de 2014

España en Navidad

Es curioso que cuanto más debería estar publicando en este blog, menos publico. Lo cierto es que han ocurrido muchas cosas en este país, políticamente, y debieran ser comentadas a fondo. La Ley Mordaza es quizá la más impactante de todas ellas, aunque no se nos pueden olvidar las 11 personas al día que mueren por la Hepatitis C porque al gobierno no le da la gana gastar el dinero que cuesta una medicina que salva al 95%, porque aseguran que es cara. Quizá para el gobierno, hay personas que no valen los más de 1.000 euros que cuesta cada tratamiento, o quizá prefieren gastar el dinero en otros menesteres que en el de salvar las vidas de los ciudadanos a quienes, teóricamente, representan y deben cuidar. Pero lo cierto es que difícilmente un gobierno que pretende aprobar una ley como la de Seguridad Ciudadana, la Ley Mordaza, se puede preocupar por sus ciudadanos. Claramente les tiene miedo y por ello quiere amordazarles, quitarles la voz, prohibir sus formas de protesta y que se pueda filmar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, no sea que se puedan demostrar su ocasional uso desproporcionado de la fuerza. 

También cabría analizar a fondo la Audiencia Nacional, que ha dejado libre la plaza del juez Ruz, quien se encarga hasta el mes de marzo de los casos Gürtel y Bárcenas. Ello se produce, estoy seguro que casualmente, la semana después después de que este juez decretase en su auto que Ana Mato y el Partido Popular se han beneficiado de la trama Gürtel a título lucrativo. Es decir, que se han lucrado de esta trama corrupta. Ahora el juez Ruz se ve forzado a dejar su plaza para que otro juez se encargue del caso. En su día puse en duda al juez Ruz, pensando que iba a hacer una instrucción del caso favorable al Partido Popular, claramente me equivoqué. Aunque su instrucción ha sido más liviana que la que hubiese hecho Gómez Bermúdez, un juez más inflexible, lo cierto es que Ruz ha puesto contra las cuerdas al partido de Gobierno y eso ha hecho saltar algunas alarmas. Su sustitución, desde luego, no parece casual y es otro ejemplo claro de la inexistencia de la separación de poderes en nuestro país. Otra más. 

También podríamos hablar de RTVE, que ha modificado su cúpula dirigente una vez más para adecuarla a 2015, un año en el que hay no sólo una, sino dos contiendas electorales. En ellas, al parecer, el partido de Gobierno quiere tener bien controlado al ente público, Telemadrizándolo lo máximo posible, para que los españolitos de a pie no nos descarriemos y votemos lo que vota la gente de bien. 

En fin, se trata de que no perdamos la fe cristiana, de que no perdamos la ilusión en comprar lotería, porque sabemos que las cosas pueden salir mal, que nos pueden robar derechos adquiridos, que pueden robar dinero público y librarse, pueden cambiar de jueces cuando sus juicios no van bien, pero que no hay que quejarse, que es Navidad, hay que consumir y ser felices. Porque el español de verdad es feliz, no se queja, agacha la cabeza, se resigna a su suerte y no se mete en esas cosas de la política. No sea que salga como esos descerebrados del 15M y de Podemos que reclaman nuevas democracias y derechos. Insensatos. En fin, la historia se repite, una vez más.

diumenge, 9 novembre de 2014

Cultura e identidad

En tiempos en los que el independentismo despierta excesivas pasiones a ambos lados, es necesario recordar de donde parte un aspecto tan relevante como la identidad catalana. Resistente como pocas a la adversidad, se ha mantenido firme a lo largo de los últimos siglos. Pero ¿qué ha sostenido la identidad catalana a lo largo de tanto tiempo? Sin duda, la cultura. Y hablando de ella hay que ir mucho más allá de las sardanas y los castellers, ya que quedarse en eso sería como quedarse con los toros y las sevillanas, olvidándonos de Cervantes, Goya, Lope de Vega o Almodóbar, si hablásemos de la cultura española. La cultura catalana obviamente es literatura, teatro, danza, música, cine, radio, televisión e incluso internet, como cualquier otra cultura existente en este planeta. Y también sardanas y castellers, obviamente, pero mucho más que eso.  

El periodista y escritor Francesc Canosa explica la supervivencia de la cultura catalana afirmando que el catalán cuando se ve oprimido y falto de libertades, lejos de abandonar su cultura, la vive de puertas adentro.  “¿Qué ocurrió desde 1714? Que se prohibió enseñar catalán en los colegios, se prohibió rezar en catalán e incluso no te podías morir en catalán, porque los epitafios tenían que estar escritos en castellano. ¿Cuál fue la reacción de la gente? Continuar con su cultura, pero desde casa. Todo lo referente al Establishment era en castellano (leyes, educación, etc), pero existía una realidad paralela que continuó con su cultura”. Repasando la historia, vemos varios casos similares, ya que a mediados del siglo XIX llegó la Renaixença (el renacimiento cultural catalán, en el que se empieza a escribir en catalán y en el que destacaron los juegos florales), seguido del Modernismo (que llevó un sello cultural diferenciado desde Cataluña hasta París), pasando por el Noucentisme y la Mancomunitat de Cataluña, que fue el primer eslabón para crear un primigenio cuerpo de Estado. Este ente, explica Canosa, fue la herramienta que sirvió de kilómetro cero de la gran “normativización de la lengua catalana, con el trabajo que realizó Pompeu Fabra para conseguir una lengua para todos”.

Todo ello se vio interrumpido por la dictadura de Primo de Rivera, primero,  y por la de Franco, en 1939. De nuevo, los catalanes se vieron obligados a mantener una identidad cultural en la clandestinidad, en una España en la que estaba prohibido escribir y publicar en catalán. No fue hasta 1960 que vimos de nuevo este idioma en el papel, dentro del territorio español, y fue en “Serra d’Or”, revista cultural y religiosa de la Abadía de Montserrat. Luego le siguieron otras, también del ámbito folklórico, religioso y nunca político, pero siempre en catalán. Para Canosa, este aspecto es importante, ya que desde la dictadura “se asocia cultura a folklore, cuando es precisamente la cultura la que mantiene a la sociedad catalana. Desde la dictadura, no se da importancia a la “Nova Cançó” o a las Sardanas, pero (la cultura) era realmente lo que vertebraba todo el país”. 

Tras la dictadura ocurre lo mismo, un nuevo florecimiento, con la llegada de TV3 y Catalunya Ràdio, a pesar que desde el gobierno español se quería una “televisión antropológica” (de ámbito local, para emitir sardanas y castells y poco más), pero que al informar sobre lo que ocurría en el mundo abriendo corresponsalías, se convirtió en un referente informativo para la sociedad catalana.

Canosa recuerda que “siempre que Cataluña tiene libertad, sale de casa, empieza a volar y la gran expresión es cultural. Esto conecta con todos los episodios históricos”. Además, no se queda en un sólo ámbito, sino que “tienes un bufet libre muy ámplio en todos los sectores culturales, en estas ganas de explicarse a sí misma, desde un punto de vista cultural”. En los últimos tiempos, con la nueva ola de independentismo, vemos un resurgir de la cultura catalana, con nuevos escritores, músicos y creadores audiovisuales. Ello ha supuesto un cambio, comenta Canosa, ya que “el gran drama de Cataluña es que es un país no explicado. Que ha sido tartamudo y que ahora ha dejado esa tartamudez y está hablando con claridad como hacen el resto de ciudades o países. Y por eso tiene una representación cultural tan amplia, que muestra ese ‘trencadís’ (quebradizo, estilo característico del arte modernista)” que ha sido siempre la cultura catalana.

Como ocurrió con movimientos sociales como el 15M, se ha perdido el miedo, se han perdido los complejos y se sigue delante, no sólo como una identidad política que quiere un Estado propio, sino también con el gran empuje de una identidad cultural. El propio Francesc Canosa, sobre el futuro político y cultural de Cataluña afirma que “en estos momentos no me atrevería a decir qué puede pasar, pero estoy seguro que nunca más volverá a ser lo mismo. Las relaciones entre Cataluña y España no van a ser iguales, porque han pasado demasiadas cosas. Primero porque hay una gran desconexión de lo que es la sociedad catalana con el Establishment español”, hecho que, aclaraba, no ocurre sólo en Cataluña, sino también en todo el país, como hemos podido ver últimamente con el vertiginoso crecimiento de Podemos. En segundo lugar, porque “Estado español es un artificio, porque está pegado con cola, como se demostró en la Transición con el ‘café para todos’”. Finalmente, porque se trata de un “proceso intergeneracional, no solo de los jóvenes, porque la gente ya no tiene miedo. Se están expresando a sí mismos. Por ejemplo, cuando determinada prensa madrileña amenaza con lanzar obuses, se lo toman con humor, no se lo toman en serio”. Pase lo que pase el 9N, pase lo que pase en los próximos meses, la Cultura catalana seguirá estando ahí, uniendo a la sociedad, aglutinándola en una identidad, hablen el idioma que hablen las personas que lo forman.

divendres, 19 setembre de 2014

El 'No' Democrático

El "No" ha ganado al "Sí" en el referéndum de Escocia.

"¡Cuánto tenemos que aprender de los británicos!". Esta frase, que parece sacada de una película de Gracita Morales y José Luis López Vázquez, no puede estar más de actualidad. El "No" ha ganado, como han informado muchos medios, con el 55,4 % de los votos. Una victoria más firme de lo esperado por los favorables del "Sí", pero que deja claras muchas diferencias entre España y Reino Unido.

Hoy se han levantado los tertulianos del "No" eufóricos, como es normal, cuando no se dan cuenta de la paradoja de que se alegran del "No" en una votación que no permiten en su propia casa. El "No", en sí, ya es una victoria sólo por el hecho de poder votar. Este "No" democrático sí muestra la enorme distancia entre el Reino Unido y España, país en el que ni tan siquiera se permite las urnas, que las demoniza tildándolas de "antidemocráticas", aduciendo que "es ilegal". Votar. Ilegal.

Creo que los partidarios del "No" deberían darse cuenta de que no es coherente estar a favor del "No" en una votación y llevar al Tribunal Constitucional (presidido por un exmiembro del PP y redactor de la actual reforma laboral) la Ley de Consultas catalana. Al parecer, para alguna gente, una ley de consultas, una ley que sirve para preguntar al pueblo, es considerada "ilegal". Algún día, alguien caerá en la cuenta de que una ley que permite opinar al pueblo no solo no puede ser ilegal en una democracia sino que no debe serlo.

Algún día alguien se dará cuenta de que el "No" es también una derrota para aquellos quienes no quieren permitir votar.

divendres, 29 agost de 2014

Creando violencia

Todos conocemos la deriva que está tomando este país en los últimos años. Aunque el gobierno venda la burra de la recuperación económica, todos notamos en nuestro sueldo cómo hemos perdido poder adquisitivo, ya que, haciendo el mismo trabajo en la misma empresa con un año de diferencia, cobramos entre 200 y 300 euros menos que antes. Los sueldos, desde la reforma laboral, han bajado entre un 25 y un 30 por ciento, pero esa rebaja no se produce en el precio final de la gasolina, ni en los alimentos, ni en la luz, el gas o el agua, que cada día están más caros. Eso significa que cada día creamos más pobreza social, una pobreza social que va acompañada de un creciente cabreo al ver cómo las empresas del Ibex 35 crecen y consiguen más beneficios que nunca. No es que lo diga yo, Intermón Oxfam afirmaba en su último informe (que podéis leer íntegro aquí) que "Las familias aportan casi 50 veces más a las arcas públicas que las grandes empresas" (podéis leer más sobre este tema en este artículo). Eso significa que en este país la frase "tanto tienes, tanto pagas" está muy bien como milonga, pero fiscalmente es un chiste de mal gusto. 

Todo ello nos lleva a un escenario en el que encontramos una población empobrecida en España, con unos sueldos paupérrimos y una sensación de robo muy importante. No sólo de robo, sino de estafa descarada en nuestra propia cara. Conociendo además como conocemos que se está indultando a personajes que han sido protagonistas de robos, cohechos, corrupción y otros estándalos que han menguado la capacidad económica pública (es decir, que han robado el dinero de nuestros impuestos), la situación no podría ser más candente, socialmente. Y la gente sale a la calle a protestar, a reivindicar sus derechos y se topan con una ley de Seguridad Ciudadana que les reprime e impide denunciar a aquellos antidisturbios que se comportan de forma deproporcionadamente violenta contra la ciudadanía, porque la ley impide grabarles "en el cumplimiento del deber", con lo que, además de tener impunidad los corruptos, la tienen también aquellos quienes reprimen a los manifestantes. 

Todos conocemos la expresión de que no hay gato más peligroso que le que está arrinconado. Pues bien, a la sociedad española se la está empobreciendo, se la esta reprimiendo en las calles y se la está arrinconando hasta un punto que puede tener difícil retorno, si este gobierno, o el que venga, no soluciona este tema. No hablo de los 6 millones de parados (de los cuales el último millón es directamente culpable el Partido Popular y su reforma laboral), hablo de una sociedad en conjunto que ve que, haga lo que haga, no llega a fin de mes. Que le ofrecen trabajos por 700 euros a jornada completa, si no más, y teniendo que dar las gracias con amplias reverencias, teniendo que sustentar las arcas del Estado a más del 91 por ciento, mientras empresas y pymes aportan al Estado apenas un 6 '5 por ciento y las multinacionales, cerca del 2 por ciento, según otro informe de Intermon Oxfam. Esos números no parecen muy acordes con la proporcionalidad fiscal de la que se habla en nuestra Constitución, sobre todo teniendo en cuenta la capacidad económica de la sociedad española actual. Hay quien podría decir que soy un rojo marxista por afirmar que las clases trabajadoras aportan la mayoría del dinero del Estado, pero los datos del informe no engañan. La realidad es tal como es y está claro que la desigualdad y la pobreza son Trending Topic en la economía de las familias españolas. 

Lo más grave de todo esto es que, el Gobierno de Rajoy está cometiendo el mismo error que cometió Zapatero con la Crisis, Aznar con el enfado social contra la guerra de Irak o Felipe González con la corrupción al final de su mandato. Ninguno de ellos quiso ver lo que se le venía encima, ninguno de ellos quiso ver que cada uno en su ámbito, se estaban equivocando. Ni Zapatero supo ver la crisis, ni Aznar supo ver que nadie quería esa guerra ni Felipe González supo detener la hemorragia que supuso la corrupción en su administración y su partido. Rajoy está igual de ciego. Mira hacia otro lado ante la desigualdad que está creando con sus medidas económicas y ante la pobreza que está generando para contentar a Merkel y los bancos alemanes. Mira hacia otro lado para no darse cuenta de que está generando en su país un caldo de cultivo que, si no va con cuidado, no va a poder contener. La pobreza está llegando a unos niveles en los que un estallido de violencia está cada vez más cercano, en el que quienes nada tienen que perder, ni su casa, ni su sueldo, ni su dignidad, sólo tienen una salida, o el suicidio o la acción violenta. Y es preocupante que el Gobierno de Rajoy no quiera darse cuenta de ello, que anuncie nuevos recortes coincidiendo con la llegada de la Canciller alemana, y que, de esa forma, sin darse cuenta fomente una violencia que difícilmente van a controlar en los próximos años. 

Algunos  de los que se han manifestado pacíficamente en los últimos años, pueden estar empezando a cansarse de no ver resultados y pueden tomar medidas para cambiar las cosas, si se aprueba un cambio en la ley electoral que impida a los partidos recién surgidos de la ciudadanía tomar cotas de poder que reclama el pueblo. La sociedad tiene paciencia, pero no es infinita y la modificación de la ley electoral para evitar perder poder en las municipales podría ser la gota que colma el vaso de una sociedad harta de recortes. Quienes están en el poder, desde su atalaya, quizá se creen intocables pero no lo son. La violencia es siempre el último recurso de los inútiles, como decía Isaac Asimov, yo lo he dicho siempre y lo sigo defendiendo, pero me da tanto miedo que algunos no piensen así, como que el Gobierno no se haya dado cuenta de que será responsable de cualquier tipo de violencia creada por una sociedad a la que ha empobrecido. 

diumenge, 27 juliol de 2014

La confesión de Pujol

Escribir sobre el hombre que ha representado la figura de "El President" como nadie y que ha construido buena parte de la Catalunya que conocemos hoy en día merece una reflexión más profunda de la que hemos visto últimamente. El impacto que ha tenido su confesión en la sociedad catalana y española ha sido muy grande. Las noticias publicadas, por ejemplo en El Mundo o en El Confidencial, destacan este aspecto y han desatado un sinfín de reacciones políticas y periodísticas sin precedentes. Uno de los periodistas de La Vanguardia más cercanos a CiU y al 'President' Pujol, Francesc Marc Álvaro, ha escrito un extenso artículo, que os recomiendo leer, sobre el hombre que se escondía tras el cargo y la relación que tenía con su familia. Las reacciones políticas a la noticia han sido inmediatas y contundentes, pidiendo explicaciones a Pujol y su familia sobre la confesión de ocultación de dinero al fisco en paraísos fiscales, los más suaves, y pidiendo que dimita de sus cargos y abandone todas sus prebendas, los más afanados. La sensación que se le queda a uno al leerlas, a pesar de no ser de CiU y de no haberles votado nunca, es la de una jauría de hienas (dicho con todo el respeto) despedazando el cadáver político de un hombre que hasta su confesión, había sido intocable para todos ellos. Más de 30 años esperando dan para mucha hambre atrasada, imagino. En todo caso, más de un político de cierto partido debiera contener un poco ese afán, vistos los casos de corrupción y los imputados de su propio partido. 

En cuanto al hecho en sí, la confesión, se ha especulado en informativos y en debates que podría ser una jugada de Jordi Pujol para ocultar otros casos de corrupción de su familia, sabiendo que a su edad no va a entrar en prisión y, de esa forma, matar dos pájaros de un tiro, al librarse de un castigo legal (más allá del castigo público y mediático que ya está sufriendo). Lo que permanece es también la sospecha, de la que no tengo ninguna prueba, de que Jordi Pujol organizó una trama de corrupción política en la cual se llevaba el 3% de todas las adjudicaciones que llevó a cabo la Generalitat en los 20 años que estuvo al cargo de la misma. Con esta confesión, Pujol teóricamente se libraría de esa acusación afirmando que el dinero provenía de una herencia no declarada en estos 30 años y ocultada en paraísos fiscales. Esa es la trama a la que se refería Pascual Maragall cuando asombró al Parlament con sus conocidas declaraciones sobre "el 3%", aunque siempre he considerado que lo sorprendente del tema no fue la acusación, sino que todos supieran a qué se estaba refiriendo el entonces President de la Generalitat socialista. Esa sensación de que Omertá, de silencio implícito, que hasta la acusación de Maragall nadie se había atrevido a verbalizar, dada la trascendencia y la importancia de Jordi Pujol en la sociedad catalana. 

Todo esto me ha hecho recordar una anécdota con un amigo mío muy convergent, a quien provoqué un gran enfado cuando sugerí que la lógica más pura me llevaba a pensar que era imposible que un político que lleva 20 años en el poder no hubiera estado implicado en un solo caso de corrupción política. Al principio creí que se enfadaba por estar atacando al President Pujol, pero más tarde sus ojos me revelaron que fue más bien el hecho de que no había querido darse cuenta del tema durante todos estos años, lo que le enfadó. Del mismo modo que a muchas personas de izquierdas les sentó como una patada en el estómago el docufake de Jordi Évole "Operación Palace", a mi amigo lo que le fastidió, creo, fue el hecho de despertarse de la ensoñación en la que había dormido 20 años. En ambos casos se atacó a quien despertó a todos de esa ensoñación, en lugar de a las personas que se la hicieron creer. 


Eso ocurrió en 2006, en pleno debate del Estatut, una época pésimamente gestionada por la política española que ha provocado el estado de ánimo actual en Cataluña. Hoy en día vivimos una situación análoga, en la que es notorio y poco casual que aparezcan este tipo de informaciones, en plena efervescencia del independentismo catalán, que algunos, muy ofendidos y usando lenguaje de guerra, describen como el "desafío secesionista". Y con una clara estrategia prebélica, se ha encendido el ventilador para que aparezcan este tipo de informaciones, a menos de una semana de la celebérrima reunión entre los Presidentes Rajoy y Mas. No es necesario ser un conspiranoico para darse cuenta de que las casualidades no existen, y menos cuando hablamos de política estatal.