dimecres, 14 de desembre de 2011

La corrupción ya no es lo que era

Los tiempos cambian. Uno pensaba hace años que un político no se presentaría a las elecciones si tenía en el sayo uno o varios casos de corrupción. O que, en caso de ser un caradura, su partido no le dejaría presentarse. Pero Ah, Amigos! Qué tiempos aquellos! Ahora la política es otra cosa, eso de dimitir ya no se lleva, está feo, hace quedar mal a tu partido y a tu líder. No, si eres un político corrupto posiblemente ni te condenen, posiblemente, te asciendan a secretario general o ministro. Es posible que te pidan que te presentes a las elecciones y, un mes después de ganarlas con mayoría absoluta, tengas que dimitir porque comienza el juicio. Porque esta es otra, “los tuyos” siempre te votan, seas un ladronzuelo o (una rara avis) el político honesto. Esta corrupción no es la que era. Cuando estalló hace unos años el caso Gürtel, muchos pensaban que iba a afectar al PP de forma decisiva. El PSOE no estaba tocado pero no hundido y el PP protestaba contra las filtraciones que dejaban a sus congéneres “traviesos” a la altura del betún. Algunos ilusos creímos incluso que les afectaría electoralmente. Inocentes... 

Ver a Camps y Costa en el banquillo puede suponer para algunos socialistas un consuelo frente a la estrepitosa derrota en las pasadas elecciones, pero la realidad es que no va a tener absolutamente ninguna consecuencia política de ningún tipo, si obviamos los propios integrantes de la trama de corrupción. Soy muy pesimista cuando hablamos de la asunción de responsabilidades de los políticos de nuestro país, nos han dado una incontable cantidad de ejemplos sobre ello, por desgracia. Sólo hay que ver a la cúpula del partido socialista, incapaz de reconocer sus errores tras la derrota más contundente en unas elecciones generales. Hay quienes, des de las bases, promueven y se organizan para conseguir un cambio en el partido (@albertosotillos, @basesenred, @ReiniciandoSoc y muchos otros), pero ciertamente lo tienen complicado si no consiguen mover a las familias más dinosáuricas e inmovilistas dentro del partido. Hay muchas cosas que deberían cambiar y que, por desgracia, va a costar mucho cambiar. 

Para darle un toque de optimismo a este post, me alegra muchísimo que la revista Time haya querido dedicar su portada de “El hombre del año” a los indignados de todo el mundo, ya sea quienes lo comenzaron todo, aquellos miles de protestantes de la primavera árabe, como los griegos, como el 15M, Occupy Wall Street o incluso los últimos, los rusos hartos de los pucherazos de Putin. Me sabe mal que en la portada no se mencione explícitamente al 15M, pero me alegra que el hombre del año sean todos aquellos que nos levantamos contra las injusticias del país donde vive, ya sea de una forma o de otra. Contra todo lo dicho sobre los políticos anteriormente, hay que levantarse del cómodo sofá en el que nos hemos apoltronado en los últimos años y gritar por lo que nuestros políticos ya hace décadas que no defienden, nuestros derechos.

La indignación, portada de la revista Time.

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