dilluns, 28 de novembre de 2011

Viejas tradiciones y nuevas corrientes

Esta misma semana, Bea Ochera comentaba en su blog que Zapatero “por lo que le quedaba en el convento”, ya poco le importaba indultar a un banquero que no aprobar la Ley Sinde. Pero viendo esta información de Carlos Herranz en El Confidencial, uno acaba por entender muchas cosas. No nos resulta novedoso que los partidos políticos negocien con los bancos para aligerar sus deudas con estas entidades, pero que se indulte a un banquero condenado por mala praxis a cambio de una refinanciación del partido y de una hipoteca para el propio Zapatero, me parece simplemente repugnante. El trapicheo de favores entre políticos y baqueros ha existido siempre, pero hacerlo de forma tan descarada, a pocas semanas de un nuevo gobierno, me parece que deja en bragas a quien comete este acto, un gobierno teóricamente (aunque hace años que no lo es) de izquierdas.


¿Secretitos entre Botín y Zapatero? Feo...
Por otra parte, me conforta ver que siguen algunas viejas las tradiciones de la política española, como la de defenestrar la gestión y la figura de los presidentes anteriores. Los casos son innumerables, perpetrados por políticos de todos los colores y olores, porque los que llegan no quieren cargar con mochilas olvidadas o porque el arte de atacar a quien no se puede defender es sin duda uno de nuestros deportes favoritos. Qué pena. No quiero soltar el viejo mantra de “esto en EE.UU. no pasa” porque los políticos estadounidenses, a pesar de tener bastante más dignidad que algunos de nuestros representantes, ha empeorado con el paso de los años. Es cierto que somos fans de series como El Ala Oeste de la Casa Blanca, en la que se apostaba claramente por una política digna, honesta, no necesariamente transparente, pero con altura de miras, pero no olvidemos que, a pesar de ser muy buena, era una serie de ficción. Muy buena, repito, pero solamente una serie de Tv.

En todo caso, la pequeñez moral de nuestros políticos, por mucho que a estas alturas no nos sorprenda, es una lacra que arrastramos desde hace ya demasiado tiempo. Es necesario regenerar la política, infiltrándose en los partidos, buscando gente honesta y promocionándola. Hay que construir un lobby indignado que, por medios legales, consiga encarar el futuro de los partidos hacia un horizonte mejor, porque está claro que ellos mismos son incapaces de hacer este ejercicio. Sino, sólo hay que ver la nula crítica interna que se está produciendo en la cúpula del PSOE, por mucho que tertulianos, opinólogos y periodistas afines se cansen de decirles que se están equivocando. De hecho, en el propio partido crece una corriente interna que espera conseguir algo bueno del Congreso Ordinario (que debiera de ser extraordinario), y que se están organizando mediante el hashtag #bases38. Veremos qué ocurre. Hoy mismo José Antonio Griñán afirmaba en la Cadena SER que “hay líderes de 35 a 50 años que podrían dar el paso que dio Zapatero”. Las bases socialistas lo agradecerían. Rubalcaba y la vieja guardia... lo dudo bastante. 

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