dimarts, 22 de novembre de 2011

Autocrítica, refundación o... ¿muerte?

Puede que el título de este artículo parezca un tanto exagerado, pero es cierto que al Partido Socialista le hace falta pensar muy bien cuales van a ser sus próximos movimientos. Muchos ya han visto poco adecuado que se convoque un comité ordinario en febrero, en lugar de uno extraordinario en el plazo de, por ejemplo, un mes. Parece un tanto descabellado, dada la situación actual del partido, tener que esperar tres meses para saber cual va a ser el futuro del mayor partido de izquierdas de nuestro país. Entiendo que se quieran tomar un tiempo, pero tres meses me parecen demasiadas vacaciones para un partido que ha sacado los peores resultados de su historia desde la transición. Parece necesario un cambio algo más acelerado, para poder encarar un futuro con optimismo. 

Zapatero, durante la rueda de prensa en la que analizó
sin mucha crítica el descalabro electoral. 
Pero por desgracia, hemos detectado una acuciante falta de autocrítica en todos los estratos del partido. En un país civilizado, ningún ejecutivo (público o privado) que sacara semejantes resultados decidiría mantenerse en la cúpula directiva. Una renovación parecería inevitable. Pero en este caso, parece que todavía no se han dado cuenta del lamentable resultado obtenido ni de los cuatro millones de votos perdidos. Cuatro millones. No es una cifra a despreciar. Por otro lado, la crisis es una mala excusa para justificar todo esto. La crisis no ha provocado la gran caída del partido, sino que ha sido en buena parte la gestión que se ha intentado hacer el Gobierno de la crisis. Para empezar, los mil nombres que se le dio a la crisis (contracción de la economía, desaceleración acelerada, ralentización del crecimiento económico... etc etc), es decir, no querer aceptarla. En segundo lugar, el traspaso de poderes de Zapatero a Rubalcaba dentro del partido ha sido también muy mejorable. La opción preferible, dicen algunos, hubiera sido un congreso para reformular el partido, yo hubiese preferido unas primarias (que para algo está así establecido), pero no un dedazo hacia Alfredo, que causó la desazón, una vez más, del votante socialista.


Forges ha reflejado con esta viñeta el estado en el que
se ha quedado el PSOE tras las elecciones de 2011.
Esta falta de reconocimiento de los errores es algo que los votantes han valorado muy positivamente a la hora de dejar de votar a Rubalcaba. Por otra parte, una campaña tan poco estimulante, con un par de vídeos y muy poco más, tampoco han ayudado. Hubiera estado bien que el candidato creyera un poco más en sus posibilidades. En una entrevista en el Hoy por Hoy de la SER que dirige Carles Francino, Rubalcaba llegó a decir que "tenemos muy complicado" ganar las elecciones (chico, tú eres el que te presentas, no tires piedras contra tu propio tejado, leñe). Reflexionando, pensamos que si la actual dirección del partido intenta salvar sus muebles, estará condenando posiblemente al partido a la más absoluta de las catástrofes. Para empezar, debería aparecer un líder, un personaje que aglutine el partido de nuevo, que se deje de familias y cuotas y que aspire a reunir a la izquierda en un voto ilusionante, en lugar del tedio de un partido que no sabe hacia donde va desde hace ya demasiado tiempo. Sería muy recomendable también llevar a cabo también una refundación del partido, ya que la marca PSOE está demasiado vinculada a Zapatero y Rubalcaba y es muy necesaria una limpieza interna en todos los sentidos (por otra parte, a otros partidos no les fue mal, pasando de Alianza Popular al Partido Popular). El partido tiene tiempo para regenerarse, pero más vale que se pongan las pilas si no quieren acabar siendo la tercera fuerza más votada en las próximas elecciones.

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