dilluns, 26 de novembre de 2012

Elecciones Catalanas 2012

Antes que nada, dejadme comentar que pocas veces he visto en la prensa unos análisis tan opuestos para unos resultados de las elecciones, algunos por cierto, absolutamente peregrinos. Dicho esto, analicemos: 


En primer lugar, el independentismo se consolida en las urnas. Veámoslo en cifras: 

- Voto Soberanista: CiU + ERC + CUP suman 74 escaños
- Voto neutral o federalista: ICV + PSC suman 36 escaños
- Voto anti-soberanista / españolista: PP + C's suman 28 escaños

Aunque sumáramos al PSC y a ICV a PP y C's, sumarían 64, por lo que se puede decir que una mayoría clara ha votado a favor del independentismo. Aunque sumando ICV al grupo soberanista (ya que no son independentistas, pero sí favorables a un posible referéndum), sumarían 87, lo que da una visión clara de lo que opina la mayoría de catalanes. 

Yo que no he votado y jamás votaré a CiU (he sido siempre votante socialista) creo que es un error garrafal analizar estas elecciones como un fracaso de Artur Mas. Entiendo que los medios españoles lo analicen así porque se ha personalizado en exceso el proyecto independentista en un político que, en realidad, no lo ha sido nunca (nunca se había pronunciado independentista, por lo menos). Por lo tanto, los catalanes han decidido castigarle por los graves recortes que ha aplicado al pueblo catalán y han decidido apoyar un partido que sí ha demostrado históricamente ser independentista, Esquerra Republicana. Es decir, igual que ocurre con muchos productos: Entre una imitación y el original, te quedas con el original. Como comentaba @DannyBesteiro esta tarde en Twitter "A Catalunya le gusta decidir, pero no le gusta recortar" ("ser recortada", imagino que quería decir, pero ya sabemos que la falta de espacio en Twitter es la norma). 

Oriol Junqueras, de ERC, se coloca en una posición
ideal para liderar el independentismo.
Por otro lado, considerar fracasado el proyecto soberanista o independentista (o como queráis llamarlo) cuando las dos formaciones más votadas (CiU y ERC, que suman mayoría absoluta) apostaban por este proyecto, me parece un frívolo atrevimiento, como poco. También lo es si hablamos de un fracaso de CiU, ya que ha ganado en las 4 provincias catalanas y multiplica por dos y medio los resultados de sus principales rivales (PSC, ERC y PP). Seamos sensatos, si el PSC o el PP hubiesen sacado estos mismos resultados, nadie estaría pidiendo dimisiones a Camacho o Navarro, sino que estarían contentos como unas castañuelas. Si es cierto, y los resultados electorales son irrefutables, que los catalanes le han dicho a Mas que "no ha colado, porque sabemos que no eres independentista de verdad y porque llevas dos años jodiéndonos a recortes". Es decir, varapalo a Mas sí, pero no al independentismo, que no sólo se mantiene sino que sube un escaño. 

Por otro lado el enfrentamiento pro- y anti- soberanismo ha beneficiado también al PPC de Camacho y, sobre todo, al Ciutadans de Albert Rivera, que es premiado con nueve escaños, por la coherencia de un discurso que lleva ya dos legislaturas tomando y porque ha sabido quitarle a UPyD casi el 100% de sus votantes. Y lo recalco porque la formación de Rosa Díez sí se ha presentado a estas elecciones, obteniendo 14.500 votos (3.500 votos menos que el Partido Pirata, 6.000 menos que el PACMA o 13.000 votos menos que el partido Escaños en blanco). Sin comentarios... También es importante recalcar la llegada de un partido como las CUP al Parlament, que presenta una nota de color interesante, más cercana al ciudadano (como podrían ser Syriza en Grecia o Anova en Galicia, aunque con muchos matices y distancia con estas formaciones). Este pequeño partido ha conseguido movilizar al votante "abstencionista activo" (es decir, no el vago que no va a votar para irse a la playa, sino el que llena las plazas gritando eso de "Que no, que no, que no nos representan"). 

Quiero dedicar también un momento a analizar la altísima participación que se puede traducir en dos sentimientos claros: Hartazgo de lo vivido hasta ahora e ilusión por lo que pueda venir. Es decir, en primer lugar, el pueblo se ha dado cuenta que era un momento importante social y políticamente y no se ha querido perder este acontecimiento. En segundo lugar, han querido demostrar su  descontento a los recortes, la crisis y todo lo ocurrido en los últimos 30 años, que no es poco. Visto lo visto y analizado ya casi todo, ¿cuales van a ser las consecuencias?

Ahora Mas, si quiere realmente optar por la vía independentista, se ve forzado a pactar con ERC, quien le va obligar con mano firme a seguir por ese camino, sin permitirle jugar más a "la puta i la Ramoneta". Y ese camino puede parecer el peor desde el resto de España, aunque al españolismo rancio también le viene muy bien tener este panorama, para poder desviar la atención de los recortes del Gobierno con el proyecto soberanista catalán. Otra opción es que Mas se vea presionado por Unió y el estamento económico catalán a pactar con el PSC o con el PP de Camacho (aunque esta última la veo la más improbable, teniendo en cuenta que se la ha podido quitar de encima tras dos años difíciles y tras la campaña que han hecho cada uno de los partidos). Un pacto con el PP sería visto como anti-natura por los votantes de CiU (más, anti-natura de lo habitual, si cabe). 

Finalmente, no quiero terminar este post sin mandar un gran abrazo y muchos recuerdos a todos los que, durante los últimos tres meses, han presentado sondeos y encuestas que han resultado ser UN ESCANDALOSO FRAUDE, una vez más. Gracias de verdad, pero creo que la próxima vez preguntaré al pitoniso Sandro Rey, seguro que acierta más. 

1 comentari:

  1. Creo que no has tenido en cuenta al votante de CiU que le ha dado vértigo la independencia de verdad. Que una cosa es tener privilegios sobre los espanyols y una otra cerrar puertas. Visto de esta manera, y tras el paripé con ERC poco a poco que no extrañe la paulatina vuelta al autonomismo de CiU y el apoyo externo al Govern en minoría del PP a sus medidas económicas derechistas.
    Por otra parte el PSC está acabado. El votante de izquierdas tiene otras opciones más nítidas en todos los aspectos.

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