diumenge, 27 de maig de 2012

El Gato de Esperanza

Un título sugerente para un artículo ¿no os parece? Esta semana no voy a hablar de las incongruencias del PP, de que dijeron "A" en campaña y están haciendo "Z" en el Gobierno. Es un tema demasiado manido y en el que volveremos a incidir cuando suban el IVA o se confirme el rescate de 19.000 millones de Bankia (Bankia Somos Todos, por lo visto). Hoy quiero hablar sobre las distintas realidades que se fabrican día a día en los medios y en Internet. 

Es relativamente fácil hacer creer a la población algo que, en realidad, no ha ocurrido. Sólo es necesario que varios políticos se pongan a hablar de ello en los medios y que los tertulianos opinen de ese tema. Ejemplo, la pitada en la final de la Copa del Rey. Una semana antes de la final Esperanza Aguirre, ésa gran comunicadora y constructora de titulares y cortinas de humo, sugirió que si se pitaba al himno de España se desalojase el Vicente Calderón y la final se jugase a puerta cerrada. Esta estupidez (muy patriotiquera, pero absolutamente inviable a nivel logístico) ocupó las tertulias de todos los medios durante varios días intentando ocultar el déficit de 2.000 millones euros de su comunidad cuando en un principio debían ser sólo 1.000. Es cierto que la táctica fue un éxito a nivel mediático, pero lo absurdo de la propuesta evitó que la mirada se desviase completamente a ella, por lo que su efectividad fue solamente parcial. Por una vez, no voy a colgar el link de Iñaki Gabilondo en el que hablaba de este tema, a pesar de que me pareció muy acertado su análisis, para que no digan que soy reiterativo. 

Pero sobre este tema, lo importante no es tanto el comentario de Esperanza Aguirre (o que este asegurara un mayor éxito de la pitada, porque ella sabía que sus declaraciones indignarían más a los pintantes), sino que se daba ya por hecho que la pitada iba a ocurrir. Igual que con el gato de Schrödinger, no teníamos ninguna certeza empírica de que se fuera a producir una pitada en el campo del Atlético de Madrid, aunque ya existiera un precedente tres años antes. Pero el hecho de estar hablando de esa pitada en los medios durante varios días antes, predispuso a los aficionados a ejercer su derecho inalienable a la libertad de meter dos dedos en su boca y soplar al hijo del monarca y al himno del país. Es decir, el hecho de hablar de una posible realidad, acabó convirtiendo en real a la misma. A eso, en política se le llama de muchas formas, pero no es más que propiciar una realidad que uno desea. Esperanza Aguirre deseaba dos cosas:

1) Apartar la vista de su déficit oculto de 1.000 millones más que no estaban planeados (cargándose por accidente el discurso de su propio partido en el que echaba la culpa a la herencia recibida, cuando ellos han acabado haciendo lo mismo).

y 2) Crear una realidad aún no existente (la pitada "antipatriótica" de catalanes y vascos) para quedar una misma como una persona tan patriota que es incluso capaz de proponer estupideces en pro de la defensa del himno de España. 

La famosa foto de la Situation Room en la que Obama y Clinton
observaban la supuesta operación para asesinar a Bin Laden.
Pero hay muchos ejemplos de creación de realidades. Otro famoso es el de la muerte de Osama Bin Laden, en el que creo que una realidad falsa mató a otra. Bin Laden solía mandar vídeos en los que aparecía él amenazando a occidente. En 2007, Benazir Bhutto afirmó en una entrevista que había sido asesinado. Desde entonces se recibieron sólo audios de Bin Laden, de una calidad pésima, por lo que podían ser mensajes falsos (ya fueran inventados por el islamismo radical o por el gobierno de EE.UU.). Sea como fuere, ni a la Administración de George W. Bush ni a los islamistas radicales les interesaba que se hiciera pública la muerte del cerebro de los atentados del 11-S, por lo que se dieron por buenos los audios, aunque fuera con la boca pequeña. Es decir, se creó una realidad en la que Bin Laden seguía vivo, para poder mantener las tropas en Irak. Llegaron las elecciones, ganó Barack Obama y no le interesaba nada mantener sus tropas en el golfo pérsico en medio de la peor crisis económica de la historia. ¿Qué hizo entonces la Administración Obama? Simplemente mató a Bin Laden. Pero ¿cómo matar a un hombre que ya está muerto? Obviamente, fingiendo una operación para matarle y diciendo que se ha lanzado su cadáver al mar, donde no se pudiera encontrar un cuerpo que en realidad no existía. Es decir, Barack Obama justificó la salida de las tropas de Irak acabando con el mito de que Bin Laden seguía vivo. Mató una mentira con otra. Creó una realidad para conseguir su objetivo. Y por lo visto, le salió bien, porque para la historia va a quedar que Bin Laden murió en 2011. Y a ver quien tiene narices de demostrar lo contrario.

Para terminar, quiero aclarar varias cosas. La primera es que todos creamos realidades a diario. Yo mismo he hablado de una subida del IVA o de un rescate de Bankia que todavía no sabemos con certeza si se van a producir, aunque se hayan lanzado globos sonda al respecto. Nadie sabe si es cierto que murió Bin Laden en 2007. O si fue en 2002 de cáncer, como también ha comentado. O si murió realmente en 2011. No sabemos realmente si María Dolores de Cospedal es un ser humano o si es en realidad un androide. O si Mariano Rajoy realmente existe o es una invención virtual. No lo sabemos. Todas estas realidades están en una caja sellada, junto al contador Geiger y al recipiente con veneno, esperando que el Gato que Schrödinger le regaló a Esperanza Aguirre se decida de una vez, si está vivo o muerto. 

1 comentari:

  1. Amigo Arís...

    Me atrevo a apuntar que algunos han ido todavía más lejos.

    Escasos días antes de la celebración de la final de Copa, DENAES, Fundación para la Defensa de la Nación Española, presentaba querella criminal por la pitada.

    En la misma página web de DENAES podemos leer la respuesta de la fiscalía:

    "El fiscal de la Audiencia Nacional Jesús Santos ha solicitado archivar la querella presentada por la Fundación para la Defensa de la Nación Española (Denaes) [...] al considerar que 'el derecho penal no puede ponerse en marcha ante posibles comportamientos futuros'".

    Eso sí que es tener confianza en que las siete vidas de los gatos hacen más posible que en el momento de observar el animal esté vivo.

    Seguramente, si la teoría hubiera estado ejemplificada con un perro o un periquito (ambos animales dotados de una sola vida y no significativamente larga) DENAES no habría sido tan osada.

    Pero en un país en que la policía es movilizada para que confisque silbatos y máscaras de elefantes a unos aficionados al fútbol mientras se permiten la exhibición de banderas nazis en una manifestación puede pasar de todo, ¿no?.

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