dilluns, 22 de febrer de 2010

No quiero hablar de Aznar

No, la verdad es que uno se cansa de hablar de las reacciones groseras de un hombre que no soportó que unos estudiantes le abuchearan e insultaran. Aznar, a pesar de que unos le pintan como "el salvador de la patria" y otros como "el diablo en persona", es un ser humano que no estuvo a la altura de su cargo (ex presidente). En este país son muchos los políticos y ex políticos (aunque este último es un término en el que no he creído nunca, porque un político es siempre un político, otra cosa es que sea profesional o no) que no han estado a la altura. Muchos no aceptan la crítica ni que se ponga en duda sus ideas.

Yo que tengo amigos en el PSOE y en el PP, siento cada vez un mayor desencanto por nuestros políticos y no estoy en absoluto de acuerdo con la frase de que "tenemos los políticos que nos merecemos", porque los españoles podemos tener muchos fallos, pero claramente no nos merecemos algunos de los políticos que sufrimos. Y más que eso, no nos merecemos las políticas de comunicación que vemos cada día por parte de los partidos. Mientras unos venden el "todo está bien, nos recuperamos, y pronto volveremos a la senda de la recuperación", los otros regalan desgaste del gobierno en un claro "España se hunde si no es con nosotros en el poder". Ni nos estamos recuperando (y si lo hacemos, creo que es de una forma realmente lenta), ni España va al desastre si no gobierna la oposición. Esta forma de comunicación hace mucho mal a los españoles, que no son tontos y saben que les quieren vender la burra. Eso, todos lo sabemos, provoca hartazgo entre nuestros ciudadanos y, peor aún, aburrimiento. Creo que el sentimiento de aburrimiento es lo peor que le podría pasar a los políticos, porque si la gente se aburre de algo, creedme, no vuelven a ello en mucho tiempo. Y eso deja manos libres a los políticos para hacer lo que quieran sin que nadie les preste atención y ahí está el peligro, que los políticos hagan lo que quieran con nosotros.

Deberíamos estar más implicados, criticarles menos y exigirles más. Exigir una mejor democracia, un mejor comportamiento de los políticos que lideran los partidos y el gobierno. Creo que es imprescindible que los políticos se pongan de acuerdo de una maldita vez, para que este país prospere y poder salir de esta crisis. Sé que un acuerdo político no nos sacará de la crisis en dos días, pero será un paso adelante hacia la salida. Tampoco estaría nada mal que se pusieran y arreglaran también el Tribunal Constitucional, que está hecho unos zorros, que tiene aparcado el Estatut hasta que vuelva el PP al Gobierno para tirarlo a la basura o recortarlo y al que le faltan varios jueces que por culpa de los partidos no pueden ser nombrados.

Puestos a arreglar, reformar el Senado y la ley electoral nos iría fantásticamente bien. El primero porque ahora no es más que un grupo de funcionarios que no tienen poder decisorio ninguno y que cuesta al Estado una verdadera fortuna. Si tenemos un Senado, que sirva para algo carajo, sino mejor no tenerlo. Y menos importante, pero si muy interesante sería tener otra ley electoral que no fomente la bipolaridad. La actual ley D'Hondt (para los interesados, podeis consultarla aquí http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_D'Hondt o aquí más gráficamente aquí http://www.elmundo.es/elecciones2000/cifras/graficodhont.html) es un sistema que nuestra amiga la Wikipedia describe como "un método electoral que se utiliza para repartir escaños de un parlamento o congreso de modo aproximadamente proporcional a los votos obtenidos".
Pero a ver, como que "aproximadamente proporcional", nuestro sistema debería ser "totalmente proporcional", no "aproximadamente proporcional". ¿Porqué unas zonas del país están discriminadas y su voto vale menos? ¿Porqué mi voto vale menos que el de otros? ¿O porqué mi voto vale más que otros? Siempre he sido más partidario del "un hombre un voto" que el de hacer proporciones desequilibradas a favor de las zonas más despobladas. Eso fomentaría la aparición de nuevos partidos que diesen un aire fresco a nuestra política. Y no lo digo concretamente por el partido de Rosa Díez o el que funde Joan Laporta cuando se vaya del Barça, sino porque eso fomentaría el interés de la gente por la política, al ver posibilidades de participar en ella. Entiendo porqué se escogió la ley D'Hondt en la transición, para evitar que subiera el comunismo o las ultraderechas, pero los tiempos cambian y los sistemas electorales deberían evolucionar con ellos.

Pero ah! para ello requeriríamos otros políticos, políticos de verdad, políticos que defendieran a los ciudadanos y no a intereses particulares. Es imposible que se cambie la ley D'Hondt actualmente en España, porque eso perjudicaría al PP, al PSOE y a los partidos nacionalistas (que deben representar a más de un 80% de la cámara). Sólo UPD, IU y los minoritarios saldrían beneficiados, así que "¿para qué cambiar lo que ya nos viene bien?". Debemos exigirnos más y exigir más a los que nos dirigen, porque sino, quejarse no sirve de nada.

1 comentari:

  1. Ya que te siento un pocoooo.... triste por tu tono, te envio una imagen iteresante!

    http://rebelion.org/imagenes/p_01_03_2010.jpg

    :-)

    Además, te aconsejo que leas esta pagina web que tiene siempre articuls super interesantes!

    Um abraço meu amigo

    Leonardo Brasil

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