dimecres, 15 de juliol de 2015

Entrevista Hibai Arbide: "Grecia es un spoiler de lo que ocurre en otros países"

En La Sonrisa Política inauguramos una nueva etapa en la que incluiremos entrevistas de actualidad e interés. Comenzamos con una entrevista a Hibai Arbide, periodista y abogado experto en movimientos sociales y en Grecia, tema del que lleva escribiendo desde 2012 y país en que vive desde hace un año. Las recientes negociaciones de Grecia con Europa, el acuerdo firmado, la situación de Syriza y el futuro de Alexis Tsipras son algunos de los temas que podréis leer en esta entrevista y escuchar en versión audio en Ivoox (esta última, por cierto, contiene una pregunta final que no aparece en el texto escrito). Disfrútenla, insensatos.

HIBAI ARBIDE: "GRECIA ES UN SPOILER DE LO QUE OCURRE EN OTROS PAÍSES".


Audio: Música: Lo Krain - Untrodden Lane
http://www.ivoox.com/entrevista-hibai-arbide-audios-mp3_rf_4816588_1.html

 Usted que lleva un año viviendo en Grecia ¿Cómo analiza usted desde allí lo ocurrido en las últimas semanas? 
Al contrario de lo que muchos pensaron el lunes por la mañana, esta crisis no está cerrada, ni la crisis económica ni la crisis política, que no es griega, sino europea. Creo que Grecia, en el último lustro, ha sido el laboratorio de las políticas de austeridad en Europa. Es decir, en  Grecia se han probado políticas que después se han extendido a otros países y por eso ha sido también la punta de lanza de las movilizaciones contra la austeridad en la calle y, en los últimos seis meses, también en las instituciones griegas.

Como sabemos, hubo un acuerdo el lunes por la mañana que acabó con un acuerdo firmado que el miércoles 15 debería ser ratificado en el parlamento griego. Creo que va a ser posible pasar este trámite parlamentario, pero no sé qué consecuencias tiene tener para el gobierno de Tsipras. Se han anunciado dimisiones de cuatro ministros y de varios viceministros y ello podría acabar en una crisis de gobierno. No descarto que a finales de este año tengamos elecciones anticipadas porque los apoyos de Tsipras no sean suficientes para continuar.

¿Ha traicionado Alexis Tsipras a su electorado?
Hay gente que me pregunta en las redes si esto ha sido una traición de Tsipras, pero más que eso yo creo que ha sido un golpe, es decir, el presidente griego se ha visto con las manos atadas en cuanto a que esta cumbre y las negociaciones se han producido en un marco de asfixia económica a Grecia. El BCE ha provocado un control de capitales y una fuga de capitales masiva, creo que esto no ha sido casual, ha sido provocado como avisó el propio exministro de finanzas Yanis Varoufakis. Por lo tanto, no creo que haya sido un acuerdo que se ha tomado en libertad. Esto no exculpa a Tsipras, no lo digo en el sentido de quitarle la responsabilidad de firmar algo que iba claramente en contra de su programa, sino para dejar claro que esta crisis no está cerrada y que no creo que su partido Syriza acepte el pacto en estos términos. 

¿Qué dicen los griegos? ¿Qué ambiente se respira en Atenas respecto a todo lo sucedido?
Mucha decepción, mucha tristeza. Había mucha esperanza depositada en que este gobierno pudiera revertir las políticas de austeridad. Pero también eran conscientes los griegos de que Grecia sola no puede cambiar el panorama político y vencer al neoliberalismo porque no tiene fuerza suficiente. Pero sí había esperanza de poder aguantar hasta que pudiese cambiar el equilibrio interno de la Unión Europea con las elecciones españolas e irlandesas. Más que cabreo, creo que hay mucha tristeza. En los dos últimos días, Atenas que es una ciudad muy ruidosa y viva, muy caótica y eso es parte de su encanto. Ayer estuve tomándome algo en una terraza y había silencio. Nunca había visto una Grecia en silencio. Creo que hay incertidumbre con lo que va a pasar, porque hubo un gran apoyo al No en el referéndum, con una victoria clara, pero puede que no haya servido para nada.

Tras la negociación con Europa,  ¿en qué situación ha quedado A. Tsipras? ¿Acertó presentando el referéndum?
Creo que sí, a pesar de todo. En primer lugar porque me parece una cuestión de principio democrático preguntar cuando vas a implantar medidas que están en contra de tu programa. También porque hubiese sido completamente imposible llegar a un acuerdo antes del referéndum, tanto por cuestiones internas de Grecia y Syriza, como por exteriores. De hecho, era una denuncia del ejecutivo griego que cada vez que estaban dispuestos a llegar a un acuerdo los acreedores pedían más y más y más y por eso había sido imposible llegar a un pacto.

Por otro lado, las críticas internas de Syriza desaparecieron y se volvieron a unir en el referéndum. Pero al haber dado un bandazo con el acuerdo con Europa, estas desigualdades han vuelto a aparecer. De hecho, un miembro de la delegación griega en Bruselas me confesó que “si no tuviéramos una pistola en la cabeza, ni siquiera nos plantearíamos negociar este acuerdo”. Tenemos la sensación de que ha sido un chantaje y hay una parte de la ciudadanía griega que Tsipras se ha rendido y ha claudicado y otra que ha sido forzado a adoptar un acuerdo que no quería adoptar. Por lo tanto, hay un cierto agradecimiento al primer ministro por haberlo intentado o un cierto rechazo por haber traicionado a sus votantes, dependiendo de con quien hables. Yo creo más en la primera.

¿Cómo definiría la actitud europea y alemana en concreto, respecto con Grecia?
Creo que paradójicamente ha sido una actitud muy antieuropea, ya que han prevalecido los valores neoliberales, por encima de los valores políticos que ven la Unión Europea como una federación fraternal, en el sentido más clásico de la fraternidad de la Revolución Francesa. Los valores democráticos que se fundan con esa revolución (libertad, igualdad y fraternidad), creo que tanto Alemania, como los países bálticos y Finlandia, con el ministro de finanzas alemán Wolfgang Schäuble a la cabeza, han mantenido una actitud profundamente radical, ideológica y muy peligrosa para el futuro de Europa. Si esta se convierte en la imposición de unos pocos a la mayoría por medio de la fuerza (en este caso no a través de las armas, sino de los bancos), creo que es muy mal augurio para el futuro de Europa.

Es decir, que se están aplicando medidas para prevenir futuros gobiernos que actúen como Grecia ¿no?
Completamente, el propio Tsipras afirmó que tenía la sensación que estaban utilizando a Grecia para lanzar un mensaje a otros países, que no les importaba tanto Grecia como mandar ese mensaje. El ejemplo de que Grecia no les importa es que han impuesto políticas que se ha demostrado que causan más sufrimiento  para los griegos, una visión ideológica que no tiene en cuenta que las políticas de austeridad están provocando un sufrimiento enorme a muchos sectores del país.

Por otro lado, cuando hablamos de la deuda griega nos parecen cifras astronómicas, pero es únicamente el 2 por ciento del PIB europeo. Es decir, cuando se decide no estructurar la deuda no se utiliza un criterio económico, sino un criterio político. En los últimos tres días en las bolsas de China se han perdido siete veces más que el total de la deuda griega. No es un ejercicio contable, sino un criterio político que está ahogando este país.

¿Cree que se producirá un Gréxit?
Desde 2012, que es el momento en el que me lanzo a escribir sobre Grecia, he defendido con uñas y dientes que el Grexit no era deseable. Primero porque creo que la crisis griega es la crisis europea, es en el marco europea donde se debe decidir un cambio de políticas y me parecía que esta era una opción islacionista que pasaba por encima de esta visión. También creo que no es un debate monetario. Lo importante no es el dragma o el euro, sino las políticas económicas y monetarias que se lleven a cabo. Dicho esto, a día de hoy (14 de julio), preferiría un Grexit a tener que aceptar el paquete de medidas propuesto por la Unión Europea. Si el precio para no salir de la moneda común es una serie de privatizaciones, una reforma laboral fortísima, una reforma de las pensiones con bajadas enormes, eliminación del programa social que está implantando desde enero, el cierre de la televisión pública, la retirada de la sentencia del Tribunal Cosntitucional que consideraba inconstitucionales los despidos de funcionarios… toda esta serie de medidas me parecen tan fuertes que el precio es demasiado alto como para aceptar la moneda común.

Lo digo con todo mi pesar, porque yo siempre he defendido la opción europeísta, como la moneda común, como el espacio donde articular las luchas contra la visión neoliberal. Usando terminología tradicional, en la medida que el capital se organiza de manera transnacional, creo que la lucha de clases se debe articular también de esta manera. No estoy hablando de tomar el BCE como si fuera el palacio de invierno, sino que experiencias como Barcelona en Comú, como Ahora en Común, como Syriza y otras muchas que todavía no han surgido, es una manera de ecualizar. Nunca he defendido el Grexit, pero creo que es una opción que, aunque nos duela deberíamos tener en consideración.

Visto lo visto en Grecia ¿en qué papel queda la democracia respecto al poder económico?
Hay una frase de un sociólogo y economista, Isidro López, autor del libro “Fin de Ciclo” de la editorial Traficantes de Sueños, en la que decía que “Grecia ha inaugurado una fase de guerra abierta entre la democracia y el neoliberalismo”.  Una fase en la que no es compatible que ambos convivan. O gana el neoliberalismo y se impone la visión de que las finanzas tienen que dominar nuestras vidas o gana la democracia, que está por construir. Creo que la democracia formal que tienen los estados parece claro que no merece tal nombre. Hace cuatro años llenábamos las plazas bajo el grito de “Democracia Real Ya”, pero es urgente no sólo defenderla sino practicarla, por pura supervivencia. No podemos esperar que nos quiten lo poco que nos queda para asentar la democracia.

Para terminar ¿Qué quiere decir sobre Grecia o Europa, que no se haya dicho ya?

Creo que se ha hablado mucho en España sobre las comparaciones entre Syriza y Podemos, entre PASOK y PSOE, entre To Potami y Ciudadanos… Son comparaciones que sirven para entender, pero no para entender la realidad local. En las tres últimas semanas, que he escrito más que en toda mi vida, he intentado tratar de explicar que el contexto de Grecia está ligado al español, en el sentido que pertenecen a la Unión Europea, pero que hay que entender los matices locales porque si no hay posicionamientos que no se entienden. Vale la pena interesarse por Grecia porque es un Spoiler de lo que ocurre en otros países. La importancia de Grecia no es cuantitativa, es muy pequeño y prácticamente no pinta nada en la economía, pero sirve de avanzadilla para lo mejor y lo peor que ha tenido la Europa actual. 

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