divendres, 2 d’abril de 2010

Obama: Yes, We Did It

Evangelio previo de San Ricardu
Nunca he creído en el destino, en el hecho de que nuestras vidas estén escritas, predestinadas. Tampoco creo que haya un Dios superior que hable a una Iglesia para que nos marque el camino, porque ellos hace tiempo que no Le escuchan. Creo en la gente, en su esfuerzo para superar día a día. Creo que las oportunidades se las crea uno mismo, creo en aquellos que siguen un objetivo, que lo persiguen, que no paran hasta llegar a su meta. Y creo en quienes ayudan a esa persona, a esas personas, a conseguirlo. Creo en aquellos con ideales, los que inspiran a otros a tomar un camino adecuado para sus vidas. Creo en gente positiva, en los que no se detienen antes de empezar, en los que luchan cada día por ser felices. Creo en los que unen. Creo en gente inspiradora como un hombre de mirada tranquila, esperanzada, de piel oscura y que salió del anonimato (que no de la pobreza) para llegar a presidir el país más rico del mundo.
Admiración sin contención
Para un doctorando en Comunicación Política, estudiar la campaña electoral de Obama es un placer enriquecedor. Un afroamericano, un negro como decimos aquí, en la casa blanca es todo un hito digno de estudiar. No es sólo un fantástico intérprete de discursos con Telepromter, es también un hombre que escribió varios libros en los inicios de su carrera y con un árbol genealógico digno de un maestro de laberintos. Obama, por encima de todo, es un luchador incansable que ha conseguido objetivo tras objetivo, que ha llegado a una meta, y a otra y a otra y a otra y que seguirá corriendo sin descanso hacia la siguiente. Y lo hará llenando las portadas de los periódicos de todo el mundo. No es que no haya cometido errores, ni que sus metas se cumplan al 100%, pero si consigues un objetivo, la gente no recordará del todo los detalles. Conseguir una reforma sanitaria, un seguro de salud para 30 millones de habitantes de tu país, algo en lo que han fracasado 7 presidentes anteriores, es algo demasiado grande para perderse en lo que se dejó en el camino. Los políticos de Estados Unidos tenían una cuenta pendiente con la sanidad que Barack Obama a comenzado a saldar. Queda camino, pero se ha dado un primer y gran paso.
Creo que debería seguir centrándose en arreglar su país, que los Bush dejaron hecho unos zorros, y olvidarse del exterior por un tiempo. Pelear por la instauración de las energías renovables en lugar de buscar más petróleo, sacar de una vez las tropas de Irak y, como dijo Josep Ramoneda en la tertulia de 'Hora 25' de la Cadena Ser, "ser reformista o no ser", porque ése es el camino que inició y que debería seguir. Para seguir ilusionando, como en la siempre emotiva 'Yes, we can', que se basó en el inspirador discurso tras las primarias de New Hampshire. Afortunadamente, Obama no solo provoca devoción religiosa en los asistentes a sus mítines, admiración incontenida en muchos periodistas o inspiración y confianza en los que no creían en los políticos, sinó que también nos ha proporcionado un poco de humor con la 'Obama girl' o con una divertida parodia contra McCain, el video del 'No, you can't'.
Aquí, otra cosa...
Ojalá los políticos de nuestro país tuvieran la misma voluntad de cambiar de rumbo. Se han anquilosado en un método en el que no se ponen de acuerdo ni en una forma de salir de la crisis (no sea que salgamos de verdad y nuestro rival gobierne por entonces). Zapatero hace mucho que demostró no estar a la altura, que le llegó la presidencia demasiado pronto y que le interesan más las encuestas que las medidas que toma. Es un hombre de anuncios precipitados, que confía poco en sus propios ministros, que no sabe vender bien sus logros, los cuales no son por cierto pocos ni irrelevantes. Aunque comenzó con el mismo espíritu que años más tarde ha recogido Obama y tuvo con una buena primera legislatura, con la crisis se torció y la segunda legislatura está siendo pésima. Aún así, ha tenido suerte con la Gürtel y el 'caso Matas' azotando al tambaleante PP de Rajoy, pero no ha sabido aprovechar la ocasión para tumbarle.
Rajoy, en cambio, es un ejemplo de la persistencia de una derecha que por muchas leches que le den, no acaba de caerse nunca porque sus votantes son fieles y poco críticos, porque prefieren "malo del PP conocido que un buen rojo del PSOE" (aunque ahora mismo no hay mucho bueno en el PSOE). Rajoy no es un lider, no sabe o no quiere dar un paso al frente para tomar las riendas de su partido y, como dibuja Peridis en sus viñetas, se dedica a tumbarse a la bartola, esperando que la crisis acabe con ZP. En Catalunya, Montilla ha apostado por regenerar su partido (ya tocaba) y hacer una campaña catalana menos agresiva que las anteriores. La mano dura de José Zaragoza se notaba y quiere dar un aire nuevo. Es una buena jugada, mejor hacerlo ahora, antes de las elecciones, que tras la debacle de perder el Govern, cuando su opinión ya no contaría para nada. Esperemos que de esta regeneración aparezca un lider que, cuando Mas acabe su primer mandato tras tres intentos, pueda hacerle frente en condiciones. Esperaremos pacientemente y estaremos allí para opinar sobre lo que ocurra. Sobre Laporta, mejor no hablar...

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