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dimecres, 22 de juny del 2022

Elecciones Andaluzas'22: La valencianización

“Andalucía consolida su camino a la derecha con la mayoría Absoluta de Moreno Bonilla”. Este podría ser el titular de cualquier periódico que quisiera analizar el resultado de las Elecciones Andaluzas’22. Pero lo cierto es que Andalucía lleva derechizándose, como el votante del PSOE, desde hace por lo menos 20 años. Poco a poco, este partido ha abandonado en Andalucía y en muchas otras comunidades la esencia de la izquierda. Es decir, apostando únicamente por el centro y cediendo a Podemos y otras confluencias el pastel de las políticas no ultraliberales, el PSOE ha se ha acabado convirtiendo en una suerte de Ciudadanos ideológico. Teniendo en cuenta la creciente presencia de VOX, el votante clásico del PSOE se ha centrado tanto que no le importa votar a los socialistas que a su supuesto rival acérrimo, el PP. Es decir, le es igual votar rojo que azul, porque en esencia vienen a ser lo mismo, aunque sus pasados sean muy distintos.

Pero el pasado es eso, pasado. Y si quieres ganar unas elecciones necesitas más que el cuento de la Transición para seguir votando a un partido, sobre todo cuando Moreno Bonilla ha apostado por la misma carta que Sánchez ha estado usando en los últimos meses, el miedo a la ultraderecha. El voto útil. La jugada ha salido redonda, teniendo en cuenta que han conseguido mayoría absoluta, que han robado mucho voto al PSOE y que conseguirán gobernar con mayoría, como lo hacían el PSOE de Chávez, Griñán o Susana Díaz. El PSOE de los señoritos, castigado por nepotismo y la corrupción, ha hecho indistinguibles a los dos partidos, por lo que el votante socialista ha votado sin miedo a un Moreno Bonilla que se vendió muy acertadamente como el antídoto a la ultraderecha (aunque en algunas políticas no se distinguirán demasiado, precisamente). Si le sumas a eso un candidato socialista, Juan Espadas, con menos carisma que un cacahuete deprimido, y un Podemos partido en dos, el cóctel difícilmente podría haber salido de otra forma. 

Por otro lado, si en las anteriores elecciones explicábamos que los resultados andaluces no debían verse como un indicio del famoso “cambio de ciclo”, este año la situación es muy distinta. En las anteriores veníamos de varias décadas de socialismo gobernando Andalucía, es decir con un obvio desgaste de años gobernando. En cuanto a la candidata, Susana Díaz, heredera de Chávez y Griñán, es decir, manchada aunque sea por herencia por la corrupción de los EREs, tampoco llegaba en su mejor momento tras perder el control del PSOE nacional. Llegar a unas autonómicas cuando has dado un golpe de Estado en tu propio partido para echar a Pedro Sánchez, quien consigue relegarte de nuevo al feudo andaluz meses mas tarde, no es la mejor carta de presentación, sin duda. Como poco, llega con la pátina de perdedora. Y así fue, perdió contra un candidato del PP andaluz poco conocido pero con un mensaje claro y sencillo, derrocar al "socialismo andaluz de los ERE" que “ya ha gobernado durante suficiente tiempo”. Hay mensajes que se venden solos.

Eso fue hace cuatro años, pero en la actualidad, las cosas han cambiado bastante. El PP también. Ya no lo lidera un Pablo Casado hipervitaminado e infraformado, sino un Feijóo que apenas ha hecho oposición en su carrera, pero que sabe ser y venderse como presidenciable. No ha hecho otra cosa en la última década, de hecho, más allá de fotos en yates con narcos. Bonilla, por su parte, ya viene con la carrerilla de quien ha gobernado durante cuatro años sin excesivos problemas. Le ha beneficiado su alianza con Feijóo, a pesar de que no lo ha utilizado casi nada en campaña (así como tampoco ha usado apenas logos del PP), igual que benefició a Francisco Camps ser el salvador de Rajoy en el Congreso de Valencia tras perder las elecciones en 2008. En realidad, son muchos los paralelismos entre Valencia y Andalucía si miramos estas elecciones. Igual que sucedió en Valencia, que fue un feudo histórico del socialismo en los años 80, esta Andalucía de 2022 parece que va a seguir el mismo camino, asentarse en la comunidad como lo hizo el PP valenciano de Eduardo Zaplana, Francisco Camps y Rita Barberá, que dominaron la comunidad durante casi 20 años. En resumen, valencianizar Andalucía.

La victoria de Moreno Bonilla se explica además también por, como comentábamos antes, la no utilización del nuevo líder del PP y del logo de su propio partido. No es porque no sean buenos perfiles electorales, sino porque el objetivo de esta campaña era precisamente atraer el voto socialista o el voto indeciso, para poder gobernar en solitario. Objetivo conseguido. 

Por eso decíamos al principio que no creíamos que a pesar de conseguir el primer presidente del PP andaluz de hace cuatro años no supuso un cambio de ciclo a nivel nacional. De hecho, Pedro Sánchez se ha pasado cuatro años tan campante. Pero en esta ocasión, con nuevo liderazgo en el PP y un Sánchez que parece haber perdido el rumbo en los últimos meses y el apoyo de los partidos que le han apoyado en la legislatura en el parlamento, no podemos decir lo mismo. Agarrémonos y preparemos las palomitas, que vienen curvas. 

dimarts, 25 d’octubre del 2016

El "Puto 15-M"

En el mes de noviembre de 2011 nos juntamos un grupo de amigos entre los que se encontraba un militante socialista de base, sin cargo alguno ni obligaciones curriculares serias con su partido. Los temas de conversación zigzaguearon un poco al principio pero terminaron en un mismo lugar, la política. Como recordaréis. 2011 fue un año convulso en nuestro país, con las elecciones municipales, con el tsunami social que supuso la llegada del movimiento 15-M y el fin de la era Zapatero. Mi buen amigo, el militante de base, comentaba siempre la actualidad con un latiguillo final lacónico pero incansable: "Puto 15-M". Ese era, para él, el gran análisis de las causas de un nuevo descalabramiento de su partido. No eran ni el PP, ni la incompetencia de sus líderes, ni la ausencia de rumbo político, ni la pésima gestión que hizo el Gobierno socialista de la llegada de crisis económica. 

Ese "Puto 15-M" demostraba, y sigue haciendo, la enésima ausencia de voluntad de demostrar un ápice de autocrítica en el discurso de un partido político que se ha desvirtuado a sí mismo a conciencia. Las crisis internas de este partido, que no han sido pocas, han transformado un ciborg ideológico en un monstruo de Frankenstein descabezado (de momento) y cuya única bandera hoy en día es la de la abstención. Lo cierto es que los muchos parches que se ha aplicado al individuo PSOE han acabado por generar este ser deforme e irreconocible que conocemos hoy en día. Y en realidad, la última cabeza que lo dirigió prefirió destacar el último símbolo que queda en su nombre, el Español, sin un mínimo atisbo de interesarse por el Socialista o el Obrero de sus propias siglas. 

Este Partido Español de Pedro Sánchez, ayer "el guapo", hoy ya sí, "el breve", ha terminado como muchos pronosticaron, en eutanasia prematura. Siendo un político mediocre, sin carisma ni fuerza real en su propio partido, tuvo siempre la cruz sobre su cabeza y la sombra transilvánica de quien le nombró con sus avales (no la militancia, sino la delegación andaluza de su partido, quien de facto consiguió su nominación como Secretario General). El negarse a ser un simple títere susanista pudo servirle para resistir cual guerrero espartano a durante dos largos años, pero demostró de facto su enorme debilidad. 

El "no es no" a Rajoy en la investidura fue una granada en las manos de un ente bruto y patoso, que no dudó de tirar de la anilla con su mano derecha para descabezarse a sí mismo. "Nos han dejado al partido en la UCI, Ricard", me comentaba amargamente no hace mucho mi buen amigo el militante de base. Fue una imagen muy certera. Al partido le estalla su propia crisis interna en la cara y se manda a sí mismo al hospital, tras quizá el más vergonzante, chusco y mal preparado de los golpes de Estado. Jamás este partido cambió de líder de forma tan torpe. Y jamás en el Partido Popular se adivinaron sonrisas contenidas tan visibles ante los acontecimientos de "otros partidos". 

Aún así, no penséis que mi amigo ha cambiado su latiguillo. Mi desbocada imaginación me sigue mandando imágenes de la UCI, de la camilla de ese monstruo deforme, con el cuerpo vendado casi al 100%, y soltando un hilillo de voz que susurra a los pocos que aún quieren escucharle: "Puto 15-M". 

diumenge, 10 de maig del 2015

Aprender a pactar

¿Sabemos qué es la democracia? Porque más allá de enarbolar Constituciones o banderitas de uno u otro color, más allá de condenar bandas terroristas españolas o extranjeras, la cultura democrática se demuestra defendiendo y entendiendo qué significa la democracia, con todas sus consecuencias. El respeto a la libertad de expresión, de prensa, de manifestación y el fomento de la igualdad ante la ley o en la educación se han visto claramente disminuidos en los últimos cinco o seis años. Hemos sufrido una gran pérdida de calidad democrática y las distintas leyes Mordaza, las tasas universitarias, las tasas judiciales o el gran crecimiento del índice de desigualdad en España son claros ejemplos de ello. 

Pero cuando hablamos estrictamente de política vemos cómo los políticos españoles son poco amigos (o más bien enemigos acérrimos) de los pactos. La cultura democrática de este país tiene un gran déficit en este sentido. A la falta de mayorías, de mayorías absolutas o de claro bipartidismo se le llama despectivamente "ingobernabilidad". Eso es consecuencia de un sistema electoral que potencia los caciquismos, que da un poder absoluto a quien vence con mayoría, y que potencia los partidos por encima de los ciudadanos, porque entiende que es preferible la estabilidad política a la representación real de los votantes. 

Fotografía de Esther Lobato para "El Mundo".
El caso más claro es el reciente fracaso de Susana Díaz en conseguir ser investida como presidenta de Andalucía. Por lo vísto, Díaz no se quiere dar cuenta de que el paradigma político ha cambiado y que lo que funcionaba en el s. XX no sirve ya ahora. Los nuevos partidos, a pesar de la dificultad de conseguir escaños, son suficientemente fuertes como para poner contra las cuerdas a cualquier partido con intenciones de gobierno. "Esto comienza a ser surrealista" afirmaba Díaz al fracasar su segundo intento de investidura, en un claro ejemplo de una política que no ha comprendido que no tiene cartas suficientes para imponer sus condiciones, que no ha querido ceder a quienes pueden hacerla presidenta. Podemos y Ciudadanos controlan el destino de los andaluces, pero no por poner sus condiciones, no por "hacer chantajes" como dijo Manuel Chávez, sino porque Susana Díaz no ha comprendido que con las migajas ya no se contenta ningún partido de nuevo cuño, como ocurría antes. La incomprensión la puede llevar a la oposición, paradójicamente, o por lo menos, a unas nuevas elecciones. 

En un mismo sentido, el tuitero Miguel García afirmaba "El "NO" del resto de Fuerzas al Gobierno de @_susanadiaz sin dar propuesta alternativa, es el "NO" a los Andaluces". Otro error de concepto. Muchos andaluces pueden haber votado al PSOE, pero el resto decide que si no se llevan a cabo determinados cambios, no la van a apoyar como presidenta. De la misma forma que cuando Rajoy se refiere a sus 11 millones de votantes que le dieron la mayoría absoluta, parece no querer recordar que los 29 millones restantes también sufren las consecuencias de sus decisiones y leyes aprobadas a golpe de decreto. De nuevo, el paradigma ha cambiado y las próximas elecciones del 24M van a ser ejemplo de ello. 

Sólo por el hecho de que en la mayoría de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas no se va a conseguir seguro una mayoría absoluta, ya se ha ganado mucho. El verse forzados a entenderse, el estar obligados a pactar para formar gobierno, generará unas dinámicas distintas a nivel municipal y autonómico, que romperán con la forma actual de hacer política. El Partido Popular va a perder mucho poder en este país y lo hará a expensas tanto de tener que pactar con Ciudadanos, como por la formación de gobiernos multipartito que sumen una mayoría suficiente para echarles.  

Será un primer paso para valorar quien está más fuerte cara a las elecciones Generales. Habrá que valorar si Podemos va a despertar del letargo que el caso Monedero le ha generado, veremos si Ciudadanos cumplirá las altísimas expectativas que han generado las encuestas, si el Partido Socialista se recupera levemente como todos afirman o si se acaba de hundir completamente o si el Partido Popular es capaz de entender el paradigma político que se les viene encima. Lo cierto es que la mayor característica de la política actual es la impredecibilidad. Los resultados electorales en Reino Unido de esta semana han mostrado que la política no se fabrica sólo desde los medios. De nuevo, el mundo real deja en evidencia y refleja el fracaso de las encuestas. Si esto ocurre en España, si los votantes de izquierda no van a votar, si los de centro optan por lo de siempre, si los indecisos se abstienen, todo continuará exactamente igual que hasta ahora. Pero si la ciudadanía está a la altura, los políticos van a tener que aprender a pactar. Y ese, créanme, será uno de los mayores avances en democracia que habrá experimentado este país.

diumenge, 22 de març del 2015

Ingobernabilidad y Elecciones Andaluzas

En los últimos días escuchamos a muchos analistas políticos usar el término "ingobernabilidad". Se trata de un término que pretende hacer creer al ciudadano que los pactos entre partidos políticos es un lío morrocotudo y que es mejor gobernar en minoría que hacerlo con otros. No sólo eso, sino que ese término da a entender también que el método ideal de gobernar es la mayoría absoluta. Si ponemos como ejemplo Andalucía, vemos que el escenario, según las encuestas va a ser lo que algunos calificarían como "ingobernable", como indica el siguiente gráfico: 


Pero como todos los viejos políticos de este país han olvidado, su deber como representantes públicos es representar a los ciudadanos, satisfacer y cubrir sus necesidades mínimas y, en definitiva, cumplir el mandado de aquellos quienes le dan el poder, los ciudadanos. Por tanto, "ingobernabilidad" no es otra cosa que la obligación de abandonar objetivos partidistas y ponerse de acuerdo con otros partidos. Sí, aquello que a muchos les suena a Mordor, a infamia, a "así no se puede gobernar, es un jaleo", no es más ni menos que subyugarse a la voluntad del pueblo. Y lo es porque el pueblo te ha votado de una forma que te obliga a pactar. La ciudadanía ha afirmado que no quiere que tengas suficiente poder como para ser un rodillo, por lo que voto a varios partidos distintos, les doy poder suficiente para les necesites. 

Hay quien podría afirmar que los políticos españoles son alérgicos al pacto, por su carácter caciquil. Siendo eso parcialmente cierto, no deja de ser sólo un aspecto de la verdad. Lo cierto es que el marco democrático español creado en 1978 predispuso a la clase política a comportarse de ese modo. Un esqueleto democrático como el que tenemos, no sólo fomenta el bipartidismo y la corrupción, sino que premia a aquellos partidos que utilizan la mayoría absoluta de forma indiscriminada, convirtiéndose el país en un cortijo de los intereses de ese partido durante cuatro años sin forma alguna de contrarrestarlo, ya que el Senado es inoperante y no hay medidas para sacar a un gobierno del poder, teniendo su partido mayoría absoluta en el Congreso. 

En este post hemos hablado muchas veces de ello, además de lo que debería ser este país, lo necesario que es reformarlo desde abajo arriba e iniciar un nuevo proceso constituyente que abandone los viejos vicios bipartidistas para iniciar una senda del pacto obligatorio o, como mínimo, la senda del "obligados a entenderse", ya que de esa forma se premiará la voluntad de la ciudadanía, más que los objetivos privados de un partido político. Quizá la mejor forma de eliminar la posibilidad de mayorías absolutas sería elevar los escaños necesarios para conseguir la mayoría absoluta al 60%, aunque sin duda ayudaría mucho a esta democracia que el Senado no fuera el cementerio de elefantes que es actualmente y tuviera poder para contrarrestar y rechazar las leyes del Congreso de los Diputados. 

Sea como fuere, hay que tener claro que "ingobernabilidad" es un término que deja en evidencia a quien cree en él, porque resalta su caciquismo y su falta de voluntad de pacto. Porque quienes creen que lo más práctico es gobernar cuatro años en un sistema que fomenta la corrupción como ocurre en las mayorías absolutas (ejemplos de ellos tenemos varios y variados, en este país), quizá lo que deberían hacer es dejar de llamarse demócratas y comenzar a asimilar que son partidarios de otros regímenes. 

Elecciones en Andalucía

Gráfico electoral de Andalucía 2015 (Fuente: CademaSer.com).
Vistos los resultados en Andalucía se me ocurren varias reflexiones. La primera y menos importante, aunque indicativa, ha sido el enésimo fallo de previsión de la mayoría de encuestas, sobre todo en lo referente a los partidos minoritarios en el parlamento andaluz. Se infravaloró a Podemos (con 12, cuando ha obtenido 15 y se sobrevaloró a Ciudadanos, que se ha quedado en los 9. 

Analizando los resultados en sí, Susana Díaz consolida su liderazgo quedándose con los mismos escaños que en 2012, que es capaz de anular la pésima marca que su partido representa, teniendo en cuenta los graves casos de corrupción y los muchos imputados que acumula por ellos. El PP se estrella perdiendo 17 escaños gracias a un candidato más insulso que desconocido y a un Rajoy que, igual que le pasó a Zapatero, se está convirtiendo en un lastre para su propio partido y Podemos, a pesar de lo que muchos creen, saca un buen resultado en una plaza muy difícil. Buenos resultados porque si alguien se cree que es fácil sacar 15 escaños en un parlamento donde la fuerza dominante es (teóricamente) de izquierdas, es que no ha repasado los resultados de IU de los últimos 20 años. De hecho, desde 1996 IU no supera los 13, por lo que una formación acabada de crear consiga 15, llamadme loco si queréis, pero me parece unos muy buenos resultados. Si no, preguntadle a UPyD, que se ha quedado fuera o al partido de Maíllo, que se ha quedado sólo en 4. 

Por otro lado Ciudadanos entra también con fuerza suficiente en el parlamento andaluz como para ser partido bisagra, que era precisamente su intención. Como en este partido son inteligentes no entrarán en el gobierno y se limitarán a hacer pactos esporádicos. Aún así, el resultado muestra que Ciudadanos ha sabido quitarle votos a su caladero natural, la derecha harta de la corrupción interna en el PP, aunque aún no con la suficiente fuerza como para anular a Podemos, como es la intención de muchos. De hecho, se demuestra que el partido de Albert Rivera sigue sobrevalorado por los grandes medios de comunicación, que llevan desde la mitad de febrero de 2015 con una intensa campaña a su favor, como decíamos antes, para servir de contrapunto al partido de Pablo Iglesias. 

El Podemos de derechas y optimismo bipartidista

Eso se produce porque, visto el fracaso estrepitoso de la campaña anti-Podemos, que lejos de alejar el voto, lo consolidaba y atraía a más, han decidido crear un candidato nuevo, un Podemos de derechas como sugirió Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell. Ese Podemos de derechas es Ciudadanos (antiguo Ciutadans y actual "Siudatans", según el Gobierno Rajoy) y Albert Rivera, el nuevo Pablo Iglesias. Una estrategia inteligente por parte del poder financiero, más efectiva que demonizar al candidato de la coleta y que además debilita a un PP que, si todo sigue así, va a perder el favor de los poderes fácticos de este país. La mancha de la Gürtel, las tarjetas black y las mil y una corrupciones del partido de Rajoy han manchado demasiado a una marca como para representar al capital, al que por cierto se ha vendido como ningún partido lo había hecho antes, ni el PP de Aznar. 

Para terminar, una reflexión sobre el optimismo de algunos medios bipartidistas. El análisis de la victoria de Susana Díaz no es desacertado en un principio, los resultados en su región son buenos, dado el caso ERE y los muchos implicados en él. Pero una cosa es eso y otra extrapolar esos resultados fuera de una región con un voto muy particular, que vota muy acríticamente al PSOE, como ocurre en Madrid, Galicia y Valencia con el PP, con CiU en Cataluña o con el PNV en Euskadi. Muy al contrario, creo que el PP seguirá cayendo y que el PSOE no va a recuperarse, a pesar de esta victoria. No lo creo porque aunque mañana mismo Susana Díaz se presentase en Ferraz y echase a Pedro Sánchez, eso crearía un cierto rechazo por echar al candidato elegido, es decir, en la casa Socialista deberán decidir ahora entre la bicefalia o la incoherencia de echar al actual líder (por muy guapo y soso que este sea). Y ninguno de esos escenarios es muy halagüeño para el PSOE, sinceramente. 

diumenge, 13 de gener del 2013

Catalunya o Cataluña

El futuro de Cataluña va a ser tendencia este 2013. Me atrevo a pronosticar que será uno de los más recurrentes para la política española. Como viene siendo costumbre, se utilizará el mal llamado "problema catalán" como cortina de humo para ocultar otros asuntos (recortes, subidas de IVA, aumento del desempleo,etc.) por ministros expertos en desviar la mirada de donde importa como José Ignacio Wert. No es un fenómeno nuevo en absoluto, ya que Aznar, Esperanza Aguirre, Bono, Rodríguez Ibarra (y últimamente también Monago y Feijóo) llevan utilizando la catalanofobia desde hace décadas, con excelentes réditos políticos y personales. 

De hecho, los catalanes (esos seres rarunos a quienes, dicen, nos gusta molestar, ser insolidarios y, sobre todo, romper Españas con nuestras reinvindicaciones inventadas y victimistas) solemos echar de menos que se nos comprenda. Que después de 30 años de democracia, los españoles no identifiquen (o no sepan identificar) la diferencia entre catalanismo, independentismo, nacionalismo catalán y Convergència i Unió, es ciertamente desconcertante. Admito que no es tarea fácil, que incluso para algunos catalanes es difícil entender estas diferencias, pero creo necesario definirlas para separarlas una de otra. 

- Catalanismo - Sentimiento de amor o admiración a Catalunya, su cultura, sus costumbres, su idioma, etc.
- Independentismo - Ideología política que reclama la independencia política, social y económica del territorio catalán (y en algunas de sus tendencias internas, también la unión del territorio valenciano y las Islas Baleares) como un estado propio separado de España. 
- Nacionalismo catalán - El nacionalismo catalán no sería más que un tipo de nacionalismo (como existe el  irlandés, el español, el francés, el de Quebec, el británico, el escocés, el estadounidense, el chino, o cualquier otro), en este caso que reivindica los valores del catalanismo (ver definición de Nacionalismo en Wikipedia, para más info). Precisamente, una característica del nacionalismo catalán es que no ha sido especialmente independentista, excepto en el último año. 
- Convergència i Unió - Partido político nacionalista catalán, con nula tendencia independentista, excepto en el último año (y por razones electorales). 

Vistas las diferencias, y aunque pueda parecer absurdo recalcarlo, alguien puede ser catalanista, no independentista, no nacionalista y por supuesto, no pro-Convergència i Unió. Es decir, un madrileño o un extremeño, pueden ser catalanistas, o si lo prefieren, catalanófilos, (que para mí son claramente sinónimos). Por tanto, un independentista es un catalanista que quiere la independencia de Catalunya (como mucha gente en ERC), mientras que un nacionalista catalán es un catalanista que desea la relevancia política de Catalunya, pero no necesariamente su independencia, ya que se encuentra cómodo en España (como Duran i Lleida). 

El economista Ignacio Trillo.
He creído necesario escribir este post después de leer uno publicado por el economista Ignacio Trillo en su blog. Este extenso e interesante artículo, escrito el pasado 20 de noviembre, explica de forma magistral el origen del catalanismo histórico y político, pero peca en mi opinión de confundir en varias ocasiones los cuatro términos antes descritos (o de no separarlos suficientemente, por lo menos). Esa es la mayor pega que encuentro a un muy buen artículo sobre Cataluña, Convergència i Unió y Artur Mas. También es cierto que en él se encuentran comentarios que describen una "política económica insolidaria (en caso de independencia)" por parte de Cataluña. Tengo que decir que a estas alturas, como análisis me parece inconcebible, tras 30 años de solidaridad económica catalana más que demostrable por las balanzas fiscales (las cuales permanecieron ocultas, por un hecho que aún no llego a comprender, hasta la llegada de Zapatero a la Moncloa). 

Por otro lado, explica muy bien cómo el nacionalismo español ha usado el independentismo como arma arrojadiza para ocultar males propios (exactamente igual que ha hecho CiU por su parte en Cataluña), pero el artículo parece dar a entender que el independentismo es obra y creación de Artur Mas y CiU, o por lo menos, que han patentado la idea, cuando el independentismo es una ideología política con décadas de existencia y un sentimiento más vivo que nunca en la ciudadanía catalana (incluso un pensamiento racional, como comentaba en mi artículo Independentismo racional). Así se entiende si vemos los resultados de las elecciones catalanas de 2012, en las que la mayoría de independentistas (de verdad) optaron por dar su apoyo al partido que lleva ya muchos años reclamando la independencia, Esquerra Republicana. Es de pura lógica. Entre una marca independentista y otra que se lo hace para conseguir mayoría absoluta, optas por la marca original, no por la imitación. 

El artículo refleja muy bien los distintos casos de corrupción ocurridos en los últimos años y lo que supondría económicamente para España y Cataluña la independencia, tema que no voy a abordar, porque no soy economista ni tengo ningún tipo de estudios similares, por lo que desde mi total desconocimiento doy por buena su interpretación de que no resultaría buena ni para unos ni para otros, económicamente. Eso tampoco significa que la deriva económica actual sea buena, ni muchísimo menos, ni que "unidos saldremos de esta" porque para ser sinceros, por el momento "unidos nos está yendo de puta pena". 

Por otro lado, no entiendo tampoco que en el artículo aparezcan reflejados argumentos contra la independencia como que "toda España debe decidir el futuro de Cataluña, porque les afecta" o que "no puede haber independencia porque no está recogida en la Constitución". En el primer caso es obvio: Cataluña no decide (ni debe decidir) sobre las cuentas fiscales o sobre las elecciones o sobre cualquier otro asunto que ocurra en Madrid, Extremadura, Valencia, País Vasco, Andalucía o Galicia, por lo tanto, creo que no deba decidir el resto sobre lo que quieren los catalanes. Y mi postura sería la misma si cualquiera de estas regiones decidiera independizarse o cambiar su legislación  para montar una Hacienda propia o un Eurovegas, por ejemplo, hecho que sin duda afectará al resto de comunidades, si acaban siguiendo su mismo ejemplo. Pasaríamos de la mayor chapuza de la Transición, el "café para todos", al "todos decidimos qué café toma Cataluña". Delirante.

En cuanto a la "ilegalidad constitucional" de la independencia, me gustaría saber cuantos países que se han acabado independizando lo han hecho porque la independencia estuviese recogida en la constitución del país al que pertenecían. Me temo que la cifra iba a estar rondando el cero. Dicho un argumento que se descalifica a sí mismo, en realidad. 

En todo caso, tenemos clara una cosa, una de las tendencias de opinión de 2013 va a ser sin duda Catalu_a, sea con "Ñ" o sea con "NY". Y estaremos aquí para analizarlo. 

diumenge, 25 de març del 2012

Elecciones andaluzas y asturianas

Una vez más, las encuestas han fallado estrepitosamente. El palo que se ha llevado Javier Arenas en Andalucía, a pesar de ganar por primera vez en la historia con su partido, es un reflejo de los tiempos actuales. De la misma forma que el PSOE se hundió en toda España por culpa de la gestión de Zapatero de la crisis y los primeros recortes, Arenas puede echarle la culpa a las medidas y recortes tomados por Rajoy, Cospedal & Co. Sin ser el candidato ideal (4 veces presentado, ganando sólo por 3 escaños contra el PSOE más débil de la historia de la democracia), Arenas tenía el enemigo en casa. Intentó alejarse de las medidas tomadas desde la Moncloa pero le ha servido de poco. El más que probable pacto entre PSOE e IU anulan un éxito de victoria en el sur y dan un poco de aire al PSOE de Rubalcaba, que iba de derrota en derrota desde la victoria de Zapatero en 2008. Aunque conociendo la casa, de poco va a servir...


Otro dato a analizar, la baja participación. No es nada nuevo, viene siendo habitual en la izquierda descontenta, pero es muy sintomático que en esta ocasión se ha visto afectada también la derecha, porque sino no se entiende que con una participación del 62% el PSOE haya obtenido estos resultados. Por otro lado, entiendo perfectamente las razones de alegría de los socialistas andaluces, pero celebrar de este modo haber perdido 9 escaños me parece un tanto excesivo. Izquierda Unida, con la movilización social de los últimos tiempos contra las medidas y recortes varios, ha sido recompensada con 12 escaños, lo que le da la llave para entrar en un gobierno de coalición con el PSOE de Griñán y la oportunidad de obligar a los socialista a aplicar (por una vez) políticas de izquierda. 

En cuanto a Asturias, pocas sorpresas, aparte de la resistencia numantina del partido de Álvarez Cascos, a quien los sondeos (los que nunca se equivocan) pronosticaban un batacazo considerable. En lugar de eso, gobernará posiblemente con el apoyo del PP. Sorprendente, cuando fue precisamente el PP quien, junto al PSOE le obligó a convocar elecciones anticipadas. También importante comentar la entrada de UPyD en el parlamento asturiano, con un sólo diputado, pero que parece mostrar una tendencia al alza de este partido, que aún nadie sabe hacia donde va.