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diumenge, 2 de setembre del 2018

Homeland



Se habla poco de la careta de entrada de Homeland en su 6ª temporada, en la que se incluye el poema de Gil Scott-Heron "The revolution will not be televised".
Canto revolucionario por excelencia desde los 70, que ha sido usado en multitud de programas de televisión y radio. Me parece un acierto, aunque tenga poco que ver con la serie, basada más en espionaje y terrorismo que en revoluciones culturales o sociales. Detalles pequeños como estos son los que la gente curiosea, googlea y busca su significado.
Es necesario que en tiempos como los de ahora busquemos y recordemos cómo nuestro pasado intentó revelarse contra un régimen establecido. Por lo menos, que no lo olvidemos. Pq nunca es tarde para una revolución, aunque sea cultural.
A diario vemos cómo nos dicen qué decir, qué pensar, cómo actuar. Y a algunos les meten en la cárcel por no hacerlo. Raperos, políticos, actores, cantantes... Y lo visten de democracia y de defensa de tus derechos. Cuando no lo es.
Es necesario ser crítico a diario con quienes gobiernan o quienes dirigen los partidos o quienes dominan un sector concreto. Sobre todo si nos gusta ese Gobierno, ese partido o ese sector. Estar vigilantes es parte de nuestra responsabilidad como ciudadanos.
Porque el sentimiento acrítico te lleva la fe. Y tener fe en la clase política suele tener como resultado la corrupción más absoluta, gracias a la actitud pasiva de quienes debían denunciarlo. Y no sólo hablo de la prensa, sino de ti.
La fe en el relato de la Transición, por ejemplo, nos ha llevado a la situación actual. Pobredumbre moral y ética sobre alfombras parlamentarias, seguidismo lacayo de los grandes medios de comunicación y (excepto algunos movimentos sociales) apatía social cómplice con el sistema.
El minúsculo gesto de la serie Homeland de incluir "The Revolution Will not Be Televised" me parece impensable en una serie televisiva española sobre la política, de haberse hecho. Para empezar, porque ni se hubiese hecho la serie, pq aún hay demasiada fe en el sistema y la Transición.
Mental y socialmente, seguimos en una dictadura en la que para algunos ¡EN 2018! es una mala idea sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos. Este país no será realmente una democracia hasta que la Fundación Francisco Franco sea ilegalizada y se apruebe una ley contra la exaltación del fascismo y se prohiba el uso de simbología nazi y ultraderechista, como ya ocurre en Alemania.
Pero viendo los perfiles de quienes dirigen los partidos actualmente, me parece poco probable que unos se atrevan y otros no lleven al T. Constitucional a los primeros si lo hacen. Todos tienen un pasado, un futuro y unas deudas en las que pensar.

dilluns, 21 de maig del 2018

Catalanofobia y 155

Hace unos días conversaba con un amigo de otra CC. AA. (vamos a decir al azar, Asturias). Me negaba que hubiese un odio a lo catalán en España. Le puse un ejemplo. Si en cualquier ciudad española entras en un bar y gritas "Viva Asturias" la reacción probablemente sea algún "VIVA". Le propuse hacer lo mismo gritando "VISCA CATALUÑA". No hubo huevos.
El hecho que la situación sea absurda (nadie entra en los bares gritando cosas así) y que la coyuntura política evidentemente está que arde más que nunca respecto a Cataluña ayudan a entender el ejemplo, al que sin duda me gustó darle un toque de surrealismo. Pero lo entendió.
La situación política actual ha llevado a los mayores absurdos políticos de los últimos años, como la aplicación del 155 y su mantenimiento, tras la promesa previa de desactivarlo con el nuevo Govern. No me sorprende en absoluto, de hecho era previsible, porque eso beneficia a PP, PSOE y Cs.
No sólo eso, sino que la cantidad de medios de comunicación que han promovido, aplaudido y culpado al independentismo de esa prórroga del 155 les hace cómplices de una pauperrimación de la democracia que vivimos a diario, tristemente, en España.
Ese empobrecimiento, que no es nuevo, se culminará (esperemos que no) con la llegada de Albert Rivera como Presidente del Gobierno. Las razones: La falta de oposición (el PSOE no existe como tal y el PP corrupto se cobrará su precio en una masiva traslación de votos).
El futuro que Ciudadanos ha planeado para España es que importe más ser español que tener una formación y una educación, sumado todo con un programa económico neoliberal, que ríete tú de Maggie Thatcher y Esperanza Aguirre. Pero agarraos que vienen curvas.
Si ocurre, será la victoria del "a por ellos", del "muera la inteligencia" y de la elitización (aún mayor) de la sociedad española, regresando al ricos y pobres y aumentando aún más las desigualdades sociales. Todo vestido con la bandera y critidando nacionalismos.
Lo triste de todo es que un día os levantaréis y será demasiado tarde. Porque un grupo de indepes (y no indepes) majaderos os avisaron que España se iba a caer por un precipicio si todo seguía igual. Y como respuesta les llamasteis: "Nazi, Supremacista, Bolivariano, Etarra o Terrorista yihadista".
Y por si alguien se lo pregunta, no, no me importa repetirme. De denunciar la muerte lenta de la democracia nunca se cansa uno. Quizá mi problema ha sido creerme la española. Aunque no creo ser el único idiota, en este sentido.

dilluns, 31 d’agost del 2015

Carta abierta a Felipe González

Sr. González:

Soy un simple periodista catalán que hace casi 10 años que vive en Madrid. Me considero independentista, como me considero cercano al 15M, de izquierdas, republicano, del Barça, sincebollista y muchas otras cosas. Cuando llegué a Madrid en 2006 no era independentista, no estaba en contra de la independencia, pero no era un aspecto de mi vida tan importante como para llamarme a mí mismo independentista. Aunque alguno pudiera pensarlo, no ha sido mi estancia en Madrid ni el el trato con los madrileños lo que me ha llevado a ese cambio de postura. Madrid y sus habitantes (exceptuando a algún gilipollas, que los hay en todos lados) me han tratado excelentemente, de forma cordial y respetuosa, como se trata a un amigo y haciéndome sentir como en casa. Ha sido la situación política y social de España y Cataluña (y una conversación telefónica con el bueno de Rossend Sanglas) lo que me ha llevado a cambiar mi postura sobre el independentismo.

Como bien sabe, la vida le cambia a uno. Usted empezó siendo un referencia de la izquierda y ha terminado viajando en jets privados para reunirse con multimillonarios y cobrando fortunas en empresas energéticas. Definitivamente, la vida da muchas vueltas. Pero no le escribo para hablarle de mí, sino para aclararle, tras leer su "Carta abierta a los catalanes", un par de asuntos sobre el independentismo. Viviendo en Madrid, he visto desde una distancia cómo ha aumentado en los últimos años y un conocimiento de causa que a algunos les falta por estar demasiado lejos y a otros, por estar demasiado cerca. Le voy a poner algunos ejemplos:

Los medios de desinformación de masas

Me muero de risa, señor González, cuando escucho algunos compañeros de profesión denunciando que TV3 (que desde luego no es neutral) adoctrina en el asunto de la independencia cuando en los informativos de todas las cadenas nacionales que se habla de Cataluña y el independentismo se utilizan expresiones nada sesgadas y completamente neutrales como "desafío soberanista", "órdago separatista" y otras similares. O cuando siempre que se informa sobre Cataluña, únicamente se de voz a la oposición unionista y se ignora por completo al que opta por el independentismo. Ideologías y creencias aparte, me ofende como periodista este tratamiento sistemático de la información sobre Cataluña. Va en contra de la ética y la profesionalidad periodística, que obliga a contextualizar y, como mínimo, dar los dos lados del asunto. Temas como este (y muchos otros) son los que han llevado a que hace unas semanas apareciera un estudio que afirma que la credibilidad de los medios españoles está por los suelos (en este link, en este o en este otro pueden leer más sobre el ello). Información por cierto que no publicaron los grandes medios. Como puede ver, señor González, la información que se da sobre el asunto no es precisamente neutral, ni objetiva, ni tiene intención alguna de serlo, ni en Cataluña ni en el resto del Estado. 

Se da información sesgada para independentistas o para anti-independentistas, no se ofrece nunca (no lo he detectado nunca en ningún gran medio) una información que pretenda unir ambas sensibilidades. En esta visión maniquea de blanco o negro vivimos en este país. Igual que con información sobre Israel y Palestina o (hace unos años) sobre Cuba y sus refugiados de Florida, no hay término medio. Cataluña o España, conmigo o contra mí. Y en los últimos años se ha potenciado incluso dentro de Cataluña, siendo el debate "Catalunya o Cataluña". Por lo que me pregunto, ¿quien divide más? ¿Quien expresa su sentimiento de irse o quien afirma "te vas a quedar sí o sí"? ¿Quien informa hasta el aburrimiento sobre el independentismo (haya o no información sobre el tema) o quien sólo ofrece el lado nacional-españolista de la información?

Artur Mas

Decía Carod Rovira hace unos años que en España siempre tiene que haber un demonio catalán a quien apedrear desde lo que Joan Laporta definió una vez como "la caverna" (es decir los medios de ultraderecha españolista como ABC, La Razón y últimamente El País, entre otros). Decía el entonces líder de ERC que primero fue Pujol, luego él y hoy es Artur Mas. Como independentista de izquierdas, señor González, me ofende tremendamente que se me empaquete con el actual President de la Generalitat. Al no haber votado nunca (ni lo haré jamás) a CiU o a CDC, que se le señale como gran ideólogo y se diga que el independentismo es un desvarío de este señor, como si antes no lo hubiera, me revuelve las tripas. 

Usted sabe perfectamente que ni Jordi Pujol ni Convergència (no digamos, Unió) han sido jamás independentistas. Usted sabe perfectamente que, a pesar de que ahora se abrigue con la estelada, el interés de Convergència ha sido única y estrictamente mantenerse en el poder, a cualquier precio, de la forma que sea necesaria. Usted sabe perfectamente que Artur Mas ha aprovechado una ola de independentismo creciente, que como un tsunami iba a arrasar con su legislatura y, en lugar de dejar que se llevase por delante, prefirió en un acto de supervivencia nada honesto con su ideología, surfear el temporal. Es decir, el señor Mas no ha ideado nada. El señor Mas no se ha inventado el independentismo. El señor Mas vio como el 11 de septiembre de 2012, en lugar de reclamar pacto fiscal, la población catalana salió a la calle a reclamar la independencia. Igual que en 2013. Igual que en 2014. Y probablemente igual que en 2015. 

Como independentista, me ofende que se centralice en el señor Mas algo que surgió de la sociedad catalana. Igual que me ofende cuando en Podemos pretenden adueñarse de 15M. Igual que cuando en España el PP (y últimamente también Pedro Sánchez) pretenden adueñarse de la bandera rojigualda para ocultar las tramas de corrupción sistemática de su partido en unos y su falta de carisma, en el otro. Igual que me ofende que el señor Mas se abrigue con la estelada para ocultar sus recortes sanitarios, sus ajustes presupuestarios y su política neoliberal. Igual que hacía el señor Pujol con la senyera, para ocultar sus tramas de corrupción política (el famoso 3%). En resumidas cuentas, el señor Mas NO ES ni se ha inventado el independentismo. 

La izquierda española y Cataluña

Usted es probablemente y, mal que le pese a algunos, el mejor ejemplo de la relación entre la izquierda española y Cataluña. Es usted el ejemplo más claro de una España que va de buenrollista en la oposición pero que a la hora de gobernar, hace todo lo contrario a lo que propugna. Sólo hay que ver las primarias internas del PSOE, que no son primarias ni están hechas para elegir entre varios candidatos. A la izquierda española le he reprochado siempre el no interesarse por lo que desean los catalanes, por ser una muleta del PP en estos asuntos por miedo a ser tildados de antipatriotas, a llegar siempre tarde y mal. Como dicen los anglosajones "Too little, too late" (demasiado poco, demasiado tarde). La izquierda española (y me refiero a los partidos políticos, no a los ciudadanos), no sólo no ha tenido en cuenta la particularidad de la sociedad catalana, sino que no ha hecho absolutamente nada ante los foribundos ataques de la derecha, que ha insultado y vejado en los últimos 30 años en repetidas ocasiones la política y la cultura catalanas de la forma más grotesca. Y la respuesta de la izquierda española, el más absoluto de los silencios. Silencio cómplice que es claramente indicativo. 

Aunque no lo es tanto como cuando se recortó el Estatut catalán (que es parte del origen de toda la situación actual) por parte del PSOE de Zapatero, tras prometer que se aprobaría tal y como saliera del Parlament de Cataluña. Por eso me mondo de risa cuando los actuales líderes socialistas afirman que "queremos a Cataluña", que "querimos que sigáis con nosotros", pero que cuando se gobierna, nada se hace por que eso ocurra, sino todo lo contrario. Bien es conocida, señor González, la frase de su tantos años vicepresidente Alfonso Guerra de que "nos hemos cepillado el Estatuto catalán". Frase que nadie en Cataluña ha olvidado, créame.


Adeu, hasta pronto...

Resumiendo, señor González, como independentista catalán, de izquierdas y exvotante de PSOE, y en general como ciudadano, no me siento muy representado por usted, ni por sus opiniones, ni por sus pronósticos de lo que pueda pasarle a Cataluña en un futuro. Es indudable su labor como presidente del Gobierno de una España que acababa de salir del Franquismo, pero como líder de la izquierda, creo que usted ha defraudado a mucha gente en este país en repetidas ocasiones como para ir dando lecciones de nada a nadie. Por el tono paternalista de su "Carta abierta a los catalanes" imagino que no, pero si pretendía usted estrechar lazos entre Cataluña y España, créame que no lo ha conseguido. Créame también que comparar el movimiento independentista catalán con los nazis o el fascismo italiano no va a granjearle muchos amigos en Cataluña, a no ser que sean del PP o Ciudadanos. Más si pensamos que Cataluña fue una de las regiones más reprimidas por el franquismo, tanto cultural como políticamente. No sé si es que no ha reflexionado los suficiente al escribir esa frase o que, por su edad, le importa ya todo un carajo. Me inclino más por la segunda. 

Creo que su intención con su carta "A los catalanes" no era otra que tratar de desacreditar el independentismo, más que unir lazos con la tierra que me vio nacer. Ese asunto hace décadas que está fuera de la agenda, porque no da tantos votos a catalófobos como Esperanza Aguirre, Rodríguez Ibarra o José Bono, que utilizaron el odio a Cataluña en repetidas ocasiones para ganar sus respectivas elecciones. Me dijo en una ocasión el periodista y escritor Francesc Canosa que "no sé cómo será la relación entre Cataluña y España en los próximos años, pero estoy seguro de que no será como ha sido hasta ahora", porque la sociedad catalana (buena parte de ella, por lo menos) se ha hartado de la situación actual. 

Así que adéu, señor González. Que sea usted muy feliz, le deseo lo mejor, sinceramente. 

dimecres, 17 d’abril del 2013

Cortina de Nazismo

Hacía tiempo que la ínclita Cospedal no aparecía en los medios, de hecho, desde su famosa "indemnización en diferido". Lo hizo el otro día para decir que los escraches son "Puro nazismo" y hoy nos hemos despertado con otra asombrosa frase, en la que sugiere que los votantes del PP "dejan de comer antes que no pagar su hipoteca" (esta noticia de La Vanguardia fue modificada pocas horas después de ser publicada, en el titular original se leía esto, luego se demostró que no era una frase literal). No voy a entrar mucho en este juego, de hecho nada, porque hay una cosa clarísima y es que Cospedal y el PP pretenden ocultar hoy la noticia de que Bárcenas fraccionó donaciones al PP para ocultar que eran ilegales, como ha informado hoy El País. 

Viñeta de Ferran sobre las cortinas de humo.
Hay que reconocerlo, en el PP son expertos creadores de cortinas de humo para ocultar sus delitos. Hace unos meses Wert habló de "Españolizar a los niños catalanes", para ocultar una espectacular subida del paro de la que NADIE HABLÓ en las redes. Hace un tiempo el ministro Gallardón lleva meses hablando y tratando el tema del aborto para ocultar varios escándalos y corruptelas de su partido, como por ejemplo el Caso Bárcenas y sus relaciones con la trama Gürtel. Hace poco Cospedal despertaba de su letargo "en diferido" y volvió a la sala de prensa del Partido Popular para volver con un Greatest Hits que solía usar muy bien Esperanza Aguirre cuando la acusaban de cualquiera de sus chanchullos madrileños, EL NAZISMO. No voy a perder ni un minuto de mi tiempo en explicar que los escraches no son ni violentos ni mucho menos nazismo, porque ES MÁS QUE OBVIO que no lo son. Ni voy a mencionar que los nazis sacaban de sus casas a los judíos, curiosamente, exactamente igual que hacen los bancos y los partidos políticos quienes, con sus medidas políticas, tumban la ILP de la PAH. 

Una imagen de @hablandorepubli sobre escraches y nazismo.
Los nazis son un maravilloso instrumento político de finales del siglo XX e inicios del siglo XXI para desviar la mirada de lo que se quiere ocultar. En este caso, se acusa a la PAH de radicales, se califica a los escraches de nazismo puro e incluso el famoso pseudo-sindicato fascista "Manos Limpias" ha denunciado a Ada Colau. Todo ello para respaldar la causa del Partido Popular y ocultar que su tesorero repartió sobres entre la cúpula del partido en connivencia con el mismo. El nazismo es sin duda un referente ineludible del siglo XX, una piedra que lanzar a nuestro adversario político o social y una forma de que la gente se escandalice, con razón, cuando se ven acusados de tal horror. Y lo mejor del nazismo es que sale gratis, si eres de derechas. Puedes acusar a cualquier persona de ser nazi, que tus votantes no se van a enfadar por ello, y posiblemente incluso te aplaudan por usar uno de sus referentes del pasado. 

Así que, retomando el tema, cuando veáis a un político  decir una barbaridad (sea Wert, Gallardón o Cospedal), no os quedéis con el titular e intentad descubrir y denunciar cual es la noticia que quieren ocultar con sus cortinas de nazismo... perdón, de humo.